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Evangelio día Jueves 16/04/26 - Padre Carlos Rosell - Juan 3, 31-36 - Ministerio de Jesús en Judea.

Cooperadores de la Verdad (Católico)11:57

Transcription

El Señor esté con ustedes. Y con tu espíritu.

Lectura del Santo Evangelio según San Juan. Gloria [canto] a ti, Señor.

El que viene de lo alto está por encima de todos. Pero el que viene de la tierra es de la tierra y habla de la tierra. El que viene del cielo está por encima de todos. De lo que ha visto y ha oído da testimonio y su testimonio nadie lo acepta. El que acepta su testimonio certifica que Dios es veraz. Porque aquel a quien Dios envió habla las palabras de Dios. Porque Dios le ha concedido el Espíritu sin medida. El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano. El que cree en el Hijo posee la vida eterna. El que no cree en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él.

Palabra del Señor. Gloria a ti, [canto] Señor Jesús.

[música] Ya lo he dicho, lo voy a volver a decir, que en este tiempo de Pascua la Iglesia nos alimenta con dos libros muy bonitos y muy profundos de la Biblia, los Hechos de los Apóstoles y el Evangelio según San Juan. quienes tienen la gracia de venir a misa todos los días cuando termine la Pascua han escuchado prácticamente todo lo que está en los Hechos de los Apóstoles y han escuchado el evangelio según San Juan. Y hoy en el Evangelio según San Juan, Jesús nos ha dicho, "El que cree en el Hijo tiene vida. eterna. El que no cree en el Hijo no tiene vida eterna. Y añade Jesús, aquel que no cree en el Hijo recibe la cólera de Dios. Son palabras fuertes, queridos hermanos. Aquel que no cree en el Hijo recibe la cólera de Dios. Dios es amor. Que quede claro. ¿Qué significa esto de la cólera de Dios? La santa ira de Dios. Cuando uno cree en Jesús, el Padre nos mira con agrado. Cuando uno no cree en Jesús, el Padre no nos mira con agrado. Si nosotros acogemos a Jesucristo en nuestra vida, ¿cómo nos mira nuestro padre Dios? Con agrado. Agradamos a nuestro Padre Dios cuando creemos en Jesucristo. Pero creer en Jesús, hermanos, es mucho más que recitar el credo que hay que hacerlo. Y bien, creer en Jesucristo es mucho más que conocer las verdades de fe, que hay que conocerlas. Por eso hay que conocer el catecismo. Creer en Jesucristo es mucho más que saber la doctrina, que hay que saberla. católico ignorante, seguro, protestante. Creer en Jesús es mucho más que conocer la doctrina, que recitar el credo, que conocer las verdades de fe. Creer en Jesús significa hacerle caso a Jesús, obedecer a Jesucristo en todo. Y eso me lleva a la primera lectura de hoy. Nos encontramos con los apóstoles que valientes dan testimonio de Cristo y son perseguidos y las autoridades judías les prohíben hablar de Jesús. Pedro y los apóstoles lo hemos escuchado en la primera lectura, que responden, "Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres." Hermanos, cuando creemos en Jesucristo y creemos de verdad, obedecemos a Dios antes que a los hombres. Es decir, vivimos en la santa ley de Dios, nos esforzamos por vivir cada uno de los mandamientos que son 10. Y también obedecer a Dios significa que vivimos fielmente la vocación que Dios mismo nos ha regalado. Quien acoge a Cristo en su vida, vive su vocación con Cristo, por Cristo y en Cristo y se da cuenta que su vocación es un camino de santidad. Queridos hermanos, no hay nada más bonito que creer en Jesús, que hacerle caso a Jesús, que plasmar en nuestra vida todas las exigencias que Jesús nos ha enseñado y que están en los evangelios. Pidámosle hoy a María Santísima, nuestra madre que nos ayude para que creamos de verdad en Jesucristo. No solamente porque vamos a conocer la doctrina de Cristo, que hay que conocerla, sino porque vamos a hacerle caso siempre a Jesús y cada día, cada hora, cada minuto de nuestra vida vamos a vivir con Cristo Jesús. Que así sea. Amén.

