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Caso 1. Caso Elisa. Ansiedad

Psycast ES49:10

Transcription

Hola, me llamo Elisa, tengo 22 años y soy estudiante de derecho. Y últimamente, pues me noto muy nerviosa y también tengo mucho miedo a que, pues por ejemplo, le pase algo a mis padres, a mis abuelos, a caerle bien a la gente y a hacer bien los exámenes. Bueno, muchísimas cosas, muchísimas cosas; y pues mi madre me dio un día el teléfono de esta psicóloga, y entonces, pues me he puesto en contacto para ver a ver qué pasa.

Hola, soy Sonia Diéguez, psicóloga general sanitaria. Bueno, he recibido una llamada de una paciente que se llama Elisa; es una chica joven, es la hija de una doctora, compañera mía, y parece ser que tiene problemas de ansiedad. Por lo que me ha comentado, le está afectando con los estudios, con su familia; se preocupa mucho. Por lo que la primera impresión que tengo es que tiene diferentes miedos: que suceda algo en su familia, a sus padres, a su abuela; me ha comentado que se ha caído y que todo esto le provoca mucha ansiedad. Bueno, he visto en ella que estaba un poco con rumia, un poco con el bucle, y he decidido cortarla y poderla ver directamente en una primera entrevista presencial para analizar con detalle bien cuál es su problema. Bueno, Elisa, ¿qué tal? ¿Cómo estás?

Fatal, fatal, esta semana ha sido horrorosa. Tengo una ansiedad porque he tenido exámenes, he tenido que ir… te dije lo de mi abuela, ¿no? Se ha caído; no pude coger el teléfono, luego me enteré tarde y me sentí fatal, claro, porque yo no había ido a recoger a mi abuela que me necesitaba. Luego comentar…

Espera un segundo, si te parece. Entiendo que tienes una situación ahora mismo como muy complicada en muchas cosas; ya me dijiste por teléfono que se están aplastando todas. Para que yo te entienda y poder ayudarte, necesito ordenarlas poco a poco. Entonces, vamos a ver si puedes, de una en una, qué es lo que te trae a la consulta. O sea, tienes ansiedad y hay muchos diferentes motivos que te causan esta ansiedad.

Pues sobre todo el que les pase algo a mis padres. Por cierto, voy a dejar aquí el móvil porque justo ahora, quien… muy bien, porque justo ahora mi padre sale del trabajo, entonces siempre me llama y, por si acaso, dejo aquí el teléfono, si no te importa.

No, pues mira, la verdad es que esas sesiones prefiero que no lo tengas el móvil presente, que lo tengas silenciado, en modo avión y demás. Porque es un espacio para ti, de intimidad, de confidencialidad, en el que tratamos temas que me gustaría que no te desconcentres. A ver si es una urgencia máxima…

Vale, lo puedo dejar en vibración por si acaso y lo miro así y ya está.

Preferiría, si puedes, que lo dejas en el bolso, modo avión, porque yo creo que nos va a ayudar en las sesiones, si te parece.

Vale, vale, lo guardo. Lo digo porque sobre todo para estar concentradas en este espacio, evaluar muy bien lo que te pasa y no tener interrupciones, porque creo que es un ratito que lo mereces. Es para ti, es para mí, y este espacio juntas. Entonces, bueno, el primer motivo de ansiedad me estabas diciendo que es que les pase a tus padres algo.

Sí, sí, tengo mucho miedo porque, claro, por esto estoy también en el móvil porque, claro, mi padre es policía y entonces, pues hubo una vez que, cuando yo… pues no sé si tendría nueve, diez años más o menos, que a su compañero, cuando estaban persiguiendo a uno, pues tuvo un accidente y estuvo bastante mal.

Claro, entiendo que esto está teniendo que afectar muchísimo. Lo veremos en profundidad. ¿Qué más cosas te generan ansiedad que me has comentado por teléfono y ahora me has dicho lo de tu abuela?

Sí, sí, sí, porque claro, ya está mayor y se ha caído. A ver, es una persona que no tiene muchos problemas, pero claro, al final, pues tengo miedo de que le pase algo, yo no estar disponible para ayudarla o para lo que sea, entonces, pues no quiero… no quiero fallarle y, ¿sabes? Eso también me da mucho miedo, el fallar a mi familia…

Porque te gusta estar disponible, entonces, me has dicho, ¿no?

Sí, siempre, siempre, claro, siempre suelo tener el móvil pues eso, en vibración como mucho, y me he comprado también un reloj nuevo para estos que vibran cuando te llegan llamadas, para estar más pendiente.

¿Qué más problemas crees que tienes por los que vienes? ¿Qué te hace sentir mal en el día a día además de esto?

Los estudios, mucho, mucho, porque yo siempre he sido una chica pues que sacaba muy buenas notas, pues muy buena alumna en general; siempre me preocupaban los estudios, sí, pero no como ahora. Es que ahora veo que tengo eso, la sensación de que no voy a llegar a nada porque, claro, es que me está yendo la universidad fatal, fatal, fatal. Estudio, pero claro, no me concentro.

Me has dicho antes que todo esto te causaba mucha ansiedad. ¿Cómo sabes que te causa ansiedad?

Pues que estoy siempre moviéndome, siempre me falta muchas veces el aire; hay veces que, pues me duele mucho la tripa o mucho la cabeza, o muchas ganas de llorar; hay veces que me entran ganas de llorar y todo y me pongo a llorar, no sé muy bien por qué, es que tengo que llorar, llorar, llorar o irme de la situación. Y sobre todo lo que más hago es llamar a mis padres cuando estoy muy nerviosa, muy nerviosa; llamo a mis padres para ver si están bien o para que ellos me calmen.

Y lo compruebas, ¿no?

Siempre, siempre. Vamos a hacer una cosa, Elisa, te voy a dar un cuestionario porque, entre todos los problemas que me están contando, hay algunos de salud: que te duela la cabeza, te falte el aire y demás… entonces, bueno, tengo un cuestionario de salud general, es muy sencillito, ¿vale? Es el GHQ de Goldberg, son 12 preguntas muy sencillas. Sólo tienes que puntuar del menos al más si te sientes identificada en estas situaciones y que suele suceder al igual de lo habitual, menos habitual, más que lo habitual. No hay respuestas buenas o malas, es simplemente para tener otro dato más de cómo te encuentras para luego ir contrastando cuál es el problema.

