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El fruto y los dones del Espíritu Santo. Hoy quiero hablar dos mensajes. En uno, quiero tratar de poder disertar esto, el fruto y los dones del Espíritu Santo.
Mientras yo oraba en la madrugada, Dios me hablaba y me decía, "Hijo, yo quiero que tú hables cuán importante es tener el fruto del Espíritu Santo y también los dones del Espíritu Santo."
Es muy importante enfatizar que tanto el fruto como los dones vienen del Espíritu Santo. Todo lo que se nos da viene por él y para él. Y para él siempre va a ser la gloria.
Tanto el fruto como los dones son demasiado importantes en la vida del cristiano. Ni una es más que la otra. Es como decir, un avión tiene dos alas, pero la una depende también de la otra.
Incluso yo he escuchado decir gente, "no es que para mí los dones no son muy importantes. Para mí el fruto es más importante que los dones." Y es esa misma razón por la que hoy tanto criticamos a los dones y hace a que hoy en día no se vean evidente en la vida del cristiano.
Pero Pablo afirma al creyente y le dice, "Deseen los mejores dones." Porque el reino de Dios no se trata en sí de elegir una de la otra, no, sino de entender el lugar que cada una ocupa.
Hay algo que realmente te va a ser visible, pero hay algo que revelará quién eres. Hay algo que puede hacer que la gente te respete, pero hay algo que te hará que realmente te conozcan.
Y cuando Jesús habló sobre esto, no lo dijo por casualidad, lo dijo porque entendía que tarde o temprano lo que somos por dentro siempre va a terminar dando fruto por fuera.
Pero hoy quiero tratar de hablar dos mensajes. En uno, Jesús está usando la imagen de un árbol para enseñarnos algo profundo. Un árbol no se conoce por el tallo. Un árbol no se conoce por el tronco. Un árbol no se conoce por la sombra que puede dar o por las hojas. No se conoce así. se conoce por el cómo produce el fruto.
O sea, que si la raíz es sana, el fruto va a estar sano. Si la raíz está dañada, el fruto va a estar dañado. O sea, que el fruto es el resultado visible de una vida gobernada por el Espíritu Santo de Dios.
Y aquí trato de iniciar. El fruto habla de Dios en ti. Dígale a su hermano que está a su lado. Dígale esto. El fruto habla de Dios en ti. Pero dígaselo, hermano. El fruto habla de Dios en ti, pero los dones hablan de Dios a través de ti.
Dígaselo, dígale a su hermano, el fruto habla de Dios en ti, pero los dones hablan de Dios a través de ti, porque el fruto revela lo que está pasando por dentro, ya que el fruto es Dios formando su carácter en su interior.
Es cuando en vez de reaccionar con ira, respondes con paciencia. Es cuando en vez de orgullo hay humildad. es cuando en vez de venganza hay perdón. O sea, que el fruto va a trabajar en tu interior y los dones te van a respaldar en tu exterior.
El fruto es la evidencia y no es una apariencia. El fruto no es algo que tú dices que tienes, es algo que los demás pueden ver. Un árbol no anuncia que tiene manzanas, simplemente las produce.
Y Jesús dijo algo claro, por sus frutos yo los voy a conocer, no por cuánto tú hables, no por cuánto dices, sino por los frutos que tú estás dando. Porque el fruto se nota en la manera como tú hablas. El fruto se se nota en la manera como tú reaccionas, como tú tratas a las personas.
Y yo vengo a hablarle a gente aquí que quiere que tenga los frutos del Espíritu Santo, no simplemente que vengamos a cantar dos coritos, a a levantar las manos, a botar dos lágrimas, no, no. Dios quiere que el fruto del Espíritu Santo sea evidente en nuestras vidas.
Podemos decir que amamos a Dios. Pero no amamos al prójimo. ¿Cómo estamos hablando que tenemos el fruto del Espíritu Santo? Podemos decir que somos fiel, pero no le somos fiel a las personas. ¿Cómo decimos que cargamos el fruto del Espíritu Santo?
