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He vendido prácticamente todas mis inversiones y en este vídeo vas a entender el por qué. Pero ojo, que con esto no pretendo ni alarmarte, ni tampoco pienso que el mercado se vaya a ir a la quiebra, sino porque el contexto está cambiando y mucho. Y seguir actuando como si estuviéramos en una fase similar del mercado a todo lo vivido hasta la fecha puede ser muy peligroso.
Venimos de un 2025 muy complicado, un año que muchos pronosticaban como decisivo para los mercados, en el que se esperaba un rally muy importante con la llegada de Trump, con un panorama más claro en cuanto a las regulaciones, bajadas de tipo a la vuelta de la esquina, etcétera, etcétera. Pero que finalmente ha acabado siendo uno de los años más complicados del mercado cripto.
En este vídeo vamos a analizar a fondo todo lo que está pasando en los mercados, los motivos por los que he decidido vender y ajustar mi portafolio a medida que iba aumentando la incertidumbre. Y además, vamos a ver también cuál va a ser mi estrategia de inversión y en qué activos voy a posicionarme de cara a este nuevo año.
El mercado ya no se comporta como antes. Y es que 2025 ha sido un punto de inflexión para los mercados. Un año con movimientos constantes que han venido muy condicionados por la política internacional, las tensiones económicas como la guerra comercial y los aranceles por parte de Trump, una falta de claridad general por parte de los bancos centrales y, en general, por la falta de liquidez que ha condicionado mucho a los grandes mercados financieros.
Durante gran parte del año, las expectativas eran muy claras. Se hablaba de continuidad, de un entorno más favorable para los activos de riesgo, de una economía también capaz de absorber sin problemas los ajustes de los últimos años y, sobre todo, después de lo bien que empezó todo a finales del 2024 con la victoria de Trump. Sin embargo, el comportamiento de los mercados ha sido muy diferente, ya que hemos visto fuertes correcciones y, sobre todo, esa sensación de desconfianza que ha ido creciendo con el paso de los meses.
Es decir, que cuando los mercados dejan de moverse como estamos acostumbrados a que se muevan, ha pillado a muchos inversores por sorpresa. Y esto ha provocado dudas y ha generado un entorno en el que, por mucho que los precios suban, nadie se lo termina de creer, porque los cimientos de esas subidas no son para nada sólidos.
Además, a lo largo del 2025 también ha quedado claro que la política monetaria atraviesa una fase cada vez más complicada. El problema de la deuda es más que evidente y los gobiernos ya no saben qué pueden hacer. De hecho, es que hasta los propios bancos centrales se están quedando sin alternativas y ya han entrado en una fase en la que toman decisiones totalmente condicionadas porque no le quedan más alternativa.
Y si no, miren los tipos de interés, que al principio no los quería bajar la Fed porque consideraban que la inflación podía sufrir con los aranceles, pero luego, viendo la gran debilidad que empezó a reflejar el mercado de empleo, no les ha quedado más narices que empezar a reducir los tipos. Y claro, en un ambiente tan raro, los mercados han empezado a adaptarse y a pivotar hacia una estructura muy diferente a la de los ciclos anteriores.
Por un lado, tenemos la fiebre de los metales con el oro, que ha sido uno de los activos que más ha sorprendido, destrozando su máximo histórico y subiendo más de un 70% desde inicios del 2025. Una evolución que refleja cómo los inversores están buscando protección ante la incertidumbre en el sistema y la falta de confianza en el dinero fiat con la inflación, tipos e incluso deuda.
Algo muy similar a lo que está ocurriendo con la plata, que también se ha revalorizado durante este periodo, pero con un matiz todavía más interesante, ya que hablamos de un activo refugio que además cuenta con una demanda industrial cada vez mayor.
Vale. Sí, pero eso, ¿por qué, Hugo? Porque la plata está siendo un metal clave para sectores como la transición energética, la electrónica y el desarrollo tecnológico, además de que la oferta de la plata sufre un problema importante a nivel estructural. ¿Cómo? Pues sí, una combinación de factores que mezclan la protección, escasez y utilidad real, lo que en definitiva ha llevado a una subida importante en el precio de este metal hacia nuevos máximos históricos.
