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La Historia Secreta del SATANISMO: Mitos, Miedos y Realidad

Rose Bennet35:41

Transcription

[Música] En 1966, un hombre bastante peculiar fundó la Iglesia de Satán en pleno San Francisco. Pero esa no fue la primera vez que el mundo escuchaba la palabra satanismo. Mucho antes de este hombre y de sus rituales teatrales, ya se hablaba de cultos secretos, de misas negras y de pactos con el [ __ ]. El problema es que la mayoría eran inventados, aunque otros probablemente no tanto.

Pero, ¿quiénes fueron realmente los satanistas? ¿Qué creían? ¿Y por qué, incluso hoy, el simple nombre de Satanás sigue generando tanto escándalo?

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Empecemos con la gran pregunta: ¿Qué es realmente el satanismo? El satanismo no es una sola cosa, porque puede ser, a día de hoy, tanto una religión como una filosofía, incluso una acusación, que es realmente como empezó más o menos todo esto. Así que, para algunos, es la adoración literal del [ __ ], y para otros, aunque os sorprenda, es un símbolo de rebeldía o incluso de libertad personal. Pero lo más curioso es que muchas veces se habla más del satanismo desde el miedo que desde la realidad. A lo largo de la historia, miles de personas fueron acusadas de satanistas sin haberlo sido. Y gran parte de lo que creemos saber viene de esos miedos, no de hechos.

Antes de adentrarnos en uno de los momentos más extraños de la historia reciente que os va a dejar de piedra, conocido como el pánico satánico, vamos a hacer un viaje al pasado. Vamos a descubrir cómo nació el satanismo, qué forma ha tomado a lo largo de los siglos y cómo ha cambiado hasta llegar a lo que es hoy. Solo entendiendo esta historia podemos entender por qué, no solo en las cazas de brujas, sino también en un momento específico del siglo XX, no hace tanto tiempo, miles de personas empezaron a ver al [ __ ] por todas partes.

La historia del satanismo no empieza con sectas misteriosas ni con rituales oscuros, sino con una figura que ha ido cambiando a lo largo de los siglos. En los antiguos textos de Mesopotamia ya existían seres que representaban el caos y la oposición a los dioses, como por ejemplo los de la mitología sumeria, que incluían figuras como Tiamat, una diosa del caos y el océano primigenio, a menudo asociada con el concepto de adversidad cósmica. Y si miramos la Biblia hebrea, veremos que Satanás no era originalmente el Señor de las tinieblas, sino que era un adversario celestial, un acusador que ponía a prueba la lealtad de los humanos, como se muestra en el libro de Job. Curiosamente, la palabra Satanás en hebreo significa adversario u oponente y no implica necesariamente una figura maligna, sino un ser que cumple con una función de prueba dentro del orden divino.

Fue durante el periodo del segundo templo en Jerusalén cuando las influencias persas, especialmente la figura de Arimán, el principio del mal en el zoroastrismo, empezaron a cambiar la imagen de Satanás. Arimán representaba el caos y el mal absoluto en el dualismo zoroástrico, lo que marcó un punto de inflexión en cómo se empezó a entender el concepto de maldad en las religiones monoteístas. Con el tiempo, esas ideas se fusionaron con las creencias judocristianas, transformando a Satanás en un ser más maligno y en el enemigo directo de Dios.

En el cristianismo temprano, Satanás se convierte en algo más concreto: el tentador, el enemigo definitivo, asociándose más adelante, sobre todo en la Edad Media, con la serpiente del Edén y todo lo que va en contra del bien. Pero lo curioso es que, aunque la figura de Satanás estaba tomando forma en los textos sagrados, el satanismo como tal todavía no existía. Durante siglos, esto no fue una religión real, sino que fue más bien una acusación. Los grupos religiosos, especialmente los cristianos, lo usaban para atacar a quienes consideraban enemigos, herejes, brujas o simplemente personas que no encajaban con su visión. Se les acusaba de adorar al [ __ ], pero estas acusaciones generalmente se basaban en rumores, en miedos o en confesiones que se obtenían bajo tortura. Así que no hay pruebas claras de que esas personas realmente practicaran algún culto satánico.

