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Soy Fernando Díaz Villanueva. Hoy es 14 de julio de 2026 y esto es La Contracrónica.
El viernes pasado, Apple presentó ante un tribunal federal de California una demanda contra Open AI por robo de secretos comerciales. La acusación apunta a dos exempleados de la compañía de Cupertino. Tang Yutan, hoy jefe de hardware de Open AI y antiguo vicepresidente de diseño del iPhone y del Apple Watch. y Chang Liu, ingeniero eléctrico que pasó más de 8 años en Apple antes de marcharse en enero de este año. Ambos habrían orquestado un plan coordinado para sustraer información confidencial destinada a la incursión de Open AI en el hardware de consumo.
Apple no reprocha que Open AI ficha a sus ingenieros, algo que es perfectamente legal, sino que estos se llevarán archivos, planos y piezas físicas. Según la demanda, Tang Yutan convertía las entrevistas de trabajo en sesiones de extracción de datos, mencionaba proyectos secretos por su nombre en clave y pedía a los candidatos presentaciones técnicas detalladas e incluso piezas reales de Apple como baterías o placas. Uno de los aspirantes confesó que ignoraba que ese material pudiera sacarlo del laboratorio. Liu no devolvió su portátil al marcharse de Apple y aprovechó una vulnerabilidad para seguir accediendo a la nube interna de la empresa mientras ya cobraba de Open AI, algo que celebró por escrito entre risas. Apple también habla de un manual de evasión que enseñaba a los empleados que se iban a esquivar los controles de seguridad. Más de 400 antiguos trabajadores de Apple están hoy en Open AI, un éxodo de dimensiones bíblicas.
El hecho es que Apple y Open AI eran socios desde 2024, cuando anunciaron la integración de Chat GPT en Siri. El idilio no duró mucho. Se torció cuando Open AI compró IO Products, la startup de Yoni, por 6.500 millones de dólares. La verdadera razón de la demanda es que Open AI prepara una nueva clase de dispositivo que aspira a enterrar el teléfono, no a competir con él. Esto inevitablemente recuerda a 2010, cuando Steve Jobs anticipó una guerra termonuclear contra Android por considerarlo un producto robado. La cuestión es que Apple ha sido acusada tantas veces de apropiarse de ideas ajenas que a muchos les resulta sorprendente que el ladrón se rasga las vestiduras de un modo tan ruidoso. Pero Apple está en su peor momento. Se ha demostrado incapaz de desarrollar una inteligencia artificial propia y tiene que depender de otros, ahora de Chat GPT y en el futuro del Géminis de Google.
La demanda llega en el peor momento para Open AI, que libra batallas legales en varios frentes. Un juez desestimó el pasado 15 de junio una demanda similar de X, un precedente que ahora pueden utilizar a su favor. El estado de Florida denunció a la empresa el mes pasado por su comercialización agresiva entre menores y persiste en los casos por derechos de autor con periódicos y autores. El caso supone además una transición simbólica. La demanda ha sido una de las últimas decisiones de Tim Cook antes de ceder el mando a John Tarnus. Cook se despide lanzando un misil contra un socio convertido en rival. Los pleitos pueden entorpecer al enemigo, pero las guerras se ganan con productos y en este terreno Apple lleva tiempo tropezando, frente a quien no quiere un teléfono mejor, sino un mundo donde el teléfono ya no haga falta.
El viernes pasado Apple presentó una demanda ante un tribunal federal de California contra Open AI, la empresa que desarrolla el popular Chat GPT. Le acusa de robo de secretos comerciales, más concretamente acusa a dos exempleados de Apple, un tipo llamado Chang Liu y otro llamado Tang Yutan, este último jefe de hardware en Open AI y antiguo ejecutivo de Apple, de orquestar un plan, un plan coordinado entre ambos para robar información confidencial de Apple. El objetivo no era otro que ayudar a su nueva empresa, Open AI, en su incursión al hardware de consumo, es decir, a dispositivos físicos concebidos para la inteligencia artificial tras adquirir la startup de Yoni. Esta startup se llama IO Products y fue fundada en 2024 por IF, que era el antiguo jefe de diseño de Apple, bien conocido, junto con unos socios, entre ellos Tang Yutan. Open AI la compró en mayo de 2025 por 6.500 millones de dólares. Es de hecho esta adquisición la adquisición más grande en la historia de Open AI hasta la fecha. El objetivo sería desarrollar una familia de dispositivos de hardware movidos por inteligencia artificial, es decir, productos físicos impulsados por IA y así prescindir de los dispositivos de otros fabricantes, como por ejemplo, y sin irnos muy lejos, los de la propia Apple.