Pero todo esto no te creas que está ocurriendo por casualidad, ya que cuando el dinero inteligente, el de las empresas, grandes instituciones, incluso el de los bancos centrales se empieza a mover, es porque está reflejando un cambio de prioridades. Y aquí es superimportante que tú como inversor puedas ir adaptando tu estrategia a todos estos cambios, porque es una realidad que las cosas ya no son como eran. Y esto no es malo ni mucho menos, pero sí que es importante que lo tengas en cuenta.
De hecho, en estas situaciones de incertidumbre, tensiones y de cambios, es donde muchos inversores se quedan atrapados por tener una mala gestión de la liquidez, por dejarse arrastrar por las noticias y el miedo o por tener una pésima gestión del riesgo. Y créeme que cuando entiendes todo esto, empiezas a ver con claridad por qué reducir exposición y replantear tu portafolio puede ser, en muchos casos, una decisión inteligente con la que adaptarse a este nuevo escenario.
Y ahora que hemos puesto todo en contexto, hay un mercado que ha reflejado este cambio de fase de una forma bastante especial y que ha sido el que más ha condicionado mi estrategia en 2025: las criptomonedas. Y ahora vas a entender el por qué.
Las criptomonedas han sufrido de lo lindo en 2025. Después del cierre que tuvimos en 2024, la expectativa de la gran mayoría de nosotros estaba clara. Bitcoin se iba a la luna, llegaba una nueva al Season masiva, un año alcista después del Halloween, teniendo entre otros a los ETF y a las instituciones comprando como perros. Pero la realidad ha sido totalmente distinta.
2025 ha sido un año durísimo para el inversor cripto porque ha sido un año lleno de bipenes constantes, de cambios de precio muy violentos y de una volatilidad que ha hecho muchísimo daño a nivel psicológico. Hemos visto a Bitcoin moverse como una auténtica montaña rusa, pasando por los $100,000, cayendo hasta los 70,000, marcando nuevos máximos por encima de los 120,000 y volviendo a corregir con fuerza poco después hasta los 80,000. Una situación que, lejos de dar tranquilidad, ha ido destrozando la confianza en este mercado.
Y todo esto se ha reflejado principalmente en métricas como la de las liquidaciones, que ha crecido a la par que lo hacía la volatilidad y el desequilibrio, castigando muchísimo el apalancamiento y el exceso de confianza de los inversores y dando lugar a algunos de los mayores episodios de liquidaciones de la historia de este sector. Miles de millones de dólares desapareciendo en cuestión de horas, impulsados por un exceso de apalancamiento y, sobre todo, por una estructura de un mercado que, con menos liquidez, se vuelve muy, pero que muy frágil.
A esto también se ha sumado un cambio muy importante sobre quién es el que está moviendo el dinero, porque históricamente ha estado protagonizado por los pequeños inversores, pero que a día de hoy está totalmente dominado por las grandes instituciones. De hecho, estos últimos meses, la entrada institucional ha seguido creciendo, pero lo ha hecho de una forma muy selectiva, ya que la liquidez se ha concentrado casi exclusivamente en Bitcoin y ha dejado las altcoins completamente al margen.
Y sí que es cierto que hemos visto subidas, pero han sido muy puntuales, poco sostenibles y con una amplitud cada vez menor. Y mientras Bitcoin captaba la atención, la mayoría de proyectos siguen destrozados en niveles de precios que no se veían desde el año 2022. Y todo esto ha cambiado por completo la dinámica del mercado, ya que el capital ahora elige mucho más, castiga también más rápido y no perdona los errores. Y eso ha hecho que muchos inversores pasen meses viendo cómo sus portafolios pues no reaccionaban, incluso cuando el mercado parecía dar alguna que otra señal positiva.
Y por si fuera poco, la regulación tampoco ha ayudado a despejar este panorama. Y lo que parecía un año determinante a nivel regulatorio, donde se aprobarían nuevas leyes para fomentar la adopción y el crecimiento de las criptomonedas en los Estados Unidos, a día de hoy, la mayoría de estas leyes sigue ahí, pendiente de aprobarse, con amplios procesos legales abiertos y, sobre todo, con una falta de claridad importante que está retrasando los plazos previstos.
