Transcription
[Música] el Señor esté con ustedes.
Lectura del Santo Evangelio según San Mateo.
En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió el monte, se sentó y se acercaron sus discípulos. Y abriendo su boca, les enseñaba diciendo:
Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra. Bienaventurado los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados ustedes cuando los insulten y los persigan y los calumnian de cualquier modo por mi causa. Alégrense y regocíjense, porque su recompensa será grande en el cielo, que de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a ustedes.
Palabra del Señor.
[Música]
Queridos hermanos, una palabra muy usada por la iglesia [Música] es la palabra beato o beata. Por qué, porque beatus en latín [Música] significa feliz. Y si es mujer se dice beata [Música]. Por lo tanto, cuando alguien te diga, por ejemplo, eres una beata, tú di: "Gracias, me estás llamando que soy una mujer muy feliz y muy feliz porque vivo con Dios".
Hoy hemos escuchado el pasaje de las bienaventuranzas. En latín se dice beati. Felices somos, felices cuando centramos nuestra vida en Dios. Las bienaventuranzas, todas ellas, centran nuestra vida en quién, en Dios. Y eso estaba muy claro en la vida de los santos. San Agustín dijo: "Nos hiciste, Señor, para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti". Santo Tomás de Aquino dijo: "Solo Dios sacia". Santa Teresa de Jesús dijo: "Solo Dios basta". Y así podría seguir, hermanos. La felicidad solo está en Dios.
Y para centrar nuestra vida en Dios, tenemos que vivir todas las bienaventuranzas. Yo, simplemente, quisiera remarcar tres ideas sobre las bienaventuranzas. Número uno: Pregunto, ¿quién es el bienaventurado con mayúsculas? Jesús es el bienaventurado. Él es el pobre con mayúsculas, él es el justo con mayúsculas, él es el manso con mayúsculas, él es el que tiene el mejor corazón. Estamos en el mes de junio, mes del corazón de Jesús. Jesús es el que tiene el corazón más limpio. Jesús es el perseguido con mayúsculas. Por lo tanto, el primer bienaventurado, ¿quién es? Jesús.
Segunda idea: Si nosotros vivimos todas las bienaventuranzas, aquí vamos a imitar a Jesús. De hecho, el Catecismo de la Iglesia Católica, cuando habla de las bienaventuranzas, dice que vivirlas bienaventuranzas hace que el rostro de Jesús se dibuje en nosotros. Qué bonito. Si tú vives todas las bienaventuranzas, vas a reflejar a Jesús. Vas a tener el buen olor de Cristo. Estamos llamados a vivir cada una de las bienaventuranzas. De hecho, la moral cristiana consiste en vivir las bienaventuranzas.
Y la tercera idea y última que quiero compartirles es que vivir todas las bienaventuranzas implica ir en contra de la corriente. Sí, hay una gran diferencia entre las bienaventuranzas y lo que te ofrece el mundo, entendiendo mundo como aquello que construye el hombre a espaldas de Dios y que nos lleva al pecado. Jesús te dice: "Sé pobre, no pongas tu confianza en el dinero". El mundo te dice: "Llénate de cosas, el mundo te llama al consumismo". Jesús te habla de la pobreza. Jesús nos pide ser mansos. El mundo te dice: "Vengate, no seas tonto, si esa persona te ha agraviado, vèngate". Jesús nos pide ser justos, honrados. El mundo te llama a la corrupción, a la criollada, a la viveza, a la trampa. Jesús te pide tener un corazón limpio. El mundo te dice: "Mira pornografía, sácale la vuelta a tu esposa, ten relaciones sexuales antes de casarte, usa anticonceptivos, etcétera, etcétera".
Hermanos, hay mucha diferencia entre las bienaventuranzas y las ofertas mentirosas del mundo. Pero, ¿dónde está la felicidad? En las bienaventuranzas, porque las bienaventuranzas centran nuestra vida en el Señor. Y solo el Señor nos hace felices. Nadie dice que vivir las bienaventuranzas sea fácil.
