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DIOS DICE: SOLO QUEDA 1 HORA… Y SERÁS TESTIGO DE ALGO IMPACTANTE⚠️NO IGNORES ESTA SEÑAL

Dios de Consuelo31:47

Transcription

No ignores este mensaje ahora, porque las consecuencias serán graves. Estás a punto de perder algo muy importante. Un gran milagro se dirige hacia ti en este mismo instante. Este milagro será tan grande que cambiará toda tu vida, llenándola de abundancia, buenas relaciones y una paz sobrenatural.

No permitas que la distracción o la duda te roben lo que estoy a punto de entregarte. No es casualidad que estés aquí, porque cada palabra que escucharás ha sido preparada desde antes de que nacieras. Yo soy el Señor tu Dios, el que abre caminos donde no los hay, el que restaura lo que el mundo ha destruido, el que levanta al caído y el que transforma la escasez en abundancia.

He visto tus lágrimas en lo secreto, he escuchado tus súplicas en las noches silenciosas y he sentido el peso que cargas en tu corazón. No pienses ni por un momento que te he abandonado, porque cada paso que has dado, cada batalla que has enfrentado, cada situación que te ha hecho pensar que estabas solo, ha sido parte de un proceso mayor. Mi propósito para ti es más grande de lo que puedes imaginar, pero necesitas prepararte, porque lo que está por venir requiere obediencia, fe y preparación.

Ahora, para reclamar este milagro, amado hijo, dulce y querida hija, debes escuchar con atención. Estás a punto de vivir el momento más asombroso de tu vida. Lo que hasta ahora parecía imposible, lo que pensaste que jamás llegaría, está a punto de manifestarse. Pero así como yo soy Dios de promesas, también soy Dios de instrucciones.

Las puertas de la independencia financiera se están abriendo para ti, permitiéndote seguir con pasión los caminos que amas y ofrecer lo mejor a quienes más quieres: tu familia. No creas que se trata solo de dinero o posesiones, porque mi bendición va más allá de lo material. Quiero que experimentes la verdadera libertad, la que solo se encuentra en mí, la que te permite caminar sin temor, sin ansiedad, sin angustia, sabiendo que tu provisión viene de lo alto y que nada ni nadie podrá cerrarte las puertas que yo he decidido abrir.

Hijo mío, te pido que te mantengas firme hasta el final, porque cada minuto que permanezcas en mi presencia será un momento de entendimiento, un encuentro con mi palabra y con mi poder. No permitas que las distracciones de este mundo te alejen de lo que quiero revelarte. No dejes que la impaciencia te haga renunciar antes de tiempo. He preparado este momento para ti, he alineado cada palabra para que recibas con claridad lo que debes hacer. La instrucción que te daré será sencilla, pero poderosa, y solo aquellos que la tomen en serio verán el fruto de su obediencia.

Quédate aquí. No ignores ni una sola palabra más. Yo te estoy hablando y mi palabra no regresa vacía. Si decides marcharte ahora, podrías estar dejando escapar tu última oportunidad. Hay tiempos y temporadas en las que mis promesas se activan, y este es uno de ellos. Solo los que me escuchan y me obedecen podrán ver mi gloria en su vida. No permitas que la duda o la prisa te aparten de lo que estoy a punto de revelarte.

Yo soy el Señor tu Dios y he trazado un camino para ti, un sendero que te conducirá a la plenitud y a la verdadera paz. Pero debes escuchar atentamente y orar, porque mi bendición no llega sin propósito ni sin enseñanza. He visto cómo muchas veces te has sentido perdido, cómo has buscado respuestas en lugares equivocados, cómo has intentado solucionar tus problemas con tus propias fuerzas y te has agotado en el proceso. Pero hoy vengo a recordarte que yo soy tu refugio, tu proveedor, tu guía, y solo en mí encontrarás lo que tanto anhelas.

