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Si tú eres de los que me dices, "Pastor, esta prueba es demasiado grande." Eso me habla del propósito. Si tú me dices, "Este proceso es fuerte", eso me habla del propósito que Dios tiene contigo. Y yo no sé si tú estás como esa hermana que le dijo a Dios, "¿Hasta cuándo no aguanto este fuego?" Y Dios le dijo, "Si te saco del horno, piel de brillo." El Señor le dijo a esa sierva, "Si te saco del horno, piel de brillo." Porque el fuego no solamente te da endurecimiento, no solo te da temple, sino que te da brillo.
Jeremías 18, versículo 1. Los que trajeron su Biblia, por favor, cuando lo tenga, grite amén. Amén. Amén. Amén. Escuche lo que dice allí la palabra del Señor. En el nombre de nuestro Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Leemos. Palabra de Jehová que vino a Jeremías diciendo, ¿qué le dijo? Levántate y vete a casa del alfarero y allí te haré oír mis palabras. y descendía casa del alfarero. Y he aquí que él trabajaba sobre la rueda y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en sus manos y volvió y la hizo otra vasija según qué según le pareció mejor hacerla. Entonces vino a mí palabra de Jehová diciendo, está en pregunta, ¿no podré yo hacer de vosotros como este alfarero o casa de buenas nuevas? Ay, ay, ay, ay, ay. No podré yo hacer de vosotros como este alfarero o casa de Israel, dice Jehová, he aquí que como el barro en mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel.
Celebre esa palabra. Alguien celebre puede dar gracias a Dios por esta palabra. Levante la mano y diga, "Gracias, Padre." Vamos, alguien diga, "Gracias, Padre, por tu palabra." Dígale, "Háblame." Vamos, por favor. Dígalo. Hable, hable. Dígale, "Háblame. Dígale, usa a tu siervo para hablar a mi vida en el nombre de Jesús." Amén. Dele otro aplauso a Dios. Pero aplauda con fuerza, hermano. Ahí. Póngale gloria. Póngale aleluya. Ponga santo. Cristo vive.
Oiga el tema. En las manos del alfarero. ¿Cuál es el tema? En las manos del alfarero. Ahí estamos tú y yo. ¿Quién me dice amén, pastor? Sí. Sí. Tú y yo estamos en las manos del alfarero. En las manos del alfarero estamos nosotros. Somos vasijas. Somos vasija en las manos del Señor. Y me llama la atención como el Señor le habla a Jeremías. Dios se la trae. Es maravilloso como el Señor cuando quiere darnos alguna enseñanza, toma cosas terrenales para darnos enseñanzas espirituales. Está aquí. Amén. Y el Señor que quiere transmitirle pensamientos, revelaciones al profeta, le dijo, "Vete a casa del alfarero y allí, en el lugar, te haré oír mis palabras." Como diciendo, "Cuando yo te hable, tú vas a entender lo que te estoy hablando." Esto me enseña que hay momentos donde Dios no va a llevar a lugares para poder entender la visión. ¿Qué me dice amén? Hay momento donde Dios te va a mover y te va a mostrar para que tú puedas entender los pensamientos de Dios y los planes de Dios. Y yo creo en ese Dios que mueve, que te muestra, que te enseña, para cuando te enseñe entonces darte la palabra para que tú la creas. Aplaude la gloria de Dios. Alguien aplauda a Dios, por favor.
La Biblia dice que Jeremías obedeciendo se va a casa del alfarero y allí, en aquel lugar, hay un taller, un taller de trabajar el barro. Y cuando Jeremías llega, ve que el alfarero está sentado en esa maquinaria de trabajar la vasija y dice que vio que la vasija estaba en la rueda y que él le daba forma con sus manos. Pero hay algo que sucede y es que la vasija se echó a perder. Wow. Lo que Jeremías está viendo allí es proceso. Es un proceso de trabajo. Alguien conocimiento, porque el alfarero es alguien capacitado, con sabiduría. Y nosotros que representamos esa vasija es que él no está dando la forma. ¿Quién dice amén? ¿Quién dice amén a eso? Dios no está dando qué la forma. Dios no está tallando, hermano. Así que si tú crees que Dios ha terminado contigo, no, no ha terminado. Apenas está empezando. Aplaude la gloria de Dios. Alguien que lo crea está aquí.
El Señor empezó a revelarle a Jeremías cómo alfarero trabajaba esa vasija y cómo le daba forma. Y el Señor me hablaba de esto, hermano, porque ya no es verdad que nos convertimos al Señor. ¿Cuántos se convirtieron? Amén. Pero Dios te está trabajando. Desde el día que te convertiste empezó un trabajo en ti. El día que entregaste tu vida a Cristo empezó un trabajo, un trabajo espiritual. Y ese trabajo empezó porque Dios tiene planes contigo. Dios tiene propósito contigo. Agarra esa palabra que es contigo que tú hablas. Tú no te vas a quedar como estás. Amén. Amén. Hay un trabajo que Dios está realizando. Oiga bien. Hay un trabajo que Dios empezó y algo que Dios me revelaba es que toda obra que él empieza la termina. Aplaude a Dios. Ahora la termina. Dios la termina. Aleluya.
