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ABUSO, DOLOR y un PADRE ADICTO: ASÍ caí en la ADICCIÓN | 2x25

Luis Pérez | Adicciones al Descubierto30:45

Transcription

De mí abusaron sexualmente. Me hicieron creer que era un juego.

Cuando por las noches escuchaba el cerrojo de la puerta, empezaba a temblar. Sabía que entraba mi padre y sabía que venía una persona que iba borracha. Sabía que iban a empezar los insultos, los gritos y una enfermera que me dijo, "Podrías haber muerto. Es un milagro que estés aquí."

Me prometí que no volvería a tomar cocaína. Me prometí que no volvería a consumir alcohol. Me prometí que no volvería a fumar marihuana. Y dos días después estaba consumiendo cocaína otra vez. Me metí a rayas llorando y la droga me anestesió, me ayudó, me apoyó durante todos esos años que la estuve consumiendo para poder soportar ese dolor que yo llevaba acumulado de tantos años. Si yo no llego a encontrar la droga, quizás me suicido. Quizás no soporto el dolor que estaba viviendo.

El silencio es una de las mayores causas de enfermedades del mundo. El silencio es una de las mayores causas de adicción del mundo.

Un día más estoy aquí con vosotros para empezar este capítulo de adicciones al descubierto. Va a ser un capítulo duro, va a ser un capítulo conmovedor, pero también un capítulo que va a dar a entender por qué se desarrollan las adicciones y qué es el combustible para que esa enfermedad avance a tal velocidad cuando uno desarrolla adicción. Por cierto, es el último capítulo de la temporada, es el último capítulo de 2025 y en 2026 vamos a empezar con un capítulo, diría yo, explosivo y con un invitado muy muy especial. Comencemos.

Hola, Luis, ¿qué tal?

Sabina, muy buenas. Bueno, como bien dices, último capítulo de la temporada. Ya estamos alrededor de las Navidades y vamos a hablar de un tema que, como has comentado, es es delicado. Eh, seguramente te va a resultar duro hablar de ello, pero también nos va a explicar por qué el contexto es tan importante en la infancia y la adolescencia a la hora de desarrollar adicción, ¿no? y empezaría preguntándote cómo eran tus Navidades cuando eras niño.

Pues a mí me gusta responder a esta pregunta con otra pregunta y es, ¿cuánta gente cuando hoy salga, cuando hoy deje de ver ese podcast tiene una familia para estar con ellos? ¿Tiene una familia que le puede dar un abrazo cuando las cosas van mal? una familia que le puede decir, "Te quiero en un momento dado." Cuando yo era pequeño no tuve eso. Cuando yo era pequeño, la situación en mi casa era muy complicada. Mi padre era alcohólico y drogadicto y en mi casa lo que habían eran peleas, gritos, insultos, golpes.

Cuando por las noches escuchaba el cerrojo de la puerta, empezaba a temblar. Sabía que entraba mi padre y sabía que venía una persona que iba borracha. Sabía que iban a empezar los insultos, los gritos. escuchar a mi madre llorar en la cocina mientras mi padre le gritaba, "Eres una puta." Y y eso no era una buena situación para mis Navidades. Después habían días festivos en los que de cara a la galería, de cara al resto de la familia, parecía que todo estaba bien, porque mi madre no contaba lo que pasaba, mi padre tampoco, yo tampoco, yo no tenía herramientas para afrontar eso, no sabía qué hacer con eso que estaba viviendo y me afectó. Claro.

Y siendo tan pequeño, eh, tanto tú como tu hermana, ¿cómo lo afrontabais?

No tenía herramientas para afrontarlo. Nadie me había enseñado qué hacer cuando hay violencia en casa y cuando hay miedo y cuando hay dolor. Mi hermana y yo por las noches nos íbamos corriendo a la habitación del piso de arriba, nos abrazábamos en una cama y había veces que el miedo que tenía era tan grande que me orinaba en la cama y por miedo a que me viera mi padre no salía de la cama. a cambiarme de ropa y me dormía meado por el miedo que tenía. No sabíamos cómo gestionarlo, no podíamos. Nadie nos había preparado para esto.

