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Hola chicas, ¿cómo están? Una vez más con ustedes en la quinta clase de nuestro hermoso curso "Armadura de Cristo". Soy Mariana Valladares y estaré con ustedes una vez más para poder estudiar esta tercera pieza, tercera pieza de la armadura. En nuestra quinta clase de este curso, el día de hoy vamos a estudiar el evangelio de la paz. Así que, ¡comencemos!
Al toque con una pequeña oración diciendo: "Gracias, Señor, por este momento. Te entregamos este tiempo, nuestros pensamientos, nuestras circunstancias, declarando que tú eres quien gobiernas. Queremos descubrir quién eres y derriba todo argumento que se haya levantado en contra de tu verdad, porque realmente queremos conocerte tal y como eres tú, Señor. Amén y amén."
Okay, Efesios 6:11-15. Estamos en una concatenación, si es que se puede decir de esa manera, de cosas que tenemos, tenemos que sostener para que nuestra parte en esta guerra espiritual sea con éxito. ¿Cuál es nuestra parte en esta guerra espiritual? Mantenernos firmes en nuestra posición de creer que Jesús venció. Y Pablo nos dice lo siguiente: "Manténganse firmes". Eso es lo que tienes que hacer. No es tu parte el ser sanada, no es tu parte el ver tu matrimonio una vez más restaurado. En otras palabras, eso es algo que Jesús va a hacer, es algo que él ya logró en la cruz por ti, él te ha dado su victoria. Nuestra parte es creer que eso ya es nuestro. Y para mantener nuestra fe firme, tenemos que hacer lo siguiente:
Manténganse firmes. Número uno: ceñidos con el cinturón de la verdad, protegidos con la coraza de la justicia y, finalmente, y me encanta porque había una coma, no había terminado hoy el asunto, y número tres: para que mantengas firme tu posición, calzados con la disposición de proclamar el evangelio de la paz. Punto. Ahí termina la idea. Para podernos mantener firmes en nuestra posición de creer que Jesús venció, tenemos que ponernos nuestro cinturón de la verdad, usar nuestra coraza de justicia y calzarnos con la disposición de proclamar el evangelio de la paz.
El día de hoy vamos a hablar acerca de la paz, que es algo que tanto necesitamos. Número uno: permanece en su paz. La siguiente pieza de la armadura es el evangelio de la paz. Y aquí Jesús nos dice un verso que vamos a hablar varias veces en este capítulo. Juan 14:27. Soy bien honesta, es uno de los versículos favoritos que Jesús puede dejarnos como regalo. "Les dejo un regalo", dice Jesús, "Paz en la mente y en el corazón, y la paz que yo les doy es un regalo, un regalo que el mundo no puede dar. Así que, que no se angustien ni tengan miedo."
Te cuento un poco mi historia. Yo he sido una persona que he lidiado muchísimo con el temor, muchísimo con el temor debido al control. Descubrí, con muchos años después de muchos años, que tengo un tema con controlar circunstancias. Es difícil de hablar, no quiero tomar mucho tiempo hablando de eso, pero solamente sustenta eso. Tengo un problema de que todo salga como yo espero que salga, lo cual me generaba unos ataques de pánico y ansiedad tremendos, porque es difícil que todo salga como tú esperas que salga. Entonces, empecé a tener ataques de pánico, ansiedad. Y cuando leí este verso, en realidad fue para mí como un bálsamo el poder saber de que Jesucristo me ha dado un regalo, su paz. Y esta paz no solamente es una paz que es ausencia de circunstancias, sino que es una paz que se deposita en mi mente y en mi corazón, que son dos lugares donde yo he sido muy atacada y sigo siéndolo. Pero por lo menos ahora sé de dónde sostener. Jesús me ha dado su paz, paz en mi mente y en mi corazón. Y amo esto. Esta paz es un regalo, dice Jesús, que el mundo no te puede dar. No tiene nada que ver con la paz de la cual te habla el mundo. Ya vamos a hablar de esa paz, es una paz mucho más integral, mucho más compleja, mucho más rica. Y lo que te dice Jesús es: "Así que, no te angusties ni tengas miedo."