Sin embargo, esas historias, aunque fueran falsas en su mayoría, dejaron una huella. Con el tiempo, algunas personas se sintieron atraídas por esos mitos y esos rituales inventados y decidieron recrearlos. Un buen ejemplo de esto es la famosa misa negra, que no nació de un rito antiguo, sino como una puesta en escena basada en el miedo. Este fenómeno de crear rituales a partir de leyenda y de rumores se conoce como ostensión y se puede observar, de hecho, en muchas otras tradiciones.

Ahora, imagínate que eres un viajero en el tiempo observando cómo el cristianismo se extiende por nuevas tierras. En su camino, se encuentra con pueblos que adoran a otros dioses y que celebran rituales para ellos que son muy extraños. Para los cristianos que adoraban a un único Dios verdadero, esas divinidades no solo eran falsas, sino que eran demonios disfrazados. Sin embargo, no es tampoco que creyeran que las personas estuvieran adorando al [ __ ] a propósito, sino que pensaban que simplemente estaban equivocadas y que habían sido engañadas por las fuerzas oscuras.

Pero cuando el enemigo no venía de fuera, sino de dentro del cristianismo, las cosas cambiaban. A los herejes, los grupos cristianos que no seguían las reglas de la iglesia, no solo se les veía como equivocados, sino también como aliados del [ __ ]. "Arrepiéntete, hijo del [ __ ]". Se les acusaba de todo tipo de atrocidades, todo lo que os podáis imaginar. Y curiosamente, estas mismas acusaciones fueron usadas en su momento por los romanos contra los primeros cristianos. Los cristianos primitivos fueron acusados de canibalismo debido a una interpretación errónea por parte de los romanos del rito de la eucaristía, que los romanos entendían como un acto de comer carne humana porque supuestamente se estaban comiendo el cuerpo de Dios. A ver, tiene sentido, pero como ves, la historia tiene una extraña manera de reciclar sus propios temores.

A medida que avanzaba el tiempo, la figura del [ __ ] fue tomando forma en la mente de la gente. Ya no era solo una idea abstracta del mal, sino un ser con patas de cabra, con cuernos afilados y con una sonrisa maliciosa, inspirado en figuras mitológicas antiguas. La figura de Satanás como el demonio cornudo tiene sus raíces en las antiguas representaciones de Pan, el dios griego de los bosques y la naturaleza salvaje, quien, con esa apariencia bestial, fue asociado con las fuerzas oscuras por el cristianismo medieval.

La Edad Media se convirtió en el escenario perfecto para estas acusaciones. Cualquier grupo considerado peligroso o diferente, como por ejemplo otras ramas del cristianismo, algunas órdenes religiosas, incluso comunidades judías, fue acusado en algún momento de adorar al [ __ ]. Incluso se inventaron grupos satánicos ficticios para justificar ciertas persecuciones. Un caso particularmente notable es el de los cátaros en el siglo XI, una supuesta secta cristiana dualista que fue erradicada por la Iglesia Católica mediante la Cruzada Albigense, acusada de herejía y, según algunos informes, de cultos satánicos que obviamente se inventaron para justificar su exterminio. Oh, no, no, no, no, no. Bueno, sí.

En este clima de miedo nació otra idea aterradora, que era precisamente la del pacto con el [ __ ]. Se decía que algunas personas vendían su alma a cambio de poder, de placer o de conocimiento. Este concepto, esta mezcla de superstición y de religión, se hizo más fuerte gracias a relatos como el de Doctor Fausto, un sabio que entregó su alma a cambio de sabiduría ilimitada.

Y luego llegó la Reforma. El cristianismo se dividió entre católicos y protestantes, y ambos bandos comenzaron a acusarse mutuamente de estar aliados con Satanás. Fue en ese ambiente de tensión y de paranoia donde surgieron las palabras "satanista" y "satanismo", no para describir una religión real, sino realmente como un arma para demonizar al otro.

