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¿Qué piensan los que no piensan como yo?: Aborto - Canal Encuentro HD

Canal Encuentro46:02

Transcription

[Música dramática]

[Tictac de reloj]

(Conductora: Diana Cohen Agrest)

A menos que implique

un riesgo de vida

o bien sea producto

de una violación,

la mujer que decide interrumpir

un embarazo en la Argentina

comete un delito.

Según su condición

económica y social,

recurrirá a métodos caseros

o bien asistirá

a una discreta clínica privada

o a un sórdido

consultorio clandestino.

El único consenso acerca del aborto

es que no hay consenso.

Ahora se está trabajando

en una ley de aborto no punible.

Estos casos complejos

son los que generan siempre

que una parte de la población

se ponga en contra y otra a favor.

[Música dramática]

(Diana Cohen Agrest)

Algunos consideran el feto

una especie de apéndice

del cuerpo de la mujer,

algo que se puede descartar

en cualquier momento

previo al nacimiento.

Realmente

no tenía el deseo de ser madre,

no era un embarazo buscado.

Atentar contra una vida también

es prohibir que el aborto sea legal

y que se mueran mujeres.

(Diana Cohen Agrest)

Otros sostienen

que eliminar el feto

en cualquier fase de la gestación

es un asesinato.

Creemos que abortar es matar.

Lo que está hoy

demostrado científicamente

es que hay vida

desde el momento de la concepción.

(Diana Cohen Agrest)

¿Debemos privilegiar

el derecho a la vida del feto

o el derecho a elegir de la mujer?

[Música dramática]

Abortar es un crimen

con dos víctimas.

Mata un hijo y destruye

para toda la vida a una mujer.

Una joven, Belén, de 27 años,

que está detenida.

(Periodista)

La defensa alegó que la joven

tuvo un aborto espontáneo.

(Diana Cohen Agrest)

¿Debe el Estado legislar

sobre el derecho de la mujer

sobre su cuerpo?

¿Quién decide?

Los médicos tienen 30 días

para dar la objeción de conciencia.

En el hospital

escuchábamos que decían:

"No la toquen, es un aborto".

(Diana Cohen Agrest)

Según

la Organización Mundial de la Salud,

cada doce minutos,

muere una mujer por causas

vinculadas a abortos clandestinos.

[Música de presentación]

[Música suave]

Bienvenidos. Gracias por estar aquí.

(Alejandra)

Soy profesora de Filosofía

de la Universidad Católica

Argentina,

colaboro en el Instituto

para el Matrimonio y la Familia

como asesora técnica.

(Gregorio)

Doctor en Derecho

y profesor universitario.

(Verónica)

Soy ginecóloga,

soy docente

de la Facultad de Medicina

de la Universidad de la República,

en Montevideo,

y trabajo fundamentalmente

en el área

de la salud sexual y reproductiva

en mi país.

(Mario)

Médico obstetra

del Hospital Italiano

de Buenos Aires,

docente

de la Universidad de Buenos Aires.

Los más escépticos dicen

que, si hay un consenso

en torno al aborto,

es que precisamente

es imposible llegar a un consenso.

Hay un argumento muy interesante

en contra del aborto,

que es el de Don Marquis,

que lo que plantea

es una perspectiva de tipo secular.

Don Marquis dice:

"En realidad,

el feto es una persona en potencia,

no en acto,

no es todavía persona,

es en potencia".

Pero, en cuanto es

una persona en potencia,

entonces, tenemos la obligación

de no quitarle la posibilidad

de disfrutar de una vida valiosa

en el futuro.

Profesora, ¿usted podría avalar

ese argumento de Don Marquis?

Exacto. No porque sea

una persona en potencia,

sino porque es persona,

es ser humano y es persona

desde el mismo momento

en que comienza la vida,

desde la concepción-fecundación.

Creo que la definición

sobre el valor

que se le da al embrión

es tan individual

como personas hay en el mundo

y yo creo que plantear la discusión

en base a los valores

–quién es más valioso–

me parece que no es lo importante.

El feto no existe,

lo que existe es un niño.

La Convención de Derechos del Niño,

en el artículo primero,

establece que el niño

es toda persona

desde el nacimiento

hasta los 18 años de edad.

Y, cuando la Argentina

aprobó ese tratado,

hizo una reserva señalando

que la vida del niño comienza

desde el momento de la concepción.

¿Y el doctor Sebastiani

qué diría frente a esta posición?

Es una posición absolutamente

filosófica y biológica,

que no hace, a mi juicio,

al meollo de la situación.

O sea, tengo una mirada distinta,

me parece que todos estos

son debates académicos.

El día a día,

afuera de este debate académico,

es la problemática de la mujer,

la problemática de los embriones,

la problemática

de la salud de la mujer.

Es una problemática social.

Esto es todo un debate

sobre la persona,

la no persona,

el momento de la concepción.

Entonces,

a mi juicio o a mi preocupación

como hombre que está relacionado

con la salud de la mujer,

es que todos estos y más debates

son interesantísimos

desde el punto de vista académico,

el problema es cómo,

fuera de este ámbito,

resolvemos el problema de la mujer,

que realmente está

en una condición lamentable.

Me preocupa qué sucede en la calle

con las vidas de las mujeres,

y esto es francamente preocupante.

¿Es más importante

defender la vida del embrión?

¿Es más importante

defender la vida de una mujer

que, a veces,

en situaciones desesperadas,

pone su vida en riesgo?