Apple, en este aspecto, y ya lo hemos comentado en más de una ocasión aquí en La Contracrónica, en el tema de la inteligencia artificial va muy rezagado. De hecho, sus Macintos, sus iPhones se valen de los servicios de Open AI. Este programa, por ejemplo, lo estoy grabando en estos momentos con una mesa de sonido conectada, un Macintosh y tengo una serie de servicios de inteligencia artificial que vienen incorporados dentro del Mac, pero son todos de Open AI. Incluso en programas que ejecutan la inteligencia artificial o modelos de inteligencia artificial en local, uno concretamente que se llama Image Playground, te modifica unas fotografías, pero realmente si quieres trabajo duro tienes que subirlo a la red y Open AI te lo, bueno, Chat GPT concretamente te trabaja esa imagen. A cambio, es líder en venta de teléfonos, al menos en los mercados más interesantes desde el punto de vista comercial y en cierto segmento, el segmento también más interesante desde el punto de vista comercial, que es el segmento premium. Pero en ciertos países como los de mayor poder adquisitivo, Estados Unidos, Japón, el Reino Unido, Apple tiene una cuota de mercado superior a la de Android. Quieren en Apple mantener esa posición y no es la primera vez que esa misma posición la ven amenazada. Hace más de 15 años, en 2010, es decir, hace 16, cuando el iPhone era todavía pues una criatura muy joven, no tenía ni 3 años de vida, que iba devorando el mercado, un mercado que se acababa de crear, el de los smartphones con el apetito del recién llegado. Steve Jobs pronunció una de esas frases que parecen destinadas a quedar grabadas en la mitología empresarial. Le confesó a su biógrafo Walter Isaacson que su plan era destruir Android porque era, según él, un producto robado, algo que le habían quitado, que realmente no era más que una copia del iOS de Apple. Dijo que aquello iba a ser y utilizó esta terminología, una guerra termonuclear. Eric Schmidt, que en aquel entonces era el consejero delegado de Google, ultimaba los preparativos en 2010 para lanzar el primero de los Nexus, aquellos teléfonos propios de Google que, bueno, que precedieron a los Pixel actuales, al tiempo que iba concediendo licencias a los fabricantes. La primera que concedió, recuerdo que fue un fabricante que desapareció hace tiempo, a HTC, fabricante taiwanés, para que equipase su nuevo sistema. Estamos hablando de los dos, tres primeros años de los smartphones, esos años que van de lo 2008 más o menos al año 2010, 2011, cuando todo este mercado se creó de la nada. Bien, este sistema operativo es el Android. Lo había lanzado Google a finales del del año 2008, en septiembre, si mal no recuerdo. Vamos, un año y 3 meses después de la salida al mercado del primer iPhone, que salió en solo en el mercado de Estados Unidos en el mes de junio del año 2007. El Android acabaría plantando cara al iPhone y hacerlo además muy bien. Le terminaría superando en cuota de mercado en todo el mundo y en la mayor parte de países del mundo se venden más teléfonos con Android que con que con iOS. Jobs se sintió traicionado y respondió con una batería de abogados y con un pleito que luego se alargó muchísimo. Pues bien, 16 años después de esta misma escena se repite, pero se repite con actores nuevos. Pero vamos, la historia es, si no la misma, es una historia realmente parecida. Apple ha vuelto a desenfundar la batería de abogados, solo que en esta ocasión el competidor no fabrica teléfonos ni sistemas operativos que se parecen al iOS del iPhone, sino que aspira directamente a que el iPhone se convierta en un artículo, en un pisapapeles, en un artículo de baja tecnología, en un artículo del que nos olvidemos, como nos hemos olvidado ahora, pues qué sé yo, del Walkman de Sony o del Disman, aquel que le sucedió, es decir, algo que haya marcado una época, pero que eh termine siendo jubilado.
Hay dos nombres propios que figuran en la demanda. El primero es Tang Yutan, que era, como os comentaba hace un momento, el jefe de, es el jefe de hardware de Open AI. Es un un ingeniero realmente que ha hecho prácticamente toda su carrera en Apple. Pasó 24 años en Apple hasta convertirse, incluso hizo carrera dentro de la empresa en vicepresidente de diseño de producto del iPhone y del Apple Watch. El segundo es Chang Liu. Chang Liu es un ingeniero que trabajó más de 8 años en Apple antes de marcharse a Open AI en enero de este mismo año. Ninguno de los dos, como vemos, eran recién llegados a a Apple. En los dos casos, más en el caso de Tang Yutan que en el de Liu, eran dos veteranos que conocían muy bien la empresa, conocían sus proveedores, los proyectos que la empresa tenía en marcha, los protocolos de seguridad.
Apple no acusa a Open AI de fichar a sus ingenieros. Como he podido leer por ahí en estos últimos días, en absoluto. Fichar a los ingenieros de la competencia es algo perfectamente legal y ninguna empresa puede impedirlo. Obviamente, si te ofrecen un salario mayor, pues te vas y bien, todo lo más que puedes dejar en tu anterior empresa son amigos y y ya, pero una empresa te puede fichar, en una palabra, y eso no es ilegal, a no ser, claro, que haya un contrato en que impida expresamente que trabajes para tal o cual tipo de compañía. No existía ninguno de los dos casos. Un trabajador de primeras es libre de marcharse a la competencia y una vez se ha marchado a la competencia, pues se lleva consigo todo lo que aprendió. Eso no se lo pueden quitar. Su experiencia, se lleva también lo que lleva dentro, es decir, su talento, porque nadie es propietario de lo que hay en la cabeza de otro. El problema es si ese trabajador se lleva además de lo que tiene en la cabeza, que eso ya digo, no se lo pueden quitar, se lleva archivos, se lleva planos, se lleva piezas físicas que pertenecen a su anterior empresa y ahí es donde Apple sitúa la parte mollar de esta demanda.
Según ellos, Tang Yutan aprovechaba las entrevistas de trabajo que hacía en Open AI, las entrevistas de trabajo que hacía con gente que quería salir de Apple para convertirlas en sesiones de extracción de información. Habría mencionado un proyecto de Apple todavía sin anunciar, al menos sin anunciar formalmente, pero que dentro de Apple conocen y lo se lo habrían anunciado a uno de estos de las entrevistas por su nombre en clave interno antes de preguntar a un candidato por los planes de la compañía. Para cualquiera que sea ajeno a Apple, aquella palabra no significaría nada. Esa palabra en clave para quien trabajaba en el proyecto significaba exactamente lo que Tang Yutan quería sacar a relucir. A los aspirantes, además, les pedía preparar unas presentaciones llamadas "technical deep dive", en las que debían detallar cómo seleccionaban los componentes, qué proveedores utilizaban, cómo se comunicaban los ingenieros con los fabricantes. Preguntas aparentemente inocentes en una entrevista que, bueno, dirigidas a empleados dedicados a un proyecto muy concreto y todavía secreto, pues ya no eran tan inocentes, claro está. El detalle más llamativo en este aspecto es el de las piezas. Tang Yutan habría pedido, todo esto está extraído de la demanda, a los candidatos que llevaran a la entrevista piezas reales de Apple para lo que él denominaba una sesión de "show and tell", es decir, mostrar y decir, la sesión de lo más didáctica, obviamente, si puedes llevarte la pieza en persona. Estas piezas pues eran las propias de este sector: baterías, placas, componentes electrónicos. Uno de los aspirantes, según los mensajes que cita la demanda, se mostró incluso muy sorprendido y confesó que, claro, que ni siquiera sabía que podían sacarse esas cosas de su laboratorio en Apple. Obviamente no se podían sacar esas cosas de su laboratorio en Apple y mucho menos piezas de un proyecto secreto.