Antes de que sigas adelante, quiero que hagas algo muy importante. Al comenzar tu día, cierra los ojos y agradece por todo lo bueno y lo aparentemente malo. No pienses que las dificultades son señales de mi ausencia, porque en realidad, cada prueba que has enfrentado ha sido una oportunidad para que crezcas en fe y carácter. Abraza completamente la gratitud y observa cómo transforma tu corazón, elevándolo a una esfera espiritual donde puedes ver más allá de los obstáculos que están frente a ti. Cada desafío esconde una bendición o una lección destinada a fortalecerte y regalarte sabiduría. No tomes con amargura lo que parece ser un obstáculo, porque muchas veces lo que consideras un retraso es en realidad mi protección, lo que consideras una pérdida es en realidad una redirección, y lo que consideras un final es en realidad el inicio de algo mucho mayor.

Mientras entras en mi presencia con agradecimiento, llenaré tu corazón con una alegría indescriptible. Aquí está mi promesa para ti: comienza tu día con gratitud, sumérgete en mi palabra y verás cómo todo a tu alrededor comienza a cambiar. Cuando agradeces, liberas el peso de la queja y te alineas con mi propósito. Cuando agradeces, reconoces que todo lo que tienes, sea mucho o poco, es una señal de mi fidelidad. Cuando agradeces, te abres a recibir aún más, porque un corazón agradecido es un corazón que entiende el poder de la provisión divina.

Pero escucha bien: mi bendición viene acompañada de instrucciones, y aquellos que las ignoran terminan perdiendo lo que yo he reservado para ellos. No quiero que seas como los que ven venir la tormenta y no se preparan, como los que reciben una advertencia y la toman a la ligera. Estoy llamando a mis hijos a estar preparados, a ser sabios, a actuar con discernimiento. Lo que está por venir requerirá que te fortalezcas en fe y que actúes con prudencia.

Por eso, escucha con atención. Hay cuatro artículos que debes tener listos en tu casa. No son cosas sin sentido ni supersticiones humanas, sino elementos que representan mi provisión, mi protección y mi dirección en tu vida. Muchos ignoran estas señales y luego se preguntan por qué sufren escasez, por qué la desesperación entra en sus hogares, por qué las puertas que estaban abiertas de repente se cierran. Pero tú no serás de esos, porque yo mismo te estoy hablando y te estoy guiando a tomar acción antes de que sea demasiado tarde.

El tiempo que vives ahora no es un tiempo cualquiera. Es un tiempo de preparación, un tiempo en el que mis hijos deben estar atentos, vigilantes y listos. No puedes caminar con los ojos cerrados ni vivir como si todo a tu alrededor fuera estable y seguro. Muchos confían en sus propias fuerzas, en sus planes y en su entendimiento, pero solo aquellos que se apoyan en mí serán sostenidos cuando el mundo tiemble. Te he llamado a estar listo, no solo en espíritu, sino también en lo que he puesto en tus manos.

Así como instruí a Noé para que construyera el arca antes de la tormenta, así como guié a José para que almacenara provisión antes de la sequía en Egipto, así también hoy te estoy dando instrucciones para que prepares tu hogar. No ignores mi voz, no seas de aquellos que escuchan pero no obedecen. No digas "mañana lo haré", porque cada día es valioso y cada paso de obediencia te acerca más a la bendición que he preparado para ti.

Ahora, escucha con atención, porque el primer artículo que debes tener listo en tu casa no es algo superficial, sino una herramienta poderosa en el mundo espiritual. No pienses que solo es un objeto, porque lo que te diré tiene un significado profundo, un propósito divino que muchos han olvidado, pero que tú recuperarás hoy.

El primer artículo que debes tener listo en tu casa es aceite. No cualquier aceite, sino aceite consagrado, separado, dedicado a mi propósito. Desde tiempos antiguos, el aceite ha sido un símbolo de mi presencia, de mi unción, de mi protección. Fue con aceite que se ungieron reyes y profetas, fue con aceite que se sanaron los enfermos, y fue con aceite que se marcaron las casas para que la destrucción pasara de largo. Este aceite no es solo un elemento físico, es un recordatorio de que mi Espíritu Santo está contigo, de que mi poder habita en tu hogar, de que cada rincón de tu casa puede ser un lugar de paz y no de temor, de bendición y no de maldición.

Muchos han permitido que la desesperanza, la angustia y la confusión entren en sus hogares, pero hoy te digo: unge tu casa, unge tu familia, unge tu vida. Toma el aceite y ora sobre él, preséntalo delante de mí, pidiendo que sea un instrumento de mi gloria. No lo uses como un amuleto, sino como un acto de fe. Marca las puertas de tu hogar, declara que mi presencia es la que gobierna en cada habitación y rechaza todo lo que se levante contra la paz que he prometido para ti.

