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7 cambios que transformarán la economía antes de 2030 - Si lo hubiera sabido

Si lo hubiera sabido15:04

Transcription

La economía está mutando, la carrera tecnológica está cogiendo velocidad y lo que antes parecía ciencia ficción ya no lo es. Dentro de 5 años te preguntarás, ¿cómo no lo viste venir? Pero, ¿cuáles son exactamente las mayores transformaciones económico-tecnológicas que cambiarán nuestras vidas? Pues eso es lo que vamos a ver. Bienvenidos.

Así lo hubiera sabido. Quizás no te has parado a pensar en ello. Los últimos años están siendo frenéticos. El mundo está cambiando mucho más rápido de lo que habíamos visto en muchísimo tiempo. La carrera tecnológica avanza a toda máquina y eso está ya empezando a tener consecuencias enormes en nuestras vidas. Y en nuestras sociedades, los sistemas de producción están experimentando toda una revolución. Las pautas de consumo están cambiando aceleradamente y los mercados llevan unos cuantos años pletóricos. ¿Quiénes son los dos grandes protagonistas de esta historia? Por supuesto, los campos de la informática y cada vez más también la energía. La potencia computacional está creciendo rápidamente, lo que está abriendo la puerta a grandes disrupciones tecnológicas, pero al mismo tiempo necesitan cada vez más energía. Por eso, en este vídeo vamos a repasar siete grandes cambios que se están produciendo en nuestro mundo. Siete grandes transformaciones económico-tecnológicas que, como veréis, están sorprendentemente interconectadas y tienen patrones comunes.

Vamos a repasarlas todas y la verdad sobre la primera creo que hay pocas dudas. En los dos últimos años vemos como la inteligencia artificial ha llegado de golpe a nuestras vidas. Durante años fue poco más que el sueño o la especulación de unos cuantos tecnólogos, escritores y guionistas de Hollywood. Pero hoy no solo es una realidad en nuestras vidas, sino que está avanzando a toda velocidad. Si 2024 fue el año en el que se popularizaron los grandes modelos de lenguaje, en 2025 vivimos una implantación masiva al mundo real, especialmente a través de lo que se conoce como agentes de inteligencia artificial, es decir, servicios especializados en un determinado entorno, como por ejemplo la conducción autónoma, el cuidado de la salud, la atención al cliente para resolver problemas o las consultas en materia de finanzas y derecho. Las posibilidades son casi infinitas y sus ventajas son evidentes. La IA trabaja 24/7, no requiere salarios ni seguros médicos y además los agentes de IA, al depender de un conjunto de datos más pequeño y especializado, exigen potencia informática, lo que está catapultando su uso, porque además de ser tremendamente efectivas, permiten reducir su coste de uso y mejorar sus capacidades. Pues bien, si este proceso de agentes de IA empezó masivamente en 2025, en 2026 es previsible que veamos un desarrollo acelerado. Y no solo eso, es que en los próximos meses se espera una noticia que ponga en ebullición a toda esta industria. Estoy hablando, como no, de la salida a bolsa de OpenAI, la matriz de ChatGPT. Fijaos, OpenAI estaría preparándose para una salida a bolsa que valoraría la compañía en un billón de dólares el próximo año, en lo que sería una de las mayores ofertas públicas iniciales de la historia. Se cree que la compañía busca recaudar al menos 60.000 millones de dólares. Un billón de dólares de valoración. 60.000 millones en capital fresco, la mayor salida a bolsa tecnológica de la década y una de las más grandes de toda la historia. ¿Y sabéis qué significa esto? Que en los próximos meses la industria de la IA va a estar en estado febril.

Pero muy relacionado con esto, la rápida evolución de la inteligencia artificial y particularmente de los agentes de IA están teniendo un efecto inmediato en la industria del coche. Y es que el sueño de la conducción autónoma parece cada día más cercano. Con servicios de IA capaces de recoger información y analizar casi instantáneamente para tomar decisiones basadas en las normas de conducción, la seguridad y los cálculos probabilísticos. Esta tecnología está cada vez más cerca, incluso sin necesitar complejos y carísimos equipos dentro de los coches. Y uno de los grandes beneficiados, sin duda, de todo este proceso serán los robotaxis. Hace ya un par de años, el informe de Big Data de Ark Invest proyectó un negocio masivo para este nuevo mercado. Planteaba unos ingresos de hasta 9 billones de dólares para finales de la década. Pues bien, no sabemos si esa previsión se cumplirá o en cambio será demasiado alta, pero amigos, que no os quepa duda, esta industria ya está empezando a formarse y 2026 probablemente sea todo un punto de inflexión. Compañías como Waymo, la filial de Alphabet, Tesla o Uber, están trabajando a toda máquina para extender su presencia en este campo. Y esto podría ser toda una revolución, no solo para el transporte, sino para nuestras vidas. Y es que potencialmente, al no necesitar conductores y poder operar durante mucho más tiempo, los robotaxis prometen operar con tarifas mucho más bajas, precios más bajos, demanda más alta, desplazamientos más rápidos y ciudades mucho mejor conectadas.

