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Ni Darwin ni la Biblia Tenían Razón

Lo Que No Sabemos55:11

Transcription

¿De dónde vienes? No te pregunto por tu ciudad ni por tu madre, te pregunto por antes, por el principio. ¿Quién te puso aquí? ¿Dios o la evolución? Da igual lo que respondas.

[música]

Te mintieron. Si te dijeron que Dios te creó, no te explicaron por qué usó millones de años de muerte, sufrimiento y extinción para hacerlo. Si te dijeron que vienes de la evolución, no te explicaron cómo la materia muerta decidió un día empezar a vivir, porque no lo saben, nadie lo sabe. La ciencia explica cómo un pez se convirtió en ti, pero no explica cómo la nada se convirtió en [música] algo. La religión explica que hubo intención, pero no explica por qué el diseño parece tan caótico. Ambos tienen un hueco enorme en su historia y ambos fingen que no existe.

Hola, soy Javier y esto es Lo que no sabemos. Hoy vamos a mirar el debate del origen sin elegir bando. Vamos a ver qué sabe la ciencia de verdad y qué finge saber, qué dice la religión que tiene sentido y qué es fe ciega. Y vamos a explorar algo que ninguno quiere admitir, que quizás ambos tienen razón y están equivocados al mismo tiempo. Si alguna vez te obligaron a elegir entre razón y misterio, este vídeo es para ti. Suscríbete y empecemos.

Vamos a empezar por el lado que supuestamente tiene las respuestas. [música] La ciencia, la evolución, Darwin, los fósiles, el ADN, los millones de años, todo eso que te enseñaron en el colegio como si fuera tan sólido como las matemáticas. Y no me malinterpretes, hay muchísimo de cierto ahí, pero también hay huecos, huecos enormes. Y lo más interesante no es que existan esos huecos, sino que casi nadie te los cuenta.

Primero vamos a dejar claro qué dice realmente la teoría de la evolución, porque mucha gente la ataca sin entenderla y mucha gente la defiende sin entenderla tampoco. Darwin no dijo que venimos de los monos. Lo que dijo es que compartimos un ancestro [música] común con ellos, que hace millones de años hubo una especie que ya no existe y de esa especie salieron ramas diferentes. Una que llevó a los chimpancés, otra que llevó a los gorilas y otra que llevó a nosotros. No es que el mono se convirtió en humano, es que ambos venimos del mismo sitio y tomamos caminos distintos como primos que comparten abuelo, pero tienen vidas completamente diferentes.

La idea central de Darwin es elegante y simple, demasiado simple para lo poderosa que es. Funciona así. Los seres vivos tienen hijos. Esos hijos no son exactamente iguales a sus padres. Hay pequeñas variaciones. Algunas de esas variaciones ayudan a sobrevivir y otras no. Los que sobreviven tienen más hijos, los que no sobreviven no. Y con el tiempo las variaciones útiles se acumulan y las inútiles desaparecen. Dale millones de años a este proceso y un pez puede convertirse en anfibio. El anfibio en reptil, el reptil en mamífero y el mamífero en ti. No hay diseño, [música] no hay plan, solo supervivencia, reproducción y tiempo. Muchísimo tiempo.

Y esto no es una teoría en el sentido de que sea una suposición. En ciencia, teoría significa explicación comprobada una y otra vez. La gravedad es una teoría, la relatividad es una teoría y la evolución también. Eh, tenemos fósiles que eh muestran las transiciones, tenemos ADN que confirma los parentescos, tenemos bacterias que eh evolucionan en laboratorios ante nuestros ojos haciéndose eh resistentes antibióticos en cuestión de semanas. La evolución ocurre. Eso no está en duda.

Lo que está en duda es si explica todo lo que dice explicar. Y aquí es donde la cosa se pone interesante, porque la evolución es brillante explicando cómo la vida se diversificó, cómo de una especie salieron dos y de dos salieron 20 y de 20 salieron millones. Pero hay algo que no explica y cuando le preguntas a un biólogo honesto te lo admitirá. La evolución no explica cómo empezó la vida, explica qué pasó después de que la vida existiera, pero el momento cero, el salto de materia muerta a materia viva, ese momento sigue siendo un misterio absoluto.

Quiero que entiendas lo que significa esto porque es [música] importante. Durante décadas nos han vendido la idea de que la ciencia tiene la película completa del origen, que sabemos que hubo una sopa primordial, unos rayos, unas reacciones químicas y de ahí salió la primera célula y de esa célula salimos todos. Pero eso no es ciencia, eso es un cuento que inventamos para llenar el hueco. La realidad es que nadie ha conseguido crear vida a partir de materia inerte. Nunca, ni una sola vez, con todos los laboratorios del mundo, con toda la tecnología, con todo el conocimiento acumulado, no hemos podido hacer lo que supuestamente la naturaleza hizo por accidente hace 4000 millones de años.

Hubo un experimento famoso en los años 50, el experimento de Miller Yurey. Dos científicos simularon las condiciones de la Tierra Primitiva en un laboratorio. Metieron gases, agua, electricidad simulando rayos y esperaron [música] y consiguieron crear aminoácidos los ladrillos básicos de las proteínas. Fue un éxito enorme. [música] Salió en todos los periódicos. La ciencia había demostrado que la vida podía surgir de la química, excepto que no. Los aminoácidos no son vida, [música] son como ladrillos. Y tener ladrillos no significa tener una casa. [música]

Entre un aminoácido y una célula viva hay un abismo tan grande que no tenemos ni idea de cómo cruzarlo. Te lo voy a poner en perspectiva. La célula más simple que conocemos, una bacteria diminuta, tiene dentro de ella maquinaria más compleja que cualquier fábrica construida [música] por humanos. Tiene un código genético escrito en ADN. Tiene ribosomas que leen ese código y construyen proteínas. [música] Tiene membranas que regulan qué entra y qué sale. Tiene sistemas de reparación que arreglan errores. Tiene mecanismos para obtener energía. Y todo eso tiene que funcionar junto, coordinado, desde el primer momento. No puedes tener medio sistema, no puedes tener ADN sin ribosomas que lo lean, no puedes tener ribosomas sin ADN que les diga qué hacer. Es como el problema del huevo y la gallina, pero mil veces más complejo.