La Biblia dice que la vasija se echó a perder en sus manos y hizo otra vasija. Hay momento donde nosotros con el proceso, hermano, nos quebramos. Y oiga dónde nos quebramos en las manos del alfarero. Pero al Señor eso no le preocupa porque él sabe crear otra vacía. No me voy a desesperar contigo si te quiebras. Amén. Porque el que te llamó es poderoso para rehacerte otra vez. Y recuerdo esa hermana que le dijo al Señor, "Señor, ¿hasta cuándo? ¿Cuánto más tendré que soportar esta prueba? ¿Cuánto más tendré que soportar este fuego?" Y el Señor le dijo, "Ya estoy terminando contigo. Y el fuego que tú estás sintiendo es que te tengo en el horno. Ya tú pasaste el proceso de la rueda, por favor, porque los que están en la rueda después que te dan la forma, ahora tú vas para el horno. Porque ese es otro proceso. Los que estudian ese proceso de fabricación de vasija de barro se van a dar cuenta que el fuego es lo que endurece. Yes. Yes. La vasija. Pero la vasija no entiende que tal vez el alfarero porque no se lo explica. Lo que pasa es que este fuego es para que te endurezca, para darte temple, para darte carácter, para que cuando luego tengan que echarte algún recipiente, tú puedas soportar lo que se te va a echar adentro. Así es. Así. Porque hay vasijas que si usted le echa cosas calientes la rompe. Wow. Porque no han sido vasijas procesadas. Pero esas vasijas que han sido entrado en el horno a una alta temperatura, que han sido formada. Ay, Dios mío, ¿qué es lo que estoy diciendo? Dios, que así como es tu proceso, así será la gloria que Dios va a manifestar. Predícalo, prédicalo. Vamos una señal que es contigo que estoy hablando.
Si tú eres de los que me dices, "Pastor, esta prueba es demasiado grande." Eso me habla del propósito. Si tú me dices, "Este proceso es fuerte", eso me habla del propósito que Dios tiene contigo. Es más grande el proceso. No sé si me estaré entendiendo. Y yo no sé si tú estás como esa hermana que le dijo a Dios, "¿Hasta cuándo no aguanto este fuego?" Y Dios le dijo, "Si te saco del horno, piel de brillo." Ay, Dios mío, ¿qué fue lo que dije? El Señor le dijo a esa sierva, "Si te saco del horno, piel de brillo, porque el fuego no solamente te da endurecimiento, no solo te da temple, sino que te da brillo. Yes. ¿Quieres brillar? No sea hipócrita, por favor, por favor. Uy, no me venga a decir, "No, yo no quiero brillo." ¡Cuánta humildad! Si una de las cosas que da hermosura a la vasija es el brillo. Hay vasija que tú la ves y ves que brilla. Te llama la atención su brillo porque ese brillo es una hermosura que Dios pone en la vasija. Es muy bonito cuando vemos a alguien que ha sido procesado en el altar brillando. Otro dice, "Yo quiero brillar. Pero esa vasija ya fue procesada. Soportó un proceso. Yes. ¿Qué dije? Que soportó un proceso y hablando por mí, a mí Dios me ha procesado y me sigue procesando porque todavía Dios no ha terminado conmigo. ¿Quién más me dice a mí también? Dije que Dios no ha terminado conmigo. No, no. Dios sigue trabajando, pero en el proceso voy creciendo, en el proceso voy madurando, en el proceso me voy desarrollando, en el proceso voy viendo la gloria de Dios, en el proceso voy viendo la manifestación del Espíritu. Pablo dijo, "Nosotros que estamos siendo procesados vamos de gloria en gloria, de poder en poder, de victoria en victoria, de triunfo en triunfo. Dios me procesa, brillo. Dios me procesa, más brillo. De gloria en gloria. Alguien alabe a Dios. De gloria en gloria. ¿Dónde están los que me ayudan a predicar aquí hoy? Yes. Gloria en gloria.