No ignores esta instrucción. Muchos ven venir la tormenta y no se preparan. Muchos esperan hasta que el peligro ya ha llegado para clamar a mí. Pero hoy te digo: actúa antes de que el día difícil llegue. Así como las vírgenes prudentes en mi palabra prepararon aceite en sus lámparas antes de la llegada del esposo, así también tú debes asegurarte de que en tu casa haya aceite, no solo en lo natural, sino también en lo espiritual. No vivas como si el mañana estuviera garantizado. No vivas como si tu fortaleza, tu inteligencia o tus recursos fueran suficientes para sostenerte. Yo soy el único que conoce lo que vendrá, el único que ve lo que se acerca, el único que puede guiarte con certeza.

Muchos confían en lo que ven sus ojos, pero los que me siguen por fe, confiando en que mi dirección es perfecta aunque no comprendan cada paso, son los que verán mi gloria. Si te estoy llamando a prepararte, es porque algo se aproxima. No te hablo para sembrar temor, sino para que te afirmes en mí, para que tu hogar no sea sacudido, para que no seas sorprendido como aquellos que duermen mientras la tormenta se acerca. Yo soy un Dios de orden, un Dios que avisa antes de actuar, un Dios que cuida de los suyos y que les da instrucciones claras para que caminen seguros en medio de tiempos inciertos.

Lo que viene requerirá que estés firme, que no te dejes llevar por el pánico ni por las mentiras del mundo. Te he dado armas espirituales, pero también te llamo a actuar con sabiduría. Así como preparé a mi pueblo antes de cada gran prueba, así hoy te doy las claves para que estés listo, para que lo que traerá aflicción a otros, a ti te encuentre confiado y bajo mi cobertura.

El segundo artículo que debes tener listo en tu casa es agua. No lo tomes a la ligera. El agua ha sido desde el principio un símbolo de purificación, de renovación, de vida. Así como el aceite representa mi unción y mi presencia, el agua representa mi palabra, mi espíritu, mi capacidad de limpiar, sanar y restaurar. Recuerda cómo en el principio creé el mundo con mi palabra y mi espíritu se movía sobre las aguas. El agua es más que un recurso físico, es un recordatorio de que sin mí no hay vida.

Así como el cuerpo no puede sobrevivir sin agua, tu alma no puede vivir sin mi palabra. Muchos han permitido que sus fuentes espirituales se sequen, que su relación conmigo se vuelva árida, que la sequedad del mundo apague el río de vida que puse en ellos. Pero hoy te digo: es tiempo de llenar tus vasijas, de asegurarte de que en tu casa haya agua, tanto en lo natural como en lo espiritual. Así como instruía Moisés a golpear La Roca para que brotara agua en el desierto, así quiero que aprendas a depender de mí para tu provisión. No confíes en los sistemas del mundo, porque son frágiles y pueden fallar. Así como el agua puede agotarse en la tierra, así también los recursos humanos pueden desaparecer de un momento a otro. Pero mi provisión nunca se agota, mi río nunca deja de fluir, mi palabra nunca deja de traer vida a los que la buscan.

Guarda agua en tu casa, porque llegará un tiempo en el que será más valiosa que el oro. No seas de los que ignoran las señales, de los que piensan que todo seguirá igual. Los que se preparan con fe son los que ven mi mano obrar en tiempos de crisis. Así como el profeta Elías fue sostenido junto al arroyo de Qerit, así también yo sostendré a los que confían en mí. Pero más importante aún que el agua natural es el agua espiritual. No descuides tu relación conmigo. Así como el cuerpo se debilita sin agua, tu espíritu se debilita sin mi presencia. Mérete en mi palabra, deja que mis enseñanzas limpien tu mente de toda mentira, de toda duda, de todo miedo. Ven a la Fuente de Agua Viva y nunca más tendrás sed.

No ignores esta advertencia. Así como el agua puede traer vida, también puede traer juicio. En los días de Noé, los que escucharon mi voz y entraron en el arca fueron salvos; los que ignoraron mi advertencia perecieron en las aguas del diluvio. Tú decides si mi agua será para ti una fuente de vida o un recordatorio de lo que dejaste pasar.