Así que, por un lado, tenemos todo el sector tradicional que no quiere perderse y ser parte del sector cripto, pero que también tienen miedo de que todo esto se les haga demasiado grande, pierdan cuota de negocio y el sistema del que llevan dependiendo tanto tiempo. Y por otro lado, tenemos todas las empresas cripto que intentan adaptarse a estas nuevas regulaciones, viéndolas como algo necesario para llegar a una gran masa de inversores. Pero por otra parte, ven todos los intereses ocultos detrás de las grandes instituciones y, claro, tienen miedo de que toda esta supuesta regulación favorable acabe siendo una manzana envenenada que destruya al sector cripto.
Y esto, como te podrás imaginar, ha generado un choque de intereses, ha frenado avances importantes y ha mantenido al sector atrapado en una incertidumbre regulatoria que pesa mucho más de lo que la mayoría se cree. Y claro, cuando combinas la incertidumbre global, la falta de liquidez, las caídas importantes en el mercado cripto, las liquidaciones, pues acabas en un escenario muy complicado que, para mí personalmente, me ha hecho reflexionar muchísimo y me ha hecho ajustar mi posición en cripto, liquidando la mayoría de proyectos de mi portafolio, algunos incluso en pérdidas, y replanteando por completo mi estrategia dentro de este sector.
Pero vamos a analizarlo ahora en detalle. Vendo todo. Mi estrategia de venta y el motivo por el que he reajustado mi portafolio en los últimos meses no solo ha estado condicionado por todo lo que hemos comentado del 2025, sino que algunos ya sabéis que viene de mucho más atrás.
Y es que, por ponerte todo en contexto, en 2020 y 2021 invertí en muchísimas preventas, desarrollando una estrategia que me permitía acceder a muchos proyectos antes de que se listaran al mercado. Por aquel entonces, es cierto que la situación con las altcoins era muy diferente a la que tenemos a día de hoy. Y entre que el mercado no estaba saturado de proyectos y había mucho más interés por parte del retail, hizo que prácticamente todo lo que se lanzaba al mercado tuviera un rendimiento muy bueno en las primeras semanas de su lanzamiento.
Aunque la cruda realidad es que la gran mayoría de estos proyectos no tenían fundamentos detrás, lo que creó una burbuja brutal en las altcoins, donde cualquier proyecto que salía al mercado crecía sin ningún tipo de sentido, hasta que, obviamente, todo explotó. Y aunque sí que es cierto que desde 2022 he perdido mucho dinero con las preventas, también pude generar gran parte de mi patrimonio antes de que todo se viniera abajo.
Y es que, desde un principio, mi estrategia se basaba en mera especulación, donde cogí primero un capital inicial, lo invertí en varias preventas y el beneficio que obtenía lo reinvertía para entrar en más preventas y así hasta que llegué a estar invertido en más de 100 proyectos en un año. Porque a priori, este plan se veía espectacular en mi cabeza, pero es que la realidad es que el dinero que viene rápido también se va muy rápido.
Y en 2022, la realidad es que todas esas preventas que yo pensaba que me iban a dar unos beneficios brutales durante varios años se fueron a tomar por el culo, cayendo más de un 99% el 99% de ellas. Y todo lo que no había vendido durante el proceso se convirtió en humo en cuestión de meses. Fue un momento muy duro que me hizo replantearme mucho las cosas y, después de perder más de un millón, me enseñó cómo siempre, que se puede, hay que asegurar beneficios y que tener una visión a corto plazo es jugar a una ruleta donde puedes ganarlo o perderlo todo.