Tú sabes el único problema de algunos que quieren evadir los procesos. Predícalo. No se dejan formar por el alfarero. Le gusta las cosas rápido, fácil y fácil. Si Dios te quiere llevar allá arriba, queremos de un brinco saltar allá arriba, por favor. Pero te olvidaste de que esto es un proceso. Para yo llegar allá arriba. Primero tengo que subir este, predíc. Luego tengo que subir ese, ese y y ese. Yes. Pero hay, lamentablemente hay muchos que quieren esto. Mire, no, yo no me voy a subir. Espérate, tranquilo, tranquilo. No te no desesperéis. Pero algunos no quieren el proceso, no quieren esperar un ascensor. El alfarero está trabajando contigo y tú no te puedes desesperar. Y Jehová dice, "¿Acaso le diré el barro a su hacedor que me qué haces? ¿Acaso el barro le dice a su hacedor, "¿Qué haces, por favor?" ¿Qué estás haciendo? o pelea la vasija con su hacedor, por favor. La vasija enmudece hasta que el hacedor termine. Ah, es lo que quiero. Entonces, si Dios te quiere llevar allá arriba, tú tienes que agotar el proceso. Usted no puede subir allá arriba sin antes haber pasado esas partes. Ahora conozco un Dios que si quiere subirte allá arriba de un solo te sube, pero es si él quiere. Si él quiere. Yes. Pero Dios no trabaja así. Dios trabaja con el tiempo y hay proceso. Mire, antes de yo ser pastor, yo no empecé siendo pastor de una vez. Hubo un proceso de formación, de capacitación, de preparación. Me pusieron al lado de un hombre que me enseñe, pastor Fran Ozuna. Dios usándolo a él para formarme. Y eso es lo que Dios está haciendo contigo. Te está formando. Dios usa instrumento para darte forma. Ay, Dios mío, ¿qué fue lo que dije? Si que Dios use instrumentos humanos para formarte a ti. Y tú tienes que entender el proceso. Tú no te puedes desesperar. El problema es que cuando nos desesperamos dañamos el asunto y si no lo dañamos lo atrasamos. Sara por desesperar se dañó el asunto. Así es. ¿Sí o no? Corrígame. Corrígame. Si Sara se desesperó, no esperó el tiempo. No esperó el tiempo de Dios. Porque he aprendido que hay un tiempo humano y hay un tiempo divino. Yes. Y el tiempo de Dios no podemos alterarlo. No, a Dios no le gusta que usted lo ayude, hermano. Dios me lo ha dicho Ernesto. No me ayude. No me ayude. Porque cuando queremos ayudar a Dios, dañamos el asunto. Sara dijo, "Abraham, vamos a ayudar a Dios. Vamos a acelerar este proceso porque ya yo me estoy poniendo vieja y no quiero morir sin ver lo que Dios te prometió. Dios dijo que era conmigo, pero Dios parece que se olvidó de esto. Ya yo me estoy desesperando. Tenemos 25 años esperando a Dios y Dios no llega y Dios tranquilo y Sara desesperada. ¿Qué le dice Abraham? Cometió un error. Llégate a mi sierva Agar. Agar estaba en el propósito. No, no, no la metieron ellos. Jehová nunca le habló a Abraham de Agar. Hay cosas que Dios nunca te la va a mencionar. Eres tú que la está poniendo. Por favor, Jesus Christ. Yo no puedo poner lo que Dios no me dijo que ponga. Hermano, como creyente a veces nos desesperamos. Yo no estoy para juzgar a Sara, pero bíblicamente reconocemos que Sara se desesperó, ¿sí o no? Yes. Yes. Le dijo Abraham, "Toma a mi sierva Agar y levanta descendencia." Mm mm. Jehová no dijo eso. Jehová nunca mencionó Agar. La entraste tú por desesperarte, por querer adelantar las cosas. Porque tú quieres ver los hijos de Abraham sin esperar el tiempo de Dios. Uh, no sé si me entendiste. ¿Qué hizo Sara? Dañó el propósito. Trajo problema a la familia. Cuando usted se da cuenta, Abraham se le presentó un caos en el hogar. conflicto, un conflicto, porque ahora la mujer que está embarazada se le reveló a Sara, tú fuiste que me metiste en este plan. Yo me imagino a Agar diciendo, "Tú fuiste que me metiste en esto y esto no es del vecino, esto es de tu de tu marido, de tu esposo, por favor." Wow, santo. Y Agar diciendo, "Yo también soy esposa. Mira bella, yo no soy esclava." Ay, ay, ay. Y ella no se veía como esclava, se veía como esposa porque tenía un hijo y se sentía con derecho y había un problema de autoridad. Ahora, ay, ay, ay, ay. Porque Sara, usted, si usted lee, ella va donde Abraham y le dice, "Mira como se me ha levantado esa mujer. Échala." Y tuvieron que que echarla. ¿Por qué? Porque se creó un conflicto. Pero no solo eso, después que nace el niño, usted sabe que nace Isaac, ¿quién se burla de de Isaac? Ismael. Pero yo doy gloria a Dios porque no vamos a dañar el propósito. ¿Quién me dice amén, hermano? Hermano, vamos a esperar el propósito de Dios en el lugar adecuado.
