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40 Mat 01:24-4:25 - J Vernon McGee - a Traves de la Biblia

Ken Zenk1:11:10

Transcription

Continuamos hoy, amigo oyente, nuestro estudio del Evangelio según San Mateo. En nuestro programa de hoy, nos corresponde concluir prácticamente el capítulo 1 de este evangelio de Mateo. Y en nuestro programa anterior, estábamos comentando los versículos 23 al 25 de este capítulo 1. Dicen estos versículos: "Y llamará su nombre Emmanuel, que traducido es, Dios con nosotros. Y despertando José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer. Pero no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito, y le puso por nombre Jesús."

Parece que aquí hay un problema. Y quizá usted puede decir: ¿dónde es que a Jesús se le llamó alguna vez Emmanuel? Y claro que no. No hay un lugar donde se le llame Emmanuel específicamente. Se llama Jesús porque ese es su nombre. Se le dio este nombre porque él salvaría a su pueblo de sus pecados. Cristo, a propósito, es su título, que significa Mesías. Pero Jesús es un nombre. Pero dice aquí que será llamado Emmanuel, que traducido es, Dios con nosotros. Dijimos en nuestro programa anterior que teníamos aquí una de las cosas más maravillosas en toda la palabra de Dios. Emmanuel significa Dios con nosotros. No puedes ser Emmanuel, Dios con nosotros, a menos que haya nacido de una virgen. Es la única manera. Y note usted que a menos que sea Emmanuel, no puede ser Jesús. La razón por la cual le llaman Jesús, Salvador, es porque él es Emmanuel, Dios con nosotros, o sea, su Encarnación. Esta verdad acerca del que bajó a la tierra es una de las cosas más maravillosas en la Biblia.

El escritor a los Hebreos, en el capítulo 2 de su carta, versículo 9, nos dice: "pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos." Tenía que ser un sacrificio que fuera aceptable. Yo no pude ni puedo morir por los pecados del mundo, ni me es posible morir para salvarme de mis propios pecados. Pero él sí puede. Ahora, ¿cómo es que Jesús puede ser un Adán? Porque es Emmanuel, Dios con nosotros. ¿Y cómo llegó a estar con nosotros? Pues naciendo de una virgen. Una vez más decimos que su nombre es Jesús. Nunca lo llamaron Emmanuel. Pero no es posible llamarlo Jesús a menos que sea Emmanuel, es decir, Dios con nosotros. Debe ser Emmanuel para ser el Salvador del mundo. El nacimiento virginal es así, entonces, algo de suma importancia.

Ahora, ¿es posible que una persona sea un cristiano y niegue el nacimiento virginal? Escúchenos con cuidado, amigo oyente. Creemos que es posible aceptar a Cristo como Salvador sin saber mucho acerca de él. Es posible hasta ignorar que esta historia se encuentra en la Biblia. Pero después que alguien llega a ser hijo de Dios, no negará el nacimiento virginal del Señor Jesús. No necesita saberlo para ser salvo, pero no puede negar el nacimiento virginal de Jesucristo después de llegar a ser hijo de Dios. ¿Le parece que somos dogmáticos, amigo oyente? Bueno, esperamos que así le parezca. Esto es supremamente importante porque deseamos tener un Salvador que pueda llegar hasta nuestro corazón y salvarnos del pecado. Si él es simplemente otro hombre como yo, entonces no le será posible ayudarme mucho. Pero si él es Emmanuel, Dios con nosotros, nacido de una virgen, entonces sí puede ser mi Salvador. Amigo oyente, ¿es Cristo su Salvador?

Hoy en día, él tomó de esta manera sobre sí mismo nuestra humanidad para gustar la muerte por todos nosotros. Llevó así nuestro castigo. Tuvo una muerte redentora por usted y por mí en la cruz del Calvario. Y en esta forma concluimos nuestra consideración del capítulo 1 del Evangelio según San Mateo y nos encontramos ante el capítulo dos. El tema de este capítulo es la visita de los magos después del nacimiento del Señor Jesús, la huida a Egipto y el regreso a Nazaret. Quisiéramos que notara que los eventos en este evangelio realmente ocurrieron, son históricos. Pero en el trasfondo hay una verdad grande que se presenta y que no queremos pasarla por alto. Ya hemos dicho que cada evangelio fue dirigido para suplir las necesidades de cierta agrupación de personas y que Mateo fue escrito especialmente para la nación de Israel, un pueblo religioso.

Ahora veremos que el propósito principal del segundo capítulo será el de mostrar a Israel cómo fueron cumplidas las escrituras del Antiguo Testamento en el nacimiento de Jesús. Estamos seguros de que había muchos estudiantes sinceros de la palabra que vivían en el día de Cristo y que se preguntaban cómo podrían cumplirse todas estas profecías. ¿Hacer algo muy difícil? Bueno, vamos a juntarlas y a considerarlas. En primer lugar, debían nacer en Belén (versículos 5 y 6). Esto cumple la profecía de Miqueas 5:2. En segundo término, fue llamado de Egipto (versículo 15). Ahora, esta profecía se encuentra en Oseas 11:1. En tercer lugar, habría llanto en Ramá (versículo 18). Ahora, si nace en Belén, ¿por qué llorar en Ramá? Bueno, se predice esto en Jeremías 31:15. Y en cuarto lugar, sería llamado Nazareno (versículo 23). Esa profecía se encuentra en Isaías 11:1.

Ahora, ¿cómo es posible que todas estas cosas se cumplan en un pequeño bebé que nació en aquel día? Mateo muestra cuán literal, exacta y naturalmente todas estas profecías fueron cumplidas, sin ningún error ni en la profecía ni en la historia. Aconteció todo precisamente como Dios había dicho que iba a acontecer. Ahora, esto debe darnos una indicación del hecho de que en nuestro día hay ciertas profecías que tienen que ver con la segunda venida de Cristo. Puede ser que nos sea difícil correlacionarlas y ver la manera en que puedan ser cumplidas. Opinamos que estamos llegando ya al tiempo de su cumplimiento y callaremos que todo está aconteciendo de una manera normal y natural. Desde nuestra perspectiva, todo nos parece ser un rompecabezas, pero cuando lleguemos a su presencia y todo se haya cumplido, reconoceremos que todo será cumplido tan naturalmente como se cumplieron las profecías en cuanto a su primera venida. Cada pieza en el rompecabezas encajará en su lugar y nos preguntaremos: ¿por qué no lo vimos antes?

Leamos ahora el primer versículo de Mateo capítulo 2: "Cuando Jesús nació en Belén de de Judea, en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos." Cuando vinieron los magos, querían saber dónde había nacido quién, pues, el rey de los judíos. Ahora, esto ocurrió en los días de Herodes el rey, y si había algo que Herodes no quería tener ni toleraba, era la competencia. Realmente, la llegada de estos magos a Jerusalén lo inquietó mucho.

"He aquí vinieron del oriente a Jerusalén tres magos." ¿Es eso lo que dice la Biblia, suya, amigo oyente? Usted dice: "No, pues usted ha insertado la palabra 'tres'." Bueno, no son tres los que siempre se ven en las tarjetas de Navidad. Creemos que muchísimas personas saben más acerca de la historia navideña de las tarjetas de Navidad que de la Biblia y reciben así tantas ideas erróneas sobre este gran evento. Vamos a tratar de corregir algunas de estas falsas impresiones que recibimos de las tarjetas de Navidad. En primer lugar, note usted que no había tres magos. No sabemos cuántos había, pero permítanos sugerir que dudamos que tres magos pudieran haber turbado a Herodes ni haber causado conmoción en toda la ciudad de Jerusalén. Creemos que unos 300 magos sí pudieran haber causado conmoción.

