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Filosofía 2º de Bachillerato: MARX (más fácil de lo que piensas) - TitiCLB

Titi CLB22:51

Transcription

Buenos días, buenas tardes y buenas noches. Bienvenidos a Filosofía para el 2º de Bachillerato.

En este vídeo te explico el pensamiento filosófico de Marx, uno de los filósofos más influyentes de la filosofía contemporánea. Este vídeo está dividido en varios capítulos y en la caja de descripción puedes seleccionar el capítulo que más te interese aprender, pero yo te recomiendo que me acompañes desde el principio. Ya verás cómo es más fácil de lo que piensas y, sin más dilación, comenzamos.

El pensamiento filosófico de Marx es una filosofía de la acción. Él había observado que los filósofos simplemente habían interpretado el mundo de modos distintos y que lo que había que hacer ahora era transformarlo. La filosofía de Marx es, por tanto, teoría y praxis, teoría y práctica, teoría y acción. Él pretendió convertir la filosofía en una ciencia que fuera capaz de explicar el conjunto de la realidad, pero también quiso que su filosofía sirviera para criticar la realidad histórica que le tocó vivir y ayudar así a transformarla.

Por lo tanto, ahora tenemos que preguntarnos: ¿cuál es esa realidad histórica que le tocó vivir? Marx nació en Alemania en 1818, por lo tanto, hay que situarlo en el siglo XIX, en un periodo histórico marcado por la Revolución Industrial, que había surgido a finales del siglo XVIII en Inglaterra y desde allí se había extendido al resto del mundo, siendo Alemania uno de los países más industrializados.

La industrialización tuvo dos consecuencias muy importantes. Desde el punto de vista económico, supuso el nacimiento de un nuevo sistema económico, el capitalismo, basado en la propiedad privada de los medios de producción (es decir, de los medios necesarios para producir algo, como puede ser la maquinaria, las fábricas o los vehículos de transporte) y basado también en la libertad de mercado. Y desde el punto de vista social, supuso el nacimiento de una nueva división de clases sociales: la burguesía, clase dominante y dueña de los medios de producción, y el proletariado, clase obrera que no es dueña de ningún medio de producción y que, por lo tanto, debe vender su fuerza, su energía, al empresario burgués para subsistir.

Por otro lado, la filosofía de Marx surge también como una reinterpretación del pensamiento filosófico de Hegel. De Hegel toma, en primer lugar, su concepción dialéctica de la realidad, que entiende la realidad como un proceso dialéctico mediante el cual una idea (la tesis, por ejemplo, una semilla) conduce a otra contraria, denominada antítesis (que en este caso sería el árbol), para llegar a la superación de la contradicción, a la síntesis (que en este ejemplo sería el fruto). Es un proceso circular porque no termina con la superación de los contrarios, sino que la síntesis conducirá inevitablemente a su contradicción y así es aún más. Y como veremos después, cómo evoluciona la historia.

Marx también toma de Hegel el protagonismo de la historia. Este recorrido dialéctico de la historia que acabamos de ver es inevitable y necesario porque persigue un objetivo final, que para Marx es una sociedad justa: la sociedad comunista. Y en tercer lugar, Marx también toma de Hegel, muy importante, el concepto de alienación. Mientras no se logre el objetivo final de la historia, el ser humano se encuentra alienado, deshumanizado. Luego veremos más a fondo el significado de este concepto.

Y ahora vamos con Feuerbach, de quien toma, en primer lugar, su materialismo. Para Feuerbach, la única realidad que existe es la materia y, por lo tanto, concibe al ser humano como un ser material, como un cuerpo más de la naturaleza y no como un ser espiritual, como había defendido Hegel. En segundo lugar, toma de Feuerbach la alienación religiosa. Según Feuerbach, el ser humano se encuentra alienado en la religión porque proyecta a otro ser fuera de sí mismo, Dios, producto de la ilusión de los seres humanos insatisfechos con su vida. Por eso, hasta que el ser humano no se libere completamente de la religión, no tendrá la posibilidad de realizarse como ser humano. Aunque para Marx, y como veremos después, la eliminación de la religión no es suficiente.

Así, Marx toma el proceso dialéctico de Hegel y el materialismo de Feuerbach como punto de partida para construir su propio pensamiento filosófico, al que denominó materialismo histórico.

¿Qué es lo que siempre os digo en todos los vídeos? Bueno, pues que un buen método para entender bien a un filósofo es preguntarse cuál es su proyecto filosófico. En este caso, nos tenemos que preguntar: ¿qué intención tiene Marx cuando desarrolla su pensamiento filosófico? Pues bien, como hemos visto antes, la filosofía de Marx es teoría y praxis. Por lo tanto, su filosofía tiene una doble intención.

