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Tema 3 Alteraciones del estado de conciencia, vídeo 3

Primeros Auxilios12:49

Transcription

Continuamos con el tercer vídeo del tema de alteraciones del estado de conciencia, hablando de las convulsiones. Sabemos claramente que las convulsiones son alteraciones neurológicas que pueden darse a raíz de una excitación o una sobreexcitación neuronal a nivel del encéfalo y que, por ende, se reflejan en el organismo a través de crisis convulsivas.

Recordemos también que las crisis convulsivas son bastante diferentes de acuerdo a su clasificación. Nosotros aquí haremos énfasis solamente en algunas de ellas. Estas crisis convulsivas pueden estar producidas por diferentes causas. Entre ellas podemos mencionar, por supuesto, la epilepsia, que es la enfermedad como tal que genera las crisis convulsivas; otras enfermedades cerebrales que pudiesen llegar a ser hereditarias; daño cerebral prenatal, perinatal, en el momento del parto pueden llegar a ocurrir esto; traumatismos encefalocraneales por caídas o golpes fuertes a nivel de la cabeza; el consumo de tóxicos, el contacto con sustancias tóxicas, entre ellas, por supuesto, incluidas el alcohol; hipoxia por disminución de oxígeno; hipoglucemia cerebral o golpes de calor. Cualquiera de estas causas puede llegar a producir que una víctima convulsione.

Antes de hablar de las convulsiones, hablemos de lo que es una sensación de aviso o de premonición de una convulsión, llamada comúnmente aura. El aura se describe como sensaciones que pueda tener la persona que pueden indicarle cuando ya conoce esa sensación, indicarle que en cuestión de segundos puede empezar una convulsión. Eso ayuda a que la víctima pueda sentarse o acostarse o dar aviso a otra persona que probablemente va a convulsionar para que reciba ayuda inmediata y de esta manera evita golpearse la cabeza al caer. Dentro de estas sensaciones podemos hablar de que la persona puede sentir algunos gustos específicos, que quienes hablan de un gusto de un sabor a metal, olores, mareos, sonidos que nos hablan de como si fueran campanas que escucharan, o sensaciones a nivel de piel, hormigueo o visiones que pueda llegar a tener la persona.

En este tema haremos principal énfasis en las crisis tónico-crónicas y las crisis de ausencia, ya que son los dos tipos de convulsiones que pudiesen llegar a generar un episodio agudo en cuanto a su gravedad, a la gravedad no per se por la convulsión, sino por las consecuencias de ello, ya que al presentarse de manera abrupta pueden llegar a generar una caída violenta de la persona, por lo que puede llegar a golpearse la cabeza y eso implica entonces una situación de gravedad para la víctima.

En la crisis tónico-crónica podemos hablar de varios estadios. Hablamos de un estadio tónico, donde hay rigidez muscular, donde la persona tiende a contraer los músculos, flexionando los miembros superiores y extendiendo los miembros inferiores, donde la persona en algunas ocasiones puede llegar a morderse la lengua porque los músculos de la mandíbula empiezan a gritar sin control y entonces puede llegar a morderse la lengua, por supuesto, haber rotura de la misma. En la fase o estadio 2, que es el estadio clónico, entonces comienzan las convulsiones rítmicas en el cuerpo. La persona tiende a extender los miembros superiores, a cerrar las manos con mucha fuerza, a ver en este momento cianosis peribucal y puede la persona generar o obtener salivación a nivel de la boca. Luego tenemos un estado post-ictal, qué es la fase de recuperación de la convulsión. La persona, por supuesto, va a estar desorientada, va a estar confusa, no va a recordar qué fue lo que pasó. Esta fase va a ser lenta, la persona se va a recuperar lentamente y es cuando nosotros debemos apoyarla, orientarla, hablarle suave para que ella se vaya recuperando sin que se asuste porque no sabe qué fue lo que le ocurrió.

