Transcription
El día de hoy quiero hablar sobre algo en lo que he estado pensando mucho, esas cosas que cuando éramos niños eran un lujo, pero el día de hoy como adultos vemos estas cosas de una manera diferente.
[música]
Bienvenidos y bienvenidas al podcast de Andrea la Mexicana. En este espacio hablamos de todo un poco, desde temas para el crecimiento personal hasta conversaciones con personas increíbles. Y aquí cada episodio es una oportunidad para aprender, reír y conectar.
Si estás disfrutando de este contenido, puedes apoyarme a través de mi cuenta de PayPal o también dando likes a los videos, comentando en los videos. De esa manera me apoyas.
Chicos, bienvenidos a este podcast. El día de hoy, sí, nuevamente Andrea, la mexicana está hablando sobre su niñez. Bravo. ¿Será que tengo algo con mi niñez? ¿Será que tengo un trauma o algo que no he trabajado? Probablemente sí, pero por eso voy a terapia. Y aquí también es mi momento de terapia, chicos.
¿Por qué Andrea la mexicana está hablando otra vez de la infancia, de la niñez, de los niños? Bueno, porque en México celebramos el día del niño esta semana. Bravo. Celebramos el último mes de abril, 30 de abril celebramos el día del niño.
No vamos a hablar de lo que hacíamos mis hermanas y yo o los niños de mi generación cuando celebrábamos el día del niño, pero en resumidas cuentas nos hacían una pequeña celebración en la escuela. No sé si para ustedes en sus países esto sea algo real, algo que hacían o no era una fecha muy importante.
Hoy quiero hablar con ustedes de esas cosas que cuando éramos niños parecían un lujo. Y hoy tengo una lista maravillosa, pero saben que también quiero escuchar sus lujos de cuando eran pequeñitos, cuando eran niños. Tengo una lista muy divertida. Vamos a ver si para ustedes estas cosas también eran consideradas un lujo en su vida.
¿Qué significa esto? Bueno, ¿por qué he pensado en esto? Ahora Andrea la mexicana vive lejos de su familia, sin sus padres y ya llevo varios años trabajando, ganando el dinero, ahorrando mi dinero, comprando mis cosas por mi cuenta y a veces reflexiono cuando compro algo, digo, "Wow, recuerdo que cuando era niña esto era un lujo, comprar esto era un lujo. Y hoy, gracias al universo, gracias a Dios, puedo comprar esta cosa y consumir la cosa. Es es increíble."
Pero bueno, vamos a hablar de esta lista maravillosa que tengo el día de hoy.
Número uno, llevar dinero a la escuela versus una lonchera con comida. Por supuesto que cualquier persona que tenga comida debe sentirse afortunada, afortunado de tener ese alimento para alimentarse. Pero quiero decirles que en mi escuela, en la primaria, en la secundaria, cuando los estudiantes, mis compañeros, llevaban dinero, creo que en mi sociedad eso se veía como una persona con dinero. Mandaban sus padres dinero y todos los días esos muchachos, esos chicos, siempre compraban algo en la tienda de la escuela.
Nosotros teníamos una tiendita en la escuela donde vendían comida chatarra, donde vendían gorditas, quesadillas, fruta, papas, muchas cosas, refrescos también. Y era de otro estatus social que una persona trajera dinero todos los días para comprar en la tiendita. Era visto como sí, esa persona tiene dinero y las personas que llevábamos lunch o una lonchera, como yo, una lonchera, una mochila pequeñita con con la comida adentro, probablemente nos veíamos como alguien normal o un ñoño, ñoña nerd. Una persona nerd con su lonchera, con su comidita.
Para mí era maravilloso. O sea, ahora lo veo como persona adulta y digo, "Wow, qué increíble, qué bendición que mi madre podía mandarme el lunch todos los días a la escuela." Pero también cuando era pequeña, yo quería que mis padres me dieran dinero para gastar. Creo que me daban dinero una vez a la semana y a veces nada, pero una vez a la semana me daban 10, 20 pesos. Chicos, para comprar cosas en la escuela. Era magnífico, pero bueno, eso eso es algo en lo que pienso mucho.