¿Lo tengo que hacer ahora?

Sí, es muy sencillo, un par de minutos; yo mientras voy a rellenar otro cuestionario.

Vale, perfecto. Pero esto te lo respondo según ahora? ¿Cómo te sientes ahora, en estos días, el último tiempo, lo que más se identifique contigo, cómo estás? Pero no hay nada que esté bien o mal, ¿no, no? ¿Vale? Estas cosas no me gustan; siempre tengo la sensación de que voy a hacer las cosas mal, qué va a pensar…

Ya, ya lo tengo. Entiendo que es complicado sentirte evaluado, que te preguntan cosas, pero cuanto más información tenemos, más precisa luego la evaluación para poderte dar… pero esto no se va a enterar mi madre?

No, todo esto es confidencial, es un espacio tuyo. Ahora, de hecho, para la próxima sesión te cuento cómo vamos a trabajar; vamos a hacer una serie de sesiones de evaluación; no te digo un número exacto, serán cuatro o cinco, depende de la información que vayamos teniendo para afinar bien el problema. Quizás esta la parte más tediosa porque es cuando necesito preguntarte más y necesita tu colaboración para tener más datos. Además, te voy a dar un compromiso de confidencialidad para que veas que está todo bien protegido.

Claro que, como mi madre es médico…

Tu madre es médico, pero tú eres mayor de edad y es confidencial y no va a salir de aquí a no ser que tú manifiestes que en alguna cosa necesitas un contraste, pero en realidad, en principio, no va a salir nada de aquí. Solamente saldría si pones en peligro tu vida directamente o la de terceros y tendría que dar una voz de alarma. Ahora te explico lo del consentimiento al tener las sesiones y te voy a pedir si puedes que rellenes, no sé si tienes una agenda o un cuaderno que puedas usar como de terapia.

Sí, pero lo puedo apuntar para que no se me olvide las cosas.

Por supuesto, simplemente para hacer tú esta semana que rellenes un diario en el que vayas escribiendo estas situaciones que me has contado en las que te sientas así.

¿Pero todas? No, algunas puntualmente en las que tú consideres muy relevantes, que sean significativas del problema que crees que tienes, pues si algún día estás muy preocupada especialmente o algo que te llame la atención de verdad, que con esto que lo cuentes de la forma más descriptiva posible.

Claro, como si estuviese contando mi vida.

Exactamente, y el próximo día lo vemos juntas; así tenemos más datos para analizar. ¿Tienes alguna duda, Elisa?

Y si hay un día me pongo muy nerviosa, muy nerviosa y podría contactar contigo o no puedo…

En principio, no; vamos a intentar seguir el ritmo entre sesiones; es muy importante también el trabajo que se hace en casa y cada una. Si hay alguna urgencia puntual, ya marcaremos un protocolo de apoyo. Ahora, en principio, quiero que vayas escribiendo, vayas escribiendo y vamos contrastando la información cada sesión.

Vale, vale, pues muchas gracias.

Gracias a ti.

Hola, Elisa, ¿qué tal? ¿Cómo estás?

Bueno, esta semana ha sido un poquito… un poquito mejor.

Sí, pero también porque ha estado mi madre más días en casa, entonces, pues no… pues no tengo que estar tanto tiempo sola en casa. Vamos a ver, me gustaría… el otro día me dijiste una serie de problemas que tenías, como mucha ansiedad sobre preocupaciones por tus padres, por tu abuela, por los estudios, bueno, muchas cosas salieron; me gustaría revisarlo, si te parece, un poco de una en una; no sé si has apuntado lo que te comenté en el diario esta semana.

Sí, sí, y lo he puesto como… o sea, porque me pasa en casa muchas veces, pero también pasa en la calle y me pasa en la universidad con los estudios.

Vale, tienes el diario, ¿lo has apuntado?

Sí. Pues cuéntame un poco lo que has apuntado. Pues, por ejemplo, el lunes, pues estábamos viendo en casa las noticias y mi madre, pues salió que había una enfermedad de estas raras, ahora, de estas que son contagiosas, entonces, pues mi madre estuvo hablando de que tuviese mucho cuidado, que no sé, que no sé cuánto, y entonces, justo después, mi abuela se puso mala y entonces, pues yo me puse súper nerviosa porque pensé que le había pasado algo de verdad y entonces, pues me entró mucha ansiedad, mucha ansiedad y nada hasta que no la vi bien, que luego al final fue solamente un catarro, pero claro, claro, yo pensé… me dijo la abuela estaba mala y yo dije: madre mía.

Vale, vale, ¿tienes otra situación de preocupación por anticipar otra situación de malestar, de enfermedad, algo familiar?

Pues, por ejemplo, el otro día mi padre me llamó por teléfono y yo no se lo pude coger porque estaba en clase y vi la llamada perdida y, en cuanto vi la llamada perdida, pues yo le llamé y no me lo cogía; le hice como 20 llamadas perdidas y estuve media hora intentando localizarle, pero no le localicé y entonces…

Uy, me estoy poniendo muy nerviosa, espera.

Entonces, llamé a mi madre, que no me lo cogía, entonces yo decía: ¿qué le ha pasado algo? Porque decían que había tenido que intervenir la policía y entonces, pues como mi padre no me cogía el teléfono y él siempre me coge el teléfono, pues dije: a ver si ha pasado algo, y entonces me puse fatal.

Vale, para un momento, suelta el boli, respira hondo. ¿Estás notando la ansiedad que sueles tener?

Mucha. ¿Y qué notas?

Pues como que el corazón me va muy rápido, como que no me entra el aire, cuando respiras pero no entra en los pulmones, entra como así poquito…

Vamos a estar un momento en silencio, ¿vale? Un minuto, dos, y vamos a intentar respirar despacio; vamos a intentar respirar como si llenaras la tripa, ponte las manos en la tripa y vamos a intentar llenar aquí. Mete aire y haz así como si hincharas un globo con la tripa y luego lo echas así. Hazlo otra vez despacio. ¿Qué notas?

Estoy un poco mejor, pero me siguen temblando un poco las manos, pero esto me pasa mucho. En el momento en el que te suceda esto, párate a observar qué, qué sensación tienes, dale cabida. Cuando entra ansiedad, el diafragma se contrae, es una respuesta física y es cierto que entra menos aire, entonces hay que darle espacio y cabida, respirar hondo, profundo y dejar que se llene la tripa, si puedes aguantar un poco el aire y echarlo, tampoco muchas veces que te puedes hiperventilar y te puedes marear. ¿Estás más tranquila?