Al prestar atención en una crisis convulsiva del tipo tónico-crónica, debemos tomar en cuenta que si la víctima se desmaya, tratamos de controlar la caída para que no se golpee en la cabeza. Recordemos que ya hay una excitación neuronal, con un golpe pues eso puede exacerbarse. Prestamos atención a una víctima inconsciente, lo cual implica realizar una valoración de soporte básico y ver cuáles son las condiciones de la persona. Retirar los objetos que estén alrededor de la víctima con los que ella puede llegar a tropezarse o a golpear. Esto es bastante importante porque pueden llegar a golpear cualquier objeto, algún atril que esté cerca de ella y que al golpear, por las convulsiones que no son controladas, pueden tumbar esos objetos y pueden caerle encima y producirle mayor daño. Por supuesto, proteger la cabeza de la víctima con una almohada o una chaqueta, con un bolso, con algo que evite que se golpee fuertemente la cabeza contra el suelo. Si se observan secreciones, hay que colocar la persona, después que termine la convulsión, en posición de recuperación o seguridad. Mientras la persona está convulsionando, no la vamos a mover, no vamos a poder hacerlo por la rigidez que tiene en el cuerpo. Por supuesto, después que termine la convulsión, también vamos a realizar de nuevo la valoración de soporte básico. En algunas ocasiones, puede la persona, sobre todo los niños, llegar a tener una dificultad o una obstrucción respiratoria que pueden conllevar a que el niño o la persona no está respirando. Entonces, por eso es importante valorar adecuadamente el soporte básico después de finalizada la convulsión y, claro está, controlamos los signos vitales, registramos la duración de la crisis. Esa es la manera de atender adecuadamente a una víctima que presenta una crisis convulsiva. Y repito, no debemos introducir nada en la boca. Antes se decía que había que colocar un lápiz o una cuchara o un pañuelo para evitar que la persona se muerda la lengua. Eso realmente ocurre una probabilidad muy baja de víctimas. No vamos a introducir nada en la boca porque cualquiera de esas cosas puede llegar a generar o a producirle daño a la misma víctima.

En el caso de las crisis de ausencia, que son formas leves de epilepsia, donde la víctima regularmente va a estar distante de su entorno, mas no va a perder el estado de conciencia. Ocurre principalmente en niños, aunque también puede llegar a producirse en adultos. Como ya les dije, no suele haber pérdida de la conciencia y la persona va a estar consciente, quiere decir que va a estar con los ojos abiertos, no se va a desmayar de golpe, de manera abrupta. Simplemente, como va a estar ausente de su entorno, puede llegar entonces a marearse y a irse de lado o de frente, por eso es importante evitar que se golpee. Pero regularmente este tipo de pacientes no pierde el estado de conciencia. Para atender a una víctima con una crisis de ausencia, ayuda a la víctima a sentarse en un lugar tranquilo o a recostarse. Retira los objetos que puedan llegar a golpear a la persona y al caerle encima causarle daño. Háblale a la víctima y tranquilízala, háblale de manera lenta para que la víctima vaya asimilando lentamente la situación. Recordemos que ya está y ya no recuerda lo que ocurrió. Por supuesto, la recomendación de ir al médico y verificar que la persona esté tomando el tratamiento adecuado. Todas esas son situaciones que nos van a permitir ayudar a esta víctima con una crisis de ausencia.

También podemos hablar de lo que es el estatus epiléptico. Esta situación se presenta bien sea por crisis tónico-crónicas continuadas con una duración igual o mayor a 30 minutos. Normalmente una crisis puede durar algunos segundos, pero en este caso dura más de 30 minutos, varias crisis con un periodo post-ictal muy corto, muy corto, que no permite que el cuerpo realmente se relaje nuevamente, sino que le da continuidad a ese periodo de contracción. Entonces podemos hablar de un estatus epiléptico. En esas situaciones, cualquier tipo de crisis puede llegar a prolongarse o extenderse hasta un estatus epiléptico. Eso es muy importante que lo tengamos en cuenta.

Y por supuesto, entonces hablamos de las crisis, y por supuesto, hablemos de las crisis convulsivas en el niño, que llega a ser bastante frecuente, mucho más que en adultos. La mayoría de las crisis en niños son benignas, son producidas por diversas causas, entre ellas traumatismos, ya lo sabemos, pero algunas de ellas realmente no tienen una causa aparente. Durante el periodo post-ictal en el niño puede llegar a presentarse una obstrucción de la vía aérea y esto puede darse por varias razones. Una de ellas es que el niño puede llegar a enrollar la lengua, recuerden que la lengua del niño es proporcionalmente más grande que la boca, a diferencia que en el adulto. Puede llegar a ver presencia de secreciones a nivel de la boca o a nivel de la garganta, de la tráquea, o puede haber una hipoventilación. En cualquiera de estos casos, debemos simplemente realizar una evaluación de soporte básico. De igual manera, podemos decir que en niños y lactantes muy pequeños no es fácil detectar una convulsión, ya que la musculatura esquelética no está completamente desarrollada, por lo cual no se identifican estos temblores o estas convulsiones tónico-crónicas como se puede ver en el adulto. Por lo tanto, debemos sospechar de actividad epiléptica en un lactante cuando hay disminución del estado de conciencia. Siempre que haya inconsciencia, una probable causa puede ser que el bebé está convulsionando. Y en el caso del niño, podemos sospechar de una actividad epiléptica cuando, a pesar de estar consciente, el niño no responde. Cuando, a pesar de estar consciente, el niño no responde, podemos entonces sospechar de una actividad eléctrica. Puede ser en este caso una crisis de ausencia.

Hasta aquí entonces hablamos de lo que son las convulsiones, las alteraciones del estado de conciencia. En el próximo cuarto vídeo hablaremos de las emergencias diabéticas.