Y Dios me estaba hablando de esto porque hay gente que Dios lo está trabajando. Si Dios me dice que te está trabajando, no eres perfecto. Es verdad. Usted sabe lo que dice Génesis, capítulo 17, verso 1. Jehová le dijo a Abraham, "Anda delante de mí y sé perfecto." No le dijo, "Tú eres perfecto." No, anda adelante y sé perfecto. No eres perfecto, pero camina hacia la perfección. No sé si entendiste eso. El día que nos convertimos nos santificamos. Dios nos santificó a través de la sangre de Cristo. Pero déjeme decirle que empezó un proceso de santificación en nosotros. Es verdad que la sangre de Cristo nos perdonó, nos limpió, nos justificó, pero ahora hay un proceso de santificación y esa santificación va a durar hasta que nosotros no vayamos con Cristo o que él venga por nosotros, ¿no?, ¿verdad? hasta que muramos o hasta que él venga por nosotros. Eso se llama proceso de santificación. Por eso en Apocalipsis 22 dice, "El que es santo, santifíquese, santifíquese más y el que es justo practique la justicia." Lo que me está diciendo que la santidad es un grado de crecimiento. La Biblia dice que la la luz de la aurora es la luz del justo es como la aurora que va en aumento. Yes. Hasta que el día es perfecto. Yo lo que puedo ver es la santidad de Dios sobre ti creciendo. Yes. Cada día Dios te está santificando más. ¿Quién me dice amén a eso? Dije que cada día Dios te está santificando más. Amén. Dios te está preparando más y estás en las manos del alfarero. Las manos. Vine a decirte que estás en las manos del alfarero. En las manos del alfarero.
Ahora te quiero aconsejar algo. Déjate trabajar. Si no te deja trabajar, vas a trazar el proceso. Es mejor dejar que él no trabaje. Yes. Yes. Yes. ¿Cómo? ¿Cómo logró eso? Tú sabes lo que yo he estado haciendo con Dios. Señor, ¿qué tú quieres que yo haga? Eso te ayuda a que el proceso se adelante. Señor, ¿qué hay en mí que a ti no te agrada? Le he dicho a Dios, "¿Qué tú quieres que yo quite? ¿Qué tú quieres que yo deje de hacer?" Señor, háblame. ¿Usted le ha estado diciendo eso a Dios? Eso va a hacer que el proceso se adelante, porque si me revelo lo que voy a hacer es que voy a atrasar. Yes. Voy a atrasar el proceso. Yes. Yes. Pero reconozco que cuando Dios a veces nos revela cosas, hay cosas que duelen. Una sielva le dijo, "Señor, ¿qué tú quieres que yo deje de hacer?" Y tenía dos maridos. Uh. Recién convertida. Tengo que aclarar eso. Recién convertida era nueva. Vino con dos maridos del mundo y le dijo a Dios, "Señor, Señor, ¿qué tú quieres que yo haga? Señor, ¿qué tú quieres que yo deje?" Y Dios le habló y le dijo, "De los dos maridos te quedarás con uno. Deja uno y te quedarás con el que yo te diga." Eso, eso es adelantar el proceso, facilitar las cosas y ella tuvo que dejar uno, hermano, porque eso es parte de la limpieza. Yo no sé que Dios te va a decir a ti que quite, que corte. Ay, te pusiste serio ahí. ¿Alguna vez Dios te ha revelado algo que tiene que dejar? ¿Alguna vez Dios te ha revelado algo que tiene que quitar de tu vida? Ahora la pregunta es, ¿estás tú dispuesto a pagar el precio para que Dios te limpie? Am, porque hay cosas que Dios va a cortar que te va a doler. Por eso el Señor dice que el que da fruto será limpiado para que dé más fruto. Pero ese limpiado es podado. El Señor tiene que podar algunas cosas que impiden que demos fruto. Yes, yes, yes. Y hay cosas, ramas, que él la va a cortar, que te va a doler. Aleluya. Porque no todos los que tenemos agrada a Dios. Y hay cosas en nuestra vida que Dios te va a decir, "Córtala." ¿Alguna vez Dios te ha revelado algo que quieres que tú cortes? Yo yo voy a levantar la mano. Si a mí Dios me ha dicho, Ernesto tiene que dejar esto. Deja eso, suéltalo, Señor. Pero suéltalo porque hay cosas que te va a doler. Pero a veces Dios nos va a probar a ver hasta dónde lo amamos, a ver hasta dónde somos capaz de dejar de hacer cosas por amor a él. Yes. Porque queremos agradarlo a él, queremos servirle a él. Aleluya. Aleluya. Dale un aplauso a Dios. Yo creo que Dios lo hará contigo. Yo te motivo para que tú le preguntes a Dios, "Señor, ¿qué hay en mí que no te agrada? Dime, Dios, Señor, revélame