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Modelo Humanista 2

Pedro Joaquín de Jesús Mayrén Arévalo17:41

Transcription

El modelo humanista, segunda parte. Comenzaríamos con Eric Berne y su Análisis Transaccional. Nació el 10 de mayo de 1910 en la ciudad de Montreal, Canadá. Muere el 15 de julio de 1970 en Carmel by the Sea, California, EE. UU. Su verdadero nombre era Eric Leonard Bernstein, hijo de David Taylor Bernstein, doctor en medicina, al cual estaba muy apegado. Eric, que le apasionaba acompañar a su padre en sus visitas médicas, de niño, era un médico que tenía una peculiaridad a la hora de hacer la visita a sus enfermos: comunicaba y comentaba con ellos el diagnóstico e intercambiaba con sus enfermos planes de tratamiento, manteniendo una relación espontánea a la hora de estar con sus pacientes, compartiendo el saber.

Su madre era Sara Gordon Bernstein, escritora y redactora profesional. Eric tenía una hermana, cinco años menor que él. La familia migró a Canadá desde Polonia y Rusia. El padre de Eric, el doctor Bernstein, murió de tuberculosis a los 38 años. A partir de entonces, la madre mantuvo económicamente a sus dos hijos. Ella también animó a Eric a seguir los pasos de su padre en la carrera de medicina.

Eric Berne se doctoró en medicina en 1935. En 1936, empezó su periodo como psiquiatra residente en la Clínica Psiquiátrica de la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale. Entre 1938 y 1939, se hizo ciudadano norteamericano. En 1940, estableció su primera consulta privada en Norwalk, Connecticut. Allí se casó con Elenore, con quien tuvo dos hijos. En 1941, inició su formación como psicoanalista en el Instituto Psicoanalítico de Nueva York, convirtiéndose en aspirante a analista junto a Paul Federn. Posteriormente, continuará su formación analítica en California con Erik Erikson.

En 1947, Berne escribe "La mente de acción", que en español tiene una traducción con el título de "Mecanismos de la mente", obra divulgativa que utiliza un vocabulario popular y varias historias cotidianas que ejemplifican diversos aspectos de la psiquiatría y del psicoanálisis. Mantiene en los artículos sobre la intuición y la comunicación, publicados en 1949 y 1956, toda su capacidad literaria. Fue rechazado como miembro de la Sociedad Psicoanalítica de San Francisco. Tras ello, prosigue con la teoría que estaba desarrollando y que comienza a publicar en el artículo de 1958, "Análisis Transaccional: Un nuevo y efectivo método de terapia de grupo". Aunque buscó alternativas para lograr una psicoterapia más eficaz, fue respetuoso con las teorías psicoanalíticas en las que se formó. Se rodeó de un equipo de colegas y organizó regularmente seminarios en San Francisco, California, para compartir sus experiencias como terapeutas de grupo y con vistas a desarrollar un modelo de psiquiatría social basado en el estudio de las transacciones como transacciones psicológicas entre las personas y sus estados del yo, al que llamó Análisis Transaccional.

Es decir, a partir de 1956, Eric Berne desarrollará la teoría del Análisis Transaccional y rápidamente se le unirán otros profesionales de la psicoterapia, de la psiquiatría y de la psicología, y formarán grupos de investigación, de reflexión y de estudios sobre la clínica. El Análisis Transaccional es un sistema de psicoterapia individual y social que se engloba dentro de la psicología humanista. Se divulgó a través de su libro "Juegos en que participamos". Propone una metodología y unos conceptos básicos expresados en un lenguaje que deja de lado los tecnicismos abstractos que predominan en otras teorías psicológicas. Pretende ser un modelo profundo con técnicas para facilitar la reestructuración y el cambio personal, de fácil integración con otras disciplinas de las ciencias humanas y sociales. Le ha proporcionado una gran difusión mundial dentro del entorno humanista, laboral y el de la autoayuda. Sin embargo, también se ha señalado su debilidad epistémica. Además, sus constantes analogías con el psicoanálisis freudiano le han dificultado ser plenamente considerado por la comunidad científica y asistencial.

