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Descubrir la Psicología I: Recordar y Olvidar

Brian Norman Peña Calero26:48

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He tenido muchas veces la sensación de no tener suficiente memoria. Desde que somos pequeños y hemos de aprendernos la tabla de multiplicar, hasta que cuando vamos haciendo mayores nos damos cuenta que al ir a una habitación nos justamente no nos acordamos de aquello que habíamos ido a buscar. Tenemos problemas con nuestra memoria.

El arte de recordar y la necesidad de olvidar son elementos básicos de nuestro caudal de conocimientos y de saberes. A menudo hemos oído hablar de la necesidad de que nos dicen que los recuerdos no ocupan lugar, aquello que decían nuestros refranes de que el saber no ocupa lugar. Veremos en este vídeo cómo el saber ocupa lugar y que es necesario olvidar algunas cosas para poder aprender.

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Otras.

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La razón por la que los psicólogos piensan que hay más de un tipo de memoria se debe al llamado efecto de posición serial. Ahora, si intentan memorizar, pueden darse cuenta de lo que es el efecto de posición serial. Provecho de lo que aprenda hoy aquí. Voy a tener que recordarlo. La información, las imágenes, los sonidos y algunas veces incluso los olores y texturas, de un modo u otro, tienen que ser traducidas a códigos que mi cerebro pueda almacenar para poder recuperarlas cuando las necesite para sobrevivir. Tengo que recordar qué cosas son peligrosas y cuáles son comestibles. Las imágenes, las ideas, el lenguaje, incluso mis acciones físicas, tienen que estar representadas en mi memoria y, por tanto, recuperables para asistirme cuando sea necesario.

La memoria es esencial. De hecho, para muchos psicólogos y neurólogos, es el camino principal para estudiar las funciones de la mente y las estructuras del cerebro. Los expertos calculan que el cerebro humano puede almacenar un promedio de 100 trillones de bits de información, aunque se ha discutido la desvia con el director. Cuando nuestro sistema de memoria nos falla, podemos olvidar o dudar de lo que hemos aprendido, de algo que sabemos o de aquello que hemos visto con nuestros propios ojos, debido a gran variedad de razones. Cualquier cosa que pueda recordar... Bueno, ahora no recuerdo. Quiero decir que hemos discutido mucho sobre ello.

Está preparada. Sí. Las investigaciones sobre el olvido nos dan a entender que la memoria es un complejo proceso psicológico, un proceso dinámico influenciado por muchos factores.

Colegio. Agua. Es todo lo que recuerdo. Madre. Imagina que está en nuestra memoria. Influye el grado de concentración y el número de ensayos. ¿Recuerdas cuando conociste a su pad? Ambos deseaban tener un hij. Y también tiene que ver con el contexto en el que aprendes algo. A llamamos y del contexto en que lo recuerdes.

"Carry, cinco." "Bien, seis veces cinco. Muy bien, cariño." Y también depende de tu motivación. Puedes estar motivado para recordar u olvidar hechos psicológicamente relevantes que quedaron mezclados en tu memoria con tus deseos, temores y fantasías. Y, por último, el estado de tu memoria puede estar marcado por tu estado físico y condición biológica, y también por interferencias de otros sucesos y experiencias.

"Entiendo. Le atenderé más tarde. Estoy intentando terminar algo para esta mañana." "Lo llamaré." "De acuerdo. Adiós."

La investigación moderna de la memoria empezó hará unos 100 años con un psicólogo alemán llamado Herman Ebbinghaus, que estudió la memorización de sílabas en series aparentemente sin sentido. Con su utilización, Ebbinghaus esperaba obtener una medición cuantitativamente pura de la memoria, no contaminada por el aprendizaje previo. Primero aprendía una lista de sílabas, luego intentaba retener la lista en su memoria mientras se distraía memorizando otras listas. Entonces sometía a examen su memoria, comprobando cuántas veces tenía que releer la lista hasta haberla reaprendido perfectamente. Como se demuestra en sus gráficos originales, cuantas menos veces tenía que volver a la lista, más información había retenido en su esfuerzo original. Resultó ser que la memoria de Ebbinghaus mostraba una pérdida inicial rápida, seguida de una lenta disminución gradual durante el mes siguiente.

