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Discriminacion de segundo grado u orden

Cristian Folgar4:19

Transcription

No siempre es posible realizar una discriminación perfecta. Más bien, digamos que la distinción perfecta, al igual que la competencia perfecta, podría ser una cuestión más teórica o metodológica que de existencia real.

Suponer que una empresa tendría la suficiente capacidad para discriminar perfectamente asume que esa empresa conoce exactamente cuánto es lo máximo que cada usuario, cliente o consumidor está dispuesto a pagar por el bien o servicio que se ofrece. Sino que, aparte de conocerlo, ese precio está en condiciones de discriminar unidad por unidad de modo tal de llegar a lo perfecto en términos de discriminación.

Muchas veces las empresas no tienen información perfecta y, aunque tuvieran un cúmulo casi perfecto de información, no tendrían tiempo tampoco para procesarla. Y posiblemente, desde el punto de vista administrativo comercial, cobrar por cada unidad ofrecida un precio distinto puede ser bastante engorroso, único o ente imposible.

Por eso existe lo que llamamos la destinación del segundo grado. Desde el punto de vista de las cantidades ofrecidas, se termina logrando los mismos resultados que con una distinción perfecta, pero en vez de escolar por cada unidad un precio distinto, se dividía la demanda en bloques o segmentos. Cada bloqueo, cada segmento, va a pagar un precio distinto. El último precio a pagar sería igual al costo marginal, donde ahí se determinan las cantidades máximas óptimas totales que se ofrecería.

En este caso, generamos 6 bloques distintos de P sub 1, P sub 6. El primer bloque se pagaría, presumo, una serie de las cantidades. El puntero, si usted se fija, el ciprés uno va a abarcar a todas esas cantidades, todo este segmento. Sin embarcando con el puntero, sería excedente del consumidor. El mismo razonamiento podríamos hacer con el resto de los precios, donde siempre la parte de excedente del consumidor queda en la discriminación de segundo grado.

El excedente total también es igual al excedente total que se generaría con la cuasi competitiva, pero en este caso, a diferencia de, perdón, de discriminación perfecta, no queda todo en excedente para el productor. El productor se queda con gran parte del excedente, pero algo de excedente queda para el consumidor, mucho menos de lo que hubiera quedado en competencia monopolísticas, pero no más de lo que hubiera ocurrido con es que una acción perfecta.

Cuanto más excedente se va a quedar el consumidor respecto a la inclinación perfecta depende también de la pendiente del ángulo de mano. Si la curva demanda es un poco más inelástica, el excelente que había por el consumidor sería un valor absoluto un poco más alto.