El fruto tiene que evidenciarse en tu vida. Yo no vengo a hablar mal de los dones, pero los dones son importantes para la vida del cristiano. Pero en el cielo no lo van a conocer por los dones. En el cielo lo van a conocer por cuánto fruto el creyente está dando en esta tierra.
El fruto es evidencia. No es una apariencia y no es tu ropa. El fruto no es tu ropa. No es cuánto tú hablas, sino qué es lo que está dando por dentro. El carácter de Cristo se va a perfeccionar en tu vida. Eso es lo que Dios quiere, que tengamos el fruto del Espíritu Santo.
Jesús no dijo por su por su vestimenta, no dijo por sus dones. Es verdad. No dijo por las predicaciones, no dijo porque yo vengo a preparar un mensaje o a disertarle. No, no, no, no dijo por cuán elocuente una persona esce para predicar. No, dijo, por su fruto, yo los voy a conocer.
El fruto no es la no es la apariencia, sino la evidencia de quién tú eres. Todo mundo puede aparentar y poner una cara de santidad. Todo mundo puede venir a la iglesia y aparentar que vengo internado y estoy santo. Todo mundo puede aparentar eso y Dios sabe de eso.
Por eso Dios no le impresiona solamente cuando tú vienes aquí a la iglesia. A Dios le impresiona como tú eres cuando nadie te ve, porque ahí se va a revelar quién tú eres en realidad.
Un ejemplo poderoso es David. Antes de ser rey, nadie lo conocía a David. Nadie conocía el llamado de David. David estaba con las ovejas. Nadie, nadie le tomaba importancia. E incluso la familia no le tomaba importancia a David, pero él estaba formando carácter. Nadie lo veía, pero estaba siendo formado.
Y cuando va a vencer a Goliat, no fue simplemente un un vencerlo así no más, sino el carácter fue que hizo que lo pueda vencer. En cambio, Saúl, todo el mundo miraba su apariencia, todo el mundo quería al rey Saúl porque era alto de buena estatura.
Pero cuando tú entiendes que Dios no va a mirar solamente tu apariencia, Dios va a mirar cómo el carácter de Cristo, de él se está formando en tu interior. Por eso, una de las grandes cosas y diferencia entre David y Saúl, que David tenía el fruto, pero Saúl no lo tenía porque Saúl criticaba, Saúl quería matar a David y David decía, "No voy a tocar al ungido de Dios." Ves a una persona diferente.
Saúl quería matarlo a David porque en él no había nada. ¿Sabes lo que me impresiona? Que 40 años gobernó el rey, el rey Saúl, pero a los 2 años dice que fue desechado. En otras palabras, reinó 48 años sin Dios.
¿Cuánta gente viene a la iglesia, pero no tiene a Dios? ¿Cuánta gente viene a la iglesia y levanta las manos, pero no está el fruto del Espíritu Santo? Dios quiere ver fruto, no cuánto tú hablas, no cuánto tú dices, porque si realmente hay fruto de nosotros, no vamos a criticar al hermano.
Cuando hay fruto en nosotros, no vamos a hacer un video y criticar al hermano. No, no, sino que tú lo bendices, sino que tú oras por él. sino que tú lo apoyas en él, no que vas a hacer un video, no que vas a hacer a criticar a las personas, no, sino que tú lo restauras. Si cayó, le dice, "Hermano, vuélvete a levantar." Dios está buscando gente que sean igual como Cristo.
El fruto es la evidencia de quién tú eres cuando nadie te ve. No cuando te ven los hermanitos, ay, viene el pastor, el pastor viene. Ay, Dios mío, voy a poner como que estoy haciendo las cosas bien. El pastor viene, uy, me va a ver. Aleluya. No es porque el pastor te ve, sino que ya Cristo te está viendo. No queramos aparentar algo aquí y en la casa. Somos somos peores que el enemigo.
Segundo, el fruto protege tu propósito. Dígale a su hermano que está a su lado, dígaselo. El fruto protege tu propósito. Lo único que va a proteger tu vida espiritual y tu ministerio es el fruto del Espíritu Santo, porque el fruto va a sostener el don.