Un poco más, un poco más, pero es que ese tema es siempre… vamos a seguir despacio, vamos a intentar también, si te parece, hablar un poquito más despacio, tranquilamente, para que yo te pueda seguir, porque si no nos perdemos las dos.

Vale, vale. Me has comentado en tu casa con tu madre; le das noticias que te dio miedo, lo de tu abuela, lo de tu padre no te coge el teléfono. Este tipo de circunstancias, ¿desde cuándo las vives? ¿Lo sientes así? ¿Te recuerdas de siempre preocupándote por el malestar de tu familia o es algo reciente?

No, no, desde muy chiquita, porque desde muy pequeña mis padres, pues cuando veíamos las noticias, las veíamos siempre juntos; mi padre siempre me lo explicaba y todo y, pues cuando tenía eso… lo que yo creo… ya te lo he contado, ¿no? Lo de cuando tuvo un accidente el compañero de mi padre. Entonces, ahí, pues yo ya me empecé a preocupar mucho más y, además, siempre, pues por ejemplo, los estudios… mis padres siempre me han dicho que me preocupe mucho, que hay que ser algo en la vida, que que tengo que estudiar, que tengo que preocuparme por los exámenes, que hay que sacar buenas notas.

Entonces, es algo que llevas viviendo siempre, esta ansiedad y preocupación porque suceda algo… que yo entiendo que, cuando vienes aquí pides ayuda, tendrás unas expectativas, unos objetivos que te gustaría mejorar de esta situación; pues sobre todo el no tener tanta ansiedad cuando, por ejemplo, cuando me pasa algo, muchas veces necesito llamar a mis padres para confirmar de que todo está bien.

¿Y qué te gustaría que cambiara?

Pues poder solucionarlo yo sola, por ejemplo, porque ya tengo una edad que no puedo estar llamando siempre a mis padres y hay veces que me da hasta vergüenza; el estar con mis amigas, que me pase algo y tener que llamar a mis padres; luego también un poco menos, no ser tan nerviosa, no porque ser nerviosa sea malo, sino porque al final soy tan nerviosa que muchas veces la gente, pues se aturulla conmigo y pues no me rechaza, pero sí, pues me siento como que la gente prefiere estar con otros… pues mejorar en eso.

Vamos a hacer igual que el otro día, un cuestionario, ¿vale? Trabajar ahora es un cuestionario de 50 ítems, el LSB50, es un cuestionario general de 50 ítems, un poco de estado general para ver cómo estás, porque yo voy a ir recopilando, además de lo que vamos hablando, pruebas, tests, cuestionarios para contrastar la información y, como te decía el otro día, así tendremos una información mucho más exhaustiva y seremos más precisos.

Pero yo esto luego voy a saberlo?

Por supuesto, dentro de dos o tres sesiones, cuando tengamos todos los datos y las hipótesis bien contrastadas, yo te voy a devolver la información y te propondré un tratamiento que sea adecuado; por eso necesito información para hacer una forma precisa y bien y poderte ayudar de la mejor forma posible. Te voy a dejar un poquito para que lo haga bien, tranquilamente; no hay respuestas buenas o malas, como te comentaba el otro día; hay un punto del polo negativo, luego el positivo es el máximo, lo que más te sientes identificada con lo que la respuesta a cada situación. Y si algo no se lo tengo que responder, igual… los respondes teniendo en cuenta que no hay respuestas buenas o malas, lo más aproximado a lo que sientas.

Ya, yo creo que ya estaría; espero haberlo hecho bien; había algunas que no sabía responder, pero bueno, seguro que nos da mucha información. Elisa, para el próximo día me gustaría que continúes con el diario, madre, escribiendo situaciones y demás que se te den y, en especial, que cojas aquellas que te provoquen ansiedad, que tú veas entre la semana.

Que me pongo muy nerviosa.

Que dices tú que te suele pasar y entonces, cuando notes esta ansiedad, pues como lo que ha pasado hoy o en otros momentos que identifiques que sucede antes, cómo estás durante y qué pasa justo después, que hagas un análisis de una secuencia. Coges una situación y dices: a ver qué ha sucedido antes de la ansiedad, durante cómo estado, qué ha pasado y demás, y qué ha pasado después.

Pero te lo pongo así todo: antes, durante y después, así como si fueran tres columnas.

Sí, pero te escribo, no como en el diario que te escribo todo, sino más esquemático.

No, más esquemático, y luego me lo cuentas. Haz, no sé, tres o cuatro, o dos o tres, las que puedas. Pero durante la semana o del día. Durante esta semana, en total dos o tres, y las vemos el próximo día.

Vale, vale, muy bien, pues muchas gracias, nos vemos el próximo día.

¿Cómo estás?

Pues mal, fatal, fatal, fatal, porque…

Vale, vamos a parar; antes de empezar, vamos a parar un momento y vamos a hacer lo del otro día; puedes cerrar los ojos un momento, quiero que te centres en la respiración, simplemente que observes como entra y sale el aire, como entra, cómo sale, espira así despacito. No es necesario que llenes el estómago como el otro día, simplemente observar la respiración, como te notas por dentro, ¿tienes alguna emoción ahora mismo?

Pues ahora mismo estoy un poco más tranquila, como…

Sigue observando la respiración, como si estuviese en calma, ¿vale? Mira como tienes el cuerpo colocado, la silla, si están los pies…

¿Puedo abrir los ojos?

No, continúa con los ojos cerrados, es un minutín solo, sólo quiero que observes para que estés presente en este momento y dejes estos problemas fuera de casa, que seguro que vienes con mucho, con mucha ansiedad.

Sí, sí.

Vale, observa los pies en el suelo y las piernas apoyadas en la silla, la postura que tienes, sube por el tronco, los hombros, quizás tengas que liberarlos un poco, el cuello…

Sí, la verdad que sí.

Vale, respira hondo y vamos a abrir los ojos y vamos a empezar, cuéntame.

Pues… pues la semana regular, regular, porque pues tuve examen el martes y yo había estudiado un montón, o sea, me tiré la semana estudiando. Ha sido una semana regular con los exámenes. Sí, sobre todo por los exámenes; también he tenido algún problema con alguna amiga, pero… pero principalmente por los exámenes.

