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Tenemos que eh preguntarnos Por las preguntas de la filosofía. La filosofía hace preguntas que no todos quieren preguntarse porque hace preguntas que en realidad toda la existencia humana, el entero planeta en el que habitamos, está organizado para que el hombre no se haga esas preguntas.
Por ejemplo, hay preguntas como este: ¿Por qué es tan Injusto el universo en que vivimos? ¿Por qué hay hambre? ¿Por qué hay gente que tiene tanto y gente que tiene tan poco? Esas son determinadas preguntas, pero son preguntas filosóficas y son preguntas de una que han nacido, digamos, de una determinada filosofía.
Por ejemplo, la filosofía del eh querido cabezón barbado este Kl Marx, ¿no? Que tenía una cabeza enorme y se le ocurrió preguntar un día este: ¿Por qué algunos tienen tanto y otros tampoco? Y escribió un enorme libro, El Capital, que bueno, ya entraremos en eso.
Ahora, este, las preguntas de la filosofía, las fundamentales, son de del siguiente tipo. Porque digamos, eh, la hicieron los griegos. Los griegos, este, se asombraron de estar en medio de tanta maravilla y dijeron: "Todo esto que hay y que que yo veo es algo, pero es un algo enorme. Y si en lugar de todo esto no hubiera nada. Si en lugar de esto no hubiera nada". Entonces, esa pregunta surge del asombro.
Pero hay otra pregunta fundamental que inaugura la modernidad del capitalismo y es la que la la que hace René Descartes en 1637, en uno de los textos más bellos de la historia de la filosofía, El Discurso del Método, que cualquiera lo puede comprar y lo puede leer en una hora, dos horas. Y la pregunta de Descartes no surge del asombro, surge de la duda.
Y vamos a ver cuánto tiene que ver con nosotros. Un día, este señor Descartes, simplemente dijo: "Voy a dudar". Miren, eso fue revolucionario. No hay nada más revolucionario que plantarse un día ante toda la realidad y decir: "Bueno, yo voy a dudar de todo. Eh, no, no me vendan más buzones, no quiero que me que me convenzan más, yo voy a dudar de todo".
¿De qué dudo? Descartes dudó de toda la teología medieval, dudó del aristotélico tomismo, del tomismo aristotélico, dudó de este las verdades evangélicas, dudó de la inquisición, dudó en última instancia de Dios. ¿Por qué dudó de Dios? Porque Descartes dijo: "Voy a dudar de todo". Y cuando alguien dice: "Voy a dudar de todo", tiene que dudar de Dios.
Y Descartes estaba en 1637. Lo habían quemado a Bruno, lo habían quemado a Giordano Bruno. La inquisición se había quemado a Giordano Bruno. Descartes estaba preocupado por eso. Se fue a Holanda, que que era un país en el que todavía se podía pensar con mayor libertad, de donde vemos que el pensamiento requiere de la libertad para ejercerse.
Eh, en Holanda, Descartes dice: "Voy a dudar de todo". Y después dice: "Pero de lo que no puedo dudar es de mi duda". Y después dice: "Bueno, pero si yo dudo, es porque pienso, porque mi duda surge de una actitud del pensamiento". Entonces dice: "¿De qué puedo no dudar? De mi pensamiento". Y saca la célebre fórmula: "Pienso, luego existo".
Pero me interesa más que nos mantengamos en la cuestión de la duda. Cuando él dice: "Voy a dudar de todo", nosotros hoy deberíamos decir también: "Dudemos de todo".
¿Qué hizo Descartes? Descartes apagó el televisor de la teología medieval. Ese era un televisor tremendo. Además, si uno no veía esos programas, la inquisición lo quemaba. Si uno no creía en lo que decía ese televisor, la inquisición lo quemaba. Torquemada le golpeaba la puerta uno y a la hoguera.
Entonces, Descartes tuvo el el enorme coraje de afirmar su propia subjetividad: "Voy a juzgar". Esto es revolucionario en filosofía. Esto es la que lo que la filosofía tiene de contestatario, de revolucionario, de nuevo. Esto es lo que le puede cambiar la vida a usted.
Descartes dijo: "Yo voy a dudar de todo. No les voy a creer más a todos aquellos que me dicen que tengo que creer en la verdad revelada de Dios, que la iglesia es la encargada de bajarla a la Tierra y de aplicarla a través de sus grandes inquisidores". No, dijo Descartes: "Voy a dudar". Y al hacerlo, apagó entonces ese televisor de la teología medieval.
¿Qué tal si nosotros? ¿Qué tal si nosotros un día de estos, un día de estos, digamos, estamos en casa y estamos en casa como estamos habitualmente, no, sentados ahí, chuc, chuc, chuc, chuc, chuc, chuc, dale, dale, dale con el zapping de una cosa a la otra y no nos importa nada.
¿Qué vemos? Vemos una catástrofe, vemos el hambre, vemos la tortura, vemos la guerra, vemos a las modelos, vemos todos los traseritos, por por decirlo así, en un programa de televisión. Uno, de filosofía, uno dice "trasero" en lugar de "culo". Este, pero los vemos así, abusivamente. Nos tiran con todo eso, pasan de una cosa y quedamos así idiotizados hasta que nos dormimos.
Bueno, lo que hace Descartes es: "Bueno, basta con esto. Tiro el control remoto. Agarro el otro aparatito y tac, apago el televisor y empiezo a pensar". Estoy dudando de eso. Yo estoy dudando de eso porque en realidad todo ese vértigo creo que me lo están tratando de meter a mí en mi conciencia y yo no quiero que que mi conciencia sea el vértigo que me están vendiendo. Quiero que mi conciencia sea libre y piense mis problemas.
Entonces, comienzo a dudar. Yo voy a dudar de eso. Y cuando comienzo a dudar, comienzo a ser libre. Libre, porque solo una conciencia crítica es libre. No hay libertad si no está alimentada por la crítica y la crítica solo puede ser ejercida a partir de la autenticidad del sujeto. Crío.