Escucha con atención, porque lo que te revelaré ahora es crucial. No ignores mis advertencias ni tomes mis palabras a la ligera. Muchos se han acostumbrado a vivir en la comodidad del presente, pensando que todo seguirá igual, confiando en la estabilidad de lo que ven a su alrededor. Pero yo te digo hoy: los tiempos cambian, las temporadas se transforman, y solo aquellos que caminan en obediencia estarán listos para lo que viene.

Desde el principio, he preparado a mis hijos para cada etapa de la historia. Antes de que llegara la gran sequía en Egipto, di sabiduría a José para almacenar provisión. Antes de que el diluvio cubriera la tierra, instruí a Noé para construir el arca. Antes de que mi pueblo saliera de Egipto, les dije que marcaran sus puertas con sangre para que la plaga no tocara sus hogares. Yo siempre advierto antes de actuar, pero solo los que escuchan con fe pueden ver mi salvación.

No es suficiente desear mi protección, debes actuar en obediencia. No basta con decir que confías en mí, tu fe debe manifestarse en acciones concretas. Muchos claman en el día de la angustia, pero no se han preparado en el tiempo de la abundancia. Muchos esperan ver mi gloria, pero ignoran mis instrucciones. No seas como ellos. Levántate, prepárate, porque estoy a punto de hacer algo grande en medio de los que me buscan.

El tercer artículo que debes tener listo en tu casa es pan. No cualquier pan, sino pan que represente mi provisión, mi fidelidad, mi pacto eterno contigo. Desde tiempos antiguos, el pan ha sido símbolo de vida, de sustento, de comunión. Fue con pan que sustenté a mi pueblo en el desierto, enviándoles maná desde el cielo cada mañana. Fue con pan que alimenté a multitudes cuando todo parecía escaso, y fue con pan que establecí el mayor pacto de todos, cuando mi Hijo tomó el pan, lo partió y dijo: "Este es mi cuerpo, que por vosotros es entregado".

El pan en tu casa debe recordarte que yo soy tu provisión. No confíes en el trabajo de tus manos más de lo que confías en mí. No pienses que lo que tienes es fruto de tu esfuerzo solamente. Yo soy quien bendice, quien abre puertas, quien da la semilla al sembrador y el pan al hambriento. Si te aferras a las riquezas del mundo, verás cómo se desvanecen. Pero si te aferras a mí, nunca te faltará nada.

En los tiempos que vienen, muchos experimentarán escasez. Lo que hoy parece abundante, pronto será difícil de encontrar. Muchos correrán buscando alimento y no lo hallarán. Pero aquellos que han escuchado mi voz, aquellos que han sido prudentes y han guardado pan en sus casas, verán mi fidelidad en medio de la necesidad. Así como alimenté a Elías en el desierto con pan traído por los cuervos, así como sostuve a la viuda de Sarepta cuando todo parecía perdido, así también proveeré para los que confían en mí.

Pero escúchame bien: te pido que guardes pan en tu casa no solo como alimento físico, sino como un acto profético de confianza en mi provisión. Cada vez que veas ese pan, recuerda que no dependes del mundo, sino de mí. Cada vez que lo partas y lo compartas con tu familia, declara que yo soy quien sustenta, que yo soy quien bendice, que yo soy quien abre los cielos a favor de los que me buscan.

Pero no solo debes tener pan físico, sino también el pan espiritual. Mi palabra es pan para tu alma. Así como el cuerpo no puede vivir sin alimento, tu espíritu no puede vivir sin mi verdad. Muchos han permitido que su vida espiritual se debilite porque han dejado de alimentarse con mi palabra. Han llenado su mente con preocupaciones, con noticias del mundo, con voces de temor, pero han descuidado lo único que puede sostenerlos en tiempos difíciles: mi palabra viva y eterna.

No vivas solo de lo que el mundo te ofrece. No pongas tu confianza en lo que es pasajero. Lléate de mi verdad, aliméntate de mi presencia, porque en los días que vienen, solo aquellos que estén firmes en mí podrán resistir. La sabiduría no está en el que oye, sino en el que obedece. No basta con recibir mi palabra si no actúas conforme a ella. No basta con conocer mis caminos si no los sigues con determinación.