En la escuela nadie se enteró de lo que yo estaba viviendo en casa. Cuando yo llegaba al colegio por la mañana, me sentaba en un pupitre intentando ser como cualquier otro niño, pero yo no era como cualquier otro niño. Claro.

Eh, justo te iba a preguntar por eso, ¿no? Porque cómo era eh luego tu día a día en el colegio hm se notaba algo hm tenías buenos amigos. Los profesores, ¿cómo te cómo te trataban?

Cuando yo intentaba sentarme en ese pupitre junto con mis compañeros, a la mañana siguiente de haber escuchado los gritos, de haber estado en medio de peleas de mis padres, yo no podía dormir por la noche, no podía descansar. Cuando llegaba a clase me dormía en clase, no podía atender, me quedaba dormido, estaba nervioso, era impulsivo, interrumpía y los profesores no sabían lo que me pasaba. Yo no hablé, yo me callaba. Nadie sabía lo que me pasaba. Los profesores, yo creo que pensaban que yo era así porque yo quería. no podían comprender o no llegaron nunca a comprender que quizás detrás de ese comportamiento de ese niño estaba pasando algo y me trataban como el ejemplo de lo que no hay que ser. Me trataban como a una oveja negra, me ridiculizaban delante de mis compañeros de clase, me decían que no iba a llegar a nada, que ni siquiera serviría para ser barrendero. Yo nunca entendía eso. Si ser barrendero es necesario que hayan barrenderos para tener las ciudades limpias. No entendía lo que me decían. No entendían por qué me trataban así. Solo sé que en casa tenía ruido, peleas, discusiones, violencia, miedo y en el colegio me recriminaban una manera de ser y me señalaban por comportarme de una manera.

Y tus compañeros.

Mis compañeros de clase llegó un momento en el que se sumaron al mensaje de esos profesores y empecé a recibir bullying, empecé a ser rechazado. Cuando los compañeros elegían a otros compañeros para el partido de fútbol de la hora del patio, a mí siempre me elegían el último. Yo tenía mucha ansiedad. Empecé a comer por las noches. Cuando se terminaba toda la tormenta, cuando ya no quedaba ruido en mi casa, bajaba en silencio, abría la nevera y me podía comer, me ponía a comer. Engordé durante unos años. Empecé a recibir críticas, empecé a recibir insultos, recibí burla. Se burlaban de mí porque mi madre era pescadera. Tampoco lo entendía, o sea, no comprendía por qué había gente que se reía de mí porque mi madre era pescadera. Y yo pensaba, pues ser pescadera es un trabajo como cualquier otro. Y había cosas que no comprendía. Y yo llegué a pensar que era una mala persona. Yo llegué a pensar que no era un buen hijo.

Mi padre un tiempo después nos abandonó, se marchó de casa, se fue a vivir con otra familia, una familia que vendía droga, una familia que vivía de vender droga y en una situación bastante complicada. Mi padre estaba enganchado a la droga. entiendo que por eso se fue a vivir con esa familia. En el colegio me reñían mucho, me castigaban mucho, señalaban mucho mi manera de ser y yo pensaba que era una mala persona. Pensaba que mi padre se había ido de casa porque yo no era suficiente como hijo. Pensaba que en la escuela me reñían porque yo me comportaba mal. pensaba que mis compañeros de escuela se reían de mí, me hacían bullying porque yo realmente me comportaba mal y era una mala persona y merecía eso y no comprendía lo que me pasaba y yo no se lo contaba a nadie, yo me lo callaba.

En mi casa la situación era muy jodida. Yo por las noches veía a mi madre llorar en la cocina, la escuchaba llorar una y otra vez. Y para mí salir de la escuela, llegar a casa y contarle a mi hermana pequeña o a mi madre lo que me pasaba era muy duro porque yo sentía que tenía que protegerlas y sentía que si yo les contaba lo que me pasaba en el colegio aún iban a sufrir más. Entonces yo para proteger a mi madre me callaba lo que me pasaba en la escuela y en la escuela no comprendían lo que me pasaba porque yo tampoco sabía qué hacer con eso. Y los profesores nunca llegaron a enterarse de lo que estaba bebiendo en casa.