Jesús es el Príncipe de Paz y nos ha dado su paz. Esta pieza particular, Pablo la posiciona en los pies. Ahora, ¿por qué los pies? Es una buena pregunta y el día de hoy vamos a descubrirlo. "Pónganse como calzado la paz que proviene de la buena noticia a fin de estar completamente preparados." Efesios 6:15. Y un verso más, Romanos 10:15: "Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian las buenas nuevas." Y esto lo hacemos cuando nosotros llevamos este mensaje a otras personas, a nuestros familiares, a nuestros amigos, o a las personas con las que trabajamos, con aquellas personas que interactuamos con nuestras palabras y con nuestras acciones. Estamos llevando las buenas noticias para que el mundo conozca que Jesucristo es quien dio su vida para darnos vida. Ese es el evangelio. El evangelio es Jesucristo sobre en la cruz. Yo siempre digo, si tú puedes escribir el evangelio en cinco líneas, estás yendo por buen camino. Y de repente te dejo eso como tarea: escribe qué es el evangelio, que no sea más de tres líneas, para que tú sepas cómo explicar a otras personas qué es lo que Jesucristo hizo en la cruz.
El evangelio de paz, porque finalmente Jesucristo murió en la cruz para darnos paz, para estar en una relación perfecta con él. ¿Por qué evangelio de la paz? Porque Dios sabe que es muy fácil para nosotros atribularnos en nuestras mentes y en nuestros corazones. Una vez más, citando Juan 14:27: "Así que, no se, no se angustien ni tengan miedo." El hecho de que Jesucristo haya muerto por nosotros en la cruz y nos ha dado su salvación, su justicia, su santidad, nos ha puesto en una posición correcta con el Señor, con Dios mismo, nos da, nos da a entender que no hay nada que pueda ir contra nosotros, porque si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros?
El día de hoy, gracias a Jesucristo y su obra en la cruz, tú tienes el favor de Dios. Dios te mira con agrado, como mira con agrado a su hijo, porque cada vez que te mira, él ve a su hijo dándolo todo por ti. ¿Sabías que un cristiano o una cristiana, una hija de Dios, que pone en práctica el poner todas sus preocupaciones en el Señor Jesucristo, no puede ser devorada por Satanás? ¡Qué fuerte! ¡Qué poderoso! ¿Qué significa esto? Que si tú eres una mujer que decide creer que la victoria Jesús en la cruz te ha dado victoria en tus circunstancias y pones tu fe y esperanza en Jesús y su obra consumada en la cruz, no hay problema o circunstancia que Satanás pueda traer en tu contra que te robe tu paz, porque sabes de que tu victoria no depende de circunstancias, depende de la victoria de Jesús en la cruz. Una mujer que pone todas sus preocupaciones en el Señor no puede ser devorada por el.
Cuando estamos en medio de una guerra espiritual, es vital ponerte los zapatos del evangelio de la paz. Los soldados, te cuento, cuidan mucho sus pies. Para ellos, los pies son muy importantes. Ellos no llevan un par de medias cuando salen a la batalla, ellos llevan varias medias. ¿Por qué? Porque es importante que ellos tengan los pies siempre secos, porque basta de que se, con el sudor, empiece a ampollar el pie y esa ampolla se vuelva una herida que ellos puedan impedir caminar con agilidad. Cuán importante es para un soldado que está caminando en la batalla poder tener los pies cómodos para poder correr cuando es necesario, para poder salir a, a, a pelear contra el enemigo. Es muy importante cuidar tus pies, porque si tú tienes dañados tus pies, es muy probable que en dos patadas el enemigo te alcance y te destruya. Las botas también son útiles para aplastar escorpiones, víboras y cucarachas. Eso es lo que los creyentes están destinados a hacer. Lucas 10:19: "Jesús dice: Miren, les he dado autoridad sobre todos los poderes del enemigo. Pueden caminar entre serpientes y escorpiones y aplastarlos. Nada les hará daño." En otras palabras, si te pones tus botas de paz, tus calzados de paz, okay, en ese tiempo eran unas sandalias, ahora tú imagínate unas botas, unas botas de paz, vas a poder caminar entre serpientes, cucarachas y aplastarlas, escorpiones, porque vas a caminar en la paz de Jesucristo. No va a importar lo que Satanás lance en tu contra. Tú, tú con la paz puesta en tus pies, la paz de Jesús, podrás caminar sobre esas circunstancias, cucarachas, escorpiones, serpientes que Satanás envíe en tu contra.