Estos magos que vinieron del oriente evidentemente llegaron de regiones diferentes. Habían estado estudiando las estrellas y habían visto una misma estrella y, por lo tanto, se juntaron y llegaron hasta Jerusalén. No sabemos cuántos había, pero estamos casi seguros que no fueron solamente tres. Creemos que quizá unos 300 magos sería más cercano a la verdad. Pero, por favor, note usted que no hemos dicho que había 300 magos. Bueno, estos magos vienen ante Herodes diciendo en el versículo 2: "¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente y venimos a adorarle." Están buscando a un rey. Esa fue la cosa que turbó tanto a Herodes. Y añaden que habían visto su estrella en el oriente. En la poesía, esa estrella se llama la Estrella Oriental y en la actualidad hay también una organización que lleva ese nombre. Pues bien, el honorable director de esa organización, miembro de una iglesia cristiana, conversaba una vez con su pastor y quedó muy turbado cuando el pastor le explicó que no era una estrella oriental la que vieron los magos. Si hubieran visto su estrella en el oriente y si hubiera sido una estrella oriental, habrían llegado a la India o a la China. La estrella estaba en el occidente. Los magos en el oriente vieron la estrella, pero la estrella estaba en el occidente y ellos la seguían. Llegaron al occidente y no al oriente.

La pregunta que hacemos es: ¿cómo es posible que asociaron una estrella con un rey y cómo la identificaron con Israel? Todo lo que sabemos es que las gentes orientales recibieron una profecía. El profeta Balaam había dado una profecía a los ancianos de Moab y a los ancianos de Madian, y esta se encuentra en el libro de Números, capítulo 24, versículo 17, donde dice: "Lo veré, mas no ahora; lo miraré, mas no de cerca; saldrá estrella de Jacob y se levantará cetro de Israel, y herirá las sienes de Moab y destruirá a todos los hijos de Set." Note usted que la profecía dice que una estrella saldrá de Jacob. Esa es la nación de Israel, y un cetro se levantará de Israel. La estrella y el cetro van juntos. Ese es el único lugar que sepamos donde están juntos en todo el Antiguo Testamento. Los magos en el oriente tenían esa profecía y, por lo tanto, salieron del oriente misterioso buscando a un rey. Esto sí turbó a la Ciudad de Jerusalén y al viejo rey Herodes.

Ahora, el versículo 3 dice: "Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él." La llegada de tres magos no sería muy impresionante, pero 300 magos llegando a la Ciudad de Jerusalén y haciendo una pregunta como esa sí podía ser muy turbador. Ahora, Herodes quiere saber acerca de esto. Este hombre es el gran Herodes, un hombre muy supersticioso. Esperamos que usted tenga un buen diccionario bíblico y que tome tiempo para leer acerca de la familia de los Herodes. Era un tipo de gente de la más perversa que se conoce. Es muy semejante a la casa de Médicis. Aquella familia fue una verdadera mafia del primer siglo. Bueno, este hombre era el más perverso de todos. Era de Idumea y había comprado su posición del gobierno romano. No era de Israel de ninguna manera y estaba muy ansioso por saber de qué se trataba todo esto.

Leamos ahora el versículo 4, donde dice: "Y convocados todos los principales sacerdotes y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo." No les preguntó, sino que demandó, diciendo: "Yo sé que tienen las escrituras y que en ellas hay una historia de un Mesías que ha de venir. Quiero saber dónde ha de nacer." Una de las cosas asombrosas es que a los escribas les fue posible decirlo.

Leamos ahora los versículos 5 y 6 de este capítulo 2 de Mateo: "Ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta: Y tú, tú Belén, tierra de Judá, no eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; porque de ti saldrá un guiador, que apacentará a mi pueblo Israel." Cuando hizo esta pregunta a los escribas, no les fue necesario buscar las escrituras ni pasaron unos 5 minutos tratando de hallar el pasaje. Ellos sabían que estaba en Malaquías 5:2. El hecho es que no les fue necesario volver a leerlo porque lo tenían en la mente. Les fue posible citarlo. Lo conocían todo en cuanto a la venida del Mesías. El problema cayó en que su conocimiento era solamente académico, pero no estaba relacionado con sus vidas. No tenía ningún significado para ellos. Uno creería que después de escuchar a los magos, habrían montado en camello y viajado de Jerusalén a Belén. Pues no queda muy lejos. Uno pensaría que dirían: "¿Qué les parece si viajamos con ustedes? Estamos buscando también al Mesías." Hay una amonestación aquí, y es que uno bien puede conocer las verdades en cuanto a hechos de la historia y la profecía y todavía no darles ningún significado para su propia vida. Nos preguntamos hoy en día cuántos están realmente buscando la venida del Señor. Hablamos de ella y estudiamos muchísimo acerca de la profecía. ¿Le gustaría a usted, amigo oyente, verlo ahora mismo? Supóngase usted, amigo oyente, que Jesucristo apareciera de repente hoy mismo en el lugar donde usted está. ¿Interrumpiría él algo? Quizá le diría usted: "Me hubiera gustado que hubiera pospuesto su visita para algún otro tiempo."

Bueno, Herodes recibió su información de los escribas y luego leemos en el versículo 7 de este capítulo 2 de Mateo: "Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, indagó de ellos diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella." Vamos a hacer esta declaración ahora y mencionarla de nuevo más adelante. La estrella había aparecido algún tiempo antes de que llegaran. Viajaban por camello, no por haber una reacción, y por lo mismo era un viaje larguísimo a través del desierto. Opinamos que no llegaron a Jerusalén sino hasta por lo menos un año después de que apareciera la estrella. Esto no fue meramente una celebración navideña. Al atravesar el desierto, confiaban en que lo verían y así le llevaron regalos.

Note usted que Herodes indagó diligentemente. Él tenía interés en el nuevo bebé. Luego los envió a Belén. Leamos ahora el versículo 8: "Y enviándolos a Belén, dijo: Id allá y averiguad con diligencia acerca del niño; y cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore." Se está portando tan astuto como una vieja serpiente, y eso es exactamente lo que era Herodes. Suponga usted que le hubiera dicho: "Les digo que si hay un rey nacido por aquí, pronto arreglaré la situación." Y supóngase que luego hubiera enviado soldados a Belén. De seguro que nunca habría encontrado al niño porque lo hubieran escondido. Pero Herodes sabía que el método mejor y más inteligente era el de dejar que los magos salieran y encontraran al niño y luego volvieran para decirle dónde estaba. Dijo que quería ir y adorarle, pero claro, lo que realmente quería era matarlo.

Veamos ahora los versículos 9 y 10 de Mateo capítulo 2: "Ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño. Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo." Ahora la estrella aparece de nuevo. Creemos que deben haber viajado por un tiempo largo sin ver la estrella, y eso debe contestar la tontería que se oye decir hoy en día. Esto no fue ninguna confluencia de ciertas estrellas que sucedió en un tiempo particular. Esta estrella era una estrella muy extraordinaria, una estrella sobrenatural. Era milagrosa y no debemos tratar de hallar una explicación para ella. Ahora, puede ser, como piensan muchos astrónomos, que hubiera un movimiento algo grande en los cielos en aquel tiempo. Cuando él vino, amigo oyente, el cielo y la tierra respondieron a su venida a este mundo. Creemos que tales cosas sí acontecieron, pero creemos también que los magos vieron una estrella sobrenatural.

