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Transformados por el salmo119:70

Celia Elizabeth Arriola5:07

Transcription

[Música] Salmo 199, versículo 70: "Se engrosó el corazón de ellos como cebo; más yo en tu ley me he regocijado."

David nos está describiendo a sus atacantes. No solo son soberbios, sino que tienen corazones engrosados. Hoy diríamos que sus corazones están "gordos". La imagen de un corazón gordo implica un corazón que no se ha ejercitado apropiadamente.

[Música] Algunas personas tienen mal identificado a sus atacantes. David estaba consciente de sus necesidades, pero todas se cubrían con la palabra de Dios.

Algunas personas han tenido dificultad en comprender la inclusión de adiestramiento físico, especialmente al ver lo que dice la Biblia acerca del ejercicio corporal. Por favor, leamos 1ª de Timoteo 4:8: "Porque el ejercicio corporal para poco es provecho; pero la Piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente y de la venidera."

Si estuviéramos obligados a escoger entre la Piedad y el ejercicio corporal, no cabría discusión al respecto. Siempre escogeríamos, claro, la Piedad. Pero, ¿quién dice que hay que escoger? Incluimos ejercicio corporal en nuestro adiestramiento como cristianos porque frecuentemente las mismas actitudes indisciplinadas y hábitos perezosos que causan la obesidad del cuerpo, también causan la obesidad del corazón.

Vivimos en una sociedad materialista. Nosotros tendemos a aislarnos de la realidad, nos tornamos descuidados y carecemos de la disciplina necesaria para participar en la mera Guerra Espiritual. Cuando nuestros corazones se engrosan, estamos a un paso de forjar mentiras. A veces, solo nos engañamos a nosotros mismos.

Sean cuales sean las circunstancias, estos versículos nos enseñan que matricularnos, o estar matriculados, en la escuela de aflicción va a ser. Vamos a ser atacados por soberbios y por personas con un corazón engrosado. Recordemos que Dios sencillamente está permitiendo que suframos un poco de aflicción para que podamos escribir con una convicción verdadera.

Nuestra tendencia es evitar las aflicciones, pero debemos darnos cuenta que ese proceso nos lleva a la palabra. La palabra es la manera con la que Dios quiere que aprendamos a defendernos, a pelear la buena batalla y que veamos que ser fiel a la palabra, decidir guardar sus preceptos, deleitarnos en ellos, es para toda la vida.

Oremos. Padre bendito, te damos gracias. Agradecemos una instrucción, un momento contigo donde nos instruyes, donde nos ejemplificas como el salmista estaba consciente que tenía atacantes, pero siempre se refugió en tu palabra. Ayúdanos, Señor, a ser como ese salmista, a tener ese corazón, a permanecer firmes y fieles hasta el final con la actitud correcta, con el corazón humilde y saber y sentir que lo que hacemos es para darte el honor que tú mereces. En el nombre de Jesús, amén.