Claro que para que sean totalmente efectivos hace falta complementar estos cerebros con otra tecnología. Los robotaxis se basan fundamentalmente en coches eléctricos. Pues bien, el desarrollo tanto de esta industria como la propia electrificación del automóvil necesitan todavía superar algunos obstáculos. Uno de los más importantes: conseguir más autonomía, operar con tiempos de recarga mucho más rápidos y reducir el riesgo de incendio. Estos son los tres grandes handicaps que todavía tiene esta tecnología. Y sin embargo, sabéis que, quizás no lo hayas escuchado, pero en 2025 se produjo un gran salto para conseguir estas metas, porque en los últimos meses la conocida como batería de estado sólido pasó de ser una idea prometedora a convertirse en toda una realidad. Y ojo que hablamos de lo que se conoce como el Santo Grial de las baterías y por extensión del coche eléctrico. Pues bien, la empresa norteamericana QuantumScape comenzó a producir en un volumen significativo su batería de estado sólido, la cual barre a las baterías tradicionales de litio en casi todas las métricas. Por ejemplo, se puede cargar en solo 15 minutos, no es inflamable y la densidad energética de sus celdas es mucho más grande, lo que permite autonomías de 600 km. Es decir, estamos hablando de que estas baterías ya pueden mirar de tú a tú a los motores de combustión. Y no solo hablamos de Estados Unidos, el gran campeón de la tecnología eléctrica empieza a ser China y en este campo tampoco se ha quedado atrás. De hecho, el gobierno chino acaba de aprobar la primera normativa dedicada a las baterías de estado sólido para promover y facilitar su integración en los coches eléctricos en los próximos años. Compañías como CATL y BYD tienen programas muy avanzados, tanto que BYD espera tener los primeros coches equipados con estas baterías para 2027.

Claro que mientras el mundo se está transformando a golpe de inteligencia artificial y electrificación acelerada, otras dos tecnologías han visto un desarrollo decisivo en los últimos meses. La primera de ellas puede volver a suponer un salto exponencial en nuestras capacidades computacionales. Y amigos, amigas, por primera vez ya se vislumbra en el horizonte. Ya os hemos hablado de ella aquí en "Si lo hubiera sabido", la computación cuántica. Y es que esta tecnología va a cambiar para siempre la informática, la medicina, la investigación e incluso la inteligencia artificial, aun cuando esta todavía no ha hecho más que comenzar. Básicamente estamos hablando de un nuevo paradigma universal. Veréis qué fácil es entenderlo. El ordenador de toda la vida funciona con bits que tienen dos posibles valores: 0 y 1. Es como si el ordenador funcionara con pequeños interruptores que pueden estar en la posición de apagado, el cero, o la posición de encendido, el uno. De esta forma se van combinando millones de estos bits de unos y ceros para dar forma a cada aplicación, cada web o cada fotografía que utilizamos. Es decir, los ordenadores tradicionales ejecutan tareas siguiendo instrucciones una tras otra. Prueba una fórmula y si falla cambia la combinación y continúa. Para entendernos, sería como tener dos ingredientes que tienes que ir agregando a una cazuela en diferentes combinaciones. Pues bien, la informática cuántica es radicalmente diferente, ya no trabaja con bits, sino con cúbits. Y estos ya no solo pueden estar encendidos o apagados, sino también en cualquier combinación intermedia. Y lo que es más sorprendente, pueden estar en una superposición de cero y uno, lo que les permite representar ambos valores al mismo tiempo en lugar de solo uno, lo que también les permite probar simultáneamente diferentes combinaciones. Volviendo al ejemplo de antes, es como si ahora tuviésemos muchos más ingredientes y además muchas más cazuelas en el fuego cocinando al mismo tiempo. Lógicamente, las posibilidades de dar con nuevas recetas son infinitamente más grandes. Pues ese es precisamente el potencial de la tecnología cuántica: un salto exponencial para resolver cálculos complejos, desarrollar nuevos fármacos, nuevas tecnologías y un sinfín de oportunidades. A ver, el ordenador cuántico no es inminente, pero la industria cada vez está más caliente y se está empezando a invertir con mucha fuerza. Por ahora IBM y Microsoft parecen ir en cabeza, pero el juego, como os digo, no ha hecho más que comenzar.

Claro que el siguiente protagonista está mucho más avanzado. Los mejores tiempos de la carrera espacial han vuelto, pero esta vez de la mano de empresas privadas. La era de los cohetes, los satélites masivos y la conquista espacial está ya a la vuelta de la esquina, en gran medida gracias a la revolución de SpaceX y sus cohetes reutilizables. Y es que los cohetes reutilizables están empezando a ahorrar mucho dinero, recortando mucho los costes de enviar cargas al espacio, lo que lógicamente permite muchas más operaciones, algo que ya está teniendo consecuencias. En los últimos años, varias empresas cotizadas relacionadas con el espacio han despegado como si fueran precisamente cohetes. Hablamos de compañías como Rocket Lab, Redwire, AST, Space Mobile y muy pronto, la joya de la corona. Sí, por supuesto, estoy hablando de SpaceX. ¿Os acordáis de lo que antes comentábamos de OpenAI? Pues la fiebre con SpaceX podría ser incluso superior y con ella de todo el sector. Ojo con esto.

