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PRAXIS FILOSÓFICA (5)

Tito Alfredo1:03:22

Transcription

Feliz día para todos ustedes. Bienvenidos a este encuentro. Le damos la bienvenida al quinto de la praxis filosófica.

El día de hoy intentaré hacer dos cosas. La primera es reflexionar en torno al carácter problemático de la metafísica. En tanto que la metafísica es el corazón de la filosofía, es el estudio del ser. Al igual que la ontología, es la metafísica aquella reflexión que se va a cuestionar o se va a preguntar por el fundamento, el fundamento de lo real. Entonces, vamos a ver en esta primera parte en qué consiste el carácter problemático de la metafísica o de la filosofía en general, ¿verdad?

Si da tiempo, si da tiempo, vamos a tratar de reflexionar también con un segundo tema: la cuestión de si la filosofía es o no es una ciencia. Son dos cosas que vamos a tratar.

Entonces, abordando la cuestión del carácter problemático de la metafísica o de la filosofía, se puede decir, pudiéramos empezar esta reflexión considerando la recomendación de Julián Marías, que es muy conocido historiador de la filosofía, pero también es filósofo. Entonces, decía Julián Marías que se puede iniciar la reflexión en torno a la cuestión del carácter problemático de la metafísica, estudiando la manera como Aristóteles le llama a la filosofía. Y Aristóteles era pensador del siglo II antes de Cristo. Aristóteles le llama a la filosofía de cuatro maneras.

Primero, para él, esto es la filosofía es una sabiduría. Se la considera como sabiduría. En segundo lugar, la llama filosofía primera. En tercer lugar, Aristóteles define la filosofía como teoría de la verdad. Teoría de la verdad. Y en cuarto lugar, Aristóteles define la filosofía con un concepto griego que puede entenderse de dos formas. Y el concepto es, lo comparto con ustedes, en griego se dice de esta manera. Y ese concepto griego puede entenderse de dos formas.

Primero, podría entenderse como ciencia buscada. Y en segundo lugar, puede entenderse como ciencia que se busca. No es lo mismo, pero ese concepto da lugar a pensar la cuestión del carácter problemático de la filosofía de dos maneras. Primero, vamos a examinar el significado del concepto bajo el término de ciencia buscada. Y después, vamos a analizar la cuestión bajo el segundo concepto, que es filosofía como ciencia que se busca.

Veámoslo primero. La filosofía como ciencia buscada tiene algunas implicaciones lógicas que vamos a poner en claro. La filosofía como ciencia buscada implica la idea de que entre el sujeto que busca, o la razón que busca algo, y aquello que busca, y es exactamente la filosofía, hay una especie de alteridad absoluta entre la praxis teórica de la búsqueda, de la razón que busca, y aquello que es buscado. Para ellos, términos, hay un sujeto que busca, una razón que busca, una mente que busca, y aquello que es buscado.

Y la primera implicación lógica es que en el concepto de filosofía como ciencia buscada hay una alteridad absoluta entre la razón que busca y aquello que es buscado. Hay una alteridad absoluta. Recuerden ustedes el concepto de alteridad. Alter es todo aquello que está fuera de mí, todo aquello que no soy yo. La primera implicación lógica es esa, que hay una alteridad absoluta. Es decir, una cosa es una cosa que no tiene nada que ver con la otra, y la otra tampoco tiene que ver con la otra. Es decir, la razón no tiene nada que ver con lo buscado, y lo buscado es algo que ya está ahí, ya está dado en el orden de las cosas existentes. Y por tanto, aquello que la razón busca es algo que ya está ahí, es algo que la razón no ha puesto ahí. Y bueno, ya que está ahí, de lo único que se trata es de ver dónde está, cómo es, cuál es su naturaleza, pero es algo que ya está ahí en el orden de las cosas existentes dadas.

Entonces, la primera implicación lógica de este concepto de filosofía como ciencia buscada es que hay una alteridad absoluta entre la praxis que debemos buscar y lo buscado.

La segunda implicación lógica de este concepto de filosofía como ciencia buscada, que así la llama Aristóteles, y que la búsqueda, que es la acción de la razón, la acción del sujeto que busca, la búsqueda no tiene un poder constitutivo sobre aquello buscado. Hay un poder constitutivo en el sentido de que la razón no puede crear, no puede transformar aquello que busca, porque aquello que busca, como vamos a ver un poco más adelante, se le va a presentar con un absoluto. Entonces, la búsqueda no tiene un poder constitutivo sobre lo buscado. Lo buscado, es decir, el carácter metafísico de lo real, o la metafísica, o la filosofía, se me presenta como algo que ya está ahí, como algo que es en sí y desde sí, sí, como algo absoluto frente a la razón. Entonces, se me presenta como algo que ya está dado, que ya tiene una esencia propia, ¿verdad?