Ese es el día a día.

Es que parecería ser

que hubiese vidas de primera

y vidas de segunda.

Defender la vida de la mujer

y no defender la vida del embrión,

es decir, hay una vida

que es más valiosa que la otra.

En realidad, ambas vidas valen,

lo que creo que hay que ver es

cuál es esa situación de la madre.

Yo creo que está la desprotección,

en esto estamos de acuerdo.

Qué es lo que pasa

con la mujer en la calle,

qué es lo que pasa con la mujer,

qué es lo que pasa

con las adolescentes

que se embarazan.

Y hay que protegerlas

y hay que acompañarlas

y hay que bregar, entonces,

por salvar la vida de los dos,

de la mamá y del hijo.

(Eco)

Salvar la vida

de la mamá y del hijo.

(Marina)

Soy Marina Glezer,

trabajo de actriz

y estoy a favor de la ley

de interrupción voluntaria

del embarazo.

Yo aborté.

La decisión yo la tomé

cuando era muy joven.

Aborté a los 18 años

porque no estaba preparada

para ser madre todavía.

En ese momento, para mí,

fue muy doloroso...

llegar a un lugar

y que fuese clandestino, ¿entendés?

Como...

Me dolió-- Era muy chiquita.

Me dio la sensación

(Con eco)

de que era muy joven

para tanta muerte.

Realmente te podés morir.

La decisión

de interrumpir un embarazo

es una situación

de mucha vulnerabilidad,

por lo que siento

que es una responsabilidad de todos

cuidar a la mujer que decide,

con toda su libertad,

tener o no tener la responsabilidad

de un hijo para toda la vida.

[Música dramática]

¿Una mujer quiere abortar?

En mi experiencia de trabajo

con mujeres con embarazos deseados,

muy deseados,

y embarazos no deseados

y mujeres que interrumpen y que no,

las mujeres se me presentan

muchas veces a la consulta diciendo:

"Yo estoy en contra del aborto,

pero no puedo".

Y el "no puedo" quizás está

en el imaginario colectivo

como "no puedo económicamente",

"no puedo

porque tengo muchos hijos",

y el "no puedo"

a veces tiene esas razones

y el "no puedo" a veces tiene

otras razones, múltiples.

La mujer es la primera

que muchas veces plantea

que ella nunca pensó

que iba a estar ante esa situación.

Entonces, yo,

como profesional de la salud,

lo que hago es apoyar a las mujeres

en el momento vital

que están viviendo.

Y, si el momento vital

es un parto querido,

las apoyaré ahí.

Si el momento vital

es un embarazo no deseado,

también el sistema de salud

les tiene que dar una respuesta

porque es tan injusto

no proteger la vida del embrión

como permitir que una mujer

se exponga a prácticas inseguras,

en los lugares

donde las leyes son restrictivas,

que pueden terminar,

y que terminan claramente,

con la muerte de esas mujeres.

Y la muerte de una mujer

en la edad reproductiva

determina consecuencias

para su vida

pero también

para la vida de toda su familia.

(Alejandra)

Una mujer no quiere abortar.

Y esa experiencia la tenemos también

las mujeres

que hemos atravesado

o que atraviesan

un aborto espontáneo, por ejemplo.

O sea, la mujer,

cuando sabe que está embarazada,

sabe que lo que está esperando

es un hijo

y que ese hijo depende,

o sea, la vida de ese hijo depende

de lo que ella le pueda dar

o no dar.

Y sigo insistiendo,

la mujer no quiere abortar

porque, en realidad, se encuentra

frente a una situación adversa

que debe-- Y no es ella sola, eh,

es el entorno familiar también,

porque no es solamente la mujer.

O sea, el aborto

siempre es un conflicto de intereses

entre una mujer que parece ser

que está en una situación

que no puede, y es cierto,

una persona no hace lo que quiere,

sino lo que puede,

pero también

el conflicto de intereses

(Con eco)

con la vida del niño por nacer.

(Voz de mujer)

Nosotros empezamos

la búsqueda de un bebé,

y yo tenía como una intuición,

un cierto..., algo que me--

No sé, estaba perseguida

con el tema de la edad.

Entonces, cuando quedo embarazada

y voy a ver al que fue mi obstetra,

lo primero que le dije es:

"Me quiero hacer la punción".

El resultado

me lo dio una genetista.

Al momento que me dio

el resultado...

"Está todo bien,

tiene síndrome de Down,

pero el resto está todo bien",

porque ahí pueden aparecer

un montón de otras cosas.

"Y es una nena.

Ya eso está confirmado".

"¿Si yo no lo quiero tener?".

Y la doctora, muy correcta, me dijo:

"La legislación argentina

no lo permite", me respondió.

"Consultalo con tu obstetra".

Yo lloraba a mares,

estaba totalmente desconsolada

y me planteaba:

"¿Por qué a mí?

¿Por qué me tuvo que pasar a mí?

¿Por qué?".

Y mi marido lo tomó superbién

desde el momento cero.

La quería tener a toda costa,

o sea, me llegaba a decir:

"La tenemos

y después la damos en adopción",

pero quería que nazca.

"Démosle la oportunidad de nacer

–me decía–,

por favor,

démosle la posibilidad de nacer".

Un día,

que fue el clic que me hizo,

me desperté llorando.

Había soñado con la ecografía,

con la translucencia,

que es con la que mejor se ve

el bebé.