Pero, ¿sabéis qué? Todas estas tecnologías que estamos viendo necesitan dos cosas: mucho dinero y mucha energía. Sobre lo primero, estamos también en plena revolución con un nuevo sistema financiero que ya está en marcha: las stablecoins. Hasta ahora las criptodivisas habían permanecido al margen de la regulación, pero eso en los últimos años y especialmente en 2025 ha cambiado por completo. El acontecimiento más importante ha sido probablemente la aprobación en Estados Unidos de la llamada Ley MiCA, una ley que regula uno de los campos más calientes de las cripto: las stablecoins, es decir, las criptos basadas en blockchain, cuyo valor está respaldado por dólares, euros, oro u otros activos financieros, incluyendo en ocasiones Bitcoin. ¿Para qué sirven? Pues sobre todo para abaratar y agilizar las transacciones internacionales o para facilitar la dolarización de facto de una economía. En países inestables, estas stablecoins les permiten a las empresas y a los consumidores acceder con seguridad y comodidad a monedas fuertes como el dólar. Y respecto a las transacciones internacionales, permiten que estas sean mucho más rápidas, más estables y, por tanto, más seguras y baratas. Y ahora con el espaldarazo de la regulación pública, estableciendo controles de calidad, supervisión y gestión, su uso está creciendo como la espuma. A finales de 2025, las transacciones mensuales de stablecoins superaron el equivalente a 1,5 billones de dólares, aventajando así a Visa y Mastercard. Claro que no se trata solo de las stablecoins, el Bitcoin y otras criptos también han empezado a consolidarse. El gobierno de Estados Unidos aprobó hace unos meses la primera reserva estratégica de Bitcoin y ahora muchos estados como Texas, Arizona o New Hampshire están siguiendo sus pasos y por supuesto no son solo los gobiernos, sino también muchas entidades privadas, sobre todo bancos de inversión que además están desarrollando todo tipo de productos para invertir en ellas. La ventaja de la expansión de las criptos, pues que pueden alimentar un nuevo tipo de expansión monetaria que contribuya como carburante a nuestras economías y facilite la financiación de los proyectos que estamos viendo.

Claro que hemos dicho que hacían falta dos cosas: dinero, pero también energía. Atentos. Hará falta tanta energía que es muy probable que la infraestructura eléctrica se convierta en el cuello de botella más crítico para el desarrollo de estas tecnologías que hemos visto. Y es que, fijaos, la demanda de energía de los centros de datos se disparó en 11,3 GW tan solo en 2025, alcanzando un total de 61,8 GW, un aumento del 22% en solo un año. Y para 2030 se espera que los centros de datos consuman 134,4 GW, más del doble de su demanda actual. Hablamos de que, según las proyecciones de la Agencia Internacional de la Energía, solo los centros de datos supondrán más del 20% del crecimiento total de la demanda mundial. En otras palabras, se van a necesitar inversiones multimillonarias para conseguir nuevas fuentes de energía. ¿Y de dónde procederá esta energía? Pues gran parte de ella tendrá un origen renovable, pero el gas natural también jugará un papel absolutamente clave. Y aquí tenemos un claro protagonista: Estados Unidos, que no solo es el mayor productor mundial, sino que ya es también el mayor exportador de gas natural licuado. Sus exportaciones están volando. A finales del otoño estaban aumentando a un ritmo de más del 25% interanual. Sin ir más lejos, la Unión Europea ya depende en gran medida de esta fuente de energía que va a ser absolutamente indispensable para la nueva economía. ¿Que por qué? Pues porque el consumo energético está creciendo tanto que las renovables no dan abasto y porque el gas las complementa a la perfección. Pensad que no sufre de intermitencias, no hay problema si no hay sol, es de noche o no hay viento y además se puede poner en marcha relativamente rápido.

Por cierto, no sé si os habéis dado cuenta, la mayor parte de estos grandes cambios económicos y tecnológicos que hemos repasado y que van a ser protagonistas en los próximos años tienen como referencia a Estados Unidos. No es por nada, pero este es el mayor mercado bursátil del mundo. Europa, toca ponerse las pilas. Amigos, todo esto de lo que os hemos hablado no son sueños, ya son realidades y van a marcar el futuro. Este es el nuevo mundo que se está construyendo ante nuestros ojos y sí, también puede ser una gran fuente de oportunidades. Si quieres saber más sobre cómo aprovecharte de las grandes megatendencias y mutoactivos, estarán encantados de ayudarte. Pero llegados hasta aquí, la pregunta es para ti: ¿Qué de las que hemos repasado crees que será más prometedora? ¿Cuál tendrá más implicaciones para nuestras vidas? Cuéntanoslo en los comentarios y si este vídeo te ha resultado interesante, dale a like. Y muy importante, no olvides suscribirte al canal. Un saludo y hasta la próxima.