qué hay en mí que tengo que quitar. Revélamelo, muéstramelo. Yo te motivo a que tú hagas esta oración. Ahora yo le he dicho a Dios, pruébame y verá si no lo corto. ¿Quién más se atreve a decir eso? No venga en emoción, cuidado, porque después que Dios te lo revele, lo va a tener que cortar. Yes, yes, yes, yes. A veces un reto cortar algunas cosas porque te gusta a esa hermana. ¿Cómo, señor? Ya no do uno. Sí, uno te va a doler. Sí, porque te gusta. Pero hay veces que tú tienes que sacrificar para ganarlo a él. Que Jehová le dijo a Abraham, "Sacrifícame a Isaac." Yes, yes, yes. A quien tú amas, sube. ¿A quién? a quien tú amas, tu hijo amado. Sacrifícamelo, demuéstrame que tú me amas y que yo estoy por encima de eso que tú tienes. Yes. Lo que te estoy diciendo es que Dios te va a pedir cosas que a ti te gusta, que tú amas. Wow. Hay cosas que Dios te va a decir, "Sacrifícalo." Yes. Dime, dime. Es contigo que te lo estoy diciendo. Dios te va a decir, "Sacrifícalo." ¿Cuál es tu Isaac? Y tal vez alguna veces te lo dirá solo para ver hasta dónde tú lo amas. A veces Dios te va a pedir cosas para ver hasta dónde tú lo estimas, porque la Biblia dice que era para probar a Abraham. Pero lo que me llama la atención es que Abraham se entregó por completo a Dios. Le dijo a Dios, "¿Qué es lo que tú quieres? mi hijo te lo entrego para demostrarte que tú vales más que mi propio hijo y que si hoy tengo el hijo fue porque tú me lo diste. Y si tú me lo quitas tú sabrás cómo me lo vas a devolver. Porque él creyó que Dios era capaz de levantarle descendencia hasta de las piedras. Mi alma te alaba. Lo que Dios te pide luego te lo va a restaurar para atrás. Alaba. Lo que Dios te está pidiendo, luego te lo va a devolver. Pero reconozco que esto es una madurez espiritual, hermano. Dios me ha pedido cosas que me ha dolido. ¿Alguna vez Dios te ha pedido algo que te dolió? Yes. Con esos dos o tres yo me A ti aquí de este lado. ¿Alguna vez Dios te ha pedido algo que te ha dolido? A mí me lo pidió. a y me dolió. Tuve que decirle, "Confírmamelo." Y me lo confirmó. Dije, "Confírmamelo de nuevo." Y otra vez me lo confirmó. Uy, Gedeón. Dije, "Dios mío, no hay escapatoria." Alaba la Sí, porque uno como humano no quiere soltar. El día que Dios me dijo, "Annesto, deja el trabajo." Dije, "No, por favor. Digo, "¿Cómo es que deje el trabajo y dedícate a tiempo completo?" Dije, "No, háblame otra vez." Le dije, "Confírmame eso porque no creo que Dios que me está hablando. Señor, reprenda." No sé si me entendiste. Le tuve que decir a Dios, "Confírmamelo de nuevo porque no creo que eres tú que me está hablando, creo que el otro." Y entonces me habló más fuerte y me dijo, "¿Quién te dio el trabajo?" Dije, "Espérate, porque el no fue que me lo dijo. Uy, por favor, alguien alabe a Dios. ¡Aleluya! Me preguntó, "¿Quién te dio ese trabajo?" dije tú, Señor. Me dijo, "Pues soy yo que te lo estoy pidiendo. Déjalo. Ay, dedícate a tiempo completo. ¿Usted cree que es fácil? Porque no te estoy hablando de un trabajo pérrimo, te estoy hablando de un trabajo de un buen trabajo. Siendo gerente de venta, siete vendedores con un sueldo, comisión, un mensaje y vendiendo. No di que no vendiendo comisiones por pagar, proyecto desarrollándose. desde el trabajo. ¿Y de qué vivo? De mí. Mire, fue fuerte cuando le dije, "Confírmamelo." Y me lo confirmó. Confírmamelo de nuevo otra vez. Lo que tuve que decirle, "Solo te pido que después que yo deje este trabajo no tenga que mendigar. Y le dije a Dios en esos años, solo te pido que yo no tenga que estar pidiendo para la gasolina porque estoy quedado. Porque trabajar en ministerio a tiempo completo aquí usted no sabe lo que va a cobrar. Yes. Predícalo. Allí yo contaba con los 15 y los 30. Ahora viví por fe. Paga Dios. Amén. Pero Dios me dijo, "Déjalo. Lo dejé y no me arrepiento de haberlo dejado porque él no es loco. Alaba la gloria de Dios. Pero no te estoy diciendo que tú lo dejes. Eso fue el trato de Dios conmigo. No vayas a dejar tu trabajo ahora. Cuidado, cuidado. No sé si entendiste. Ese fue el trato de Dios conmigo. No estoy diciendo que usted deje su trabajo. Tranquilo. Alguien alaba a Dios.