Entonces, si esto es así, si esto es así, la razón que busca, que busca, debería entender el orden de lo existente como algo absoluto, constituido de una vez y para siempre. Es decir, bajo el concepto de filosofía como ciencia buscada, y la implicación lógica de que el orden del existente es algo que se te va a presentar como siendo en sí mismo y desde sí mismo, y por tanto, como algo que tú no puedes cambiar ni transformar, en el sentido de que lo real es algo que ya está dado. Lo real es algo que está ahí. No es la razón la que crea o crea las cosas reales, sino que únicamente va a captar el orden de lo que ya está dado.

Entonces, si la realidad se nos va a presentar como algo que ya está creada de una vez y para siempre, implicaría la idea de que aquello que se busca es algo que ya está ahí, que es real en sí y desde sí. Y por tanto, se le presenta a la razón como un destino. Y ya sabes tú qué destino es aquello que no se puede transformar. Y como no se puede transformar, a la razón o al sujeto que busca la verdad, que se le impone como algo que está más allá de su praxis y frente a lo cual únicamente queda, pues, adaptarse nada más.

Entonces, aquí también hay la implicación lógica de que el orden de lo existente sería intransformable. Sí, el orden del existente, que sería lo real, enseguida, es de sí, estaría más allá de toda práctica. Y entonces, la realidad no se podría cambiar.

Otra implicación lógica es que aquí, si la filosofía es ciencia buscada, entonces se trataría de un concepto de filosofía o de una filosofía cuya tarea sería únicamente la de explicar contemplativamente el orden de las cosas. Solamente explicar. Recuerden ustedes que el concepto de explicar, explicar es únicamente poner en evidencia la regularidad interna de un fenómeno, la regularidad interna de lo real, en tanto que lo real se me presenta como el absoluto, como algo que ya está ahí dado, que es en sí, es decir, de una vez y para siempre, se me presenta como destino.

Entonces, la razón frente a lo real se comportaría de manera meramente contemplativa, meramente en forma pasiva. Esto conectaría con el pensamiento, con una de las propuestas de Sócrates en términos de la metodología del conocimiento o el modo de acceso como la razón o no se lo real, que es el método de la mayéutica. El conocimiento únicamente sería la extracción de algo que ya está ahí. Procede el método de la partera. La razón no pone nada, el sujeto que busca no pone nada. Por eso se trata de una búsqueda que al final sería un ejercicio de la razón contemplativa al respecto del orden de las cosas reales.

Entonces, en este concepto de filosofía como ciencia buscada, implicaría la idea, al final de los finales, de una disolución de la filosofía misma, porque obligaría a la filosofía a no tener un carácter propio, sino que la filosofía se asemejaría o se asimilaría a lo que es la ciencia. Como lo vamos a ver en la segunda parte, si nos da tiempo, si no, lo dejaríamos para la próxima sesión. Y lo voy a adelantar de una vez: la filosofía no es una ciencia. Tampoco es lo que te han dicho desde hace mucho tiempo, que la filosofía es la madre de todas las ciencias. Tampoco es eso. La filosofía no es una ciencia. La ciencia tiene determinadas características que le son propias y por las cuales pues no puede ser filosofía. Y la filosofía igual. La filosofía no es una ciencia. Para la ciencia, para la reflexión científica sobre el orden de lo real, el objeto de estudio de la ciencia es algo que ya está ahí, es algo dado. Por eso que la ciencia frente a la realidad se va a preguntar en una forma diferente a cómo se va a preguntar la filosofía. El objeto de estudio para la ciencia, la actividad, el orden de lo real dado que ya está ahí. Para la filosofía, no. El objeto de estudio de la filosofía no necesariamente es el orden de lo real dado, como lo vamos a ver ahora mismo, ya en breve.

Entonces, el concepto de filosofía como ciencia buscada implica lógicamente la disolución de la naturaleza propia de lo que la filosofía es.

Ahora, examinemos el segundo significado del concepto aristotélico. Y dije yo al principio que el segundo significado es ya no ciencia buscada, sino que es filosofía como ciencia que se busca. Que se busca. Este concepto de filosofía como ciencia que se busca implicaría que se trata de una búsqueda con las siguientes implicaciones. Por lo menos, voy a detallar cuatro implicaciones lógicas de este concepto de filosofía como ciencia que se busca.