Otro empleado habría empezado a hacer capturas de pantalla y a descargar archivos de un proyecto muy confidencial en las horas previas a su entrevista. Se entiende que porque Tang Yutan y Chang Liu se lo estaban pidiendo. De hecho, según cuenta la demanda, Tang Yutan le preguntó a este empleado por ese mismo proyecto ya dentro de la entrevista. Apple dice haber descubierto todo esto registrando los registros de acceso a sus propios servidores, lo cual tiene su gracia. El candidato utilizó un ordenador de Apple para robar a Apple y dejó las huellas dentro de la casa que pretendía saquear. Ya digo que tenía su gracia. Estaban pidiéndole que accediesen a esto desde Apple, desde el propio ordenador de Apple para sacar información de Apple y entregársela a la competencia. Esto es lo que dice la demanda.
En el caso de Chang Liu, aquí tenemos una historia que es algo más de novela. Apple asegura que cuando se marchó de la empresa, esto fue hace unos meses, en enero, no devolvió el portátil al marcharse y que tiempo después descubrió una vulnerabilidad de autentificación que seguía dándole acceso a la nube interna de la empresa de la que ya no estaba, una vez había terminado su contrato. Ambas cosas, ninguna empresa las tolera. Obviamente, que te lleves un portátil de la empresa y que sigas accediendo a los datos de la propia empresa una vez estás fuera. En lugar de avisar del agujero que había encontrado, informar al equipo de seguridad de Apple, decirle: "Oye, que sigo teniendo acceso a esto y no debería." Lo que hizo Chang Liu fue aprovechar esto para seguir descargando material de ingeniería mientras, por supuesto, ya estaba cobrando mensualmente de Open AI. La demanda habla de decenas de archivos con especificaciones técnicas y todo tipo de detalles de productos aún sin anunciar. Bien, todo ese material íntegro, pasó a estos dos y de ahí, obviamente, a Open AI. Lo que convierte el episodio, este episodio en algo más que un descuido, es un mensaje que Chang Liu habría enviado a un empleado de Apple al comprobar que su acceso seguía funcionando. Escribió, según cuenta la demanda, entre risas, que había descubierto que podía entrar en el servidor y que le parecía divertidísimo aquello. Decir que sabía perfectamente lo que estaba haciendo, porque una cosa es encontrarse por casualidad con una vieja contraseña que aún funciona y otra bien distinta es utilizarla una y otra vez para vaciar un servidor al que no deberías tener acceso. Esto es algo que los abogados de Apple pretenden explotar ante el juez. Chang Liu, además, habría ayudado a otra empleada a preparar su entrevista con Open AI. Le dio instrucciones para que accediese a carpetas confidenciales. Le explicó también cómo copiar archivos sin llamar la atención del equipo de seguridad de Apple. De hecho, para que ambos ganasen en privacidad, les recomendó que empezasen a hablar por Line. Line es una aplicación de mensajería que es totalmente ajena a tanto Apple como a Open AI. Es una aplicación bastante segura. La empleada debía, debía hacer todo lo que Chang Liu le pedía porque terminó contratada en Open AI.
Habla incluso de lo que en la demanda se denomina un "manual de evasión". ¿Qué es eso del manual de evasión? Tang Yutan habría hecho circular un documento interno marcado como de acceso restringido que explicaba el procedimiento de seguridad para los empleados que se marchaban de Apple. Este documento, concebido solo para ciertos directivos, habría llegado a manos de los aspirantes antes incluso de que comunicaran a Apple su intención de irse, de modo que sabían de antemano qué revisaría el equipo de seguridad y cuándo les cortarían el acceso a los servidores de esa empresa. A los que salían por la puerta se les aconsejaba no revelar que habían aceptado un empleo en Open AI, no firmar nada durante las entrevistas de salida y llamar de inmediato a la empresa, a la nueva, a Open AI, si Apple les pedía firmar algo. Los abogados de Apple aseguran haber detectado un patrón entre esos empleados. Todos salieron de forma apresurada, todos evitaban las entrevistas y las reuniones y todos, ninguno de ellos, respondía a los correos del equipo de seguridad. El resultado, pues, es que más de 400 antiguos trabajadores de Apple están hoy en Open AI. Bueno, es un dato que por sí solo no prueba nada, pero que da muchas pistas porque se trata, como podéis ver, de un éxodo de dimensiones bíblicas.
La demanda no se detiene en los ingenieros. Los abogados de Apple están convencidos de que Open AI rastreó a sus proveedores, es decir, a esa red de fabricantes que producen baterías, chips, pantallas, altavoces, micrófonos, cámaras, etcétera, todo lo que llevan los iPhone, que son muchísimas cosas que, por supuesto, Apple fabrica. Encarga a un proveedor que se lo fabrique, por lo general en China. En un caso, incluso habrían pedido a un proveedor de confianza que les mostrase una técnica de acabado metálico propia de Apple, haciéndole creer que Apple lo estaba autorizando cuando el proveedor tenía prohibido por contrato hacer ese trabajo para terceros. En otro, antiguos empleados habrían abordado a un fabricante de baterías empleando la terminología interna propia de Apple para hacerle preguntas muy concretas. Esta parte del pleito es la que más incomoda a Open AI porque saca las acusaciones del terreno de los archivos y las lleva al mundo físico, es decir, al de las piezas que hay que fabricar y los aparatos que se venden en las tiendas.
