📱

Get Our Mobile App

Take your business learning on the go!

Download on the App StoreGet it on Google Play

Evangelio día Sábado 23/05/26 - Padre Carlos Rosell - Juan 21, 20-25 - Aparición en el Tiberíades.

Cooperadores de la Verdad (Católico)11:37

Transcription

El Señor esté con ustedes. Y con tu espíritu.

Lectura del Santo Evangelio según San Juan. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Pedro, volviéndose vio que lo seguía. El discípulo a quien Jesús tanto quería. El mismo que durante la cena se había reclinado sobre el pecho de Jesús y le había preguntado, "Señor, ¿quién es el que te va a entregar?" Al verlo, Pedro dice a Jesús, "Señor, ¿y este qué?" Jesús le contesta, "Si quiero que se quede hasta que yo venga, a ti, ¿qué? tú sígueme."

Entonces empezó a correr entre los hermanos el rumor de que ese discípulo no moriría. Pero no le dijo Jesús que no moriría, sino si quiero que se quede hasta que yo venga, a ti que este es el discípulo que da testimonio de todo esto y lo escrito y nosotros sabemos que su testimonio es verdadero. Muchas otras cosas hizo Jesús. y se escribieran una por una, pienso que en todo el mundo no cabrían los libros que pudieran escribirse.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Muy queridos hermanos, el día lunes ustedes ya no van a ver el sirio aquí encendido. ¿Por qué? Porque ya no vamos a estar en tiempo de Pascua. Estos 50 días de Pascua nos han permitido conocer dos libros de la Biblia. Hoy hemos llegado a los últimos capítulos de dos libros de la Biblia. ¿Cuáles son? Los Hechos de los Apóstoles y el Evangelio según San Juan.

Hemos escuchado todos hoy cómo termina el evangelio según San Juan, que tiene 21 capítulos. Dice Juan que él no ha escrito todo lo que Jesús hizo y dijo, imposible. Si escribiera todo lo que Jesús hizo y dijo, ni todos los libros del mundo alcanzarían. Así termina el evangelio según San Juan.

Los evangelios, queridos hermanos, no escribieron todo lo que Jesús hizo y dijo. Imposible. Pero sí escribieron lo esencial. ¿Y qué es lo? Lo esencial es que Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre. Lo esencial es que Jesús es el único que salva. Lo esencial es que Jesús ha muerto por nosotros en la cruz. Ha derramado su sangre por nosotros en la cruz. Lo esencial es anunciar que está vivo. Ha vencido a la muerte, ha vencido al ha vencido al pecado. Eso es lo esencial y eso está en los cuatro evangelios.

Pero también es esencial que recibamos a Cristo en nuestra vida. Si nosotros leemos los cuatro evangelios, no es para quedarnos con una bonita doctrina. Por supuesto que hay que conocer la doctrina, es para recibir a quién en nuestra vida, a Jesucristo. ¿De qué vale saber quién es Jesús? ¿Cuál es la misión de Jesús si no vivo con Jesús? Si le doy la espalda a Jesús, si pisoteo la sangre de Jesucristo con una vida llena de pecados. Hermanos, los evangelios nos invitan, nos animan, nos exhortan a vivir con Cristo, a tener la vida en Cristo.

Y quien mejor nos ha enseñado lo que significa la vida en Cristo, ¿quién es San Pablo? Por eso hay que leer las cartas de Pablo. Hoy hemos escuchado lo último que está en los Hechos de los Apóstoles. Los Hechos de los Apóstoles es un libro donde se nos habla de la iglesia naciente y hemos llegado al último capítulo, capítulo 28 y nos encontramos con Pablo perseguido, con Pablo que está con prisión domiciliaria. ¿En dónde? En Roma. ¿Y cómo está? ¿Triste o alegre? Recontraalegre. ¿Cómo termina los Hechos de los Apóstoles? Con un Pablo alegre, animado, que está proclamando el reino de Dios, lo hemos escuchado todos, y que con libertad, ¿de qué habla? ¿De quién está hablando? de Jesucristo.