Primera implicación lógica: implica la idea de que hay un ejercicio de la razón reflexiva sobre una forma específica tanto de entender lo que es lo real, y también de las condiciones de posibilidad de encontrar la verdad en ese ejercicio reflexivo. Es decir, la filosofía, bajo este concepto de ciencia que se busca, no da por supuesto qué es lo real, y tampoco da por supuesto qué es la verdad. Y en tercer lugar, tampoco da por supuesto si la razón puede o no puede captar la esencia de las cosas, sino que se cuestiona, y menos a cuestionar qué es el carácter real de las cosas. Segundo, se cuestiona por la cuestión de la verdad. Se pregunta qué es la verdad. No da por supuesto que ya sabe qué es la verdad. Y en tercer lugar, se va a preguntar si sabiendo ya lo que es la verdad, en tercer lugar, se va a preguntar si es posible o no es posible para la razón humana acceder a la verdad. No da por supuestas las cosas, tiene que reflexionar sobre el carácter de realidad de lo buscado, sobre las posibilidades de acceso de la razón a poder conocer la verdad de lo real. Y además, se va a preguntar si la verdad de las cosas está dentro de las cosas, o la verdad no está en ellas, sino que la verdad es algo que la razón pone en la realidad. Por eso es un ejercicio, digamos, reflexivo frente a la realidad.

Entonces, la primera implicación lógica es justamente esa.

Es la segunda implicación. Y de este concepto de filosofía como ciencia que se busca, implica la idea de que lo buscado, lo buscado, no está en el orden de lo real dado, en el orden físico existente de lo real dado. Lo buscado no está ahí necesariamente, sino que está más allá de lo físico. Y por tanto, si está más allá de lo físico, entonces, al no ser físico, necesariamente tiene que ser metafísico, porque está más allá de lo físico existente. Y al no ser físico, y aquello que es buscado, decir, lo que la filosofía es o la dimensión filosófica y no real, al no ser físico, entonces la dimensión trascendental de lo real no queda reducido ni a la presencialidad material de las cosas, ni queda reducido al orden de lo que la realidad es aquí y ahora en su ordenamiento actual.

La filosofía no da por supuesto que las cosas son reales solo porque existen. La filosofía no se va con la finta de que el orden de la existencia es el fundamento, el ser. Y hacia, tiene que reflexionar, pone en tela de juicio todo eso, no lo da por supuesto. Y por eso es que yo decía hace un momento que, claro, tanto la ciencia como la filosofía no tienen más que enfrentar el orden de lo real. Solo que la filosofía frente a la realidad se pregunta de una manera, y la ciencia va a preguntarse de una manera diferente. Hay diferencia incluso en el modo de enfrentar ese proceso de conocimiento de las cosas reales.

La filosofía frente a la realidad se pregunta: ¿qué es lo que hace que esta cosa existente determinada sea real? Y por tanto, esa forma de preguntarse de la filosofía no da por supuesto de que las cosas son reales, no da por supuesto, se pregunta por el carácter de realidad de las cosas. La ciencia se pregunta de una manera diferente. La ciencia se pregunta frente a las cosas reales, que la pregunta de las ciencias así, ¿qué es lo que hace que estas cosas reales sean y existan como determinadas? Entonces, el modo de preguntarse de la ciencia da por supuesto que las cosas son reales. Y ya que son reales, pues únicamente hay que preguntarse cómo es que existen, cuál es su regularidad interna, cuál es su ley, qué es aquello que las hace ser justamente existentes y determinadas. Va tras la búsqueda de la ley del fenómeno. Es por eso que la ciencia busca las leyes específicas del fenómeno específico. Dos formas de preguntarse distintas. No digo yo que sean contradictorias, porque en realidad son complementarias, pero la una no es la otra.

La segunda implicación lógica de esta manera de entender la filosofía como ciencia que se busca, como acabo de decir, es que lo buscado no está en el orden de lo real que dado físico, sino que está más allá de lo físico. Y por tanto, es necesariamente metafísico. Entonces, esta forma de entender la filosofía como ciencia que se busca, entiende que hay un orden de la realidad que trasciende, es decir, que está más allá del orden de lo físico dado o de lo real existente y determinado. Y que por ello, hay una dimensión metafísica dentro de lo real. Hay una demanda y una dimensión metafísica en el orden de lo real. Implica la idea de lo real moviéndose en la dialéctica del ser y el deber ser.

La filosofía no da por supuesto que las cosas son y deben ser como son, porque no advierte la diferencia entre ser y parecer. La ciencia no advierte esa diferencia entre ser y parecer, porque para una visión científica de lo real, pues las cosas deben ser pues lo que son. Entonces, en la visión de la ciencia, hay una forzada coincidencia entre el ser y el deber ser. Uno, porque las cosas deben ser lo que son. Para la visión filosófica, no necesariamente. La visión filosófica va a preguntarse si las cosas son como deben ser. Ahora, claro, en la idea de que si las cosas son como deben ser, entonces hay una coincidencia entre ser y deber ser, y no hay contradicción entre ser y deber ser. Y ahí es donde no hay contradicción, pues no hay dialéctica, porque las cosas ya son plenas. Y al ser plenas, pues las cosas son absolutas y eternas. Y si son absolutas y eternas, porque las cosas son ya lo que deben ser. Al no haber contradicción entre el ser y el deber ser, entonces las cosas no se pueden transformar. Estamos allá de la praxis.