Pero con el tiempo, incluso el [ __ ] cambió. Desde finales del siglo XVIII hasta principios del siglo XIX, su figura fue perdiendo fuerza dentro de la filosofía y de la teología cristiana. La Ilustración, con su énfasis en la razón y en el pensamiento crítico, lo relegó al folklore. Fue entonces cuando Satanás empezó a verse más como un personaje algo ridículo que como una amenaza real. Y aquí fue cuando, sin querer, un poeta le dio un nuevo rostro.

En 1667, John Milton publicó "El paraíso perdido". Su intención no era glorificar al [ __ ], pero al describirlo como un ser orgulloso que se rebela contra un Dios todopoderoso, sin querer lo convirtió en una figura más humana. Milton creó, en cierto modo, un Satanás que el público podía entender y con el que podía simpatizar. Y esta visión fue adoptada por numerosos autores, incluidos los románticos del siglo XIX, como Lord Byron, Percy Shelley, quienes vieron en Satanás una figura rebelde, un símbolo de libertad frente a la autoridad divina. Esta transformación fue tan poderosa que incluso inspiró a movimientos políticos y filosóficos posteriores, algunos de los cuales adoptaron a este [ __ ] rebelde como un símbolo de resistencia.

Es una transformación asombrosa, pero esto es solo el comienzo, porque esta nueva imagen del [ __ ], más simbólica que religiosa, influyó profundamente en el satanismo moderno. Y como vamos a ver, toda esta mezcla de miedo, de mito y de poder desembocaría en algo mucho más grande, en dos etapas especialmente donde se apoderó de la gente un pánico sin precedentes.

Durante la Ilustración, cuando la razón y la ciencia empezaban a tomar fuerza, el mundo empezó a cambiar. Científicos como Isaac Newton descubrían los secretos del universo con fórmulas y con telescopios. Filósofos como John Locke empezaban a pensar de manera diferente sobre la mente humana. Las explicaciones basadas en lo sobrenatural empezaban a perder fuerza frente a una nueva visión más lógica y más científica. Con la Revolución Industrial, las ciudades crecían rápidamente y las creencias antiguas sobre brujas, posesiones y pactos con el [ __ ] parecían cosas de tiempos más oscuros. Las enfermedades mentales, que antes se veían como maldiciones o como posesiones, empezaron a ser tratadas como problemas médicos.

Pero aunque la ciencia avanzaba, la figura de Satanás no desapareció, sino que cambió de forma. En Gran Bretaña e Irlanda del siglo XVIII aparecieron los Hellfire Clubs, que eran clubes secretos de la alta sociedad. Se decía que en sus reuniones se burlaban de los valores cristianos y que rendían homenaje al [ __ ]. Estos clubes, aunque muchos los consideraban como una simple diversión aristocrática, eran también una respuesta a las rígidas normas sociales y religiosas de la época. Curiosamente, el primer Hellfire Club fue fundado por el político y escritor Sir Francis Dashwood, quien era conocido por sus ideas liberales y por su escepticismo hacia la iglesia, lo que refleja el ambiente de cuestionamiento que impregnaba el siglo XVIII. Se dice que Benjamin Franklin, uno de los padres fundadores de Estados Unidos, asistió a uno de estos clubes durante su estancia en Londres, lo que demostraría cómo la idea sobre la libertad y la irreverencia ante la religión se extendieron entre los intelectuales de la época.

En Francia, durante la Revolución, algunos sacerdotes conservadores, aterrados por el caos, empezaron a afirmar que todo había sido parte de una conspiración satánica. Los tarotistas, los revolucionarios y los pensadores libres eran acusados de formar parte de un plan diabólico. Esto no es algo único, porque como podéis ver en el vídeo de los Illuminati, que os lo dejaré por aquí, a ellos también se les culpó de ser responsables de la Revolución Francesa. Al parecer, estaban un poquito paranoicos.

