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Seminario sobre Marxismo (Sesión 1) | Armando de la Torre

Sergio Santillán Díaz1:27:51

Transcription

Yo dije como 20 años seguidos aquí en la Marroquín el curso de marxismo-leninismo. Por cierto, se los daba al principio a los muchachos de pregrado, y siempre me daba un susto: salían ser de segundo año, tercer año de la carrera de economía, de lo que fuera; y ya la tercera semana del curso todos eran marxistas. Entonces tenía que decirles: “Esperen, esperen, que lo hemos terminado, esperen que llegamos al final; eh, viene entonces después la crítica”. Eh, no lo voy así a hacer ahora porque es otra situación, son dos días nada más y no quiero aturdirlo con muchas cosas. Yo voy a usar las pocas referencias que voy a hacer: el Manifiesto Comunista, porque se lo dejo a usted de leer; eh, la traducción al castellano del Manifiesto Comunista del Partido Comunista Español, la primera traducción al castellano del Manifiesto Comunista en español de 1892, simplemente tiene un valor de anticuario, pero vale la pena; eh, y después, eh, quiero dividir lo que quiero discutir, quiero, quiero, eh, hoy tratar de exponerles qué fue Marx, el marxismo, y el próximo viernes, y qué queda del marxismo, que es muy interesante. Si alguno, eh, duda, eh, de qué queda, queda mucho, pero ya es un fenómeno, es un capítulo de la historia cerrado que dan los efectos, pero el capítulo está cerrado, gracias a Dios.

Pero en la página 20 del Manifiesto Comunista del Partido Comunista de España, que se estaba formando en esa época o socialista sería mejor decir, hay una serie de recomendaciones que hacen Marx y Engels, eh, sobre cómo acercarnos al ideal comunista, del cual voy a decir algo, lo digo nada más para que vean el porqué yo digo: hay un fenómeno histórico que se llama Marx y el marxismo, que son dos cosas diferentes: Marx y marxismo. Parece raro, pero así es, como es diferente Cristo y cristianismo y otros muchos “ismos” por ahí. Pero, em, yo quiero saber hasta qué punto esas ideas siguen influyendo sin que nos demos cuenta. Ojalá tuviéramos aquí los obispos de la Iglesia Católica, que a nivel consciente son todos antimarxistas, y a nivel de vocabulario inconsciente son todos marxistas, cada vez que dicen: “Hay que cambiar las estructuras sociales”. Ese es un concepto que solo se puede entender dentro de la lógica marxista; fuera de la lógica marxista no se entiende; ellos no lo saben o no se han enterado.

Bueno, pues en la página 20, que es la última antes de la de la tercera parte del Manifiesto, que habla de la literatura socialista y comunista, y dice esto es bueno y aquello es malo, hay una serie de medidas que recomienda Marx y Engels en 1848, para ser exactos, en febrero de 1848, eh, para los países que llaman ellos más avanzados. ¿Y cuáles eran los países más avanzados en 1848? Inglaterra, primer lugar; Bélgica, segundo; Francia, tercero; Estados Unidos, cuarto; y empezaba a avanzar, pero todavía estaba muy lejos, era más bien agrario, Alemania. Esos eran los países avanzados; el resto, para ellos, era subdesarrollado. Entre los países subdesarrollados y no avanzados en los cuales no podría haber la revolución socialista por las razones que voy a decir, estaba Rusia. Entonces, para Marx y Engels, en 1848, Rusia no estaría entre los primeros países que harían una revolución socialista. Inglaterra sería el primero, lógicamente hablando; Bélgica, Francia, eh, Estados Unidos, esos cuatro, y un poco más a retaguardia, más atrás, distantes, Alemania, o los Estados alemanes sería mejor decir, porque Alemania todavía no existía como estado nacional. Entonces ellos dicen: “Bueno, mientras no se dé la revolución socialista en estos países avanzados, eh, se pueden tomar medidas que preparen para la revolución socialista”, y por eso se los quería leer para que se den una idea, por qué, cuál es la razón por la cual yo creo que, aparte de hablar de Marx y el marxismo en hoy, me interesa mucho hablar en qué queda del marxismo el próximo viernes. Él propone estas medidas, y ustedes me dirán si las reconocen o no. Pero antes, por si acaso, también, como somos colegas, no compañeros, no camaradas, colegas que enseñamos en esta universidad a nivel universitario, me pueden interrumpir cuando quieran, pueden preguntar lo que quieran y puedan objetar lo que quieran. Es un diálogo amistoso entre personas adultas.

Bueno, la primera medida que ellos proponen, eh, que se puede hacer antes de la revolución socialista que va a cambiar el mundo en la forma que voy a decir, la primera medida que ya ellos proponen en febrero de 1848 del Manifiesto es: expropiación de la propiedad territorial y empleo de la renta de la tierra para los gastos del Estado; reforma agraria, ¡sounds familiar!, reforma agraria. Eh, otra segunda, la segunda medida que proponen ellos en febrero del 48, y estamos en agosto del 2007, febrero del 48, fuerte impuesto sobre la renta progresivo, progresivo, no proporcional ni siquiera, sino progresivo. Tercera propuesta en febrero de 1848, cuando no existía nada de esto: abolición del derecho de herencia. Y esto todavía no es la revolución, estos son medidas o prácticas que pueden preparar el camino para la revolución, pero no es la revolución. Abolición del derecho de herencia. La cuarta medida que ya se usó en la Revolución Francesa, la primera vez que hablan de algo que ya pasó, y que lo tomaron a la letra los castristas en Cuba en 1959, y lo empieza a tomar en cuenta suavemente, sutilmente, todavía Hugo Chávez en Venezuela, es: confiscación de la propiedad de todos los emigrados y sediciosos; en el lenguaje castrista, de todos los gusanos: los que salen de Cuba pierden toda su propiedad. E inclusive los sandinistas en Nicaragua, en el año, eh, no, 79, se pusieron a apoyar el proyecto en 82, también decretaron que todo nicaragüense que se ausentara 6 meses de Nicaragua le sería confiscada toda la propiedad; o sea, podías ir 6 meses, pero tenías que estar a los 6 meses de regreso, no puedes salir otra vez en Nicaragua bajo Daniel Ortega, el que vuelve a ser Presidente. Entonces, otra recomendación, la cuarta del Manifiesto. 5º, y esto es para el deleite de Gunter Menéndez: centralización del crédito en manos del Estado por medio de un banco nacional, léase banca central con capital del Estado y monopolio exclusivo. Febrero de 1842… 42… hay un 48… así donde el patio… ah, de vez en cuando el Alzheimer me traiciona, y entonces, eh, le echa la culpa a él. 1848, y estamos en, eh, agosto de 1000… bueno, ya casi septiembre de 2007. Entonces son medidas de hoy que ellos preconizaban hace 150 años, y muchos que se dicen antimarxistas las han hecho suyas, igual que los obispos católicos y no católicos, algunos, no todos. El esquema de estructura y superestructura, del que voy a decir algo, lo han tomado de los marxistas y no lo saben. Y por eso Gerardi hablaba del cambio de estructuras, que era una perfecta idiotez, porque solo se puede entender en el contexto marxista, y supuestamente él no era marxista. Estamos llenos de un vocabulario marxistaide sin que nos demos cuenta. Ya que estoy diciendo eso, yo soy muy crítico del periodismo de Guatemala, por supuesto; si estuviera yo en Panamá, sería muy crítico del periodismo de Panamá; y si estuviera yo en Colombia, sería muy crítico del periodismo en Colombia. Pero bueno, estamos en Guatemala.