A veces Dios te pondrá a hacer cosas que para otro parecerá locura. Amén. Pero para nosotros es poder de Dios y obediencia. Amén. Recuerdo que uno de los compañeros de venta, que era gerente también cuando le dije que me iba, me dijo, "Tú te tienes que estar volviendo loco porque para llegar a esta posición hay que vender mucho. Sin embargo, tú la estás entregando para para llegar a la posición que tú tienes, me dijo ese gerente, tú tienes que ser vendedor y vendedor sobresaliente. Luego subí a supervisor y después que tú eres buen supervisor, entonces que te suben a gerente y tú la estás dejando. Dije, tú no entiendes esto. Sí, porque hay gente que no te va a entender. Ay, Dios mío. ¿Qué fue lo que Dios me reveló ahora? Que hay gente que no te va a entender el lenguaje que Dios te está hablando, porque el lenguaje que Dios te está hablando es para ti, no es para el vecino. Por favor. ¿Qué hizo Abraham? Obedeció. Gloria a Dios. Abraham dijo, "Dios está tratando conmigo." No fue con Sara, ni siquiera fue con Ismael. Dios conmigo. Yes. La Biblia dice que tomó algunos criados y se fue al monte que Jehová le mostró. Cuando le mostró el monte, ese es el monte donde lo vas a sacrificar. Oiga lo que Abraham hace. Le dice a los criados, "Espérennos aquí. El muchacho y yo iremos. Adoraremos y volveremos. ¿Dónde están los que me están entendiendo? ¿Usted se imagina que los criados no le preguntaran, "Abraham, ¿qué vas a hacer?" Y que Abraham tuviera que darle explicación a los criados. Uy, o que Abraham se llevara a esos criados allá al monte. Usted se imagina cuando ellos vieran a Abraham amarrando al niño, por favor, preparando el altar, cogiendo el cuchillo, ¿qué usted cree que iban a hacer los criados? No, Abraham se volvió loco. Es Pero Abraham dijo, "A mí nadie me va a estorbar lo que Dios me está poniendo a hacer. Así es. Los criados se quedan abajo. Hay gente que no te va a poder acompañar a donde Dios te está llevando. No pueden subir, por favor. Wow. Ay, Dios mío. ¿Qué es lo que fue lo que me soltaste? Que hay gente que no te va a poder acompañar a donde Dios te está llevando. Hay gente que tú vas a tener que dejarlo abajo. Uy. Oh, me entendiste, me entendiste? ¿Me entendiste? ¿Me entendiste? Hay gente que no va a entender la visión que Dios te mostró. Hay gente que no va a escuchar la voz que Dios te habló. No lo va a escuchar porque es contigo que Dios está trabajando. Ese compañero mío de trabajo no lo entendía. Yo dije, "Si me pongo a explicarle, él no lo va a entender." Y lo dejé así. Pero cuando fui al dueño de la empresa tampoco lo entendió. Le dije, "Mira, yo nada más voy a temer ahora." ¿Cómo así? ¿Para dónde te vas? Digo, "Le voy a trabajar a otro, pero a cuál digo, este no lo va a entender tampoco porque no es cristiano." Alaba la gloria de Dios. Aleluya. Pero le digo algo, hermano. Después que empecé a trabajar a tiempo completo, hubo un Hubo qué, un pum rompimiento. Todavía lo recuerdo. Eso fue en el 2008, pum, cuando Dios dijo, "Por cuanto fuiste obediente." Yo no sabía que la obediencia traía tanto beneficio. Cuando tú obedeces la voz de Dios, tú no te imaginas lo que tú lo que tú aportas a tu favor. Hermano, hubo un punto, aleluya, una mayor manifestación de la de la presencia de Dios. Empecé a ver o empezamos a ver milagros allá en la iglesia pequeña sobrenatural. Cuando me dediqué a tiempo completo, hubo un rompimiento en el ministerio. Dios empezó a hacer milagros y Dios me habló en la iglesia pequeña y me dijo, "Ponle aire." Digo, "¿Cómo así?" "Ponle aire, porque vengo a traerte empresario para acá. Acomoda allá. Me dijo, "Te voy a traer empresarios que van a sustentar tu ministerio y lo que no te lo traiga te lo voy a levantar." Me dijo, "Ponle aire a la iglesia, prepárala. Oh, no sé si me estará entendiendo. Cuando Dios empieza a tratar contigo y tú eres obediente, las cosas empiezan a fluir. Recuerdo que en esos días cuando dejé el trabajo, el Señor hizo un milagro en una señora para sustentarnos. Recuerdo que fui a predicar a una iglesia en la ciudad y el Señor me dijo, "A tu mano derecha, allá detrás de la columna hay una señora que tiene problema en la columna. Dile que yo la sano. Recuerdo que en esa iglesia dije allá atrás de la columna hay una señora que tiene una deviación en la columna. Dios te sana. Y Dios la sanó. ¿Sabe quién era? Una empresaria millonaria. A los pocos días mi esposa fue a un retiro y allá se encontró con con mi esposa. Le dice, "¿Y usted de qué iglesia hay?" "Del pastor Ernesto Cueva." "Ento Cueva, pero Dios lo usó a él para sanarme." "Ah, yo soy su esposa." "¿Cómo usted es su esposa?" "Ahí está mi esposa, dijo, "Yo quiero una reunión con usted y su esposo. Vayan a mi oficina." Uy, allá fuimos a su oficina y me sentó en su oficina y me dijo, "Usted no sabe lo que Dios hizo a través de usted. Cuando usted dijo, allá trae una señora con deviación en la columna. Esa era yo. Dios me sanó. Ya yo no sufro de esos dolores que me daban. Estoy completamente sana." Y me dijo, "Mire, vaya agarrando ese sobre. bien remecido y me dijo, "Todos los fin de mes usted va a pasar a buscar uno similar como ese que le estoy entregando." Recibe, hermano, no voy a decir el monto, pero era un monto considerable y yo no tenía ni que pasar. Ella nos llamaba, pasen a buscar la ofrenda. Gloria a Dios. ¿Usted sabe cuánto duró esa señora? Casi 2 años. Mes por mes. Yo dije, "Dios mío, después que Dios me llamó a tiempo completo, hasta que Dios no vio que ya yo tenía una finanza mucha más avanzada, no dejó que esa señora sustentara el ministerio." ¿Alguien puede alabar a Dios? No sé si estará entendiendo lo que estoy diciendo. Lo que te estoy diciendo que lo que Dios va a hacer contigo tú ni siquiera te imaginas. Hay gente que Dios lo va a llevar a lugares de privilegio. Lo que Dios me está diciendo es que tú estás en la rueda. Tú estás en sus manos. Dios te está formando, te está capacitando, te está preparando y vienen días donde Dios te va a exaltar, a lucir, a presentar, porque cuando la vasija está terminada, la sacan y la exhiben. ¿Cuántos quieren esa parte ahí? ¿Cuántos quieren esa parte? Yo yo siento que Dios te va a exhibir a ti. Sí, sí es. Así es. Amén.
