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Hola. Vamos a retomar el punto que dejamos en el vídeo anterior, cuando definimos a las impresiones digitales como aquellos procesos de impresión directa de un archivo digital a cualquier tipo de material. Dijimos que era aquellos donde la información pasaba directamente de un ordenador o computadora al soporte, como es el caso de la impresora láser o chorro de tinta hogareña.
Entre las impresiones digitales se encuentran la impresión láser o electrografía o xerografía, la duplicación digital que también llamamos listo grafía, la impresión de inyección de tinta, la sublimación o impresión por sublimación, la impresión térmica y la impresión de tinta sólida.
Vamos a adentrarnos en el mundo de la impresión láser y conocer un poco sus orígenes. Algo ya vimos. Dijimos que electrografía o xerografía surgen en los Estados Unidos y se desarrolla hasta alcanzar la fabricación de la primera máquina fotocopiadora. Su inventor fue Chester Carlson. Era un hombre de origen muy humilde, logró formarse como físico. A su vez, soñaba con ser inventor. Por necesidad laboral, empezó a trabajar en una oficina de patentes y ahí debía revisar. También estudiaba derecho para ser abogado de patentes y ahí se encuentra con la necesidad de hacer muchas copias por su trabajo y por sus estudios. Y entonces, las copias llevaban procesos fotográficos que incluyen tareas de revelado y copiado, con varias horas de trabajo para lograr cada copia. No sé si conocen los viejos procesos de revelado fotográficos antes de la fotografía digital, pero lo habrán visto al menos en alguna película cómo se hace el revelado y copiado de una vieja fotografía.
Podemos suponer que, dado su trabajo cotidiano, sus conocimientos de física y su vocación inventiva, lo llevarán a desarrollar la primera copia electrográfica. Ésta la desarrolló en 1938 en su taller personal y entonces tenía solo 32 años. Carlson acababa de desarrollar de esta manera una tecnología que revolucionaría el mundo. Y tras patentar la, por supuesto, decidió vendérsela a grandes empresas tecnológicas. Y es entonces donde fue rechazado por algunas como IBM o Kodak. No fue hasta 1947 que una empresa decide apostar por esta idea, adquiere los derechos de su patente para el desarrollo comercial. Tras una década de trabajo sobre esta idea original, se presenta el primer prototipo de fotocopiadora xerográfica automática en 1959 y la llamaron Xerox 914.
Dos años después, en 1961, la empresa pasó directamente a llamarse Xerox Company y empezó a comercializar la primera fotocopiadora moderna de la historia. El método adquiere el nombre de xerografía, derivada de dos palabras del griego: xeros, que significa seco, y graphos, que significa escritura. Algo así como escritura en seco. Y el nombre de la máquina, Xerox 914, toma esa numeración del tamaño de los originales que podía copiar, que eran de 9 x 14 pulgadas, que son algo así como 229 por 356 milímetros.
Para hacernos una idea del impacto que tuvo la aparición de esta máquina, solo tenemos que fijarnos en números. Hasta su invención, en Estados Unidos se hacían 20 millones de copias de documentos por año. Y solo cinco años después, esta cifra llegó a 16 mil millones de copias. Por supuesto, se trataba de un mueble gigantesco de copiado, que tenía un peso aproximado de 300 kilos y medía, redondeando, un metro de alto por un metro veinte de ancho y otro metro veinte de fondo. Pero pese a sus dimensiones, obtuvo resultados realmente sorprendentes, siendo capaz de hacer copias de calidad en solo 7 segundos. A las empresas no les importó tener que tirar pilas de papeles en las oficinas para que entrara la máquina. Su extrema velocidad para la época justificaba cualquier decisión, cualquier sacrificio de espacio. Desde su lanzamiento en 1961 hasta que dejó de fabricarse en 1976, Xerox fue capaz de vender 200.000 unidades de este modelo, que entonces tenía un precio de 9.500 dólares. De hecho, en los primeros seis meses vendieron tantas unidades como habían proyectado vender en toda la vida útil. Y si no fueron más, fue porque no pudieron cubrir la demanda.
