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Om shanti, buenos días. Bienvenidos y bienvenidas a esta meditación de la mañana en la que hoy vamos a practicar y a la vez reflexionar, porque la meditación no es solo una práctica, es también una práctica reflexiva. A veces puede ser de más concentración o de absoluta presencia o de más silencio. Y de otras veces también puede ser de de de cuestionarte, reflexionar y hacer ciertas prácticas que te ayuden a manejar mejor tu vida.
Entonces, hoy vamos a hablar del malestar del cuerpo. Hay muchas formas de malestar. Nuestro cuerpo acumula tensión, pero también genera enfermedad. Otras veces eh hay como alteraciones emocionales. Es decir, el cuerpo tiene muchas reacciones diferentes a lo largo de toda nuestra vida, incluso también depende de la edad, ¿no? O de o o de cómo lo tratas.
Entonces, cuando entendemos que somos un alma, el alma y el cuerpo están íntimamente relacionados. Y la meditación, especialmente la meditación raja yoga, nos permite despegarnos, soltar el cuerpo, desapegarnos de forma que cualquier tipo de malestar físico, emocional, cualquier alteración que normalmente si no meditamos nos afecta directamente y mucho, por ejemplo, el dolor físico. En cambio, con la meditación [tos] podemos gestionarlo, no es que lo lo reduzcamos cero, no es que que que desaparezca, pero si la intensidad es un ocho, podemos reducirlo a la intensidad cuatro. Y entonces un dolor con intensidad cuatro es mucho más manejable que un dolor con intensidad ocho.
Si hay un un una erupción emocional debido a una situación a circunstancia y de repente puede ser una un nivel nueve que me desborda completamente, que no me permite pensar, que que me tiene completamente absorto en esa experiencia que no es agradable con la meditación y el desapego del cuerpo y de lo que le está ocurriendo al cuerpo, porque eso le ocurre. te desapegas y de repente esa intensidad nueve puede bajar a intensidad tres o incluso intensidad dos, es decir, sentir paz independientemente de que haya un movimiento emocional.
Entonces, vamos a practicar eso, cómo gestionar ese malestar de cualquier tipo de nuestro cuerpo físico. Muy bien, respira profundamente, busca una postura adecuada y prepárate para ese viaje como siempre hacia tu mundo interior. Meditar es descubrir y explorar, conocer, indagar todo lo que ocurre en tu mundo interior y soltar todo lo que ocurre en el mundo exterior. La gran mayoría de personas están involucradas [música] todo el día en lo que pasa fuera y por eso cuesta meditar, porque no tiene tantos estímulos. No es tan estimulante la meditación es más reflexiva, es más silenciosa. Pero el que se atreve a hacer ese viaje y es capaz de conectar con su mundo interior y explorarlo y descubrirlo, se da cuenta de que hay muchos tesoros en el interior.
Así que ahora observa tu propia respiración. Ese es un paso previo al trabajo interno, pero es importante enfocar la atención en la respiración porque te permite ir desconectando de todo lo que ocurre fuera. Mantente ahí un momento. Y ahora profundiza un poco más. entra en ese mundo interior observando. Observa las sensaciones corporales físicas. Hay algo alterado. Hay algo que produce un cierto nivel de malestar en el cuerpo. Obsérvalo. En el momento que lo observas. De alguna manera ya estás reduciendo su impacto y su intensidad. Te das cuenta que es algo separado de ti.
Observa también tus emociones. ¿Hay alguna emoción que de alguna forma domine mi voluntad o influya en mi actitud? En el momento que la observas ocurre lo mismo, se reduce su intensidad. Y observa también tus pensamientos. ¿Hay algún tipo de pensamiento que afecta a [música] mi estado de ánimo, que incluso me afecta físicamente, que produce algún tipo de malestar que se manifiesta en el cuerpo, observa, tal vez hay algún patrón que se va repitiendo y que casi sin darte darte cuenta. Genera esa sensación de malestar.
Al final, todo lo que ocurre en tu cuerpo es tu creación. seas consciente o inconsciente de ello, de alguna forma u otra lo has ido creando a lo largo del tiempo con tu manera de vivir, tu forma de comer, tu manera de relacionarte, tu forma de pensar, todo eso ha ido creando patrones que tienen un impacto en tu cuerpo y muchas veces tenemos que soportar el resultado de algo que ni siquiera recordamos. Pero no hay nadie más que tú. Nadie crea nada en ti que no seas tú. Simplemente acepta ese pensamiento con amor, con desapego, con humildad. Eso te permite gestionar, trabajar, explorar lo que está ocurriendo en este momento. No importa el origen, es muy difícil de detectar. A veces ni siquiera es de esta vida. Puede ser de vidas pasadas. Lo importante es que te das cuenta ahora que hay un dolor, hay un malestar, hay una tensión emocional o hay un bloqueo en tu mente o hay una crisis trascendental, [música] espiritual.
