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Homilía 24/04/22 La Divina Misericordia - Juan 20, 19-31 - Apariciones a los discípulos.

Cooperadores de la Verdad (Católico)18:37

Transcription

El Señor esté con ustedes.

[Música]

Lectura del santo evangelio según San Juan.

[Música]

Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en eso entró Jesús, se puso en medio y les dijo: "Paz a ustedes". Y diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: "Paz a ustedes. Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo". Y dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: "Reciban el Espíritu Santo. A quienes se les perdone los pecados, se les quedan perdonados; a quienes se los retengan, les quedan retenidos".

Tomás, uno de los doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: "Hemos visto al Señor". Pero él les contestó: "Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no lo creo".

[Música]

A los ocho días, estaban los discípulos de nuevo reunidos en la casa, y estaban con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio, dijo: "Paz a ustedes". Luego dijo a Tomás: "Trae tu dedo; aquí tienes mis manos. Trae tu mano y métela en mi costado. Y no seas incrédulo, sino creyente". Contestó Tomás: "¡Señor mío y Dios mío!". Jesús dijo: "Porque me has visto, has creído. Dichosos los que creen sin haber visto".

Muchos otros signos que no están escritos en este libro hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos se han escrito para que crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengan vida en su nombre.

Palabra del Señor.

[Música]

Señor.

[Música]

[Música]

Pueden sentarse, queridos hermanos.

Cuando el Papa Francisco comenzó su pontificado, a mí me sorprendió mucho que usara un verbo que no es común. El verbo "misericordia" no es un verbo común, pero es un verbo muy importante para nuestra vida cristiana, porque el verbo "misericordia" está relacionado con el verbo "amar". Y el Papa Francisco conjuga el verbo "misericordia", y no es fácil conjugar el verbo "misericordia". Hoy quisiera que a todos se nos grabe en el corazón esta frase: "Yo soy misericordia, yo voy a misericordia". ¿Han retenido la frase? "Yo soy misericordia, yo voy a misericordia".

En primer lugar, "yo soy misericordia" por quién, por el Señor de la Divina Misericordia. Hoy hemos cantado: "Den gracias al Señor, porque es bueno, porque eterna es su misericordia". Yo soy misericordia por Jesús. Cada uno de nosotros es misericordia por Jesús. Siéntete misericordia, siéntete amado, siéntete perdonado.

En el evangelio de hoy hemos escuchado cómo los apóstoles estaban con miedo y encerrados. Así empieza el evangelio de hoy. Pero Jesús resucitado se aparece y los apóstoles son misericordia. Ya no tienen miedo, ya tienen esa fuerza que era el Espíritu Santo para evangelizar. Es un resucitado, se aparece a los apóstoles. No estaba ahí Tomás. Jesús les dice a los apóstoles: "Paz a ustedes". Les muestra las manos, les muestra su costado para señalar el realismo de su resurrección. Vuelve a decir: "Paz a ustedes. Como el Padre me ha enviado, así los envío yo". Jesús derrama misericordia sobre sus apóstoles. Los apóstoles son misericordia. Dejan de tener miedo, ya tienen la unción del Espíritu Santo para salir a evangelizar, para perdonar los pecados. La Iglesia es una comunidad misericordia.

Pero como ya les he dicho y todos hemos escuchado, en esta primera aparición de Jesús a los apóstoles no estaba Tomás. Tomás no había sido misericordia porque no estaba donde tenía que estar. En la comunidad, donde estaba Tomás, no me lo pregunten que no lo sé, donde debía estar, en la comunidad con sus hermanos. Pero no estaba ahí. Tomás no había sido misericordia. Por eso estaba triste, desanimado. Y cuando su compañero le dice: "¿Hemos visto a Jesús resucitado?", no cree.

Pero Jesús, el Señor de la Divina Misericordia, no deja a Tomás en la tristeza. Eso se vuelve a aparecer a sus apóstoles. Ahí sí está Tomás. Y Tomás fue misericordia por Jesús. Jesús, el Señor de la Divina Misericordia, sanó la incredulidad de Tomás. Queridos hermanos, Jesús sana nuestras incredulidades. Déjate misericordia por Jesús. Abre tu corazón a la infinita misericordia de Jesús. Y un momento privilegiado para ser misericordia por Jesús es acudir al sacramento de la confesión.

"Yo soy misericordia" es la primera parte de la frase que hoy quisiera que se grabara en el corazón de todos ustedes. Pero falta la segunda parte. ¿Cuál es? ¿Ya se olvidaron? Ha faltado café. "Yo voy a misericordia". Si yo soy misericordia por Jesús, ¿qué voy a hacer? "Yo voy a misericordia".

En la primera lectura aparecen los apóstoles que ya han sido misericordia por Jesús, comunicando la buena noticia. Y la gente sacaba a sus enfermos cuando pasaban los apóstoles para que siquiera la sombra de Pedro los cubriese. ¡Qué bonito! La gente que tenía fe, como ustedes, sacaba a sus enfermos para que la sombra de Pedro los cubriese. Esperaba la sanación de sus enfermos. Pero no era la sombra de Pedro que sanaba, el poder de Jesucristo resucitado que actúa a través de él. Pero ¿por qué Pedro había sido misericordia? Por eso pasaba misericordia, sanando a los enfermos.