Ustedes pueden enseguida caer en la cuenta cuando lean una columna de opinión en el periódico, Empresa Libre, Siglo 21, La Hora, o cualquier otro lugar, una revista; si queda algo de marxismo en el que está escribiendo en estos periódicos hoy, mañana, primero de septiembre del 2007, lo van a encontrar cuando los columnistas analizan cualquier fenómeno: puede ser las elecciones del día 9, puede ser el, el ciclón Stan, el huracán Stan de hace dos años que acabó con la mitad de Santiago, puede ser, eh, eh, la belleza de Rigoberta Menchú, da igual. Ustedes van enseguida a encontrar que hay una alusión a la clase social. Los clasistas son marxistas; los marxistas son clasistas. La diferencia entre un marxista y un clasista que no sabe qué es marxista es que el marxista sí lo sabe. Entonces, Gustavo Porras, que es un hombre inteligente, sigue siendo marxista; no hace más que hablar de clases, todo le pica en términos de clases. Eso es de la esencia del marxismo. Queda mucho, queda mucho, igual que el impuesto progresivo. Bueno, eh, otro, otra propuesta, la número 6 que hacen Marx y Engels en 1848, a ver qué les parece, yo no sé ustedes cuántos ya han viajado por Europa o por otras partes, pero si han viajado un poco se van a decir: “Ah, caramba, no sabía que eso lo propuso Carlitos”. Centralización en manos del Estado de todos los medios de transporte: líneas aéreas nacionales, ferrocarriles nacionales, autobuses controlados por el gobierno, por el Estado, con las tarifas puestas por el Estado, las rutas asignados por el Estado… sounds familiar. El 7º, maravillosa propuesta del Manifiesto Comunista de febrero de 1848: multiplicación de las empresas fabriles, industriales pertenecientes al Estado. Y ahí los militares guatemaltecos de los años 70 fueron muy marxistas y crearon empresas estatales, entre ellas Flomerca, que fue una ocasión de robo para muchos, eh, y entre ellos, peor, peor, peor, la fuente de corrupción más grande de Guatemala por 30 años, gracias a los militares que se decían, o que les decían, de derecha y gobernaron a la izquierda. Cuatel está en el número 7 del Manifiesto Comunista, y de los instrumentos de producción; roturación de los terrenos incultos, tierras ociosas y mejoramiento de las tierras según un plan general; centralización del mercado productivo. Estoy empezando, además, que estoy poniendo como ejemplo de que el marxismo es un capítulo cerrado en la historia de la humanidad, pero continúa, continúa; y la mayoría de la gente que toma medidas marxistaides, incluyendo los varones más espirituales de las iglesias, son marxistas y todavía no se han enterado. 8º, obligación, no libertad, eso es de la Marroquín: obligación de trabajar para todos, quiere decir que no se va a trabajar para el lucro, para el beneficio, para todos, como va a decir después la propuesta marxista: en la sociedad sin clases no habrá salarios, no habrá patronos ni obreros, como dice Óscar Rodolfo Castañeda, otro infeliz. Bueno, no va a haber nada de eso, sino qué va a haber en la sociedad sin clases. Ni San Pablo en el Evangelio se le ocurrió una cosa tan bella, ni a la comunidad cristiana primitiva de Jerusalén: cada uno va a dar según su capacidad a los demás. Entonces Karen va a dar de sus ideas y de su estilo literario tan fantástico; Ivonne de sus conexiones y de sus experiencias intelectuales, etc. Cada uno da según su capacidad a los demás. Si pago, eh, como lo estoy haciendo yo aquí ahora, yo estoy aquí en la sociedad sin clases, no me están pagando por hablar, usar este tiempo por favor de ustedes, y lo hago con mucho gusto y con mucho cariño. Bueno, pero entonces todo vamos a dar según nuestra capacidad y recibir, a través de un contrato, no, eso es capitalista, burgués, corrupto, y vamos a recibir de los demás según nuestras necesidades. Los demás van a decidir cuáles son nuestras necesidades y qué nos van a dar. De cada uno según su capacidad, a cada uno según su necesidad. Faltaba la palabra hebrea: Amén, ¿qué significa? Así sea. Organización de ejércitos industriales. Y son los apóstoles de este credo lo que siempre están gritando en Guatemala: que la sociedad está militarizada, cuando la única sociedad militarizada en toda América completamente, totalitariamente, es Cuba, a cuyo dictador, con cuyo dictador otra gran guatemalteca, Rigoberta Menchú, abrazado de besitos muchas veces, y nuestro vicepresidente de la república lo considera su amigo, y nuestro alcalde actual su ejemplo, Álvaro Arzú me lo dijo a mí, eh, no, que me lo oyeron. Bueno, entonces seguimos: ejércitos industriales, particularmente en la agricultura; no propiedad privada, sino soldados, militarizar el agro. Y por último, esto también, lástima que no está aquí María del Carmen, a seña: educación pública, nada que los padres vayan a decidir que suspenden sus hijos, no, eso es privado, eso no sirve, pública; el Estado decide lo que tus hijos van a aprender, y gratuita. Aquí ustedes, que son jóvenes profesores de la universidad, contéstenme a esta pregunta para yo tal vez aprender algo muy importante: ¿existe algo gratis? No, eh, no, el aire puro tampoco es gratis, hay que pagar por la contaminación, para limpiar la contaminación; la luz del sol tampoco, porque las nubes te cierran el sol, ah, para que veas que no es gratis. Yo estudié en Alemania, como dice mi hijo Ignacio, antes de Cristo, y me acuerdo que en Fráncfort había una agencia de viajes que después se popularizó el sistema por toda Alemania, que le garantizaba a los turistas alemanes que fueran a Almería en España a coger el sol, a pasar el sol del verano, les, eh, les decían: “Bueno, ustedes pueden comprar un seguro de sol”. ¿Cómo que un seguro de sol? Por supuesto, tú pagas una cantidad extra además del boleto, y con eso estás, eh, comprando un seguro de sol. ¿Qué quiere decir eso? Que si tú llegas a Almería y no tienes sol, tú recuperas tu dinero; pero hay sol, ya estás gozando lo que quieres. Claro, ¿por qué lo podían hacer las agencias de viajes alemanas y lo siguen haciendo, el seguro de sol? Porque Almería es una, es una región de España muy seca, muy árida, así como el Sahara, que tiene 360 días de sol y solo 5 nublados al año. Entonces es fácil asegurar que habrá el sol, y los alemanes, que les vuelve locos ver el sol porque no lo ven en su país, cuando van a Almería se tuestan como langostas, eh, rojas, eh, por el sol, por fin sol. Yo estuve una vez en Fráncfort en Alemania 49 días seguidos, contados uno tras otro, 49 días seguidos, días seguidos, 49 sin un minuto de un rayo de sol, estaba que me trepaba por las paredes. Entonces, explica que hasta estén dispuestos a pagar el sol en las vacaciones. Ni el sol es gratis, eh, aparte que por el mucho sol tienes que, hay que pagar algunas enfermedades de la piel. Bueno, después dices, eh, eh, ah, bueno, educación pública y gratuita de todos los niños, los padres no tienen cuenta en eso, eso es el Estado, el cual Estado con el tiempo va a desaparecer en la visión de ellos. Entonces, cuando desaparezca el Estado, ¿qué pasa? Ya el hombre fue reeducado, ya no hace falta Estado. Si ustedes bajan al corredor del cuarto piso aquí de la universidad, donde están los, eh, las aulas socráticas, ahí ven algo que dice Hannah Arendt, una gran… yo acabo de dar un curso de ella aquí en esta salud… Hannah Arendt, una gran pensadora social demócrata alemana, judía, eh, brillante, eh, pues hay una… una cita de ella ahí que dice: “El marxismo no… y no estaba equivocado porque quisiera cambiar el mundo, sino porque quería cambiar la naturaleza humana”. Entonces, educación pública y gratuita de todos los niños se puede lograr si cambiamos la naturaleza humana, o sea, si cambiamos que los padres no quieran tener la propiedad afectiva de sus hijos, entonces podemos tener eso. ¿Qué es lo que pasa en Guatemala? Que tenemos supuestamente desde 1875… sounds familiar… educación pública y gratuita de los niños, eh, y por supuesto, nunca, nunca se ha cambiado la naturaleza de un niño guatemalteco que yo sepa.