Y uno de los grandes problemas en la iglesia de Corintios, ¿sabe cuál era? Que fluían en dones poderosos. La iglesia de Corintios era una de las iglesias que más dones tenía. fluían en donde ciencia, en donde discernimiento, en donde de liberación, de todo esto fluían en ellos. Pero, ¿qué pasaba? Que Pablo llega y los exhorta.
¿Cómo es posible que tengan todos los dones, pero no hay amor contra el prójimo? ¿Cómo es posible que ustedes profeticen, pero después están hablando mal del hermano? ¿Cómo es posible eso?
Asimismo también fue Sansón. tenía un don extraordinario, pero no tenía dominio propio, porque se dejó llevar por sus emociones, se dejó llevar por lo que veía. Pero si Sansón hubiera tenido el fruto del Espíritu Santo, no se hubiera dej dejando llevar por lo que ve o por lo que siente.
Porque cuando tú tienes el Espíritu Santo en tu vida, tú no te direccionas a lo que dice tu pensamiento, tú no te direccionas a lo que dicen tus emociones, sino que tú te direccionas a lo que está diciendo el cielo de ti. Tú te direccionas a lo que Cristo está diciendo de ti. No me están logrando entender.
Por eso dice la escritura, cuando tú te unes a Dios, un espíritu eres con él. Ya no hablan dos lenguaje, ahora habla un lenguaje. Ya no habla lo que dices tú, habla lo que el cielo dice de ti.
Si Sansón, escúcheme algo, si Sansón hubiera tenido el fruto del Espíritu Santo, no se hubiera dejado llevar solamente por el poder que él cargaba. ¿Por qué? porque se no tenía el dominio propio. Y y dice la escritura que el primer mandamiento es amar a Dios con todo tu corazón y el segundo es es semejante amar a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.
Es decir, el segundo mandamiento depende del primero. Es decir, que primero si tú amas a Dios, vas a poder amar a tu prójimo. Si tú amas a Dios, vas a amar a tu pareja. Aleluya. Si tú amas realmente a Dios, vas a amar a tu esposo, a tu esposa.
Dios quiere que primero entiendas que el amor de Dios tiene que estar en tu corazón. Nunca vas a poder amar a alguien si primero no aprendes a amar a Dios. No es que yo soy fiel. No, no, no. Tú no vas a ser fiel si primero no tienes el fruto de la fidelidad. Porque el primero que es fiel es Dios. Y Dios nos enseña a ser fiel porque vivimos en un mundo pecaminoso, en un en un mundo donde somos infieles delante de Dios.
¿Quieres amar a alguien de verdad? ¿Quieres amar? Escúcheme, para vergüenza mía, yo siempre discutía con mi padre, con mi papá. Yo siempre discutía con él. Yo siempre peleaba con él porque aún yo no lo había amado de verdad. Y y a veces esto pasa en la familia que no hay amor entre Padre e Hijo, porque no hay fruto del amor.
Pero cuando el Espíritu Santo llega sobre tu vida, tú cambias tu manera de ser, tú cambias tu manera de caminar, porque ya no lo gobiernas tú, lo gobierna el Espíritu Santo y él pone ese amor para amar a cualquier persona.
Los dones te van a abrir puertas, es verdad, pero solo el fruto las va a mantener abiertas. Los dones te van a abrir puertas porque la gente te va a conocer. Y es verdad, nos impresiona ver a los grandes hombres de Dios que fluyen con poderes, pero cuando se acercan no son nadie.