Y el ADN en sí es algo que debería dejarte sin palabras. Es un código, literalmente, un lenguaje de cuatro letras que contiene instrucciones para construir un organismo entero. Tu ADN tiene 3,000 millones de letras. Si lo imprimieras en libros, llenarías una biblioteca entera y cada célula de tu cuerpo tiene una copia completa de esa biblioteca. La pregunta que nadie puede responder es, ¿de dónde salió ese código? Porque los códigos, hasta donde sabemos, no surgen solos. Los códigos tienen autores. El código Morse lo inventó alguien. Los códigos de programación los escriben programadores. Y el código genético, ¿quién lo escribió?

Hay científicos que dicen que surgió por azar, que dado suficiente tiempo y suficientes intentos, las moléculas se combinaron hasta formar algo que podía copiarse a sí mismo. [música] Pero cuando haces los cálculos, los números no cuadran. Un matemático llamado Fred Hoy calculó la probabilidad de que una célula simple surgiera por azar. El número que le salió era de una probabilidad entre 10 [música] elevado a 40,000. Para que te hagas una idea, el número de átomos en el universo observable es 10 elevado a 80. Estamos hablando de probabilidades tan bajas que llamarlas imposibles se queda corto. El propio Hole, que era ateo, dijo que creer que la vida surgió por azar era como creer que un tornado pasando por un desguace podría ensamblar un avión completo.

Ahora, esto no significa que Dios lo hizo. Esa es la trampa en la que caen muchos. Que la ciencia no pueda explicar algo no significa automáticamente que la explicación sea sobrenatural. Quizás hay procesos químicos que no conocemos, quizás la vida surgió eh de formas que todavía no entendemos, quizás el azar funciona de maneras que nuestras matemáticas no pueden capturar, pero lo que sí significa es que la ciencia no tiene esta respuesta y fingir que la tiene es tan dogmático como cualquier religión.

Quiero hablarte de algo que se llama el problema de la complejidad irreducible. Es un concepto que genera mucha controversia, pero vale la pena entenderlo. La idea es simple. Hay sistemas biológicos que necesitan todas sus partes funcionando a la vez para servir de algo. Si quitas una parte, el sistema entero deja de funcionar y si el sistema no funciona, la selección natural. Entonces, ¿cómo evolucionó? El ejemplo clásico es el flagelo bacteriano. Es como un motorcito que algunas bacterias usan para moverse. Tiene unas 40 proteínas diferentes que tienen que estar todas presentes y ensambladas correctamente para que funcione. Si falta una, no funciona. No funciona peor. No funciona lento, no funciona en absoluto. Entonces, ¿cómo evolucionó paso a paso si los pasos intermedios no servían para nada?

Los biólogos evolucionistas tienen respuestas para esto. Dicen que las partes pudieron tener otras funciones antes de juntarse en el flagelo, que la evolución es experta en reciclar, que lo que hoy es un motor antes y tienen razón en parte. Se han encontrado partes del flagelo que aparecen en otros sistemas con otras funciones, pero el salto de piezas sueltas a motor coordinado sigue sin explicarse del todo. No es que sea imposible, es que no sabemos cómo pasó. Y este patrón se repite por todas partes en biología. El ojo, por ejemplo, Darwin mismo dijo que pensar en el ojo le daba escalofríos, un órgano tan complejo, tan perfecto, tan lleno de partes que tienen que funcionar juntas. ¿Cómo evoluciona eso gradualmente? ¿De qué sirve medio ojo? Los biólogos han encontrado respuestas bastante buenas para el ojo, mostrando formas intermedias en diferentes animales, pero para otros sistemas las respuestas son menos convincentes y lo honesto es admitirlo.

Aquí quiero hacer una pausa y hablarte de algo que me parece crucial. La ciencia cuando funciona bien es humilde. Dice, "Esto es lo que sabemos. Esto es lo que no sabemos y esto es lo que estamos investigando." Pero la ciencia cuando se convierte en ideología deja de ser humilde. Empieza a decir, "Tenemos todas las respuestas. Los que dudan son ignorantes [música] y las preguntas incómodas no se hacen." Y eso es tan religioso como cualquier iglesia.

He leído a científicos brillantes que cuando les preguntas por el origen de la vida te dicen algo así como, [música] "Bueno, no lo sabemos exactamente, pero seguro que tiene explicación natural y quien sugiera otra cosa es un oscurantista." Pero eso no es ciencia, eso es fe. Fe en que la explicación será natural aunque no la tengas. Fe en que el materialismo es verdad aunque no puedas demostrarlo. Es fe disfrazada de razón.

Y lo más irónico es que algunos de los científicos más grandes de la historia no pensaban así. Francis Collins, el director del proyecto Genoma Humano, el hombre que descifró el código genético humano, es cristiano, cree en Dios y no ve contradicción entre su fe y su ciencia. Dice que cuanto más descubre sobre el ADN, más asombrado está ante lo que él llama el lenguaje de Dios. George Lemet, el hombre que propuso la teoría del Big Bang, era sacerdote católico. La idea de que el universo tuvo un principio, que hoy es ciencia establecida, la propuso un cura. Einstein no creía en un Dios personal, pero creía en algo. Decía que el universo mostraba una inteligencia tan superior que toda la inteligencia humana era insignificante ante ella.

Esto no significa que la ciencia pruebe a Dios. No lo hace, pero sí significa que la ciencia no descarta a Dios. Y quien te diga que la ciencia ha demostrado que no hay creador, te está mintiendo. La ciencia no puede demostrar eso. No tiene las herramientas para investigar lo sobrenatural. Solo puede decir, "Con métodos naturales hasta aquí llegamos. Lo que haya más allá, si hay algo, no es asunto de la ciencia."

Quiero contarte algo sobre el ajuste fino del universo, porque es uno de esos temas donde la ciencia roza el misterio y no sabe qué hacer. Resulta que las constantes físicas del universo, cosas como la fuerza de la gravedad, la carga del electrón, la velocidad de la luz, tienen valores muy específicos. Y si esos valores fueran ligeramente diferentes, no habría vida posible, no habría estrellas, no habría planetas, no habría química compleja. El universo sería un lugar vacío y muerto. ¿Cuánto de diferentes? Hablamos de márgenes ridículos. Si la fuerza nuclear fuerte fuera un 2% más débil, no habría átomos más allá del hidrógeno. Si fuera un poco más fuerte, todo el hidrógeno se habría convertido en helio, en el Big Bang, y no habría agua ni estrellas de larga duración. Si la gravedad fuera ligeramente más fuerte, las estrellas quemarían su combustible demasiado rápido. Si fuera más débil, nunca se habrían formado. El margen de error es tan pequeño que un físico lo comparó con disparar una bala desde un extremo del universo observable y acertar a una diana de 1 cm en el otro extremo.