La mayoría de las fotocopiadoras actuales utilizan una tecnología basada en ese primer desarrollo. Los elementos fundamentales que componen una fotocopiadora son: una lámpara halógena, un tambor fotosensible, tóner o tinta seca y una cinta transportadora. Y funciona de la siguiente manera: cuando se coloca el documento que se desea copiar al revés en el cristal de exposición y se presiona el botón de inicio, un intenso haz de luz escanea el documento de arriba hacia abajo. Esta luz se refleja e incide sobre el tambor fotosensible y ahí es donde ocurre la magia. Porque el tambor fotosensible es un rodillo de metal cargado electrostáticamente por una fuente de alto voltaje llamada corona de carga. El tambor está recubierto con un químico fotosensible llamado selenio. Es un semiconductor, por lo que tiene la propiedad de actuar como aislante en zonas oscuras y cuando la luz incide sobre él, conduce la electricidad.
Volvamos al original que se pretendía copiar. Cuando el haz de luz está sobre el documento, la luz se refleja en las áreas blancas donde no hay tinta, mientras que las letras impresas en negro no reflejaron ninguna luz. Cuando la luz reflejada incide sobre el tambor fotosensible, las áreas del fotoconductor que estuvieron expuestas a la luz se vuelven conductoras y se descargan, mientras que el área del tambor que no estuvo expuesto a la luz permanece cargada negativamente. Así obtenemos una sombra eléctrica de la página. A medida que gira el tambor fotosensible, lleva esta sombra eléctrica hacia el tóner, que tiene la carga positiva, por lo que se adhiere a la sombra eléctrica que tiene la carga negativa. Así se forma una imagen entintada del documento en el tambor. Luego se alimenta una hoja de papel blanco desde la bandeja de alimentación, que a medida que avanza, recibe una fuerte carga eléctrica. Así la imagen de tóner se transfiere desde la superficie del tambor a la hoja de papel, que luego pasa entre dos rodillos calientes. El calor y la presión de los rodillos funden permanentemente las partículas de tóner en el papel y la copia final está lista.
Y dije anteriormente que el proceso xerográfico tomaba su nombre de la escritura seca, y esto es porque, como habrán notado, no usa tinta, usa tóner, que también se llama, o se lo puede llamar, tinta seca. ¿Y de qué se trata el tóner? Es un polvo muy fino conformado por resinas, pigmentos, agentes de control de carga, ceras y otros componentes que se desplazan dentro de la máquina por acciones de electrostática. Y una vez adherido el pigmento, se fija por medio de presión y calor adecuados.
Existen dos tipos de tóner en la actualidad: los pulverizados y los poliméricos o tóner químico, que son los de más reciente producción. El proceso de fabricación del tóner pulverizado recibe este nombre debido a que, después de conformar una gran masa fundida de los componentes ya mencionados, se extruye y se muele en pequeñas partículas. Al ser enfriado en esta etapa, se alcanza una granulometría de entre 3 y 5 milímetros de diámetro. Este material granulado es triturado por segunda vez a través de un chorro de aire de alta velocidad que hace que las partículas colisionen entre sí, fragmentándose en trozos cada vez más pequeños. Esto se clasifica hasta obtener partículas que rondan entre unos ocho y doce micrones. Cada partícula de este tipo de tóner se caracteriza por la forma irregular, producto del proceso de trituración mecánica. En definitiva, lo machacan hasta conseguir el tamaño adecuado. Este es el proceso más barato, pero de menor calidad.
El proceso de fabricación químico permite obtener partículas de menor tamaño, de 5 a 6 micrones, y de geometría más regular, ya que son prácticamente esféricas. Es decir, se consiguen partículas con tamaño y forma más uniforme con el proceso de pulverización, lo que se traduce en una mejora notoria en la resolución de la impresión. Este es el procedimiento más costoso y el principal en la fabricación de los tóneres de color. Este proceso de producción, junto a la fórmula específica de sus componentes, hace que el resultado de la impresión a color sea mucho más real, utilizando productos o tóner de buena calidad.