Por eso mismo, desde finales de 2024, y dejando Bitcoin a un lado, he estado vendiendo la gran mayoría de mis inversiones en criptomonedas y muchas de ellas asumiendo pérdidas. Por ejemplo, he vendido más de la mitad de Ethereum y BNB de forma escalonada durante este último año. Solana también lo fui vendiendo escalonadamente por encima de los $200 y luego Cardano, que apenas he vendido desde que liquidé gran parte de mis holdings a lo largo del 2021 y sigo teniendo ahí una pequeña posición que sigo esperando a que vuelva cerca del dólar para poder vender. Pero bueno, la peor, sin duda, ha sido Polkadot, que llevo invertido desde el 2020 y estoy un 60% abajo.
Pero, ¿por qué tantas ventas, Hugo? ¿Te queda algo ya en cripto? Pues bien, lo primero, porque después de tantos años en este sector, me he dado cuenta que al final del día lo importante para mí es dormir tranquilo y no vivir con un estrés al límite que me ha costado ya años de salud. Pero de todas formas, si lo que te interesa es que haga un vídeo dedicado actualizando todos los cambios de mi portafolio en este 2026, que créeme, no son pocos, escríbeme como siempre en los comentarios y destroza el botón me gusta. Y si este vídeo tiene mucho apoyo, lo haré en las próximas semanas.
Y volviendo a cripto, ahora mismo prefiero ser ultraconservador y centrarme principalmente en Bitcoin y no más de cinco altcoins en lugar de tener un portafolio sobredimensionado con cientos de proyectos. Y si encima tenemos en cuenta el panorama actual, cómo ha evolucionado el mercado en cuestión de meses, Bitcoin ya es prácticamente un 70% de mi portafolio cripto y va a seguir ganando peso. Y aunque es cierto que los rendimientos no volverán a ser igual de locos que lo eran cuando invertía en altcoins hace unos años, lo importante es que me libera muchísimo estrés en el corto plazo y también me permite centrar mi tiempo y mis energías en otras cosas y en otros mercados.
Mis inversiones de cara al 2026. El final de 2025 y lo que viene de 2026 va a ser una auténtica locura en lo personal, laboral y en mis inversiones. Si me llevas siguiendo desde hace varios años, seguramente sabrás que después de vivir 7 años en Canadá, en 2022, me mudé a Andorra, donde he estado viviendo cerca de 4 años. Y después de tener una mezcla de sensaciones tanto buenas como malas sobre esta etapa mía en Andorra, que por cierto, también da para hacer otro vídeo dedicado hablando de ello, en una semana me voy a vivir a Florida en los Estados Unidos.
Y como te podrás imaginar, este gran cambio en mi vida ha vuelto a provocar una reacción en cadena en cuanto a ventas en mis inversiones, a nuevas inversiones que ya he hecho este año y a más que van a venir a lo largo del 2026. Porque más allá de cripto, también he empezado a liquidar mis inversiones en real estate en Andorra, que ha sido sin dudas la mayor inversión que he hecho en este momento, comprando un terreno y un proyecto que iba a ser la casa de mis sueños en Ordino.
También en los próximos meses voy a vender mis inversiones en commercial real estate que tengo en Florida después de tener una mala experiencia por el desconocimiento de un mercado que ya no está tan fuerte como solía estar hace unos años. Y con toda la liquidez que he ido acumulando en los últimos meses, ya he cerrado la compra de mi primera vivienda en Florida. Y a lo largo de este año, mi plan es seguir diversificando y creciendo mi portafolio en inversiones inmobiliarias.
Y por último, no nos olvidemos que también tengo que anunciar ajustes en mis inversiones en metales, ETFs y fondos indexados, que son cerca de un 25% de mi portafolio. Pero todo esto lo veremos en el vídeo del portafolio cuando lo tenga todo un poquito más organizado.
Y en cuanto a cripto, mis energías las voy a centrar en seguir con mi estrategia de DCA en Bitcoin, pero al mismo tiempo también seguir líquido y preparado por si el mercado nos sorprende y viene una ola que podamos surfear con alguna oportunidad de inversión a corto o medio plazo. Eso sí, esta vez con la lección aprendida y sin perder la cabeza.
Otra cosa importante es que al hacer un cambio tan grande de Europa a América, pues implica tener que ajustar bancos, exchange, brokers y otras plataformas de inversión, tanto a nivel personal como a nivel de empresa. En cripto, por ejemplo, que siempre me preguntáis cómo realizo las compras y qué plataformas utilizo y cuáles son las más seguras, sobre todo después de lo que pasó con lo de FTX. La verdad es que yo siempre he sido muy selectivo con los exchange, independientemente de si exigen o no pasar un KYC.