Vale, ¿has hecho el análisis de secuencias que te dije, lo de registrar la ansiedad antes, durante, después? Puede ser que esté en estas situaciones o no.

Sí. Cuéntamelas como te indiqué el otro día.

Pues lo que pasó fue, pues el del examen, por ejemplo; antes, pues yo estaba nerviosa porque tenía pues la preocupación de decir: ¿y si lo hago mal?, ¿y si se me olvida todo lo que me sé? Porque había estudiado mucho.

Vale, esos son pensamientos que te venían: ¿y si lo hago mal?, ¿qué más pensamientos te venían?

Voy a fracasar, voy a decepcionar a mis padres, porque eso también me preocupa mucho, decepcionar a mis padres porque ellos han llegado a mucho en la vida y pues ponen muchas expectativas en mí.

Y entonces, ¿qué emoción se te puso?

Pues ansiedad, como que estaba muy nerviosa, me temblaba todo el cuerpo, nervios, ansiedad… físicamente me dices que tenías temblor, ¿algo más físicamente?

Y me falta… y me faltaba un poco el aire y tenía muchas ganas de llorar porque vi el examen y me lo sabía, pero no era capaz de escribirlo, todo lo que me sabía, no era capaz de escribirlo.

¿Y qué haces? ¿Rellenas el examen?

No, a los 10 minutos, estuve intenté respirar como hicimos el otro día, pero nada, nada; lo tuve que entregar en cuanto… o sea, porque notaba como que me va a dar como esa ansiedad de que no podía respirar.

¿Lo pudiste hacer, lo terminaste?

No, no, no, no, lo entregué antes.

¿En blanco?

No, respondí como 20 preguntas, eran 60, pues 20; y entonces, en cuanto salí, pues lo que pasó fue que llamé a mi madre y a mi padre porque para pedirles perdón porque, pues les había fallado porque yo sabía que tenía que aprobar ese examen y les pedí perdón por eso, por fallar y por lo he hecho mal, porque yo sabía que podía haberlo hecho; y en ese momento, cuando las llamas y demás, ¿qué pasa con esos nervios, ansiedad y demás?

Pues ya mucho mejor, porque mis padres me dijeron que bueno, no pasa nada, que un fallo, pues… un fallo, no… pues estas situaciones pasan mucho, muy a menudo. Mira, si dibujáramos, Elisa, como una montañita, ¿vale?, como una meseta, antes de examen estás aquí, subes aquí al máximo…

Sí, sí, sí, sí.

En el examen, y luego bajando cuando hablas con tus padres.

Vale, en este punto máximo, durante el examen, cuando estás tan nerviosa, del 0 a 10, ¿qué puntuarías?

Pues yo creo que estaba en un 9, en un 9, por no decir 10, porque ha habido veces peores, pero…

Vale, y luego, cuando llamas a tus padres?

Pues bajo como al 7, y luego ya cuando les vi ya me relajé bastante, ya cuando les vi por la tarde ya y me cogieron, me dijeron que no pasaba nada y ya prácticamente no tenía ansiedad.

¿Podrías estimar cuánto dura todo, cuánto tiempo pasó que estuviste puntuando como 9 en ansiedad, cuánto tiempo?

Pues el examen fue a las 12 y yo ese día me levanté a las 5 de la mañana a repasar y ya estaba un poco nerviosa y luego hasta… pues hasta las 12 estaba como en un 7; luego entré al examen, que entramos un ratito antes y luego mientras la gente se sienta, todas esas cosas, pues no… pues pasó como…

¿Cuántos minutos al máximo, más o menos?

El máximo a lo mejor, pues no sé, diez minutos, justo cuando el tiempo que estuve haciendo el examen, porque luego salí ya lo había hecho mal, así que…

Esto es el examen, pero también has tenido problemas con amigas, ¿no? Tienes registrada la secuencia con tus amigas, cuéntame.

Fue el sábado, porque el sábado, pues mis amigas me insistieron en que saliésemos porque, claro, yo estoy siempre metida en la casa y me dijeron: mis amigas, tienes que salir, Elisa; y entonces, pues me insistieron en salir y yo, la verdad que no me apetecía y mi madre también me dijo: Elisa, sal un poco, que te va a venir bien; y entonces, pues salí y vinieron a ayudarme a vestirme y esas cosas porque, claro, yo no sabía qué ponerme porque como no suelo salir, pues claro, entonces, pues salí y cuando llegamos al sitio de fiesta, que ya se fueron a pedir bebida o algo, no sé a qué fueron porque no me enteré muy bien, como estaba la música muy alta y a mí eso no me gusta, pues se fueron a eso y justo coincidí con un compañero mío de conservatorio, porque no sé si te he dicho que toco el chelo.

No, no lo sabía, ¡qué bonito!

Pues sí, toco el chelo desde muy pequeñita, sí, y entonces, que eso también de vez en cuando me da, pero estoy bastante bien, la verdad, me gusta.

Entonces, te encuentras con un compañero de conservatorio… ¿en qué momento notas esa ansiedad?

Pues porque justo, claro, yo me puse a hablar con mi compañero de conservatorio, muy bien, y no vi a mis amigas y podría pasar mucho rato que a mí no me pareció… no me pareció que pasase tanto rato, pero debió pasar mucho rato y entonces mis amigas se enfadaron conmigo y me dijeron que ya podía haberlas hecho más caso, que ya me valía salir y no hacerlas caso.

Y ahí te vino la ansiedad.

Mucho. ¿Qué pensamientos te vienen en ese momento?

Soy mala amiga… ¿qué más? Si pudieras leer literalmente la mente, como si fuera entre comillas… “Soy una mala amiga”, que te venía en ese momento… pues eso, que soy mala amiga, que… que no me van a volver a llamar porque claro, no las hago caso, que tendría que ser más maja con ellas, encima que han venido a ayudarme a salir de casa y todo y me han invitado, que me podrían no haber invitado.

Si te observas en ese momento, como si fuera una película, en ese momento Elisa, ¿qué está sintiendo por dentro?

Pues mucho… pues me siento muy triste porque…

¿Triste?

Sí, y sobre todo es como que me siento decepcionada conmigo misma y culpable también, siento mucha culpa; es más, esa culpa la tuve, pues si fue el sábado, hasta… pues hasta hoy, hoy les he escrito antes de entrar un mensaje para decirle que lo sentía mucho; bueno, llevo desde el sábado diciéndoselo.

