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Meditación y conferencia: "Límites claros, relaciones sanas", con Elizabeth Gayan

Brahma Kumaris España41:09

Transcription

Hola a todos y a todas, muy buenas. Un saludo y bienvenidos a esta charla meditación con el tema límites claros, relaciones sanas. Y me pareció interesante porque normalmente pues no vemos que los límites pues sean algo agradable, ¿no? Cuando escuchamos la palabra límite, pues hay tantos límites en la vida que solo falta que en las relaciones también tengamos que medir, ¿no? Medir y poner límites, barreras e condiciones.

Justo lo que queremos es que haya incondicionalidad en nuestras relaciones, que sean más auténticas, pero vemos que en la vida todos nosotros todavía no tenemos ese nivel alto de conciencia en el que la energía fluye, en el que vivimos desde las virtudes, desde los valores más auténticos, más bien nos salen los defectos y no nos damos cuenta y los demás actúan como espejo para ver cómo estamos nosotros. Entonces, sin darnos cuenta, pues eh sobrepasamos pues el límite de invadir el terreno del otro, de no darme cuenta de las necesidades del otro, de a veces pues abusar de la confianza, otras veces pues nos han prestado algo, no nos acordamos de devolverlo, estamos hablando todo el rato y no dejamos intervenir a otros. Expresamos nuestra opinión, creemos que es la única opinión y eso, por ejemplo, pues en relaciones comunes y corrientes.

A veces los padres tienen que poner límites a los hijos porque si no los hijos, pues bueno, hacen lo que quieren. Hoy en día hasta hijos de 30 años y más viven en las casas de los padres. Está muy bien que eso sea así, pero si se acomodan a vivir ahí, si no hacen nada por encontrar trabajo, si todo se lo dan hecho, pues bueno, eh uno se acostumbra a la comodidad, a que es normal que eso sea así porque nadie me indica que me mueva, que me espavile, que que salga a buscar trabajo. Una cosa es que uno se esfuerce, con lo cual se le facilitan las cosas, y otra cosa es que uno se acomode y no haya nadie que le marque los límites de decir, "A partir de hoy, pues no vas a tener la comida hecha, no vas a tener este lugar disponible, etcétera, ¿no?

A veces también hay que poner límites a los vecinos y altas horas de la noche siguen teniendo la televisión muy alta y quizá tú tienes que madrugar para tu trabajo. Pues bueno, no atrevernos expresar lo que sentimos bien dicho, pero decir, porque si nos callamos e por no poner ese límite a tiempo, interiormente hay una energía que se resiente y a la larga se enquista y crea resentimiento, crea malestar. Entonces, pues antes de crear ese malestar, dejar que esa energía fluya hacia fuera, expresándose, expresa, sacas lo que está preso y lo dices bien dicho y a tiempo. Y esa asertividad lo que produce es un respeto a tu ser por ser capaz de manifestarte tal cual te sientes y decirlo a tiempo, por lo tanto, de la manera correcta, para que el receptor lo pueda recibir como una información e llena de contenido y que no es una amenaza, porque se lo estamos diciendo bien. Entonces, autorrespeto y respeto al otro. Desde esa autoridad natural puedo poner un límite y hacer que esa relación se aproxime y se haga más auténtica.

Si no ponemos límites y no decimos las cosas que sentimos, porque a veces el otro no se da cuenta y está sobrepasando los límites y no se da cuenta y nosotros nos damos cuenta. Si no lo decimos, pues no vamos a crear una buena relación. Podemos manifestar por fuera cordialidad, pero llegará un momento en que la gota colmará el vaso y estallaremos, estallaremos y dejaremos a la otra persona un poco boquiabierta o patidifusa porque hasta ahora no le habíamos dicho nada y de repente estallamos y dirá, "Bueno, ¿y ahora qué le pasa?" No, porque nunca me ha dicho nada y ahora me dice algo mal dicho y a destiempo. Por eso, lejos de estropear relaciones, poner límites claros, es decir, expresarnos con honestidad y tranquilidad, lo que hace es acercar al otro a ti diciéndole quién eres, lo que necesitas y cómo tú te muestras en la vida cómo tú funcionas.