Ella se chupaba el dedo,

se veía perfecto la nena.

Y esa imagen--

Me desperté llorando

porque tenía esa imagen

en la cabeza.

Y pensé: "El DVD que me dieron

lo puedo tirar,

pero esta imagen

la voy a tener grabada toda la vida.

¿Cómo voy a continuar mi vida yo

si no la tengo?".

Iba a ser muy difícil.

Ahí me di cuenta de que no,

yo decidí tener a Belén.

Fue la mejor decisión

que tomé en la vida.

¿Es la misma la respuesta

que se le puede dar

a una mujer, digamos, de clase media

que a una mujer que vive

en una condición socioeconómica

vulnerable?

Bueno, este es otro escándalo.

La mujer pobre

está totalmente desamparada.

¿Por qué? Porque la rica resuelve.

No como en un país

donde está despenalizado,

pero tiene

en Santa Fe y Callao su solución.

Tiene su solución muy segura.

Las pobres no la tienen.

¿Qué es lo que hace la ley?

Iguala a las personas.

¿Qué sucede en nuestro país?

Las pobres se enferman,

las pobres se mueren,

las pobres tienen doce,

catorce hijos.

¿Son más buenas

que las que tienen menos hijos?

Si esto de tener hijos o niños

en el útero es bueno.

No, no me parece que sea sostenible.

La solución a la pobreza, entonces,

estaría en que las mujeres pobres

no tengan hijos.

-No, no, no, no, no.

-No, pero--

-No, no, no, no, no.

-No, pensamiento lógico--

No, no, pensamiento lógico

es que las mujeres--

Cuando le pregunto yo a una mujer

que tiene doce hijos

si quiere a sus hijos,

me contesta que sí.

Cuando le vuelvo a preguntar

si hubiera querido tener

menos hijos,

me dice que sí también.

Mi otra sensación es que,

si tengo

el número de abortos que tengo

o una mujer recurre a una aguja

por su condición social,

es porque está buscando cierta paz

que no le da un embarazo.

Pasa por un momento,

suponete traumático,

pero no quiere un trauma

para toda la vida.

Porque esto de plantear:

"Ay, este momento es gravísimo,

el del aborto.

Y después el resto va a ser bárbaro,

cuando tenga un hijo

que no lo puedo mantener,

que no tengo pareja,

que ya tengo

un número de hijos suficiente,

ya he cumplido

con mi tamaño familiar,

y, entonces, me va a ir bien igual".

La ley es igualdad, pero es equidad.

Entonces,

actualmente no tenemos equidad

en los países

donde la ley es restrictiva.

Porque la que tiene

poder adquisitivo

y tiene información

–no solamente poder adquisitivo,

tiene información,

porque la información

también es poder–

interrumpe o aborta en forma segura.

La que no tiene información

y la que no tiene poder adquisitivo

se muere.

No hay términos medios. Es así.

(Eco)

La que no tiene información

y la que no tiene poder adquisitivo

se muere.

(Voz de mujer)

La situación del embarazo

no deseado

acarrea, en una chica,

sea de la edad que sea,

una situación

de angustia muy apremiante.

Cuando llegan a nosotras,

en verdad,

esta decisión ya está tomada.

Muchas veces el aborto ya fue hecho,

en general.

Y lo hacen para contarlo.

El nivel de clandestinidad

que maneja el aborto

hace que tengan mucho miedo

de comunicarlo,

no saben hasta dónde

ni en quién confiar.

Muchas veces que nosotras

nos enteramos

de esta situación de aborto

es cuando hay una complicación

con el aborto.

Por ejemplo, nos pasó

que nos llamara con mucho miedo

una chica no tan jovencita,

dos hijos previos,

que estaba prácticamente desmayada

cuando nosotros la vimos.

Había tenido

un sangrado muy muy grande,

se empezó a descompensar,

le empezó a bajar la presión.

Y casi estaba adormecida,

estaba estuporosa

cuando nosotros la vimos.

Obviamente hubo que llevarla

de urgencia al hospital.

El tema es

que la clandestinidad y el miedo

hacen que estas chicas no quieran

recurrir al sistema de salud.

Porque muchas veces toman

la decisión de realizar un aborto

y terminan decidiendo entre:

"Voy presa o salvo mi vida".

Entonces, la disyuntiva social

en la que ponemos a estas chicas

es sumamente compleja.

Muchas veces,

el médico la contiene,

la ayuda y entiende

que eso es un proceso fisiológico.

Otras veces no, hay una actitud

bastante más hostigadora,

más parecida a la Inquisición,

en donde se les pregunta

y se les repregunta

y se les repregunta sobre qué pasó,

qué hicieron.

Por eso, muchas veces dilatan mucho

cuándo asistir al sistema de salud,

incluso cuando están cumpliendo

con las pautas de riesgo.

Una mujer que tiene

un embarazo no deseado

y que decide que no quiere maternar

a ese embrión,

ese feto que se está gestando,

no lo va a hacer.

Y no la frena, no la frena la ley,

no la frena la clandestinidad,

no la frena la ilegalidad,

no la frena

la mirada de la sociedad.

(Diana Cohen Agrest)

¿Cuáles son los derechos en juego?

Por un lado, se encuentran

los derechos del feto a vivir

y, por otro lado, se encuentran

los derechos de la mujer

a la autonomía reproductiva.

Fueron los legisladores

que, en Estados Unidos primero

y luego en España

y también en otros países,

establecieron la ley de plazos.

