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La Emancipación Hispanoamérica | Segunda parte

Academia Play10:18

Transcription

El primer período de la emancipación se va a desarrollar parejo a la guerra de independencia en España. En la guerra de independencia española, el pueblo español se rebela contra las fuerzas de ocupación. Se niegan a reconocer a José Bonaparte como monarca y, en nombre de Fernando VII, se organizan en juntas locales de gobierno que asumen el poder. Las juntas provinciales se unifican en una sola Junta Central con sede en Sevilla.

Es entonces cuando se produce una ruptura, pues los americanos comienzan a cuestionar la legitimidad de esa Junta Central ante el doble poder. Se cuestionan a quién obedecer. El poder español había quedado menoscabado y la corona completamente desprestigiada. En muchas capitales americanas se forman juntas siguiendo el modelo español.

Mientras tanto, en la península, Sevilla se había erigido como bastión de la resistencia, como la capital libre de los franceses. En México, la capital del Virreinato de Nueva España, se constituye en 1808 una junta presidida por el virrey Iturrigaray. Los criollos vieron la ocasión para llevar a cabo sus ansias de autonomía ante el vacío de poder, provocando la reacción de conservadores y realistas que acaban suprimiendo la junta y deponiendo a Iturrigaray por otro virrey más moldeable.

Conforme avanzan los meses, avanza la ocupación francesa. Los patriotas españoles pierden terreno. A principios de 1810, la Junta Central de Sevilla se disuelve con la misión de elaborar una constitución. Finalmente, cae Sevilla. Visto desde América, parece el fin de la monarquía borbónica.

Algunas juntas americanas, en algún momento, van a pasar de luchar por los derechos dinásticos del deseado traidor Fernando VII a luchar por la emancipación de los territorios hispanoamericanos. Unos buscaban más autonomía para, llegado el momento, volver a obedecer a Fernando VII, pero otros buscaban la independencia total. En 1811, los movimientos criollos en América empiezan a hablar ya en términos de independencia. A río revuelto acabaron viendo una oportunidad.

Vayamos al Virreinato de Nueva España. El 16 de septiembre de 1810, el cura Hidalgo da el Grito de Dolores e inicia la primera fase de la independencia con fulgurantes victorias, aunque finalmente fracasa y es fusilado. Después, acaudilla la insurrección el cura Morelos en 1813, que de nuevo fracasa y, tras delatar a sus compañeros, también acaba siendo fusilado.

La fase inicial mexicana es la excepción que confirma la regla general de que los grandes artífices del proceso fueron criollos ilustrados y liberales. Allí se inició con el cura Hidalgo y luego con el cura Morelos, y los insurrectos que les seguían eran campesinos pobres, mestizos e indios. Los criollos no apoyaron el movimiento. Finalmente, el movimiento fue cortado por las autoridades virreinales y derivó en una guerra de guerrillas. Las guerrillas fueron pronto controladas por el bando realista, que ofreció indultos a los insurgentes. La independencia de México tendría que esperar.

Pero no solo en Nueva España había prendido la mecha de la insurrección. El núcleo independentista del norte de Sudamérica tuvo como protagonista al caraqueño Simón Bolívar. Simón Bolívar era un criollo venezolano que provenía de una familia que había hecho mucho dinero. Sus padres murieron cuando Bolívar era un niño; este fue uno de los primeros mazazos en su vida.

Pasó algún tiempo de su juventud en Madrid, rodeado de un ambiente aristocrático, y llegó a jugar a la pelota con el príncipe de Asturias, quien luego sería el monarca Fernando VII. Tuvo varios desencuentros en la corte y, siendo criollo, no consiguió prosperar en Madrid como a él le hubiera gustado.

Conoció a una muchachita en Madrid llamada María Teresa, con la que se casó y la llevó a Caracas. Al año, la joven muere por una fiebre tropical. Bolívar se encontró desamparado ante la vida. Había tenido varios reveses muy tempranos que marcarían su carácter, de por sí díscolo y rebelde, pero el fracaso iba en contra de su naturaleza. Bolívar ambicionaba la gloria y creía estar predestinado para algo grande.