Continuamos hoy, amigo oyente, nuestro estudio del Evangelio según San Mateo. En nuestro programa anterior, estábamos hablando acerca de la estrella y dijimos que no fue ninguna confluencia de ciertas estrellas que sucedió en un tiempo particular. Esta estrella que vieron los magos fue una estrella extraordinaria, una estrella sobrenatural. Era milagrosa y no debemos tratar de hallar una explicación para ella. Ahora, puede ser, como piensan muchos astrónomos, que hubiera un movimiento algo grande en los cielos en aquel tiempo. Pero cuando él vino, amigo oyente, el cielo y la tierra respondieron a su venida a este mundo. Y creemos que tales cosas acontecieron de veras, pero creemos también que los magos vieron una estrella sobrenatural.

Ahora, el versículo 11 de este capítulo 2 del Evangelio según San Mateo dice: "Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra." Cuando llegaron los magos, Jesús no estaba acostado en el pesebre en el establo, por la parte de atrás del mesón. El gran movimiento de personas en la Ciudad de Belén ya había cesado. Habían regresado a sus casas porque el empadronamiento se había terminado. Pero este pequeño bebé había nacido y no podía viajar por un tiempo. Es probable que tal viaje pudiera haber arriesgado la vida de este pequeño. Así pues, se quedaron en Belén y los magos los hallaron en una casa. De nuevo, las tarjetas navideñas generalmente presentan a los magos como estuvieran llegando al establo y, a menos que José le señalara aquel establo, bueno, creemos que nunca sabrían dónde estaba. Notemos que cuando vieron al niño con su madre María, se postraron y lo adoraron a él. Ahora, si alguna vez debieran haber adorado a María, era en aquella hora, pero no dice la Biblia que adoraron a María. Lo adoraron a él, a Jesús. Y abrieron entonces sus tesoros de oro, incienso y mirra.

Es muy interesante estudiar los hechos con respecto a la segunda venida, como son descritos en Isaías capítulo 60, versículo 6: "Andarás con multitud de camellos; dromedarios de Madián y de Efa vendrán; todos los de Sabá vendrán; oro e incienso traerán, y buenas nuevas de alabanza de Jehová publicarán." Ahora, ¿qué es lo que se omite en su segunda venida? La mirra. No le traerán mirra porque esta hablaría de su muerte. Cuando Jesús venga por segunda vez, nada hablará de su muerte. El oro habla de su nacimiento; él nació Rey. El incienso habla de la fragancia de su vida. La mirra habla de su muerte. Todo esto es indicado en los regalos que le trajeron en aquella oportunidad los magos. Pero en su próxima visita no le traerán mirra. La próxima vez que venga, no vendrá para morir en una cruz por los pecados del mundo. Llegará como Rey de Reyes y Señor de Señores.

Ahora, el versículo 12 de Mateo capítulo 2 dice: "Pero siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino." Los magos habían asumido que Herodes era sincero y que quería venir para adorar al niño. Sin embargo, hubieran contribuido a la muerte del niño si no hubiera sido porque un ángel del Señor les advirtió que regresaran a su propio país por una ruta diferente. Ahora, puede que continuaran al sur hasta Hebrón, luego pasaran al sur del Mar Muerto y así estarían fuera del alcance de Herodes, pero el caso es que la instrucción de Dios fue definitiva que debían regresar a su país por un camino diferente al cual habían venido.

El ángel del Señor apareció también a José y le dijo que saliera de Belén porque Herodes trataría de matar al niño. Por lo tanto, José tomó al niño y a su madre de noche y huyeron hacia Egipto. Se quedó allí hasta la muerte de Herodes. Ahora, esto fue hecho para que, como dice el versículo 15, se cumpliese lo que dijo el Señor por medio del profeta, cuando dijo: "De Egipto llamé a mi hijo." Esta es una cita de Oseas, capítulo 11, versículo 1. La que es una profecía maravillosa porque tiene una base histórica. El hijo que fue llamado antiguamente de Egipto era la nación de Israel, y el hijo que fue llamado de Egipto aquí es una persona, este niño. Así pues, esta es la profecía y se cumple aquí cuando José lleva al niño y su madre a Egipto.

Ahora, el versículo 16 nos dice: "Entonces Herodes, al verse burlado por los magos, se enojó mucho, y mandó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y en todos sus alrededores, conforme al tiempo que había inquirido de los magos." Ahora, parte de lo que vamos a decir es su posición, pero parte es un hecho con bases históricas. Los magos no llegaron al mismo tiempo que los pastores, sino más tarde. Ahora sabemos que en los dramas de Navidad en las iglesias, los pastores llegan por un pasillo, mientras que los magos vienen por otro. Bueno, amigo oyente, en la realidad no llegaron al mismo tiempo. Cuando los magos llegaron, la pequeña familia ya se había mudado a una casa. Cuando Herodes les preguntó en qué tiempo la estrella había aparecido, creemos que dijeron que había aparecido ya casi un año atrás. Los magos habían venido de todas partes del oriente y se habían juntado en cierto lugar y luego tuvieron que hacer su jornada larga a través del desierto. Así pues, habrían de haber pasado varios meses.

Ahora, Herodes se consumió de ira cuando se dio cuenta de que los magos no volverían para decirle dónde estaba el niño. Pudo ver que los magos lo habían engañado y quizá aún se dio cuenta de que ellos recibieron un mensaje del Señor. Ahora, creemos que en su ira, Herodes simplemente duplicó el tiempo en cuanto a la edad del niño Jesús. Es probable que pensara: "Bueno, ellos dijeron que hace un año que vieron la estrella, simplemente duplicar esta cifra y mataré a todos los niños menores de dos años."

Leamos ahora los versículos 17 y 18 de Mateo capítulo 2: "Entonces se cumplió lo que fue dicho por el profeta Jeremías, cuando dijo: Voz fue oída en Ramá, grande lamentación, lloro y gemido; Raquel que llora a sus hijos, y no quiso ser consolada, porque perecieron." Esta también es una profecía extraordinaria. Jeremías no dijo que la lamentación sería oída en Belén. Estamos seguros de que había una gran lamentación también en Belén, pero Jeremías menciona a Ramá, y Ramá está tan al norte de Jerusalén como Belén está al sur de ella. Quisiéramos decir ahora qué es lo que creemos que sucedió. Creemos que los soldados preguntaron a Herodes dónde debían comenzar a matar a los niños. ¿Cuál región quería Herodes que ellos cubrieran? Y creemos que les dijo que trazaran un círculo alrededor de Jerusalén con un radio tan largo como la distancia de Jerusalén a Belén, y por tanto incluiría a Ramá en el norte. Ramá ni siquiera tenía nada que ver con el nacimiento de Jesús, pero en su ira, Herodes mató a todos los niños de la región de Jerusalén, desde Belén hasta Ramá. Eso sería un radio de unos 19 kilómetros, y por tanto habrían de ser unos 40 kilómetros a través de toda la región en cualquiera dirección. Debe haber sido una gran lamentación la de todas estas madres que perdieron a sus pequeños hijos. Así pues, esta profecía fue cumplida literalmente.

Veamos ahora el versículo 19 de este capítulo 2 de Mateo: "Pero después de muerta Herodes, he aquí un ángel del Señor apareció en sueños a José en Egipto." Ahora prestemos mucha atención a esto. Se nos dice en el capítulo 32 de Génesis que el ángel de Jehová apareció a Jacob en Peniel. Aquí, en este versículo 19, no es el ángel, sino un ángel del Señor. El Ángel de Jehová es el Cristo. Este ángel, pues, viene a José en sueños y le dice en el versículo 20: "Levántate, toma al niño y a su madre, y vete a tierra de Israel; porque han muerto los que procuraban la muerte del niño." Es esencial que Jesús estuviera fuera de la tierra de Egipto y de regreso en Israel. La razón más importante es que había nacido bajo la ley. Él tenía que vivir bajo la ley mosaica y él realmente fue el único que la cumplió. Tiene que salir de la influencia de Egipto. No debía ser criado allí como fue criado Moisés y como los hijos de Israel que antes habían llegado a ser una nación en Egipto.