¿Alguna sensación física en ese momento? En la anterior has comentado que tenías, por ejemplo, temblores, ganas de llorar; en este momento, ¿sientes algo físico?

Era como un malestar general, era como que tenía como debilidad, me encontraba muy débil y es más, luego me fui a mi casa en cuanto vi que ellas, porque ellas…

¿Te vas a casa? ¿Te vas sola o con tus amigas?

No, me fui yo sola porque vi porque ellas… en verdad no saben que me fui.

¿No te acompaña nadie, te vas sola?

Sí, porque ellas tampoco se enteraron que me había ido porque en cuanto me vi que… que mi amiga me dijo: anda que ya te vale, yo ya empecé a pensar: madre mía, pues las he fallado, y me fui sola y luego me metí a mi habitación y no hablé con nadie hasta el día siguiente. Estas te vas y estás en la habitación…

¿Qué pasa con esta tristeza, decepción, culpa? No me puse a llorar, te pones a llorar y luego, ya después de llorar, que estuve como 20 minutos llorando, pues ya luego ya me sentí un poquito mejor. Ya vino a verme también mi madre porque me escuchó llorar y me vino a ver mi madre. Pues me pasaba algo, claro, me dijo que si me pasaba algo, y ya pues me sentí un poquito mejor. Luego ya mi madre y mi padre pues me sacaron afuera a tomar el aire. Me está llamando mi padre. Vamos a dejarlo como te comenté; es más, si lo podías tener en el bolso este ratito, sería mucho más adecuado. Me gustaría… Me está volviendo a llamar. Vamos a dejarlo estar, vale. Está en alguna situación. Está trabajando. Que sea este trabajando complicada o algo, es que está trabajando, entonces no sé, a lo mejor ha pasado algo. Si ha pasado algo… No, vamos a esperar; si pasara algo te llamarían más, supongo. Vale, vale. Ahora Elisa, me gustaría que me contaras un poco, si te parece, recuerdos desde niña. Quiero que… Es que estoy pendiente porque me está volviendo a llamar. Lo sé, vamos a intentar estar aquí.

Bueno, desde pequeña hasta ahora, que me… me cuentes recuerdos destacables, situaciones que tú consideres importantes. No tienen que ser sólo de ansiedad, no de lo que estamos hablando, son situaciones para ti importantes, para hallar un marcado que tenga un significado importante para ti que quieras destacar. Si me tienes que resumir un poco tu vida, no como una peli rápida, pues a los nueve pasó lo de los compañeros. ¿A los 9 años? Eso me hizo… estuve una temporada así peor, porque claro, además mi madre, pues yo la escuchaba a mi madre decirle a mi padre que tuviese mucho cuidado, que pensaron en llevarme a algún sitio, porque claro, yo cuando veía que se iba mi padre, pues me ponía fatal, pero luego ya se me como que se me pasó cuando ya vi que mi padre cogió una temporada sin ir al trabajo y entonces pues ya mejoré un poco. Luego… Me comentó tu madre cuando habló conmigo, distendidas, que nunca habías estado en un psicólogo.

No, no. Yo les escuché decirlo, pero no… ¿Alguna medicación has tomado alguna vez? Que yo sepa, el Dalsy. No, me refiero a un ansiolítico. Que yo sepa, que a mí me hayan dicho, no, en principio no. Esta vez, cuando pasó lo de tu padre, tienes frases grabadas de tu madre. Sí, el "ten cuidado, a lo mejor hay que llevar a Elisa a algún sitio". Supongo que sería mejor al psicólogo también, porque claro yo pues lo pasaba muy mal, y a mi abuela también la escuchaba siempre decir, sobre todo mi abuela me decía que me despidiese mi padre, porque claro, muchas veces… Eso es muy difícil para una niña, escuchar siempre una despedida que puede pasar; entiendo que tiene que ser muy difícil. Sí, sí. ¿Qué más recuerdas? Y luego a los diez años me regalaron el perrito que tengo ahora, se llama Lily, y eso la verdad que fue súper guay, porque no tengo hermanos y entonces pues así tampoco me sentía tan sola. Voy a ir a la vez, si te parece, apuntando un poco tu árbol genealógico, se llama genograma en psicología. Vale, vale. Tu padre, madre, estás aquí. Vamos a poner a Lily aquí. Sí, perfecto. Es como una hermana en verdad. Te lo regalan a los diez años, sí, y luego como a los once por ahí hice mi primer concierto de chelo y fue bueno y malo a la vez, porque fue malo porque claro yo estaba muy nerviosa, porque siempre he sido muy nerviosa, pero fue bueno porque cuando terminé, por mis padres me llevaron a un sitio a cenar por lo bien que lo había hecho. Una celebración, ¿no? Sí, sí. Y entonces fue que estuvo muy bien. Luego, como a los 13 años pues nos fuimos a Disneyland, que también estuvo… estuvo muy guay. Y luego, cuando entré en cuarto de la ESO, en bachiller, pues tuve como un poco de bullying por parte de mis compañeros, porque es eso, siempre he sido una chica pues muy nerviosa, muy muy preocupada, que siempre siempre busca como que la gente pues pregunta muchas veces si a la gente le ha sentado mal las cosas, si he hecho bien las cosas, entonces pues algunos compañeros pues se reían de mí, no me invitaban a dónde iban.

