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Logra más en 1 SEMANA que otros en 1 MES | Jacobo Grinberg

Despertarium13:21

Transcription

Jacobo Greenberg nos enseñó que nuestra percepción crea el mundo que habitamos. Según su teoría, la mente es capaz de conectarse con una realidad más profunda, moldeando lo tangible a partir de lo intangible. Lo que sostienes en tu mente se manifiesta.

¿Alguna vez te has detenido a observar el poder que tienen tus pensamientos? No como un ejercicio superficial, sino desde un lugar profundo y auténtico. Porque allí, en lo más sutil de tu mente, donde nace tu atención, es donde comienzas a construir lo que llamas tu realidad.

A veces, sin darte cuenta, diriges tu mirada hacia el, hacia la carencia, hacia aquello que temes. Y entonces, el universo, obediente y neutro, te devuelve exactamente eso: lo que has estado sosteniendo en tu campo de conciencia.

La pregunta es inevitable: ¿A dónde estás dirigiendo tu atención? Donde fluye tu atención, fluye tu energía. Esta frase es sencilla, pero encierra una verdad tan poderosa como el universo mismo. Tu atención es el combustible que impulsa tus intenciones hacia el plano físico. Si te enfocas en el miedo, alimentas al miedo. Si te concentras en la paz, la paz comienza a tomar forma.

En este preciso momento, te invito a detenerte y reflexionar: ¿A qué le estás dando tu energía hoy?

Antes de continuar, hay algo que debemos entender. No toda atención es igual. Puede parecer algo simple, pero existe una diferencia esencial entre dar atención y prestar atención. Es posible que nunca lo hayas notado, porque estamos acostumbrados a vivir dispersos, entregando fragmentos de nuestra conciencia a todo lo que nos rodea: el ruido, las distracciones, las preocupaciones cotidianas.

Cuando damos atención, es como si la energía se fragmentara, como si intentáramos sostener varias cosas a la vez y, al final, no logramos abarcar ninguna con verdadera profundidad. Tal vez te ha ocurrido: es ese agotamiento que sientes cuando intentas responder mensajes, trabajar, pensar en tus problemas y escuchar al mundo exterior al mismo tiempo. La energía se diluye.

Por otro lado, prestar atención es un acto sagrado. Es elegir con plena conciencia dirigir tu mirada hacia una sola cosa. No desde la obligación, sino desde la intención. Es como enfocar un rayo de luz en un solo punto: puede atravesar hasta lo más sólido. Esa es la diferencia entre una mente dispersa y una mente creadora.

Si decides prestar atención a tus pensamientos, a tus emociones y, más importante aún, a lo que verdaderamente quieres experimentar, el universo no tendrá más opción que alinearse contigo por ley.

Pero tenemos un problema: la mayoría de las personas nunca se detienen a elegir sus semillas. Se levantan cada mañana y permiten que el mundo decida por ellas. Tal vez tú también has sentido esto: un día entero pasa y te das cuenta de que tus pensamientos fueron dictados por el entorno, por las noticias, por los problemas que creíste imposibles de resolver. Pero la realidad es que, en cada momento, tienes el poder de decidir.

Así que te pregunto: ¿Estás prestando atención a la realidad que deseas o a la que temes? Porque no puedes sostener ambas al mismo tiempo. No puedes crear un futuro lleno de luz mientras sostienes pensamientos oscuros.

Allí es donde comienza la transformación: en el instante en que eliges mirar hacia lo que quieres experimentar. ¿Qué es lo que quieres? No se trata de lo que crees que deberías desear, ni de lo que otros esperan de ti, sino de aquello que tu ser, en su estado más puro y sincero, anhela experimentar. Tal vez lo primero que venga a tu mente sea amor. Tal vez sea una carrera, un hogar.

Lo curioso es que muchos de nosotros hemos olvidado cómo decidir. Nos perdemos en los ruidos del mundo exterior, atrapados entre dudas y expectativas ajenas. Nos detenemos frente a los "no puedo", "no es posible", "no me lo merezco". Y entonces, nuestras elecciones nunca nacen de un lugar auténtico.

Pero aquí está la verdad: hasta que no tomes la decisión de qué quieres, el universo no tendrá dirección para moverse. Imagínalo como un mar inmenso: tú eres el navegante y tu atención es el timón. Si no eliges un rumbo claro, las olas te llevarán a la deriva.

Pregúntate a ti mismo: si no existieran límites ni miedos, ¿qué elegiría hoy? Permítete sentir la respuesta. No te preocupes si al principio no parece realista o posible. En este punto, no importa. Lo que importa es que la semilla quede plantada en tu conciencia. Porque una vez que decides qué quieres experimentar, la creación comienza. Es como si el mismo respirara a través de tu intención, listo para responder con precisión a esa dirección clara que le has dado.