A fines de 2007 se lanzó al mercado en Japón un nuevo tóner a color denominado P por P, que significa poliéster por polimerización. Se trata de un tóner del tipo polimerizado que se fabrica en base a una resina de poliéster recientemente desarrollada, que se funde a una temperatura de unos 20 grados centígrados, es decir, menos que las que necesitaban sus predecesores. Y hay que tener en cuenta la importancia de esta temperatura, porque será la que necesitarán alcanzar los rodillos que se encuentran en la última etapa de las impresoras, los fusores. Esa temperatura condiciona los materiales que conforman la máquina, la energía necesaria para su calentamiento y la incidencia que tenga sobre el soporte, que podrá ser papel u otros, pero que ninguno es indiferente a la temperatura recibida. La combinación de los desarrollos en los materiales que conforman este nuevo tóner, la uniformidad de sus partículas y el grado de fusión permiten lograr una imagen de mayor calidad y precisión.
La fórmula exacta del tóner depende, obviamente, del desarrollo de cada empresa que lo fabrica y puede ser celosamente guardada de imitaciones. Es casi como la fórmula de la Coca-Cola. No pretendo que puedan recordar todo lo que acabo de contar, pero al menos estoy segura que ya tienen una idea de qué se trata la xerografía. Se imaginan que ha habido enormes evoluciones, como sucedió con el tóner, con todos los materiales que conforman este sistema. Por ejemplo, el selenio dejó de usarse por su toxicidad para ser reemplazado por fotoconductores orgánicos. Y las lámparas, que pasaron de ser halógenas o fluorescentes, y hoy mayormente se usan lámparas LED.
Y estarán rodando que terminamos la parte técnica para hablar del tema que hoy nos más nos interesa, que es la impresión láser. Y antes de pasar a lo práctico, debo mencionar que la primera impresora láser fue creada por Gary Starkweather y fue desarrollada en Xerox entre 1969 y 1971. Las impresoras láser pueden ser monocromas o a color. Y en el segundo caso, se necesitan cuatro unidades, cada una cargada con un tóner de los que denominamos básicos o de proceso, que son cian, magenta, amarillo y negro, que depositados sobre el soporte en pequeñas partículas van a permitir que percibamos todos los colores del espectro.
Revisemos el proceso general, que es en esencia como el de la fotocopiadora xerográfica, pero en este caso no hay un original en papel, sino que la información llega directamente desde una computadora u otro dispositivo, como una tablet o celular. El proceso se inicia con dos rodillos: uno es el rodillo de carga y el otro, el tambor OPC o cilindro fotoconductor orgánico. El rodillo de carga aplica precisamente una carga negativa en el tambor OPC. El láser carga positivamente la superficie que va barriendo con información que trae desde la computadora. Se produce entonces una imagen latente de carga positiva en la superficie del fotoconductor. Y justamente a esas áreas donde incidió el láser y que ahora se encuentran cargadas positivamente, se adhiere el tóner, que se mueve con el cilindro revelador. El revelador recibe el tóner que le proporciona el rodillo de esponja, que se encuentra a su lado y que también limpia el tóner que no llega al tambor. Entonces, el tóner que se encuentra en el depósito es movido por el cilindro de esponja hacia el cilindro revelador y se carga negativamente. Éste, a su vez, se contacta con el OPC cargado positivamente por el láser, como una imagen latente de impresión que va a traer el tóner, que posteriormente va a ser atraído por el soporte con la ayuda de la carga del rodillo de transferencia. Finalmente, el calor y la presión de los rodillos fusores fijan el tóner para la imagen final.
Y con esto termino la parte más tediosa, porque si no, la carga negativa la van a tener ustedes y no es la idea. Pero créanme que, además de entender básicamente el proceso, los detalles son importantes cuando tenemos que tomar decisiones en la producción, entre otras cosas. Ahora entienden que el soporte está sometido a mucho calor y presión. Esto puede modificarlo o alterarlo. Que el tóner es más líquido, por lo tanto, no necesita absorción. Eso, como otras cosas, porque de la misma manera que funciona esta pequeña impresora a color que bien podría tener una oficina, funcionan los grandes aparatos de la imprenta digital, que solo llaman offset digital, aunque su funcionamiento en realidad no tiene nada que ver con el offset. Pero sí es cierto que absorbe muchos más impresos que antes se hacían en este otro sistema. Su ventaja más importante radica en que, al no usar una forma o matriz impresora, el costo de la impresión digital es igual por unidad que por cantidad. Aunque, por supuesto, puede variar su valor por lo que implica la mano de obra o la logística de abrir un archivo para imprimir una o para abrir para imprimir 500. Este sistema es ideal para la producción de impresos con información variable, como son numeraciones o personalizaciones. Piensen en entradas numeradas o en invitaciones personalizadas. Y, por supuesto, la posibilidad de producir inmediatamente una página a todo color, que no es poca cosa.
