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En 1916, cuando el Jefe Máximo Plutarco Elías Calles fue gobernador interino de Sonora, ordenó la expulsión de todos los sacerdotes católicos del estado para refrendar el carácter laico de la ley. Aunque realmente se trataba de una rencilla personal entre el clero y Calles, quien culpaba a la iglesia por el atraso en el que México estaba asumido.
Sin embargo, el poder le duró poco. Para mayo de ese mismo año, Carranza ordenó su destitución. No obstante, las increíbles vueltas de la vida permitieron que Calles alcanzara el poder en 1924, donde ya sin restricción alguna pudo revivir sus viejas rencillas contra la iglesia.
La implementación de la educación pública gratuita y laica, la prohibición de los sacerdotes para impartir clases y la legalización de los divorcios fueron percibidos por la iglesia como ataques legales contra el reino de Cristo. Aunado a esto, se decretó que los sacerdotes que oficiaban misas debían estar forzosamente casados.
La iglesia argumentó pisoteando los derechos cristianos y organizó un boicot nacional en el que incitó a los creyentes a abstenerse de comprar cualquier cosa que proviniera del gobierno, como gasolina, lotería, productos nacionales, y les ordenó no pagar impuestos, con lo que los ingresos del estado se vieron fuertemente mermados.
Además, la iglesia ordenó suspender todas las misas y cerrar todos los templos en protesta por las nuevas leyes, haciendo creer que fue el estado quien ordenó su cierre. Pero esto no impidió que el gobierno siguiera adelante con las reformas.
La iglesia, con millones de devotos, organizó un ejército improvisado, financiando la compra de municiones y armas. A estos fieles armados se les conoció como Cristeros, el brazo armado de Dios, quienes afirman resistirán la injusticia con las armas.
Los primeros enfrentamientos, considerados dentro de la Guerra Cristera, fueron hechos aislados sin coordinación ni unidad de acción en el sur del país. Seis levantamientos son sofocados rápidamente, algunos más fueron sofocados mientras se organizaban. Se registran 61 enfrentamientos más y, aunque cada vez más intensos, no duran mucho. La mayor parte de cristeros son personas de bajos recursos y habitantes de zonas remotas que jamás han tenido preparación ni armas. Machetes, rifles para cazar, hondas y palos son el arma oficial de los devotos, movidos principalmente por una poderosa fe.
El 18 de noviembre de 1926, el Papa Pío XI realizó un llamado al mundo entero para exponer la dura situación de los fieles en México, dándoles un nuevo aire a los Cristeros y envalentonando a los feligreses. El hasta entonces conflicto aislado escaló hasta convertirse en una verdadera guerra. La iglesia mexicana argumenta: "Es válido para los creyentes defenderse con las armas cuando los recursos pacíficos se agotaron. Dios los premiará con el cielo."
El movimiento se consolidó cuando el General Gorostieta asumió el liderazgo de los Cristeros, cuyo número de milicianos llegaba entonces hasta 50,000. Enrique Gorostieta, también llamado "El General Invencible", fue un valioso y talentoso militar que luchó por la causa eclesiástica. Capacitó y reorganizó a los Cristeros para luchar formidablemente en contra de las fuerzas gubernamentales.
Seis estados: Jalisco, Nayarit, Aguascalientes, Zacatecas, Querétaro y Guanajuato, se confirmaron completamente cristeros, además de presentar dura resistencia en otras partes del país. Por lo que el gobierno, viendo que la lucha estaba consumiendo valiosos recursos y que no estaba llegando a ningún lugar, decidió pactar una tregua. Y aunque los Cristeros se mantuvieron reacios a rendirse, la sorpresiva muerte de Gorostieta a manos de Saturnino Cedillo desestabilizó a los devotos, quienes no se pudieron recuperar de la colosal pérdida.
A regañadientes, ambas partes pactaron el acuerdo de paz en 1929, marcando un frío desenlace para esta historia.
En 1934, el Jefe Máximo ofició el conocido como "Grito de Guadalajara", en el que reconocía el triunfo de la Revolución Mexicana en el ámbito militar e invitaba a todos los ciudadanos a empezar la "Revolución Educativa", reformando todo el sistema escolar del país. En el que se estipulaba: "La educación en México será laica y gratuita y excluirá toda doctrina religiosa, creando para los alumnos un concepto racional y exacto del universo y de la sociedad."
Este decreto fue percibido por algunos Cristeros como una nueva declaración de guerra, dando inicio a la menos conocida Segunda Guerra Cristera, que sin embargo tuvo escasa repercusión en la sociedad. Aunque algunas iglesias amenazaron con excomulgar a los niños que asistían a estudiar a las escuelas públicas, la Segunda Guerra Cristera terminó desapercibidamente en 1938, con más pena que gloria.
En 1992, el presidente Carlos Salinas reanudó las relaciones diplomáticas con el Vaticano y reformó las leyes de culto, llegando a su conclusión final el conflicto que durante décadas asoló al país.
¿Qué piensas al respecto? Para mí, watchers, yo soy Es Nuclear. Muchas gracias a todos los que recomendaron hacer el presente video y hasta la próxima. [Música]