Ahora bien, detrás de toda esta demanda que os la he resumido lo mejor que he podido, lo que tenemos es una historia bastante más grande que la de dos ingenieros desleales y de moral distraída. Apple y Open AI eran socios. Ya os digo, si quiero hacer muchas cosas con el Apple Intelligence de mi teléfono, de mi propio ordenador, voy a tener que pasar por Open AI. En 2024 anunciaron a bombo y platillo. Hice de hecho un programa de esto hace ya un par de años, que Chat GPT se integraría en Siri y en las herramientas de escritura, pues del iPhone, del iPad, del Mac, por supuesto. A los usuarios de Apple, al menos a buena parte de ellos, no les gusta nada ese arreglo, ya que si por algo se caracteriza el entorno, el entorno Apple, el entorno Mac, el entorno iOS, es por su autonomía. Apple entrega el dispositivo completo y el software que corre en su interior. En este caso, todo lo relacionado con algo tan importante como la inteligencia artificial estaba en manos de un tercero. El idilio, de cualquier modo, no duró mucho, de hecho, duró bastante poco. Al año siguiente, en 2025, Open AI compró IO Products, la startup de hardware fundada por IF, que os decía antes, y otros empleados, antiguos empleados de Apple estaban también metidos en en IO Products. Esta operación, como os comentaba, fue una operación pues valiosísima, al menos para los estándares de Open AI. Pagaron 6.500 millones de dólares por ello. IF es toda una leyenda dentro de Cupertino, dentro de Apple. Es el diseñador que es británico, de hecho, que dio forma al iPhone, al al iMac, al Apple Watch, en fin, todos los dispositivos de Apple que tanto gustan a a sus seguidores. Y ahora trabaja no en el en Open AI, sino podríamos llamarlo en el aparato de Open AI, no directamente para ellos, no es un empleado. Por eso la demanda tiene el cuidado de no nombrarlo por su nombre como acusado. Claro, nombrarlo también tendría, aparte de mucha polémica, sería incluso contraproducente para Apple. Sería declarar la guerra a la guerra total, a un hombre icónico como el de IF. Apple prefiere de momento pues apuntar a todos estos mandos intermedios.
La cuestión es que desde hace tiempo se habla de que Open AI quiere llevar sus modelos de inteligencia artificial a los dispositivos físicos, pero nada se sabe de ellos por ahora. Este es un tema que en la prensa tecnológica y la prensa económica se comenta desde hace un tiempo. De hecho, la propia Open AI ya ha dejado caer algo. Habla de una nueva clase de dispositivos que dejarían atrás esta estructura tan familiar que tenemos con pantallas, ya sea en los ordenadores o en los propios teléfonos, pantallas, aplicaciones, teclados, en el caso del ordenador, en la propia función del teléfono. Y según parece, su primer producto de hardware podría llegar a finales de este mismo año. Esto es lo que dicen los mentideros tecnológicos. Esa es la verdadera razón de este pleito, a juicio de los analistas. Es decir, que Apple no está demandando a Open AI por usar sus secretos para mejorar Chat GPT, sino por usarlo, usarlos presuntamente para construir aparatos que compitan con su negocio de hardware, el mismo negocio que ha sostenido Apple durante décadas y que ahora ven amenazado por un competidor que aún no ha lanzado ni siquiera su primer producto. El rencor, además, aquí viaja en las dos direcciones. A principios de este año, Open AI se plantó notificar a Apple por incumplir su parte del acuerdo del año 2024. Tenían que promocionar Chat GPT dentro de Siri, de modo que lo que empezó como un matrimonio de conveniencia, pues ha terminado en en divorcio con reparto de reproches y ahora esta demanda.
Open AI, además, tiene ya otros problemas legales, de hecho, los va coleccionando. Tiene otra demanda por secretos, la de IO, que es una startup de un dispositivo sin pantalla que se lleva en el oído, que le ha acusado un ingeniero de la empresa de entregar archivos precisamente a Tang Yutan, a quien hemos visto con detalle en el programa de hoy. Lo curioso de todo este asunto es que Apple ha sido acusada tantas veces de apropiarse de las ideas ajenas que se ha llegado incluso a acuñar un verbo. En el argot tecnológico lo llaman "sharlcking", a la afición que tiene la empresa de adoptar funciones de aplicaciones creadas por terceros e incorporarlas a sus sistemas, dejando obviamente pues a los pequeños desarrolladores con cara de tonto y sin negocio. Lo de Sharlcking viene por una antigua herramienta de búsqueda dentro del sistema operativo del Mac. Los usuarios de Mac más veteranos la recordarán. Yo la recuerdo. Su icono era un gorrito de Sherlock Holmes con una lupa encima. Hace muchos años una pequeña empresa llamada Carelia Software creó una aplicación llamada Watson que mejoraba Sherlock. Pues nada, Apple se la copió, incorporó en la incorporó en Sharlock, que luego un tiempo después cambió el nombre por Spotlight, que es como se sigue llamando ahora. De manera que el ladrón se queja porque le han robado y lo hace en un momento de más de cierta debilidad. Han sido en Apple incapaces hasta la fecha de desarrollar productos de inteligencia artificial que puedan competir. El nuevo Siri, el asistente lo van a remozar según han contado, que al llegar a este otoño ni siquiera funciona con tecnología propia. Apple ha tenido que recurrir al modelo de Gemini de Google para dotarle de cerebro. La empresa que demanda a Open AI por presunto robo depende de Google para no descolgarse de la carrera de la inteligencia artificial.