Muchos han oído mis advertencias, pero pocos han tomado acción. Muchos han sentido en su corazón que los tiempos cambian, pero han preferido ignorarlo, aferrándose a la falsa seguridad de lo que ven. Pero tú no debes ser como ellos. Tú debes ser de los que creen, de los que se preparan, de los que me buscan con todo su corazón.

He hablado de la unción, de la purificación, de la provisión. Te he mostrado que en mi presencia hay dirección y que solo los que están listos podrán resistir lo que viene. Ahora te revelaré el cuarto y último artículo que debes tener en tu casa. No es un objeto de lujo ni algo que el mundo considere valioso, pero en el ámbito espiritual tiene un peso que pocos comprenden. Aquellos que han entendido su importancia han visto mi mano obrar poderosamente en sus vidas.

El cuarto artículo que debes tener listo en tu casa es sal. No lo ignores, no pienses que es algo insignificante. La sal tiene un propósito más profundo de lo que imaginas. Desde tiempos antiguos, la sal ha sido símbolo de pacto, de preservación, de protección contra la corrupción y de santidad. Cuando establecí mi pacto con mi pueblo, les di instrucciones claras sobre la importancia de la sal. La sal no solo daba sabor a los alimentos, sino que tenía un propósito divino: preservar, purificar y sellar un compromiso eterno conmigo.

La sal representa tu compromiso conmigo. En un mundo donde muchos han perdido su identidad espiritual, donde los valores se han desvanecido, donde la verdad ha sido sustituida por mentiras, yo te llamo a ser sal en la tierra. Te llamo a hacer la diferencia, a permanecer firme, a no permitir que la corrupción del mundo contamine tu corazón ni tu hogar. Así como la sal impide que la corrupción avance, así mi presencia en ti impide que el mal destruya lo que he puesto en tus manos.

Muchos han permitido que la contaminación entre en sus vidas, que las costumbres del mundo apaguen su pasión por mí, que el pecado se infiltre en sus hogares sin resistencia. Pero hoy te digo: levántate y haz un pacto conmigo. Declara que tu casa está consagrada a mí, que tu vida me pertenece, que ninguna influencia externa podrá apartarte de mi verdad. Ten sal en tu casa como un recordatorio de que eres parte de mi pacto. Usa la sal con propósito, no como un objeto sin significado, sino como una señal de que te alineas con mi voluntad.

Así como el profeta Eliseo arrojó sal en las aguas amargas y las hizo sanas, así también yo puedo restaurar lo que ha sido contaminado en tu vida. Así como mi Hijo dijo: "Vosotros sois la sal de la tierra", así te llamo a hacer luz en medio de la oscuridad, a marcar la diferencia cuando todos han perdido el rumbo.

Pero escúchame bien: la sal solo tiene valor cuando conserva su sabor. Si la sal se vuelve insípida, no sirve para nada, solo para ser desechada. Si tu fe se debilita, si tu compromiso conmigo se enfría, si permites que la tibieza espiritual te gobierne, entonces te volverás como sal sin sabor, sin propósito, sin fuerza. La sal en tu casa debe recordarte que debes vivir con propósito. No estás aquí por casualidad, no has sido llamado a una vida común. Te he dado dones, te he dado autoridad, te he dado un llamado que es más grande de lo que imaginas, pero si no lo valoras, si no actúas, si no te consagras a mí, perderás la oportunidad de ver mi gloria manifestarse en tu vida.

Mira a tu alrededor. El mundo está cambiando rápidamente. Las señales están por todas partes. Los que tienen discernimiento pueden ver que los tiempos son distintos, que la batalla espiritual se ha intensificado, que hay una urgencia en el cielo. Yo estoy llamando a mis hijos a prepararse, a apartarse del mal, a caminar en obediencia, a ser luz y sal en medio de la oscuridad.

El tiempo de la indecisión ha terminado. No puedes servir a dos señores. No puedes vivir con un pie en mi camino y otro en el mundo. Es hora de definirse, es hora de tomar una postura, es hora de decidir si estarás entre los que son fieles o entre los que retroceden.

Los cuatro artículos que te he medido que tengas en tu casa no son simples objetos. Son símbolos de una vida alineada con mi voluntad. El aceite representa mi unción, mi Espíritu Santo guiándote y protegiéndote. El agua representa mi palabra, mi verdad que purifica y renueva. El pan representa mi provisión, mi fidelidad en todo tiempo. Y la sal representa tu pacto conmigo, tu compromiso de vivir en santidad y verdad.