Hoy hemos comenzado a proclamar en la primera lectura la segunda carta a los Corintios. Y qué bonito lo que dice San Pablo. Le dice a los Corintios y nos dice a nosotros: "Dios es un Dios de misericordia y un Dios de consuelo, que nos está animando para animar a los demás". Dios nos anima, nos da su gracia para vivir todas las exigencias que nos pide.
Y concluyo con una enseñanza de San Buenaventura. Que alguna vez le he dicho: San Buenaventura decía, ¿cuál es la novena bienaventuranza? ¿Se acuerda? "Bienaventurados los devotos de la Virgen María, porque ellos estarán inscritos en el libro de la vida". Esa es la novena bienaventuranza. ¿Cuál es la novena bienaventuranza? Felices los devotos de María. La Virgen nos ayuda a vivir todas las bienaventuranzas. Hoy le pedimos a María Santísima que nos ayude a tomar conciencia que solo en Dios está nuestra felicidad. Que así sea.
Vamos a escuchar la meditación que toca hoy en este mes de junio, mes del Sagrado Corazón. Pueden seguir las meditaciones en el libro de oraciones del Santuario.
Día décimo segundo. Corazón de Jesús, digno de toda alabanza. Una de las formas de oración es la alabanza. Y el primero que debe ser alabado es Dios, porque él no se deja ganar en generosidad. Alabar a Dios tres veces Santo es una manera muy hermosa de orar. En este sentido, no nos cansemos de alabar al Corazón de Jesús, puesto que él derrama una lluvia de bendiciones sobre nosotros. Ahora bien, alabemos al Corazón de Jesús no solo con palabras bonitas, llenas de fe y amor, sino sobre todo con una vida coherente a nuestra fe. Nunca debemos perder de vista que si vivimos al estilo de Jesús, nuestra vida es una alabanza a Dios.
Propósito: Recitar todos los días algún salmo de alabanza a Dios.
Oración al Sagrado Corazón de Jesús: Oh Jesús, a tu corazón confío esta intención. En silencio hacemos nuestra intención. Mírala. Después, haz lo que tu corazón te diga. Deja hablar a tu corazón. Oh Jesús, yo cuento contigo. Yo me fío de ti. Yo me entrego a ti. Yo estoy seguro de ti. Todo lo temo de mi fragilidad, más todo lo espero de tu bondad. Amén.
Si alguien te dice: "Eres un beato" o "Eres una beata", ¿qué tienes que decir? "Gracias, me está diciendo que soy feliz. Sí, soy feliz porque vivo con Dios". Solo en Dios está la felicidad. Las bienaventuranzas centran nuestra vida en Dios. He dado tres ideas: Número uno: ¿Quién es el primer bienaventurado? Jesús. Jesús es el pobre, él es el justo, él es el que tiene el corazón más limpio, él es el perseguido. Jesús es el modelo, el primer bienaventurado. Número dos: Si nosotros vivimos las bienaventuranzas, ¿a quién vamos a imitar? A Jesús. Dice el Catecismo que las bienaventuranzas dibujan el rostro de Jesús en nosotros. Tú eres otro Cristo cuando vives todas las bienaventuranzas. Y en tercer lugar: Vivir las bienaventuranzas significa ir en contra de la corriente, en contra de la mayoría. Ser pobres, ser manso, tener el corazón limpio, ser justo, ser pacífico, no está de moda y nunca ha estado de moda, porque hay una gran diferencia entre las exigencias del Evangelio y las ofertas mentirosas del mundo.
Pidámosle hoy a la Virgen: "Bienaventurados los devotos de María, porque irán al cielo". Que nos ayude a vivir cada una de las ocho bienaventuranzas.
Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Jesús en ti confío. Jesús en ti confío. Jesús en ti confío.
Dulce Corazón de María, la salvación del alma mía.
San José, ruega por nosotros. Ruega por nosotros.