Escúcheme, fui a predicar a una ciudad y no la voy a nombrar. Y cuando estaba ahí, me reunieron con algunos hombres ahí de dioses, mujeres de dioses, que también iban a predicar. Y y bueno, como a mí siempre soy una de las personas que cuando aquí predico, pero cuando estoy reunido, quizás no me gusta casi hablar, pero había una una de las personas que tenía muchos años en el evangelio y quería estar contando tantas cosas, quería evidenciar, quería darse a conocer, quería darse a entender que él fluía más y y uno como que algo dentro de ti te está diciendo, "Ey, mira, a esta persona que habla mucho pero no hace Nada, porque el hombre y la mujer de Dios no depende de cuántos años tienen el evangelio. El hombre y la mujer de Dios depende de cuántos frutos está dando. Aleluya. De cuánto conocimiento tiene de Dios.
No es que menospreciamos a los nuevos que recién empiezan. Dios puede levantarte, puede levantarte quizás a ti más que personas que recién que ya tienen años, porque no depende de cuántos años hay en el evangelio, depende del fruto que tú estás dando.
El fruto del Espíritu Santo te mantiene íntegro, te mantiene en humildad y en sencillez. Y mientras más alto, siempre me dice mi pastora esto, mientras más algo más alto Dios te posicione, más humilde uno tiene que ser. Mientras más Dios nos eleve, mientras más alto crezcamos en Dios, más sencillo tenemos que ser. Siempre eso se me comienza a recordar en mi mente y en mi corazón. Cada vez que las personas comienzan a la viene esa palabra. Recuerda lo que dice tu pastora. Mientras más alto, más humilde tienes que ser.
El problema es que Dios te da los dones, pero se te olvida de dónde Dios te sacó. Y comenzamos a juzgar a las personas.
El fruto refleja a Cristo en ti. Dígale a su hermano que está a su lado, "El fruto refleja a Cristo en ti." Dígas al cielo de nuevo. Mírelo los ojos y dígale, "El fruto refleja a Cristo en ti."
Jesús amó cuando lo rechazaron. guardó silencio cuando lo acusaron injustamente. Perdonó cuando lo estaban crucificando y eso se llama el fruto.
A Dios no le va a impresionar cuántos dones usted tenga, porque eso es un regalo de la gracia de Dios. Los dones Dios te lo imparte. ¿Sabes por qué? Porque eso es la gracia de Dios. Pero el fruto es el carácter de Cristo que él lo forma en ti.
Por eso dice la escritura en Primera de Corintios, capítulo 4, versículo 18. Por tanto, nosotros todos somos mirando a cara descubierta como un espejo la gloria de Dios. Somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen como por el espíritu del Señor.
Cuando tú te miras al espejo, te das cuenta el reflejo de quién tú eres. Así Cristo se va a reflejar en tu vida. ¿Por qué? porque el fruto es el carácter de Cristo en ti.
Dios no le va a impresionar cuánto tú profetices. Dios no le va a impresionar cuántas lenguas tú hables. A Dios le impresiona los frutos. No cuántas visiones tú tengas, no cuántas revelaciones tú tengas, a Dios le va a impresionar cuando te aplasten, cuando te quieran humillar, ahí Dios te va a ver si puedes soportar el fruto del Espíritu Santo.
Gálatas capítulo 5, versículo 21. El fruto del Espíritu Santo es amor, paz, paciencia, benignidad, contempl templanza, entre otros. Ese es el fruto del Espíritu Santo que Dios quiere. Y sabe lo que me impresiona, que no son los frutos, sino que es el fruto. Es decir, que el primer fruto es el amor. Y cuando tú tienes amor, tú arrastras los demás frutos. Tú tienes paz, tienes eres eres templante con los demás, templanzas, pero el primer el primer fruto que Dios quiere es que el amor esté en tu vida.
Primera de Corintios, capítulo 3, 18. Pablo afirma que somos transformados de gloria en gloria.
Y ¿por qué yo quiero dar a conocer esto? Porque el fruto es diferente a los dones. Los dones Dios te lo imparte por gracia. son el resultado de una búsqueda que tú tuviste quizás en algún en algún tiempo y por eso Dios te lo imparte, porque Dios confía en ti, pero solamente el fruto la va a mantener abierta y sana.