Que aprovecho esta recomendación para recordaros que le deis like al vídeo si os está gustando y que lo compartáis, porque es superimportante para que el canal siga creciendo. Total, este miedo dio lugar a uno de los fraudes más famosos del siglo XIX: Leo Taxil. Este escritor anticlerical empezó a publicar libros que aseguraban que los masones realizaban rituales satánicos. Pero en 1897, durante una conferencia, confesó que todo había sido una mentira. Sin embargo, a pesar de su confesión, la gente todavía creyó en su historia.

No todo fue broma o engaño, porque un escritor francés, Joris-Karl Huysmans, también convertido al catolicismo, publicó una novela donde describía una misa negra. Aunque era ficción, su obra ayudó a consolidar la idea de que los satanistas realmente existían y se escondían entre nosotros. Este tipo de literatura, que se basaba más en el simbolismo que en la realidad, alimentó la percepción de que el satanismo era una amenaza que estaba presente en las sombras de la sociedad. A la par, en Inglaterra se escribieron novelas llenas de héroes que enfrentaban cultos satánicos, lo que alimentaba todavía más el morbo y el miedo. Y otros autores como Montague Summers afirmaban que la magia negra y que los rituales satánicos seguían activos, aunque no ofrecían pruebas reales.

Con la llegada del siglo XX, las leyendas crecían rápidamente. En los años 50, la prensa británica empezó a contar historias sobre el satanismo basándose en el testimonio de una mujer llamada Sarah Jackson, quien decía haber pertenecido a un culto satánico. En 1973, Dorine Irvine, una mujer cristiana, publicó un libro en el que afirmaba haber sido bruja, tener poderes como levitar y finalmente haberse redimido a través de la fe cristiana. Eso lo aclara casi todo.

En muchos casos, estos relatos fueron utilizados para alimentar el pánico moral que se vivió durante la Guerra Fría, cuando el miedo al comunismo y a la infiltración extranjera también se tradujo en una ansiedad colectiva sobre los peligros del ocultismo, porque sí, el ocultismo también se entrelazó con el satanismo en un punto, pero eso os lo voy a contar un poquito más adelante.

En Estados Unidos, en las décadas de 1960 y 1970, varios predicadores como Mikey afirmaron haber sido satanistas. Sus historias estaban llenas de sacrificio, de rituales secretos y se vendieron como si fueran ciertas, hasta que hubo algunos investigadores que descubrieron que probablemente todo, o la mayoría por lo menos, era inventado.

Pero no todo giraba en torno al miedo. Durante el siglo XIX también surgió una visión diferente del satanismo, que era conocida como el satanismo literario o romántico. Aquí, Satanás no era el villano eterno, sino que era un símbolo de resistencia. Se le veía como un rebelde contra la opresión, un defensor de la libertad frente al control de la iglesia o del Estado. Este tipo de satanismo no tenía rituales ni tenía iglesias, porque no era religioso, sino que era simbólico, artístico y también político.

En tiempos de revoluciones, Satanás se convirtió en el emblema de muchos movimientos radicales. Filósofos y anarquistas lo vieron como un símbolo de la libertad absoluta. Incluso un activista llamado Moses Harman, que nombró su revista "Lucifer, el portador de la luz", en un intento por reivindicar la figura del [ __ ] como un emblema de la liberación del pensamiento humano.

Sin embargo, con el tiempo, la figura de Satanás como un símbolo político perdió fuerza. La cultura pop, los escándalos mediáticos y el miedo al ocultismo se encargaron de tomar el relevo. A finales del siglo XX surgió un gran pánico moral sobre la idea de que existía una secta demoníaca que llevaba a cabo rituales satánicos. Esta historia os va a dejar de piedra si no la conocíais. Se decía que en estos rituales se cometían asesinatos, incluso canibalismo, y que los niños eran las víctimas de estos crímenes. Al principio, las personas involucradas eran llamadas brujas, pero con el tiempo, el término "satanista" pasó a ser el más común, y este fenómeno se conoció como el pánico satánico.