El pleito, además, llega en un momento simbólico, muy simbólico para la empresa. La demanda ha sido pues una de las últimas decisiones de Tim Cook, consejero delegado, antes de marcharse y ceder el testigo a su sucesor, que ya sabemos quién será, un tipo llamado John Ternus. Cook se despide pues lanzando un misil contra una empresa que todavía es socio. Sí, Open AI todavía el el contrato sigue en vigor, pero que podría ser futuro competidor. Queda por ver si Ternus, que heredará todo este marrón, sabrá ganar la batalla de los dispositivos de inteligencia artificial. Los pleitos son problemáticos siempre. Claro, que te pongan que te pongan un juicio, ¿no? Que la maldición gitana tengas pleitos y los ganes. Es decir, echan arena en los engranajes del enemigo, pero con los pleitos no se ganan guerras comerciales, esas se ganan con productos. Y en este terreno Apple lleva mucho tiempo tropezando hasta la fecha y han pasado ya 20 años desde su primera versión. Nadie ha conseguido, casi 20 años, el año que viene, nadie ha conseguido destronar al iPhone como dispositivo móvil de prestigio situado en la parte alta de la cadena de valor y favorito de los mercados más interesantes. Google, Samsung, Meta, Microsoft, Amazon lo han intentado y han fracasado. Samsung, de hecho, eh fue acusada por Apple en el pasado de copiar el iPhone y el litigio se prolongó durante un montón de años hasta que llegaron a un acuerdo, creo que fue en 2017 o 2018. El teléfono Fire de Amazon y el Windows Phone de Microsoft murieron sin pena ni gloria. Nacieron y murieron. Mark Zuckerberg lo ha intentado más de una vez. Ha incluso reorganizado su empresa en torno al metaverso, el mundo ese virtual que no ha terminado de cuajar. Esas gafas inteligentes que ha desarrollado con Ray-Ban no se venden mal, pero sus ventas son apenas una fracción de lo que vende el iPhone. Hasta Elon Musk anda incómodo con el control que Apple ejerce sobre la economía digital. Vamos, que todos quieren su trozo de pastel y de momento todos se han estrellado contra el mismo muro. Luego Apple, además, no juega solo con el tema del prestigio. Sus dispositivos equipan chips diseñados por la propia Apple y la compañía tiene ya a miles de millones de usuarios cargando con sus aparatos en el bolsillo. Yo soy uno de ellos. Quien quiera llegar a esos consumidores con sus modelos de inteligencia artificial tendrá pues muy probablemente que pasar por el peaje de Apple. Ese peaje es su gran fortaleza y quizá la razón última de que Open AI quiera fabricar sus propios aparatos y llegar a la gente sin intermediarios que cobren su correspondiente comisión.
La demanda de Apple aterriza, por lo demás, en el peor momento posible para Open AI, que libra batallas legales en varios frentes a la vez. El más parecido a este es el pleito que ha tenido con X, la empresa de Musk, que le acusa de lo mismo, de robar información confidencial después de fichar empleados suyos. Un juez federal desestimó hace apenas un mes una demanda. Además, fue desestimada ya sin posibilidad de recurso porque consideró que X no había podido probar que Open AI obligase a un antiguo ingeniero a revelar secretos. El precedente es perfecto para Open AI, que puede utilizarlo como escudo. El propio Musk la demandó por separado por haber abandonado supuestamente la misión original sin ánimo de lucro de la organización, pero un jurado falló. Esto fue hace dos meses, en el mes de mayo, en su contra, al entender que había esperado demasiado tiempo para demandar. No acaban ahí los problemas. Florida también les ha denunciado tanto a Open AI como a Sam Altman y les acusa de comercializar Chat GPT de forma muy agresiva entre los niños, ocultando los riesgos que tiene, entre ellos el de facilitar conductas de autolesión y de violencia hacia terceros. El gobierno de la Columbia Británica en Canadá anunció hace unos días que estudiaba acciones legales después de un tiroteo en un instituto. Dicen que Open AI había detectado mensajes violentos del autor meses antes del ataque sin avisar a la policía. Y por si fuera poco, el New York Times y unos cuantos autores y editores mantienen abiertos varios casos por derechos de autor por el uso de material protegido para entrenar a sus modelos. Una demanda, obviamente, no es una sentencia, es la historia de lo que el demandante dice que ocurrió. Open AI niega tener el más mínimo interés en los secretos ajenos. Insiste en que solo aspiran a desarrollar tecnología innovadora. Apple, por su parte, habla del negocio del de hardware de Open AI como algo podrido hasta la médula por su dependencia de secretos robados. Bueno, esto anticipa una pelea larga y ruidosa. Habrá que esperar a la fase de instrucción, obviamente, cuando cada parte pues pueda exigir a la otra las pruebas que necesita para saber si detrás de todas estas palabras hay algo más que la retórica propia de los abogados.
Hace 16 años, Steve Jobs dijo que iba a declarar, como os comentaba antes, la guerra termonuclear contra los fabricantes de teléfonos con Android. La cosa quedó en tablas. Android siguió creciendo y se afianzó en el segmento bajo y medio del mercado. Apple reorientó su iPhone hacia el segmento premium, donde reina sin complicaciones desde hace años. Jobs murió antes de que todo eso concluyese. Tim Cook se despide empezando otra guerra, solo que esta vez el enemigo no quiere fabricar un teléfono mejor, sino un mundo en el que en el que el teléfono ya no haga falta. Y esa, para Apple, es la guerra que de verdad tiene que ganar.