Entonces, en esa situación de esa supuesta coincidencia entre el ser y el deber ser, está clausurada la historia, está clausurada la praxis. Ya no es posible la praxis. Y entonces, la razón humana frente a esa realidad absoluta, únicamente le queda adaptarse a la tierra que fueres, haz lo que vieres, donde más vicente, donde mató a la gente. La vida es así, no la he inventado yo. El mundo es lo que es, más allá de la acción humana. El hombre no puede transformar la realidad histórico-social. Es al revés, la realidad histórico-social la que transforma al sujeto. Pero todo eso va a tener la implicación lógica de que el conocimiento consiste únicamente en un abordaje contemplativo de la realidad, en la tesis de la mayéutica.

Tercera implicación lógica de este concepto de filosofía como ciencia que se busca: en este concepto, hay la implicación lógica de que no hay una alteridad absoluta entre la praxis de búsqueda, que es la razón reflexiva, y aquello que se busca, es decir, lo verdadero o lo verdaderamente real de las cosas. El concepto de filosofía como ciencia que se busca tiene el propósito de buscar, tiene el propósito de indagar, de reflexionar en qué consiste el carácter de realidad de las cosas. Si ese carácter de realidad de las cosas está en las cosas, es de las cosas, y por tanto, la razón es meramente contemplativa, o no. La filosofía tiene que indagar también la idea de que la esencia de las cosas, pues no está dentro de las cosas. La esencia de las cosas está afuera de las cosas. Un tercer abordaje: si la esencia de las cosas no es algo que está ni fuera ni dentro de las cosas, sino que es algo que la razón supone que está ahí, no es un mero supuesto de la razón. Es el abordaje filosófico. No es tan sencillo, no es tan simple. Hay un carácter problemático en el modo filosófico de ver la realidad. Por eso decía Hegel en el siglo XIX que los filósofos vemos el mundo al revés. Y en cierto sentido, tiene razón. El modo filosófico de ver la realidad no es el modo ordinario.

Entonces, no hay ninguna alteridad absoluta entre la praxis de búsqueda y aquello que se busca. Lo buscado no se presenta necesariamente algo que está absolutamente fuera de la razón. Con el ejercicio reflexivo de la razón, no necesariamente puede hacer que sí, pero puede ser que no. Habría que ver a eso nos estamos refiriendo.

Entonces, la verdad de lo físico no necesariamente está dentro de lo físico, sino que pudiera ser, habría que ver después del ejercicio reflexivo de la razón, si la verdad de lo físico está en el orden metafísico, está más allá del orden de lo físico. Implica la idea de que las cosas no son lo que parece que son. Su verdad está en una dimensión metafísica que no se puede captar por la vía de los sentidos. Solo es presente a la razón reflexiva. El ser de las cosas no es algo que se pueda captar por la vía de los sentidos, por la vía de la experimentación. Solamente la razón reflexiva es la que puede captar y aprender y entender la dimensión metafísica de lo físico. Pero la filosofía ya se dio cuenta de que hay una dimensión metafísica dentro de lo físico. La ciencia no puede ver eso. La ciencia no puede ver esa dimensión metafísica dentro de lo físico. Solo la filosofía puede hacerlo.

Por tu cuarta implicación lógica del concepto de filosofía como ciencia que se busca, está también la implicación lógica de que la reflexión filosófica, que es metafísica, se pregunta por las condiciones de posibilidad de que pueda haber verdad, de que lo metafísico pueda ser imposible. La filosofía no da por supuesto de que la realidad o la dimensión metafísica de lo real, o en lo real, que no es lo mismo, ya vamos a ver, se puede conocer. Se va a preguntar también si esa dimensión metafísica de lo físico es conocida o es inconducible.

Recuerden el planteamiento de Heráclito. Para Heráclito, el ser de las cosas no se puede conocer. No se puede responder a la pregunta de qué es el fenómeno con qué es el ser de la realidad. Para Heráclito, lo único que se puede conocer son las huellas del ser, los rastros del ser, o como yo decía, los huesos del ser, porque la razón siempre llega tarde al encuentro por la realidad. Es la tesis del novio artista, de la filosofía. No supone alegremente de que la dimensión metafísica de lo físico se pueda conocer. Va a investigar si se puede conocer o no se puede conocer.

Bien, hemos visto claramente que hay una, hay una complejidad, digamos, hay un carácter problemático de la filosofía. Hay un carácter problemático de la metafísica. Es lo que yo quería plantear. En qué consiste el carácter problemático, pero el carácter problemático de la metafísica que se me presenta como problemático justamente por lo que la realidad es y también por lo que la filosofía como una forma muy peculiar de enfrentar la realidad es.