Yo voy a orar por ti hoy. Tú que crees que el proceso no lo aguantas. Tú que crees que el proceso que estás pasando te está causando mucho dolor y sufrimiento. Yo quiero orar por ti. ¿Alguien puede decir amén, pastor? Amén. Vaya poniéndose de pie que voy a orar. Le voy a decir algo. Usted sabe que hasta Jesús necesitó que lo ayudaran a orar. Que Jesús estando en el monte de Getsemaní le dijo a los discípulos, "Oren conmigo." La Biblia dice que llamando a sus apóstoles le dijo, "Ayúdenme a orar." ¿Por qué pidió la oración? porque estaba en el proceso. Cuando estamos en el proceso, necesitamos que alguien ore por nosotros, que alguien interceda por nosotros, porque el proceso no es fácil, duele. La Biblia dice que vino y los halló durmiendo y le dijo, "Pedro, no has podido orar ni siquiera conmigo una hora. Me estás dejando solo en el proceso, Pedro. Y dice que volvió otra vez a orar. Pero algo que me llama la atención es que mientras él oraba en el monte, dice que un ángel se le apareció. ¿Dónde se le apareció el ángel? En medio del proceso, en medio de ese tiempo de oración, el ángel se le apareció y dice que vino para fortalecerle. Wow. Atiéndame. Yo siento por el espíritu que a alguien Dios va a fortalecer hoy aquí. ¿Quién se atreve a agarrar esa palabra? Si me atrevo a profetizar que alguien Dios va a fortalecer aquí. Aleluya. Que ese proceso no es para que mueras, que ese proceso no es para que te quiebre. El alfarero sabe hasta dónde tú soportas. Empiece a dar gracias un momento. Empiece a dar gloria a Dios. Empiece a dar gracias. ¿Alguien puede dar gracias? No importa la prueba que esté pasando, no importa el proceso por el que estés atravesando, el Señor te está diciendo, "Adórame. Si te quebraste en sus manos, adóralo. Hay una nueva vasija que se va a formar. La Biblia dice que él tomó otra vez a vasija y hizo otra nueva. Ahí te veo yo en las mano del alfarero. Alguien empiece a dar gloria a Dios. Empiece a dar gracias en medio de las lágrimas. Adora. Cuando vea que no sabes qué hacer. Adora. Cuando sientas que las puertas están cerradas, Dios te dice, "Adora. Adora, adora. Empieza a adorar a Dios. Vamos a adorar a Dios un momento para orar, porque siento orar por alguien que necesita fortaleza. Siento orar por alguien que cree que no tiene fuerza para seguir. Y Dios te está diciendo, "No he terminado contigo." Oh, él lo hará. Él no te va a dejar solo. Él lo hará. Él lo hará. Él lo hará. Levante las manos y declare eso conmigo. Él lo hará. Declárelo. Él lo hará. Declárelo. Oh, él lo hará. Otra vez confiéselo. Él lo hará. Oh, él lo hará. Oh. Él lo hará. Él lo hará. Él lo hará. Él lo hará. Él lo hará. Él lo hará. No sé la situación por la que está pasando. Él lo hará, pero sí creo que el Dios todopoderoso está aquí. No sé el nombre de tu enfermedad. Dígalo. No sé el nombre de tu situación, pero sé que la enfermedad confíese eso. Sabe el nombre de tu sanador, no sé el nombre de tu enfermedad, no sé el nombre de tu situación, pero sé, pero sé que la enfermedad sabe el nombre de tu sanador, no sea el nombre de tu enfermedad. Gracias, Señor. Padre, te damos gracias que la enfermedad Gracias por lo que estás haciendo. Sabe el nombre de tu vas el nombre de tu enfermedad. No el nombre Estamos en tus manos en mano del alfarero. Tú no has terminado con tu pueblo. Terminado conmigo. Tú no has terminado con tu iglesia. conmigo apenas estás comenzando. Yo sé que tú lo harás. Harás lo que prometiste. Gracias, Señor. Padre, te pido que ese ángel que descendió en el monte Getsemaní, lo hará. Quiero que en este día descienda sobre esta casa para fortalecer aquel que está débil. que no puede el milagro será. Padre, envíe el ángel del tamaño. Alguien clame a Dios. Dígale, "Envía el ángel que me va a fortalecer hoy. Alguien declárelo. Padre, envía el ángel. Vamos, invócalo. Padre, envía el ángel y ha de