Vamos con la contrarréplica. Empezamos con Eduardo, que vuelve con el tema este del formato físico en los videojuegos. Nos habla Eduardo de Comodidad y Propiedad. Muy buenas, Fernando. ¿Has planteado en tu programa sobre la desaparición del formato físico en los videojuegos? Aunque también tratas la desaparición del formato físico en otros medios, has planteado una falsa dicotomía que es la de elegir entre comodidad y propiedad. Y no es cierto que sea así, porque precisamente la tecnología ha avanzado lo suficiente para garantizar la comodidad, la digitalización y la propiedad. Y esto es con los NFTs, con el blockchain, igual que existe Bitcoin, las empresas podrían crear videojuegos en una cadena de de bloques que garantizaran la propiedad de ese videojuego y que cuando tú se lo pasaras a otro usuario, tú lo perdieras y el otro usuario lo ganara. Entonces, el la comodidad para el usuario es es total. El el cambio de sistema tendría todas las ventajas, la comodidad y seguirías manteniendo la propiedad. ¿Por qué las empresas no están tirando por esta opción? Bueno, porque con esta opción no te cargas el mercado de segunda mano, que es una de las cosas que están intentando hacer. Pero la opción está ahí y es posible que la acabemos viendo en un futuro. Como siempre, Fernando, muchas gracias por tu programa.
Pues vamos a ver, Eduardo, el videojuego nunca ha sido tuyo, ¿eh? Ni cuando estaba en disco ni ahora, solo eras propietario de un disco de plástico del que la empresa se reservaba la primera venta. Como era un disco de plástico con un contenido en su interior que se grababa con una prensa en la fábrica, pues era el disco era tuyo, ¿ya? Pero el contenido no, ese contenido no podías copiarlo legalmente y mucho menos compartirlo. Las empresas lo que hicieron fue resignarse a que el objeto físico lo pudieses prestar o vender porque no se podía separar el objeto físico del contenido. Ambos iban unidos. En el momento en el que desaparece el objeto físico, esa servidumbre que las empresas tenían de él, pues ya desaparece. También pasa lo mismo con los libros. Eh, mira, yo escribo libros uno al año y los publico en una editorial grande que se llama Harper Collins. Los derechos de propiedad intelectual del libro son míos, que durante un periodo de tiempo que he acordado previamente con la editorial los puede explotar Harper Collins. Si tú compras un libro físico de escrito por mí, puedes vender el libro con el texto dentro, claro, pero si compras ese mismo libro, no sé, Contra el Pesimismo, que lo tengo ahí atrás, es el último libro que saca el mercado, saldrá otro ahora a finales de año. Bien, puedes comprarlo, descargártelo en Kindle. Esí, no puedes ni venderlo ni prestarlo, ya que no hay objeto físico, solo un archivo que al comprarlo, mi editorial te concede uso personal e intransferible para que lo leas todas las veces que quieras de forma vitalicia. Lo que sí puedes hacer es dejar el Kindle a tu novia y que se lea mi libro, pero lo que le estás dejando es tu Kindle, no mi libro, sino tu Kindle con lo que lleva dentro, mi libro y todos los demás. Si yo me descargo un juego en mi, no sé, en mi Nintendo Switch y dejo la consola a mi hermano, pues podrá jugar a ese juego, pero tendrá que hacerlo con mi cuenta. Esto que comentas de los NFT, a ver, está muy bien, pero las empresas no tienen incentivo alguno en hacerlo porque con el paso al digital se quitan de encima dos males que tenían que aguantar, con los que tenían que convivir. El primero, un mal ilegal, la piratería de los discos. Y el segundo, un mal legal, que era el mercado de segunda mano y el de los préstamos.
Seguimos con Pedro Luis, que nos habla también del formato físico. Esta vez pone el foco en el mercado de los videojuegos. Hola, Fernando, mi nombre es Pedro Luis. Me gustaría quizás dar mi opinión con respecto a la desaparición del formato físico en los videojuegos. Eh, bueno, se ha se ha tomado el tema de forma general diciendo que es el el la canción de los tiempos, todo cambia, eh, que nos están haciendo más o menos más o menos un favor y al mismo tiempo eliminando el intermediario y así pues bueno, teniendo un poquito más de cuota de mercado, pero la realidad es un poquito más eh siniestra, podría decir. La realidad es que Sony, me gustaría decirlo, tiene dos competidores. Nintendo, que es la mejor compañía de videojuegos de la historia, eh juega en su propia liga, tiene un una un nicho de usuario y una cuota de mercado completamente fija y muy fiel. Y por otro lado tiene a Xbox. Xbox ahora mismo está pasando por una crisis existencial. Eh, es parte de Microsoft y ya Microsoft ha dicho, su CEO, la Mela, ha dicho que él está completamente comprometido a a convertir a Xbox, que ha trabajado en pérdidas todos estos años, en una empresa rentable y por tanto ahora mismo está cerrando estudios, está cortando gastos. ¿Qué significa todo esto? Que ahora mismo, ahora mismo Sony solamente tiene como competencia real a el formato de PC. Es la plataforma de Steam, que es una plataforma de suscripción también. ¿Qué pasa con la plataforma de Steam? Eh, que ahí puedes encontrar también descuentos, puedes inclusive también comprar y vender videojuegos. El problema es que te tienes que armar una PC. Cuando te quieres armar una PC en tiempos de la IA, te encuentras que los que el hardware está estratosféricamente alto, el precio es enorme. Eh, la RAM está cinco, seis, siete veces más cara, te encuentras que es muy caro, que es muy incómodo, que tienes que instalar muchas cosas para jugar un solo juego. Y esto Sony lo sabe. O sea, la realidad es que ahora mismo ellos han entendido que este es el mejor momento para tomar esta decisión que para mí entender es, mi humilde opinión, es completamente anticomsumidor. Se quitan de arriba la compra y venta, o sea, se