[Música]

Queridos hermanos, así como Pedro pasaba misericordia, también nosotros tenemos que pasar misericordia. Hay que preocuparse de los demás, hay que estar pendientes de los demás, hay que reflejar a Cristo ahí donde estamos. Al Señor de la Divina Misericordia no era Pedro el que sanaba. ¿Quién es el que sana? Jesús, el Señor de la Divina Misericordia. San Martín de Porres decía: "Yo te curo, pero Dios te sana".

Además, pasar misericordia, y esto es importante remarcarlo, tiene que ver con anunciar la verdad. Y eso me lleva a la segunda lectura de hoy. ¿Qué libro de la Biblia hemos proclamado en la segunda lectura? El Apocalipsis. Y ahí aparece Juan, el discípulo amado. Juan había sido misericordia por Jesús, quien puso su cabeza en el pecho de Jesús en la última escena. Juan, el discípulo amado, en el libro del Apocalipsis, escrito por Juan, se nos dice que el discípulo amado ha sido desterrado. Hoy hemos escuchado cómo Juan nos dice: "Estoy desterrado". E incluso nos da el lugar donde está desterrado. ¿Dónde está desterrado Juan, el discípulo amado? En Patmos. ¿Y por qué está desterrado Juan en Patmos? No nos escucha a todos. ¿Por qué? Porque ha predicado la palabra de Dios, porque ha dado testimonio de Cristo, porque ha dicho la verdad.

Queridos hermanos, "yo voy a misericordia" no solamente porque voy a ayudar a un pobre, que hay que hacerlo, porque en los pobres hay un reflejo de Cristo, sino también porque voy a decir la verdad, porque voy a defender la dignidad de la persona humana, que es sagrada, porque me voy a oponer a todo tipo de ataques contra la vida humana, porque voy a defender el valor sagrado del matrimonio, que es entre varón y mujer, porque voy a defender el valor sagrado de la familia, que es reflejo de Dios, que es comunión de personas. Voy a misericordia porque con claridad voy a mostrar el Evangelio, y el Evangelio no admite rebajas, el Evangelio no admite contaminaciones de ningún tipo de ideologías. Por eso voy a misericordia, porque voy a comunicar la palabra de Dios, que es la verdad.

Queridos hermanos.

[Música]

La tarea ya está puesta: "Yo soy misericordia, yo voy a misericordia". Hace algunos días atrás, cuando se le preguntaba a un hincha de la "U", ¿cómo te sientes? Te respondían: "Con los cuatro goles que nos han metido". Cuando le preguntamos a un hincha de Cristal, ¿cómo te sientes? "Contento con los goles que le metimos al Municipal". Pero ¿qué deberíamos responder cuando alguien te pregunta: "¿Cómo te sientes?" "Misericordioso por Jesús". ¿Cómo se siente, queridos hermanos? Así tenemos que responder: "¿Cómo te sientes?" "Misericordioso por Jesús".

"Yo voy a misericordia". No se queden con la primera parte. Hay que ir a la segunda parte. "Yo soy misericordia, y voy a misericordia". Voy a ayudar a los pobres, voy a preocuparme de los enfermos, voy a tener paciencia, voy a perdonar, voy a dar consejos, voy a corregir con cariño. Es decir, voy a practicar las catorce obras de misericordia.

Santa Faustina Kowalska, en el número 1000 del diario, dice así: "Oh dulcísimo Jesús, libra a las almas del desastre, ya que tú eres el manantial de la misericordia". Hoy acudimos al corazón de Jesús, manantial de misericordia, para que nos libre del peor desastre: vivir en pecado. Hoy le pedimos a la Santísima Virgen María, Madre de Misericordia, que nos ayude, que nos ayude a sentirnos misericordia por ese Dios que solo sabe amar y a misericordia. Que la Virgen Santísima, con sus manos tiernas, manos de madre, grave en nuestros corazones esta frase: "Yo soy misericordia, yo voy a misericordia". Que así sea. Y que viva el Señor de la Divina Misericordia. ¡Que viva!

¿Cómo se sienten, queridos hermanos? ¿Qué vamos a hacer? "Yo soy misericordia, yo voy a misericordia". "Yo soy llamado para amar, yo soy perdonado para perdonar". El verbo "misericordia", un verbo muy usado por el Papa Francisco, nos hace verdaderos discípulos de Jesús. Tomás fue misericordia. Jesús, el Señor de la Divina Misericordia, sanó su incredulidad. Vamos a pedir a la Virgen Santísima, nuestra Madre, que nos ayude a sentirnos misericordia por ese Dios que solo sabe amar y a misericordia, a practicar las obras de misericordia. Y que no se nos olvide proclamar la verdad, decir la verdad, defender la dignidad de la persona humana, defender la vida, que es sagrada desde el primer instante de su concepción, defender que el matrimonio es entre varón y mujer, defender el valor sagrado de la familia.

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Jesús, en ti confío. Jesús, en ti confío. Jesús, en ti confío. Dulce Corazón de María, santa Faustina Kowalska, ruega por nosotros.