Por un lado, tiene una intención teórica: explicar científicamente la realidad, es decir, preguntarse por el origen del universo, de la vida, del ser humano, de la sociedad, de la historia, con el objetivo final de descubrir qué tipo de organización social permitirá al ser humano realizarse como tal y alcanzar la libertad.

Pero también tiene una intención práctica: concienciar al movimiento obrero y a los intelectuales de su época para unirse a la revolución del proletariado y ayudar así a implantar una sociedad justa: la sociedad comunista.

Para entender el materialismo histórico de Marx es esencial y necesario conocer su visión antropológica, es decir, la concepción que tiene Marx del ser humano. Cuando se pregunta: ¿cómo es el ser humano?

El ser humano es, en primer lugar, materia, al igual que Feuerbach. Para Marx, la única realidad que existe es la materia; no existe ni Dios ni otra realidad espiritual. Por lo tanto, es de la materia de donde proviene la vida y de esta, el ser humano.

En segundo lugar, el ser humano es un ser natural, porque forma parte, debe estar vinculado a la naturaleza para poder satisfacer sus necesidades vitales.

En tercer lugar, el ser humano es un ser activo, porque no puede aprovecharse directamente de la naturaleza en la que vive, como hace los animales, sino que necesita transformarla, necesita actuar sobre ella. Esta transformación de la naturaleza se realiza mediante el trabajo. Por lo tanto, lo esencial en el ser humano y lo que le distingue del resto de los animales es el trabajo.

También es un ser social, porque es en la sociedad donde se desarrolla el trabajo, es decir, es precisamente en esta actividad transformadora cómo entramos en contacto, en relación con los otros seres humanos y nos socializamos, construyendo la sociedad.

Y por último, y no menos importante, el ser humano también es un ser histórico. Hemos dicho que la esencia del ser humano es el trabajo y que éste se define en función de las relaciones que establece con la naturaleza y con los demás seres humanos, y de estas relaciones se modifican históricamente. Por lo tanto, el ser humano es un ser histórico cuya esencia va cambiando también históricamente.

Antes hemos dicho que el ser humano se realiza a sí mismo a través del trabajo, o dicho con otras palabras, el trabajo humaniza al ser humano. Pero, ¿cómo es la situación del ser humano dentro del sistema capitalista industrial? Es una situación de alienación, porque el ser humano, que es en esencia un ser trabajador, no puede realizarse en el trabajo porque está sometido a unas condiciones indignas y a un salario que no le permite llevar una vida verdaderamente humana.

Por eso Marx utiliza esta expresión, "hegeliana", de alienación: el ser humano se convierte en algo contrario a su propia esencia, en algo distinto, ajeno o extraño a lo que debería ser, a lo que le corresponde.

Marx señala varios tipos de alienación en el ser humano, siendo la más importante y origen de todas las demás la alienación económica. Ésta se manifiesta en el trabajador, en primer lugar, con respecto al producto de su trabajo. Lo propio del trabajo humano es la producción de algo, un objeto. Por lo tanto, hay que considerar el producto o resultado de esa acción como obra del trabajador. Sin embargo, en el sistema capitalista industrial, el trabajador es desposeído de ese resultado, que pasa a ser propiedad del empresario. El trabajador, entonces, se relaciona con su producto como una cosa extraña, es decir, lo que produce no le pertenece, es algo extraño para él.

Esta alienación económica se manifiesta también con respecto a la propia actividad de trabajar. La actividad productiva no produce satisfacción al trabajador, no le permite desarrollar su personalidad y realizarse completamente como ser humano en su trabajo. No se afirma, se niega; no se siente feliz, sino desgraciado.

Y por último, esta alienación económica se manifiesta también en el trabajador con respecto a su esencia. Lo que distingue al ser humano de los animales es que el ser humano produce de una forma activa, ilimitada y creativa. En cambio, los animales producen solo lo inmediatamente necesario para subsistir. Sin embargo, el trabajo alienado reduce la actividad productiva al nivel de la supervivencia, desapareciendo así lo que diferencia al ser humano de los animales. El ser humano, en esta situación, pierde su esencia, es decir, lo que le es característico y específico en él, equiparándose a un animal.

Y concretamente, ¿qué es lo que causa esta situación de alienación económica? Bueno, pues Marx señala que la causa de la alienación económica en el ser humano es la propiedad privada de los medios de producción, sobre la que se basa el sistema capitalista industrial. Por lo tanto, la solución pasa por cambiar por completo el sistema capitalista por otro sistema en el que el trabajador se realice en su trabajo, no sea tratado como un objeto y el producto de sus manos le pertenezca.