Por eso yo mientras analizaba esto, Dios me enseñaba algo y me decía, "Hijo, la presencia no es lo mismo que la unción. ¿La qué es la presencia?" La presencia es la personalidad de quién es Dios. Su presencia son sus atributos. Es el carácter de él. Es su misma personalidad, pero la unción es el poder de él.
Por eso dice la escritura en Abacú, su gloria cubrieron los cielos. La gloria es la personalidad de Dios. Su presencia cubrió los cielos. Y dice que todos fueron llenos del Espíritu Santo de Dios. Su gloria cubrió los cielos y la tierra se llenó de su alabanza y el resplandor fue como una luz. Rayos brillantes salían de sus manos y ahí estaba escondido el poder de Dios. Y ves su presencia y sus poderes.
Por eso Moisés conocía el poder, pero no conocía la presencia. Conocía las cosas poderosas que Dios estaba haciendo. Pero sin embargo, le dijo Dios, "Muéstrame tus caminos. En otras palabras, muéstrame tu presencia. Yo conozco tu poder, Dios, pero yo te quiero conocer quién tú eres en realidad.
Y yo vengo a hablarle a gente aquí que no solamente quieren conocer el poder de Dios, sino que quieren conocer quién es Cristo de verdad en nosotros. Aleluya, Jesús.
La presencia te cambia a ti. La unción es para que otros sean cambiados. El fruto del espíritu es para cambiar tu interior. Los dones del Espíritu Santo es para que otros conozcan el evangelio a través de ti.
Por eso los dones no salvan a nadie. Puedes tener todos los dones del mundo, pero si no tienes amor, soy como un símbalo que retiñe. Le molesta a Dios que solamente tengamos dones. Los dones son irrevocables. Es decir, tú te puedes apartar de Dios y puedes estar hablando dos lenguas por allá. Tú te puedes apartar de Dios y quizás Dios te puede utilizar.
He conocido ministros y Dios nos libre a nosotros. que operaban en dimensiones profundas, en poder de Dios, pero cuando iban a su cuarto se iban a acostar con mujeres, se iba iban a fumar. Y yo decía, "Dios mío, ¿por qué pasa esto?" Y dice que él tuvo una revelación. Una vez estaba durmiendo, él dice que había salido de una campaña poderosa y Dios lo había utilizado, pero en esa noche se fue a acostar con una mujer, estaba en adulterio y Dios le dijo, pero y le decía a Dios, "¿Por qué pasa esto? ¿Por qué tú me utilizas cuando yo estoy en pecado?"
Y dice que Dios le da una revelación a él y le dice, "Escúchame bien, ve a Dios le muestra una revelación a un perro que estaba con gusano y acá le muestra un maná que brillaba y de pronto eh Dios le dice a él, ¿qué es lo que me quiere dar a conocer?" Y Dios le dice, "Mira, ese perro eres tú y el maná es mi palabra." Es decir, por causa tuya yo no voy a contaminar mi palabra. Y esto fue muy fuerte para él porque él estaba era como un perro que tenía gusano, pero a causa de él no iba a ser que la palabra cambiara.
¿Por qué Dios te va a utilizar con poderes? E incluso aunque estés haciendo las cosas mal porque hay una necesidad en el pueblo de Dios. No porque tú estás bien, sino porque quizás alguien necesita de Dios ahí y tú vas a ser puente.
Por eso Pablo exhorta y dice, "Yo me cuido de mí mismo, a no ser que siendo heraldo para otro, yo mismo quede descalificado." En otras palabras, Pablo estaba diciendo, "Yo fluyo en el poder, pero yo me cuido también. Yo fluyo en el poder, pero yo guardo que los frutos del Espíritu Santo se evidencien en mi vida.
Los frutos te van a proteger. Los frutos te van a proteger. No es que estamos en una generación donde nos impresiona tanto cómo fluyen las personas y los invitamos a predicar a la iglesia porque, wow, cómo fluye con poder y gloria. Wow. Cómo levanta a paralítico y lo invitamos a predicar a la iglesia. Así nos invita una persona. Se lo invita por cómo es el fruto de él.