Pero aprendí una lección y esta lección la aprendí después. Y es que hay gente que juzga a las personas por lo que hacen, sin preguntarse a veces por qué lo hacen o qué puede haber detrás de ese comportamiento.

Claro, justo justo en esa línea te quería preguntar, ¿no? Porque sobre todo en casos de niños o niñas, ¿no? ¿Por qué este niño es así? ¿Qué contexto tiene en su casa, no? ¿Qué te hubiese gustado? ¿Cómo te hubiese gustado que hubiesen actuado los profesores?

Pues no lo sé, pero sí tengo un mensaje para los que estén sufriendo esa situación y sí que creo que desde mi experiencia puedo enseñarle a los que estén sufriendo esta esta situación, adolescentes o incluso adictos, que lleven muchos años habiendo reprimido lo que les pasa, que no hay que hacer y cómo se enferma una persona. Y el silencio es una de las mayores causas de enfermedad, tanto a nivel física como a nivel mental. El cuerpo y la mente expresan aquello a lo que uno no puede ponerle palabras. Esto lo entendí y lo comprendí después cuando me puse en tratamiento para recuperarme de mi adicción y y aquellos profesionales me decían que para curarme tenía que hablar, que tenía que expresar todo lo que tenía dentro, todo lo que todo lo que me había callado, toda la rabia que tenía, todo el dolor que tenía, toda esa sensación de rechazo, ese resentimiento y quizás lo que hubiera tenido que hacer yo o lo que hubiera podido hacer es hablar, es contarle a alguien lo que me pasaba, a un amigo, a un profesor. Entonces, no habían psicólogos en los colegios. Hoy hay psicólogos y quizás si alguien está viviendo una situación de bullying, de acoso, está sufriendo el alcoholismo de un padre en casa, lo que puede hacer es pedir visita con ese psicólogo del colegio y comentárselo, comentárselo a un profesor, comentárselo a un amigo, que es ese amigo se lo comentará a un adulto. También si alguien está sufriendo acoso por parte de los profesores, que esto también ocurre, que ese niño le pueda contar, ese adolescente le pueda contar a un amigo o a su madre o a su padre que le está pasando eso en la escuela o que si un padre tiene dudas si están abusando de su hijo o si le están haciendo bullying o si un profesor se ha metido con él, que investigue y que averigüe si realmente a su hijo le está pasando algo.

Un 6% de los adolescentes y de los niños sufren abusos sexuales y un 10% están sufriendo acoso. Muchas veces quien abusa sexualmente de un niño es alguien muy cercano, es un profesor, es un es un primo, es un amigo, es alguien de la familia que le hace creer que que lo que están haciendo es un juego o que es una manera de darse amor. De mí abusaron sexualmente y me hicieron creer que era un juego. Pero cuando me hice adulto y me puse en un tratamiento para superar mi adicción y empecé a hablar de lo que tenía dentro, de lo que sentía y de las cosas que me habían pasado, me enseñaron que eso no era un juego, que eso eran abusos sexuales y que aquella persona había abusado de mí. Yo tampoco le conté eso a nadie. Yo aprendí a callarme para proteger a mi madre, para proteger a mi hermana y nunca le conté a nadie lo que me pasaba y enfermé en silencio.

Claro, en otros episodios, ¿no? Eh, has comentado que justamente la palabra adicción ya lleva implícita en su etimología la no habla. La palabra adicción, que es una palabra proveniente del latín y que traducida al español significa no hablar. A significa no y dictar es hablar. eh en con el contexto que tenías en casa, el abandono de tu padre, el contexto que tenías también en la escuela, a eso se le sumó que cuando estabas en la adolescencia a los 13 años también perdiste a tu hermana y eso sí que marcó un punto de inflexión bastante fuerte.