Hasta aquí la alienación económica, pero es importante saber que ésta provoca a su vez otras formas de alienación en el ser humano. Aparece la alienación social, y es que el sistema capitalista determina la división de la sociedad en clases dominantes (la burguesía) y en clases dominadas (el proletariado). Esta división es negativa y produce una situación de enfrentamiento y división entre las clases sociales. Esto no debería de ser así, sino que debería de predominar una situación de igualdad, y esto sólo será posible cambiando el sistema de producción capitalista por otro en el que no haya distinción entre empresarios y trabajadores.

Aparte, también la alienación política, y es que el Estado liberal es en realidad un Estado burgués que solo está al servicio de esos intereses económicos. El proletariado ve entonces al Estado como a un enemigo, cuando debería de ser y estar al servicio de todos.

Y desde el punto de vista religioso, pues también hay una situación de alienación en el ser humano. Para Marx, la religión es el "opio del pueblo", porque adormece al proletariado prometiéndole un premio en otra vida de la que no hay pruebas, mientras en esta vida predica la resignación y la aceptación del sufrimiento, paralizando los intentos de revolución por parte del proletariado.

Por último, la filosofía también provoca una situación de alienación en el ser humano, porque desvirtúa la realidad, creando un mundo irreal e ideal en la teoría, pero que en la práctica no cambia absolutamente nada. Para Marx, si realmente pretendemos acabar con la situación de alienación en todas sus formas, deberemos cambiar las circunstancias en las que el ser humano vive, porque son precisamente estas circunstancias, principalmente las económicas, las que determinan su manera de ser y su manera de pensar. Es decir, y esto es muy importante, no es posible salir de la situación de alienación si no se configura otro tipo de estructura económica.

Una vez que hemos entendido la idea que tiene Marx del ser humano, tanto como dentro del sistema capitalista industrial, ahora vamos a entender mejor su filosofía, a la que él denominó materialismo histórico.

El materialismo histórico de Marx trata de explicar la evolución de la historia, pero poniendo el foco en las relaciones que el ser humano establece con la naturaleza y con los demás por medio del trabajo. Según Marx, para estudiar la sociedad y la historia, no se debe de partir de lo que los individuos piensan, sino de la forma en que éstos producen los bienes necesarios para su vida. Es decir, no son las ideas políticas, religiosas, filosóficas o morales las que dirigen la historia, sino el modo de producción, lo que los individuos producen y cómo lo producen.

Pues bien, el modo en que los seres humanos producen la vida material condiciona el proceso social, político y espiritual de la vida. Pues bien, Marx establece que el modo de producción se encuentra determinado por dos sistemas o estructuras: infraestructura económica y la superestructura ideológica.

La infraestructura económica es el sistema económico, es decir, el modo en que está organizada la producción y la satisfacción de las necesidades materiales de la vida. Y la superestructura ideológica es el sistema político, social, jurídico e ideológico, es decir, el conjunto de pensamientos e ideas que predominan en una sociedad determinada.

Pues bien, y esto es muy, pero que muy importante: la tesis básica de la filosofía de Marx es que en cada época, la infraestructura económica determina la superestructura ideológica. No os preocupéis que con esta imagen lo vamos a entender muy bien.

En esta imagen vemos un edificio y vemos que tiene un tejado muy elaborado y muy elegante. Es más, seguramente en lo primero en lo que uno se fija es precisamente en ese tejado y en esa fachada. Bien, pues esto es lo que podríamos llamar la superestructura ideológica. El tejado no puede flotar en el aire y, por eso, está sostenido por columnas. Bueno, pues estas columnas es lo que podríamos llamar la infraestructura económica. Y a su vez, estas columnas, si os fijáis, reposan sobre una base que está constituida por dos niveles o dos escalones. De la misma manera que la infraestructura económica viene configurada por dos elementos: las fuerzas materiales de producción y las relaciones de producción.

Las fuerzas materiales de producción no es más que los elementos naturales que el ser humano necesita para producir algo, y qué es lo que necesita: algo sobre lo que trabajar (por ejemplo, una mina), unos medios (por ejemplo, una máquina) y la energía humana (el obrero a lo largo del día gasta una determinada energía o fuerza de trabajo, al igual que una máquina). Y las relaciones de producción son las relaciones que se establecen entre los agentes del trabajo, los propietarios de los medios de producción y los productores directos dentro de un proceso de producción determinado.

Estos dos elementos, las fuerzas materiales de producción y las relaciones de producción, ponen límites muy claros sobre qué tipo de producción puede tener una sociedad y, con ello, también ponen límites muy claros sobre qué tipo de sociedad o qué tipo de pensamientos e ideas se puede llegar a tener en general. Según Marx, pensamos como pensamos no porque nosotros lo decidamos libremente, sino porque estamos determinados por la infraestructura económica. En este sentido, la superestructura ideológica es el reflejo de la infraestructura económica.