Aquellos que promovían estas ideas afirmaban que existía una conspiración de satanistas que eran muy poderosos y que ocupaban puestos importantes en la sociedad, como en la policía o en la política, y que podían encubrir sus crímenes. Este miedo empezó principalmente en la década de 1980 en Estados Unidos y Canadá, y luego se extendió a otros países como Inglaterra y Australia. Fue un fenómeno tan grande que se compara a día de hoy con los peores momentos de la caza de brujas en la historia, aunque, a ver, salvando las distancias, porque no hubo ninguna persona que fuera ejecutada como en la caza de brujas. ¿Cómo vamos a competir con eso?

Una de las principales fuentes que alimentó este pánico fue el libro "Michelle Remembers" de 1980, escrito por el psiquiatra canadiense Lawrence Pazder. En el libro, su paciente y su esposa, Michelle Smith, relataba sus recuerdos reprimidos. Ahora vamos a entrar en eso, en los que decía que cuando era niña, su familia le había sometido a rituales satánicos en los que se sacaban bebés y aparecía Satanás. Sin embargo, es muy importante que tengamos en cuenta que este tipo de testimonios se basaban en prácticas psicológicas que están bastante cuestionadas, como por ejemplo la terapia de recuperación de memorias reprimidas, que a menudo inducía falsos recuerdos en los pacientes.

En 1983 surgieron acusaciones similares en un caso muy conocido en California, el de la familia McMartin, que dirigía una guardería. Se les acusaba de usar a los niños a su cargo en rituales satánicos, lo que llevó a un juicio muy largo y muy costoso. Sin embargo, todos los acusados fueron finalmente absueltos. Lo curioso de este caso es que, a pesar de la falta de evidencia, el juicio fue uno de los más caros y más mediáticos en la historia de Estados Unidos. A pesar de esto, la publicidad que generó este caso provocó otras acusaciones similares en distintas partes de Estados Unidos.

Los antisatanistas, aquellos que promovieron este miedo al satanismo, aseguraban que cualquier declaración de un niño sobre un abuso ritual satánico tenía que ser tomada como cierta, ya que, según ellos, los niños no mienten. Se organizaban conferencias, se producían materiales como libros o vídeos para difundir la creencia en esta supuesta conspiración. Sin embargo, algo muy curioso es que algunas de las personas más prominentes en la promoción de este pánico, como el psicoterapeuta Roland Summit, han sido acusadas de utilizar técnicas manipulativas en sus intervenciones terapéuticas, lo que reforzó todavía más la creación de historias falsas en los niños.

Incluso algunos miembros de las fuerzas de seguridad se unieron a esta causa. Este miedo se extendió al Reino Unido, donde algunos trabajadores sociales empezaron a apoyar la idea, lo que llevó a diversas acusaciones y juicios en el país. En algunos casos, la paranoia se volvió tan extrema que comunidades enteras empezaron a sospechar de cualquier actividad que no se ajustara a las normas tradicionales, lo que alimentó todavía más el pánico.

Sin embargo, hacia finales de la década de 1980, el miedo a los rituales satánicos empezó a disminuir debido, básicamente, al escepticismo. Muchas personas que habían sido condenadas por estos delitos vieron sus sentencias anuladas. En 1990, un investigador del FBI llamado Ken Lanning revisó 300 casos de supuestos rituales satánicos y no encontró ninguna evidencia de que existieran tales rituales o tales grupos satanistas. En el Reino Unido, la antropóloga Gin La Fontaine investigó las acusaciones y descubrió que, aunque algunas revelaron su infancia real, no había pruebas de que satanistas estuvieran involucrados ni de ningún asesinato. Ella encontró que algunos de estos criminales habían creado rituales para aterrorizar a sus víctimas y para justificar sus actos. Pero estos individuos no formaban parte de grupos satanistas que estuvieran organizados. En muchos casos, los criminales se aprovechaban de la fascinación por los cultos satánicos en la cultura popular para manipular a sus víctimas y también para ganar poder sobre ellas, creando una imagen de un enemigo mucho más grande de lo que realmente había.