Veamos lo que nos dicen los versículos 21 al 23 de Mateo capítulo 2: "Entonces él (es decir, José) se levantó, y tomó al niño y a su madre, y vino a tierra de Israel. Pero oyendo que Arquelao reinaba en Judea en lugar de Herodes su padre, tuvo temor de ir allá; pero avisado por revelación en sueños, se fue a la región de Galilea; y vino y habitó en la ciudad que se llama Nazaret, para que se cumpliese lo que fue dicho por los profetas, que habría de ser llamado Nazareno." A propósito, Arquelao fue otro Herodes muy cruel, como usted puede notar, amigo oyente. Es un cumplimiento cabal de las profecías y, en realidad, la palabra "netzer" significa un vástago. E Isaías, capítulo 11, versículo 1, profetiza que "saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces." El profeta Isaías, en el capítulo 53 de su libro, versículo 2, también dice que "subirá como raíz de tierra seca." Y el Salmo 22, versículo 6, describe cuán despreciado será. Todo esto se involucra en la palabra Nazareno. Recibe este apodo, pudiéramos decir, no tan solo porque él es una vara del tronco de Isaí, sino porque también se cría en Nazaret. Por lo tanto, todas las cuatro profecías que parecían ser algo extrañas han llegado a ser una realidad. Todas han sido cumplidas de una manera muy normal. Y con esto concluimos nuestro estudio del capítulo 2 del Evangelio según San Mateo y entramos a considerar el capítulo 3.

El tema de este capítulo 3 del Evangelio según San Mateo es Juan el Bautista, el precursor del Rey, que anuncia el reino y bautiza a Jesús, el Rey. Leamos los primeros dos versículos del capítulo 3: "En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado." Ahora, repentinamente, Juan el Bautista aparece en las páginas de la escritura. Si solo tuviéramos el evangelio de Mateo, preguntarías de dónde vino y cuáles son sus antecedentes. Sin embargo, había sido predicho porque Malaquías había dicho que el mensajero vendría antes del Rey para hablar acerca de la venida del Rey. Así lo leemos en Malaquías, capítulo 3, versículo 1. Juan el Bautista es, pues, este mensajero. Realmente, no es necesario que usted sepa los antecedentes de un mensajero. Cuando el joven le entrega la carta en la puerta, ¿acaso le dice usted: "Joven, ¿son de España sus padres o cuáles son sus antecedentes?" Usted no tiene interés en eso, amigo oyente. Tiene interés en el mensaje porque el mensaje es todo lo que le interesa, es lo importante. Entonces usted le da las gracias, le da la propina y se despide. Ha terminado su trato con él.

Pues bien, Juan el Bautista aclaró muy bien que él era simplemente el mensajero, y Mateo también lo presenta así con toda claridad. Por eso aparece en las páginas bíblicas predicando en el desierto de Judea y diciendo: "Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado." El arrepentirse es una expresión que siempre ha sido dada al pueblo de Dios. La palabra en griego es "metanoia" y quiere decir un cambio de actitud, o sea, un viraje radical del espíritu. El arrepentimiento significa que usted andaba en una dirección, pero ahora se vuelve y anda en otra. Es un mensaje que ha sido dado al pueblo de Dios en diferentes épocas. Los que se arrepienten son los que han de tener avivamiento. Cuando llegan a ser fríos e indiferentes, deben volverse. La necesidad del arrepentimiento es el mensaje dado a las siete iglesias en el Asia Menor, y este era el mensaje del Señor Jesús.

Alguien preguntará: ¿si el no creyente no se va a arrepentir? Al no creyente se le manda a creer en el Señor Jesucristo. Este fue el mensaje de Pablo al carcelero de Filipos, que encontramos en Hechos, capítulo 16, versículo 31. El carcelero necesitaba arrepentirse, pero cuando un no creyente cree en Jesús, se arrepiente. La fe significa volver a Cristo, y cuando alguien vuelve a Cristo, también ha de separarse o volverse de algo. Si no se vuelve de algo, entonces no está realmente volviendo hacia Cristo. El arrepentimiento, pues, es realmente una parte del creer. Pero creemos que el mensaje principal que debe ser declarado al perdido hoy en día es que necesita creer en el Señor Jesucristo. Amigo oyente, a muchísimas personas les gusta hacer algo, les gusta levantar la mano o pasar adelante o firmar una tarjeta, pero lo importante es confiar en Cristo como su Salvador personal. Si usted de veras ha hecho esto, entonces usted ha vuelto a él y se ha separado de algo.

La expresión "reino de los cielos" significa la soberanía de los cielos sobre la tierra. El Señor Jesús es el Rey, y no es posible tener un reino sin tener un Rey, pero tampoco es posible tener un Rey sin tener un reino. Debe haber un Rey y un reino. Juan el Bautista dice: "El reino de los cielos se ha acercado." Ahora, ¿qué significa eso? El reino de los cielos está presente en la persona del Rey. Entonces, preguntamos: ¿si no hay una realidad presente del reino de los cielos? Sí, la hay. Aquellos que vienen a Jesús y lo reconocen como su Salvador son trasladados al reino de su amado Hijo. Le a él. Y aún más, su relación con él es realmente más íntima que simplemente pertenecer. En las cartas del apóstol Pablo se presenta a Jesucristo como el novio y a todos los creyentes que forman parte de su iglesia como su novia.

Alguien preguntará entonces: ¿si no somos los súbditos de un reino, porque nos corresponde llevar a cabo sus mandatos? Y una vez más decimos que hay más que esto en nuestra relación con Jesucristo. Debemos obedecerle porque le amamos. Es una relación de amor, y él dice en Juan, capítulo 14, versículo 15: "Si me amáis, guardad mis mandamientos." Dijimos ya que el reino de los cielos significa la soberanía de los cielos sobre la tierra. Nuestra experiencia indica que no existe hoy en día. Cristo no está reinando sobre todo el mundo hoy en día. Reina solamente en los corazones de aquellos que le han aceptado. Sin embargo, él vendrá un día para establecer su reino sobre la tierra, y cuando lo establezca, amigo oyente, reprimirá la rebelión. Créanos que realmente la reprimirá. El reino de los cielos se acercaba o estaba presente en la persona del Rey. Esa era la única manera en que estaba presente, y así Mateo sigue su relato diciéndonos de nuevo que todo esto es el cumplimiento de la profecía.

Continuamos hoy, amigo oyente, nuestro recorrido por las páginas de la Biblia. Como dijimos, para hoy nos corresponde el versículo 3 de este capítulo 3 del Evangelio según San Mateo. Recordemos que en nuestro estudio anterior estábamos hablando sobre Juan el Bautista. Ahora, el versículo 3 dice: "Pues este es aquel de quien habló el profeta Isaías, cuando dijo: Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor; enderezad sus sendas." Estas son las palabras que encontramos en Isaías, capítulo 40, versículo 3. Era una voz clamando en el desierto. Eso es todo lo que Juan el Bautista afirma de sí mismo.