¿Por qué la memoria de Ebbinghaus se desvanecía tan rápidamente, incluso con tanto entrenamiento y práctica? Para empezar, se había perjudicado a sí mismo al intentar librarse de la llamada influencia dificultad del significado. Él no tenía ningún tipo de conexiones de enlaces para poder conectar las nuevas entradas, las sílabas, con la información ya almacenada. Carecía de contexto alguno al que recurrir para ayudarle a organizar lo no familiar en términos familiares. Al eliminar los recuerdos con sentido, Ebbinghaus, sin saberlo, se alejó de una de las estrategias más poderosas de la mente humana: dar sentido. El orden y la organización y la información que ello conlleva.

Muchos de los principios básicos de la memoria fueron descubiertos durante las siguientes décadas de investigación, gracias a experimentos en los que los sujetos intentaban recordar sílabas sin sentido presentadas a intervalos precisos y controlados. Otros investigadores analizaron la memoria en animales mediante el aprendizaje de laberintos o realizando discriminaciones entre posibles opciones.

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Pero esta línea de investigación cambió radicalmente durante los 60 con la aparición de los ordenadores. Por primera vez, los psicólogos pudieron crear un modelo de trabajo de los mecanismos de la memoria. Esta nueva aproximación representaba la mente como un procesador de información, como un ordenador. La información puede ser cualquier conocimiento recibido, procesado y entendido por un individuo.

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La complejidad de la memoria pudo entonces ser desglosada en los procesos que la componen. Primero, el input debe codificarse, insertarse en códigos de memoria que puedan ser registrados por el cerebro. Después, debe almacenarse y retenerse por algún periodo de tiempo, que puede ir desde un momento hasta toda una vida. Y finalmente, tiene que ser recuperado al solicitarlo en caso de necesidad.

Hay dos tipos de memoria. La memoria a largo plazo o remota es el almacén de todo lo que uno sabe sobre el mundo y acerca de uno mismo, y es esencialmente ilimitada en teoría. Cualquier cosa que se haya experimentado y que está almacenada en la memoria a largo plazo está disponible para ser reclamada posteriormente. Para entender el proceso de recuperación, intente imaginar la memoria a largo plazo como su biblioteca privada. Pero, según piensan algunos investigadores, la información, en lugar de estar almacenada en libros, se almacena y representa en forma de redes. En estas redes asociativas, cada pieza de información o concepto se halla vinculado a una familia de otros con los que comparten algunas propiedades comunes. Activando cualquiera de estos conceptos en la red, se activan otros asociados a ellos.

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Este proceso de activación se extiende rápida y automáticamente, no solo en las redes, sino también a través de otras vinculadas significativamente al individuo. Para ser consciente del grado de esta activación, para poder identificar y entender qué pasa a mi alrededor, se necesita algo más que la memoria a largo plazo. Esto es debido a que la memoria a largo plazo es como un almacén de información pasivo y no un despachador de información activo. Por lo tanto, necesitamos un segundo sistema de memoria. Necesitamos la memoria a corto plazo o reciente.

La memoria a corto plazo actúa de manera transitoria. Todo el conocimiento corrientemente en uso, toda nueva información, aquello a lo que prestamos atención ahora mismo, debe pasar primero a través de este estrecho canal. Y la información que recuperamos de nuestra memoria a largo plazo también tiene que pasar a través suyo para ser inspeccionada. Pero la memoria a corto plazo tiene dos grandes limitaciones. Para empezar, solo puede retener una pequeña cantidad de información y, además, dicha información solo puede retenerse por un corto periodo de tiempo. Se desvanece tan pronto desviamos nuestra atención a otra parte. Lo nuevo siempre aparta lo antiguo.

A pesar de todo, nuestra memoria activa a corto plazo es parte esencial de nuestro estado psicológico. Encadena estímulos aislados en episodios y estos en historias, como lo hacemos al conversar, trabajar, leer, jugar y abarcar el mundo. La memoria a corto plazo de todo esto, a pesar de no poder retener nada más de medio minuto y solo puede almacenar entre cinco y nueve ítems con un promedio de siete.

¿Cómo podemos, pues, paliar las limitaciones de la memoria a corto plazo? En primer lugar, nuestros recuerdos pueden retenerse durante más tiempo si repetimos la nueva información con cuidado y sin distracciones. En segundo lugar, podremos retener más información si agrupamos los ítems según un modelo, algo con lo que estemos ya familiarizados. Este proceso se denomina fragmentar. Un fragmento puede ser una palabra, una frase con sentido o una secuencia de números. Y siete fragmentos pueden llevar mucha más información que siete ítems.