Entonces, hablemos un poco del objeto de la filosofía. Es aquello que trata o que es para tratar o debe tratar la racionalidad filosófica.

Bueno, la ciencia, la ciencia es un saber muy específico que tiene algunas características. El saber de la ciencia, vamos a ver, necesariamente demostrativo, es un saber sistemático, necesariamente tiene que ser un saber ordenado. Y las verdades de la ciencia, pues tienen que ser probadas. Y las cosas se prueban por dos vías: las cosas se prueban ya sea por la vía lógica o por la vía experimental, pero tiene que ser un saber probado. Y además, la ciencia tiene una dimensión predictiva o predictiva, pero la función de prognosis en el sentido de que el conocimiento en el conocimiento científico puede predecir que, por ejemplo, dadas estas y estas otras condiciones y estas otras situaciones, si se da esto, esto y esto y esto, el resultado va a ser este. Ese es el ejercicio predictivo de la ciencia. La ciencia puede predecir. Y cualquier verdad científica tiene dos características: las verdades científicas deben tener rigor lógico y validez universal. Justamente allí es donde cae en autocontradicción la ciencia, porque la ciencia pretende al final establecer verdades absolutas, es decir, verdades con validez universal que están más allá de espacio y tiempo. Pero la ciencia olvida que la realidad cambia, que lo que hoy es, mañana puede no ser. Y que por tanto, no se pueden ver, no se pueden postular verdades absolutas de una realidad que no es absoluta. No se pueden postular verdades infinitas de una realidad que es finita. Y es ahí donde la ciencia cae en autocontradicción lógica, porque pretende hacer algo que de antemano debería saber que no es posible hacer.

Pero la ciencia, frente a la filosofía, tiene una gran ventaja. La ciencia tiene la ventaja de que en el ejercicio de conocimiento cuenta con un objeto de estudio siempre ya dado. Entiéndelo real como algo existente, como algo que ya está ahí. Y bueno, ya que está ahí, se propone explicar las condiciones propias de su existencia, es decir, de la existencia del fenómeno. Entonces, la gran ventaja de las ciencias es que para la ciencia, el objeto de estudio es lo real dado. El ejercicio científico de la realidad parte de la ventaja de tener ya ahí en el orden de las cosas reales existentes y determinadas su objeto de estudio.

La filosofía no tiene un objeto de estudio ya dado. El objeto de estudio de la filosofía no es algo obvio, no es algo latente, no es algo latente, no es algo que está ahí a la vista. Más bien, el objeto de estudio de la filosofía es patente. Perdón, que le di vuelta a los conceptos, tengo que rectificar. El objeto de estudio de la ciencia es de la ciencia es algo obvio. Es algo obvio. Y al ser obvio, necesariamente es algo patente, que está ahí. Justamente por eso es patente, porque está ahí, es obvio. Es el orden de las cosas reales existentes.

El objeto de estudio de la filosofía es huidizo, se esconde, no es obvio. Y entonces, el objeto de estudio de la filosofía no es patente, sino que es algo latente. Lo escribo y terminará este cuadernito, pero todo sea por la filosofía. El objeto de estudio de la ciencia es patente, es algo dado, algo que está en el orden de lo existente. El objeto de estudio de la filosofía, más bien, es algo latente, es algo que se esconde, que está como entre líneas, que no es obvio, por lo menos no es obvio en el orden de la existencia. No es obvio a los sentidos. Únicamente la relación, la razón reflexiva puede verlo.

Entonces, la ciencia tiene la ventaja de que su objeto de estudio es patente, está ahí, es el orden de las cosas reales. Para la filosofía, su objeto de estudio, que es el fundamento fundamentado de lo real o la dimensión metafísica de lo físico, no es algo obvio, no es algo que solo tiene que es tienes que abrir los ojos y ya no. Es por eso es algo único, es algo que se esconde.

Ahí, entonces, algunas complicaciones del origen de la filosofía o de la dimensión filosófica de la reflexión humana. Algunas complicaciones. Vamos a ver unas cinco complicaciones rápidas.

La primera complicación: que el objeto de estudio para la filosofía, como ya lo he dicho, no es algo dado que esté en el orden de lo existente, no es obvio, es algo que se esconde, que está detrás de, o como decía, decía este Aristóteles, es aquello que permanece por debajo de aquello que permanece por debajo del carácter existente de las cosas, o aquello que permanece por debajo del cambio de las cosas, y que justamente porque permanece por debajo, no puede verse, se esconde. Es el ser de las cosas, es el fundamento y fundamentado del orden de lo existente. Entonces, la primera complicación es que el objeto de estudio de la filosofía no es algo que está en el orden de lo existente.