Se divide el embarazo de la mujer

en tres etapas, en tres estadios.

Entonces, en la primera etapa,

que son los primeros tres meses,

los derechos de la madre

desplazan los derechos del feto,

por lo tanto,

la madre puede abortar.

En el último trimestre del embarazo,

los derechos del feto

desplazan los derechos de la madre,

por lo cual,

salvo circunstancias excepcionales,

como que, por ejemplo,

peligre la vida de la madre,

no se puede abortar.

Lo que queda

es el segundo trimestre,

en cuyo caso,

la mujer puede abortar,

siempre y cuando

cumpla con determinadas

condiciones restrictivas.

Nosotros tenemos

la Convención de Derechos del Niño.

En su artículo tres dice:

"Cuando se produce

un conflicto de derechos,

se le debe dar siempre preeminencia

a los intereses y derechos del niño

sobre cualquier

otro derecho en conflicto".

¿Qué derechos

pueden estar en conflicto

con los derechos del niño?

Uno de ellos es el que se suscita

en aquellas hipótesis

en que se quiere ejercer el aborto.

Y se habla del derecho al aborto.

El aborto no es un derecho

en nuestra legislación,

es un delito.

Es un hecho, pero no es un derecho.

Nacer, vivir, es un derecho.

No, esta teoría

culpabilizadora de la mujer

no me gusta nada.

Es exactamente lo que viene del lado

de estar a favor de la vida:

culpabilizar,

culpabilizar, culpabilizar.

No preocuparse por los embriones,

culpabilizar, culpabilizar,

culpabilizar.

Doctor, por favor,

en ningún momento hablamos de culpa.

Son todos términos

que ideológicamente

se van poniendo desde otro sector

porque justamente

lo que tenemos que hacer

es cuidar la vida de la mujer

en todos sus términos

y la vida también del niño,

que lamentablemente

es un niño por nacer,

no nos queda otra.

Profesora, con todo respeto,

yo no hablo autorreferencialmente

ni de usted,

digo que esta defensa de la vida

trae sus consecuencias.

Tienen que hacerse cargo de eso.

Tienen que hacerse cargo.

Yo me hago cargo de lo que dije acá.

-Yo me hago cargo.

-Sí, sí.

Hay centenares de miles de abortos.

Los abortos que se han realizado

en los últimos cinco años

han sido mayores

que los muertos que hubo

en el holocausto

durante la Segunda Guerra.

El holocausto nos aterra a todos,

esto no.

Quiere decir

que la sensibilidad social

frente a este hecho

es totalmente distinta,

significa que la sociedad

es más permisiva

respecto de este hecho

que frente a otros.

Y eso merece un análisis

ya más que jurídico,

un análisis filosófico.

(Eco)

Los abortos que se han realizado

han sido mayores que los muertos

que hubo en el holocausto

durante la Segunda Guerra.

Hace más o menos unos 30 años,

digamos,

que tuve esta mala experiencia.

Yo estaba de novia.

Mi novio dijo:

"No, no se puede, no podemos".

Y ahí empezó el calvario,

como digo yo.

Una se siente totalmente sola,

y los que te acompañan, te acompañan

en pro de hacer el aborto.

Los argumentos

son siempre los mismos:

por tu pareja, por tu carrera,

por vos, por vos, por vos.

Siempre ese argumento individualista

de mirar a uno

y, digamos, a la personita

que empieza a tener vida

no la nombra nadie.

A mí lo que me llevó a decidirme

por el aborto

fue el entorno que tenía.

Yo ni siquiera

lo conté en mi familia,

la única que supo fue mi madre,

que con todo dolor me acompañó

porque, en realidad, ninguna

de las dos quería hacer esto.

Yo intuía que esto

no había sido bueno para mí.

Me daba cuenta

porque empezaba a sentirme mal

o veía a un chico

y yo ahí ya empezaba a decir:

"¿Qué habría sido?".

La pregunta era:

"¿Habría sido varón?

¿Habría sido nena?".

Porque psicológicamente queda.

Y ahí empecé a buscar

y a encontrar respuesta.

Y empecé a encontrar el sentido

y siempre la manera que encontré

era contando mi experiencia.

Yo trabajaba en una escuela pública,

una escuela media,

donde hay adolescentes,

donde yo ya había empezado

a hacer un trabajo

a raíz de mi experiencia,

con mis alumnas.

Cuando detectaba

algún tema de estos era--

Yo entraba, digamos,

enseguida a comprometerme

y a tratar de evitarlo.

Cuando una empieza a contar

y empieza a mostrar todo

lo que viene después del aborto,

ahí es cuando logra salvar la vida,

¿no?

Yo puedo decir que tengo un hijo

y que tiene vida,

y que tiene vida en estas cosas

que yo estoy haciendo.

Porque, si no hubiera sido por esto,

yo no estaría haciendo esto.

Porque la vida que él perdió

la tienen otros

que yo estoy salvando.

A favor de la vida.

(Mario)

Hoy, aquel que está

a favor de la vida

y que se queda tranquilo diciendo

que está a favor de la vida

no puede no mirar que existe

un número de abortos espectacular,

enfermedad y muerte

como no hay en otros escenarios

donde la ley es distinta

y le da una cobertura

por la autonomía, la no autonomía,

lo que fuera,

pero le da cobertura a la mujer.

Y la mujer ingresa

en esta mejor situación, no ideal,

en nuestra sociedad moderna

en parte porque alguien

le ha dado respuesta al aborto.