Bueno, nada más que lo cito para ver que el marxismo, como ya he dicho varias veces, es un capítulo cerrado, se acabó el marxismo, sí, murió intelectualmente el marxismo, pero hay muchos millones de personas en el mundo que no se han enterado, que no se han enterado. Es más, les voy a decir todavía algo, eh, más tajante: la visión marxista de Karl Marx de la sociedad, de la historia, de la economía, ya era obsoleta desde 1870, 1870, hace ya 140 años, y la Universidad de Guatemala todavía hace pocos años, muchos, no se habían enterado, la mayoría, de que era obsoleta. ¿Y por qué era obsoleta? Cuando Stanley Jevons en Inglaterra, y Léon Walras en Suiza, y Carl Menger en Austria, de distintas vías, de distintas maneras, descubrieron el principio de utilidad marginal, todo el castillo de Marx se cayó como si hubiera sido de naipes abajo, estruendosamente. ¿Quién fue el primero que cayó en la cuenta de que el castillo de Marx se caía? Marx, Karl Marx, y como él era intelectualmente honesto, era intelectualmente honesto, cosa que los marxistas no son, ¡claro! Entonces él había publicado en 1867 lo que él creía que iba a ser la obra, el Opus Magnum, la obra definitiva del marxismo para todos los tiempos: Das Kapital, El Capital, un análisis del capital. Ya también trataré de decir por qué eso para él era importante. Publicó el primer volumen en 1867. Tres años después surge el concepto de utilidad marginal por estos diferentes autores que acabo de mencionar, y dice Marx: “Ah, bueno…”, porque Marx, entre los autores que cita, cita a Menger, dice: “Bueno, esto lo tengo que estudiar y refutar como el resto”, y no encontraba cómo refutarlo. “Bueno, lo tengo que refutar para poder seguir con la publicación”, y no lo encontró. Murió en 1883, 13 años después del descubrimiento del principio de utilidad marginal, y no lo había podido refutar. Entonces él había tenido la honestidad intelectual de decir, después del primer volumen del Capital, antes del principio de utilidad marginal, el segundo y el tercero no los publico porque para publicar el segundo y el tercero primero tengo que haber refutado la utilidad marginal, y no encontraba cómo hacerlo. Entonces, ¿quién publicó el segundo y tercer volumen del Capital después? Su íntimo amigo Federico Engels, que además lo mantuvo mucho tiempo económicamente. Entonces Federico Engels, que no tenía la sensibilidad ni la finura intelectual de Karl Marx, ni su honestidad intelectual en ese punto, no le importaba ni sabía nada de la utilidad marginal; él, de los apuntes y escritos que dejó Marx al morir para el segundo y tercer volumen, les hizo unas correcciones relativamente periféricas y publicó el segundo y tercer volumen del Capital, que después era lectura obligada en las sociedades que se decía que eran comunistas o socialistas. Pero esto es muy importante, porque eso es lo que confirma lo que la afirmación que dije que le puede haber perecido muy audaz: el marxismo como teoría histórica, como teoría económica, inclusive como teoría social, murió con el surgimiento de la teoría de la utilidad marginal en 1870. Murió teóricamente, murió como rama del conocimiento en 1870, y sin embargo, el marxismo se va a imponer primero en Rusia y después en muchas otras partes, a ver, 47, no 50, a ver 47 años después de la aparición de la teoría marginal en Rusia. ¿Qué quiere decir esto? Esto es muy importante, porque una cosa es Marx y otra cosa es marxismo. Marx tiene una visión del mundo de la cual voy a tratar de decir algo, y me pueden interrumpir y pedirme aclaraciones cuando quieran, pero los marxistas son los que interpretan a Marx. Y por ejemplo, un ruso, Vladimir Ilich Uliánov, ¿quién era Vladimir Ilich Uliánov? Lenin, Lenin, su, su nombre de guerra era Lenin, como el de Jorge Ismael Soto es Pablo Monsanto, y está de candidato a la presidencia, debería estar en la cárcel, aunque solo sea por eso, pues el nombre de del Soto de allá era Lenin, que era un, un hombre de guerra, para que no lo encontrara la policía porque se dedicaban a asaltar bancos y a, y de dinamitar ferrocarriles y, y otras actividades inocentes. Entonces, Vladimir Ilich Uliánov, alias Lenin, es un marxista que reinterpreta a Marx. Les voy a decir de otra manera: el pensamiento de Marx, hasta cierto punto, no muy grande, no muy alto, hasta cierto punto es un pensamiento que se puede presentar en una universidad académico con otros pensamientos, no como el único válido, pero hasta cierto punto nomás. Porque en el mundo académico serio, en el mundo académico serio, llamemos Oxford, digamos la Sorbona, Harvard, hoy Universidad de Santiago de Chile, Universidad Católica o la Gregoriana, el mundo académico serio que investiga Chicago, el marxismo nunca fue una visión que atrajera a los más inteligentes y preparados, sino todo lo contrario, fue siempre una visión propia de profesores jóvenes y minoritarios. Minoritarios. Cuando se dice: “Sí, pero ¿cómo va a decir eso?”, y Jean-Paul Sartre era marxista y no era cualquier cosa, o Herbert Marcuse, igual que marxista y no cualquier cosa en el siglo XX, después de Lenin, pero antes de Lenin el marxismo no tenía categoría de pensamiento como pudiera haber tenido el pensamiento de Alfred Adler, o la economía… yo no sé qué aquí quién es economista y quién no, pero bueno… eh, o como podría haber sido la teoría de Keynes en el siglo XX, que sí tenía talla académica para enseñarse en las universidades y convencer a, a mucha gente, el marxismo no. El marxismo quedó arrinconado fuera del mundo académico por todos esos años hasta Lenin. Bueno, ¿y qué pasa? Es que Lenin era un gran profesor universitario… e introdujo un martillo… nada de eso. Marx, el gran teórico, que se queda fuera de la universidad, inclusive él no pudo enseñar en la universidad. Él no pudo, porque la solicitó después que sacó el doctorado en la Universidad de Jena con una tesis muy interesante sobre Demócrito y Leucipo, sobre los autores de la teoría atómica griega, no la moderna, y, eh, con eso sacó su doctorado en la Universidad de Jena, que era muy importante, la Universidad de Jena. Él quiso enseñar ahí y le dijeron: “No”. ¿Y por qué? Yo no voy a estudiar en una universidad si ya tengo el doctorado y estoy dispuesto a hacer lo que llaman en Alemania habilitación, que es una especie de investigación extra para que uno lo acepte como profesor en la universidad. No, porque usted está diciendo siempre, en todas partes, que la primera crítica que hay que hacer es la crítica a la religión, y el Estado prusiano, que es el que mantiene estas universidades oficialmente, es un estado que sostiene la religión luterana. Entonces no puede el… el doctor rojo, como lo llamaban, se quedó fuera de la universidad. Entonces no pudo hacer escuela en la universidad. Sin embargo, el marxismo se va a convertir en un movimiento importante en las universidades después de Lenin, no antes, después de 1917. Hay dos tradiciones europeas, y hasta Hayek lo tiene también en su libro De los fundamentos de la libertad: la tradición llamada insular, Inglaterra, Escocia principalmente, y la tradición continental, Francia y Alemania principalmente, son dos visiones completamente diferentes. Y Marx pertenece a la visión continental, y los Webb, Sidney y Beatrice, pertenecen a la visión insular, y que no tienen que ver con Marx. Bueno, conocen a Marx, pueden haber sido influidos por Marx, pero su posición es diferente a la de Marx, empezando porque ellos no querían revolución, ellos querían infiltrar con ideas socialistas al establishment inglés, y para eso fundaron la London School of Economics, de la cual se ha graduado tantos buenos alumnos nuestros de la Marroquín han sacado el doctorado ahí, y ojalá Verónica vaya a sacar su doctorado ahí también. Eh, pues, eh, cuando la, cuando la London School of Economics publicó, cumplió sus 100 años, pues se fundó en 1896, por tanto en 1996 la London School of Economics publicó un libro para conmemorar los 100 años con los profesores actuales de la London School of Economics. No fue una antología de profesores de antes, no, no, los de ahora, cada uno aportó lo suyo. Y el título de la obra de la London School of Economics, fundada por los socialistas Sidney y Beatrice Webb en 1896 para difundir lo que aquí en Guatemala se llamaría la conciencia social o algo así, el título del libro de los 100 años de la London School of Economics se llamaba Freedom, libertad. Y entonces hay un autor que no recuerdo cuál es, un autor de los tantos que hay en ese libro, tiene un artículo muy interesante sobre la historia de la London School of Economics, y por supuesto reconoce que fue fundada por los Webb para difundir las, el socialismo en el establishment inglés, infiltrar las universidades, la burocracia estatal, los sindicatos, tal con esa idea. Bueno, y dice el autor… se puede hacer una historia de Alonso… se puede resumir por tanto la historia de la London School of Economics en que el primer 50 años de su historia se dedicó a minar el principio de la libertad y los siguientes 50 años a restituirlo. Entonces, la London School of Economics fue un marco para socialistas, eh, extremos, casi como Harold Laski, y también para libertarios como Margaret Thatcher, pero uno es de la primera etapa de la London School of Economics y el otro de la segunda etapa. Entonces, los Webb, Inglaterra, como siempre, un país rarísimo donde la gente vive, bebe cerveza caliente, tiene que ir por su camino y va por la izquierda de la carretera… a lugar equivocado… también estoy equivocado de la carretera. Entonces, los ingleses son un mundo aparte, no cuentan. Pero volviendo otra vez, queriendo a Marx y marxismo, en realidad el marxismo era una de tantas escuelas en las universidades que se discutían, a veces, tal vez, eh, algunos autores alemanes importantes sí tenían respeto por Marx e influyeron y se dejaron influir por él; eh, por ejemplo, todos conocen a Max Weber, que no era marxista por cierto, pero que escribió su famosa obra La ética protestante y el espíritu del capitalismo para complementar a Marx. Ya Marx exageró, lo voy a poner más en su lugar. Otro muy importante, por lo menos que yo lo siento mucho en las, ah, clases mías de sociología, es Ferdinand Tönnies, el autor de una obra clásica que para los que han tomado cursos de sociología le, le, le lo deben recordar: Gemeinschaft und Gesellschaft. Así se escribe en alemán, en inglés y en español: Gemeinschaft und Gesellschaft.