Por ejemplo, después de que yo enumere la siguiente secuencia en voz alta, me gustaría que me la repitieran número a número. Ahí va: 1, 7, 7, 6, 1, 8, 1, 2, 1, 8, 6, 1, 9, 1, 4, 1, 9, 4, 1. Es difícil, ¿no? Bien, me pregunto si no lo haría mejor si leyera la secuencia de este modo: 1776, 1812, 1861, 1914, 1941. En vez de 20 números a recordar, tienen solo cinco fechas. En vez de 20 bits, cinco fragmentos de información conocida de la historia de América. Aprendemos nuevo material relacionándolo y asociándolo al antiguo.

Gordon Bower, psicólogo de Stanford, especialista en técnicas para mejorar la memoria conocidas como entrenamiento nemotécnico. Cada problema de memoria puede separarse en estadios diferentes. Uno tiene que ver con el archivo de material original, es decir, aprender mientras se está estudiando. El estadio está relacionado con ser capaz de retenerlo mientras se está examinando o se te pide recordar.

Hay diversas técnicas para mejorar la memoria. Una de ellas, que es muy efectiva, se denomina palabra clave. Se trata, en primer lugar, de aprender un grupo de indicaciones o claves que se asociarán a lo que se desea recordar. Veamos. Recuerde esto: uno es un búho. Uno es un búho. Dos es arroz. Dos es arroz. Tres es un pez. Tres es un pez. Cuatro es un gato. Cuatro es un gato. Cinco es un brinco. Cinco es un brinco. Bien, estas son las partidas o ítems de palabra sin relación que me gustaría que recordaras. Asocia cada ítem de la lista con los fragmentos sucesivos.

Primero, el número uno es un árbol. "Árbol". Ahora asocio con el búho. "El búho está en el árbol". Correcto. Dos es sal. "Dos es arroz". Falta sal en el arroz. Bien. Tres es río. "Vale, tres es un pez". El pez nada en el río. Correcto. Cuatro es pato. "Cuatro es gato". El gato persigue a un pato. Cinco es niño. "Cinco es brinco". El niño da un brinco. Muy bien.

¿Cuál era el tercer ítem de la lista? "Río". "El pez nada en el río". Me gustaría que repitieras toda la lista de ítems al revés. "De acuerdo. Cinco, brinco, niño. Correcto. Cuatro, gato, pato. Bien. Tres, pez, río. Bien. Dos, arroz, sal. Bien. Uno, árbol". Muy bien. Los has acertado todos. Bien. Ahora puedes ver cómo funciona un encajamiento entre el proceso de almacenaje, el proceso de aprendizaje y el plan de recuperación. En la mayoría de nemotécnicos, la principal característica es la r.

Sigmund Freud fue el primero en reconocer que lo que recordamos y lo que optamos por olvidar puede ayudar a mantener nuestro sentido de integridad y autoestima. Freud describió el proceso de represión, en el que el ego se defiende contra la información y los pensamientos inaceptables, sacándolos de la conciencia, olvidándolos y almacenándolos en el mundo del inconsciente. Pero algunos de ellos, dice Freud, intentarán liberarse y asomar disfrazados en sueños, en lapsus verbales y en síntomas de malestar mental.

Algunos recuerdos tienen más sentido para nosotros por lo que se denomina el proceso constructivo del recuerdo. Para conseguir que información nueva encaje mejor entre lo que ya sabemos y creemos, acentuamos algunos detalles, eliminamos algunos y reinterpretamos otros. De esta forma, construimos temas consistentes e historias coherentes, incluso a partir de información inconsistente y ambigua. Estos dos procesos constituyen un principio central de la memoria: cómo y qué recordamos está determinado por cómo somos y qué sabemos a priori.

Cada día veo una cantidad enorme de gente y recibo muchísima información, pero ¿cuánto de ello recordaré? Como hemos visto, la respuesta dependerá no solo de cuánto me concentro y de las distracciones que se presentan, sino también de quién soy y de lo que ya sé. Pero ¿cómo se traducen todos estos factores en el funcionamiento actual de mi memoria? La respuesta tiene que ver con algo llamado esquemas.