En 1994, este pánico satánico había disminuido en Estados Unidos y en Reino Unido. Sin embargo, en algunas regiones de Europa y de América Latina, las acusaciones seguían apareciendo. A pesar de que las autoridades ya no creían en estas teorías, muchas personas en Estados Unidos seguían convencidas de su existencia. Por ejemplo, una encuesta del 94 mostró que el 70% de los encuestados pensaba que algunas personas que afirmaban haber sido abusadas por cultos satánicos, pero que no recordaban los hechos, estaban diciendo la verdad. Además, el 32% creía que el FBI y la policía ignoraban las pruebas para no admitir la existencia de sectas satánicas. Y el 22% pensaba que los líderes de estos cultos usaban técnicas de lavado de cerebro para evitar que las víctimas hablaran.

De hecho, aunque ya para esta época se había pasado esta fiebre del pánico satánico en Estados Unidos y en Reino Unido, por ejemplo, en España, con el caso de las niñas de Alcàsser, se habló mucho de estos supuestos ritos satánicos, de estos grupos ocultos que había y que habían hecho algún ritual con ellas. Y también está el caso del Bar España, que se supone que era una red de P.D. hm y que también involucraba este tipo de rituales. Si conocéis algún caso así en vuestro país que más o menos ocurriera por esta época, seguramente tuvo algo que ver con este pánico satánico, dejádmelo en los comentarios.

En 2017 apareció en Estados Unidos una nueva teoría conspirativa llamada QAnon. Imagino que se dice así. Esta teoría acusaba a personas poderosas, como políticos, actores y empresarios, de estar involucradas en una red secreta que abusaba de peques y que cometía asesinatos y practicaba también comerse a otra gente. Básicamente, la teoría fue creada por un grupo anónimo conocido como Q, que difundió su idea a través de internet y de las redes sociales. Según los seguidores de QAnon, estas personas poderosas estaban secuestrando, abusando y haciendo de todo a los niños. Pero el presidente de ese momento, Donald Trump, estaba tratando de detenerlos y llevarlos ante la justicia en un evento que ellos llamaban "la tormenta".

Lo interesante de QAnon es que esta teoría no surgió de la nada, sino que se construyó sobre esta larga tradición de teorías conspirativas que se remontan al menos a principios del siglo XX, cuando empezaron a circular rumores sobre sociedades secretas como los Illuminati, los masones, supuestamente involucrados en conspiraciones globales. Sin embargo, lo que distingue a QAnon es su rápida expansión gracias al uso de plataformas de redes sociales como 4chan y más tarde Twitter y Facebook. A pesar de que nunca se presentó evidencia de estos abusos y de que la tan anunciada tormenta nunca ocurrió, esta teoría no ha desaparecido por completo. Aunque su visibilidad se redujo en algunas plataformas, sigue existiendo en ciertos grupos, especialmente dentro de la extrema derecha en Estados Unidos y en plataformas alternativas de internet. En 2021, por ejemplo, después de la insurrección en el Capitolio de Estados Unidos, varios de los participantes fueron identificados como seguidores de QAnon, lo que demostró cómo la teoría conspirativa había penetrado profundamente en ciertos sectores de la sociedad estadounidense.

Antes de adentrarnos en los grupos satánicos más conocidos del siglo XX y el siglo XXI, es importante hacer una pausa y observar otro ámbito donde también surgieron ideas sobre Satanás, que es el ocultismo. En este campo, no se trataba de sacrificio ni de escándalos mediáticos, sino de reinterpretaciones espirituales, rebeliones metafísicas y experimentos esotéricos. Aunque mucho más discreto, este enfoque fue clave para dar forma al satanismo moderno, que veremos más adelante.