Search of por qué, porque es como kindergarten que se se traduce generalmente como comunidad y sociedad. Eh, en realidad, la figura más importante del mundo alemán fue, al cabo, Marx, el alemán del mundo alemán, eh, que en cierto sentido es más importante que Lenin, en cierto sentido. Eh, es este, es, es un señor que deben todos conocer: Eduard, el, el nombre en francés, pero él era alemán. Eh, eh, por estar hablando de francés ahora se me fue el nombre. Eh, el primer revisionista, eh, Bernstein, que significa es una r je, y esto es una r que significa la piedra de Berna. Bueno, Eduard Bernstein y el otro, pero ya no es alemán: Vladimir Ilich Uliánov, ya saben ustedes que Lenin, alias Lenin.

Bueno, ¿por qué cito a esta gente? Porque esta es gente: Max Weber, Ferdinand Tönnies, inclusive, Thorstein Veblen, respetable en el mundo académico de principios del siglo XX, cuando las teorías de Marx interpretadas por Lenin no se habían impuesto en Rusia todavía. Esas se impusieron en 1917, y estamos hablando de antes de 1917. Entonces, el marxismo era una corriente que se discutía en algunos círculos académicos universitarios europeos. Inglaterra, prácticamente nada; en Francia, un poquito más; en España, muy poco, casi nada; en Italia, algo, pero poco; eh, en Rusia tampoco, eh, más en Alemania que en otra parte se tomaba en serio.

¿Y por qué? Porque aunque la teoría de la utilidad marginal no se había todavía propagado por todo el mundo académico como hoy día es parte del, del lenguaje diario de cualquier académico, eh, había otras muchas contradicciones o deficiencias en la visión marxista de la cual muchos profesores eminentes y pensadores cayeron en la cuenta. Entonces, era, pudiéramos decir, respetable como una corriente pequeña, minoritaria en el mundo académico, pero no dominaba el mundo académico. Eh, Lenin no supo nada de eso. Lenin era un agitador brillante, inclusive ético, ¿cómo?, pero si asesinó y robó y violó y mató. Y uno está diciendo ético, quiero decir, coherente con sus principios. Cuando Lenin, en septiembre del 18, hace los famosos decretos del terror al principio de la revolución bolchevique para implantar su sistema en toda Rusia y ordena la colectivización de la agricultura, la primera… le vienen unos ayudantes… eso iba a decir, pero mire, eh, Lenin: “están matando, asesinando a kulaks, terratenientes que son gente buena, buena onda, como dicen en Guatemala, eh, que se ocupan de sus trabajadores, que los enseñan a leer y escribir, que tienen hasta algún dispensario para sus necesidades médicas, que les pagan bien, que los tratan con respeto, y también los están colgando de los árboles”. Dice Lenin: “¿Y qué? Si no se les mata por ser malos, se les mata por pertenecer a la clase social equivocada”. Para nosotros, una monstruosidad; para él, dentro de la coherencia de su manera de pensar. A eso le llamo yo ético. Es como, por ejemplo, Ayn Rand. Tiene posiciones que a mí me parecen inmorales, desde mi perspectiva; sin embargo, Ayn Rand era una mujer de una integridad ética tremenda, porque ella juzgaba a la gente según la coherencia que hubiera entre su vida y lo que decía creer. Esa es la ética a la que me refiero también, eh, cuando hablo del, del Marx, eh, intelectualmente honesto, porque no publicó el segundo volumen del Capital. Me refiero a ese tipo de ética cuando hablo del ético. Me refiero también a ese tipo de coherencia entre lo que se dice y lo que se hace, igual a Ayn Rand. No sé si me estoy explicando.