La presencia te va a cambiar a ti, pero la unción te va a respaldar. Los dones también son muy importantes para su vida. No quiero hablar mal de los dones porque los dones son demasiado importantes también. ¿Por qué? Porque si tú no tienes don de discernimiento, tú no vas a tú no vas a poder discernir si alguien te está profetizando bien. Solo el don de discernimiento de espíritu te va a dar a conocer quién está fluyendo, si es el enemigo o si es el o si es Dios que está fluyendo.
Todos estos dones te van a ayudar a entender ciertas cosas para que el poder de Dios se vea también en ti. Por eso a Jesús dice la escritura que dejó toda su gloria para aquí venir y ser un humano normal como nosotros. dice que dejó toda su gloria y todo su poder. Y dice la escritura que cuando él ya fue bautizado, el espíritu lo llevó al desierto. Y me impresiona que cuando lo lleva al desierto, dice la escritura que el enemigo se le acerca a Jesús y le dice y le comienza a tentarlo. Lo tentó tres veces y después le dice, "No tentarás al Señor tu Dios."
Es decir, que los frutos los protegió a Jesús. Por eso que después salió en el poder, dice la escritura, y vino en el poder y comenzó a echar fuera demonios. En ese mismo momento no lo podía echar porque no cargaba el poder de Dios. Pero cuando salió del desierto, dice la escritura que vino en el poder de Dios y pudo echar fuera demonios, pudo sanar, pudo libertar.
El fruto te va a proteger de tu pecado. El fruto va a ser a que tú no peques. El fruto te va a guardar porque es el carácter que Dios lo va a impregnar en tu corazón. Si eres humilde, eres sencillo. Por eso, cada vez que pasas en la presencia de Dios, más que caminas con Dios, más su presencia se te emprina en tu cara. Por eso Moisés cuando bajó del desierto dice que le alumbraba la cara. Él no se daba cuenta, pero los otros sí se estaban dando cuenta.
Porque si tú bajas de hablar con Dios, cambia tu manera de hablar. Cambia tu manera de quién tú eres y Cristo se va a ver reflejado en ti.
¿Cómo es posible que entre ministros, líderes nos critiquemos? ¿Acaso el pueblo de Dios puede estar dividido? Eso es lo que hoy en día se está viendo. No podemos criticar si él cayó, si él pecó. Si el hermano falló, tenemos que tener el espíritu de mansedumbre, levantarlo. Si pecaste, hermano, está bien. Yo te doy la mano para que te puedas levantar. Dios anda buscando gente humilde, gente sencilla de corazón.
Mira, la humildad no depende de la ropa. La humildad depende de lo que cargas en el corazón. Conozco mucha gente que no tiene ropa para vestirse, pero son orgullosos y altivos. Así que la humildad no es la apariencia, lo que cargas en el corazón.
El esfuerzo nace de la raíz y no del esfuerzo. El fruto, perdón, nace de la raíz y no del esfuerzo. Un árbol no se esfuerza, no se esfuerza para producir fruto porque está conectado a la raíz correcta. Por eso dice la escritura en Juan capítulo 15, "El que permanece en mí y yo en él, este lleva muchos frutos. Significa que el fruto no es algo que tú fabricas, es algo que Cristo produce en ti.
Cuando tú permaneces en Dios, aleluya, cuando tú permaneces en su voluntad, cuando tú permaneces buscándolo genuinamente a él, cuando tú pasas tiempo con el Espíritu Santo, él te va a cambiar tu manera de ver las cosas. Él te va a cambiar tu manera de hablar. La gente va a mirar a esta persona y va a decir, "¿Qué es lo que se cree? ¿Se cree santo? ¿Qué es lo que se cree? ¿Se le subió la unción? No, no, no es que se me subió la unción, sino que ahora tengo a Cristo y cuando Cristo está en mí, todas las cosas comienzan a cambiar. Cuando Cristo está en mí, su nombre, todo cambia.