¿Cómo explica la ciencia esto? Hay dos opciones principales. Una es el multiverso, la idea de que hay infinitos universos con diferentes constantes y nosotros simplemente estamos en uno de los pocos donde las constantes permiten la vida. No es que el universo esté diseñado, es que hay tantos universos que alguno tenía que salir bien y obviamente solo podemos estar en uno de esos. El problema es que el multiverso no se puede comprobar. No hay forma de detectar otros universos. Es una hipótesis que explica el ajuste fino, pero que no es más comprobable que decir que Dios lo hizo.

La otra opción es que simplemente tuvimos suerte, que las constantes son las que son por azar. Y nosotros estamos aquí para preguntarnos por qué. Porque si fueran otras no habría nadie preguntando. Es el principio antrópico y tiene lógica, pero también tiene algo de trampa. Es como el superviviente de un accidente de avión que dice, "Claramente estaba destinado a vivir porque si no no estaría aquí contándolo." Sí, pero eso no explica nada, solo constata que sobreviviste.

Y hay una tercera opción que la ciencia no considera porque está fuera de su método, que el universo está ajustado porque alguien lo ajustó, que las constantes son esas porque fueron elegidas, que hay intención detrás del cosmos. La ciencia no puede investigar esto, pero tampoco puede [música] descartarlo. Y el científico honesto debería decir, "No lo sé." En vez de eso, muchos dicen, "Seguro que hay explicación natural, aunque no la tenga, y eso, repito, es fe."

Hay otro misterio que la ciencia no puede explicar y que me parece el más profundo de todos. [música] La consciencia. Tú eres materia, átomos de carbono, [música] hidrógeno, oxígeno, nitrógeno, los mismos átomos que hay en una piedra, en un árbol, en un cadáver. Pero tú sientes, tú experimentas, tú sabes que existes. Hay algo que es ser tú. Y la ciencia no tiene ni la más remota idea de cómo la materia se convierte en experiencia. Pueden mapearte el cerebro entero, pueden decirte qué neuronas se activan cuando ves rojo, cuando sientes dolor, cuando piensas en tu madre, pero explicar por qué esa activación neuronal [música] viene acompañada de experiencia, de sensación, de algo que se siente de cierta manera. Eso no pueden. [música]

Es lo que los filósofos llaman el problema difícil de la consciencia y después de décadas de neurociencia no estamos más cerca de resolverlo. Algunos científicos dicen que la consciencia es una ilusión, que en realidad no existe, que solo creemos que existe, pero esto es absurdo. La consciencia es lo único de lo que estamos absolutamente seguros. Puedo dudar de que el mundo exterior existe, puedo dudar de que mi cuerpo existe, pero no puedo dudar de que hay experiencia, [música] porque la duda misma es una experiencia. Descart llegó ahí hace 400 años, pienso, luego existo. Y ningún avance científico ha podido ir más allá.

¿Por qué te cuento todo esto? Porque quiero que entiendas que la ciencia con todo lo poderosa que es, con todo lo que ha descubierto, tiene límites. [música] No puede explicar cómo empezó la vida. No puede explicar por qué las constantes del universo son las que son. No puede explicar cómo la materia se convierte en [música] mente. Y no puede descartar que haya algo más allá de lo que sus métodos pueden medir.

Esto no significa que la ciencia sea inútil, todo lo contrario. Es la mejor herramienta que tenemos para entender el mundo natural. Pero es eso, una herramienta. [música] Y como toda herramienta tiene un rango de uso, no usas un martillo para pintar un cuadro, no usas la ciencia para investigar lo que está fuera de la naturaleza. Y si hay algo fuera de la naturaleza, la ciencia nunca lo encontrará. No porque no exista, porque no está diseñada para buscarlo.

Así que cuando alguien te diga que la ciencia ha demostrado que no hay creador, que todo es evolución, que la religión es cuento de hadas, pregúntale cómo empezó la vida. ¿Por qué el universo permite la vida? ¿Qué es la consciencia? Y mira cómo responde. Si es honesto, dirá, "No lo sé." Si no es honesto, te dará explicaciones que suenan bien, pero que en el fondo son fe disfrazada de razón.

Y con esto llegamos al otro lado del debate, porque si la ciencia tiene huecos enormes, la religión también los tiene. [música] Y en la siguiente parte vamos a mirar qué dice la religión sobre el origen, qué tiene sentido, [música] qué es fe ciega y por qué tampoco ella tiene la historia completa. Pero eso lo veremos ahora.

Acabamos de ver que la ciencia tiene huecos enormes. No sabe cómo empezó la vida. No sabe por qué el universo está ajustado para permitirla. No sabe cómo la materia se convierte en consciencia y muchas veces finge que sabe cuando no sabe. Ahora vamos al otro lado, a la religión, a la creación, a Dios. Y te prometo que voy a ser igual de honesto porque si la ciencia tiene problemas, la religión tiene otros. Y lo justo es mirar ambos con los mismos ojos.

Primero hay que aclarar algo importante. [música] Cuando hablamos de creación no estamos hablando de una sola cosa. Hay muchas versiones, muchas interpretaciones y meterlas todas en el mismo saco es un error que cometen tanto los ateos que atacan la religión como los creyentes que la defienden. No es lo mismo un cristiano fundamentalista de Texas que cree que la Tierra tiene 6000 años, [música] que un teólogo católico que acepta la evolución y el Big Bang, pero cree que Dios está detrás de todo. Son posiciones completamente diferentes y tratarlas como si fueran lo mismo es deshonesto.

Vamos a empezar por la versión más fácil de criticar, el literalismo bíblico. La idea de que el Génesis es un relato histórico exacto, que Dios creó el universo en 6 días de 24 horas, que Adán fue hecho del barro y Eva de su costilla, que todos los animales fueron creados tal como son hoy, que no hubo evolución, no hubo millones de años y los fósiles de dinosaurios son o una prueba del diluvio o una trampa del para confundirnos. Esta posición tiene un problema obvio. Contradice absolutamente todo lo que sabemos. Tenemos rocas de miles de millones de años. Tenemos fósiles que muestran transiciones claras entre especies. Tenemos luz de estrellas que tardó millones de años en llegarnos. Tenemos ADN que demuestra parentescos entre especies. Aferrarse al literalismo bíblico en el siglo XXI requiere ignorar una montaña de evidencia tan grande que es difícil tomarlo en serio intelectualmente.