Tienes alguna escena, alguna frase, algún olor, algo grabado de esa época, alguna escena. ¿De esa época? Algo que recuerdes que te haya marcado especialmente. Pues sí, una fiesta de estas de primavera que hacen justo cuando va a entrar la primavera, que pues toda la clase iba y yo no me había enterado porque había estado mala dos días y entonces pues no me invitaron, y cuando llegué yo a la semana siguiente pues estaban pasándose fotos de la fiesta y tal, no sé qué, y entonces yo le pregunté a mi amiga que había pasado que yo no me había enterado, y mi amiga me dijo que nada, que nada. Entonces luego pues por casualidad me llegó, pues se había equivocado mi amiga mandando la foto y me llegó a mí una foto y luego ponía a mi amiga que qué bueno que menos mal que no había ido Elisa, porque si no lo hubiese… puede disfrutar tanto, porque como yo siempre estaba pendiente del móvil, de si me llamaban. ¿Y esto te hizo sentir mal? Un poco… bastante, sí sí, estuve bastante mal, pero no sabía cómo decírselo. ¿En qué época crees que comenzó la ansiedad? ¿En estos episodios tú ya te notabas con ansiedad? Desde muy pequeñita, yo siempre estaba… sí, siempre he tenido como mucha… como mi madre siempre ha dicho que soy una niña muy nerviosa y muy… como eso, siempre muy nerviosa, y luego sí, me preocupaba siempre desde muy pequeñita pues a sacar bien las cosas, por ejemplo, cuando empecé con el chelo también, el profesor muchas veces cuando estábamos tocando el chelo me decía que dejásemos de tocar el chelo y pensásemos un momento, pero claro, yo estaba siempre pensando en si lo hacía bien, lo hacía mal, pero ahora es mucho peor, porque antes pues mi madre me cogía, me relajaba, o mi padre o mi abuela, pero claro, ahora no tengo siempre a mis padres para relajarme. Y ya en la edad adulta, ¿algún hecho reseñable? Pues como positivo, cuando me gradué en el bachiller, que fue muy chulo y me lo pasé muy bien, y al final es el fin de una etapa. Y luego como… como malo y bueno, pues cuando entré a la universidad, porque malo porque no me está yendo como me gustaría, y bueno, pues porque siempre he querido ir a la universidad, siempre he querido hacer eso, y eso… hasta ahora. Eso, a lo largo de tu línea de vida que estamos rellenando y todo lo que estamos hablando, queda claro, yo creo que es muy importante tu familia para ti.

Sí, muchísimo, muchísimo, lo más importante. Me gustaría ahondar más en este tema, el tema de tu familia. Bueno, tú estás aquí, me has dicho que eres hija única. Sí, no tengo hermanos. Bueno, tenemos a Lily. Sí, y siempre como una hermana, claro, sí. Y tenemos a tus padres. ¿Cómo se llaman tus padres? Gloria, mi madre, y mi padre, Aarón. ¿Qué edad tienen? Tienen… es que me tuvieron muy jovencita. Mi madre tiene 42, creo que es, y mi padre… es que soy muy mala siempre, se llevan seis años, así que 48. Y tus abuelos, me has hablado de tu abuela… De mi abuela materna, Manuela. ¿Te llevas bien con ella? Muy bien, es casi la que me ha cuidado, porque yo no fui a guarderías ni nada, yo entré directamente en el cole, entonces pues mi… bueno, yo la llamo Yaya Manuela, pues es la que… es la que me ha cuidado. ¿Qué edad tiene Manuela? Tiene 70. Manuela tiene 70. A mi abuelo materno no lo conocí. ¿Falleció? Sí. ¿Sabes de qué falleció? Creo que tuvo como algo del corazón, pero no sé si fue repentino o no, nunca a mi madre la verdad que no me habla de eso, intenta no hablarme de eso. ¿Y tus abuelos paternos están vivos? Sí, mi abuela se llama Gloria también, qué casualidad, con mi madre, y ella tiene 80, y mi abuelo paterno se llama Sebastián y tiene 81. Lo que pasa que a ellos no les veo tanto porque viven fuera. Mi abuela… bueno, en verdad yo no nací aquí, yo nací en Andalucía, lo que pasa que vinimos cuando… pues a los como a los seis años o por ahí, y entonces pues mis abuelos se han quedado ahí. ¿Tienes algún antecedente que a ti te conste familiar de enfermedad física o mental? Me has comentado física, y a tu abuelo que murió del corazón, más cosas. Bueno, mi otro abuelo también tiene problemas en los pulmones, como de bronquios y esas cosas, y mi abuela Gloria, por lo que he escuchado, porque es verdad que de estas cosas mi padre cuando sale el tema, bueno, lo evita, ha tomado medicamentos porque tuvo ansiedad, luego también depresión, y mi abuela Manuela… ¿No sabes ésta si depresión está diagnosticada, desde cuándo viene esto…? No, a mí mi madre de vez en cuando así, cuando no está mi padre, pues me dice, cuando me pongo muy nerviosa, dice: "te pareces a tu abuela Gloria", pero claro, yo no sé. Y luego mi abuela Manuela, pues ella pues es un poco como que todo le gusta tenerlo controlado, y muchas veces yo me parezco más a mi abuela Manuela por eso, porque a mí me gusta todo tenerlo controlado. ¿Entonces te pareces a tus abuelas? Mi madre me dice lo de mi abuela Gloria, pues para que yo diga: "o no, no, no", porque mi abuela Gloria es demasiado. Mi abuela Manuela es que como llevo toda la vida con ella, pues ya estoy acostumbrada. ¿Y tus padres? Y mi madre es una persona que también está siempre preocupada y siempre siempre siempre está preocupada, y mi padre no, mi padre pues es más pasota. Cuando yo… cuando vengo o le llamo muchas veces dice: "¡De verdad, Elisa, eres más pesada!", y es verdad que soy un poco pesada, es verdad, yo lo noto, yo lo noto.