Volviendo a la imagen, vemos que ese tejado no podría ser tan potente si no tuviera esa base que empieza por esas columnas y acaba por esos niveles o esos escalones. Es decir, que la base de un edificio va a determinar también cómo hacer su tejado. En definitiva, es la infraestructura económica la que determina la superestructura ideológica. Esta es la tesis de la filosofía de Marx.

Hasta aquí es muy importante comprender la relación que existe entre la infraestructura económica y la superestructura ideológica, porque según Marx, el factor determinante del cambio histórico, que implica el paso de un modo de producción a otro, está en la infraestructura económica, en concreto, en la contradicción dialéctica entre las fuerzas materiales de producción y las relaciones de producción, lo que da lugar a la lucha de clases, que es precisamente el motor de la historia.

Así es, según Marx, cómo ha evolucionado la historia de la humanidad. Los seres humanos se agrupan en clases sociales en función de cuál sea su situación en la infraestructura económica, que viene determinada por el modo de producción. En la antigüedad, el modo de producción que imperaba era el esclavismo, caracterizado principalmente porque existía una clase dominante que era los amos, dueños no solo de los medios de producción, sino de la mano de obra del esclavo, clase dominada.

Mientras las fuerzas productivas se desarrollan adecuadamente dentro de las relaciones de producción y las clases sociales están satisfechas con ese desarrollo, no hay ningún problema. Pero llega un momento en que las relaciones de producción empiezan a ser cuestionadas por una de las clases sociales insatisfechas con su situación en la infraestructura económica. Esto provoca una lucha de clases y, con la lucha de clases, se pasa a otro modo de producción. Así se pasó al modo de producción denominado feudalismo. El enfrentamiento entre ambas clases, en este caso señores y siervos, conduce a una síntesis, a un cambio histórico, a un nuevo modo de producción, en la que surge una nueva clase que es el punto de partida, pero a su vez también surgirá un nuevo conflicto. Y así es, según Marx, cómo ha evolucionado la historia de la humanidad.

La realidad del ser humano y de la sociedad se forma dentro de este proceso histórico que está dirigido por estas leyes dialécticas que persiguen un objetivo final. Significa que todo lo que sucede sucede necesariamente y que todos los acontecimientos tienen sentido dentro de un proceso más largo que la historia, que persigue un objetivo final: la resolución de todas las contradicciones y de todos los conflictos.

Ahora entonces, nos tenemos que preguntar: ¿cuál es esa solución, esa solución que va a resolver todos esos conflictos y todas esas contradicciones? O dicho de otro modo, ¿cuál es la síntesis final de la historia? Bueno, pues la solución, según Marx, es la sociedad comunista.

Y ahora tenemos que preguntarnos: ¿cómo se llega a la sociedad comunista? Primero, hay que acabar con el sistema capitalista y, según Marx, serán las propias contradicciones que se dan en este sistema las que terminen por hundirlo. Llegados a esta situación de contradicción y de descontento social, la clase trabajadora tomará conciencia de clase y de poder y se levantará contra la burguesía. Este será el momento de la revolución del proletariado. Triunfará, dice Marx, inevitablemente, porque la clase burguesa, aunque sigue siendo dueña de los medios de producción y sigue teniendo ese poder económico, en realidad ahora es una clase minoritaria y que, además, depende del trabajo del proletariado. Bastará una acción conjunta de todo el proletariado para derrocar a la burguesía.

Comenzará entonces lo que Marx ha denominado como la dictadura del proletariado. El proletariado se hará con todo el poder del Estado, con la finalidad de organizar la futura sociedad comunista. En esta fase, por supuesto, habrá que abolir la propiedad privada de los medios de producción, causante de la alienación económica del ser humano y, a su vez, del resto de alienaciones, y deberán pasar al Estado, controlado ahora por el proletariado. De esta manera, y solo de esta manera, podrá iniciarse la construcción de la sociedad comunista.

Finalmente, con la sociedad comunista, desaparecerán las clases sociales, los medios de producción serán colectivos y se superarán todas las alienaciones. El trabajador se identificará ahora con el producto de su trabajo y nadie estará por encima de nadie. Terminará entonces, dice Marx, la prehistoria de la humanidad y comenzará la auténtica historia.

Bueno, pues hasta aquí el pensamiento filosófico de Marx. Espero de verdad que os ayude en vuestro estudio. Desde aquí, también desearos muchísima suerte para el examen y ya solamente me queda deciros que, por si no nos vemos luego, buenos días, buenas tardes y buenas noches.

[Música]