Eh, si la otra persona no le gustan esos límites y no hace caso a tus propuestas, pues quiere decir que tampoco te estima mucho, tampoco está por la labor de ampliar y crecer, crecer como integrando al otro en su vida. Porque si nos quedamos solo con nuestra punto de vista, nuestra forma de hacer las cosas, nos encasiñamos en nuestro pequeño mundo, claro, por mucho que nos digan, vamos a batallar. Pero si estamos dispuestos a crecer, si tenemos una ética personal, si queremos eh tener una educación cívica, aparte de espiritual, pues sí que estaremos abiertos a escuchar y aunque al principio puede que aunque nos lo digan bien, nos moleste un poco, pero después seguramente pues agradeceremos, ¿no? Porque lo que nos dicen nos ayuda a crecer.

Así que límites en las parejas para que no sea solamente uno el que lleve la relación completa. A veces hay uno que es el que se encarga de todo y el otro pues se deja llevar, sino que nos demos cuenta de que tiene que haber esa reciprocidad y vernos como de igual a igual y ver que al lado tenemos a un alma igual que nosotros con unas necesidades y que tengo que ver también las necesidades de la otra persona, no solo las mías. Y si la otra persona no se da cuenta, pues igual tengo que expresar, me siento así cuando hablas así, cuando actúas de esta manera. Lo ideal sería no tener que decir nada nunca, sino fluir, que captáramos en cada momento lo preciso y lo óptimo a decir, a no decir, a hacer, a no hacer. Pero ese nivel de conciencia tan elevado todavía no lo tenemos. Entonces, tenemos que construirlo y para construirnos tenemos que expresarlo y decirlo. Es decir, estamos estudiando cómo llegar a ser y estamos compartiendo cómo construirnos como ese ser que nos gustaría llegar a ser libre, sin límites, con amor incondicional, con relaciones maravillosas.

Hasta entonces hay que ir diciendo, tener la humildad de reconocer que todavía no tengo ese nivel, que todavía hay algunas cosas que me molestan y a veces no quiero decirlo porque no quiero sentir que no soy capaz y entonces es el ego el que quiere demostrar que puede llevarse bien bajo cualquier condición, tolerarlo todo, aceptarlo todo. Pero ese es el ego. El ego quiere demostrar que a mí no me afecta nada, que yo puedo hacer todo, que yo soy capaz. Pero en el fondo a veces el alma no puede. Es mejor ser humilde con esto y decir, "Mira, yo hasta aquí puedo, hasta aquí no puedo, hasta aquí tolero, hasta aquí no tolero." De manera que el receptor que no capta, no tiene por qué captar, no tiene por qué intuir, le expresamos claramente nuestro momento. Y cuando el otro o la otra lo saben, pues saben a qué atenerse con nosotros. Y mientras tanto nosotros seguir seguiremos estirándonos para crecer. Yo creo que de esta manera estamos creando relaciones desde la verdad, desde la paz, desde la autenticidad y lo que se va creando es sólido. No hay engaño, no hay mentira, no hay resentimiento. Y si algo no va a funcionar, como claramente lo estás expresando, dejará de funcionar, pero no se enquistará ni se encallará porque tú vas guardando dentro y no diciendo a tiempo.