Y es que desde el año 2020, el 100% de mis transacciones operativas e inversiones a nivel empresa las he realizado solo desde Kraken. Y esto es algo que ya he dicho muchísimas veces, que contar con un exchange que tiene buena reputación y relación a nivel bancario me facilita muchísimo las cosas y me ha permitido operar con mi empresa en Canadá en 2020, en 2021 y en Andorra desde el 2022. Y ahora ya estoy listo para abrir mi nueva cuenta de la empresa para poder operar desde los Estados Unidos. Que por cierto, si también te interesa, puedo hacer un vídeo dedicado hablando de todo esto, porque puede traer muchos beneficios fiscales independientemente del país donde residas.
Para mis inversiones y compras recurrentes siempre había usado Binance, pero también voy a mover gran parte de mi operativa personal a Kraken, sobre todo para manejar el portafolio de Julia, que sí, como puedes ver, sigue aún activo, pero lo más importante de todo, el lugar donde almaceno mis criptomonedas a largo plazo y la forma más segura de hacerlo siempre es una cold wallet. Recuerda que las compras puntuales, mi estrategia de DCA y parte de la liquidez la tengo depositada en Kraken para ir haciendo compras recurrentes para mis inversiones tanto en Bitcoin como otras altcoins con buenos fundamentales como Ethereum, Solana, BNB o XRP.
Vale, sí, pero ¿por qué Kraken, Hugo? Pues entre otras cosas, porque desde el 2022, después de todo lo que pasó con los exchange, Estados Unidos empezó a perseguir a muchas plataformas que no estaban 100% reguladas y que tenían ciertos procesos con la ley abiertos, lo que hizo que muchas plataformas abandonaran el país o pausaran su actividad. Y dentro de todo este contexto, Kraken fue de los pocos exchange que ha seguido trabajando y adaptándose a esta nueva etapa de regulaciones.
Y es que, al final, para mí la comodidad que me da una plataforma junto con la facilidad con la que puedo operar, pasar dinero al banco desde el Exchange y realizar toda mi operativa dentro de los Estados Unidos, ahora que voy a vivir allí y manejar mis negocios desde allí, hacen que para mí sea la mejor opción que hay, sin duda, ahora mismo. Algo que también me parece muy interesante es que Kraken me sirve tanto para manejar mis cuentas de empresa como para hacer una operativa sencilla. Por eso lo uso tanto como para compras recurrentes del portafolio de Julia o como una gestión a largo plazo.
También es cierto que la app de Kraken es intuitiva, los depósitos son rápidos, las reservas de liquidez son buenas y las herramientas como el staking o las compras automáticas facilitan toda mi operativa. Y para ir un paso más allá y operar de manera recurrente como hacemos en nuestra comunidad de Trading Pockets, también tenemos Kraken Pro, que es una plataforma mucho más avanzada, donde las comisiones son más bajas, las herramientas son más profesionales, gráficos más completos y tenemos un acceso a un mercado muy profundo, algo fundamental a la hora de operar en momentos de alta volatilidad.
Y sé que sigo insistiendo, pero es que para mí la facilidad de poder retirar dinero al banco sin complicaciones, sin que me hagan 200,000 preguntas o procesos que se alargan más de la cuenta con compliance es por lo que llevo usando Kraken todos estos años y la razón por la que también ahora voy a seguir usándolo para mi operativa personal. De todas formas, esta no va a ser la única ventaja, sino que también vas a poder acceder a nuestra comunidad privada de inversión una vez que esté verificada tu cuenta y también acceder a promociones exclusivas que tendremos todos los meses solo para los que estéis registrados.
Por último, recuerda darle todo tu amor y apoyo a este vídeo si quieres que comparta mi portafolio completo de inversión para 2026. Gracias por acompañarme un día más y nos vemos en el próximo vídeo. Safe to invest and have healthy pockets.