quitan de arriba uno de los principales competidores, te obligan a comprar en la en una única tienda. Están en su derecho, es cierto, pero te obligan a comprar en una única tienda que para colmo aplica algo llamado eh precios dinámicos. ¿Qué significa eso? Si yo soy muy fan de un videojuego, yo puedo buscar si está en oferta, puedo buscar darle click muchas veces para saber cuándo el videojuego está en descuento. Lo puedo añadir a mi lista, por ejemplo, de wishlist, en mi lista de deseos. Ellos pueden saber todo eso y me pueden aplicar a mí un descuento muchísimo menor que a una persona que no hace estas prácticas, porque yo soy un usuario muy fiel a una saga específica de videojuegos y por tanto estoy dispuesto a pagar mucho más. Esto es una práctica completamente anticomsumidor que se está poniendo de moda en el mundo de la computación, de la informática. Eh, también pasa en Steam. ¿Qué pasa? Que en Steam tienes otras oportunidades. Puedes buscar otras páginas web donde hay compraventa de claves de videojuego, donde puedes comprar a descuento, donde las personas, en fin, puedes hacer muchas cosas en una PC, puedes piratear si quieres, que no está bien, pero puedes hacerlo. Sin embargo, en Sony tienes que vivir con los precios dinámicos, que sabes que vas a pagar mucho más y no tienes absolutamente ninguna otra opción. O sea, eh, no sé, me parece a mí que está bastante claro que es el mejor momento para Sony para tomar esta medida y que no tiene nada que ver con el cambio de los tiempos, ni tampoco tiene nada que ver, en mi opinión, con eh con tratar de ayudarnos a nosotros. La realidad es que solamente quieren eh quieren maximizar su ganancia, quieren eliminar costes y nosotros como siempre vamos a ser los más perjudicados. Es mi humilde opinión al respecto. No sé si te parezca interesante. Puedes mirar este tema, da para mucho. Y bueno, eh, muchas gracias por tu programa.
Pues sí, Pedro Luis, es claramente anticomsumidor, pero recuerda que son los consumidores los que han ido entrando en el redil poco a poco y de forma voluntaria. A ver, si fuera por las empresas, est hubieran querido hacerlo antes, no sé, hace 8 o 10 años, que es cuando desapareció el formato físico en los PC, pero en aquel entonces los que se descargaban juegos en las consolas no eran tantos como ahora. Les debió parecer prematuro en el año 2015 o 2016. Las consolas son dispositivos finalistas que esencialmente solo sirven para jugar. Vale, es cierto que también puedes ver Netflix y las plataformas de televisión, pero su función principal no es esa. Quien se compra una PlayStation, una Xbox es porque quiere jugar. Del mismo modo que quien adquiere un Apple TV lo hace para ver la tele, no para jugar, aunque también se vendan juegos. Solo hay tres consolas y las tres tienen que repartirse la tarta. Nintendo hace tiempo que se desmarcó con un catálogo de juegos propios y y exclusivos. Llevan además décadas en el mercado. Es de las tres es la más antigua, Nintendo. ¿Y por qué Sony no entró en esto hasta más tarde? Y bueno, la Xbox es ya de este siglo, cuando Microsoft vio que había dinero ahí, se metió y bueno, tienen en Nintendo franquicias propias de mucho éxito, el Mario, el Zelda, el Splatoon. Bueno, hasta su consola, la Switch es una consola un tanto peculiar, es un híbrido entre una consola de sobremesa y una portátil, que además es menos potente que la PlayStation o la Xbox. Recuerda que PlayStation también tuvo una portátil que las abandonó después de la Vita. Tenía la PSP y después la y después la Vita y después dijo: "Bueno, la gente quiere jugar en en el metro, pues ya juega con el móvil. Me voy a concentrar en el juego en casa." En el caso de En el caso de Nintendo fueron a ese modelo un tanto extraño que realmente es una consola portátil, pero la puedes en una estación que tiene para que puedas jugar en tu televisor. Es decir, que digamos que Nintendo juega su propia liga. Quien no quiera formar parte de esa tarta hace tiempo que se olvidó de las consolas y se centró en el PC, donde se puede jugar con ordenadores más o menos normales, eso sí, no con las mismas prestaciones, claro está. No necesitas una superestación con la mejor tarjeta gráfica de Nvidia, pero claro, es que la consola es más cómoda, la sacas de la caja, la enchufas al televisor y te pones a jugar. No hay que configurar nada, no hay que preocuparse por el hardware, bajas el juego, metes el disco y juegas. Hay mucho más. Lo único que corre de tu cuenta es el tamaño de la pantalla que tengas y la factura de la luz, porque estas consolas modernas consumen mucho, bueno, más de 200 W la hora cuando juegas. El salto definitivo a las descargas.
Para ellos, para ellos es una es una bicoca, son todo ventajas. Te atan a su tienda, que es lo que hace Apple o Google con Android, con lo que hace Amazon, con la Kindle Store, y se quitan de medio al mercado de segunda mano, en el que estas empresas, como es lógico, no ven un céntimo.
Te compras un Alo, por ejemplo, o un Call of Duty y lo vas. En España hay una tienda, la tienda Game, que bueno, para mucha gente, muchos jugadores es fantástica. Compras el juego, te lo terminas, llegas, lo vendes, te dan una cantidad, te llevas luego otro y ese disco tiene muchas vidas. Pero es que una empresa, recuerda, su función es ganar dinero, como la de cualquier empresa. En el caso de que terminen irritando mucho a sus clientes, pues los terminan aparcando, como con cualquier otro servicio, que es un tira y afloja. Ellos ensayan hasta dónde pueden llegar y tú luego ya decides, ¿no? En el caso de que te hayas aficionado a un juego que solo está para PlayStation o para Xbox, pues tendrás que pasar por las horcas caudinas de Sony o de Microsoft. Del mismo modo que los aficionados al Mario pasan por las horcas caudinas de Nintendo.