Los esquemas son los marcos de nuestras ideas básicas y preconcepciones sobre la gente, los objetos y las situaciones. Toda la nueva información que aprendemos se organiza relacionándose con esquemas existentes, y muchas de nuestras construcciones de la memoria surgen al tratar de encajar nueva información en antiguos esquemas.

¿Cuántas cosas de las que hay en esta oficina sería capaz de recordar? En un experimento para demostrar el poder de los esquemas, algunos sujetos pasaron algunos minutos en esta habitación. Más tarde, se les interrogó sobre su contenido. Lo que los sujetos recordaron estaba fuertemente influenciado por su esquema mental de lo que hay en una oficina típica. Ellos recordaron correctamente objetos que correspondían a los de su esquema de oficina. Recordaron peor los objetos que no formaban parte de su esquema y recordaron erróneamente objetos que suelen estar en una oficina pero que no estaban en esta.

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En concreto, los esquemas también influyen en nuestra percepción y comprensión del mundo. Un artista de San Francisco, Franco Magnani, pintó de memoria un cuadro del pueblo italiano en el que había nacido. No había visto su pueblo desde hacía 30 años. Comparemos ahora otra de sus obras con estas fotos recientes del pueblo tal como realmente es, un lugar que ha cambiado sustancialmente. Aunque ha recordado con exactitud muchos detalles, algunos están distorsionados por una perspectiva infantil. El esquema infantil de Magnani en este trabajo. Tenemos un doble proceso de memorización: una singular precisión y distorsiones significativas.

La continua investigación sobre la memoria está llevando a los psicólogos a muchos descubrimientos sobre su naturaleza. Pero más allá de las teorías sobre cómo trabaja la memoria o no trabaja, está la realidad física del proceso. Cuando se recuerda algo, se produce un cambio físico en el cerebro. Los recuerdos crean alteraciones permanentes en la estructura y funcionamiento del sistema nervioso central.

Cada unidad de información que adquirimos en la vida se codifica en las neuronas del cerebro. Estas huellas de la memoria o grabaciones generan el sustrato biológico de la memoria humana. Un grupo de grabaciones forma los cimientos de todo lo que sabemos hacer, el proceso del conocimiento que está detrás de cada acción cualificada. Otro grupo engloba todo lo que sabemos, todo lo que definimos como conocimiento semántico del mundo, de los conceptos, las ideas y las cosas. Otro grupo de grabaciones trabaja al servicio de nuestra memoria episódica, nuestras experiencias personales diarias, cada una ligada a un tiempo y a un espacio, dónde y cuándo ocurrieron. Trabajan juntos estas grabaciones, establecen nuestra perspectiva personal e individual de la vida.

Pero ¿dónde están localizadas estas grabaciones? ¿Cuál es la anatomía de la memoria? La búsqueda de dichas grabaciones comenzó hace 40 años con los trabajos del psicólogo Karl Lashley, utilizando ratones como cobayas. Lashley los entrenó para aprender laberintos. Después, eliminaba parte de su corteza cerebral y repetía los tests de memoria. Descubrió que la memoria sufría más cuanto más tejido cerebral eliminaba, pero parecía no importar de qué parte de la corteza retiraba el tejido. Concluyó que la memoria no estaba localizada en ninguna área específica del cerebro. Él podía haber acertado en cuanto a memorias complejas, pero estaba equivocado acerca de las memorias simples.

Otros continuaron la búsqueda de las escurridizas grabaciones de memoria, entre ellos Richard Thompson de la Universidad de California del Sur. Utilizando conejos, Thompson consiguió encontrar una de las grabaciones de memoria, marcando la parte del cerebro involucrada en el condicionamiento y en el recuerdo. El primer éxito de la investigación ha consistido en localizar el lugar de almacenamiento de los recuerdos en el cerebro.

Seleccionamos una fórmula muy sencilla de aprendizaje, un condicionamiento clásico desarrollado por primera vez en Rusia por Pavlov, como modelo para estudiar dónde se almacena la memoria. Marcamos el cerebro grabando actividad eléctrica de las células nerviosas, buscando los lugares del cerebro en los que las neuronas generan potenciales que estén relacionados con la conducta aprendida actual.