darle fuerza al pueblo. Envía el ángel tamaño de tu feanta las manos. Un milagro será Espíritu Santo, el tamaño de tu fe. Espíritu de Dios, el milagro será. Empieza a fortalecerle el milagro. Recibe nueva fuerza en esta hora. Recibe nueva fuerza. Dios te está diciendo, levántate. Dios te está diciendo, camina. Dios te está diciendo, no tires la toalla. El milagro será recibe fortaleza. Tú que viniste desanimada, tú que viniste sin fuerza, tú que viniste turbada, Dios te está diciendo, levántate, levántate, levántate, levántate. Agarre la mano del que está al lado y levántesela, por favor. Yo quiero que tú intercedas por esa vida que está al lado tuyo. Tal vez vino sin fuerza, tal vez vino desanimado, pero Dios te va a usar a ti para darle una palabra. Dios te va a usar a ti para levantarlo. Alguien alabe a Dios. 5 minutos. Se mueve. 5 minutos. Deja que el espíritu de Dios te use. Ahí está Dios ahora. Ahí está el poder de Dios ahora. Se está moviendo. Dios me dice que va a secar lágrimas. Esa lágrima Dios la va a secar hoy. Se mueve. Dios va a secar tus lágrimas. Prepárate, se mueve, se mueve. Hay nueva fuerza para ti. Dije que hay nueva fuerza para ti. Recibe fuerza. Recibe fuerza. Recibe más. Ahí está Dios. Ahí está Dios. Atento con ella. Atentos. Ahí está Dios. Dile al que está al lado, recibe fuerza, recibe fortaleza. Remóntate, levántate, recibe, levántate, más. Poder de Dios. Poder de Dios. Poder de Dios. Fluye, recibe, recibe, ahí está Dios. Ahí está Dios minutos más. Ahí está Dios. Ahí está Dios fortaleciéndote. Fuego. Fuego que quema, fuego que limpia, fuego que levanta, fuego que restaure. Recibe, Dios mío, hay un fuego que está cayendo. Maldición. Dije que hay un fuego que se está metiendo. Persecución se rompe toda maldición. Ahí está el fuego. Calla ahora mal ca ahora. Calla ahora. Ahí está Dios. Ahí está Dios. Suelta mi casa. Ahí está Dios. Suelta mi casa. Adore, adore. Suelta mi casa. Suelta mi casa. Nueva fuerza, mi casa. Nueva fuerza. Suelta mi casa. Me dice Dios. Nueva fuerza. Suelta mi casa. Te doy nuevas fuerzas. Mi casa no he terminado contigo. El proceso no ha terminado. Resiste. Resiste, guerrera. Atentos con ella. Resiste. Cuidado, cuidado. Resiste. Hay un poder sobre ella. Hay un poder sobre ella. El poder de Dios te dice, "Recibe fuerza. Recibe fuerza, recibe fuerza. Están ungiendo su rodilla. Están ungiendo su rodillas, me dice Dios. Guerrera. Adore, adore el Nazareno, el Nazareno, Nazareno, Nazaren Nazaren Nazaren Nazareno, Nazareno, Nazareno, el Nazareno, el Nazareno, Nazareno, el Nazareno. ¿Cuántos pueden dar gracias de gracia? De gracia. Un momento. Llegó el amado. Hay sanidad. Wow. Gracias. Gracias, Señor. Saldrá de aquí con nuevas fuerzas. Saldrá de aquí renovado, renovado, fortalecido. Saldrá de aquí renovado, restaurado. Soy renovado. Dele gracias un momento. Muchas gracias, Espíritu Santo. Muchas gracias Espíritu Santo. Gracias por lo que estás haciendo. Gracias por lo que vas a hacer. Gracias por las puertas abiertas. Gracias por la unción. Gracias. Muchas gracias. Dele gracias. Gracias, Señor, por los milagros. Gracias por tu amor. Dele un aplauso a Dios. Gracias, papá. Te damos gracias. Wow. Antes de terminar, me gustaría saber si hay alguna vida que me diga, "Pastor, pastor, yo necesito a Jesús. Quiero la iglesia orando ahora. ¿Habrá alguien que me levante su mano que me diga, "Pastor, oré por mí por salvación." salvación, ven. Quiero orar por ti. Si hay alguien que nos visita, que me dice, "Pastor, ore por mí por salvación. Yo quiero a Jesús. Te doy un minuto para que vengas aquí. Acércate a Jesús. Gracias, Señor. Gracias, papá. Bueno, pues damos gloria a Dios. Pues bendiga al que está al lado, abrácelo, bendígalo. Y mañana nos nos juntaremos a las 6 de la mañana para estar orando en el matutino. Abrace al que está al lado. Hoy vine a tu presencia. No.