Ahora, el versículo 4 nos dice: "Y Juan estaba vestido de pelo de camello, y tenía un cinto de cuero alrededor de sus lomos; y su comida era langostas y miel silvestre." Es un individuo raro, ¿no le parece? Come una dieta muy extraña y tiene un modo de vestir igualmente extraordinario. No nos gusta decirlo, pero en el día de hoy, Juan sin duda calificaría, en su aspecto, al apodo de un inconforme, un rebelde. Leamos una vez más este versículo 4: "Estaba vestido de pelo de camello, y tenía un cinto de cuero alrededor de sus lomos; y su comida era langostas y miel silvestre." Se nos dice que nunca se afeitó y que tenía el cabello largo. Aquí tenemos a un hombre muy extraordinario, un hombre con una misión especial. Realmente, es un hombre del Antiguo Testamento, pero sale del Antiguo Testamento a las páginas del Nuevo. Es el último de los profetas del Antiguo Testamento.

Leamos los versículos 5 y 6 de este capítulo 3 de Mateo: "Y salía a él Jerusalén, y toda Judea, y toda la provincia de alrededor del Jordán, y eran bautizados por él en el Jordán, confesando sus pecados." Salían a él. Él no alquilaba un estadio ni teatro ni iglesia, y no había ningún comité que le convidara. Si querían escuchar predicar a Juan, tenían que salir a donde él estaba. Y diremos que el espíritu de Dios estaba sobre este hombre. Hubo un cambio en las vidas de estas personas. El mismo hecho de su bautismo indicó el dejar la vida vieja y el volverse a una nueva vida.

Sigamos ahora con los versículos 7 y 8 de Mateo capítulo 3: "Pero al ver que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: ¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento." Ahora, note usted quiénes son los que vienen. Escuche usted la manera en que saluda estas visitas dignas. Supóngase usted que el predicador en su iglesia se parara el domingo en la mañana y dijera: "¡Generación de víboras!" Bueno, nos imaginamos que los diáconos estarían muy pronto buscando otro predicador. Pero amigo oyente, tenemos que decir que realmente este es un lenguaje duro. Habla a los fariseos y saduceos tan dignos y les dice que tiene que haber una evidencia de esta nueva vida. No pueden simplemente pasar por las aguas del bautismo; debe haber fruto en sus vidas.

Avancemos ahora con el versículo 9: "Y no penséis decir dentro de vosotros mismos: A Abraham tenemos por padre; porque yo os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras." Amigo oyente, aquí él está haciendo una declaración fuerte, dura. Es obvio por qué entonces no lo eligieron como el hombre más popular del año en Judea.

Leamos ahora el versículo 10, que dice: "Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego." Se dice muchísimo en el Nuevo Testamento acerca de la importancia de llevar fruto. El llevar fruto es el resultado de tener el tipo de raíz que se necesita. Solamente un árbol frutal puede dar fruto. Se habla en este pasaje acerca de un hacha que corta a la raíz del árbol, y la razón es simplemente porque el árbol no da buen fruto. Un manzano dará manzanas, y un ciruelo dará ciruelas. Cuando un manzano da espinas, entonces no es un manzano y tiene que ser cortado. Y a propósito, la raíz y el fruto van juntos, y un árbol necesita tener el tipo de raíz que se precisa para dar fruto. Eso es exactamente lo que Juan el Bautista les dice aquí. Les dice que el mal árbol será cortado y echado en el fuego.

Ahora, el versículo 11 dice: "Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego." Juan el Bautista bautizó en agua. Jesús bautizará en el Espíritu Santo y fuego. Jesús ha estado bautizando en el Espíritu Santo por más de 19 años. Así pues, aquella y abarca un período de más de 1900 años. También bautizará en fuego en su segunda venida. El fuego habla de juicio. Ahora, algunas personas dirán que esto se refiere al día de Pentecostés, cuando el Espíritu Santo vino y hubo fuego en la forma de lenguas que se asentaron sobre cada uno de ellos. Amigo oyente, léalo con cuidado. Dice en Hechos, capítulo 2, versículo 3: "Y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego." Y en este mismo capítulo 2 de Hechos, versículo 2, leemos: "Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba." No dice que fue fuego ni viento; era el Espíritu Santo. Dios evidenció la presencia del Espíritu Santo allí por medio de algo que podía ser notado por los hombres, por medio de la vía del ojo y por la del oído. Podía manifestar así lo que sucedía en el campo espiritual. La venida del Espíritu Santo no fue el cumplimiento de la promesa del bautismo de fuego. Esta se cumplirá en la segunda venida de nuestro Señor Jesucristo. Usted y yo vivimos en la edad del Espíritu Santo hoy en día. El Espíritu Santo viene sobre cada creyente en el Señor Jesucristo. No solo unos pocos, sino todo creyente en el Señor Jesucristo es identificado como parte del cuerpo de Cristo. El hecho de que cada creyente es parte del cuerpo de Cristo es una de las grandes verdades de la palabra de Dios.

Juan continúa ahora en el versículo 12, diciendo: "Su aventador está en su mano, y limpiará su era; y recogerá su trigo en el granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará."

Luego, en los versículos 13 al 15, encontramos el bautismo de Jesús. Dice así: "Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán, para ser bautizado por él. Mas Juan se le oponía, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti, y tú vienes a mí. Pero Jesús le respondió: Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces le dejó."

Llegamos ahora a un incidente notable en la vida de nuestro Señor Jesucristo. Naturalmente, preguntamos: ¿por qué Jesús fue bautizado? Y vamos a dar algunas respuestas a esta pregunta. La razón principal se declara aquí mismo: "porque así conviene que cumplamos toda justicia." Jesús se identifica completamente con el género humano pecaminoso. Fue contado con los pecadores, nos dice Isaías en el capítulo 53 de su profecía, versículo 12. Aquí tenemos a un Rey que baja y se identifica con sus súbditos. Creemos, pues, que es claro que una de las razones para el bautismo del Señor Jesús era el identificarse con nosotros. Su bautismo también lo identificó con la muerte. Jesús no fue bautizado para darnos un ejemplo ni modelo. Cristo era santo, no necesitaba el arrepentimiento. Él es santo, inocente, sin mancha y apartado de los pecadores. Sin embargo, se identificó con la humanidad, con toda la raza del género humano, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos. Jesús estaba refiriéndose a la muerte que habría de morir cuando dijo a Santiago y a Juan, en el capítulo 20 de Mateo, versículo 22: "¿Podéis beber del vaso que yo he de beber, y ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado?" Su muerte fue un bautismo, y entró en esa muerte por usted y por mí, amigo oyente. Su bautismo lo apartó para su oficio de sacerdote, porque el Espíritu Santo vino sobre él para este ministerio. Todo lo que hizo lo hizo por el poder del Espíritu Santo.

El apóstol Pablo, en su segunda carta a los Corintios, capítulo 5, versículo 21, nos dice: "Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado; y no hay pecado en él." Como lo dice el apóstol Juan en su primera carta, capítulo 3, versículo 5: "Pero nuestro pecado fue puesto sobre él." Y es de suma importancia que veamos esto. Ahora, así como Jesús, por su bautismo, se identificó con nosotros y con la muerte que nosotros merecíamos, y también se identificó con nuestro pecado, nosotros a la vez, por nuestro bautismo, nos identificamos con Cristo. Cuando el apóstol Pablo dice que somos salvos por nuestro bautismo, en su primera carta, capítulo 3, versículo 21, se refiere a nuestra identificación con Cristo. Somos bautizados en el Espíritu Santo a Cristo Jesús. Somos identificados con el Señor Jesucristo. Eso es lo que quiere decir ser salvo. Ciertamente creemos en el bautismo en el agua para el que ya es creyente en Cristo Jesús. Así es como declaramos públicamente que hemos sido identificados con Cristo. Después que aceptamos a Cristo como nuestro Salvador personal, el bautismo es un deber, amigo oyente. Este tema del bautismo tenemos que sacarlo del plano del argumento y la discusión y elevarlo al nivel alto donde debe estar. La Biblia nos ordena ser bautizados para testificar que nos hemos declarado a favor de

Cristo, somos identificados con él. Ahora, los versículos 16 y 17, los versículos finales de este capítulo 3 de Mateo, dicen: "Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. Y hubo una voz de los cielos que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia."