Número dos, tener tu propio cuarto. Eso era un lujo. Cuando una persona, un chico, chica de familia tenía varios hermanos, tener un cuarto propio lejos de los hermanos era visto como algo de, "Wow, tienes tu cuarto propio." Era muy lujoso. Claro que si la persona era hija única, pues era normal, como, pero también se veía como, "Wow, esa chica tiene dinero, su familia tiene dinero, es un lujo que tiene su cuarto sola." Su cuarto solo era magnífico. Yo tuve mi cuarto sola varias veces durante mi vida, pero también llegué a compartir el cuarto con mis hermanas o con otra hermana, mi hermana más pequeña.
Siguiente. Que te compraran tenis de marca. Usar, vestir con cosas de marca era algo lujoso en ese entonces, en mi generación. Tener tenis de marca también. Yo tenía tenis Nike, Nike, Nike y creo que ya sí me gustaba mucho a mí usar tenis. Siempre, todo el tiempo. Yo llevaba tenis a todos lados. A mis hermanas no les gustaba mucho, pero era mi estilo y tener tenis de marca era visto como algo wow, increíble. Pero obviamente que eran caros, así que eran un lujo para muchos de nosotros.
Siguiente. Salir a comer a un restaurante. Sí, por supuesto. La economía. Muchas familias optaban por comer en casa con su familia haciendo comida casera para no gastar tanto. Pero cuando salías a un restaurante era visto como un lujo, como una persona de una familia que tiene dinero. Bueno, para mí, en lo personal, comer en Burger King o McDonald's o comprar una cajita feliz de McDonald's ya era visto como un lujo todo eso. Increíble, increíble.
Y ahora yo veo a Andrea en la vida adulta, no como McDonald's todos los días, ni siquiera Burger King, pero aquí en Canadá tienen algo que se llama A&W, que es lo que normalmente compro, un restaurante con ingredientes más naturales y me gusta comprar la hamburguesa con wrap de lechuga, es suculenta, pero ahora que lo veo, yo puedo ir y comprar comprarme cada semana si quiero una hamburguesa en este lugar. Y cuando era pequeña, esto lo veía yo como un lujo. Wow. Vamos a comer en McDonald's, vamos a comer en Burger King, vamos a un restaurante afuera, incluso vamos a una taquería. Era visto eso como un lujo increíble, ¿no? Agradezco mucho que hoy en mi presente tenga la posibilidad de salir a comer a restaurantes, de comprar las hamburguesas que quiero. Es muy lindo.
Siguiente. Ser el primero que recogían en la escuela, los niños olvidados. Realmente esto era de lujo y también no sé, no sé cómo verlo ahora que lo estoy describiendo, pero cuando estaba en la escuela primaria, secundaria, incluso en la preparatoria, pero digamos primaria y secundaria, había una hora de salida cuando terminaban las clases, no sé, vamos a decir 1:50 de la tarde, 2 pm, y los papás pasaban por sus hijos en sus coches. Si eras de los primeros que te recogían, genial, ¿no? Genial, ya adiós, me voy. Podías verte como un niño nerd, un niño ñoño, que sus papás cuidaban mucho, pero si te recogían al final era probablemente los niños ricos, los que tenían dinero, los recogían hasta el final o los olvidaban. Realmente, incluso 2 horas después de que la escuela cerrara, los niños estaban ahí olvidados. Eran olvidados por sus padres. Muy triste, muy triste.
No sé, pero en este ejemplo lo que les quiero dar a entender es que era de lujo eh emocional que tus padres estuvieran ahí recogiéndote a tiempo, ¿no? Dos horas después. Muy triste cuando esto pasaba.
Vamos con la siguiente cosa. Tener padres que iban a tus festivales. Qué loco, pero qué sentimental este punto, porque cuántos padres tenían que trabajar justo en el día del festival de sus hijos y que no pudieron asistir a estos bailes, a estas fiestas de la escuela, porque tenían que ganar el pan de cada día, tenían que generar dinero para sus hijos, para su familia. Y yo aprecio tanto que mis padres pudieron asistir a mis festivales, porque como niño es algo muy especial, no es algo que que se va a repetir siempre. Y tú estás ahí bailando para tus padres, no para para los extraños que estén ahí o otros padres de familia. Estás ahí para bailar, para que tus padres te vean, para darles un regalo. Y eso era de lujo, tener padres presentes. Creo que sí.