A nivel funcional, busca facilitar el análisis de las formas en las que las personas interactúan entre sí mediante transacciones psicológicas con sus estados del yo: padre, yo adulto y yo niño, aprendiendo a utilizar cada uno en el contexto adecuado. Mucho padre para dar cuidados y reprender, y todo lo referente al aspecto normativo y ético. El yo adulto para el aspecto racional y de tratamiento de datos. Y el yo niño para lo ligado a lo espontáneo, los sentimientos, los deseos. El Análisis Transaccional se aplica a nuestra interacción con los demás y la comprensión de nosotros mismos. Su objetivo es crecer en el logro de una personalidad integradora. Como puede verse, este tipo de modelo está aplicado únicamente a adultos.

A nivel profundo, busca facilitar el abandono del guión psicológico que decidimos en la infancia bajo la influencia de las figuras parentales y de autoridad, pero que fue necesario para sobrevivir y que podemos aún estar siguiendo de forma inconsciente. Al dejar el guión, dejamos también de jugar los juegos psicológicos que lo refuerzan, pudiendo entonces usar de forma integral nuestra capacidad de pensar, sentir y actuar al servicio de un vivir saludable. De acuerdo con los deseos de su fundador, conscientemente extrafreudiano, esto es, que aunque tiene sus raíces en el psicoanálisis (debido a que Berne fue un psiquiatra entrenado en el psicoanálisis), este, el Análisis Transaccional, fue diseñado como una rama discrepante del psicoanálisis, pues tiene su énfasis en el análisis de las transacciones en lugar del análisis de la psique. Con su foco en las transacciones, este Análisis Transaccional movió la atención de la dinámica psicológica interna a la contenida en las interacciones de las personas. En vez de creer que el incrementar la conciencia y percepción individual del contenido de las ideas inconscientes es el camino terapéutico, el Análisis Transaccional se concretaba en las interacciones de unas personas con otras y el cambio de estas interacciones para la resolución de problemas emocionales.

Berne creía en el compromiso de curar a sus pacientes en lugar de solamente entenderlos. Para este fin, introdujo uno de los aspectos más importantes del Análisis Transaccional: el contrato, como un acuerdo entre el terapeuta y el cliente para buscar el cambio específico que el cliente deseara. Berne decía: "Todos nacemos bien, todos nacemos príncipes y princesas. Todos tenemos un cierto potencial humano que podemos desarrollar. Yo soy responsable de mi vida y decido, para bien o para mal, lo que es bueno para mí y lo que hago con ella. Todo el mundo, con solo algunas excepciones como los graves daños cerebrales, tiene la capacidad de pensar. La gente decide su historia y su destino, y estas decisiones se pueden cambiar. En resumen, todos podemos cambiar en pos de la autonomía y tenemos los recursos necesarios para hacerlo."

El objetivo del cambio en el marco del Análisis Transaccional es avanzar hacia la autonomía: la libertad del guión de la infancia, la espontaneidad, la intimidad, la resolución de problemas en lugar de evasión o pasividad, la curación como un ideal, no limitarse a hacer progreso, el aprendizaje de nuevas opciones.

Berne define los estados del yo como sistemas coherentes de pensamiento y sentimiento manifestados por los patrones de conducta correspondientes. Son los componentes de la personalidad y pueden clasificarse en tres tipos llamados adulto, padre y niño. Cada persona, durante cada día, puede ubicarse en un tipo o en otro, variando su modo de sentir, pensar y actuar según el estado del yo en que se encuentre. Gráficamente, Berne representa este modelo entre círculos alineados verticalmente, rodeados por una línea que los engloba, la cual suele omitirse para simplificar el diagrama, al igual que se utilizan las iniciales P, A y N.

El estado del yo padre, o el yo padre: la persona siente, piensa y actúa de modo similar a la versión que ha interiorizado de una figura relevante de su infancia. Estas figuras son principalmente los padres, y también abuelos, tíos, hermanos, hermanas, varios años mayores, cuidadoras, vecinos e incluso personajes de películas.

El estado del yo adulto, o llamado también yo adulto: está acorde con las capacidades que se han ido desarrollando a lo largo de la vida, los conocimientos que ha ido adquiriendo y la experiencia que ha venido acumulando la persona en su momento actual. Tiene un modo de sentir más estable, un modo de pensar que considera tanto lo específico e inmediato como el contexto general y las consecuencias, y puede modular su comportamiento.

