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Hola de nuevo a todos. Ahora que ya hemos visto cómo influye el entorno y el clima en nuestras edificaciones, vamos a ver cómo, construyendo con ingenio, podemos ser eficientes y ahorrar energía en nuestros edificios.
Lo primero, tenemos que ser conscientes y tener en cuenta que nosotros tenemos que garantizar una calidad en el ambiente interior. Y eso se puede traducir en distintos aspectos: queremos respirar un aire limpio y tener calidad del aire, garantizar un confort térmico y tener temperaturas adecuadas en los espacios, al igual que ver con claridad, obtener ese confort visual y también oír y escuchar adecuadamente.
De todos estos elementos, quizás el más importante de cara a ahorrar energía es el consumo que dedicamos para garantizar ese confort térmico. Para ello, se nos van a dar situaciones distintas en nuestros edificios. En invierno, en la mayoría de nuestros climas, o incluso en las noches frías de verano en algunos de los climas, tenemos que conseguir que el calor que generamos en el interior de los edificios no se vaya hacia el exterior a través de los elementos de lo que llamamos la envolvente, que está conformada por techos, ventanas, puertas, pisos, paredes. La configuración de esos elementos constructivos nos ayudará a que esto se haga de una manera más o menos eficiente.
Pero además, veremos que tenemos una importante pérdida de energía a través de infiltraciones o elementos que permiten ventilar el edificio y, por tanto, esa necesaria corriente de aire que tiene que salir o entrar en determinados momentos en el edificio.
En verano, en las épocas calurosas, nos ocurre lo contrario: que esas fuentes de energía interiores o esos elementos que producen calor en el interior de los edificios son, en este caso, elementos contraproducentes que van a conseguir que se sobrecaliente nuestro ambiente y, por tanto, lo que tenemos es que disipar o conseguir que ese calor salga a través también de la envolvente o de las aperturas. Incluso el calor que podemos obtener del sol y que en otras ocasiones es mucho más agradable, en este caso nos es también contraproducente y tendremos que protegernos para evitar igualmente el sobrecalentamiento.
En la medida en que nosotros consigamos unos elementos constructivos en nuestra envolvente más o menos eficientes, conseguiremos igualmente que nuestro edificio tenga mayor o menor calificación energética, como la mayoría de los aparatos que nosotros utilizamos en nuestra vida cotidiana.
Así también las veamos, pues cómo se conforman esos elementos constructivos. Tradicionalmente, los muros de las construcciones se hacían con materiales muy pesados, más o menos homogéneos, como piedra, ladrillo, elementos que conseguían muros de gran espesor y que permitían de alguna manera que el calor no se transmitiera, no se transmitiera por el gran peso de esos elementos. Hoy en día, tenemos materiales o elementos constructivos que nos permiten conformar los muros en varias capas, de manera que nosotros podemos incorporar materiales que tienen especiales capacidades aislantes y de las que os hablaremos en siguientes vídeos, y que nos permiten generar elementos con menores espesores y que tengan mayor eficiencia de cara a evitar la transmisión del calor.
Lo mismo nos ocurre con los elementos transparentes que conforman nuestras ventanas, los vidrios. Igualmente, esos elementos tenemos que conseguir que dejen pasar en algún momento el sol o en otros debemos protegerlos de ellos, como hacemos habitualmente con unas gafas de sol en nuestras en las épocas de verano. Esto es especialmente relevante en edificios donde hay una gran presencia de ese tipo de materiales.
Por otro lado, ¿qué ocurre con la calidad del aire? Como ya hemos dicho, nosotros necesitamos también respirar un aire con unas condiciones adecuadas. Ese aire generalmente está contaminado, tanto por elementos externos como por elementos internos en el edificio, y por tanto necesita una renovación continua.
Pero, ¿cómo respira un edificio? Al igual que en nuestro cuerpo, los edificios tienen pequeñas zonas o pequeñas rendijas por donde el aire se infiltra de manera no deseada. Por otro lado, también nosotros tenemos mecanismos para poder regular la entrada o salida del aire a nuestra conveniencia, y eso ocurre en los edificios con puertas, ventanas o huecos a través de los cuales podemos realizar una ventilación natural.
Pero, ¿qué ocurre entonces con la eficiencia energética de la que hemos hablado antes? Si nosotros no somos capaces de controlar adecuadamente el aire que entra o sale de nuestro edificio, entonces estaremos perjudicando enormemente el consumo energético. Y por tanto, tenemos que encontrar un equilibrio entre esa eficiencia energética para conseguir ahorrar energía de climatización y ventilar adecuadamente nuestros edificios.
¿Cómo podemos conseguirlo? Al igual que en otras situaciones en la vida, en las cuales es necesario controlar la cantidad y la calidad del aire que respiramos, en nuestros edificios podemos utilizar también sistemas de ventilación mecánica que nos van a permitir hacerlo de la misma manera. Pero aún nos queda un problema por resolver, puesto que si la cantidad de aire que entra o sale, aunque sea de manera controlada, tiene una diferencia de temperatura muy diferente con el interior del edificio, nosotros también estamos desperdiciando mucha energía.
Para ello, se utilizan los sistemas que llamamos de recuperación de calor, que permiten minimizar esas pérdidas debidas a la ventilación y que lo que hacen es intercambiar el calor que entra y sale en cada uno de los flujos de aire para minimizar ese salto de temperatura.
Pero incluso es más, esto podemos hacerlo de forma natural, de manera que con este sistema, que es conocido como pozos canadienses, nosotros podemos hacer que el aire exterior intercambie calor con el terreno, que tiene una temperatura constante a lo largo de casi todo el año, de forma que el aire que nosotros consigamos que entre en nuestra edificación tenga ya una diferencia de temperatura menor. Por tanto, el coste energético para calentarlo o enfriarlo sea mucho más pequeño.
Hoy en día, hay algunos edificios que ya utilizan estas técnicas y que, como vemos, permiten que el diseño integrado, tanto del edificio como del terreno que lo circunda, permita la incorporación de sistemas de este tipo.
Espero que con esto tengáis ya unas primeras pautas para saber cómo construir con ingenio nuestros edificios. Nos vemos en siguientes vídeos.