Y, si no se la da,

¿qué hace la mujer?

La toma por su cuenta,

aun en la ilegalidad,

con un riesgo impresionante.

Por eso, cuando alguien plantea

esta situación de culpas

y de la potestad

de la vida del embrión,

todas cosas totalmente respetables,

de lo que tiene que hacerse cargo

es de cuál es la condición,

porque me parece que nosotros dos

no estamos obligando a nadie

a abortar,

pero hay unos que obligan

a no abortar.

¿Y cuál es la condición

que toma la mujer?

¿Cuál es la escenografía

que toma la mujer?

El riesgo, la inseguridad,

la enfermedad y la muerte.

Totalmente de acuerdo, seguro,

es el sistema el que es perverso

en este sentido,

pero no le vamos a solucionar

el problema a esa mamá

eliminando a su hijo.

O sea, nunca un bien

se puede lograr con un mal,

con la muerte de otra persona,

de otro ser humano,

de otro individuo,

de un embrión o de un feto,

como lo queramos llamar,

es un hijo.

En ningún momento

se pretende culpabilizar a la mujer

en el caso de aborto,

o sea que tenga que proceder

a un aborto,

justamente es todo lo contrario--

(Mario)

Van presas.

-Bueno, no, pero--

-Profesora, van presas.

Es que la mujer

no debe ser culpabilizada

si tuvo que llegar

a tomar la decisión

de hacer un aborto.

Tenemos que trabajar

un poquito antes--

Por el orden jurídico

que plantea el doctor,

las mujeres van presas.

Y las mujeres

están en los hospitales públicos

atadas a la cama

no porque alguien esté velando

por la justicia,

como pretende el doctor,

sino que es para ver

quién hizo el aborto

y para que se genere una cadena

de corrupción espectacular,

donde debe haber

algún secretario del juez

que está involucrado

en la situación,

y están las fuerzas de seguridad.

Pero yo quiero aclararles una cosa.

Conozco muy muy pocos casos,

teniendo en cuenta

que los abortos son miles,

muy muy pocos casos que han llegado

a los estrados judiciales,

muy pocos casos.

Y de condenas, menos todavía,

porque normalmente prescriben

o los jueces hacen la vista gorda

por razones humanitarias.

Y eso lo hacen

en muchos tipos de delitos,

no solamente

en este tipo de delito.

Porque el juez, en definitiva,

es un ser humano, no es una máquina.

Me preocupa muchas veces que,

en aras de defender

el legítimo derecho de la mujer

a vivir,

y a vivir con dignidad,

tiremos por la borda

el legítimo derecho a vivir

de una persona

que, según la ley, ya existe.

(Eco)

De una persona

que, según la ley, ya existe.

(Natalia)

Cuando uno ve en el barrio

un chico malnutrido,

cuando uno ve a un chico abandonado,

cuando uno ve a un chico

que no va al colegio

porque la madre

no se quiere levantar a la mañana,

cuando ve a un chico sin amor...

Uno dice:

"Te puede faltar todo,

pero que no te quiera tu mamá

es bastante complejo".

Estas madres que deciden

no tener un embarazo,

que no quieren tener un embarazo,

y yo la obligué

a tener este embarazo,

tienen a esos niños,

pero el amor no viene

después del parto.

Porque encima la voy a juzgar

y, encima de que la juzgué

porque quería abortar

y la obligué a hacer

lo que yo quería,

encima le voy a decir

que es mala madre.

¿Quién se hace cargo de esos chicos?

¿El Estado?

¿Las asociaciones provida,

que la obligaron a llevar

a ese chico adelante?

No, ese chico después quedó solo.

A ese chico no le regalaron

estar vivo,

a ese chico le regalaron pobreza,

a veces le regalaron violencia,

le regalaron abandono.

Muchas veces recurren

a la autodestrucción

porque son chicos

que realmente piensan

que no tienen ningún valor

en la vida,

pero fueron criados así,

sin ningún valor en la vida.

Yo no creo que la vida en sí misma

represente un valor tan sagrado,

sino que la calidad de vida

tendría que primar muchas veces

en estas decisiones

de qué es lo más importante:

si estar vivo o ser un niño feliz.

Hoy día yo defiendo el aborto legal,

seguro y gratuito

y, por ende, se sobreentiende

que yo puedo vivir

con que un embrión o un feto

no llegue a término.

Con lo que yo no puedo vivir

es con un nene abusado

de cuatro años.

¿Qué respuesta damos como sociedad

a esos chicos

cuando nosotros decimos:

"La vida es lo más importante"?

¿Qué vida?

¿Cuál vida es la más importante?

(Eco)

¿Qué vida?

¿Cuál vida es la más importante?

¿Qué es lo que está pasando

con las políticas educacionales

desde el Estado?

¿Qué puede hacer el Estado?

Nosotros, en nuestro país,

tenemos una ley

que obliga a impartir

educación sexual obligatoria

desde el nivel inicial

hasta el terciario no universitario

desde el año 2006.

Y evidentemente vemos que es poco

lo que se está haciendo

en educación sexual integral.

Y sí es cierto que quizás

el programa está más tendiendo

a la prevención

de embarazos no deseados

o a la prevención

de transmisión de enfermedades, ¿no?

O de infecciones

de transmisión sexual.