Retrocedamos al siglo XV, en los espesos bosques de Suecia. Allí, algunos fuera de la ley afirmaban rendir culto a Satanás, no por maldad, sino por conveniencia. Decían que el [ __ ] era más accesible que Dios, que era más cercano. Y estas creencias, nacidas fuera del control de la Iglesia, se conocen hoy como satanismo folclórico, una espiritualidad popular y rural en la que Satanás ofrecía una ayuda concreta en un mundo que era muy duro y muy desafiante.

Con el tiempo, Satanás empezó a transformarse en un símbolo más complejo. En el siglo XIX, figuras como el ocultista Éliphas Lévi empezaron a verlo no como el enemigo, sino como un rebelde. Para Lévi, Satanás luchaba contra la tiranía divina, no contra la humanidad. Aunque sus ideas se suavizaron, siguió usando el nombre de Lucifer como un símbolo de sabiduría y de libertad. Él no fue el único en reinterpretar a Satanás. La Sociedad Teosófica también adoptó este nombre. En 1887, lanzaron una revista llamada "Lucifer", donde exploraban la figura de Satanás no como un demonio, sino como una fuerza de iluminación espiritual.

Al mismo tiempo, surgieron figuras que llevaron esta idea al terreno místico. Carl William Hansen, un ocultista danés, se proclamó luciferiano y fue uno de los primeros en declararse satanista públicamente. Aunque su influencia fue algo limitada, sí que estableció precedentes importantes. Curiosamente, algunos de sus escritos, aunque se centraban en la liberación personal y en el conocimiento, incluían elementos de magia ritual que más tarde serían adoptados por los primeros grupos de satanismo moderno.

Luego llegó Aleister Crowley. Aunque no se identificaba como satanista, usaba simbología relacionada. Él se autodenominó "La Bestia 666", escribió sobre rituales y proclamó su famosa ley: "Haz lo que quieras, será toda ley". Su impacto fue enorme, no porque adorara al [ __ ], sino porque abrió caminos que otros seguirían. La frontera entre el ocultismo y el satanismo se iba difuminando.

En 1928, en Alemania, nació la Fraternitas Saturni, un grupo que asociaba a Satanás con el planeta Saturno y que lo conectaba con los ciclos del universo. Poco después, en Francia, María de Naglowska fundó un grupo con una visión todavía más radical. Ella fusionaba espiritualidad, sexualidad y símbolos satánicos en una teología muy provocadora. La figura de María de Naglowska, una mujer que se mostró como una de las primeras esotéricas feministas, resultó ser clave para la aceptación del ocultismo y el satanismo en círculos más amplios de la cultura europea, ya que ella enfatizaba la necesidad de la transgresión sexual como parte de la elevación espiritual.

Finalmente, en 1948, apareció en Estados Unidos el Our Lady of Endless Chains Coven, un grupo con ideas gnósticas radicales. Para ellos, el Dios bíblico era el verdadero mal y la serpiente del Edén era la verdadera portadora de luz. Aunque intentaron presentarse como una orden ancestral, en realidad eran bastante recientes, pero sus ideas también contribuyeron a la evolución del satanismo moderno.

Así que todo este viaje por el mundo del ocultismo no ha sido porque sí, sino que era necesario, casi inevitable, si me preguntáis, para comprender lo que viene ahora. Mucho antes de que existiera algo que pudiéramos llamar satanismo organizado, ya se estaban sembrando las raíces discretamente en los márgenes de la sociedad. Allí empezó a crecer algo que todavía no tenía nombre, pero que ya contenía muchas de las ideas que hoy asociamos con el satanismo moderno, porque el satanismo contemporáneo no apareció de la nada, sino que se construyó sobre ese legado simbólico, una mezcla de magia, de literatura, de rebeldía y de pensamiento contracultural que llevaba siglos gestándose.