La segunda complicación: que la filosofía se pregunta si el orden de lo existente, de lo existente, fundamenta el orden de lo real. Es decir, la filosofía se va a preguntar si la existencia es la que fundamenta la esencia, así como te han enseñado a quitarte mucho tiempo y así como tú has supuesto siempre, porque siempre alguien, si alguien te pregunta qué es lo real, entonces tú vas a decir, bueno, lo real es lo que existe. Pero cuando dices tú que lo real es lo que existe, estás diciendo de forma implícita, de forma latente, que el fundamento del ser es la existencia. Y eso no es así. Las cosas no son reales porque existen, sino que existen justamente porque previo son reales. Es el ser el que fundamenta el existir y no viceversa, el existir el que fundamenta el ser.

Según la complicación: la filosofía no da por supuesto que ya sabe qué es la verdad. No da por supuesto cuál es el fundamento de la verdad. La filosofía no da por supuesto de que al hablar nos entendemos. Todo el mundo busca la verdad y cada vez que tú hablas tienes el humilde propósito de decir algo verdadero. Pero, ¿qué es la verdad? Si fue la pregunta que Pilatos le hizo a Jesús, cuando Jesús dice que es el camino, la verdad y la vida, y Pilatos le pregunta: ¿Qué es la verdad?

Entonces, en la sesión anterior, por lo menos, planteamos algunos tipos de verdad y algunos conceptos de verdad. Hablando de los conceptos de verdad, decíamos, solo para digamos traer a la memoria o recapitular, decíamos que el primer concepto de verdad es la adecuación del pensamiento y realidad. Siento sin determinar previamente quién se adecúa, quién. Si es la realidad la que tiene que adecuarse a la razón, o es al revés, es la razón la que tiene que adecuarse a la realidad. Y esto tiene sus implicaciones.

El segundo concepto, que es el concepto de Descartes, es que verdadero aquello de lo cual no se puede dudar. Y por tanto, el fundamento de la verdad es la indudabilidad. Verdadero es aquello de lo cual no se puede dudar. Es otro concepto de verdad.

Sí, y si hablamos en la sesión anterior también del concepto en los pragmáticos, del pragmatismo, que para ellos verdadero es lo útil. Algo es verdadero si es útil. Si no es útil, pues entonces no es verdadero. Por lo menos, vimos tres conceptos de verdad de los tantos que hay.

Y vimos también someramente tres tipos de verdad. Tres tipos: el conocimiento, el tipo de conocimiento inmanente, que plantea que cuando yo conozco, conozco mi idea de la cosa. Entonces, las cosas no son lo que son ellas, sino que las cosas son lo que yo creo que son. Entonces, el fundamento de la verdad no está en el campo de lo real, sino que está en el campo de la razón. Conocimiento es inmanente.

El segundo tipo de conocimiento es el conocimiento trascendente. Conocimiento trascendente. Y el conocimiento trascendente plantea la idea de que cuando yo conozco, conozco la realidad o la cosa. Cuando yo conozco, conozco las cosas o la realidad. Por tanto, la realidad no es lo que yo creo que es, sino que la realidad es lo que es. Estoy aquí en la idea de que la razón, cuando conoce, conoce el ser de las cosas, o conoce lo que las cosas son. Y las cosas no son lo que yo creo que son, sino que ellas son lo que son. Y la mente únicamente debe captar. La mente únicamente debe explicar las leyes del fenómeno. Pero las leyes del fenómeno no son algo que la razón pone o que la razón supone, sino que las leyes del fenómeno son exactamente del fenómeno.

Y el tercer tipo de conocimiento es el conocimiento trascendental. Y plantea la idea de que cuando yo conozco, conozco las cosas en tanto que la cosa se me da en mi razón. Y por tanto, la idea de la idea de verdad trascendental implica de que el conocimiento es la correlación entre una razón cognoscitiva y una realidad que hay que conocer. Pero lo real, en la visión, en el tipo de conocimiento trascendental, lo real no es sencilla de sí, sí, que sí, sino que lo real es lo que es en tanto que está correlacionado con la razón, en tanto que está correlacionado con el sujeto como docente. Y por eso es que decía Kant, decía que hay algo que el ser humano no va a poder conocer jamás. Va a poder conocer lo real en sí, sino que únicamente va a poder conocer lo real en tanto que lo real está afectado por mi subjetividad. Porque nadie puede ir al conocimiento de la realidad y quitarse por un momento su subjetividad y ponerla por ahí en un taburete a descansar. Ya que espera ver, pero aquel momento no estará aquí. Está la subjetividad, lo va a poner ahí a sentarse en un taburete y para ir a la realidad en sí. Entonces, como no se puede hacer eso, todo conocimiento humano necesariamente está afectado por la dimensión de subjetividad. Entonces, hay algo que no se puede conocer. Lo que no se puede conocer es la realidad en sí, es decir, no afectada por la subjetividad. Por eso que decía Kant, el ser humano no puede conocer la realidad en sí, solo puede conocer la realidad en tanto que la realidad es objeto y objeto es lo real presente a la razón, es decir, lo real en tanto que está interactuando con el sujeto racional, un docente. Ves que la cosa no es tan sencilla. Claro, parecía el planteamiento de Kant. De lo que estoy hablando acá es de las complicaciones de origen que tiene el pensamiento filosófico.

