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LA GRACIA 2026/07/18 Cuidar el corazón

fraynelson6:23

Transcription

La primera lectura de la Santa Misa de hoy está tomada del profeta Miqueas, un contemporáneo del profeta Isaías, que con sus textos nos ha acompañado durante la mayor parte de esta semana. El profeta Miqueas aparece hoy con una denuncia muy fuerte, una denuncia social, una denuncia sobre la injusticia social.

Es fácil tomar un texto de estos y convertirlo simplemente en un dedo acusador y transformar nuestras palabras simplemente en una especie de juicio contra los que tienen dinero o contra los que tienen empresas o contra los que tienen gobierno. Muy fácil levantar el dedo y decir, "Por ustedes, por ustedes, por ustedes el mundo está como está. Por ustedes hay tanto daño, por ustedes hay tanta pobreza, por ustedes hay tanto dolor." Eso es fácil hacerlo, pero estoy seguro que la palabra de Dios tiene un propósito más alto que ese. Y hay por lo menos otras dos lecciones que yo creo que vale la pena que las tengamos muy presentes.

La primera lección tiene que ver con la secuencia que va del interior al exterior. Porque Miqueas nos hace ver que antes de que se cometa el pecado exterior, por ejemplo, el desapropiar de sus bienes a los más pobres o el aprovecharse de los que no pueden defenderse, antes de llegar a ese extremo hay un proceso interior. Muchas veces la Biblia nos presenta ese encuentro con el propio corazón a partir del descanso, el sueño, la cama. Es decir, que metidos en el descanso, en la soledad de nuestras habitaciones, muchas veces maquinamos y eso que permitimos que tenga fuerza en el corazón y eso que permitimos que tenga fuerza en la imaginación y que tenga fuerza en el deseo, eso es lo que después te va a salir por la boca y es lo que después van a ser tus manos. Por eso también la Biblia tiene esa frase que uno debe recordar con frecuencia, ante todas las cosas, cuida tu corazón, porque en él están las fuentes de la vida. Cuidar el corazón. Cuidar el corazón. ¿Qué es lo que está maquinando tu corazón? Ya se trata de injusticia o no injusticia en este momento, no entremos en eso. Simplemente preguntémonos, ¿qué hay en tu corazón? ¿Cuáles son esos deseos? Porque es ahí, como lo dice Cristo en un pasaje del evangelio de San Marcos, del corazón es de donde salen las injusticias, las crueldades, las impurezas. ¿Qué es lo que bullye en tu corazón? ¿Qué es lo que hay en tu corazón? Porque eso que está ahí un día se adueñará de tu imaginación, se adueñará de tu deseo y terminarás haciéndolo. Ten cuidado con eso. Ten cuidado con eso. Esa es una enseñanza que todos podemos aplicar.

En segundo lugar, darnos cuenta del peligro que está en la palabra poder. [tos] [carraspeo] ¿A qué me refiero? A que el poder no hay que demonizarlo. No hay que decir que todo gobernante es un perverso, ni que todo rico es un egoísta. No, no hay que demonizar la palabra poder, pero sí hay que despertar nuestra conciencia con respecto al poder. Y aquí viene la segunda parte de la enseñanza que quisiera que aplicáramos, porque tú también tienes alguna clase de poder. Si tú tienes impacto en las redes sociales, eso es poder. Si tú eres padre de familia, tienes un grado altísimo de impacto y de influencia en tus hijos. Si tú eres médico en lo que tú aconsejas o dejas de aconsejar, si tú eres psicólogo en lo que tú dices que se debe o no se debe hacer, tienes un inmenso poder. Si tienes amigos o amigas y ellas te escuchan, tienes poder. Entonces, dejemos de pensar que el poder es únicamente tema de los grandes empresarios y de los presidentes o congresistas. Tú y yo tenemos poder. Y la pregunta a la que nos conduce Miqueas es, ¿ese poder lo estamos utilizando únicamente para provecho propio? ¿Estamos pensando únicamente en nosotros mismos, en nuestra comodidad? Tal vez, en cómo aprovecharnos de las personas o en cómo no desgastarnos sirviendo a otras personas. Son mensajes que no debemos despreciar.

Primero hago resumen, el mensaje del corazón, ¿qué hay en tu corazón? Porque lo que hay en tu corazón lo van a terminar haciendo tus manos. Lo que empieza siendo un pensamiento, luego se vuelve un plan, luego se vuelve una palabra y luego se vuelve una acción. Segundo, ¿qué estás haciendo con el poder? El poder que hay en ti, el poder que Dios te ha dado. ¿Qué estás haciendo tú con eso? Lecciones muy oportunas, palabras muy necesarias. Que Dios te bendiga y que él nos conduzca cada vez más a ese corazón de Cristo manso y humilde. Amén.