Bueno, entonces, ¿quién hace circular por los salones el marxismo, eh, digamos, un tema serio, respetable de conversación entre personas educadas y al mismo tiempo un tema importante para los políticos y estadistas que se preocupan de la cosa pública? Desde 1917, este señor Lenin. No era filósofo, no era intelectual estrictamente hablando, no lo era, no era profesor universitario. Su padre se había sido, en Rusia, en la Rusia zarista, en la Rusia del emperador, inspector de escuelas públicas y muy importante. Él era de la burguesía, de la clase media próspera de Rusia imperial. De ahí venía Lenin. No era pobre, pero no figuraba en el mundo académico ni pudo figurar porque estuvo siempre agitando por la revolución contra los zares. Estuvo preso en Siberia, después en el exilio en Suiza y en Bélgica. Entonces, ¿qué tiempo iba a tener para estudiar? Ni, ni, ni profundizar mucho. Sin embargo, lo único que estudió fue Marx y Engels, eh, después se enteró de lo que publicaba Eduard Bernstein, que tengo que decir, y le quiso responder con una obra también muy interesante. Eh, eh, eh, Lenin, y también escribió otra obra contra un, eh, pensador de la teoría del conocimiento alemán que se llamaba Ernst Mach, y, y que era, eh, y, y, y que era empiriocriticista. Bueno, lo vamos a ver un poquito. Obviamente, él sí tuvo algunas publicaciones, tuvo algún debate relativamente intelectual, pero Lenin era un agitador. Entonces, si Marx era el genio teórico, Lenin fue el genio práctico, el que llevó a la práctica la realidad de la vida pública y, desde Rusia, al mundo entero, el marxismo fue Lenin. Por eso muchos, a partir de Stalin, llamaban a esta visión del mundo marxismo-leninismo. Pero marxismo-leninismo no es lo mismo que Marx. Marx piensa unas cosas, y los marxistas-leninistas reinterpretan lo que dice Marx. ¿Por qué? Porque lo acomodan a lo práctico, a la conquista del poder, mientras que Marx estaba haciendo un análisis teórico.

Ahora viene otra cosa. Se supone que este seminario es sobre, entre otras cosas, la filosofía marxista. No existe eso, pero bueno, a lo que voy. Entonces, Marx es el teórico, Lenin es el práctico. Gracias al triunfo de Lenin en Rusia, y si alguno quiere ver una bonita descripción del triunfo de Lenin en Rusia, eh, es un escritor inglés, ¿cómo es que se llama el libro? *Strictly Modern Times*. Eso lo pueden hoy acazar por Amazon. *Modern Times* es el libro de Paul Johnson, es la historia del siglo XX, pero lo que vale del libro es los primeros 50 años; los segundos 50 ya no, no le falta perspectiva e información, pero todo lo que dice de la revolución bolchevique y de la revolución nazi en Alemania con Hitler está muy bien hecho, muy bien. Pues ahí Paul Johnson hace una descripción también del perfil psicológico e intelectual de Lenin y dice algo que es muy interesante. Paul Johnson dice en alguna parte que si Vladimir Ilich Uliánov hubiera nacido en el siglo XV en lugar del XIX, o en el siglo XVI, habría sido un excelente inquisidor. Y eso no es una burla de Paul Johnson, todo lo contrario. Ustedes tienen la idea de que los inquisidores eran vampiros o algo así. Esa es la idea que proyecta Hollywood, y todo lo que dice Hollywood de antemano pueden decir es falso. Es lo contrario. Los inquisidores eran los mejores sacerdotes de su tiempo, o se reclutaban de entre los mejores sacerdotes de su tiempo, los más inteligentes, los más virtuosos y los más compasivos. Y la Inquisición significó un avance en el proceso penal de la Europa del siglo XV. No me voy a meter ahora en eso porque si no me voy muy lejos. Lo que pasa es que ellos procedían de acuerdo a un dogma. Ellos decían: “Es preferible que la gente sufra unos minutos o unas horas en este mundo a eternamente en el infierno”. Esa era la lógica, como la que esperaban. Bueno, Lenin es así. “Vamos a hacer la revolución. La revolución va a ser sangrienta, cruel, inhumana, durísima, injusta”, dice Lenin, “pero con eso aceleramos la avenida de la sociedad sin clases donde todos los hombres serán, por primera vez en la historia de la humanidad, por fin libres y felices”. Entonces, Lenin, como los inquisidores del siglo XV, justificaba sus medidas como medidas de corto plazo, durísimas para acelerar la llegada de la sociedad sin clases que había prometido Marx, según el análisis que él hizo. Entonces, no me confundan a Marx y a los marxistas. ¿Cómo es que sería? Como confundir a Cristo y a los cristianos. No es lo mismo, ni se escribe igual.

Entonces, eh, yo voy a hablarles un poco de Marx y un poco de marxismo, un poco, ¿por qué? ¿Qué puedo decir en estas horas? Pero, eh, más que me interesa el próximo viernes hablar de lo que queda de Marx y de marxismo. Eso me interesa más, pero bueno, hay una obra todavía… yo les dije que ahí tienen ustedes en su nota, en la internet, yo recomiendo dos obras, y el viernes siguiente recomendaré una tercera. Pero dos obras muy buenas: una de un francés que lo tienen ustedes ahí escrito: If Calvet, y el libro, libro se llama *La Pensée de Marx*, en francés, el pensamiento de Marx, pero está traducido al castellano, creo que por la, por la, el Fondo de Cultura Económica; y la otra obra, por cierto, los dos son jesuitas, Calvet y el segundo que voy a recomendar, un alemán, Gustav Wetter, está puesto ahí también en la nota que les llegó a ustedes, que se llama, en su original alemán, *Dialektischer Materialismus*, el materialismo dialéctico. El de Wetter era tan buena interpretación del pensamiento de Marx que era libro de texto en las universidades marxistas de la Alemania Oriental, de Leipzig o de Berlín. Se usaba el libro de un jesuita, Gustav Wetter, para entender a Marx, o para entender la teoría de Marx, la teoría de Marx. Entonces, esos dos autores son fáciles de leer, no son complicados. Inclusive, el, el mejor de los dos, el que escribe mejor para mí es If Calvet. Ahora, al margen de eso, hay centenares, millares de biografías de Marx, de historiadores del marxismo, de todo tipo y de todo color ideológico. Tal vez, eh, uno que yo recomendaría, que es del año 38, es, eh, *Marx: La Historia de Marx*, biografía de Marx, por Isaiah Berlin. Isaías Berlín, el de las dos ideas de la libertad, supongo que algunos lo conocen, por lo menos. Ese es un inglés, eh, simpático, que simpatiza con Marx, pero no es marxista. Los franceses son los que mejor estudios tienen sobre Marx y el marxismo. Bueno, no quiero seguir citando porque entonces consumo mucho tiempo. Yo voy a hacer una pausa dentro de unos minutos, pero déjenme terminar esto. Lo que… bueno, si Marx fue un pensamiento tenido como modesto desde la primera vez que se presentó al público con el *Manifiesto Comunista*, que tuvo un buen impacto en 1848, pero hasta 1917, por tanto son más de 60 años o algo así, 70, eh, era una escuela de pensamiento que es digna de ser estudiada, y nada más. Nadie se iba a matar por eso ni dejar matar por eso hasta que llegó Lenin, y en 1917 empezó a matar y hubo gente que se dejó matar por eso. Entonces, Lenin fue el hombre práctico que trasladó el pensamiento de Marx a la, a la arena política, de las decisiones políticas.