Pero hay dos complicaciones más. Pero la filosofía no se cuestiona sobre las posibilidades de que pueda haber verdad. No solo se pregunta qué es la verdad, sino que también se pregunta si la razón tiene la posibilidad o no la tiene de conocer realmente la realidad. No sea que llegue a la conclusión socrática que decía que pues, que lo único que se puede saber es que justamente no se puede saber. Y que toda sabiduría consistía exactamente en eso, en saber que no se sabe. Y es la tesis de la auto ignorancia. Tal filosofía tiene que cuestionarse también por eso, preguntarse si la razón puede o no puede conocer la verdad. No va a suponer alegremente de que es posible conocerla. Es la ciencia la que, en una forma ingenua, cree que puede conocer la realidad y se lanza al conocimiento de la realidad sin preguntarse previamente si puede o no puede. Pero realmente, para despejar esa incógnita de si se puede o no se puede, únicamente se puede hacer conociendo. Es decir, para poder saber si el conocimiento es solo posible, la única manera de hacerlo es justamente conociendo. Y conociendo, es decir, no se puede saber si podéis nadar o no podéis nadar sin haberse lanzado antes al agua. Y punto.

Y otra última, la última complicación del pensamiento filosófico, que frente al orden de las cosas, la filosofía pregunta si de hecho dicho orden de las cosas existentes, si dicho sentido, si dicho significado, si dichas leyes de las cosas, la filosofía se pregunta si son leyes de las cosas. Y si son de las cosas, entonces las cosas existentes se fundamentan a sí mismas y en sí mismas. Si eso es así, el ser de las cosas está dentro de las cosas y no está fuera de las cosas. Las cosas no son lo que yo creo que son. Las cosas no son lo que una dimensión metafísica las hace ser. Si yo creo que el ser de las cosas o el orden de las cosas es de las cosas, entonces las cosas existentes son en sí y desde sí. Pero en ese sentido, no habría quizá una dimensión metafísica en el orden de lo real. Pero la filosofía va a preguntarse si ese orden de las cosas, como dije, es de las cosas, o si son algo que la razón supone que hay. La filosofía también tiene que pensar, tiene que reflexionar si ese orden de la realidad, si ese ser de la realidad, es solamente un supuesto de la razón. Es que yo supongo que hay un orden de la realidad, hay un ser en la realidad, pero eso es un mero supuesto de la razón. Entonces, ya el ser de la cosa no es de la cosa, sino que es un mero supuesto de la razón. Ves. Y entonces, si esto fuera así, si la cosa fuera de que, o si la cuestión fuera de que el orden del mundo o el orden de las cosas existentes no está en lo existente mismo, sino que está en la razón que interactúa con el mundo, porque las cosas no son ellas lo que son, sino que las cosas son lo que yo pienso que son, entonces ese orden ya no es de las cosas, sino que es un orden que está en las cosas sin ser de las cosas. Estas son las complicaciones del pensamiento, del pensamiento, digamos, filosófico. No es tan sencillo.

Entonces, la razón de la racionalidad filosófica, que se pregunta de una forma diferente a la racional científica, si en el ejercicio positivo de lo real parte de algunos supuestos, el pensamiento filosófico parte de algunos supuestos suyos, pero claro, son supuestos que luego va a tratar de entender o de reflexionar sobre ellos.

Primera parte del supuesto de que hay algo más allá del orden existente de las cosas. La filosofía supone, por el mismo ejercicio de la razón, de que hay algo o que hay una dimensión metafísica más allá de lo físico, y que exactamente esa dimensión metafísica es la que hace posible el orden de la existencia.

Según dos supuestos: la filosofía supone que lo finito, que es el orden de la existencia, finito es aquello que está lanzado al tiempo y al espacio, y que tiene una terminación y tiene una finalidad, tiene un desde dónde y un hasta dónde, tiene un para qué y tiene para quiénes también. La filosofía se sospecha de que el orden de lo finito no tiene verdadero ser, porque hoy es y mañana no es. El orden de lo finito no es absoluto, no es eterno. Es la mezcla del ser y no ser. Hoy soy, mañana no soy. Como te dije en clases anteriores, el orden de lo finito es como las mercancías del show, ¿verdad? Que todas tienen fecha de caducidad. No somos absolutos. La filosofía parte de suponer que el orden de lo finito no tiene suficiencia constitucional. Las cosas finitas existentes no se bastan a sí mismas para hacer lo que son. Sí, pero también supone que hay una dimensión infinita de las cosas, y que el fundamento de lo finito es exactamente lo infinito. Solo que lo infinito no puede captarse por la vía de los sentidos, sino que únicamente puede captarse por el ejercicio de la razón. Sí, pero de la razón filosófica, no de la razón científica.