Pero aquí viene algo que mucha gente no sabe. El literalismo bíblico no es la posición tradicional del cristianismo, es relativamente reciente. Los primeros padres de la Iglesia hace 17 años ya decían que el Génesis no debía interpretarse literalmente. San Agustín, uno de los teólogos más importantes de la historia, escribió en el siglo IIV que los días del Génesis no eran días normales, que la creación fue un proceso, no un evento instantáneo, que insistir en una lectura literal era hacer el ridículo ante los paganos que sabían de ciencia. Esto me parece fascinante. 17 años antes de Darwin, ya había cristianos diciendo que el Génesis era simbólico. El literalismo que hoy asociamos con la religión es en realidad una invención moderna, principalmente del protestantismo americano del siglo XIX. No es la tradición, es una desviación de la tradición.

Entonces, ¿qué dice la interpretación no literal? que el Génesis no es un libro de ciencia, es un libro de significado. No te cuenta cómo se hizo el universo en términos técnicos. Te cuenta por qué existe, [música] quién está detrás, cuál es tu lugar en él. Los días de la creación pueden ser eras. Adán puede ser la humanidad. [música] El jardín del Edén puede ser un estado de inocencia original. El árbol del conocimiento puede ser el despertar de la consciencia moral. Todo puede ser metáfora y la metáfora puede ser más verdadera que el dato literal.

Piénsalo así. Si yo te digo que me rompiste el corazón, no estoy diciendo que literalmente abriste mi pecho y partiste un órgano. Estoy usando una metáfora para expresar algo verdadero sobre mi experiencia emocional. Y esa metáfora comunica más verdad que si te dijera la descripción médica de lo que pasó en mi cerebro cuando me rechazaste. El Génesis puede funcionar igual. Puede ser una metáfora que dice verdades profundas sobre el origen y el sentido de la [música] existencia sin pretender ser un documento científico.

Y hay algo interesante. [música] Si lees el Génesis con ojos modernos, hay cosas que coinciden sorprendentemente bien con lo que sabemos. Dice que primero hubo luz, [música] luego se separaron las aguas de arriba y las de abajo, el cielo y los mares. Luego apareció la tierra seca. [música] Luego las plantas, luego los animales del mar, luego los animales de la tierra y al final el ser humano. Si lo miras como una secuencia general, no está tan lejos de lo que la ciencia describe. Obviamente no es exacto. Obviamente mezcla cosas y simplifica brutalmente. Pero para un texto escrito hace 3000 años por gente que no tenía telescopios ni microscopios, es curiosamente acertado en el orden general. Ahora, esto no prueba que el Génesis sea [música] verdad divina. Puede ser coincidencia. Puede ser que cualquier cosmología primitiva acertaría algunas cosas por probabilidad, pero sí sugiere que descartar todo el texto como absurdo es tan simplista como tomarlo todo de forma literal.

Vamos a hablar de lo que la religión sí aporta que la ciencia no puede. Y esto es importante porque muchos ateos actúan como si la religión no aportara nada, como si fuera puro cuento sin ningún valor. [música] Y eso es falso. La religión responde a preguntas que la ciencia ni siquiera puede formular. [música] ¿Por qué hay algo en lugar de nada? La ciencia puede describir cómo funciona el universo, puede rastrear la historia hasta el Big Bang, pero no puede responder por qué hubo un Big Bang en primer lugar, por qué existe algo en absoluto. Esta pregunta está fuera del alcance del método científico y sin embargo, ¿es quizás la pregunta más profunda que un ser humano puede hacers?

La religión dice, "Hay algo porque alguien lo quiso. Hay intención, hay voluntad, hay un creador que eligió crear. [música] Puedes creerlo o no, pero es una respuesta. La ciencia no tiene ninguna. Solo puede decir, "El universo existe. Así son las cosas. No preguntes más, pero eso no es una respuesta, es una evasión.

Lo mismo pasa con el sentido. ¿Para qué estamos aquí? ¿Cuál es el propósito de la existencia? La ciencia puede decirte que eres un primate evolucionado en un planeta que gira alrededor de una estrella mediocre en una galaxia entre miles de millones. puede decirte que tus antepasados sobrevivieron y se reprodujeron y por eso estás aquí. Pero no puede decirte para qué, porque el para qué no es una pregunta científica, es una pregunta de significado. Y la ciencia, por diseño, no trabaja con significados, solo con mecanismos.

La religión dice, "Estás aquí por amor. Fuiste querido, fuiste pensado antes de existir. Tu vida tiene propósito porque quien te creó tenía un propósito al crearte. De nuevo puedes creerlo o no, pero llena un vacío que la ciencia deja abierto. Y ese vacío no es pequeño, es el vacío del sentido. Y los seres humanos no podemos vivir bien con ese vacío sin llenar.

Hay algo más que la religión aporta y que la ciencia ignora, la ética. [música] ¿Qué está bien y qué está mal? La ciencia puede describir comportamientos. Puede decirte que los humanos tienden a cooperar porque eso favorece la supervivencia del grupo. Puede explicar el altruismo en términos evolutivos, pero no puede decirte que debas ser altruista. No puede derivar un deber de un hecho. Esto se llama la falacia naturalista y los filósofos la conocen desde hace siglos.

La religión dice, "Esto está bien y esto está mal porque hay un orden moral en el universo, porque el creador estableció ese orden, porque hay algo más allá de la mera supervivencia que nos llama a ser buenos, aunque no nos convenga." Esta es una respuesta con fundamento, aunque no sea científicamente demostrable. La alternativa científica es decir que la moral es una ilusión evolutiva, que bien y mal son solo etiquetas que ponemos a comportamientos que favorecen o no la supervivencia. Y si eso es verdad, entonces nada está realmente mal. El asesino simplemente tiene genes diferentes. [música] El santo y el psicópata son variaciones evolutivas equivalentes. No sé tú, pero esa conclusión me parece difícil de aceptar.