Ahora has recibido mis instrucciones. Te he mostrado lo que debes tener en tu casa, pero debes saber que no basta con poseer estos artículos. Debes activarlos con fe y propósito. No tienen poder en sí mismos, pero cuando son usados en obediencia y en alineación con mi palabra, se convierten en instrumentos de bendición y protección para ti y tu hogar.

Muchos han escuchado mis advertencias y han sentido en su corazón que los tiempos cambian, pero han preferido ignorarlo, aferrándose a la falsa seguridad de lo que ven a su alrededor. No seas como ellos. Tú debes ser de los que creen, de los que obedecen, de los que caminan en mi verdad sin dudar ni temer.

El aceite que te he mandado a tener no debe ser guardado sin propósito. Tómalo y ora sobre él, preséntalo delante de mí con gratitud y conságrate. Declara que ninguna enfermedad o escasez tendrá poder sobre tu familia. Unge a tus seres queridos, ora por ellos y declara que mi protección y mi favor los cubrirán en todo momento. Este acto no es un ritual vacío ni una superstición, sino un acto de fe, un símbolo de que confías en mi poder y en mi dirección. Así como en tiempos antiguos los reyes y profetas eran ungidos con aceite para ser apartados con un propósito, así también hoy te llamo a usarlo como una señal de que has sido separado para vivir bajo mi amparo.

El agua que debes tener en tu casa es más que un recurso físico. Así como el cuerpo no puede vivir sin agua, tu espíritu no puede sobrevivir sin mi palabra. No basta con almacenar provisión en lo natural si en lo espiritual permaneces seco. Bebe de mi verdad, aliméntate de mi presencia, deja que mis enseñanzas limpien tu mente de la duda, el miedo y la confusión. No permitas que las voces del mundo te hagan olvidar que mi palabra es la única fuente de vida verdadera. Cada vez que bebas agua, recuerda que así como sacia tu sed física, mi presencia es la única que puede saciar tu alma. Llena tu casa con mi palabra. No dejes que pase un solo día sin buscarme, sin orar, sin leer lo que he revelado.

En tiempos difíciles, solo los que estén arraigados en mí podrán permanecer firmes. Y así como el agua limpia y purifica, así también debes limpiar tu hogar de todo lo que no me agrada. Examina tu vida, tu casa, tu corazón. Si hay algo que te aleja de mí, es tiempo de sacarlo. No puedes caminar con un pie en la luz y otro en la oscuridad.

La sal que debes tener en tu casa es el símbolo de tu pacto conmigo. Así como la sal impide la corrupción, así mi presencia en tu vida impide que el mal destruya lo que he puesto en tus manos. No permitas que el mundo te contamine ni que las costumbres de los hombres apaguen tu fuego por mí. Decide caminar en santidad, vivir con rectitud, apartarte de todo lo que pueda debilitar tu relación conmigo. Cada vez que uses la sal, recuerda que te he llamado a ser luz y a marcar la diferencia. No pierdas tu propósito, no permitas que las preocupaciones te hagan olvidar quién eres en mí. Así como Eliseo usó la sal para sanar las aguas amargas, así también quiero sanar todo lo que ha sido contaminado en tu vida. Declara con fe que tu hogar, tu familia y tu futuro están bajo mi bendición.

Ahora ya lo sabes. No hay excusas, no hay tiempo para la indecisión. Has recibido mis instrucciones. Ahora depende de ti obedecerlas. No esperes a que la prueba llegue para buscarme. No dejes para después lo que te he revelado hoy. Muchos se preguntarán en el futuro por qué algunos prosperaron y otros no, por qué algunos fueron protegidos y otros no, por qué algunos caminaron en paz mientras otros vivían en angustia. La respuesta estará en quién escuchó mi voz y quién la ignoró.

Hoy te llamo a ser de los que creen, de los que obedecen, de los que se preparan con fe. Hoy pongo delante de ti un camino de vida y bendición. Depende de ti caminar en él. Que mi paz, mi provisión y mi protección nunca se aparten de ti. Ahora actúa y verás mi gloria.