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El éxito real no se ve. El éxito real comienza cuando se cierran las puertas y se apagan las cámaras. Lo que el mundo dice éxito es el resultado, es la consecuencia del éxito real.
Mira, en este podcast voy a compartir la mentalidad que más me ha hecho progresar en mi vida y más rápido me ha sacado de estancamientos. Básicamente, es la mentalidad del proceso. Las personas nombran éxito a lo que ven en Instagram: un auto lujoso, una marca de ropa cara, un viaje, un cuerpo tallado a mano, una facturación millonaria. Su enfoque está en el resultado, su enfoque está en lo macro, en el síntoma. Es muy complejo lograr resolver ese síntoma o lograr conseguir un resultado cuando te enfocas en la consecuencia y no las causas. No es lo que causó ese resultado y pocas veces tiene que ver con una fórmula mágica.
Para explicarte bien esta mentalidad que he incorporado con el tiempo y que sigo puliendo, te quiero llevar a una imagen. Imagínate que viajas a Italia, a Roma, y visitas el Coliseo romano. Y como todo el mundo, como todo turista, decidís sacarle una foto a lo que le está sacando una foto es al resultado macro de una creación que llevó 10 años y que involucró a 100.000 personas. Se dice 100.000 esclavos. Una construcción que implicó un trabajo coordinado durante 10 años de más de 100.000 personas y que hizo al anfiteatro más grande del mundo. Por más que hayan pasado casi 2000 años, el Coliseo romano, para soportar cuatro terremotos, tres grandes incendios, tuvo que trabajar paso a paso, ladrillo por ladrillo. Y cada uno de esos ladrillos tuvo que tener calidad. Cada paso, cada acción coordinada, tuvo que tener calidad. Y también tuvo muy buenos pilares, muy buenos cimientos. Eso hizo que lo podamos ver como un resultado extraordinario.
Ahora, no estamos enfocando en lo macro. Si le empezamos a hacer zoom a cada uno de esos ladrillos, nos vamos a dar cuenta que el éxito realmente se dio antes del resultado, en ese trabajo coordinado, en la calidad de cada ladrillo, en el trabajo de cada una de esas 100.000 personas que hicieron tremenda obra. El éxito está en lo micro. El éxito no es el resultado macro. No hay una acción súper poderosa y exponencial que haga que tengas un resultado grandioso y duradero. El éxito es acción coordinada, es estar ahí día a día construyendo sobre, por supuesto, un plan, una estrategia. Pero no son dos o tres tiros y ¡boom!, una obra de arte.
Si realmente quieres éxito, tenés que enfocarte en los procesos que hicieron a las personas que sean exitosas y que creen esos resultados. No te enfoques en el resultado. El resultado en sí, el enfoque en el resultado te da ansiedad, te nubla, te hace enfocar mal, te genera el síndrome del objeto brillante. Empezás a ver oportunidades por todos lados, no puedes mantener un plan concreto por más de tres meses, no puedes construir, no puedes tener esa acción coordinada día a día. El enfoque en el resultado es el principal enemigo de ese propio resultado.
El enfoque en el proceso, incluso, hace que los fracasos sean una oportunidad de mejora. El fracaso se hace parte de ese proceso, incluso no es un resultado, es un proceso de optimización. La mentalidad que incorporé para salir de momentos de estancamiento fue la mentalidad de la optimización. Dejar de enfocarme en resultados que quería lograr y empezar a enfocarme en mi área de control, en lo que yo podía hacer de manera consistente para generar un resultado. Pero hasta dejé de enfocarme en los resultados. Mi objetivo pasaron a ser optimizar constantemente los mecanismos, el proceso.
Yo realmente ya no compro fórmulas mágicas, estrategias superpoderosas. Ya no busco modelos de negocio: marketing de afiliados, trading, dropshipping, e-commerce. La construcción no busco un modelo de negocio en sí, busco enfoques, mentalidades, busco formas de pensar de personas exitosas. Hay un negocio en sí que sea exitoso, no hay un resultado que sea exitoso. Me empiezo a fijar y enfocar y a consumir también esa mentalidad. Y sí, por supuesto que esa mentalidad te puede traer una estrategia, pero esa estrategia funciona para vos, para tu momento en particular, quizás no. Pero la forma de pensar que incorporas es lo que hace al proceso, es lo que hace optimizar ese mecanismo.
Entonces, empiezo a invertir todo mi tiempo, todo mi dinero también, en la búsqueda de los mentores que se han conseguido lo que busco, en optimizar esos puntos a mejorar de mi sistema, de mi proceso. Y en la optimización constante de los elementos de mi plan, de los elementos de mi sistema, de mi proceso está el éxito. Ahí, cuando no lo ves. Ahora te lo estoy compartiendo cómo pienso, cómo veo los negocios, cómo veo el emprendimiento, cómo veo el desarrollo personal. No lo veo en acciones para lograr un resultado, lo veo en acciones para optimizar un proceso. Dejo de enfocarme en el síntoma y me empiezo a enfocar en las causas. Y ahí se me quita la ansiedad, y ahí se me quita la frustración, y ahí se me quita el síndrome del objeto brillante. Y ahí solamente me puedo enfocar en lo que realmente marca la diferencia, que es el proceso.
Tenés que volverte experto en la optimización de esos mecanismos, de esa acción coordinada. Tenés que volverte experto de la detección de la causa correcta y no de los síntomas. Soltá el lugar al cual quieres llegar y empezá a enfocarte en dónde estás hoy.