Así que estoy poniendo esos límites y además me los estoy poniendo a mí. No solamente poner a otro límites en relación a lo que a mí me afecta, sino ponerme yo límites en relación a lo que yo afecto a otros con mi forma de ser. eh darme cuenta, estar en una actitud de revisarme. Me reviso. Em, he aplicado demasiado la ley del silencio a alguien. He hablado más de la cuenta, he dicho algo que ha podido molestar. Eh, he sido demasiado impuntual y no he respetado el tiempo de los demás. me han regalado algo o me lo han prestado y llevo tiempo sin devolverlo. He cogido el coche de alguien prestado, he gastado la gasolina y no he llenado el depósito? O sea, esta ética personal, este ser excelente que anhelamos ser tiene que ir manifestándose y si no me reviso no lo puedo saber. Entonces, ponte límites, dite a ti misma, esto lo voy a corregir. Si no me doy cuenta, pues hacer algo para darme cuenta, estar más atenta. Y si me doy cuenta y no lo corrijo, entonces es descuido y pereza y es falta de respeto a la bondad, a la generosidad del otro. Y eso a la larga va a estropear las relaciones.

En cambio, si yo tengo en cuenta al otro y digo, "Tú primero, comida para repartir y tengo el detalle de poner pues de los dos trozos que hay, el más generoso se lo doy al otro." Si soy una persona que tiene una actitud servicial donadora y lo hago de corazón, eso va a tocar el corazón del otro y va a haber esa reciprocidad. Pero si lo hago por complacer y no de corazón, eh, al final me voy a cansar de hacerlo yo siempre, porque en el otro no va a tener el impacto del amor, sino de la complacencia, que es diferente, no se hace desde dentro. Entonces, no voy a tener la reciprocidad y al final me voy a cansar y voy a decir, "Siempre soy yo." Entonces, nadie te ha dicho que lo hagas y tú lo has hecho pensando que iban a devolverte lo mismo. Pero así no son las cosas.

Entonces, la vida nos pide relaciones auténticas, empezando por una relación auténtica con uno mismo, empezando a revisarte tú mismo y ponerte límites claros e buscar ese nivel de excelencia, vivir desde el ser, no vivir desde la máscara, desde la apariencia, desde la complacencia, desde el aprovechamiento, desde estos yes falsos que a veces dejas, haces la vista gorda porque es un esfuerzo cambiar y a veces en los demás te reflejan pues tu comportamiento y crees que es la culpa de otros, pero cuando muchos espejos son parecidos, pues quiere decir que nos tenemos que revisar. Así que límites claros. Eh, este justo medio, este justo equilibrio donde está la verdad es donde tenemos que desde donde tenemos que actuar. Equilibrio es lo que trae relaciones sanas.

Los límites siempre son límites a un exceso de algo, ¿verdad? Porque si no hay exceso de velocidad en la autopista, no se pondría un tope de velocidad. Pero como nos pasamos tienen que poner un límite de velocidad. Si no fuera porque uno pues saca el dinero con moderación de la caja de del banco, pues no le pondrían un tope, ¿no? Porque tú sabes dosificarte. Si tuvieras una medida a la hora de comer, pues no te dolería el estómago, que el dolor de estómago te pone un límite o te pones enfermo y eso te limita a comer según qué cosas. Entonces, si tuviéramos esa moderación natural, no haría falta poner límites, pero la realidad es que no lo tenemos. Y vemos que en la vida hay personas que pues bueno, son excesivamente tolerantes porque también hay estos pares de opuestos, ¿no?, donde vemos el desajuste y los problemas en las relaciones por falta de límites. Si no pongo un límite a mi tolerancia, que soy excesivamente tolerante, acabo aguantando la situación en lugar de tolerándola. Lo que era una virtud se convierte en un defecto. Entonces ahí tengo que poner el límite compensando eso con valentía. Cuando he tolerado mucho una situación, pues antes de agotarme y llegar a aguantar, tengo que atreverme y decir, "Oye, lo siento, pero hoy no voy a encargarme de esto. Hoy voy a descansar. Hoy no voy a salir a esas horas. Hoy voy a decir no. Esta valentía para compensar el exceso de tolerancia te lleva a un equilibrio.