Siguiente. Que te peinaran o no te peinaran. Cuando yo iba en la primaria, cuando tú veías a un niño que peinaban, que iba perfectamente bien peinado, era bien visto. Sí, porque te peinaban, pero cuando ibas en sexto de primaria o en secundaria y seguías llevando el mismo peinado que cuando estabas en primero de primaria, ya eso no se veía bien. Era de lujo que como de millonarios, de ricos, que los niños, bueno, los niños, ¿qué les puedo decir? Las niñas. Era de lujo cuando las niñas llevaban su pelo suelto, sin agarrar, sin una liga, sin una coleta. Era de lujo porque eran como las presumidas, eran las chicas que tenían dinero. Si yo recuerdo bien, cuando intento pensar en el grupo de populares de mi escuela, todas las chicas iban con el pelo suelto, todas.
Y voy a confesar un trauma, ahí les va. Híjole, yo creo que nunca mencioné esto, pero yo les dije que esta esta también era mi terapia a este momento. Cuando estaba en quinto de primaria fue cuando le pedí a mi madre, "Mamá, ya no quiero que me peines. Déjame ir con el pelo suelto, déjame peinarme. Yo ya no quiero que tú me peines." Porque era un poco vergonzoso a mi edad que nuestros padres todavía nos estuvieran peinando. ¿Y por qué sucedió esto? No fue de la noche a la mañana. Esto sucede porque en primaria, quinto de primaria, yo sabía que yo le gustaba a un chico de la escuela y yo sabía que ese chico también quería otra chica, era como una competencia. Pero escuché un rumor. Escuché así, sin querer queriendo, escuché algo que no debí de haber escuchado y fue que este chico, que ni siquiera lo quería, yo no sé, yo quería, yo creo que por el ego, mi ego me sentí así, pero resulta que este chico dijo, "Me gusta Pérez." Me decían Pérez en la escuela porque me llamo Andrea Pérez. Me gusta Pérez cuando viene con el pelo suelto, porque cuando viene con el pelo agarrado no me gusta. Así es. O sea, de ahí me entró en la cabeza decir, "No quiero más que mi madre me peine porque no le gusto al chico." Pero fue mi ego, mi ego pequeño hablando y yo quería competir contra contra esta otra mujer, otra niña, que siempre llevaba el pelo suelto. Entonces, a partir de quinto de primaria, yo empecé a llevar el pelo suelto a la escuela. Casi no llevaba el pelo en una coleta, el pelo agarrado, porque pues no, pues no. Si ese chico medio popular pensaba así de mí, que iban a pensar los otros chicos. Claro. Y bueno, así sucedió. No sé si ya lo había mencionado antes, yo creo que nadie lo sabe, pero ahí está. Eh, lo sacamos. Salió de mi pecho.
[risas] No, estoy bien, estoy bien. Por eso sigo llevando el pelo suelto. Mentira. Bueno, ahí está.
Vamos con la siguiente. Tener televisión por cable. Cartoon Network, Disney Channel, Nickelodium, etcétera, etcétera. Sí, era de ricos millonarios tener televisión por cable, contratar o pagar una membresía eh a estos a estas compañías de televisión pagada. ¿Y cómo sabías que alguien tenía televisión pagada? Pues tenía más de 10 canales en su televisión y también podías ver estos canales que para mí cuando era niña eran increíbles. Cartoon Network, Disney Channel, Nickelodium, todos esos esos canales los podías ver en la televisión por cable, televisión pagada. Pero si tú no tenías televisión pagada, tú veías cosas del gobierno. Sí, gracias, gracias Universo. Teníamos Malcolm in the middle. Malcom, el de en medio, podíamos verlo en Canal 5. Tener canal 5 pues era no tener televisión por cable, televisión pagada. Y creo que nunca en mi vida tuve televisión pagada por cable. Nunca. Hasta la fecha no. Creo que una vez, pero fue cuando mis padres se divorciaron y mi papá contrató algo, pero nunca tuve televisión por cable. Siempre mis primos eran los que tenían esto, mis amigas, amigos tenían esto, pero yo no. Así que para mí eso era, "Wow, estos chicos son millonarios, son ricos, tienen televisión por cable." Y era muy padre, divertido ir a sus casas a ver estos canales. Cuando viajábamos en familia íbamos a los hoteles, a mis hermanas y a mí nos encantaba ver la televisión por cable en la playa porque nos sentíamos, no sé, no sé que nos sentíamos, pero nos encantaba, nos encantaba.