Bueno, si durante todo ese tiempo Marx no fue tan de tanto peso en el mundo del intelecto, ¿por qué? Es que una vez que Lenin sabe adaptarlo a la vida práctica y política en la antigua Rusia imperial, se convierte en la figura más influyente del mundo. Les voy a dar, eh, esto que les voy a decir no lo voy a encontrar probablemente en ningún libro, o puede ser que sí, pero es mi cosecha. Miren, eh, Lenin establece su régimen despótico, tiránico, como profetiza Marx, la dictadura del proletariado, en noviembre de 1917. En septiembre de 1918 empieza el terror leninista, septiembre de 1918, y eso provoca la guerra civil, eh, y la guerra civil la tienen ganada los comunistas de una forma atroz para 1920. Aquí tengo que añadir un nombre más del marxismo porque es importante, este hombre importante del marxismo es León Trotsky. Trotsky, en realidad su nombre original no era León, eso era otra cosa, pero bueno, Trotsky, él hizo la revolución de 1917, fue el que la preparó, porque Lenin estaba en el exilio en Suiza. Y cuando la revolución estuvo a punto de derrumbarse hacia 1919, porque al terror de Lenin respondieron los otros con otro terror, y, y parecía que la revolución bolchevique ahí terminaba, Trotsky salvó la revolución bolchevique. Por segunda vez, la hizo él en 17 y la salvó en 19. ¿Y saben cómo lo hizo? Nada más que para darles una idea de lo que estamos hablando. Por cierto, hay un libro de unos franceses, yo lo tengo ahí en la oficina, que se llama… ahora se me fue el nombre… ¿del cómo era? *Las Víctimas del Comunismo*, Cosío, donde hace una relación del daño humano que ha hecho el comunismo en el mundo entero y calcula que son más de 100 millones las personas que perdieron su vida a causa de los comunistas. *El Libro Negro del Comunismo*. Entonces, por… bueno, tener gente aquí que ayuda… *El Libro Negro del Comunismo*. Y si me lo recuerdan el próximo día se los enseño para que lo vean, porque les puede dar una idea de la realidad y no de la teoría del comunismo. Pero a lo que voy es a esto. ¿Saben cómo Trotsky, los rojos, los bolcheviques —un hombre que acuñó Lenin— estaban perdiendo la guerra civil? ¿Por qué? Porque los opuestos a ellos, que se llamaban rusos blancos, eh, eran los oficiales profesionales del ejército del Zar, eran militares de carrera, y en cambio los bolcheviques, en una partida de peludos, eh, alborotados, anarquistas, eh, tipo Vanguardia, que no, no podían enfrentarse a un ejército bien organizado… como también aquí el ejército lo derrotó… y Eduardo está… y lo salvó… pues estaba perdida la guerra civil. Entonces, dijo Trotsky: “Otros que yo necesito oficiales profesionales, pero si yo recluto los oficiales profesionales del ejército imperial, esos no van a querer luchar contra sus camaradas, más bien, que están en contra de nosotros”. Bueno, ordenó a todos los oficiales del antiguo imperio, ejército imperial, que estaban en territorio controlado por los bolcheviques, de presentarse en las prefecturas de cada lugar, eh, para ser incorporados al ejército como oficiales. Y los oficiales dijeron: “Bueno, lo haremos”, porque diría probablemente: “En cuanto tenga al frente un mando de tropa me vuelvo contra los comunistas”. No, ajá. Pero le dijo Trotsky: “Si ustedes retroceden sin tener órdenes para retroceder, o si ustedes pierden una batalla, ustedes no van a ser castigados, sus familias serán todos ejecutados: su madre, su padre, su esposa, sus hijos, sus hermanos, todos”. Y eso se lo digo a 60,000 oficiales, 60,000 familias íntegras, varias generaciones que serían aniquiladas si ellos retrocedían sin permiso o si ellos perdían un encuentro militar. Como estaba en juego su familia, entonces esos militares naturalmente pusieron todo su esfuerzo por no retroceder sin permiso y por no perder ningún engagement, ningún encuentro militar, y así ganó la guerra los bolcheviques sobre los que estaban opuestos con los oficiales que no querían luchar por ellos, pero que sabían que si no luchaban por ellos su familia pagaba, no ellos. Es una forma de chantaje con el suicidio altruista, pero bueno. Entonces ahora, eh, Trotsky salvó la revolución 1919.