Tercer supuesto. La filosofía supone que hay una dimensión trascendental en la realidad. Hay una dimensión trascendental o trascendente en el orden de lo real. Las cosas no son solo única y exclusivamente lo que me aparecen que son. Hay algo más que está latente, está encubierto, o como dice, como dice Aristóteles, tipo que menos, lo que permanece por debajo de las chicas. Son muy bellas, muy hábiles en eso. A veces te dicen un sí, pero que en el fondo es no. Y te dicen un no, pero que en el fondo es sí. Es decir, no son patentes, sino que se expresan o rabia latente. Haya tú si entiendes mal, haya tú si no logras entender. Sí, entonces el ser gusta de esconderse. No, no es obvio. Al ser se llega a través de una reflexión.

Entonces, la filosofía supone, tiene la presunción de que hay un fundamento último de lo real, de que detrás del orden existente de las cosas hay un fundamento infundamentado que hace que las cosas sean lo que son en tanto que son determinadas. Y por tanto, el orden, la filosofía supone que el orden de lo existente no es absoluto. Es de lo más estúpido y de lo más anti-filosófico que puede haber. Y la verdad que yo he tenido que soportar mucho, aguantarme, cuando algunas personas me dicen que después de esta vida no hay otra. Los filósofos no podemos ser tan tontos, estúpidos, de plantear con una idea absoluta, cuestión de que después de esta vida no hay otra. Porque la idea de que después de esta vida no hay otra implica necesariamente, por lógica, la absolutización del orden existente de las cosas, la absolutización del orden dado. Eso es lo que me está diciendo. Eso es lo que la gente común dice, que lo dice como si fuera una gran verdad obvia. Cosa no es tonta. Realmente, uno como filósofo a veces tiene que aguantarse, pero no siempre. El que calla otorga. A veces, y el que calla otorga, pero a veces no. A veces, alguno tiene que vérselas con ese tipo de planteamiento, con ese tipo de ideas tan torpes. Después de esta vida no hay otra.

Entonces, la filosofía se hace algunas preguntas frente a lo real en su intento de captar el fundamento y fundamentado en lo real, en el supuesto de que hay un fundamento último de lo real. La filosofía debe preguntarse y se pregunta: ¿Cuál es ese fundamento y fundamentado? ¿Cuál es la naturaleza propia de ese fundamento y fundamentado? Sí. La filosofía se pregunta si ese fundamento y fundamentado, en ese absoluto, es de la realidad existente. Que se pregunta también si no es de la realidad existente, si es algo que está en la realidad existente, pero no es de la realidad. Está en la realidad, pero no es de la realidad. Puede ser que esté en el orden de lo existente porque lo puso la razón. De si las cosas son lo que yo creo que son, importante de ser de la cosa, no es de la cosa, sino que la cosa es lo que yo pienso que es. Y entonces, el ser de lo real está en la razón. Habría que ver si el ser de lo real está en una dimensión metafísica de lo real, más allá de lo físico, en un fundamento fundamentado que es absoluto. El teo, es como decía Aristóteles también en Platón, pues incluso el padre Ellacuría.

Aquí hay muchas cosas que considerar, ¿verdad? La filosofía también va a preguntarse si el orden de lo real, la unidad de lo real. Por esa pregunta, sí, si hay unidad dentro de lo real, porque lo real, como se me presenta, se representa como siendo determinado, como siendo absoluto en su determinación. O sea, la taza no tiene nada que ver con la página, la página no tiene nada que ver con la compu, la compu no tiene nada que ver con, etcétera, etcétera. Cada cosa es cada cosa, es absoluta en su determinación, en su individualidad. Pero, ¿eso es así? ¿No será más bien que todo tiene que ver con todo? Entonces, la filosofía se va a preguntar por el carácter de unidad del orden de lo real. ¿Hay unidad o contradicción dentro del orden de lo real? No da por supuesto que las cosas son absolutas en su individualidad. Va a preguntarse si hay algo que está dentro de lo real o fuera de lo real, haciendo que todas las cosas estén conectadas de independencia alguna respecto de otras. Como decía Kant, las cosas son lo que son en la correlación o en la determinación de unas con todas. No puede ser tan sencillo este asunto.

También la filosofía tiene que enfrentar la pregunta de si el fundamento y fundamentado es de carácter material o es de carácter inmaterial o espiritual. Bueno, dejaríamos esto hasta acá. No alcanzamos a ver la cuestión de la pregunta de si la filosofía es una ciencia o no lo es, pero lo vamos a ver en la próxima sesión del día, el día del jueves, primero Dios. Pasen ustedes un maravilloso día. Hasta la próxima.