Siguiente. Ir a la escuela y no darte cuenta que cuando llegabas a casa tenías un plato de sopita caliente hecho por tu familia. Hablando sentimentalmente aquí, la riqueza que es tener un plato caliente cuando llegabas de tu escuela. Eso es algo que no puedes comprar. Ahora que yo vivo lejos de mi familia, sé lo que es comer comida caliente, pero muchas veces no lo aprecias o no lo ves como un lujo. Qué lujo, qué increíble tener a tu abuelita, a tu mamá, a tu papá cocinando para ti. Después de la escuela tienes la comida caliente, no tienes que preocuparte por eso. Un lujo verdaderamente y no tener que preocuparte por será que vamos a tener dinero para comer. Eso es un lujo que muchas veces no valoramos. ¿Y cuántos niños allá afuera sí se preocupan por esto? Si es que van a comer, si es que tienen el dinero suficiente para comprarse una tortilla, un un taco, un una torta, algo. Esto creo que ah es de mucho agradecimiento y y sí, me siento totalmente bendecida por esto.
Siguiente. Cenar o desayunar cereal con leche o quesadillas con leche. Okay, esto va a ser muy contradictorio, tal vez, pero para mí que una persona cenara cereal con leche o desayunara cereal con leche era visto como una persona rica millonaria. Sí, no estoy hablando de desayunar chilaquiles, desayunar huevo, no. La persona que desayunaba cereal con leche y un cereal de marca, no un cereal chafa de patito, de una marca que no existe, era wow. High Class, clase social alta y también quien cenaba quesadillas con leche. Era lo más cool del universo. Ah, ¿qué vas a cenar? Unas quesadillas con leche. Unas quesadillas, queso, tal vez jamón y leche. Eso era, wow, estás nadando en dinero. Qué padre. Y hoy es difícil para mí encontrar unas buenas tortillas aquí. Pero bueno, estoy feliz porque puedo comprar cereal el día de hoy. Es es maravilloso.
Siguiente. Tener un coche a control remoto o un coche con batería. Cuántas veces mis hermanas y yo le pedimos a los Reyes Magos que nos trajeran un cochecito con batería. De esos coches en los que te podías meter y manejar tú mismo, adentro del coche tú podías subirte, podían tener dos pasajeros. Lo pedimos y lo pedimos y nos cansamos de pedirlo una y otra vez el día de Reyes. Obviamente que ahora con los años que tengo digo, "Me da nostalgia porque mis padres, cada uno sabe, pero mis padres tuvieron que hacer tantas cosas para podernos dar días de reyes lindos con regalos." Y nosotras pidiendo un regalo carísimo de París también es es difícil. Es difícil, pero pero sí, si un niño tenía un cochecito a control remoto o tenía un coche con batería, un cochecito, eso era un estatus social más alto. La persona tenía dinero y sí creo que es esa parte sí es verdad.
[risas] Vamos con el siguiente.
Okay. Este este que viene, este punto aquí que viene, yo me di cuenta de esto tal vez un mes atrás cuando estaba en Costco comprando queso. ¿Qué? Comprando queso. Sí. Ustedes saben que yo tengo varios tipos de quesos en mi refrigerador y me di cuenta de que ahora en mi vida adulta he comprado queso que para mí era carísimo cuando era pequeña. No lo comprábamos porque era visto como de estatus social alto, era bastante caro. Y hoy puedo decirles que lo compro. Y me di cuenta el otro día y dije, "Ay, no puede ser." Yo amaba comer este queso cuando era pequeña, pero rara vez lo comíamos porque tener acceso a ese queso, económicamente hablando, era muy difícil. Y es el queso de la vaca que ría. No sé si lo ubican, pero llevarte eso a la escuela de lunch era muy como muy, "Wow, esa chica tiene dinero." Sí, sí, sí.
Bueno, hablando de comida, hablemos de comer chocolate huevito kinder. Rara vez comía yo un huevito kinder, pero cuando lo comía o cuando veía que alguien estaba comiendo un huevito kinder, era porque esa familia tenía dinero. Creo que era el el chocolate más caro junto con Ferreros Rocher. Eran eran los chocolates más caros. Y tener eso en tus manos era un privilegio.