Las personas que son demasiado valientes, que apagan fuegos y que siempre son ellas las protagonistas porque arrasan, en algún momento tendrán que decir, "No, a ver, voy a tolerar eh que este diga esto, que el otro hable y yo me quedo un poco en silencio." También, por ejemplo, el equilibrio entre el amor y el desapego, que lo hemos dicho muchas veces, cuando sobrepasamos el límite del amor, la relación se estropea porque nos convertimos en personas pegajosas, apegadas, controladoras y eso asfixia a la relación. Si a ese amor que se sobrepasa lo compensamos con una distancia respetable, te amo, pero te dejo espacio, confío. No necesito estar ahí encima ni controlando ni nada, simplemente confío. Esa cuerda suelta, no tensa, eh, mantiene la relación sin apego. Entonces, el límite, ¿hasta qué punto tengo que ser amorosa, hasta qué punto ser desapegada y tampoco demasiado desapegada? de manera que me vaya la indiferencia. Eso también es muy importante revisarlo en mí para tener unos límites eh claros en los que yo tenga ese equilibrio y lo pueda trasladar a mis relaciones.

También a veces somos demasiado pacientes, ¿no? Es de hay que tener paciencia, las cosas de palacio van despacio, no corramos, pero en nombre de la paciencia llegamos a tener demasiado, diría yo, como pereza, ¿no? pasividad, nos quedamos ahí como estancados. Entonces, cuando vemos que la demasiada paciencia acaba llevándonos a la pasividad y al estancamiento, antes de llegar a la parálisis y a que todo se frene, hay que poner una dosis de determinación. ¿Vale? Hemos esperado estos días, pero no habéis acabado con vuestro trabajo, pues vamos a presentar el nuestro, porque esto hay que entregarlo o dar un toque firme de atención para que lo que falta por cumplimentar o por completar se acabe. Y así esa determinación mueve la energía de nuevo y no entramos en una pasividad por exceso de paciencia.

Todas estas cosas no nos llevan a relaciones sanas. Ningún exceso te va a traer las bendiciones de los demás. Necesitamos esa justa medida y esos límites claros a tiempo claros. Si no pones un límite, si no concretas, un límite es una concreción, una concreción de necesito esto. Cuando tú dices esto, me pasa esto. Cuando somos demasiado pacientes, pasa esto. Entonces, hay que poner de lo otro. Si no hay esa claridad, sino que lo dejamos en ambigüedad, todo va mal. Cuando tú quieras, ya veremos, ya lo haremos, ¿vale? No te preocupes, yo me encargo. Eh, todas estas eh frases bonitas que no acaban de decir nada claro en relación a ti, no concretan nada, al final acaban mal, porque uno en las generalidades se pierde y el otro ante las ambigüedades no sabe muy bien quién eres, pero quién eres tú, esto o esto, ¿quién eres tú? porque no acabo de ver lo que realmente quieres, porque no te defines, no concretas. Y es verdad que a veces el ser humano no puede concretar en momentos de su vida que está confuso. Todos estamos confusos y a veces no tenemos claridad, pero puede ser puntual, temporal, pero no siempre.

