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A finales de la Edad Media, periodo que termina con la caída del Imperio Romano de Oriente, se empezó a cuestionar el sistema manejado por la Iglesia Católica y el sistema feudal. Con estos cambios, se abre paso a la Edad Moderna.
Ahora, aunque se usan acontecimientos para marcar el paso de un período a otro, estos cambios no son abruptos y suele haber períodos de transición. El período de transición entre la Edad Media y la Edad Moderna fue el Renacimiento, y su nombre nos puede decir mucho: ¿qué renació durante este período? Porque se considera el fin de una etapa de oscuridad y estancamiento del progreso humano.
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Podemos colocar los inicios del Renacimiento a finales del siglo XIV. Este período llevó a su apogeo durante el siglo XV y se extendió por Europa durante el siglo XVI e inicios del XVII, para luego dar paso a un nuevo período denominado Ilustración, del que hablaremos más adelante. Así, revisaremos unos 300 años de historia que pertenecen a este movimiento y que, aunque se desarrolló de manera distinta alrededor de Europa, tuvo ciertas características comunes.
A finales de la Edad Media, alrededor del siglo XII, una serie de cambios políticos, sociales e intelectuales abrieron paso al Renacimiento. Estos cambios incluyeron el declive de la Iglesia Católica Apostólica Romana como institución central, el resurgimiento de las ciudades, el desarrollo de monarquías, el quiebre del sistema feudal y el desarrollo de nuevas ideas alejadas de la escolástica medieval.
Aunque el espíritu renacentista tomó muchas formas, fue principalmente a través del movimiento intelectual conocido como Humanismo. Éste buscó reivindicar la cultura griega y romana, descubriendo, traduciendo y comentando textos clásicos dejados de lado durante la Edad Media. A partir de estos textos, se puso a la naturaleza humana en el centro y sus manifestaciones como punto de estudio, buscando reflexionar sobre temas morales y éticos, pero ya no sólo a partir de la contemplación pasiva e ignorante, como los humanistas consideraban a la escolástica. Buscaron un balance entre la reflexión y la acción que puede llevar al hombre a su máximo potencial.
Por otro lado, enfatiza el individuo y su dignidad. Como sabemos, en el Medioevo, la vida en penitencia era considerada noble. En cambio, los humanistas buscaron dominar la naturaleza en lugar de sucumbir a ella. En otras palabras, se pasó de un teocentrismo, en el que todo giraba en torno a Dios y la Iglesia como institución universal, a un antropocentrismo, con el hombre en el centro de todo. Así se liberó al hombre de preconcepciones impuestas, aspirando a la duda y la crítica libre.
Pero el Humanismo no sólo influyó en el ámbito filosófico. Este incentivo al lugar impulsó también la creación de marcos y sistemas para poder percibir la experiencia de una manera más objetiva. Cambia así el concepto de conocimiento científico a una recopilación cuidadosa de datos a través de la observación, experimentación e inducción; es decir, llegar a principios teóricos a partir de observaciones particulares, algo que aplica el campo científico hasta el día de hoy.
Aprovechando la creación de la imprenta, los humanistas lograron reproducir y esparcir los textos clásicos y sus comentarios sobre ellos, que ahora podrían ser más accesibles. Poco a poco, el Humanismo logró reemplazar a la escolástica en el ámbito educativo, centrándose principalmente en la moral, filosofía, retórica, historia, drama y poesía. Además, los nuevos textos clásicos en el conocimiento en física, astronomía, medicina, botánica y otras disciplinas dejadas de lado.
Con estos cambios en la esfera del conocimiento, grandes personajes cambiaron la tradicional ciencia medieval. Por ejemplo, Copérnico postuló que la Tierra no es el centro del universo, como se había creído desde siempre; es la Tierra la que se mueve alrededor del Sol y es solo un planeta más de otros tantos.
Estos nuevos conocimientos impulsaron también el desarrollo tecnológico. Por ejemplo, el artista, escultor e ingeniero Leonardo da Vinci, uniendo su interés por el arte y la ciencia, logró desarrollar principios aplicables a la pintura, la arquitectura, la mecánica y la anatomía humana. Durante el Renacimiento, se publicaron tomos relevantes en un gran abanico de disciplinas como las matemáticas, la física, la biología y las ciencias naturales. Sólo entre 1472 y 1500 se publicaron 214 libros de matemáticas.
Los avances en geometría y matemáticas permitieron, por ejemplo, la construcción de nuevos barcos preparados para viajar largas distancias y la ilustración de mapas más precisos. Esto impulsó el descubrimiento de nuevas rutas de comercio y navegación en un contexto de expansión de Europa mediante exploraciones, conquistas y colonizaciones.
Pero los cambios renacentistas no sólo se dieron en el ámbito intelectual. El deterioro de la Iglesia Católica Apostólica Romana como institución central a finales de la Edad Media continuó durante el Renacimiento, culminando con la Reforma, que dividió irreversiblemente al cristianismo, como veremos más adelante.
Este debilitamiento eclesiástico influyó también en el desarrollo de nuevas autoridades políticas. Los gobernantes más exitosos del siglo XII y XIII fueron los lores o señores feudales locales que crearon compactos e intensos gobiernos o principados. Luego, los más importantes y estables fueron los reyes, que lograron consolidar su autoridad sobre ellos. La monarquía feudal desapareció gradualmente, dando paso a modelos de estado en los cuales el rey alcanzaba un poder absoluto e ilimitado. Algunos justificaron su poder en el derecho divino de los reyes; en otras palabras, creían que habían recibido la autoridad de Dios para gobernar, uniendo en una sola persona el poder que antes había sido dividido entre el Papa y el monarca.
A pesar de este absolutismo que surgió en muchos territorios de Europa occidental a partir del debilitamiento de la Iglesia, el progreso en el Renacimiento continúa su camino. El siglo XVI fue un período de vigorosa expansión económica. De hecho, a partir de 1500, la población en gran parte de Europa estaba creciendo tras dos siglos de declive o estancamiento, agravado por la Peste Negra, una de las epidemias más letales de la historia.
Cuando el crecimiento poblacional y la tendencia a concentrarse en ciudades tuvo que mejorarse el suministro de alimentos, pero con poca mano de obra disponible y esta siendo más cara, se empezó a cambiar el sistema feudal por uno de renta capitalista. Así, el antes vasallo, que tenía una serie de obligaciones e impuestos a pagar a su señor feudal y solía producir sólo para el autoconsumo, pasa a ser una especie de arrendatario de su propia tierra, mejorando sus condiciones y la productividad de los cultivos que se necesitaban para alimento a cada vez más personas.
Por otro lado, el descubrimiento de nuevas tierras, el desarrollo del papel moneda y la banca integraron al continente a un sistema económico más global, mejorando no sólo el comercio, sino también la producción de bienes. Así, el Renacimiento se caracterizó por la reacción a la escolástica tradicional y las autoridades religiosas, que se ven reflejadas en el desarrollo del Humanismo. Este período deja como legado el empezar a dudar de verdades preestablecidas y reevaluar constantemente la doctrina y la metodología, cambiando gradualmente la mentalidad de los habitantes.
Finalmente, veamos una reivindicación de la cultura clásica y el arte. Estos factores impulsaron procesos importantes durante el Renacimiento, como por ejemplo la Reforma. ¿Ya fue la Reforma y qué ideas la impulsaron? ¿Cómo se transformó la Iglesia medieval? Entérate de más en enterarse.com. Y si te gustó este video, búscanos en nuestro canal de YouTube.
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