Salir de vacaciones con la familia, por supuesto, había familias que salían cada cada vacación estaban saliendo de vacaciones. Cada vez que teníamos un break, un descanso en la escuela, iban a salir de vacaciones. Ahora, pensar en mis vacaciones con mi familia es un lujo pensar que, wow, tuve muchísimas aventuras con ellos, vivimos muchas cosas juntos y ahora que tengo esta edad digo, quiero seguir creando estos momentos porque el día de mañana van a ser recuerdos muy bonitos y con mucho corazón. Pero bueno, aprovechen a su familia si ustedes tienen su familia todavía.
Con ustedes, tener una cartuchera completa. Esta palabra ya se había borrado de mi vocabulario, la palabra cartuchera. Una cartuchera. ¿Qué es en México, por lo menos? Eh, una cartuchera es esa cosa en la que guardas tus lápices, tus colores, tus sacapuntas, todo lo que necesitas para la escuela. Ahí. En una cartuchera. Puede ser una cartuchera de plástico, una cartuchera de tela y creo que existen otras palabras para cartuchera, pero realmente que esta palabra estaba fuera y muy lejos de mi mente y vocabulario.
Tener una cartuchera completa era un lujo. Cuando tú veías que tu compañero tenía una super mega linda cartuchera, pero cuando la abría, la cartuchera cantaba un cántico de coro de iglesia porque tu compañero tenía los mejores lápices, la mejor marca de plumas de todos los colores, de todos los tamaños habidos y por haber. Era un lujo y era de persona rica, millonaria tener una cosa así en sus manos. Así que bueno, yo creo que yo tenía cartucheras lindas, pero yo reutilizaba mi material cada año. Si me faltaba algo porque ya se había terminado, no sé, el color azul ya lo tenía superpqueñito, me compraba otro tipo de colores. Recuerdo una vez en la que mi familia pasó un momento económicamente difícil y recuerdo que compramos los colores más chafas del universo, que cuando lo sacabas y querías colorear con los colores un dibujo o algo en tu cuaderno, dibujaban nada, no dibujaban bien, no se veía el color. Creo que casi repruebo por eso, pero sí es es muy interesante ver todo esto ahora y reflexionar.
Y ya para terminar este maravilloso podcast, quiero mencionar esta cosa en mi lista que que después pensé, ¿sabes qué? Como extraño esto. Qué lujo tener esta experiencia en familia. Y dice así: "Ir cada viernes a casa de mi abueiones. Teníamos reuniones que llamábamos las reuniones de los viernes. En estas reuniones se reunían todas mis tías, las hermanas de mi madre, todos mis primos de las respectivas tías, por supuesto, los hijos, hijas de estas tías y solo tías, ¿okay? No tíos, solo las hermanas, puras mujeres. Y obviamente que mis primos hombres también eran las reuniones de los viernes.
Pienso en estas reuniones y digo, "Wow, qué afortunada fui." Tuve estos momentos tan lindos que cuando pienso se ven como recuerdos que puedo y quiero volver a vivir. Pienso en estas reuniones y veo inmediatamente la mesa de la casa de mi abuelita, mi abuelita en la misma silla de todos los días. Mis tías alrededor, los primos corriendo, jugando en el jardín, regresando, todos sudados, pero superfelices, subiendo a ver la televisión por cable, eh comiendo palomitas casi quemadas, [risas] que siempre quemábamos las palomitas, tomando agua de Jamaica que mi abuelita preparaba. Nos preparaba dos o tres jarras de agua y también comiendo papas como papas sabritas con salsa maga. Esto era, wow. Las reuniones de los viernes para mí es algo que extraño y era un lujo maravilloso.
Cuando mi abuelita fallece, la mamá de mi mamá, todo esto se acaba, se esfuma. Y qué lujo más bonito, no necesitabas dinero, no necesitabas tener un estatus social alto o pertenecer a una clase alta. Estas reuniones creo que se llevan mi corazón y es lo que más aprecio de mi niñez, los recuerdos, las aventuras, los momentos lindos con la familia, primos, primas, mamá, papá, hermanas.
Y bueno, este mes de abril espero que ustedes hayan conectado con su niño o niña interior y platíquenme en los comentarios qué cosas consideran ustedes que eran un lujo cuando ustedes eran pequeños. Gracias por escuchar este episodio. Mm, mucha nostalgia, muchos traumas por ahí. Ustedes ya saben ahora algo más de mi vida. Y bueno, nos escuchamos la próxima semana con otro episodio aquí en este podcast de Andrea la Mexicana. Chicos, aquí se despide su mexicana y nos vemos hasta la próxima. Ciao. Ciao.
[música]