Aquí vemos un experimento de condicionamiento de parpadeo usando conejos como cobayas. Le presentamos un estímulo relativamente suave, como un tono o una luz. A continuación, le soplamos aire en el ojo y esto, desde luego, provoca el reflejo de guiñar el ojo. Tenemos un mecanismo que registra respuesta de parpadeo y un pequeño tubo que conduce el soplo de aire hacia el ojo. Después de algunos apareamientos de estos dos estímulos juntos, el animal desarrolla una respuesta condicionada, una respuesta aprendida, un recuerdo, podríamos decir, de forma que parpadea con el tono antes de que le llegue el soplo de aire.

Después de entrenar al animal, provocamos una pequeña lesión en la región que creemos contiene las huellas de la memoria, y esa pequeña lesión eliminará permanentemente el recuerdo de esta respuesta condicionada. Las huellas de la memoria para estas respuestas aprendidas que estudiamos parecen estar almacenadas en regiones muy localizadas, justo en esta pequeña estructura del cerebelo llamada interpositus nucleus. Ahora, la lesión que elimina la respuesta de parpadeo es la lesión situada aquí, de un tamaño no superior a un milímetro cúbico de tejido. De hecho, podemos eliminar cualquier movimiento produciendo una mínima lesión en el lugar apropiado del interpositus nucleus.

Lo que voy a mostrar en la pantalla del ordenador es la respuesta del animal al principio del entrenamiento, antes de que haya aprendido la respuesta condicionada. Esta es una grabación de la respuesta de parpadeo. Emitimos un tono y no hay ninguna respuesta. Soplamos aire en el ojo, un reflejo de parpadeo, se cierra el ojo. Estrictamente un reflejo anterior al aprendizaje.

Esta es una respuesta condicionada bien aprendida por un animal que ha sido bien entrenado antes de ser intervenido quirúrgicamente. Se emite el tono en este punto y podemos comprobar que se ha desarrollado correctamente la respuesta de parpadear, que se produce en el punto donde se generaría el soplo de aire. Tenemos una respuesta refleja al soplo de aire. Esta es la respuesta condicionada.

Después de la intervención, podemos ver que el recuerdo de la respuesta aprendida ha desaparecido completamente. La respuesta refleja, la misma respuesta que obtuve del animal al principio del entrenamiento, antes de que hubiera aprendido la respuesta condicionada. Destruyendo permanentemente este tejido, eliminamos el recuerdo de la respuesta aprendida. El animal no puede aprender esa respuesta nunca más.

Ahora podemos buscar los procesos químico-físicos que están relacionados con el almacenamiento de este tipo de memoria. Creemos que si comprendemos cómo se almacenan los recuerdos en el cerebro, seremos capaces de desarrollar nuevas técnicas y herramientas para los trastornos de la memoria. Por tanto, podemos considerarlo un hallazgo muy útil y, ahora, yo creo que viable.

La memoria es esencial para la identidad de las personas. Nos conecta con nuestro pasado y proporciona coherencia a la personalidad y un propósito en la vida. La gente que pierde sus recuerdos nos proporciona una información muy importante sobre el tema. Quizás el tipo de grave pérdida de memoria más conocido sea la amnesia funcional, provocada por factores psicológicos. Se da normalmente en personas con estados agudos de ansiedad o histeria, que inconscientemente huyen de una situación de su vida extremadamente desagradable, eliminando todos los recuerdos sobre ella. Este bloqueo de la memoria puede eliminarse a menudo mediante la psicoterapia y la hipnosis.

Pero las pérdidas de memoria más permanentes son debidas a la destrucción de tejido cerebral, que puede observarse mediante técnicas de imagen cerebral. La amnesia orgánica, así denominada, puede ser causada por una lesión en el cerebro, enfermedad, alcoholismo, intoxicación química y senilidad. Todas ellas interrumpen los circuitos de memorización del cerebro. En la enfermedad de Alzheimer, que afecta a millones de norteamericanos a partir de los 50, atrofia el tejido cerebral. Cuanta más corteza se pierde, también se pierde más memoria. Después, la personalidad y, a veces, la propia vida.

"No lo recuerda todo. Está muy confuso." La vida sin recuerdos es una vida sin pasado y sin [Aplausos] [Música] [Aplausos] [Música] futuro. [Música] [Aplausos] [Música] [Aplausos] [Música] [Aplausos] [Música] B.