📱

Get Our Mobile App

Take your business learning on the go!

Download on the App StoreGet it on Google Play

Transformados por el salmo119:80

Celia Elizabeth Arriola7:51

Transcription

[Música] Salmo 119, versículo 80. Sea mi corazón íntegro en tus estatutos, para que no sea yo avergonzado.

Sin duda, mientras el salmista escribía estas palabras, comprendía que el corazón representa mucho más que es. Es órgano vital y complejo que bombea la sangre por nuestro cuerpo para mantenernos con vida. Con el correr de los siglos, el corazón ha sido símbolo de la esencia misma de la vida.

La salvación es imposible a menos que el corazón participe, virando una nueva dirección en nuestras vidas. Las enfermedades del corazón son la primera causa de la muerte en nuestra sociedad moderna. El corazón espiritualmente débil es el primer destructor del andar espiritual con Dios.

Espiritualmente, nuestro problema es que nacemos con un corazón enfermo. Recordemos a Jeremías cuando describe que el corazón forma parte de nuestro equipo de fábrica, y lo dice así: Jeremías 17:9. Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conoce? La respuesta es Dios.

Como vimos en el Salmo 119, versículo 73, él lo hizo. Es el creador, él sabe cómo es. Pero Dios ha hecho mucho más que sencillamente hacernos entender la naturaleza inicua de nuestro corazón humano. Por medio de la redención que tenemos en Jesucristo, él nos ha dado un nuevo corazón, uno creado conforme al corazón de Dios. Puedes leer Ezequiel 36:26 y 27.

Como nación, Israel aún no ha recibido ese corazón nuevo, aunque muchos judíos sí lo han hecho en el transcurso de los últimos 2000 años. Podemos usar este corazón nuevo que Dios nos ha dado, o podemos abusar de él.

Generalmente, muchas personas invierten tiempo y dinero en prevención de enfermedades del corazón. Todos los días, en muchos lugares, hay gente corriendo, sudando en gimnasios, tomando vitaminas, participando de actividades diseñadas para ayudar a que el corazón funcione. Si tan solo dedicáramos lo inestable.

Esto es precisamente lo que dice Proverbios 4:23: "Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida." El perder la comunión con Dios y enfriarse en la vida espiritual es algo que empieza en el corazón. Un corazón no guardado por la palabra de Dios se descarrila.

Proverbios 14:14 dice: "De sus caminos será hastiado el necio de corazón; pero el hombre de bien estará contento del suyo." Qué increíble énfasis puesto en el corazón. Salomón advierte contra el ser engañado y presenta una verdad frecuentemente en Proverbios 23:7: "Cual es su pensamiento en su corazón, tal es él; come y bebe, te dirá; mas su corazón no está contigo." Lo que nos quiere decir es que hemos de prestar atención al corazón del hombre y no a sus palabras. Es el corazón el que fija la dirección del hombre, a pesar de sus palabras.

La única manera que podemos tener un corazón es pidiéndole a Dios que lo haga de acuerdo a sus estatutos, a su palabra. La Biblia es la que alimenta el corazón, lo fortalece y lo guarda de las influencias corruptas de este mundo caído, de la carne y del.

En verdad, hay una gran mayoría que están satisfechos solo con mantener todas las cosas espirituales estables, sin cambiar. Pero esto solo conduce a un solo sentido: hacia atrás. Tú puedes tener un corazón íntegro solo si toma tomas tu andar espiritual con suficiente seriedad como para pedir específicamente a Dios que te dé un corazón íntegro en sus estatutos. Es una oración que Dios no puede contestar a menos que tú te encuentres en sus estatutos.

A Dios le interesa tu vida, pero nuestras oraciones necesitan cambiar de dirección. Necesitamos orar para que nuestro corazón sea íntegro de acuerdo a él, y no de acuerdo a nosotros.

Oremos. Padre santo, te damos gracias por este día que nos regalas. Sabemos que el abrir los ojos, el despertar, es una bendición. Pero, padre, ponemos atención en lo que nos enseñas a través del Salmo y del versículo de hoy. Ayúdanos a tener ese corazón íntegro como David, como vemos en tu palabra. Quita nuestro corazón engañoso. Ayúdanos a no hablar bonito, sino a practicar lo que sabemos. Permítenos tener un corazón cuidado por ti. Ayúdanos a alimentarnos espiritualmente y a fortalecernos en todo, para que nuestro corazón te agrade. Gracias, Señor, te lo agradecemos y oramos en el nombre de Jesús. Amén.

[Música] [Aplausos]