Ahora viene la parte donde tengo que ser igual de duro con la religión que lo fui con la ciencia, porque la religión también tiene huecos, huecos enormes. Y fingir que no existen es tan deshonesto como cuando la ciencia finge tener respuestas que no tiene. [música]

El primer problema grande es el problema del mal. Si Dios es todopoderoso, omnisciente y bueno, [música] ¿por qué existe el sufrimiento? No estoy hablando del sufrimiento que causamos los humanos. Ese se puede explicar con el libre albedrío. Dios nos dio libertad y algunos la usan para hacer daño. Vale, pero ¿qué pasa con el sufrimiento natural? El terremoto que mata a miles de personas inocentes, el cáncer en un niño de 3 años, el tsunami que arrasa pueblos enteros. Eso no lo causaron humanos. [música] Eso es parte del diseño del mundo. Si Dios es todopoderoso, podría haber creado un mundo sin terremotos, sin cáncer infantil, sin parásitos que comen ojos de niños africanos desde dentro. Podría haber diseñado la naturaleza de forma que la vida fuera posible sin tanto horror gratuito, pero no lo hizo. Y la pregunta es, ¿por qué?

Los teólogos han intentado responder esto durante siglos. llaman a este problema la teodicea y las respuestas que dan son siendo honesto, poco satisfactorias. Algunos dicen que el sufrimiento es necesario para el crecimiento espiritual, que sin [música] dolor no hay madurez, pero ¿qué crecimiento espiritual tiene un bebé que muere de leucemia a los 2 años? No vivió lo suficiente para crecer en nada. Su sufrimiento fue puro sufrimiento sin ningún sentido visible. Otros dicen que el sufrimiento es consecuencia del pecado original. que cuando Adán y Eva desobedecieron, la naturaleza entera se corrompió. Pero esto plantea más preguntas de las que responde. ¿Por qué castigar a miles de millones de personas por algo que hicieron dos hace miles de años? ¿Qué tipo de justicia es esa? Y si Adán y Eva son metáfora, entonces, ¿qué sentido tiene el pecado original? Otros dicen que no podemos entender los caminos de Dios, que su sabiduría es tan superior a la nuestra que lo que parece mal desde aquí tiene sentido desde su perspectiva. Puede ser, pero esto es básicamente decir, "No tengo respuesta." Confía y ya. Y eso es exactamente lo que criticamos cuando la ciencia [música] lo hace. Si no aceptamos cuando un científico dice, "Confía en que habrá explicación natural". Tampoco deberíamos aceptar cuando un religioso dice, "Confía en que Dios sabe lo que hace."

Y hay otro problema igual de grande. [música] ¿Por qué este Dios y no otro? Hay miles de religiones, miles de dioses, miles de historias de la creación. Los hindúes tienen una, los nórdicos tenían otra, los griegos otra, los aborígenes australianos [música] otra, los nativos americanos, otra. Cada cultura ha inventado su propia explicación [música] del origen. ¿Por qué la tuya sería la correcta? Si hubieras nacido en la India, probablemente serías hindú. Si hubieras nacido en Arabia Saudí, [música] probablemente serías musulmán. Si hubieras nacido en Tailandia, probablemente serías budista. Tu religión, en la inmensa mayoría de los casos, depende de dónde naciste. Es geografía, no revelación. Y si es geografía, entonces, ¿cómo puede ser verdad absoluta?

Los creyentes responden que su religión es diferente, que tiene evidencias que las otras no tienen milagros, profecías cumplidas, textos sagrados consistentes. Pero todas las religiones dicen lo mismo, todas creen tener la verdad. Todas creen que las demás están equivocadas o incompletas. Y desde fuera es imposible determinar quién tiene razón. Cada uno está convencido de que su libro es el verdadero y los demás son mitos, pero todos los libros parecen mitos vistos desde fuera. [música]

Y luego está el problema de la revelación. Si Dios quiere que lo conozcamos, ¿por qué es tan difícil conocerlo? ¿Por qué se esconde? ¿Por qué no simplemente aparece y dice, "Aquí estoy, esto es lo que quiero. Dejad de pelearos sobre quién tiene razón." Un Dios todopoderoso que quiere ser conocido podría hacerse conocer de forma inequívoca, podría escribir en el cielo, podría hablar a todos simultáneamente, podría hacer algo que no dejara lugar a dudas, pero no lo hace. Se comunica a través de libros antiguos escritos por humanos en idiomas muertos, llenos de contradicciones y ambigüedades que cada grupo interpreta de forma diferente. ¿Por qué? Las respuestas religiosas hablan de la fe, de que Dios quiere que lo busquemos libremente, no que lo aceptemos por evidencia irrefutable, de que la fe tiene valor precisamente porque requiere saltar sin ver. Puede ser, pero también es conveniente porque significa que la falta de evidencia clara no cuenta [música] como argumento en contra. Cualquier cosa que no se pueda demostrar se refugia en la fe y eso hace que la posición sea irrefutable, lo cual en realidad es una debilidad, no una fortaleza.

Quiero ser justo aquí. [música] El hecho de que no podamos demostrar que Dios existe no significa que no exista. La ausencia de evidencia no es evidencia de ausencia. Quizás Dios existe y tiene razones para esconderse que no entendemos. [música] Quizás la fe es parte del diseño, quizás la ambigüedad es intencional. No lo sé, pero lo honesto es admitir que no lo sé, no pretender que tengo certezas que no tengo.

Y hay algo más que quiero explorar, algo que me parece fascinante. Las religiones, a pesar de ser tan diferentes, comparten ciertas intuiciones básicas. Casi todas tienen la idea de un creador. Casi todas tienen la idea de que hay bien y mal objetivos. Casi todas tienen la idea de que la vida tiene sentido y propósito. Casi todas tienen rituales, comunidad, prácticas espirituales. ¿Por qué? Una respuesta es que los humanos necesitamos creer estas cosas para funcionar, que la religión es un invento evolutivo que nos ayuda a cooperar, a soportar el sufrimiento, a enfrentar la muerte, que es útil aunque no sea verdad. Y quizás sea así, pero también cabe otra posibilidad, que estas intuiciones compartidas apuntan a algo real, [música] que millones de personas a lo largo de la historia han intuido algo que está ahí, aunque no podamos probarlo científicamente, como si todos estuviéramos viendo la misma montaña desde diferentes ángulos, describiéndola con diferentes palabras, pero viendo la misma montaña.