Bueno, me estás contando que estoy en una relación especial con tu Yaya Manuela y con tu madre Gloria, pero te ha criado más tu abuela. ¿Tu madre trabajaba fuera? ¿Cómo te llevas con ella? Con mi madre muy bien. Con tu madre y con tu abuela. Con mi madre muy bien, muy bien. Lo que pasa que en mi madre, claro, está como es médico, pues… bueno, ya la conoces, pues entre las guardias y las consultas y demás, pues es verdad que hay veces que no la he visto tanto. ¿Y estaba tu abuela, no? Y claro, Manuela, pues claro, es que yo en la casa de mi Yaya Manuela tengo una habitación mía. Yo tengo dos habitaciones, la de mi casa y la de mi Yaya Manuela. Que tengo más cosas en la de mi abuela que en la mía, pero bueno… ¿Cómo era tu abuela contigo de pequeña? ¿Exigente con las notas? Sí, sí, siempre ha sido muy exigente conmigo, siempre ha querido… pues ella siempre me lo decía que ella quería que su nieta fuese la mejor en todo, y entonces cuando sacaba un 10 se ponía muy contenta, pero sacaba un 8 me decía: "Elisa, entre el 8 y el 10 hay una diferencia y tienes que sacar más nota". Entonces, pues siempre es verdad que he tenido, siempre que hacía un examen tenía como la esperanza de sacar muy buena nota para enseñársela a mi Yaya Manuela y que se pusiese contenta por mí. Has vivido alguna vez de pequeña, no lo sé si a lo mejor no ha pasado con tu abuela o con tu madre, alguna situación de ingreso, enfermedad, aunque ya se haya curado, que haya tenido alguna situación complicada. Sí, mi Yaya Manuela se puso muy malita cuando yo tenía… pues justo cuando lo del accidente, nueve/diez años, pues se puso muy malita, y entonces yo también lo llevé… yo creo que yo lo llevé peor por eso. Mi madre siempre dice lo mismo, que si yo hubiese tenido a la Yaya Manuela, pues a lo mejor yo no hubiese estado tan mal, porque estuvo… pero estuvo, no sé si fue un mes, y… pero nunca me han contado por qué fue. ¿No lo sabes? No lo sé, yo le preguntaba, pero no me dicen nada, me dicen que esas cosas no las tengo que saber. ¿Qué tal con tu padre? ¿Cómo te llevas? ¿Tienes relación? Sí, sí, con mi padre también tengo mucha relación. No tanto como con mi madre, pero sí también mucha, y la verdad es que es como diferente a la relación de mi madre, porque a mi madre siempre es como que siempre la tengo, y con mi padre tengo siempre el miedo ese que te he hablado otras veces de: "¿Y si le pasa algo? ¿Y si…" Entonces, por eso estoy más nerviosa cuando no hablo con mi padre.

Después de diferentes conversaciones con Elisa, la hipótesis diagnóstica que estamos barajando es un posible trastorno de ansiedad generalizada, porque tiene diferentes síntomas que apuntan a que podría haber este trastorno, como esa ansiedad muy elevada, afecta diferentes áreas funcionales, diferentes contextos y preocupación elevada, anticipación, parece que viene además de toda la vida, pero bueno, son datos que se van a contrastar con diferentes test y cuestionarios. Y por otro lado, para la formulación del caso vamos a tener en cuenta una lista de problemas, como son pues la alta ansiedad, preocupación, la anticipación que tiene, la rumia, las diferentes áreas afectadas como familia, estudios, amigas, y bueno, todos los problemas que va manifestando también la parte motora, en la parte física que manifiesta tener, y serán integrados todos los datos en cuanto tengamos las pruebas. Bueno Elisa, ¿cómo has estado estos días, esta semana? Esta semana pues mejor que la anterior, pero no tampoco… sigo con mucha… como muy nerviosa, sí, y lo arreglé con mis amigas. ¡Qué bien! Sí, y me dijeron que había sido una tontería, que había sido yo que me había hecho como una idea, que no había sido porque no había hablado con ellas, entonces me dijeron que no pasaba nada, y luego el examen… bueno, sí, lo suspendí, pero claro, pero porque lo entregué.