Tenemos aquí una manifestación de la Trinidad. El Señor Jesús sube del agua; el Espíritu de Dios desciende sobre él como paloma; el Padre habla desde el cielo. Jesús es el Hijo amado en quien el Padre tiene complacencia. Acaba de identificarse con su pueblo al ser bautizado. ¡Qué Rey tenemos aquí! Y así concluye la consideración que estamos haciendo del capítulo 3 del Evangelio según San Mateo.

Ahora, en el capítulo 4, encontramos tres aspectos sobresalientes. Encontraremos la tentación de Jesús en el desierto, el principio de su ministerio público en Capernaum, y el llamamiento de cuatro de sus discípulos junto al mar de Galilea. Vamos a seguir el movimiento del Libro de Mateo. Jesús bajó para ser nacido entre nosotros y, de esa manera, ser identificado con nosotros. Crecía como cualquier otro niño, exceptuando que era inocente y sin pecado. Ahora, en su bautismo, ha sido identificado con nosotros. Podríamos decir que se ha vestido con nuestro pecado.

Ahora, en nuestro estudio de este capítulo, veremos que será y probado, porque hay algunos interrogantes que tienen que ser contestados. ¿Puede resistir una tentación el Rey? Y puede vencer. La palabra "tentar" tiene un significado doble. Primero, incitar o tentar a la maldad, seducir. Hay algo en cada uno de nosotros que nos hace ceder a la maldad. Esto no era verdad en cuanto a Jesús. "Viene el príncipe de este mundo, y nada tiene en mí", dijo en Juan 14:30. Era santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, así lo presenta el escritor a los Hebreos en el capítulo 7 de su carta, versículo 26. Por tanto, la tentación de Jesús tuvo que ser diferente a la que me causaría a mí caer, porque tenía que ser una tentación mucho más grande. Usted y yo, amigo oyente, caemos tan fácilmente.

En segundo lugar, o el segundo significado de la palabra "tentar" es prueba. Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie, según lo expresa Santiago, capítulo 1, versículo 13. Sin embargo, la Biblia dice que probó Dios a Abraham, y así lo vemos en Génesis 22:1. Esto quiere decir que Dios probó realmente la fe de Abraham. Jesús ahora debe ser tentado. ¿Pudo haber caído Jesús? La respuesta es enfáticamente no. No pudo haber caído. Si Jesús hubiera caído, entonces usted y yo no podríamos tener un seguro Salvador de ninguna manera. Entonces, si no pudiera haber caído, ¿fue legítima y genuina su tentación? Bueno, tenemos que decir que su tentación fue mucho más grande que cualquier tentación que usted y yo jamás hayamos experimentado.

Cuando se fabrica un nuevo modelo de automóvil, ya sea un Chevrolet o Ford o Dodge, es probado minuciosamente. Ahora, en cuanto a las piedras preciosas, cada diamante genuino es probado para demostrar que no es falso. El Señor Jesucristo fue probado para demostrar que él es exactamente lo que dijo que era. El autor de estos estudios bíblicos, el Dr. J. Vernon McGee, contaba que cuando era un niño, vivía en el occidente del estado de Texas, en los Estados Unidos. El ferrocarril Santa Fe pasaba por su pueblito, pero nunca paraba allí. Cerca de ese pueblito había una confluencia fluvial, y la compañía Santa Fe construyó un puente que cruzaba esa corriente. En el verano, solo había allí suficiente agua en el río como para uno apenas mojarse los pies. En el invierno, sin embargo, podía flotar allí un acorazado. Pero durante un invierno, hubo una inundación que se llevó el puente del ferrocarril Santa Fe. Después que reconstruyeron el puente, continuaba el Dr. McGee. Pusieron un día dos locomotoras grandes sobre el puente. Decía él que había allí más silbidos y pitidos como nunca antes había escuchado, y por tanto, todo el pueblo salió a ver lo que pasaba. Un ciudadano valiente preguntó al ingeniero: "¿Qué es lo que hace?". La contestación fue: "Estamos probando el puente". El ciudadano comentó: "¿Qué quiere decir con que están probándolo? ¿Acaso no están tratando de destruirlo con esas dos locomotoras encima?". El ingeniero contestó: "Claro que no, estamos probándolo para demostrar que no es posible destruirlo".

Amigo oyente, permítanos decirle que esa es exactamente la manera en que el Señor Jesucristo fue probado. Su tentación probó que no lo podían destruir. Su tentación fue mucho más grande que las nuestras. Nosotros tenemos un límite de lo que nos es posible llevar. Si me dan la suficiente tentación, simplemente sigue creciendo la presión y al fin sucumbo. Eso también es verdad en cuanto a usted, amigo oyente. Pero Cristo nunca se dio una línea de pescar diseñada para soportar 10 kg de peso. Se romperá cuando se la someta a un tirón de 15 kg. Una línea de 50 kg puede aguantar más que una línea diseñada para 10 kg de presión. Nosotros somos como la línea de pescar de 5 kg, pero él es como esa cuerda de 50 kg o más.

Hay tantas lecciones que aprender de la tentación de Jesús. Quisiéramos señalar el contraste muy interesante entre la tentación de Eva y la de Jesús. También nos gustaría apuntar cómo esta se compara con la tentación de los cristianos. Comencemos entonces este capítulo 4 de Mateo, leyendo los tres primeros versículos, que dicen: "Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan."

Esta es la misma clase de tentación que le llegó a Eva. La primera tentación fue física. Eva vio que el árbol era bueno para comer, así lo observamos en Génesis 3:6. Al Señor Jesús, Satanás le dijo que convirtiera a las piedras en pan. En la primera carta del apóstol Juan, capítulo 2, versículos 15 y 16, se denomina a tal tentación para el cristiano como los deseos de la carne.

Ahora, leamos la respuesta de Jesús en el versículo 4. Él respondió y dijo: "Escrito está: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios." Esta respuesta es una cita de Deuteronomio 8:3. Jesús ciertamente conocía el libro de Deuteronomio y creía que era la palabra inspirada de Dios.

Ahora viene la segunda prueba, contenida en los versículos 5 y 6 de este capítulo 4 de Mateo. "Entonces el diablo le llevó a la Santa Ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, en sus manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra." El diablo está citando el Salmo 91, versículos 11 y 12, pero no lo cita con exactitud.

Ahora, esta es la tentación espiritual. Para Eva se llevó a cabo al ver que el fruto era deseable para alcanzar la sabiduría. Para el cristiano, esta tentación es la vanagloria de la vida. Jesús entonces responde una vez más. Veamos el versículo 7. Jesús le dijo: "Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios." Aquí el Señor Jesús cita las palabras de Deuteronomio, capítulo 6, versículo 16.

Luego tenemos la tercera tentación, pero esta será ya tema de nuestro próximo programa. Continuamos hoy, amigo oyente, nuestro recorrido por las páginas del Nuevo Testamento, y nos encontramos en el Evangelio según San Mateo. En nuestro programa anterior, concluimos con la segunda tentación de Jesús, o sea, la tentación que describimos como tentación espiritual. Nos corresponde hoy la tercera tentación, o sea, la tentación psicológica. Y al efecto, vamos a leer los versículos 8 y 9 de este capítulo 4 del Evangelio según San Mateo, que dicen: "Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares."