Pero aquí surge un desafío: a menudo, aunque hemos decidido lo que queremos, nuestra atención sigue atrapada en la realidad actual, en aquello que no tenemos. Tal vez has pedido amor, pero tu atención sigue fijada en la ausencia de esa persona. Tal vez seas libertad económica, pero no puedes dejar de mirar las facturas pendientes. Es un conflicto sutil pero dañino. Mientras sostengas tu atención en lo que no quieres, lo seguirás fortaleciendo.

El problema no es desear, el problema es seguir enfocado en la carencia. Cuando te concentras en la falta, en lo que no está, estás regando las semillas equivocadas. Tu energía, esa fuerza sagrada que lo sostiene todo, se queda atrapada en el estado de "no tener". Y aquí es donde debemos hacer un giro consciente, como si...

Imagina que te despiertas un día y tomas la decisión de enfocar tu mente solo en lo que quieres. Visualízalo. Te levantas con un corazón lleno de amor, sintiendo la presencia de esa persona especial en tu vida, aunque físicamente aún no esté allí. Cierras los ojos y te permites sentir cómo sería caminar por tu hogar ideal, ese que siempre has soñado. Respiras profundamente y puedes percibir la paz de tener la vida que deseas, como si ya estuviera sucediendo.

Esto no es evadir la realidad ni engañarte. Es un acto de creación. Neville Goddard afirma que "no puedes servir a dos maestros". Este concepto, aunque aparentemente simple, encierra una verdad profunda. Los dos maestros de los que habla son los dos estados de conciencia entre los cuales oscilas constantemente: el estado de tener lo que deseamos y el estado de no tenerlo.

Cuando intentas vivir en ambos estados al mismo tiempo, tu energía se divide y la manifestación se vuelve imposible. Para crear la realidad que deseas, necesitas dejar morir el estado de carencia y vivir completamente en el estado de realización. Esto significa que no puedes enfocarte en lo que falta y, al mismo tiempo, imaginar que ya lo tienes. Es una contradicción energética.

Por ejemplo, si deseas una relación llena de amor, pero en tu día a día te encuentras enfocado en la soledad o en las actitudes que no te gustan de tu pareja, estás sirviendo al maestro equivocado. Tu atención sigue atrapada en lo que no quieres y, como ya sabemos, aquello en lo que te enfocas crece.

Para cambiar esto, necesitas aprender a habitar el estado de conciencia donde tu deseo ya es una realidad. Este no es un proceso inmediato ni tampoco fácil, porque nuestra mente está acostumbrada a aferrarse a lo que ve en el presente. Pero aquí es donde entra el poder de la práctica. Cada vez que tu mente se desvíe hacia el estado de "no tener", tráela de vuelta al estado de realización. Hazlo con paciencia, como un maestro gentil que guía a su aprendiz. No necesita ser perfecto, necesita ser consistente.

El universo no se resiste a tus deseos. Al contrario, está listo para entregarte todo lo que pides, pero necesita que le des una señal clara, una intención pura y la fe suficiente para sostener esa visión, incluso cuando los resultados inmediatos no sean visibles.

Cuando comienzas a vivir desde esta perspectiva, no solo empiezas a manifestar tus deseos, sino que también te das cuenta de que ya estás viviendo en un estado de abundancia. El acto de imaginar, de conectar con la posibilidad de tu sueño, te llena de alegría y gratitud. Es como si pudieras sentir el calor del sol incluso antes de que salga. Y en ese estado de gratitud, todo se alinea de manera natural.

No necesitas esperar a que las condiciones externas sean perfectas para sentirte pleno, amado o en paz. Puedes elegir esas emociones ahora mismo, sin importar lo que esté sucediendo a tu alrededor. Y cuando lo haces, comienzas a irradiar una energía tan poderosa que transforma todo lo que toca.

Si estas palabras resonaron contigo, si sientes que estás listo para dar el siguiente paso en tu camino de creación consciente, te animo a que te tomes un momento para reflexionar. Piensa en lo que deseas experimentar, en la vida que quieres construir. No te apresures, deja que la respuesta emerja desde lo más profundo de tu ser. Y cuando lo tengas claro, sostén esa visión en tu corazón con paciencia y certeza.

El poder de crear la vida de tus sueños siempre ha estado dentro de ti. Solo tienes que enfocarlo en la dirección correcta.

Como siempre, recibe un fuerte abrazo en nombre de todo el equipo. Me despido, agradeciéndote por brindarnos tu compañía un día más. Que todo lo bueno del mundo llegue a ti. Nos vemos pronto. Mantente despierto.