Era un sábado por la tarde, yo tenía 16 años y una llamada me dice que no sabemos qué ha pasado, pero estamos llevando a tu hermana Gema al hospital y después de estar 5 meses en la UCI, mi hermana falleció de un traumatismo cráneoencefálico y ahí me repetía una y otra vez, "Mi vida no tiene sentido, no tiene sentido vivir." Fue el momento más duro de mi vida. Fue un momento traumático. Me ofrecieron ir al psicólogo y no quise. Le prohibí a toda mi familia que me hablaran de mi hermana. Me ponía agresivo cuando me la nombraban. Mis amigos me preguntaban por ella y por cómo yo llevaba la situación. y les prohibí hablar de ella, les prohibí preguntarme. Pensaba que no hablando de ese dolor desaparecería, que mi rabia desaparecería, que que podría dejar de sufrir.

Pero muy poco después, con 17 años, me enamoré de una chica y esa chica consumía drogas. Y pensé que si consumía drogas esa chica se fijaría en mí. Tengo que decir que creo que esa chica nunca se fijó en mí, pero yo me quedé enganchado a las drogas. La primera vez que probé las sustancias, todo ese dolor, esa rabia, ese enfado que yo tenía, esa sensación de abandono, de rechazo, de no de no valer, desapareció. Fue como una inyección de anestesia que hizo que mis problemas desaparecieran, que mi dolor se calmara.

Muchos se preguntarán si que alguien haya sufrido abusos o haya sufrido acoso. Es una razón para que se desarrolle adicción. No es una razón directa para que se desarrolle adicción. Pero los que tenemos, para los que tienen una predisposición genética, que son un 20% de la población que nace, para ellos es un combustible que hace que la adicción avance a una velocidad desmesurada y hasta un punto de autodestrucción inigualable al de cualquier otra enfermedad.

Claro, todo ese dolor que habías acumulado y que habías callado porque durante muchísimos años no dijiste nada, fue un detonante, ¿no? Eh, de una manera de ser que al final condicionó también, pues como tú explicabas, ese primer consumo para agradar, para formar parte del grupo. Eso pasa mucho, ¿no?, en la adolescencia de probar las drogas para no ser el pringado, para no ser el rarito, para formar parte de algo. Y uno no sabe que está consumiendo por eso.

Cuando uno empieza a consumir, no sabe que empieza a consumir para formar parte del grupo, para sentirse bien. Pero es que las drogas no te las da alguien que no conoces. Las drogas no te las da alguien que pase por la calle y te dice, "Toma, drógate." La droga te la da un primo, te la da tu mejor amigo, te la da alguien de la escuela, alguien muy cercano a ti en quien tú confías. Y entonces es de muy fácil acceso, porque esa persona en la que tú estás confiando también la está consumiendo y te dice que no pasa nada, que por fumarte un porrito no pasa nada y si no te lo fumas y dices que no quieres, te dicen, "¿Y por qué no quieres? si eres el único que no está fumando, si todos fumamos. Entonces, incluso yo he escuchado una frase que ha hecho mucho daño, que es la típica frase de "No hay huevos". Yo no he escuchado nunca una frase tan estúpida como esa. "No hay huevos de hacerlo". Y va al otro y lo hace. Bueno, pues esto pasa. Esto está a la orden del día.

¿Y qué hubieses necesitado para poder expresar todo lo que te pasaba?