Luis, el escritor británico que pasó de ateo a cristiano, decía algo interesante. Decía que si sientes hambre, probablemente es porque existe la comida. Si sientes sed, probablemente es porque existe el agua. [música] El deseo apunta a un objeto real que lo satisface y los humanos universalmente sienten un deseo de algo más allá de este mundo, un anhelo de trascendencia, una sensación [música] de que esto no puede ser todo. Y si ese deseo también apunta a algo real, no es una prueba, es una intuición. Pero las intuiciones a veces aciertan y negarlas completamente solo porque no encajan en el método científico es tan cerrado como aceptarlas ciegamente solo porque te hacen sentir bien.

Voy a contarte algo personal. Yo no sé si Dios existe. [música] De verdad que no lo sé. He leído argumentos a favor y argumentos en contra. He estudiado filosofía, ciencia, teología y cuanto más aprendo, más me doy cuenta de que nadie sabe. Los ateos seguros de que no hay Dios están tan equivocados en su certeza como los creyentes seguros de que sí lo hay. [música] La honestidad intelectual te lleva a un lugar incómodo, el no saber.

Pero el no saber no significa que no importe. Si hay un creador, cambia todo. Significa que la vida tiene propósito objetivo, no inventado. Significa que hay bien y mal reales, [música] no convenciones sociales. Significa que la muerte no es el final. Significa que lo que hacemos aquí importa más allá de aquí. Y si no hay creador, también cambia todo. Significa que estamos solos, que el propósito lo inventamos nosotros, que la muerte es definitiva, que nada de lo que hagamos tendrá consecuencias eternas. Ambas opciones son enormes. Ambas tienen implicaciones profundas para cómo vivimos y la diferencia entre ellas no es pequeña, no es un detalle académico. Es la pregunta más importante que existe y la respuesta honesta es no sé.

Pero hay algo que sí sé, [música] algo que tanto la ciencia como la religión parecen apuntar desde diferentes direcciones. Y es que esto no es ordinario. Que existas tú, que exista el universo, que exista algo en lugar de nada es extraordinario, es improbable, es asombroso. [música] Llámalo milagro, llámalo misterio, llámalo como quieras, pero no es [música] normal, no es obvio, no es algo que debería darse por sentado. Y esa sensación de asombro, esa intuición de que hay algo grande que no entendemos, esa es quizás la única certeza que tenemos. La ciencia la siente cuando mira las ecuaciones del universo. La religión la siente cuando reza o medita. El niño la siente cuando pregunta por qué el cielo es azul y por qué hay algo y no nada. Esa pregunta sin respuesta es el punto de encuentro. El lugar donde ciencia y religión se dan la mano y admiten juntas. No sabemos, pero qué hermoso es preguntarse.

Y con esto llegamos a la última parte, donde vamos a explorar si hay una tercera opción, una forma de mirar el origen que no sea ni el materialismo ciego de la ciencia ni el dogmatismo ciego de la religión. Una posibilidad que quizás incluya a ambos sin ser ninguno de los dos. Vamos allá.

Hemos llegado al final de este viaje. Hemos visto lo que la ciencia sabe y lo que finge saber. Hemos visto lo que la religión aporta y lo que no puede explicar. Y ahora estamos aquí en el medio sin camiseta de ningún equipo, mirando el partido desde fuera. [música] Y la pregunta es, ¿hay una tercera opción? una forma de ver el origen que no sea ni el materialismo ciego que dice que todo es accidente, ni el dogmatismo ciego que dice que todo está escrito en un libro antiguo. Yo creo que sí. Y creo que esa tercera opción es más honesta, más hermosa y más coherente que las dos que nos obligan a elegir.

Pero antes de contártela, quiero que entiendas por qué el debate binario es un error. Porque obligarte a elegir entre Darwin y Dios es una trampa que te empobrece intelectualmente. El problema es que ciencia y religión responden a preguntas diferentes. La ciencia pregunta cómo. La religión pregunta por qué. La ciencia describe mecanismos. La religión busca significados. Y cuando las enfrentamos como si fueran rivales, estamos cometiendo un error de categoría. Es como preguntar, ¿qué pesa más, el rojo o el martes? Son cosas que no compiten porque no están en el mismo plano.

Déjame darte un ejemplo. Imagina que alguien te pregunta por qué hierve el agua en una olla. puede responder porque las moléculas de agua absorben energía del fuego, aumentan su movimiento cinético y cuando alcanzan cierta temperatura pasan de estado líquido a gaseoso. Esa es la respuesta científica, el cómo. Pero también puedes responder porque quiero hacerme un té. Esa es la respuesta de propósito, el por qué. Ambas son verdaderas, ambas son correctas y no compiten entre sí. Una explica el mecanismo y otra explica la intención.

Con el origen pasa lo mismo. La ciencia puede decirte que el universo empezó con el Big Bang, que la materia se organizó en estrellas y planetas, que en uno de esos planetas surgió la vida, que esa vida evolucionó durante miles de millones de años hasta producirte a ti. Todo eso es el como, el mecanismo. Pero la ciencia no puede decirte si hay un porqué detrás, si alguien quiso que pasara, si hay intención en el proceso. Esa pregunta está fuera de su alcance.

Y aquí es donde entra la tercera opción. ¿Y si Dios creó usando la evolución? ¿Y si el Big Bang fue el momento en que eligió crear? ¿Y si las leyes de la física son las herramientas que diseñó? ¿Y si la evolución es el pincel con el que pintó la vida? No un dios que moldea barro con las manos como un alfarero. Un dios que crea las reglas del juego y deja que el juego se desarrolle. Un dios que planta semillas y deja que crezcan.

Esta idea no es nueva, se llama Teísmo evolutivo y la defienden muchos científicos creyentes. Francis Collins, el del proyecto Genoma humano, es uno de ellos. Acepta completamente la evolución. Cree que los datos son irrefutables y al mismo tiempo cree que Dios está detrás del proceso. No ve contradicción porque entiende que son preguntas diferentes. La evolución es el cómo. Dios es el por qué.

Piénsalo así. Si tú diseñas un programa de ordenador que genera música aleatoria y ese programa produce una sinfonía hermosa, ¿quién creó la sinfonía? En un sentido, la creó el programa. [música] siguiendo sus reglas, combinando notas al azar, llegó a ese resultado, pero en otro sentido la creaste tú porque tú diseñaste el programa, [música] tú estableciste las reglas, tú creaste el sistema que produjo la belleza, la sinfonía es tuya, aunque no hayas escrito cada nota.