Cada impresora láser puede tener distintas particularidades. Algunas marcas líderes han desarrollado grandes avances. Piensen que también es una tecnología en constante evolución. Algunos modelos pueden alcanzar muy alta calidad, llegando a imprimir a 2400 x 4800 dpi (puntos por pulgada). Pueden hacer la calibración automática de los colores, tener autorregistro y ajuste digital de la impresión o registro mecánico en el avance del papel. Y algunos, además de trabajar con tóner cian, magenta, amarillo y negro, traen una quinta unidad de tóner intercambiable entre los nuevos colores especiales. Se puede contar con blanco para soportes oscuros y metalizados, amarillo y rosa flúor, rojo invisible y transparente, que permite darle un brillo especial a algunas partes de la imagen, algo así como una laca.
El límite en el tamaño está dado por el ancho de los cilindros de impresión, en realidad por el largo de los cilindros que tenga cada máquina. Pero lo regular es que los equipos grandes impriman hasta 32 centímetros, el ancho de la A3 Plus, que tiene un largo de 44 centímetros. Aunque este no es su límite, ya que muchos pueden trabajar banner o papel largo. Por supuesto, estos modelos traen pantallas de control y previsualización de los archivos. Pueden imprimir soportes de entre 60 y 400 gramos. Los soportes más pesados requieren mayor temperatura para la fusión del tóner, lo que obliga a tener estaciones de enfriamiento del papel que sale caliente de la máquina. También pueden traer un dispositivo que lee el soporte y lo identifica para que la máquina haga el ajuste para su correcta impresión. E imprimen a una velocidad de hasta 195 páginas por minuto. Y la velocidad de las máquinas siempre se considera con la hoja A4 apaisada o por su lado corto. También pueden medir y ajustar la humedad del soporte en las bandejas.
Un apartado especial merece la mención de la Indigo de HP, que no utiliza tóner, sino tintas, pero que son electroestáticas, por lo tanto, trabajan de manera muy similar. Las tintas vienen en tubo y estas máquinas también, en sus últimos desarrollos, alcanzan colores especiales y también trabajan con soportes en bobina, lo que hace que la máquina prácticamente no pare. Además, también imprimen materiales como el de los envases transparentes, y para eso traen unidades que se anexan al cuerpo principal para realizar un tratamiento previo al material. Desconozco que haya algo de esto, si hay Indigo en Argentina, pero no de esta última tecnología que les estoy contando.
Todos estos aparatos, los de tóner inclusive, tienen una tecnología extremadamente compleja y requieren mantenimiento. Seguramente, por una cuestión de demanda, no es fácil encontrar algunas de las cosas que mencioné, como el tóner flúor. Y como en otras áreas de la producción y la tecnología, existen, pero no llegan al país o no son rentables acá. Inclusive, en los momentos más difíciles del país, aparecen problemas para la adquisición de repuestos e insumos que dificultan el mantenimiento. Las limitaciones y el alto costo hace que muchas veces no trabajen con todo su potencial, bajando la calidad fundamentalmente los plenos de color.
Para confeccionar un original que deba ser impreso en esta tecnología, hay que tener en cuenta que tanto las imágenes fotográficas como los gráficos y textos tienen que estar realizados en CMYK, o sea, cian, magenta, amarillo y negro. Si ustedes ven un diseño en el monitor que se genera por la luz, por RGB, que son los primarios luz, rojo, verde y azul, no esperen que la impresión se parezca demasiado. Es necesario modificar con mediante el software, como el Photoshop, el modo de color y convertirlo de RGB a CMYK. También es importante verificar la calidad de la imagen. De nada sirve que la impresora trabaje con muchísima resolución si se utiliza una imagen original que tiene 72 píxeles por pulgada, como las que se utilizan en internet. Y por último, tener en cuenta que las máquinas no pueden imprimir hasta los bordes, por lo que es importante dejar un área blanca de aproximadamente 5 milímetros.
Bueno, por ahora los dejo con toda esta información para procesar y pensar qué más les gustaría saber para preguntar en el aula o que no pudieron entender o quisieran repasar. Nos vemos el martes.