(Diana y Alejandra)

-Tampoco tienen éxito porque--

-No, porque--

En realidad, por ejemplo,

el tema

de la píldora del día después.

La píldora del día después,

por experiencia de estar

con chicas adolescentes, muchas,

que preguntan cómo funciona

la píldora del día después, qué es,

no tienen idea de que muchas veces

se las toman como si fuera

–voy a usar un término

que no es muy académico–

un laxante de fin de semana,

o sea, después de--

Que es lamentable

porque cualquiera de ustedes

que está acá

sabe mejor que yo seguramente

a qué equivale

una píldora del día después,

o sea, la bomba hormonal

que eso significa.

"La bomba"

–acabo de escuchar recién–,

"la bomba hormonal".

Pastilla del día después,

que no se llama

pastilla del día después,

se llama

anticoncepción de emergencia,

que no es abortiva,

que no es ninguna bomba,

que lo que está expresando

es que una joven o cualquier mujer

tiene un acto de responsabilidad.

No quiere seguir adelante,

no quiere tener

un embarazo no deseado

y, entonces, así lo haga cuatro,

cinco, seis veces en el año,

muestra responsabilidad

con respecto a la otra,

que porque alguien le dijo que era

la pastilla del día después--

Después, si se despierta el jueves

a resolver el problema,

no resuelve

el problema inmediatamente.

Esto es un problema ideológico,

Diana.

No hay que confundirse.

Después será filosófico,

ético, moral, etcétera,

pero acá hay ideologías

que nos hacen estar

en este status quo,

que no logro,

no logramos poder modificar.

Uruguay lo ha modificado.

La mujer con un embarazo no deseado

estaba absolutamente excluida

del sistema de salud.

Una mujer que tenía

un embarazo que buscó

y que quería llevar adelante,

el sistema de salud la recibía

y la apoyaba

para llevar adelante ese embarazo

en las mejores condiciones.

Pero una mujer que tiene

un embarazo que no buscó

o que por alguna razón

no puede llevar adelante

el sistema de salud no tenía

la capacidad de recibirla.

Entonces,

yo creo que esto empieza por ahí,

por incluir a una mujer

con un embarazo no deseado

o con un embarazo

que por alguna razón

no puede llevar adelante

dentro del sistema de salud.

No excluirla, sino incluirla.

Y en ese momento es donde ella

tiene que ser la que tome

la decisión.

La prohibición de realizar un aborto

¿acaso disuade

a las mujeres de llevarlo a cabo?

Yo creo que lo que sí es real

es que estas leyes restrictivas

que hay actualmente en la Argentina

y que hay en muchas partes del mundo

no solucionan el problema,

no solucionan el problema de mujeres

que deciden interrumpir el embarazo,

no solucionan el problema

del que quiere defender al embrión

y no soluciona el problema

de los que queremos

que la mujer no muera

en el proceso del embarazo,

parto y puerperio.

(Mario)

¿Qué pasa cada vez que hay algo

que está prohibido?

Tenés un mercado negro.

En vez de estar

en un sistema donde el Estado,

donde el sistema de salud

le da la cara a la mujer

y la ayuda y le da lo mejor,

lo mejor.

No, no, la deja

y, en cambio, va a resolver

solamente las complicaciones.

¿Y cuál es la cadena de corrupción?

Alguien va a resolver esto.

Se hacen 500.000 abortos,

alguien los hace.

(Eco)

Se hacen 500.000 abortos,

alguien los hace.

(Marina)

Realmente abortar

en la clandestinidad

es lo peor que me pasó en la vida.

Generó en mí cierta bronca y dolor

porque, cuando una está embarazada

y va a tener un hijo,

después de la semana doce,

le cuenta a todo el mundo

que se va a convertir en madre

como algo hermoso.

Bueno, cuando una queda embarazada

sin querer

y no tiene la idea o no sabe

o no tiene el conocimiento

de cómo prevenir

un embarazo no deseado,

también tenés que poder contar

con la ayuda de un montón

de personas idóneas y preparadas

para ayudarte a superar la situación

de interrumpir un embarazo.

Creo que todas las mujeres abortamos

y que todas tenemos

el derecho humano

de hacerlo de la misma manera

y que sea para todas igual.

Debería tener yo un respaldo social,

de políticas sociales y estatales

que pudieran ayudarme

en esa situación.

Es como si te dijera

que te pisa un auto

y no tenés un SAME,

no tenés un 107 adonde llamar.

No, te quedás muerto en la calle,

no hay nadie

que te venga a rescatar.

Entre todas,

porque además

es el cuerpo de la mujer

el que se embaraza

y el que da a luz,

tenemos que luchar

por nuestros derechos juntas.

Porque además

tenemos una fuerza imbatible.

Es la responsabilidad de todos

generar un espacio

en donde el aborto no tenga

la consecuencia de la muerte.

(Eco)

La consecuencia de la muerte.

[Tictac de reloj]

¿Qué pasa con el tan alegado derecho

a la autonomía reproductiva

de la mujer?

A ver, el derecho, en definitiva,

lo que hace es reflejar

los enfoques científicos

que gozan de aceptación general.

Por eso, el derecho no es estático,

el derecho es esencialmente dinámico

y, en la medida

que esos enfoques van variando

y van trayendo aparejadas

nuevas conclusiones,

las conclusiones jurídicas

van a cambiar.

(Diana)

Y si pensamos este tema tan complejo

desde una política

de reducción de daños,

¿cómo sería?