Quizás el universo funciona igual. Quizás Dios diseñó las leyes de la física, las constantes, las reglas del juego, y luego dejó que el juego jugara. Dejó que las estrellas se formaran siguiendo esas reglas. Dejó que los planetas surgieran. Dejó que la vida emergiera y evolucionara. [música] No intervino en cada paso. No movió cada átomo. Creó el sistema y el sistema hizo el resto. La creación no como un acto puntual, sino como un proceso continuo.

Esto resuelve muchos problemas. [música] explica por qué la evolución parece tan caótica, tan llena de muerte y extinción, porque es un proceso, no un producto terminado. [música] Explica por qué el universo parece tan viejo. Porque el método de creación requiere tiempo. Explica por qué hay tanto sufrimiento natural. Porque las mismas reglas que permiten la vida también permiten el dolor. [música] No es que Dios quiera el sufrimiento, es que el sufrimiento es consecuencia inevitable de las reglas que hacen posible la vida.

Y hay algo más profundo todavía. Esta visión hace que la creación sea más impresionante, no menos. Imagina dos escultores. [música] Uno moldea una figura de barro con sus manos, controlando cada detalle. Otro diseña un sistema de fuerzas naturales que [música] con el tiempo erosionan una montaña hasta formar una figura. ¿Cuál es más impresionante? El segundo, sin duda, porque requiere un nivel de previsión y diseño mucho mayor. [música] Crear algo directamente es fácil. Crear un sistema que cree por sí solo es genial.

Hay un teólogo que me encanta, Pier Tailard de Shardin. Era jesuíta y paleontólogo. Excavaba fósiles y rezaba y no veía contradicción. decía que la evolución era la forma en que Dios crea, que el universo entero es un proceso de desarrollo hacia algo mayor, que la materia se organiza en vida, la vida en consciencia y la consciencia quizás en algo que todavía no podemos imaginar. Llamaba a este destino final el punto omega, [música] el lugar hacia donde todo converge. Y para él ese punto era Dios mismo atrayendo la creación hacia sí.

No tienes que creer esto. No te estoy pidiendo que lo creas. Solo te

Estoy mostrando que hay formas de pensar el origen que no te obligan a elegir entre ciencia y fe. Que puedes aceptar todo lo que la ciencia ha descubierto y al mismo tiempo creer que hay algo más detrás, que la evolución y la creación no son enemigas, son quizás dos descripciones de lo mismo, visto desde ángulos diferentes.

Pero vamos a ir más allá porque hay otra forma de ver esta tercera opción que no requiere creer en un Dios personal. Una forma que incluso muchos ateos pueden aceptar y es la idea de que el universo mismo tiene algo especial, algo que no entendemos, algo que se parece sospechosamente a inteligencia o propósito, aunque no sepamos qué es. Ya hablamos del ajuste fino. Las constantes del universo están calibradas de forma increíblemente precisa para permitir la vida. La ciencia no puede explicar por qué. Dice que quizás hay infinitos universos y este es uno de los pocos donde las constantes salieron bien. [música] Pero esa explicación no se puede comprobar. Es tan especulativa como decir que alguien las ajustó.

Y luego está la consciencia, materia que se vuelve consciente de sí misma, átomos que piensan, polvo de estrellas que se pregunta de dónde viene. Esto es tan extraño que todavía no tenemos ni el principio de una explicación. ¿Por qué el universo produjo seres que pueden contemplarlo? ¿Por qué existe la experiencia subjetiva? ¿Por qué hay algo que es ser tú? Algunos científicos muy respetados han empezado a considerar ideas que hace unas décadas habrían sido impensables, que quizás la consciencia es fundamental, no derivada, que quizás no es que la materia produce consciencia, sino que la consciencia es un ingrediente básico del universo como el espacio o el tiempo. Esta idea se llama pamsiquismo y no es mística ni religiosa. Es una hipótesis filosófica seria que algunos físicos y neurocientíficos toman en serio.

¿Qué significa esto? Significa que el universo podría ser más extraño de lo que el materialismo clásico supone, que quizás hay más en la realidad que átomos chocando en el vacío. No necesariamente un dios con barba sentado en una nube, pero algo, algo que no entendemos, algo que hace que este universo produzca consciencia, belleza, amor. Pregunta. Algo que parece intención, aunque no podamos definirlo. Einstein, que no creía en un Dios personal, hablaba de esto. Decía que sentía una religiosidad cósmica, una sensación de asombro ante el orden y la belleza del universo. No rezaba a nadie, no seguía ninguna doctrina, pero sentía que había algo detrás de todo, algo que no era exactamente Dios [música] en el sentido tradicional, pero tampoco era la nada fría del materialismo.

Y aquí está lo importante. No tienes que resolver esta pregunta. No tienes que elegir una respuesta y defenderla a muerte. Puedes vivir en el misterio. Puedes admitir que no sabes. Y esa admisión no es debilidad, es honestidad. Es madurez intelectual. Es la única posición realmente coherente dado lo poco que sabemos. Los que te dicen que la ciencia ha demostrado que no hay Dios, te mienten. Los que te dicen que la fe ha demostrado que sí lo hay, también te mienten. Nadie ha demostrado nada. Estamos todos en el mismo barco, flotando en un océano de misterio, intentando adivinar qué hay debajo del agua. Y el que te diga que sabe con certeza lo que hay debajo, está mintiendo o se engaña a sí mismo.

Pero el misterio no es un problema, el misterio es un regalo, porque significa que la realidad es más grande que nuestra comprensión, que hay más por descubrir, [música] que la aventura del conocimiento no ha terminado, que las preguntas más importantes siguen abiertas y eso es emocionante, no deprimente. Quiero hablarte de algo que me parece la clave de todo esto. [música]

La humildad, la capacidad de decir, no sé, la capacidad de sostener la incertidumbre sin desesperarte, la capacidad de vivir con preguntas abiertas sin necesitar respuestas cerradas. Esta es quizás la virtud más importante que podemos cultivar y es exactamente la que falta en los extremos del debate. El fundamentalista religioso no tiene humildad. Está seguro de que su libro tiene todas las respuestas, de que su interpretación es la correcta, de que los demás están equivocados. El fundamentalista científico tampoco tiene humildad. Está seguro de que el materialismo es verdad, de que no hay nada más allá de lo físico, de que las preguntas que la ciencia no puede responder son preguntas mal planteadas. Ambos son arrogantes. Ambos pretenden saber más de lo que saben y ambos empobrecen el misterio al pretender resolverlo.