Hoy es jueves, día eucarístico y sacerdotal. Vamos a rezar las letanías de la preciosísima sangre de Cristo.

Señor, ten piedad. Señor ten piedad. Cristo, ten piedad. Cristo, ten piedad. Señor ten piedad. Señor ten piedad. Cristo óyenos. Cristo, óyenos. Cristo, escúchanos. Cristo, escúchanos. Dios, Padre celestial, ten piedad de nosotros. Dios, Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros. Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros. Trinidad Santa, un solo Dios, ten piedad de nosotros. Sangre de Cristo, unigénito del Padre eterno, sanos. Sangre de Cristo, verbo de Dios, hecho hombre, sanos. Sangre de Cristo, el nuevo y eterno testamento, san. Sangre de Cristo, vertida hasta la tierra en la agonía. Sangre de Cristo que corrió en la flagelación, sál. Sangre de Cristo que brotó en la coronación de espinas, sala. de Cristo derramada en la cruz. Sangre de Cristo, precio de nuestra redención. Sangre de Cristo, sin la cual no hay perdón. Sangre de Cristo en Eucaristía, bebida y purificación de nuestras almas. Sangre de Cristo, río de misericordia. Sangre de Cristo, vencedora de los demonios, sanos. Sangre de Cristo, fortaleza de los mártires, sálvanos. Sangre de Cristo, valor de los confesores, sálvanos. Sangre de Cristo, generadora de vírgenes. Sangre de Cristo, sostén de los que peligran. Sangre de Cristo, solar de los que trabajan. Sangre de Cristo, consuelo de los afligidos. Sangre de Cristo, esperanza de los penitentes. Sangre de Cristo, alivio de los moribundos. Sangre de Cristo, paz y gozo en los corazones. Sangre de Cristo, garantía de vida eterna. Sal sangre de Cristo, liberadora de las almas del purgatorio. Sangre de Cristo, dignísima de toda honra y gloria. Cordero de Dios que quita los pecados del mundo, perdónanos, Señor. Cordero de Dios que quita los pecados del mundo, escúchanos, Señor. Cordero de Dios que quita los pecados del mundo, ten misericordia de nosotros. Nos redimiste, Señor, con tu sangre de nosotros un reino para nuestro Dios.

Oremos. omnipotente yiterno Dios, que constituiste a tu unigénito hijo redentor del mundo y quisiste aplacarte con su sangre, te suplicamos nos concedas venerar de tal modo el precio de nuestro rescate, que por su virtud seamos preservados en la tierra de los males de la vida presente, para que gocemos en el cielo de su fruto eterno. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Vamos a hacer la oración por la santificación y multiplicación de los sacerdotes. Decimos, Padre celestial, para mayor gloria de tu santo nombre, te ofrecemos al Verbo encarnado, que acabamos de recibir en el sacramento de su amor y en quien tienes todas tus complacencias. Nos ofrecemos en su unión por manos de María Inmaculada, por la santificación y multiplicación de tus sacerdotes, derrama en ellos tu divino Espíritu, enciéndelos en amor a la cruz y haz muy fecundo su apostolado. Amén.

Hemos escuchado en el evangelio según San Juan, que es el evangelio que se proclama en Pascua, como Jesús dice, "El que cree en el Hijo tiene vida eterna, el que no cree en el Hijo no tiene vida eterna. Y aquel que no cree en el Hijo recibe la cólera de Dios. El Padre nos mira con agrado cuando acogemos a su hijo Jesucristo en nuestra vida. Creer en Jesús implica ciertamente conocer la doctrina, pero es mucho más. Es una entrega total a Jesús. Es hacerle caso a Jesús en todo. Por eso Pedro y los apóstoles dicen, "Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres." Vivamos en la santa ley de Dios. vivamos correctamente nuestra vocación, viviéndola con Cristo, por Cristo y en Cristo. Que la Virgen nos ayude para que tengamos una fe auténtica centrada solo en Cristo Jesús.

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Sagrado Corazón de Jesús, Dulce Corazón de María, sea salvación del alma. San José, ruega por nosotros.

El Señor esté con ustedes. Con tu espíritu. La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo, Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. Pueden ir en paz. Demos gracias a Dios.