La ley

de reducción de riesgos y daños

lo que hizo fue justamente ver

el daño que teníamos,

que era la mortalidad materna

y la morbilidad,

las mujeres que quedaban

con graves secuelas

por los abortos inseguros,

y actuar en la información

y en la solidarización

de la información que ya existía,

y es la mujer

la que toma la decisión,

como la toma cuando el aborto

es ilegal, la toma igual.

Y actúa en el después,

actúa en el después.

Hay un trípode para disminuir

la mortalidad materna por aborto,

que es la educación sexual,

la anticoncepción de buena calidad,

universal, segura y accesible,

y que es el acceso seguro

a la interrupción del embarazo.

¿Y eso quién lo tiene que asegurar?

La ley.

¿Cuál sería el impacto,

piensan ustedes,

de legalizar el aborto?

La primera etapa que tuvo mi país

fue incluir el embarazo no deseado

en el sistema de salud

y generar un asesoramiento

en opciones.

Las opciones que hay son:

abortos seguros,

cuando no hay más remedio,

cuando tú no lo quieres,

son tus decisiones;

tratar de no poner en riesgo

tu vida;

seguir el embarazo

con planes sociales;

o eventualmente seguir el embarazo

y dar ese niño en adopción.

Esas son las opciones que hay,

no hay muchas opciones más

para un embarazo no buscado.

Acá el aborto clandestino es:

"Tráigame la plata,

hacemos el aborto

y se va y se arregla".

¿Qué pasa si tenemos aborto

en la Argentina?

Le vamos a preguntar:

"¿Necesita ayuda?".

Se lo vamos a preguntar legalmente,

en un escritorio, como corresponde.

"¿Necesita algo

para seguir adelante?".

"¿Quiere la opción

de darlo en adopción?".

Es un trato totalmente distinto,

no existe la anomia.

Es un aborto que además

no traería ninguna congestión

en los hospitales

porque se haría con pastillas,

como lo hacen en Uruguay,

como se hace en el mundo.

Sabríamos

cuál es el número de abortos,

que me parece que es fundamental,

para que alguien nos siga diciendo

que está a favor de la vida,

pero no le interesa

qué es lo que sucede.

O si son muchos o son pocos.

Bueno, vamos a ver cuáles son,

vamos a ver cuáles son.

Claro, uno tendría más conocimiento

de la cantidad de niños eliminados,

es decir, en cuántos habitantes,

en cuántos ciudadanos argentinos

estaríamos disminuyendo

nuestra población

porque tendríamos un número seguro,

pero, por el otro lado también,

otra de las cosas que afectaría

es qué pasa con esa mujer después.

(Liliana)

Cada vez me doy más cuenta

de que a mí lo que me pesó

fue el entorno,

no fue ni mi familia--

Es más, yo creo que,

si lo hubiera contado en mi familia,

no lo hubiera hecho.

Eso que hablamos

de hace casi 30 años...

Porque él era médico,

ginecólogo, obstetra,

y él fue quien hizo

el procedimiento, ¿no?

Y yo confiando porque era médico,

es decir, todo una locura.

Confiando en el médico,

que era el mismo padre.

Al poco tiempo ya me di cuenta

de que era lo peor

que podría haber hecho,

en el sentido

de que la pareja se rompió,

toda esa relación se terminó,

incluso con la familia de él,

que su hermana

era compañera mía y amiga,

compañera de estudios y amiga.

O sea, todo empieza como a romperse,

pero se empieza a negar

porque estuvo bien,

eso es lo que hay que hacer,

está bien, está bárbaro,

vos seguís adelante.

Esta pareja se terminó, vendrá otra.

Esto no se entiende

ni desde lo científico,

ni desde lo psicológico

porque hoy la ciencia nos muestra

que hay vida desde el minuto cero,

entonces,

cómo pueden seguir diciendo,

argumentando que es un coágulo,

que fue lo mismo

que me dijeron a mí.

"Ah, no, es un coágulo,

no pasa nada".

¿Qué nos enseñaban en la escuela?

Yo siempre digo que nos olvidamos

de lo que nos enseñaban:

cuando se unían

el óvulo y el espermatozoide,

ya nos decían que había vida.

Resulta que ahora

parece que no hay vida.

Lo fundamental es que hay

una sociedad potente, potente,

digamos,

que viene acompañada de algún credo,

de gobernadores, de presidentes

que están abroquelados

en la persona,

abroquelados

en la denuncia del asesinato,

en los niños, o sea,

son todos niños dentro del útero.

Esto crea que los que estamos

a favor

de la despenalización del aborto

estemos a favor

de la cultura de la muerte.

Inaceptable, yo diría.

Vos decís: "Sí",

y yo digo que esto es inaceptable.

Esta defensa irrestricta

de la vida del embrión,

este asesinato nos trae ¿a qué?

A como estamos.

¿Y cómo estamos? ¡Impresentable!

¡Y no le damos solución!

[Música dramática]

Acá, por lo menos,

empecé yo diciendo

que, si hay un consenso

en torno del aborto,

es que no se alcanza un consenso.

¿Habría

alguna alternativa innovadora?

¿Qué es lo que podemos pensar?

(Diana y Gregorio)

-Es una pregunta...

-Es--

-Es complejo, yo sé que es complejo.

-Es muy difícil, muy difícil.

Máxime que uno va viendo

que hay dos posturas

que son

fundamentalmente ideológicas.