La tercera opción es la humildad. Es decir, mira, la ciencia ha descubierto cosas asombrosas y las acepto todas. [música] La evolución es real. El Big Bang ocurrió. El universo tiene miles de millones de años. Todo eso es verdad hasta donde sabemos. Pero también sé que la ciencia tiene límites. No puede explicar por qué hay algo en lugar de nada. No puede explicar la consciencia. No puede [música] darte sentido ni propósito ni moral. Y quizás hay algo más. Quizás hay intención detrás del universo. Quizás hay significado. No lo sé, [música] pero estoy abierto a la posibilidad.

Esta posición no es cómoda. No te da la seguridad del que cree tener todas las respuestas. [música] No te da tribu, ni banderas, ni enemigos claros. Te deja solo con el misterio, pero es la posición más honesta y creo que también es la más rica porque te permite asombrarte ante el universo sin tener que defenderlo ni atacarlo. Te permite preguntar sin necesitar responder. Te permite maravillarte.

Y hay algo práctico en todo esto. ¿Cómo vives si no sabes si hay creador o no? ¿Cómo tomas decisiones? ¿Cómo enfrentas la muerte? ¿Cómo tratas a los demás? Yo creo que la respuesta es vive como si importara, no porque sepas que importa, porque elegir vivir como si importara es mejor que elegir vivir como si no. Si resulta que hay un creador y la vida tiene propósito, habrás vivido bien. Si resulta que no hay nada y todo es accidente, habrás vivido igual de bien. Porque el bien vivir no depende de la metafísica, depende de tus elecciones diarias, de cómo tratas a los demás, de qué haces con tu tiempo, de si amas o no amas.

Pascal, el filósofo francés, tenía una apuesta famosa. Decía que si Dios existe y crees, ganas todo. Si Dios existe y no crees, pierdes todo. Si Dios no existe y crees, no pierdes nada importante. Si Dios no existe y no crees, tampoco ganas nada importante. Así que racionalmente conviene creer. A mí esta apuesta siempre me pareció un poco tramposa, porque no puedes elegir creer. ¿Crees o no crees? No es una decisión. Pero hay otra versión de la apuesta que me gusta más. [música]

No apuestes sobre qué creer. Apuesta sobre cómo vivir. Vive como si la vida tuviera sentido, como si tus acciones importaran, como si el amor fuera real y valioso, como si hubiera bien y mal objetivos. No porque sepas que es verdad, porque vivir así es mejor. Te hace mejor persona, hace mejor al mundo. Y si resulta que es verdad, bien. Y si resulta que no, viviste bien de todas formas.

Quiero contarte cómo veo yo todo esto después de años de darle vueltas. No tengo respuestas, pero tengo intuiciones y las intuiciones también cuentan. Mi intuición es que esto no es accidente. No sé qué es. No sé si hay un Dios personal que escucha oraciones. No sé si hay cielo o infierno o reencarnación o nada. Pero cuando miro el universo, cuando miro la vida, cuando miro la consciencia, algo me dice que hay más de lo que vemos. Algo que no puedo nombrar ni definir, algo que se parece a propósito, aunque no pueda probarlo. Puede que me equivoque, puede que sea solo mi cerebro buscando patrones donde no los hay, pero esa intuición está ahí y no puedo ignorarla.

También intuyo que la división entre ciencia y religión es falsa, que son dos ventanas al mismo paisaje. La ciencia mira con telescopios y microscopios. La religión mira con rituales y meditación. Ambas ven algo real y ambas ven solo una parte. El científico que descarta todo lo espiritual como superstición se pierde algo. El religioso que descarta toda la ciencia como amenaza se pierde algo. Los que más cerca están de la verdad son los que miran por ambas ventanas.

Y finalmente intuyo que la pregunta importa más que la respuesta. Que preguntarse de dónde venimos y por qué estamos aquí es parte de lo que nos hace humanos. Que esa pregunta nos conecta con todos los que han vivido antes, mirando las mismas estrellas, haciéndose las mismas preguntas, que no tener respuesta no es fracaso, es honestidad y que la búsqueda misma tiene valor, aunque nunca llegues a ningún sitio.

Antes de terminar, quiero dejarte con algo, una imagen que me ayuda a mí y quizás te ayude a ti. Imagina que eres una ola en el océano. Puedes verte como algo separado, una ola individual con principio y fin. Naces cuando te levantas, mueres cuando rompes en la orilla. Tu existencia es breve, frágil, aparentemente sin sentido, pero también puedes verte como lo que realmente eres. Océano. No eres una ola que pertenece al océano. Eres océano que temporalmente tiene forma de ola. Nunca estuviste separado. Nunca morirás realmente, solo cambiarás de forma.

Quizás nosotros somos así. Quizás somos universo que temporalmente tiene forma humana, consciencia cósmica que se experimenta a sí misma desde billones de puntos de vista diferentes, no separados de la realidad, sino expresiones de ella. No observadores externos del misterio, sino el misterio mismo mirándose a sí mismo. No sé si esto es verdad, pero me gusta pensarlo. Me hace sentir menos solo, me hace sentir parte de algo grande y me hace tratar mejor a los demás porque quizás ellos también son yo visto desde otro ángulo.

Entonces, ¿evolución o creación? Mi respuesta es sí. Ambas. Ninguna en su forma extrema, [música] las dos en su forma más profunda. Evolución como mecanismo, creación como significado. Ciencia para entender cómo funciona, espiritualidad para preguntarse por qué importa y humildad para admitir que no sabemos casi nada. No te obligues a elegir bando. No te pongas camiseta. No conviertas el misterio más grande que existe en una guerra de trincheras, donde tienes que defender tu posición y atacar la otra. El origen es demasiado importante para eso, demasiado hermoso para reducirlo a esloganes. Quédate en la pregunta. Habita el misterio. Asómbrate y mientras te asombras, vive bien. Ama, cuida, crea. Porque hagas lo que hagas, estés donde estés, vengas de donde vengas, estás aquí. Y estar aquí es el milagro, el único que sabemos con certeza que ocurrió. Gracias por quedarte hasta el final. Gracias por pensar conmigo, gracias por no necesitar respuestas fáciles. Nos [música] vemos pronto. [música]