Ese mismo año, viaja de nuevo a Europa. Lee mucho, se convierte en una persona ilustrada. En París, acude a la coronación de Napoleón y queda embelesado. En Roma, hace un juramento frente al Monte Sacro: el de libertar a su patria.

Al regresar a Venezuela, se une a la causa revolucionaria. El Cabildo de Caracas, en 1810, habiendo destituido al Capitán General, se constituye la Junta Suprema Conservadora de los Derechos de Fernando VII, respondiendo a las aspiraciones de la aristocracia criolla. La junta envió representantes diplomáticos a Estados Unidos e Inglaterra para solicitar apoyos. En la delegación enviada a Inglaterra figuraban, entre otros, Simón Bolívar y el gran escritor Andrés Bello.

Bolívar y Bello se reencuentran con su compatriota Francisco de Miranda, que vivía en una mansión de cuatro pisos cobrando una pensión del gobierno británico. Esa mansión fue el motor central de la conspiración contra España. Todos los conspiradores pertenecieron a logias masónicas. Miranda había fundado años antes la logia Gran Reunión Americana o Logia de los Caballeros Racionales. La Gran Reunión Americana daría lugar a algunas filiales con el nombre de Logia Lautaro.

El nombre de la logia ya anticipaba sus intenciones, pues Lautaro había sido un destacado líder militar mapuche durante la primera fase de la conquista española. Estas logias lautarinas se establecieron en Europa y América: París, Madrid-Cádiz, Buenos Aires-Mendoza, Santiago y otras ciudades para fomentar la lucha emancipadora. El objetivo era independizar los territorios españoles en América y fundar una república unitaria. Inglaterra, enemigo ancestral de España y con intereses comerciales en América, por supuesto, apoya la causa.

Miranda desembarcó en La Guaira, cerca de Caracas. Fue recibido con vítores y honores. El llamado precursor apenas había pisado la región en 40 años, y algunos no se acordaban o no querían acordarse de que cuatro años antes le habían recibido por las armas cuando trató de invadir la región con apoyo extranjero.

El 5 de julio de 1811, lidera un congreso general reunido en Caracas que proclama la independencia de las Provincias Unidas de Venezuela, imponiéndose a los que todavía querían ser fieles a Fernando VII y promulgando una constitución federal inspirada en la de Estados Unidos. Pero meses después, el ejército realista venció a los rebeldes, restaurando el orden.

El líder del bando patriota, Francisco de Miranda, fue entregado por Simón Bolívar a las autoridades españolas. Estas le enviaron a Cádiz, donde fue encarcelado. Bolívar consiguió escapar.

Meses más tarde, Bolívar vuelve al ataque. Con la Batalla de Cúcuta, comienza la llamada Campaña Admirable en Nueva Granada, donde obtendría contundentes victorias, batallando contra el bando realista. Durante la campaña, decretaría su Guerra a Muerte para destruir en Venezuela la raza de los españoles. El decreto de Guerra a Muerte produjo absoluto terror en la población. Se calcula que un 15 por ciento huyó de la venganza bolivariana, que no dudó en pasar a cuchillo a incontables americanos sospechosos de sentirse españoles.

Terminó apoderándose de Caracas el 6 de agosto de 1813, donde entró triunfante, recibiendo el título de Libertador, título con el que pasaría a la historia. Poco le duraría al Libertador la alegría, pues sus huestes son vencidas por un caudillo local, José Tomás Boves, azote de la aristocracia criolla que representaba Bolívar, al que obliga a salir huyendo de Caracas. La independencia de Venezuela tendría que esperar.

Suerte distinta correría la Intendencia de Asunción de Paraguay, subordinada al Virreinato del Río de la Plata, que a finales de 1813 logra definitivamente su independencia. Un año después, Rodríguez de Francia se convertiría en dictador supremo de la república.

En 1814 acabó la Guerra de Independencia española. Los españoles consiguieron expulsar a los franceses y recuperar las riendas de su país. El rey Fernando VII, apodado "El Deseado", volvió por aclamación. El panorama cambiaría por completo.