Observa cualquier cosa que de alguna manera u otra te produce algún malestar. Tal vez incluso no ahora mismo, pero a lo largo del día o últimamente podido percibir. Tómate un momento en silencio para esa observación sutil, esa observación con desapego. Ah. Observa con desapego. Y si detectas algo, no te influyas, no te cuestiones por qué, no te sorprendas, simplemente obsérvalo, acepta que está ahí. Toma conciencia de que te está influyendo, de que no te beneficia. Primer paso, en esa aceptación y en esa observación hay un nivel de desapego. Ya ya no estás identificado, ya no estás atrapado en ese malestar. has creado una distancia entre tú y lo que ocurre en tu cuerpo. Toma conciencia de esa distancia. Tú no eres tu cuerpo. Tu cuerpo es tu creación. es el instrumento a través del cual te expresas, [música] te manifiestas, te comunicas y a la vez es el instrumento a través del cual experimentas el impacto de todo lo que ocurre en tu vida.
Ahora lo observas con desapego, aceptas lo que ocurre. En esta aceptación puedes dirigir tu atención hacia el punto centro de la frente, punto de luz, el alma, el ser consciente. Ese eres tú. Yo soy un alma. Yo soy el ser que da vida a este cuerpo. Toma conciencia de tu identidad espiritual. Toma conciencia de la diferencia entre el cuerpo y tú, el ser consciente y suelta. Enfoca toda tu atención en el punto. Siente que eres luz, pura energía y el cuerpo es materia. No eres tú. Todo lo que le ocurre al cuerpo ha separado de ti. Prea esta actitud interior. Gestiona ese malestar. Siendo consciente del alma, haciéndote consciente de tu verdadera identidad, un ser de luz, un ser consciente, un alma. Enfoca tu atención en ese punto. Soy un alma. Soy un ser consciente separado de este cuerpo. Ah. Soy luz.
Toda la atención está en el punto donde va tu atención, va tu energía. Si tu atención está en el cuerpo, en el dolor, en el malestar, en la emoción, en la historia mental que te cuentas, toda tu energía está ahí. Es como si te convirtieras en el cuerpo mismo. Cuando tu atención está en el alma, sientes esa distancia sana entre tú y el cuerpo. Soy un alma, soy un ser consciente. Siento la luz en el centro de la frente. Toda mi atención está enfocada en ese punto y el cuerpo queda separado como a una distancia, como que puedo sentir y observar lo que le ocurre, pero no me afecta. está ahí, pero yo no estoy ahí y estoy en el punto consciente de la luz, consciente del alma. Sigue ahí, sigue con esta práctica. Concentración en el alma, desapego del cuerpo.
Cuando la atención está en el cuerpo, es como si el cuerpo te atara. Puede crearse una sensación de agobio, depresión, de estrés. Meditar es soltar todo eso, ser consciente de que está ahí. de que de alguna forma u otra lo has creado, aceptarlo y enfocar tu atención en el punto. Soy un alma conscientemente al punto soy luz. Conscientemente sueltas lo que le ocurre al cuerpo, te desapegas, te distancias, te das cuenta, pero no te identificas, no le das vida, sigues en conexión con tu luz interior.
En esta conciencia. Puedes elevar todavía todavía más a otro nivel tus pensamientos [música] y conectar con una inteligencia superior, con un ser de luz que solo irradia una hermosa luz llena de paz, llena de amor, silenciosa, pura, limpia. Y al conectar te saca todavía y te lleva más allá del malestar del cuerpo. La luz te lleva más allá y cualquier pesar, influencia, dadura, bloqueo, te lleva a un espacio de paz, de calma, de silencio, donde todo está bien. En su presencia todo está en orden. En su presencia olvidas lo que le ocurre al cuerpo. En su presencia te sientes protegido. Conecta con la luz. Enfoca tu atención en la luz. Absorbe esa energía. No necesitas pedir, no necesitas hablar, solo conectar, sentir conscientemente que absorbes esa luz y vas más allá de este cuerpo, más allá de la conciencia de este cuerpo, más allá del malestar de este cuerpo y te das cuenta de que es posible distanciarte de esta estructura física que parecía imposible cuando no eras consciente.
Y ahora poco a poco, con práctica, con paciencia te das cuenta de que puedes gestionar ese malestar en tu cuerpo. Mantente un momento ahí en silencio, en conexión, con desapego. Absorb esa energía de la luz y ves más allá de las sensaciones corporales, del posible malestar de tu cuerpo. Sumérgete en la calma, en la calma de esa conexión con la luz. Y con estos pensamientos, prepárate para regresar. Respira profundamente, mueve ligeramente todo tu cuerpo y regresa. Y recuerda que lo que le ocurre a tu cuerpo, si tú quieres y practicas, no tiene por qué ocurrirte a ti, alma. Ese trabajo de estar a una cierta distancia de tu cuerpo es fundamental para poder gestionar cualquier tipo de malestar físico, emocional, mental. En la medida que vamos practicando somos conscientes de que hay ese malestar, pero no nos influye, no nos afecta, no lo sentimos de la misma manera y podemos gestionarlo y seguir con nuestra vida hasta que poco a poco se diluye o desaparece. Sigue practicando. Todo es cuestión de práctica. Que tengas un feliz día. Om.