Así que depende de nosotros, pues podemos ayudar a los demás también a que nos conozcan y conocernos primero nosotros e intentar ser más excelentes cada vez, vivir más desde el ser e más justos, más equilibrados, ver también desde los ojos del otro, no solo desde mis ojos, integrar al grupo, tener una mirada circular para ver qué se necesita y no solamente lo que yo quiero, ese tipo de límites. Y yo veo eso, ¿no?, que límite claro, cuanto más claros, más amigos se dice. Y a veces uno piensa que la claridad es dureza, pero no. Cuando hay autorrespeto, autorrespeto natural, hay una claridad suave, hay una claridad firme, pero una claridad llena de amor. Eh, realmente cuando tú eres claro, estás aceptando que los demás sean claros contigo, pero si no eres claro, estás diciéndole al otro que tú eres muy frágil y tampoco pueden ser claros contigo porque te puedes desmontar y eres tan sensible que te molesta. Entonces, hacerme fuerte para que los demás se atrevan a hablar conmigo, no tengan que pensar, ¿será el momento? ¿No será el momento? Si nunca podemos crear una relación auténtica. La relación auténtica tiene que ser transparente. Tenemos que poder ser nosotros mismos dentro del grupo. Poder ser, no encorsetarnos por miedo a lo que pueda suceder. Entonces, decir lo que necesito, marcar mis límites, no soy menos, al revés, soy más por la transparencia, por la honestidad, por atreverme a decir a pesar de lo que otros piensen de mí. Y los demás van a pensar bien porque van a ver tu valentía, tu atrevimiento, tu honestidad, tu humildad. Y eso no hay mucha gente así. Mucha gente vive por apariencias, bajo máscaras, personajes y sin poner unos límites a tiempo bien puestos. Luego se ponen con rigidez, con dureza, estropean relaciones para siempre. Entonces, la vida espiritual es otro nivel de conciencia que nos exige ese nivel de excelencia. ¿Sí? Muy bien.

Pues vamos a meditar ahora con este tema. Muy bien, pues vas adoptando una postura cómoda de meditación. Tómate unos momentos para adoptar esa postura cómoda. Con la espalda relajada, erguida, puedes dejar tus manos apoyadas en el regazo y los ojos cerrados o entreabiertos y ve llevando la atención a la respiración. Inhala, paz. Exhala. Tensión. Observa como el aire entra por tus fosas nasales. Inhalando. Paz. Exhala. tensiones. Con cada inhalación estás presente. Con cada exhalación suelta el pasado. Suelta lo que te duele. Inhala. Estoy presente. Exhala. Suelta lo que te duele. Inhala, estoy [música] presente. Exhala. Suelta tensiones que te duelen.

Y ahora te invito a que hoy explores un lugar interior y profundo, un lugar en tu interior, un espacio para poner límites claros que mantengan tus relaciones saludables, sanas. No pienses que poner límites te aleja, realmente te acerca, porque un límite no es un muro, no es una barrera, simplemente te ayuda a abrir los límites de tu conciencia, a ser más claro, transparente y auténtico. Y ahora te invito a que vayas hacia el interior, detrás de tus ojos, conectes con la luz del alma, la chispa divina. El ser auténtico espiritual, vibrante, viviente, siente tu luz clara, suave y desde ella dibuja un círculo de luz a tu alrededor. que te protege y te hace sentir en una atmósfera de paz. En ese círculo interior está tu energía pura. Protege tu energía, tu dignidad, tu autenticidad, como que estás recluido, interiorizado, protegido por ese círculo de luz pura. Es un límite saludable que nadie puede atravesar sin tu permiso y tu cuerpo se relaja y sueltas las tensiones. Relájate. Deja que tu corazón se abra. Este es un límite saludable que te hace claro, que te hace verdadero y desde [música] ahí no hay mezclas. Ahí mantienes tus valores intactos. Desde ahí compartes sin dudas, sin interferencias. Desde ahí observas con desapego para saber cuándo intervenir, cuándo no, cuando otros necesitan y cuando no. En ese círculo, el yo de tu alma y el tú de otra alma no se anulan, sino que se encuentran sin apegarse, sin interferirse con estos límites claros de tu círculo. de luz pura. Inhala, exhala tensión. Inhala vida. Exhala preocupación.

