Transcription
[Música] Próxima la Pascua subió a Jerusalén y encontró en el templo mercaderes cordoquier. Era un gran negocio el favor de Dios vender. Falsos propietarios sustentaban su poder. Helles palomas, ovejas y dinero, rituales, sacrificios, tantos pobres sin acceso. Jesús al ver aquello, las mesas arrojó con cuerdas dando azotes, expulsando los gritó.
Celebramos hoy la fiesta del aniversario de la dedicación de la Basílica de San Juan de Letrán, una de las iglesias cristianas más antiguas y catedral de Roma en la que tiene su sede el Papa como obispo de la Iglesia Roma. romana. La basílica de San Juan de Letrán es símbolo de la unidad de todas las comunidades cristianas con Roma y nos recuerda que todos estamos construidos sobre el mismo cimiento de Jesucristo.
La primera lectura tomada del libro del profeta Ezequiel habla del símbolo del agua. Para nosotros el agua está asociada al sacramento del bautismo y significa el renacer a la vida nueva en Cristo.
El evangelio de esta fiesta de la dedicación de la basílica de Letrán, en el que Jesús irrumpe para echar a los mercaderes del templo, nos hace ver que el hijo de Dios está movido por el amor, por el celo de la casa del Señor, que los hombres han convertido en un mercado. Al entrar en el templo donde se vendían ovejas y palomas con la presencia de los cambistas, Jesús reconoce que aquel lugar estaba poblado de idólatras, hombres dispuestos a servir al dinero en vez de adiós. Detrás del dinero siempre está el ídolo. Los ídolos son siempre de oro y los ídolos esclavizan.
Esto nos llama la atención y nos hace pensar en cómo tratamos nuestros templos, nuestras iglesias, si de verdad son casa de Dios, casa de oración, de encuentro con el Señor. si los sacramentos favorecen ese encuentro con el Señor o si se parecen a un mercado. A veces los sacramentos se hacen también como una compraventa. Pues bien, si queremos recibir un sacramento, lo que podemos hacer es una ofrenda. Dar una ofrenda. ¿Para qué? para que esa ofrenda ayude a las necesidades de la iglesia y también a las necesidades del prójimo. Hoy también, por lo tanto, existe ese peligro de una compraventa de sacramentos. A veces incluso decimos, "Pero es que tenemos que mantener la iglesia." Sí, es verdad. Pero la iglesia la tienen que mantener los fieles y lo tienen que hacer no con una lista de precios de los sacramentos, sino con su participación, con su colaboración.
Pensemos también como hay ciertas celebraciones de sacramentos o celebraciones conmemorativas donde vas y ves y no sabes si la casa de Dios es un lugar de culto o un salón social. Algunas celebraciones rozanidad. Es verdad que las celebraciones deben de ser bonitas, hermosas, pero no mundanas, porque la mundanidad depende del Dios dinero y es una idolatría. Esto nos hace pensar y también a nosotros cómo es nuestro celo por nuestras iglesias. El respeto que tenemos allí cuando entramos.
También lo vemos en la segunda lectura de hoy, donde dice que también el corazón de cada uno de nosotros representa un templo, el templo de Dios. Aún siendo consciente de que todos somos pecadores, cada uno debería interrogar a su corazón para comprobar si es nuestro corazón mundano e idólatra. Yo no pregunto, ¿cuál es tu pecado? ¿Cuál es mi pecado? Pregunto si hay dentro de ti un ídolo. Si está el Señor, dinero dentro de él. Porque cuando está el pecado, está el Señor, Dios misericordioso, que perdona si vas a él. Dios misericordioso siempre nos va a perdonar, pero si está el otro señor, el Dios dinero, pues eres un idólatra, es decir, una persona corrompida, ya no un pecador, sino un corrupto. El meollo de la corrupción es precisamente una idolatría. es haber vendido el alma al Dios dinero, al Dios poder. Y esto es una idolatría.
Queridos amigos, les deseo pues a todos ustedes hoy un feliz domingo conmemoración de la Basílica de Letrán y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre todos y cada uno de ustedes. Feliz domingo.