Pero, ¿cómo ha llegado hasta nosotros hoy? A día de hoy, el satanismo se divide en diversas vertientes con características que varían muchísimo, desde enfoques ateos y filosóficos hasta corrientes teístas o esotéricas. Cada una de estas vertientes interpreta la figura de Satanás de una manera distinta, adoptando símbolos y rituales únicos para su práctica. Sin embargo, más allá de estas divisiones filosóficas, existen organizaciones y movimientos concretos que representan los diversos rostros del satanismo actual. En lugar de entrar en detalle sobre todas estas vertientes, que me parece una locura, vamos a centrarnos directamente en las principales corrientes o instituciones satanistas que existen hoy en día, porque lo que está ocurriendo en la actualidad va mucho más allá de las ideas. Es un movimiento vivo que está tomando forma en el siglo XXI.

La historia moderna del satanismo arranca en 1966, cuando Anton LaVey funda la Iglesia de Satán. Más que una religión, fue una performance. Misas negras, estética provocadora y una filosofía centrada en el aquí y el ahora. Su "Biblia Satánica" no hablaba de adorar demonios, sino de empoderarse, de romper con la moral cristiana y de abrazar el placer. Aunque predicaba libertad, su organización era jerárquica y sus posturas eran bastante ambiguas y generaron bastantes críticas. Aún así, su legado a día de hoy todavía sigue vivo.

Décadas más tarde, en 2012, nace el Templo Satánico en Salem. Ellos no hacían rituales, sino que hacían activismo. Usan la figura de Satanás como una herramienta para cuestionar el poder religioso y para defender derechos civiles con ironía, con compasión y con política. Enfrentado ideológicamente a la Iglesia de Satán, representan una versión más ética y progresista del satanismo contemporáneo.

Otros caminos toman rutas más esotéricas. El Templo de Set, por ejemplo, ve a Set, no a Satanás, como una deidad real que impulsa el autoconocimiento y la transformación personal. Y el Templo de Zeus mezcla satanismo con teorías de antiguos alienígenas, aunque su cercanía con ideologías extremistas ha generado bastante controversia. En el extremo más oscuro está la tradición siniestra, con grupos como la Orden de los Nueve Ángulos, acusados de promover la violencia, incluso sacrificios humanos. Aquí, el satanismo se convierte en un experimento de caos radical. Frente a eso, el luciferianismo propone algo muy distinto: no un culto al mal, sino a la luz, el conocimiento y la rebeldía consciente. Una figura mal interpretada que sigue generando tensiones y persecución.

Y como banda sonora de todo esto, la música. Desde el rock psicodélico hasta el black metal noruego, el satanismo también encontró un eco potente en la cultura popular y, a veces, en la tragedia real. Pero eso es una historia en la que podemos adentrarnos, si os interesa lo suficiente, en otro vídeo.

Como veis, el satanismo es una corriente compleja y muy diversa que ha evolucionado a lo largo del tiempo, adaptándose a diferentes contextos culturales y personales. Más que una simple rebelión contra el cristianismo, ha sido una forma de cuestionar normas establecidas y de explorar la libertad individual y el conocimiento. Al final, el satanismo actual va más sobre reflexionar sobre la libertad, la moralidad y la búsqueda de sentido en la vida, proponiendo un espacio para personas que quieren cuestionar y redefinir sus creencias y sus valores.

Pues eso ha sido todo por el vídeo de hoy. Me gustaría que me dijerais qué pensáis al respecto, si conocíais toda la historia del satanismo y cuál de estas vertientes o cuál de estos movimientos satánicos creéis que es más interesante. ¿Os uniríais a alguno de ellos? Porque tengo que decir que yo no tenía ni idea y, oye, eh, alguno de ellos me parece bastante llamativo.

Ahora sí, gracias a los miembros del canal por apoyarnos de esa manera. Gracias a ti por ver este vídeo. Si no sabes qué comentar, déjame este emoticono en los comentarios y yo te responderé tan rápido como pueda. Y ahora sí, sin nada más que decir, bueno, sí que no me voy a unir a ningún grupo satánico, que era una broma. Nos vemos en la próxima. Chao. Venga, ven, ven, ven. Satanista. Pero no me toca el micrófono. Esta sí que es Satanás. [Música]