Y repite internamente en silencio. Me permito ser yo mismo y permito ser al otro quien es. Desde su círculo de luz que le protege y el mío que me protege a mí. Nos relacionamos sin interferirnos ni invadir nuestros espacios vitales. Yo, el alma, me permito ser yo y dejo ser al otro ser quien es. y me observo y todo es bienvenido desde este desapego lleno de amor, donde veo la grandeza del otro, al tiempo que mantengo mi autorrespeto. Y si viene alguna emoción, no la rechazo, la escucho. Este es mi espacio de pureza interna, de dignidad, desde donde me relaciono siendo quién soy. Hay personas afines a mí y otras que no lo son, pero manteniendo mi autorrespeto, no me siento amenazado por aquellos que no cantan la canción que yo canto. Me expreso sin esperar la aprobación. Y no me vengo abajo, ni intento forzar ni convencer. Desde este círculo que me protege, me observo y sé que hay personas que expanden mi corazón y otras quizá lo encogen un poco, pero vuelvo a mi círculo interior, mis límites, mis valores, quien yo soy. y no me traiciono y desde ahí tengo la claridad para poner límites sin luchar, expresando mi ser desde un estado de presencia. naturalidad ahí detrás del círculo, en mi interior, detrás de mis ojos, hay una voz interna del alma que me habla en silencio. Este es quien yo soy. Estos son mis valores auténticos. Esto es lo que necesito ahora. Hasta aquí puedo llegar en este momento. La verdad habla desde [música] dentro y con ella conecto y no me traiciono. Respira. profundamente. Este es quien yo soy. Esto es lo que necesito en estos momentos y hasta aquí puedo llegar en este momento. Silencio, conexión, relaciones sanas, límites claros. No quiere decir perfección, sino conexión contigo. Ser quien eres sin tener miedo de perder la relación. Sigue en tu interior detrás del círculo de luz, detrás de tus ojos, luz estable que no se apaga por el rechazo o por la falta de aprobación. y tampoco le sube el ego por un exceso de aprobación. Luz auténtica con límites naturales que son tus propios valores, que mantienes vivos con tu presencia. Y todo fluye y nada te y nada duele porque irradias la luz de tu ser valioso. Co? Y desde ese estado de luz sutil, más allá de los roles, más allá [música] de este mundo y de tu cuerpo y las relaciones, reconócete como ese ser de luz, de paz, tranquilo y luminoso. Te reconoces como que tu valor no depende de agradar a nadie ni de cederle tu espacio interior, sino de estar conectado contigo y marcar límites. sanos naturales desde tu autorrespeto y amor sincero desde la plenitud y la calma profunda de ser quien eres. Y desde este estado conecta por unos momentos con tu mirada hacia arriba, con ese ser ilimitado, bondadoso. [música] amoroso que no tiene límites, que es ilimitado, porque no tiene máscaras ni apegos ni personajes, porque es el ser supremo, océano de virtudes y valores. Acércate con tu intelecto y recarga tu alma con su luz benevolente y amplía tus límites. amplía tu conciencia y verás como tus relaciones se sanan para siempre. Primero contigo mismo y después con los demás. Llénate. Siente la proximidad a ese sol espiritual y derriba barreras internas. Atrévete a ser y expresarte a cada segundo para nunca posponer lo que tengas que decir o hacer. Sé quién eres dentro del grupo y esta conexión te ayudará. cuando le recuerdes, cuando conectes. Así que quédate ahí unos momentos en silencio, absorbiendo la luz pura de esta relación. y respira hondo, profundo, consciente. Reparte la energía por todo tu cuerpo, irráala. en la atmósfera y respira hondo. Verás como el aire llega más profundo y mira a ver cómo te sientes. Om shanti om shanti.

Pues sí, hay que aprender a ser, aprender a marcar algunos límites desde el amor y a veces firmeza, pero siempre con el espíritu y la intención de mejorar, de aproximarnos. Si la vida es un laboratorio, no estamos experimentando, vemos lo que funciona, lo que no, pero cuando vemos que algo funciona, pues hay que registrarlo para caminar por ahí. Tenemos que estar atentos para ver qué nos hace estropear las relaciones y cómo las podemos crear de verdad, donde nos sentimos auténticamente nosotros, donde permitimos que los demás sean, donde la energía fluye y los límites empiezan a hacerse naturales sin tener que pensar demasiado. Pero hasta entonces, práctica, práctica y más práctica. Que tengáis un día muy feliz. Omí.