Bueno, a mí me gustaría hablar contigo que después de diferentes sesiones, pruebas y demás, con todo ido contrastadas las hipótesis y recopilando la información y bueno, te quería explicar un poco lo que está sucediendo. Parece que hay un problema de ansiedad un poco general, a veces la ansiedad va específica a una cosa muy concreta, imagínate, tengo fobia a las arañas, y es más que sólo tiene una cosa, y hay personas que tienen ansiedad generalizada en diferentes ámbitos, contextos que les elevan la preocupación. Claro, como yo. Sí, es un poco tu caso. Bueno, te voy a poner de ejemplo unas situaciones que he analizado, esto se llama análisis funcional, algo que me pusiste tú, incluso las vimos juntas. Hay algunas situaciones como puede ser un examen, salir con amigas. Me has comentado cuando no coges el teléfono a tu padre, son diferentes situaciones que te provocan, inmediatamente te salta algún pensamiento que empiezas y te enredas. Eso se llama rumia, entonces, por ejemplo: "Soy mala amiga, no me van a volver a llamar, si hago mal el examen voy a fracasar, mi padre no me coge, ha sucedido algo". Inmediatamente haces que tu mente salte y entra en una rumiación, y además se asocia una emoción que se eleva de tristeza, decepción o ansiedad/nervios. Lo que tú llamas nervios se desencadenan a veces por esta preocupación, esta preocupación anticipatoria, no de que algo va a suceder, porque si te fijas cuando en el examen, con tus amigas, con tu padre, con tu abuela, siempre hay como una anticipación a que algo malo va a suceder. Y además, esto se ve reforzado porque tienes además síntomas físicos. O sea, además ahí te falta el aire, lloras, temblores, según la situación, dolor de estómago, sientes diferentes cosas físicas. Bueno, haces una serie de cosas, por ejemplo: "Me voy a casa corriendo", normalmente son cosas de conductas de evitación, de huida. Te vas a casa corriendo, te encierras en la habitación o entregas el examen, también sales corriendo. Realmente es una conducta de evitación que te refuerza que esto vuelva a suceder, porque cuando realizas esta conducta… ¿Te acuerdas que yo te he ido preguntando, bueno, con esto cómo, qué pasa con la ansiedad, qué pasa con la tristeza? Y tú me has dicho: "Bueno, baja, me calma". Siempre baja, sí, es verdad. Claro, ¿sabes qué pasa al bajar, al hacer esto y baja que se refuerza que lo vuelvas a hacer? Ah, puede ser, sí. Esto es como un niño cuando te pide un caramelo, le dices: "No, no, no", y se lo das, le refuerzas, al día siguiente te pide 3 o la bolsa de chuches entera. Es igual, tu mente al final dice: "Uy, si me quejo, le mando todos estos pensamientos, hace esto y me calmo", con lo cual refuerza, es como un ciclo y es lo que te provoca que la ansiedad pues al final vaya a más. Ah, vale, vale. Mira, esto es una formulación clínica del caso, aquí está recogida… Ay, cuántas cosas, ¿todo eso me pasa a mí? No, esto es un poco un esquema de lo que sucede, está recogida la información de los test, lo que hemos hablado. Ah, vale, vale. Es que hay unos rombos, se llaman variables inmodificables, no se pueden tocar, están en tu historia. Por ejemplo, bueno, parece que hay una vulnerabilidad genética, tú me hablabas de que tu abuela era muy exigente, muy preocupona. Bueno, parece que esto es una vulnerabilidad que tenéis en la línea materna. También tu abuela paterna también es del estilo. Sí, mi abuela paterna es del estilo. Aquí tenemos un episodio de bullying que bueno, es un episodio muy desagradable que te ha sucedido que no podemos cambiar, pero también te condiciona a cómo te enfrentas a las relaciones sociales. Sí, a como soy ahora. Claro, sobre todo en el grupo de amigos. Sí, sí, sí, es verdad. Cuando me hablabas de tus amigas, el temor a decepcionarlas, "No me van a volver a llamar" y demás. Aquí hay un condicionamiento previo, un aprendizaje de pequeña que te está actualmente condicionando. Sí, sí, total. Luego tenemos también un patrón de crianza, se llama así, en tu casa, en tu familia, es de participar, algo va a pasar mal, y de exigencia desde tu abuela, la Yaya que te ha criado, también tus padres pues parece que han tenido contigo una sobreprotección y exigencia, una preocupación que todo esto es positivo en un aspecto. O sea, no estamos entrando a juzgar, sino que a ti te genera desde muy pequeña una serie de mensajes de estar siempre pues con anticipación. Sí, siempre preocupándome de lo que puede pasar. Claro, estas variables no se pueden tocar, son inmodificables, también tenemos unas variables modificables, son las que podemos trabajar, de hecho, el tratamiento va orientado a estas. ¿Por qué? Porque estas son las flexibles, las que podemos tocar, por ejemplo, dentro de tu patrón cognitivo de pensamiento que tenemos, que hemos estado hablando en el análisis funcional, sobre una anticipación, una preocupación que necesita siempre pruebas de realidad, de que algo está bien, cuando me hablas de llamo a mis padres… Sí, es verdad, pero desde que vengo aquí llamo menos a mis padres porque bueno, respiro. Bueno, poco a poco podemos trabajar más. Vale, vale. Toda esta parte de preocupación constante. Y además, se puede trabajar la parte de relaciones sociales, lo que me comentabas con tus amigas, cómo relacionas con ellas y demás, aquí también podemos trabajar, desarrollar una serie de habilidades. Lo que es la parte física, toda la reacción que te causa ansiedad, ¿te acuerdas cuando hemos hecho al principio un poquito de atención en el presente y demás? Pues también se puede intervenir con pautas de mindfulness o de relajación. Además, para que tú puedas saber gestionar las emociones. ¿Pero esto también voy a poder hacerlo en… en mi casa, ¿no? Lo vas a hacer en tu casa, lo vamos a entrenar, por supuesto, para que lo puedas hacer también. Vamos a tener presente algunos eventos, unos sucesos precipitantes. Por ejemplo, esto que hemos hablado antes de la siguiente del accidente, el amigo de tu padre, más que te condiciona más a que te provoque una serie de problemas que hemos hablando desde… desde la primera sesión, en realidad, si te fijas muchos de los problemas que tú comentas están aquí, son variables. Sí, en verdad sí. Actúan en la ansiedad como te he explicado en el análisis funcional. Entonces, esta rumia, esta parte cognitiva, toda esta forma de desenvolverte y demás provoca que suba la ansiedad, y sube la ansiedad, y se ven afectadas diferentes áreas. En tu caso, por los estudios, los amigos, las relaciones familiares y demás, el hecho de que estés disponible siempre ya es un problema. El hecho de que tengas que estar pendiente de un móvil y vivir sin esa tranquilidad, y aquí es donde vamos a trabajar. Vale, vale. Bueno, vamos a los siguientes pasos, ya te contaré cómo va a ser el tratamiento, las sesiones en qué va a consistir, y seguimos trabajando. ¿Tienes alguna duda, una pregunta de esto? No, no. Solamente quería saber, porque lo llevaba pensando tiempo, si podía lo que viésemos aquí podría hacerlo en casa para mejorar. Por supuesto. Pero sí, en verdad es que… perfecto, parece como si me conocieses de toda la vida.

Después de la evaluación realizada a la paciente Elisa, bueno, quiero destacar que en los pacientes que tienen como ella rasgos de ansiedad, en este caso generalizada parece, bueno, la importancia de saber hasta dónde pueden, dónde les podemos dejar llevar. Son pacientes que generan como una inundación con su forma de hablar, de moverse, y es muy importante desde el principio tener… tener presente el poner ciertos límites, en hacerles aterrizar, estar presentes. Ha habido que hacer una pequeña intervención en una sesión porque no siempre es todo perfecto, la evaluación o intervención, los pacientes con ansiedad es necesario también ayudarles a estar presentes y poder seguir una correcta sesión. Bueno, también es curioso la forma que tiene de saltar de un tema a otro, con lo cual hay que tener muy presente el poderles ordenar y el darles un poquito de psicoeducación sobre la marcha, lo que está… de lo que está sucediendo, lo que les está pasando, y bueno, llegará al final a un conjunto de… con todo el conjunto de pruebas y datos y demás a un correcto diagnóstico. Pues la verdad que venir a consulta me ha servido muchísimo, porque aunque al principio yo no tenía muy claro que me fuesen a ayudar, porque yo llevo toda mi vida haciendo así, toda mi vida siendo un nervio, pero sí es verdad que me ha servido pues la forma en la que la terapeuta me ha tratado. El cómo muchas veces a lo mejor cuando yo venía con mucha ansiedad y muy nerviosa, antes de empezar a tratar cualquier tema de los que traía, pues me tranquilizase, parásemos a observar qué es lo que estaba pasando en ese momento, la respiración y demás, porque eso también me ha servido para luego fuera de la consulta. Y luego también el que me pusiese a lo mejor algunos límites o algunas… algunas restricciones dentro de consulta, por ejemplo, con el móvil, porque claro, yo estaba tan pendiente del móvil que al final pues es verdad que no me reservaba en ningún momento para mí sola, y al final las sesiones me han servido como una forma de tomarme pues la hora que duraba la sesión, tomarme el tiempo de relajarme, pensar en mí, pensar en mis cosas, aunque es verdad que solamente hemos hecho hasta ahora evaluación, pues mi psicóloga Sonia me ha explicado pues algunas cosas que vamos a ir haciendo poco a poco en las sesiones, que pues voy a ir mejorando en… pues, por ejemplo, en estar tan nerviosa o en estar tan pendiente del móvil o tan pendiente de todo el mundo, lo que ella dice de que estoy siempre disponible para todo el mundo, pero no estoy disponible para mí, por esas cosas que yo creo que cuando termine pues me irá mucho mejor.