Esto es lo mismo que Eva vio en el fruto: era agradable a los ojos. En la primera carta del apóstol Juan, capítulo 2, versículo 16, dice que el creyente será tentado por los deseos de los ojos, las cosas que están en el mundo, y tememos que esto es lo que obtiene la victoria sobre muchísimos de nosotros. Notemos la contestación que da Jesús en el versículo 10. Dice: "Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás." Está citando de Deuteronomio, capítulo 6, versículo 13.

Y 102. Amigo oyente, vemos que cada vez nuestro Señor contestó citando las Escrituras. Ciertamente, eso debe tener un mensaje para todos nosotros. ¿Por qué es que tantos de nosotros tenemos tanta dificultad en vivir la vida cristiana? Permítanos decir lo siguiente con bondad: es por causa de una ignorancia de la palabra de Dios. Notemos que nuestro Señor siempre contestó citando la palabra de Dios. Creemos que la palabra de Dios tiene una respuesta para su problema particular. Eso no quiere decir que yo sé la respuesta a su problema, amigo oyente. No quiere decir que su psicólogo o psiquiatra sabe la respuesta a su problema. Dios tiene una respuesta para su problema, y se encuentra en su palabra. Por esa razón, debemos conocer mucho mejor el libro de los libros de lo que ahora lo conocemos.

Creemos que es interesante notar que el Señor Jesús contestó a Satanás cada vez con la palabra de Dios. No dijo primero que pensaba esto, ni que pensaba aquello, ni que pensaba en algo que fuera mejor. Muy categórico y definitivamente citó la palabra de Dios. Aquello que es la respuesta para el Hijo de Dios, eso es suficiente. Y a propósito, parece que el diablo también cree que es una respuesta muy buena. Notemos lo que dice en el versículo 11: "El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían." El Evangelio según San Lucas, capítulo 4, versículo 13, nos dice que el diablo se apartó de él por un tiempo. Creemos que volvió al otro día, y durante toda su vida, creemos que Jesús fue tentado, especialmente en Getsemaní, por el diablo.

Hay otras cosas interesantes que mencionar con respecto a la tentación del Señor. Él nace como Rey, fue presentado como el Rey, y fue bautizado como Rey. Ahora es tentado como Rey. Por todo nuestro caminar en Mateo, él es el Rey. Esta tentación reveló muchas cosas. En primer lugar, revela que él es una persona. En este contacto con Jesús, se le trata como una persona. Eso debe contestar la pregunta para cualquier creyente en el día de hoy. A veces surge la pregunta: ¿Es él una influencia o qué es?

Luego, nos fijamos en la insinuación muy sutil del diablo. En primer lugar, dice en el versículo 3: "Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan." En otras palabras, Satanás está diciendo: "Pruébalo de una manera que no sea la voluntad de Dios". Ahora, claro que no hubo ningún intento por tentar a Jesús a cometer un crimen. Para él, no creemos que hubiera sido una tentación verdadera. En realidad, la tentación fue a que hiciera algo bueno. El pan es el sostén de la vida, y por eso, el hacer pan sería una cosa buena. Satanás no le pidió a Jesús que cambiara el agua en vino, y más adelante veremos cómo Jesús milagrosamente multiplicó los panes y dio de comer a las multitudes. La maldad inherente era conseguir que Cristo saliera de la voluntad de Dios para su vida.

Así vemos que el Señor Jesús respondió al diablo con la palabra de Dios en todas las tentaciones. Cada vez usaba la Espada del Espíritu para enfrentarse con el enemigo de Dios. En su carta a los Efesios, capítulo 6, versículo 12, dice el apóstol Pablo: "Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes." Jesús usaba la Espada del Espíritu. Su respuesta fue: "Escrito está". ¡Qué bueno fuera que simplemente llegáramos a ser un poquito más peritos en el uso de la espada, es decir, la Espada del Espíritu! Esa es nuestra arma hoy en día, y amigo oyente, todavía es un arma excelente.

Ahora, notemos que Jesús citó del libro de Deuteronomio. Eso es interesante. ¿Sabía usted que cuando la crítica textual en Alemania empezó a apuntar su ataque contra la Biblia, la hipótesis de Graf y Wellhausen apuntó sus cañones al libro de Deuteronomio? Es obvio que el diablo odia este libro, porque el Señor Jesús lo utilizó contra él. Y allí es donde él lanza su ataque sobre nosotros hoy en día, porque tiene como objetivo hacernos dudar de aquel libro.

La segunda cosa que el diablo quiso que Jesús hiciera fue llegar a ser un líder religioso por un milagro estupendo, más bien que ofreciendo sus credenciales de la manera que Dios había prescrito. El camino del diablo desviaría a Cristo de la cruz. Mucho de lo que se llama la cristiandad hoy en día excluye totalmente la cruz de Cristo. Él pide a Jesús que llegue a ser un gran líder religioso por medio de un milagro. Amigo oyente, es muy peligroso hoy en día ser seducido por los que hacen grandes prodigios y milagros. Ahora mismo, muchísimas personas siguen ese tipo de cosa donde hay mucha emoción y muchísimo bullicio y vaivén.

El autor de estos estudios bíblicos, el Dr. J. Vernon McGee, decía que en su programa en idioma inglés había hecho una oferta de $100 en una ocasión a cualquier persona que viniera y ofreciera sus credenciales de que fue realmente sanado por un taumaturgo, o sea, una de esas personas que hacen grandes prodigios. Dijo que quedó algo asombrado cuando dos o tres llegaron, los cuales fueron realmente sinceros y honestos. Ahora, no nos entienda mal, amigo oyente. Creemos en ser sanados por un milagro. Es decir, creemos que se va directamente al gran Médico Divino cuando se tiene algo de veras mal en el cuerpo. Pues no se va a un practicante ni a un curandero. Lo que se hace es ir directamente a un especialista, y creemos en ir directamente al especialista, es decir, al Médico Divino, y no por medio de estos supuestos taumaturgos. Ningún hombre puede hacer milagros por sí solo. Ni aún el Señor Jesús llegaría a ser un líder religioso de la manera en que el diablo quiso que lo fuese.

Ahora, notemos que el diablo volvió y citó la escritura. También dijo, tomando las palabras del Salmo 91:11 y 12: "A sus ángeles mandará acerca de ti, y en sus manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra." El diablo hace bien en citar la escritura, pero no fue muy exacto. Shakespeare dijo que el diablo podía citar la escritura para sus fines, pero Satanás omitió una frase muy importante en el pasaje que citó. Omitió la parte importante del versículo: "que te guarden en todos tus caminos". Fue un esfuerzo para conseguir que Jesús ignorara el camino de Dios. No es siempre la voluntad de Dios, amigo oyente, obrar algo milagroso en su vida o en la mía. No se puede forzar a Dios a que haga alguna cosa. Dios no es un joven que lleva telegramas, no se le puede mandar. Dios es soberano, y nosotros somos sus criaturas. Debemos entregarnos a la voluntad de Dios. Puede que a veces no sea agradable, pero la voluntad de Dios es la que es importante, no la voluntad suya ni la mía.

Luego, el diablo ofreció al Señor Jesús los reinos de este mundo. Leamos una vez más el versículo 8 de este capítulo 4 de Mateo, que dice: "Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos." Surge la pregunta: ¿Tiene el diablo los reinos del mundo para ofrecer? El Señor Jesús nunca desafió el derecho del diablo de ofrecer los reinos. Presumimos que él los tenía para dar. Esto da un criterio algo diferente en cuanto a la dificultad que tenemos en el mundo hoy. El diablo lo está manejando todo. Satanás está detrás del caos y la confusión en el mundo. Recordemos quién es nuestro enemigo de veras. Es un enemigo espiritual. Quiere llegar a ser Dios aquí. En el versículo 9, le dice a Jesús: "Todo esto te daré, si postrado me adorares."