Seguridad, apoyo, amor, sentirme seguro en el entorno en el que yo estaba. Yo no tenía seguridad en mi casa, no tenía confianza en mi familia. Yo no sabía si hoy habrían gritos, si hoy habrían peleas, si mi padre hoy vendría borracho. Nunca sabía lo que iba a suceder, no tenía seguridad. Y he visto en gente, otros compañeros míos que he ido conociendo a lo largo de la vida, que hay gente que tiene una seguridad de estar en su casa, tiene una confianza, son una unidad con su familia. En mi caso no era así. Yo siempre me he sentido aparte, siempre me he sentido aislado de mi familia, nunca sentí que formara parte de ella. Algunas razones las habían y quizás eso influyó. Y también supongo mi manera de ser, una manera de ser que aprendió de tener que guardar un silencio o que se formó a causa de tener que guardar un silencio del dolor que estaba viviendo en casa, del dolor que estaba viviendo en la escuela. Ahí para mí el silencio se convierte en un refugio que protege a mi madre, que protege a mi hermana, que me protege a mí. Y ahí se crea una personalidad, una personalidad aislada, una personalidad que no comparte lo que le pasa, que no expresa sus sentimientos ni sus emociones. No tengo esa seguridad familiar porque veo que mi familia es inestable, que en mi casa no hay la tranquilidad con la que mis compañeros de escuela en ese momento cuentan.

Y después de ese primer consumo con el grupo de amigos para agradar una chica, ¿qué pasa? Eh, ¿qué pasa cuando Luis se convierte en un adulto?

Cuando yo tengo 19 años, mi vida es una auténtica película de Netflix. Yo con 19 años, la verdad es que siempre me he considerado una persona inteligente. Yo tuve que espabilarme mucho, tuve que buscarme mucho la vida y con 19 años encontré una manera legal de ganar mucho dinero. Monté una empresa con 19 años. Fue un éxito a nivel empresarial. He sido siempre una persona con inquietudes, una persona trabajadora. He sido siempre una persona emprendedora y con 19 años ya marcaba y apuntaba maneras. Empecé a ganar mucho dinero. Me compré un cochazo. Iba rodeado de mujeres, de gente que que estaba siempre a mi lado. Tenía acceso a toda la droga que quería, discotecas, fiestas, ropa cara. No tenía un límite económico, no se me terminaba el dinero. Pero eso que parecía éxito, eso que para cualquier adolescente puede ser el cielo, puede ser eh la [ __ ] terminó en tragedia. tuvo un final triste y es que se me acabó antes la salud que el dinero.

Eso me llevó a tener una sobredosis y a despertarme en la cama de un hospital. Recuerdo las luces blancas del hospital, el olor a hospital y una enfermera que me dijo, "Podrías haber muerto. Es un milagro que estés aquí. Muy difícil porque volví a sentir miedo, pero no de que mi padre me diera una paliza, miedo de morirme. Sentí que me podría haber muerto y me prometí que dejaría de tomar drogas. Dije, "Es la última vez." Mi madre estaba agarrada a la cama del hospital llorando. La miré, la vi descuadrada, la vi rota. Pensé, "No le puedo hacer esto a mi madre. Ha perdido a mi padre, ha perdido a mi hermana, solo le quedo yo." Y está aquí acompañándome en la cama de este maldito hospital porque he tenido una sobredosis. Me prometí que no volvería a tomar cocaína. Me prometí que no volvería a consumir alcohol. Me prometí que no volvería a fumar marihuana. Y dos días después estaba consumiendo cocaína otra vez. Estaba agarrado a la taza de un báter esnifando rayas de coca. Me metí a rayas llorando y ahí fui cuando me rompí y dije, "Necesito ayuda. No puede ser que he estado a punto de morirme, he perdido a mi padre, he perdido a mi hermana, solo me quedé a mi madre en este mundo y lo voy a dejar y me voy a ir, me voy a morir." Y ahí fue cuando pedí ayuda y me ingresé en un centro terapéutico como en el que hoy trabajo para ayudar a otros adictos.

Y ahí fue cuando empezaste a hablar.