Bueno, ahora fíjense por qué digo 1919. Esto les puede servir de algo. De 1919, cuando triunfa el ejército rojo, hay simpatías en el mundo occidental muy grandes para la revolución en Rusia. El sistema zarista era impopular. Decían: “¡Qué bueno que tiraron a esos autócratas, a esos atrasados, a esos, eh, que viven en la Edad Media, en una sociedad feudal!”. Algo así como la simpatía que tenía la URNG fuera de Guatemala, y todavía tienen la Rigoberta Menchú. La gente lo veía así: “Los malos son los burgueses, los militares, el clero; los buenos son los revolucionarios”. Entonces, esa idea inclusive la plasmó muy bien este periodista norteamericano, John Reed, que fue a la Unión Soviética… bueno, no existía la Unión Soviética, fue a la Rusia bolchevique. La Unión Soviética viene 1-2 años después, pero estaban ganando la guerra civil y ya estaban organizando la colectivización de la agricultura. Llegó a Nueva York e hizo una declaración fantástica. Él dijo: “¡Eso es el futuro! ¡Networks funciona! El futuro bolchevique, digo, el bolchevismo es nuestro futuro en los Estados Unidos, pero no se preocupen, funciona porque lo estoy viendo en Rusia”. Por eso dos años después, Ludwig von Mises publicó *Socialismo*, diciendo, en la práctica, por las razones que ustedes saben: “It can not work”. Pero a lo que voy es a eso, 1919. Entonces, crece la simpatía en el mundo entero por los movimientos marxistas, se multiplican los partidos comunistas, hay rebeliones comunistas en muchos lugares, y la cumbre más o menos es de la simpatía por el movimiento bolchevique en el mundo entero es 10 años después, hacia 1929, el año, por cierto, de la crisis de Wall Street, de la Gran Depresión. La Gran Depresión, inclusive, aumenta los que piensan que la solución del sistema capitalista es el socialismo, pero ya no lo están mirando desde la óptica de la experiencia soviética. ¿Por qué? Porque cuando muere Lenin —vamos a ver si hago también— a principios de 1924 muere Lenin, hay una lucha por el poder entre Trotsky y Stalin. Esa lucha por el poder la gana para 1927 Stalin, y Trotsky tiene que salir al extranjero, y Stalin trata de matarlo varias veces hasta que por fin lo logra con un catalán comunista que mata a Trotsky en México con un punzón de hielo, y lo mata por fin en el año 38. Y después se lo condenan los mexicanos a 20 años de prisión, y cuando termina, ya para esa época está Castro en el poder, y entonces murió en La Habana. Dios los cría y ellos se juntan. Entonces, digamos, del 19 al 29 sube la cresta de la ola, pero el mismo año, la Gran Depresión… bueno, al año siguiente, prácticamente 1930, comienzan las grandes purgas de Stalin del partido comunista. Nadie ha matado en el mundo más comunistas que Stalin. Él fue crudelísimo. Cuando alguien se destacaba y le podía hacer sombra: “¡Que lo maten!”, y buscaba el pretexto y le hacía confesar en público crímenes… bueno, una cosa. Las purgas empezaron a desacreditar el modelo soviético en el mundo entero. Purgas, aquí dice purgas, aunque mi letra no se vea. Bueno, entonces diríamos: 19 sube, y 29… bueno, llega al, a la cumbre, y 29… ponerlo aquí arriba en la curva, 1929, pero escribo con la izquierda porque tengo quebrado el hombro derecho. Pero cuando vienen el año 30, las grandes purgas de Stalin, los intelectuales se desencantan y empieza a bajar la simpatía internacional por el comunismo en Europa, en América, en todas partes. Siempre hay marxistas, pero son minorías. Y eso también lo tengo que tocar un poquito. ¿Por qué? En el año 1939, la revolución soviética llega a lo que los árabes llaman *sunadir*, su punto más bajo de desprestigio, de antipatía, de todo el mundo dice: “Eso, eso no sirve. Stalin no sirve”. 10 años y 10 años después. ¿Por qué? Porque en el año, en agosto de 1939, Stalin hace un pacto con Hitler para repartirse la Europa Oriental, y eso desacredita a los comunistas, eh, a los ojos del resto del mundo. “¿Qué tipo de gente es esta?” Además, en 39 termina la guerra civil española, y en parte la República española es vencida por la traición de los comunistas españoles por órdenes de Stalin, e inclusive Stalin se queda con el oro de la reserva del Banco Nacional español y nunca lo devuelve. Entonces, muchas cosas hacen que… entonces, lo que estuvo a su máxima altura 1929, para 1939 estaba completamente abajo, y se hubiera quedado abajo, pero ¿qué pasó en 1941? El aliado de Stalin, Hitler, lo ataca, y fue un desastre para Rusia. Eso lo ataca, los alemanes estuvieron a punto de triunfar. ¿Cómo? ¿Por qué los alemanes no triunfaron cuando llegaron hasta las puertas de Moscú? No, no fue por el… bueno, sí fue por el invierno, pero no lo voy a decir muy rápidamente. Además, para que tengan una edición un poco más completa, Alemania y Japón estaban aliados. Stalin hizo un pacto secreto con el gobierno de Tojo en Japón en la cual el pacto, la Unión Soviética proveería de petróleo a Japón, que estaba corto de eso, a cambio de que Japón no atacara al ejército soviético en el oriente, o sea, en Siberia, porque allá había habido una guerra entre Japón y, y la Unión Soviética que la había ganado la Unión Soviética, pequeña guerra. Entonces, hicieron eso en secreto, y Japón no le informó a su aliado Hitler. Entonces, Stalin pudo sacar todo su gran ejército que tenía en Siberia y que los alemanes no sabían que estaba libre, que no se iba a quedar allá porque los japoneses habían prometido no atacar. Y 6 de diciembre del 41, estaban los alemanes mirando las cúpulas del Kremlin, de pronto, de la nada, surgen 200,000 hombres entrenados, abultados al frío de la Rusia, que atacan por sorpresa a los alemanes y le dan la primera derrota a Hitler después de dos años de victorias consecutivas. Entonces, eh, y por supuesto se viene el invierno, y ahí sí que, como Napoleón, ahí se acabó. Ahora, lo que me interesa es esto. Entonces, en 1941 ataca Hitler a Rusia. Los aliados dicen: “Tenemos dos males: la Unión Soviética y los comunistas, y la Alemania nazi y los nazis y Hitler. Hitler. ¿Cuál de los dos es más poderoso? Hitler, el que tiene más peligro para nosotros, Hitler. Entonces, vayámonos con la Unión Soviética”. Entonces hubo una alianza, y gracias al apoyo americano los rusos pudieron sostener la guerra contra Hitler. Si los americanos hubieran perdido… a pesar del invierno y de todo… entonces la guerra termina en 45 con la famosa bomba atómica, y al año empieza ya la guerra fría poquito a poquito, y después se, se encadena por culpa de Stalin hacia 1948. Entonces, en 1949, fíjense, siempre es 09, es el, el, el número fatídico. Para 1949 surge otra vez la marea en favor del socialismo. Recuerde: surge 19, llega su cumbre en 29, y 10 años después está por los suelos. Se levanta de nuevo 49, el socialismo, y es que en 1949 triunfa la revolución marxista bajo Mao en China. Entonces, China es la nueva esperanza de los izquierdosos del mundo entero. Es la… la Unión Soviética no es confiable, pero China sí. Stalin no es confiable, pero Mao sí. Entonces, vuelve a empezar a subir el, la, la popularidad. Y esa popularidad que arranca del 49 con el triunfo de Mao en China, eh, es el año también en que los rusos, eh, detonan su primera bomba atómica, eh, llega su cumbre, así como del 19 al 29, del 19 abajo, arriba y después abajo, y ahora arriba, llega su cumbre en 1959. ¿Y por qué en 1959? Porque en 1950, y Mao ya para esa época había hecho el Gran Salto Adelante, que fue un gran salto atrás, eh, un desastre, y estaban desencantándose a la izquierda. Surge el verdadero, por fin, socialismo, modelo para todos los pueblos. Qué bueno, simpático, además baila cha-cha-chá: Fidel Castro. Entonces, la curva que empieza en 49 se acelera en 59 con Fidel Castro y llega su apogeo en 1969. Parece que esta es, es como una clase de… ah, 1960, 1969. Entonces, sentía gente… Vietnam que está hablando ya, pero en 69 era cuando todo el mundo decía: “¡Su show is the wave of the Future!”, y eso se decía en todas las universidades. Yo estaba enseñando en los Estados Unidos en esa época, yo viví eso, e inclusive en 69 es cuando surge con fuerza la teología de la liberación en los países latinoamericanos. El papa Pablo VI se convence de que el socialismo es la forma de vida del futuro, y entonces trata de acomodar el cristianismo al socialismo, y los locos que no entienden lo hacen teología de la liberación. Entonces, para 69 yo todavía no estaba en Guatemala, pero sí visitaba Guatemala como turista, eh, para 69, ese es el año cumbre donde todo el mundo creía que el futuro era inevitablemente socialista. Lo habían creído en 19, se desencantaron; lo creyeron en el, en 49, se desencantaron; lo creyeron en el 59 hasta 69, eh, fue la tercera vez que el mundo se ilusionó con la sociedad, eh, comunista, o sea, no era comunista ninguna, con el socialismo. El socialismo, aunque eso lo tengo que explicar después, el socialismo es una etapa en el camino al comunismo. O sea, ningún país ha sido comunista. Camboya trató de ser comunista. Entonces, no ha habido país comunista todavía, según la doctrina de los marxistas, ha habido países socialistas, camino reeducando a la humanidad para que la naturaleza humana cambie y se pueda vivir en comunismo. Entonces, ustedes no habían nacido, pero 1969 fue el *apex*, la, la cumbre del socialismo en el mundo entero, en el mundo entero, en la iglesia católica también, en los Estados Unidos también, en Europa también, en todas partes. Inclusive 68 fue el año de las manifestaciones de los estudiantes universitarios en mayo del 68 en París, y Jean-Paul Sartre y Marcuse y Herbert Marcuse y toda esa partida de idiotas agarrados del brazo cantando la Internacional y marchando por los Campos Elíseos en París. Bueno, perdón. Ah, bueno, Perú también, el gran Velasco Alvarado, sí, y así en América Latina hubo muchos movimientos desde la izquierda tremenda, de manera que si ustedes hubieran vivido en 69 hubieran sentido que para todo el mundo estaba resuelto el futuro socialista. Y es por eso que los militares aquí también estuvieron en sus experimentos socialistas, igual que en Perú, igual que en otras partes. Entonces, es más, yo me acuerdo en esa época yo estaba enseñando en ¿dónde? En Hampton, en Virginia. Tenía un amigo brillante, buena persona, judío, ateo, militante, eh, y marxista. Y cuando yo le decía: “Pero mira, ¿qué socialismo es ese? Ese, ese es, es el de la Unión Soviética, que eso es un desastre por esto y esto y esto”, y le decía: “Así es”, y él: “China es un desastre por esto y esto y esto”.