En el estado del yo niño, también conocido como yo niño: el modo de sentir, pensar y actuar es similar a como lo hacía la persona en determinadas épocas de su infancia, la cual se caracteriza en general por la preferente intensidad y volubilidad emocional, pensamiento predominantemente centrado en lo inmediato y comportamiento tendiente a ser impulsivo.

Por ejemplo, tenemos al adulto verde y al adulto café. Si el adulto verde lanza un mensaje al adulto café, este tendrá que contestarle como adulto. Puede ser también que el padre mande un mensaje al yo padre y se ha contestado como yo padre. Pero ¿qué pasa si el yo padre del primer adulto lanza un mensaje ante un niño del segundo adulto? Tiene tres opciones de contestar: puede contestar el mismo niño al que fue lanzado el mensaje, puede contestar el adulto o bien también el yo padre. De igual manera, si el yo niño de nuestro adulto verde lanza un mensaje a la persona de color café, este podrá también contestarle desde cualquiera de estos tres aspectos: puede contestarle como un yo niño, puede contestarle como lo que sería el ideal yo adulto o puede contestarle como un yo padre.

Es así que los juegos de las transacciones que se dejan vislumbrar en una relación entre una persona y otra son múltiples y todo variará a partir de la historia y la estructura que tenga cada quien. Aquí tenemos a la primera persona de la izquierda: un yo adulto normal, un padre normal y un niño normal; es decir, una persona más o menos integrada en su vida. Sin embargo, en la otra persona que tenemos a la derecha, el yo padre envuelve totalmente el yo adulto, sin dejarlo actuar, y deja libre al niño a que actúe de manera espontánea. Si se deja libre un niño, podemos encontrar en la casa un verdadero tiradero, una revolución que tendremos que ponernos a levantar. Es decir, que si el padre envuelve al adulto al dejar libre al niño, estamos dejando aún a que ese niño pueda responder de manera, claro, espontánea, pero también como contesta a veces imprudente, a veces caprichosamente, a veces sin querer ser entendido. Esto es lo que nos demuestra Berne en su modelo de Análisis Transaccional.

Pasamos ahora al modelo de Milton Erickson, la llamada Hipnosis Ericksoniana. Milton Highland Erickson nace en Aurum, Nevada, EE. UU., el 5 de diciembre de 1901 y muere en Phoenix, Arizona, EE. UU., el 5 de marzo de 1980. Su familia, conformada por sus padres, siete hermanas y un hermano, emigró a Wisconsin, y sus padres compraron una granja en la cual toda la familia participaba en los trabajos. A los 17 años, aquejado por poliomielitis, su enfermedad llega a ser tan grave que es desahuciado por los médicos. Sin embargo, Erickson, por don Milton Erickson, va a tener el tiempo y el temple para recuperar los movimientos trabajando la introspección en sí mismo. Era capaz de poder distinguir quién subía las escaleras a partir solo del sonido. Esto lo desarrolla a esa edad, situación que lo va a acompañar toda su vida: ser sensible ante la percepción de las sensaciones de los demás, y esto lo va a llevar al trabajo en la introspección a sus pacientes.

Logró graduarse como psicólogo y médico en la Universidad de Wisconsin, en la que participó en las investigaciones sobre sugestionabilidad que estaba realizando el doctor Hull, aprendiendo hipnosis y destacando por realizarla de una forma muy personal. Erickson insiste mucho en el papel que juega el inconsciente, entendido no a la manera de Freud, sino como reservorio de recursos personales para resolver por sí mismo la problemática de cada individuo. La hipnosis la convirtió en un enfoque válido y sensible, capaz de adaptarse a las necesidades del paciente. Hoy día, la hipnosis es reconocida gracias a Erickson como una de las herramientas más poderosas para el cambio, aunque vale destacar que esta no fue la única contribución que el psiquiatra hizo al mundo de la psicoterapia.

El objetivo inmediato de Erickson era aliviar los síntomas y resolver los problemas de las personas que acudían a él, y para identificar el mejor método de trabajo se basaba en la personalidad y en las condiciones particulares de sus pacientes. Erickson creó una nueva visión de la hipnosis: para él, cada individuo era único, por ello la psicoterapia, en lugar de buscar amoldar a la persona para que encaje en una teoría de la conducta humana, debía ser formulada de una forma que permitiera encontrar la peculiaridad de las necesidades de cada individuo.

Hasta aquí este segundo vídeo del modelo humanista. Gracias.