Así termina los Hechos de los Apóstoles con un Pablo que está hablando de Jesús. Está prisionero, pero está alegre, tiene gozo, tiene júbilo, porque a quién ha acogido en su vida? a Jesucristo. Hermanos, si nosotros acogemos a Cristo en nuestra vida, nunca vamos a estar tristes, nunca vamos a estar desanimados. Y un termómetro de lo que significa la vida en Cristo es si estamos hablando de Cristo como Pablo.

Se acaba la Pascua, queridos hermanos, se acaba el tiempo de la Pascua, pero todos los días tienen que ser Pascua en nosotros porque vamos a acoger a Cristo en nuestras vidas y porque como Pablo vamos a hablar de quién? de Jesús a tiempo y a destiempo. Pidámosle hoy a la Virgen María, nuestra madre, que nos ayude a llevar a la oración siempre los cuatro evangelios y darnos cuenta que si leemos los evangelios es para llevar una vida cristocéntrica y para que anunciemos siempre la buena noticia que tiene un nombre y se llama Jesucristo. Que así sea. Amén.

Vamos a escuchar la meditación que toca hoy en este mes de mayo, mes de María. Día 23ero. María, trono de la sabiduría. La teología nos enseña que si bien la sabiduría es común a las tres personas divinas, de manera especial se le atribuye al Hijo. De ahí que María es llamada trono de la sabiduría, pues el Hijo, el Verbo, la palabra eterna nació según la carne de ella, pero también se considera la sabiduría como un don del Espíritu Santo. No olvidemos que la sabiduría como un don del Espíritu Santo hace que veamos la realidades de Dios. De esa forma elegiremos siempre lo que agrada a Dios, como lo hizo María en su caminar en la tierra. Propósito de hoy, acudir a María para que nos ayude a pedirle al Espíritu Santo el don de la sabiduría.

Hacemos juntos nuestra consagración a nuestra madre. Le decimos, "Oh, señora mía, oh, madre mía, yo me ofrezco del todo a ti y en prueba de mi filial afecto te consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón. En una palabra todo mi ser. Ya que soy todo tuyo, oh madre de bondad, guárdame y defiéndeme como hijo y posesión tuya. Amén."

Hermanos, mañana es Pentecostés, se termina el tiempo de Pascua y en estos 50 días nos hemos familiarizado con dos libros de la Biblia. Hoy hemos escuchado lo último que está en el Evangelio según San Juan. Dice Juan, el discípulo amado, que si se escribiese todo lo que Jesús hizo y dijo, ni todos los libros del mundo alcanzarían. Pero se ha escrito lo esencial. Y qué es lo esencial? Que Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre. Que Jesús es el único que salva. Que Jesús murió por nosotros. Pero, ¿se quedó en la cruz o ha resucitado? Ha resucitado. Está vivo. Pero también es esencial recibirlo en nuestra vida.

Hoy hemos escuchado lo último que está en los Hechos de los Apóstoles. Pablo tiene prisión domiciliaria. Todos sabemos que Pablo morirá mártir en Roma. Pablo ya está en Roma. Pero, ¿cómo está? Triste, deprimido, desinflado, con la llanta baja, alegre, gozoso. ¿Y qué está haciendo? Proclamando el reino de Dios. ¿Hablando de quién? de Jesús. Hermanos, aprendamos de Pablo. Pablo ha recibido a Cristo en su vida y está hablando de Cristo. Todos los días tienen que ser Pascua, porque todos los días voy a vivir con Jesús, con ese Cristo resucitado que me cambia la vida y voy a hablar de Jesús a los demás. Que la Virgen nos ayude para que los 365 días del año sean de verdad Pascua.

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Sagrado Corazón de Jesús, confío. Dulce corazón de María, sea salvación del alma mía. San José, ruega por nosotros.

El Señor esté con ustedes. Y con tu espíritu. La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. Amén. Pueden ir en paz. Gracias a Dios.