Ahí empecé a querer hacer un tratamiento, pero yo pensaba, como yo pensaba que era lo más listo de todos, yo pensaba que podía hacer el tratamiento a mi manera porque claro, como siempre me las había apañado yo solo, porque yo he sido un lobo solitario toda mi vida, nunca tuve apoyo de nadie, entonces siempre me arreglé mis problemas. Entonces yo pensé que con esto también podía. Porque como yo había crecido sin padre, sin familia, había sido una persona de éxito, había ganado mucho dinero, yo pensé que yo también podía superar la adicción y que sabía cómo hacerlo. Entonces, cuando yo ingresé en un centro por primera vez y a mí me decían, "Luis, tienes que hacer el tratamiento de esta manera y tienes que seguir estas pautas," yo pensaba, "Esta gente no sabe quién soy. Yo puedo con mucho más de lo que ellos se piensan y voy a hacerlo a mi manera." Y ahí fue cuando entré en un círculo vicioso de recaídas, de entrar en centros, de salir de centros y de volver a ingresarme y de salir y de volver a recaer. Hasta que después de unas cuantas recaídas me di cuenta que esto no era como las otras veces, que esto no iba de montar una empresa, que esto no iba de arreglar los problemas del patio y del colegio, que esto no iba de proteger a tu madre, que esto no iba de esconderte. No me di cuenta que esto iba de pedir ayuda. Me di cuenta que estaba enfermo y me di cuenta que todos esos problemas que yo pensaba que había arreglado a lo largo de mi vida, no había arreglado ni uno. En realidad los había enterrado todos. Y la droga me anestesió, me ayudó, me apoyó durante todos esos años que la estuve consumiendo para poder soportar ese dolor que yo llevaba acumulado de tantos años. Si yo no llego a encontrar la droga, quizás me suicido, quizás no soporto el dolor que estaba viviendo. Y ahí lo entendí. Entendí que en realidad yo no había solucionado ninguno de los problemas que había tenido, que ese chico que yo pensaba que lo solucionaba todo y que podía con todo y que era un macho y que tenía valor para todo y fuerza para todo, no, no tenía fuerza para nada. Había estado roto toda su vida.

Al final de toda esta historia que, como bien decías, parece una película de Netflix, pero es tu historia, ¿no? Eh, al final de esto hay un buen desenlace.

Hay un buen desenlace. En el centro terapéutico aprendí a hablar, aprendí a expresarme. He contado en 30 minutos lo que no pude contar en 30 años. Aprendí a hablar y me ayudó mucho. Hoy vivo una película, pero hoy vivo una película basada en hechos reales. He fundado Zeus Centro Terapéutico, uno de los mejores centros del mundo para tratar las adicciones. He escrito un libro Cadenas invisibles. Me decían que yo no servía para estudiar. Me decían que yo no podía concentrarme. Me decían que yo interrumpía. que no tendría trabajo, que nadie me iba a querer. Tengo una familia maravillosa hoy. Corro triatlones. He cruzado una de las pruebas más duras del mundo en bicicleta. Sí que sirvo, sí que valgo, pero tuve que aprender a hablar. Tenemos que hablar. Hay que hablar. Si alguien está viendo este podcast, tiene que hablar. Si está sufriendo, tiene que hablar. El silencio es una una de las mayores causas de enfermedades del mundo. El silencio es una de las mayores causas de cáncer del mundo. El silencio es una de las mayores causas de adicción del mundo. Un 10% de la población de los adolescentes están sufriendo acoso en la escuela y muchas veces los padres no se enteran. Hay que hablar.

Pues Luis, con esta frase que parece tan sencilla, pero a la vez que no es tan sencillo hablar, ¿no? Terminamos el episodio de hoy y terminamos también esta segunda temporada. Gracias por tantos episodios, por tanta información, por tanto valor para todas aquellas personas que necesitan oír lo que tienes que explicarle sobre la adicción. y nos vemos en nada en la tercera ya temporada de Adicciones al descubierto.

Muchas gracias, Sabina, es un apoyo tenerte. Estos temas tan delicados eh son difíciles de hablar y el contexto en el que uno está es muy importante para poder abordarlos y poder tratarlos aquí. Deciros que que el apoyo es lo más importante que podéis tener en el camino de recuperación, en cualquier camino que queráis emprender. Y daros las gracias por estar una temporada más aquí con nosotros. Feliz año nuevo a todos. Yeah.