Si estás conectado a la raíz que es Cristo, vas a producir fruto, Cristo. Pero si tu raíz es el orgullo, vas a producir orgullo. Porque el fruto de la carne mata tu personalidad, pero el fruto del espíritu pone gracia en tu personalidad. ¿Alguien captó eso, a su nombre sea la gloria?
El fruto de la carne va a matar tu personalidad. Por eso, cuando tú no buscas a Dios, tú comienzas a contestarle a todo mundo. No te importa nadie, porque el fruto de la carne te está matando a ti. Pero el fruto del espíritu viene a darle vida a tu interior. Y cuando tienes vida, ríos de agua viva van a correr dentro de tu vida.
El fruto se revela en la presión cuando el árbol se ve bien, cuando el clima es perfecto, pero cuando viene el viento fuerte, ahí se ve qué tan profundas son las raíces en sí. Por eso dice la escritura en salmo, bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malo, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de criticones, se ha sentado, sino que en la ley de Jehová está su delicia y en su ley medita de día y de noche. Será como algo plantado junto a corriente de agua, que da su fruto a su tiempo y su hoja no cae y todo lo que tú haces vas a prosperar.
Cuando tú tienes el fruto del Espíritu Santo, pueden venir vientos fuertes en contra tuyo, pero tú vas a ser como la palmera que te retrocedes y sigues de nuevo. Porque el que te sostiene no es el hombre, el que te sostiene es el espíritu que está en tu vida.
El fruto te va a sostener. Por eso el salmista David dijo, "Por poco tengo envidia de los que crecen como la hierba, porque la hierba será cortada y echada como fuego." Pero yo miré a los que crecían como la palmera, aunque la palmera crece lento. ¿Sabes por qué? Porque está echando raíces. Y las raíces es el carácter de Cristo.
Dios primero te va a formar para que las tribulaciones que vengan en contra tuyo te vayan a sostener, te van a sostener. Por eso uno de los árboles que se va para atrás, se va para adelante es la palmera. Nadie, ni un viento fuerte lo puede derribar. Por eso Dios no compara como la palmera y vamos a dar fruto. Vamos a dar muchos frutos.
La gente quiere acercarse a ti, no simplemente por ser bueno. No, nadie es bueno en esta tierra. La gente quiere comer de ti. La gente quiere que el fruto se evidencie en tu vida. No, pero vivimos en una generación donde si tú no me das, yo no te doy. Vivimos en una generación que si tú me eres fiel, yo te voy Si tú me eres infiel, yo también te voy a ser infiel. Escúcheme, la lógica de Dios es diferente a nuestra lógica. Aquí quizás no tengamos dinero, pero en el cielo se está acumulando todo. Aquí quizás somos menospreciados, pero en el cielo estamos siendo exaltados. Aquí vamos a ser humillados y pisoteados, pero llegará el momento que Cristo va a decir, "En lo poco me fuiste fiel, en lo mucho yo te voy a ponerte". Dice Dios.
El fruto del Espíritu Santo es impresionante. El fruto te va a proteger. Yo aquí estoy bajo la unción. Siempre digo esto. Yo siempre ingreso nervioso a hablar, pero cuando me cae la unción y a través de mí, yo hasta me olvido de mi nombre. Yo hasta me olvido de quién soy, porque la unción es para utilizarte, para que las otras personas entiendan el poder de Dios. Pero llegará el momento donde tú tienes que ir a tu cuarto y llenarte del Espíritu Santo, porque el fruto alimenta tu interior y a veces nos confundimos y pensando que como Dios nos está utilizando bastante, estamos bien delante de Dios.
Por eso el don puede ser mal para ti como puede ser bien. Y Dios, antes de ponerte los dones, Dios quiere formar carácter para que los mantengas abiertos, los mantengas fluyendo con poder y gloria. Por eso dice la escritura que cuando muchos vengan en mi nombre, dice la escritura, cuando estemos en el cielo, muchos van a decir, y no profetizamos en tu nombre y no echamos fuera demonios, Señor, y no sanamos paralíticos y y no y no restauramos a la gente. Pero, por y qué Dios le va a decir, "Apartaos de mí, nunca los conocí." Es que el don no va a salvar a nadie. El don simplemente para que otros conozcan el evangelio es la herramienta del cristiano. Es decir, que si tú no tienes tampoco los dones, no vas a fluir con poder y gloria. Otras personas no van a ser restauradas. Necesitamos las dos cosas, el fruto del Espíritu Santo y el don del Espíritu Santo también.