Bien, seguimos con Luis, que también nos habla del formato físico y se pregunta si con el tiempo volverá. Hola, Fernando. Hoy está viendo el el Adi al disco, el programa este de Ado, que está bastante bien. Me tiene un poco y fíjate qué curioso, está volviendo otra vez el vinilo de manera increíble. Le he estado regalando a mi a mi hija discos antiguos míos que tenía y luego aparte también eh eh pues algunas, vamos, que un tocadiscos nuevos y tal que hecho había se había perdido. Le he tenido que explicar cómo funcionaba, pues ni lo sabía. Y lo que una facilidad que tengo es que a mí hay juegos antiguos que no los encuentro ya, ¿no? Como el Gothic, ¿no? Que lo la serie Gothic, una pilaña Bites, una empresa alemana de videojuegos, sacó hace un montón de años y estaba muy bien. Fui muy aficionado a juegos de rol y no hay manera, no los encuentro por ningún lado, que siempre tiene que ser en formato en formato, como tú decías, por por internet de descarga y no lo reencuentro tampoco, o sea, complicado.
Bien. Y y yo creo que no se va a perder eso porque quieras que no el disco tiene mucho, hay mucho mucha gente que ha vuelto otra vez al al sonido del del reproductor de discos con sus pequeños defectos y demás y que da gusto tener algo físico. Para mí tenerlo, vale, es mucho más cómodo, como decías tú, del Kindle y toda esta historia, puedes llevar un montón de libros, pero ni donde está el papel es que es algo que además eso no tienes problemas si se va la luz o si se pierde internet o tal, no lo sigues teniendo ahí. Es el gran problema de la electrónica, como como el sol de una llamarada de estas y no sean tres de lleno, se fríen todos los transistores y el que no tenga papel o bueno, discos si tiene con qué alimentar y corriente pues había, pero porque eso no, la gran mayoría no llevaban eran de válvulas de los antiguos, ¿eh? Y por ahí va el tema.
Después de lo que has comentado los vikingos, yo siempre estoy con la guerra mía. Eso ya lo sabes, eh. Yo estoy orgulloso de mi país, no solamente ya ya sé que no he sido yo quien dio la vuelta al mundo ni ni quien conquistó América, ni que me hizo la inspección de Balmis de la vacunación de la viruela. Pero son cosas que quieras que no han sido tus compra, ¿no? O por ejemplo que tengamos escritores tan maravillosos como Cervantes, como Quevedo o como o como López de Vega, ¿no? O pintores como Velázquez o como Goya, en fin. Que eso quieras que no son compatriotas míos, son gente que que ha salido de aquí, que ha salido de esta cultura, que que ha ayudado a formar esta cultura y eso a mí me produce un, aunque no haya sido yo, me produce un orgullo. El orgullo es el español de perecer a un pueblo totalmente cruzado, totalmente mestizo, pero eh y además esa esa es una de las virtudes que ha tenido el pueblo español, que aquí por aquí ha pasado todo el mundo, tenemos genes de todos lados. Es lo mismo que que ha pasado con la fusión de la música, ¿no? Cuando se fuló la música nuestra con la andina, con la africana, con la con el flamenco, con tal, toda esa mezcla de tal, digo, músicas nuevas y maravillosas. En la en el mestizaje está la virtud, la antítesis justo de los anglosajagones y y todo el fantas y demás. Bueno, ya no me enrollo más. Venga, muchísimas gracias.
Los vinilos han vuelto, Luis, eso es cierto, pero más como un objeto de culto que como forma de escuchar música. Yo también le compré a mi hijo un tocadiscos porque estaba con el capricho el año pasado. Le compré también un par de LPS porque mi colección de discos la tengo en CD, no en vinilo. Pero es que él no quiere CDs, ¿eh? Él quiere los vinilos para presumir con los amigos. Cuando le di a elegir el tocadiscos, estábamos ahí en la tienda y había distintos tipos. Prefirió uno que además llevaba conexión Bluetooth y unos altavoces debajo del plato para poder conectar el móvil, que es lo que al final utiliza para escuchar música.
En el caso de los libros ha sido diferente, lo comentaba el otro día. En fin, ahí tenemos eh un caso claro y excepcional de convivencia entre los dos soportes, porque el libro es una tecnología en sí misma. No necesitas nada para leer, no hay no hace falta un intermediario. Abres el libro y te pones a leerlo ya y a pasar páginas. Con que tengas luz basta. Solo eso no puedes hacerlo con un disco o con el cartucho de un videojuego. Así que me temo que el formato físico, con la excepción de los libros, que ya digo es excepcional, es la excepción que confirma la regla, no volverá, salvo para cosas muy concretas y muy particulares, como lo de los vinilos, que están más atadas a la, bueno, a la estética que a la funcionalidad.
Bien, pues vamos a terminar. Vamos con Pizarro que nos habla de Lepen, de Frash y de sus problemas legales. Todo político tiene normalizado que vivir del dinero de los demás, organizarles la vida y mentir sobre lo que pueden o no pueden conseguir es una manera razonable, honesta y buena de andar por el mundo. Que alguien así tenga problemas conceptuales con la ley y reales con la justicia no es sorprendente. Los políticos tienden a imaginar que los votos tienen algo que ver con la verdad, la justicia, la bondad y la belleza, como si no se pudiese votar algo que es mentira, injusto, malo y feo. Un cordial saludo de Pizarro.
Y hasta aquí, queridos amigos, llega la contracrónica de hoy, 14 de julio. Mañana será 15 y estaré aquí de vuelta. Hasta mañana.