Ahora, Jesús no obedeció al diablo. Y nos dice en Mateo 4, versículo 11: "El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían." El Dr. Lucas nos dice en el capítulo 4, versículo 13 de su evangelio, que el diablo se apartó de Jesús por un tiempo. El diablo no se apartó permanentemente. La tentación de Jesús fue mucho más grande que la nuestra. Hay un límite hasta donde nosotros podemos llegar. Sucumbimos al aumentarse la presión, pero Jesucristo nunca cedió, aun cuando aumentó la presión. La tentación de la hora presente del cristiano es el mismo llamamiento del mundo, la carne y el diablo.

Ahora, leamos los versículos 12 y 13 de este capítulo 4 del Evangelio según San Mateo, que dicen: "Cuando Jesús oyó que Juan estaba preso, volvió a Galilea; y dejando a Nazaret, vino y habitó en Capernaum, ciudad marítima, en la región de Zabulón y de Neftalí." Jesús se apartó de la región de Jerusalén porque Juan el Bautista había sido tomado y encarcelado por Herodes. Ahora vemos al Señor Jesús cambiando su centro de operaciones del sur al norte, desde Nazaret hasta Capernaum. Mateo no nos da los detalles de esta mudanza en su libro. Debe notarse que los evangelios no tratan de mostrar paralelismo en todo. Uno no es una copia en papel carbón del otro. El esfuerzo de armonizar los evangelios es un error grande. Cada libro se escribe con un fin definido. Ninguno de ellos debía ser una biografía del Señor Jesús. Cada libro presenta ciertos aspectos para alcanzar a una cierta sección de la familia humana. Mateo fue escrito para alcanzar al elemento religioso y es principalmente para la nación de Israel.

Mateo nos da la razón por la cual Jesús cambió su centro de operaciones. En primer lugar, encontramos que Jesús fue rechazado en el pueblo donde se crió. Todo lo que relata Mateo sirve para mostrar que el Señor Jesús es el cumplimiento de la profecía del Antiguo Testamento. La mudanza desde Nazaret a Capernaum fue para un fin definido, como se demuestra en los versículos siguientes. Leamos los versículos 14 al 16: "para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: Tierra de Zabulón, y tierra de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles; el pueblo asentado en tinieblas vio gran luz; y a los asentados en región de sombra de muerte, luz les resplandeció." Cristo se mueve según la profecía dada en Isaías 9:1 y 2, y en Isaías 42:6 y 7.

Capernaum llegó a ser su centro de operaciones y continuaba haciéndolo hasta que fue a Jerusalén la última vez para ser crucificado. La condición de esta región en el tiempo del Señor Jesús era una condición de maldad y mundanalidad. Era un lugar maravilloso junto al mar de Galilea, y fue llamado tierra de los gentiles porque muchos habían llegado allí del Imperio Romano. Los habitantes de Capernaum estaban cerca de Jerusalén, pero lejos de Dios. La gran luz del Señor Jesús resplandeció sobre ellos, y su misma presencia creó una responsabilidad para ellos. Presenciaron muchos de sus milagros, pero había poco resultado. Luego, en Mateo capítulo 11, versículos 20 al 24, el Señor Jesús pronuncia juicio sobre ellos cuando dice: "¡Ay de ti, Capernaum!" En Capernaum, Jesús empezó donde Juan el Bautista había dejado de predicar.

Leamos el versículo 17: "Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado." El mensaje de Jesús era: "Arrepentíos, vuélvanse, venid a mí, porque el reino de los cielos se ha acercado." Ahora, el mismo Rey en persona dijo eso. No se puede tener un reino sin un Rey. El reino de los cielos es el reino de los cielos aquí en la tierra. Esto es lo que Jesús traerá a esta tierra algún día. Esta tierra será un cielo algún día para un pueblo terrenal, y entrarán a la eternidad aquí mismo en la tierra.

Ahora, Jesús empieza a reunir a sus discípulos. Notemos en los versículos siguientes, 18 y 19, que dice: "Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores; y les dijo: Venid en pos de mí, y Os haré pescadores de hombres." En los evangelios, el Señor hace por lo menos tres llamamientos a estos hombres, o quizá fuera más exacto decir que tres encuentros tuvieron lugar entre Cristo y estos hombres. La primera reunión la tuvo en Jerusalén, como lo veremos en Juan capítulo 1, versículos 35 al 42. La segunda reunión ocurrió junto al mar de Galilea, y es aquí donde el Señor Jesús los llama. Luego encontraremos que los llamó una vez más a ser apóstoles.

Lo maravilloso es que llamó a hombres humildes como estos, y esto nos revela que puede usarnos también a nosotros, a usted y a mí, amigo oyente. Cuán maravilloso es saber que no llama a los hombres perfectos. Él llama a gente simple a que le sirva. Note que dijo: "Venid en pos de mí, y Os haré pescadores de hombres." A usted, quizá no le dé el oficio de pescador porque usted no es pescador, ya que se encuentra en otro oficio. Bueno, Dios lo utilizará, no importa cuál sea su talento. Hace años, había una señora miembro de una iglesia que hacía unas tortas muy sabrosas. Ella se lamentaba del hecho de que tenía un impedimento en el habla. Su pastor le dijo: "¿No se le ha ocurrido jamás a usted que es posible que el Señor quiera que usted esté en la iglesia para hacer tortas?". Alguien dirá: "Pues eso es ridículo", pero no lo es, amigo oyente. Lo importante es que cualquiera que sea su talento, Dios lo puede usar si deja que él lo use. Aún si usted cree que no tiene talento, Dios puede usarlo. No es que todos hacemos la misma cosa, porque todos no tenemos el mismo don. El cuerpo de Cristo tiene muchos miembros, y todos no son iguales.

Volviendo ahora al texto, notemos lo interesantes que eran estos hombres que Jesús llamó. No vamos a entrar en detalles aquí acerca de estos discípulos, porque nos familiarizaremos más con ellos en los otros evangelios, pero notemos su reacción cuando Jesús les convida a seguirle. Leamos ahora los versículos 20 al 23 de Mateo capítulo 4: "Ellos entonces, dejando al instante las redes, le siguieron. Pasando de allí, vio a otros dos hermanos, Jacobo hijo de Zebedeo, y Juan su hermano, en la barca con Zebedeo su padre, que remendaban sus redes; y los llamó. Y ellos, dejando al instante la barca y a su padre, le siguieron. Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo."

Amigo oyente, Jesús sanó literalmente a miles de personas en aquel día. Mateo se especializa en dejarnos saber eso. Si hacemos caso al texto, encontraremos que sus curaciones no fueron meramente unos pocos casos aislados. Miles de personas fueron sanadas, y esa es la razón por la cual nunca dudaron de sus milagros. Sigamos adelante ahora con los versículos 24 y 25: "Y se difundió su fama por toda Siria; y Le trajeron todos los que tenían dolencias, los afligidos por diversas enfermedades y tormentos, los endemoniados, lunáticos y paralíticos; y los sanó. Y le siguió mucha gente de Galilea, de Decápolis, de Jerusalén, de Judea y del otro lado del Jordán."

Notemos las multitudes y los lugares de donde vienen. Algunas personas llegaron de Decápolis, diez ciudades al lado oriente del río Jordán. Vinieron de Jerusalén y de Judea y de más allá del Jordán, que quedaba muy lejos. Pero Jesús ministra también a estas personas.