¿Sabe por qué la gente se deja llevar por mucho por lo que ve las redes sociales? Porque no tiene el don del discernimiento y al no tener el don del discernimiento lo pueden engañar. Porque estos dones te van a ayudar a detectar quién está al frente tuyo. Por eso Pablo exhorta y dice, dice la escritura, probad los espíritus. Solo lo vas a probar cuando tengas los dones del Espíritu Santo.
El fruto te forma a ti. Los dones son a través de ti que van a fluir con poder. Ya estoy, ya estoy terminando. El fruto se prueba cuando no cuando todo está bien. Se se prueba cuando te traicionan. Cuando nadie está contigo, el fruto no se ve cuando todo está bien, sino cuando la gente te da la espalda. Dios quiere ver si tú realmente sigues siendo humilde, sigues siendo sencillo. Aunque la gente te critica, tú los bendices a ellos. Ahí se va a ver reflejado el fruto del Espíritu Santo.
La presión no crea el fruto, solo revela lo que ya está dentro. Aleluya. Y este principio es fundamental porque todos serán presionados, todos pasarán por proceso, pero la diferencia no será el don, sino que será el fruto del Espíritu Santo.
Dios va a moldearte. Dios va a formarte. Dios te trajo a este lugar porque te está formando, te está enseñando nuevas cosas. Por eso dice la escritura que tenemos este tesoro en vasos de barro para que la excelencia y el poder de Dios no sea de los hombres, sino que sea del Cristo de la gloria. La excelencia tiene que fluir en ti. El poder de Dios tiene que fluir también en ti.
Dios quiere que seamos excelentes en todas las cosas. Es verdad. No va a ser con nuestra propia fuerza. Pero cuando tú tienes el espíritu, él te va a ayudar porque no es con fuerza del hombre. Por eso él mandó al Espíritu Santo, porque él estará con nosotros todos los días de nuestra vida para ayudarnos, para caminar con nosotros. Tú no caminas solo, el Espíritu Santo camina contigo. Tú no caminas solo, Cristo camina contigo.
La gente te respeta por lo que tú portas. La gente que tiene dones puede discernir una malicia del enemigo antes de que ocurra. Lo que por eso pasó con el rey de Judá. Fue librado del ataque de Siria porque había un hombre con dones. Había un hombre que sabía de dones y le reveló lo que iba a suceder.
No me hables de cuántos dones tienes, sino que háblame de cuántos frutos tú das. Cuánto cuánto humildad, paz, benignidad, templanza hay en ti. Si tú de verdad amas a tu prójimo, es porque estás amando a Dios. Si tú de verdad amas a tu pastor, a todas las personas que te critican, es porque el amor de Cristo está en ti. Ahí se va a reflejar los nueve dones del Espíritu Santo cuando el amor está en ti.
Por eso Dios dice, y termino con esto en la iglesia en Apocalipsis, le habla a todas las iglesias, pero una iglesia me llamó la atención y fue la iglesia de Efeso que le dice, "Conozco lo que le conozco que tú profetizas, conozco que tú hablas en lengua, conozco que tú sirves. Conozco que tú ayudas a los demás, conozco que tú tienes discernimiento de los que son verdaderos y los que no son verdaderos. Pero algo te hace falta, iglesia, que dejaste tu primer amor. Puedes hacer todas las cosas, podemos predicar, podemos estar bajo la unción, pero si no hay amor, no seremos nada en esta tierra y en la vida venidera.
En el cielo te van a conocer por el fruto. En la tierra te van a respetar por los dones que tú tienes. Porque la gente admira quiénes Dios los levanta. Pero en el cielo están admirando cuántos frutos tú estás dando.