Así es, y el de Vietnam y el de Camboya es así. Es así es todo. Me lo concedía. Le digo: "¿Entonces, por qué tú sigues siendo marxista?" Dice: "Porque el marxismo en los Estados Unidos será diferente". Eso lo oí todo el tiempo, todo el tiempo. En Cuba también decían los cubanos: "El último país que será comunista en el mundo es Cuba". Y están muertos, o en el exilio, o en la cárcel. Lo que decían… eso no tienen idea, no tienen la más remota idea de lo que era pensar de otra manera. ¿Hace cuánto tiempo de eso? Medio siglo, bueno, años 69… 40 años. Existían… al se hablaba de convergencia, de que el sistema capitalista cada vez se volvía más social y el sistema socialista se volvía más capitalista, y que iba una convergencia que no sabía dónde estaría, pero que cierta… ah, sí.

Si ustedes quieren ver una exposición supuestamente inteligente y bien pensada del socialismo como se veía en 1969 en el mundo capitalista –supuestamente el mundo capitalista– la mejor exposición que yo conozco de cómo se veía esa confluencia de socialismo y capitalismo inevitable, porque eso es una cosa también que es parte del donba inevitable, nadie la puede parar. Así te va a hacer, y se ve todos los días cómo avanza. Yo les recomendaría a ustedes una obra de John Kenneth Galbraith que se llama *The New Industrial State*. Entonces, eh… esta obra de Galbraith es un análisis de por qué el capitalismo tiene que desembocar en el socialismo, porque la estructura… la igual que decía Marx, que el mercado tiene que explotar y ser concentrar el poder en pocas manos, etc. Igualmente, *The New Industrial State* tiene que terminar siendo socialista con economía planificada. Y si tuviéramos tiempo, me dedicaba ahí a esos 10 minutos, pero no tenemos tiempo. Lo voy a dejar aquí, pero ustedes lo pueden leer: *The New Industrial State*, de John Kenneth Galbraith, y es del año más o menos 69 o 70. 69 o 70. Eh, muy interesante eso.

Pero fíjense, todavía… eh, esta misión dominada en el mundo entero, dominada… ahora ya se acabó. Eso es lo sorprendente. Yo viví el triunfo del socialismo, y además aplastante, inevitable. Y sin embargo, súbitamente a partir del año 70 empieza a caer otra vez la cosa, así como había caído en 29, a partir del 29; así como había caído a partir del 49 o antes; así empezó a caer en 69. Para 1970 la marea empieza a retroceder hasta el día de hoy. Si ahora va a haber una sociedad poco libre, no será por el marxismo. Habrá que buscarlo en otras fuentes de pensamiento, como el ecologismo, pero no por el marxismo. Sí, en 79 los sandinistas también… bueno, sí, pero eso era ya cosita pequeña, últimos ecos. No, eh… y y y no se lograron afianzar, no pudieron. Porque si se hubiera dado el avance hacia la convergencia de que hablaban Galbraith entre socialismo y y capitalismo para el año 69, entonces… bueno, era tal la certeza de esto… eso es otra cosa. Hay otra obra que les me permito recomendarles: George Orwell, *1984*. Él estaba convencidísimo. Él escribió eso en el año 48. Se había despedido de otra guerra, pero lo intentaron publicar en el año 48, porque durante la guerra no… no se lo dejaron. Pues 1948, George Orwell, que era un socialdemócrata británico que había luchado con las Brigadas Internacionales de la Guerra Civil Española y que tenía mucha… sobre un hombre muy perceptivo, publicó *1984*. La idea cómo iba a ser el mundo para esa época, y ya lo pasamos, pero lo estaba viendo 30 años antes. El Big Brother que era Stalin… bueno, el equivalente a Stalin o a Hitler. Pero es inevitable, todo va… todos vamos a vivir en una sociedad diferente, socialista, donde lo colectivo es lo importante y no lo individual.

China. El primer contacto entre Nixon, jefe del… del mundo que… que no quería ser comunista, y comunista… y Mao es 1970… bueno, 71 empieza, 70 y se concreta la visita en 71. Y Mao muere en 79, a principios del 79. Y entonces, ya cuando Mao muere, la ilusión de China ha desaparecido, se ha evaporado en el resto del mundo. El único que ha dado ahí un poquito era Castro, pero también se había disminuido mucho. Entonces, eh… eh… viene Deng Xiaoping y empieza las verdaderas reformas de China en 1982, y no han parado hasta hoy. Por eso está aquí está el doctor Roberto Blum, una eminencia de la República de Durango –no sé si sabe dónde es– y un hombre cosmopolita. Sí, República socialista… A mí me gustaría, por ejemplo, comentar que de hecho, de Deng Xiaoping, una de las cosas que dice y que de alguna comienza este proceso de cambio es: dice: "Es glorioso ser rico, es glorioso producir". Es decir, de alguna manera cambia dentro de la posición maoísta, cambia la idea de que todo mundo debe ser igual. Y entonces Deng Xiaoping, este señor que además había sufrido persecución durante la época maoísta, esta revolución cultural y todo, dice: "Es glorioso ser rico". Y por otro lado, él dice… él tiene frases así muy bonitas y dice: "No importa el color del gato, con tal que cace ratones", ¿verdad? Es bien importante el pragmatismo de Deng Xiaoping. No, bueno, ahora lo que quiero decir… bueno, y ahí termina esta parte. Es que cuando nosotros hablamos de Marx es una cosa, cuando hablamos del marxismo es otra cosa. Es esto… el marxismo realmente se tiene en cuenta en el mundo a partir de 1917. Antes fue una visión eh provocativa en los círculos intelectuales, pero no mucho más. Hubo algunos intelectuales serios que profundizaron esto, pero el más interesante para mí –y eso lo voy a tener que hablar después– es este Eduard Bernstein, eh… y diré por qué. Pero lo que quiero decir es que ustedes son jóvenes y no vivieron esto. No estaba muy chiquito, y los niños no… no discuten política. Entonces, eh… ustedes no vivieron eso, gracias a Dios, como decía un gran autor alemán, eh… que publicó su obra en 1939, todavía recuerdo, se llamaba… escribió una obra muy bonita que se llamaba *La noche quedó atrás*, y era las luchas de los comunistas en Alemania contra los nazis. Y él escapó de ambos y terminó en los Estados Unidos. Y entonces, como resumen de sus experiencias, dijo: "La noche quedó atrás". Bueno, para ustedes esto –noche de la cual no saben mucho– quedó atrás. Para el doctor Blum y para mí… sí la vivimos. Fue mediodía largo que no terminaba nunca y sin sombrero y sin pelo, o sea, quemante la cosa. No tienen idea, no tienen idea. Por eso aquí se mataron embajadores como Graf von Spreti, o como… eh… Gordon, o se mataron empresarios maravillosos, gente valiosa, intelectuales, y atentaron contra la vida de José María Gavidia, y se hicieron muchas cosas, porque estos eran rémoras del mundo capitalista que impide que lleguemos por fin…