Una concepción

es esencialmente individualista,

yo diría ultraliberal,

casi anárquica:

la defensa del derecho al aborto.

Y la otra, una posición

que yo la llamaría humanista,

algunos

la llamarían tradicionalista,

que es la defensa del niño.

Y es muy difícil

que ambas posiciones

puedan llegar, ideológicamente,

a conciliar alguna solución común

porque son ideologías.

Yo no defiendo el aborto

como un derecho.

No, yo desearía poder terminar

mi carrera profesional

sin tener que asistir

a ninguna mujer

que tenga que interrumpir

un embarazo,

porque quiere decir que ninguna

mujer tuvo que tomar esa decisión.

El problema es que la vida es vida

y tenemos todos los días cuestiones

que nos llevan a tomar decisiones

que quizás no son

las que queremos tomar.

Y para una mujer,

lo mejor puede ser un embarazo

y, en otro momento de su vida,

para una mujer lo mejor puede ser

tener que interrumpir un embarazo.

Entonces, yo no soy quién

para definir si eso es lo mejor

para esa mujer o no.

Pero yo, como médica,

que la acompañé

en un embarazo que buscó,

la tengo que acompañar

en caso de que ella

tenga que plantearse la decisión

de tener que interrumpir un embarazo

o no.

No me cabe a mí tomar la decisión.

Y el Estado lo que tiene que hacer

tampoco es decidir por las personas,

el Estado lo que tiene que hacer

es tratar de que estén dadas

las condiciones

para que todas las personas

podamos ejercer nuestros derechos

de la mejor manera.

Espero que haya alguien

que se le ocurra decir:

"Vamos a probar

lo que está científica

y socialmente demostrado",

que es que en los países

donde está despenalizado

hay menos abortos,

no hay enfermedad, no hay muerte

y hay cobertura, digamos, holística

de la salud de la mujer.

¿Cómo se hace eso?

Es una ley que yo diría

no debe tener más de dos renglones:

"Mujer adulta mayor de edad

y, si es menor,

acompañada por sus padres,

si quiere interrumpir la gestación,

nosotros le damos la cobertura".

No le preguntamos ni por qué,

no le preguntamos ni por qué.

Y además estoy seguro

de que vamos a tener menos abortos,

por lo cual creo que alguien

debería festejar esto:

va a haber menos abortos.

Efectivamente hay que ir

hacia el embarazo no deseado.

Profesora, ¿alguna alternativa más?

Sí, educación.

Educación –me parece

que en esto coincidimos todos–

que sea no solamente información,

sino que sea formación.

Y, al fin y al cabo, todos

los que estamos acá debatiendo esto,

todos somos hijos de una mujer

que ha decidido no abortar.

Lo digo porque me parece

que vale la pena.

Yo soy abuela y tengo la gracia

de haber sido abuela

justamente

por un embarazo adolescente,

y fue muy difícil.

Y es una joven

que ha podido terminar

sus estudios universitarios,

con contención de la familia,

por supuesto.

Entonces, logremos,

si no hay familia,

ver qué es lo que podemos ofrecer

a las mujeres que pasan

por un embarazo que no esperaban,

no que no deseaban,

sino que no esperaban.

(Diana)

Gracias a todos por hacernos pensar,

por ayudarnos a pensar.

Gracias.

-Muchas gracias.

-Gracias.

[Música suave]

[Música movida]

-Otra vez no, ya soy mamá.

-Sí.

No es algo que está en mis planes.

Eh...

-Sí.

-Posiblemente. Sí.

Ahora no.

Con una compañera.

Eso seguro que no lo sé.

Con la pareja

que elijo estar todos los días.

La verdad es que todavía no lo sé.

Con mi pareja actual, obviamente.

Con un amigo, una amiga,

con una pareja.

Al que le dio el útero.

-Sí.

-No.

Yo la acompañaría

en la decisión que ella tome.

-No, jamás.

-Entiendo que la última opinión

es del cuerpo de la mujer

porque es su cuerpo.

Respetaría la vida

desde el primer momento.

Me haría cargo de la situación.

Aborto.

No, no. Es un hijo.

Si decidí ese embarazo

y decidí tener un hijo, sí,

seguiría adelante.

Seguiría.

Con una malformación lo pensaría.

Con una deficiencia, no.

Es durísimo y es muy fuerte,

pero me viene a enseñar

un montón de cosas ese bebé.

Creo que también es muy relativo

qué es lo que tiene,

pero, también, cómo juzgarlo,

está en la panza...

Me parece un poco difícil.

Me parece que-- No, tampoco.

Sí, yo creo que sí.

Sí, haría todo lo posible

para que pueda tener un padre.

-No.

-Yo creo que sí.

No. Creo que hay

que despenalizar el aborto

y que cada mujer decida

sobre el futuro de su cuerpo

y de su maternidad.

La verdad es que no lo sé.

No sé ahí si seguiría

con el embarazo.

Me parece que no.

-No.

-No. Para nada.

El nene puede ser dado en adopción,

pero no merece la muerte

por culpa de una acción

de un tercero.

-No.

-De ninguna manera. No.

Yo le recomendaría que lo tenga,

pero, si ella decide no tenerlo,

también la acompañaría.

Mi mayor miedo es no poder darle

a mi hijo el amor que merece, ¿no?

Abortarlo.

Si es producto de una violación,

para mí no...

Tendría que estar

el aborto legal, gratuito

y pago por el Estado.

[Música suave]

[Música de cierre]