Algo que para mí fue como nuevo en este curso cuando lo leí, lo estudié la primera vez, fue este punto. Punto número dos: La paz es tu árbitro. Cuando caminas en la paz de Jesús, vuelvo a repetir, no en la paz del mundo, en la paz de Jesús, inconscientemente estás permitiendo que Dios te guíe. Wow, esto es bien profundo. Si tú caminas de acuerdo a la paz de Jesucristo, y voy a repetir, ¿cuál es la paz de Jesús? No lo hagas tan complicado. Es lo que dice su obra en la cruz, es lo que declara lo que él hizo, su victoria por nosotros contra Satanás y sus demonios, es aquello que él logró al, al, al clavar el acta con los cargos en nuestra contra en la cruz, cuando él puso en vergüenza a Satanás y sus demonios y les quitó todas las llaves y nos dio su autoridad y nos vistió de su justicia. A eso se refiere caminar en su paz. El saber cuál es nuestra posición en todo esto. Su paz es la consecuencia de su obra en la cruz, el regalo que él nos ha dado, la seguridad de saber que todo va a estar bien. Si tú caminas de acuerdo a ello, a esa paz de saber de que todo va a estar bien porque Jesucristo ya lo logró todo en, en la cruz, vas a caminar hacia la dirección que Dios quiere que camines. No tienes que ser muy lista para seguir a Dios. Muchas veces lo espiritualizamos demasiado. Continuamente el Espíritu Santo nos guía por la presencia o ausencia de paz. Como hija de Dios, tú ya eres el templo del Espíritu Santo. El Espíritu Santo vive en ti y él te da paz o simplemente te dice: "Por ahí no hay paz." Cuando estás caminando en la dirección de Dios, él te da su paz. Camina. Pero si no está esa paz que Dios da en la circunstancia, levanta tus antenas. Probablemente ese no es el camino. Es una manera, una manera muy sabia de tomar decisiones. Si estás yendo por un lugar que parece medio loco, pero tienes paz, por ejemplo, pedirle perdón a tu suegra, a pesar de que tú tienes razón, pero esa cosa ilógica te da paz, hazlo. El Señor te está diciendo: "Muéstrale amor, muéstrale quién soy yo a través de tu vida a tu suegra." Hazlo. Yo voy a estar contigo. Te va a dar su paz. Pero si te di, pero si la vida te dice cosas ilógicas, como, doy un ejemplo, simplemente es un ejemplo, "Invierte en esta cosa", pero no tienes paz, honestamente no te da paz, no lo hagas.
Colosenses 3:15 dice lo siguiente: "Y que la paz que viene de Cristo gobierne en sus corazones." Este verso también es superpoderoso. Y que la paz que viene de Jesucristo gobierne en sus corazones. No solamente habite, no solamente que esté ahí la paz. No, no te está diciendo que la paz que viene de Cristo gobierne en tu corazón. ¿Qué es gobernar? Que tenga la última palabra. Que si, si la paz de Jesús te dice esto, aunque no tenga lógica, bueno, eso es la palabra. Gobierna en este verso, en el, en el idioma griego es el, significa ser un árbitro. El dirigir. Un árbitro tiene todo el control en un partido. Es así como el Señor quiere que su paz gobierne tu corazón. Te pregunto aquí, bien, Perú vemos mucho, mucho fútbol en Sudamérica, Latinoamérica, ¿no? Y cuando el árbitro dice algo, tiene la razón. Ahora han creado la, la barra y todo esto, pero finalmente, si el árbitro no dice "Okay, lo que la barra dice es cierto", se anula el gol. Puede ser un penal alucinante, pero si no, el árbitro dice "No, no es penal", pues no es penal. Y no se negocia contra el árbitro. Lo que el árbitro dice es. Si el árbitro dice "fuera", es fuera. Si el árbitro dice "faul", es faul. No puedes negociar con la voz del árbitro. Dios desea que su paz sea quien dirija tu vida como un árbitro dirige un partido. Ojalá que esto se interiorice en ti, que entiendas que realmente el Señor quiere dirigir tu vida a través de su paz. Hay un verso que también amo que dice: "Busca la paz de Dios y síguela." En otras palabras, una vez que encuentres la paz del Señor, no la negocies por nada. Camina hacia donde la paz de Dios te dirige. Okay, así que deja que la paz de Cristo gobierne y decida como un árbitro en tu corazón. Uf, cuántas cosas te vas a evitar, circunstancias difíciles y complicadas, si permites que la paz de Jesucristo gobierne tu corazón, aunque no tenga sentido. Te digo una cosa, con el Señor, esas cosas que no tienen sentido que él dice, tienen mucho sentido cuando las obedeces. Te animo a que lo apliques, aunque no tenga sentido, y entenderás el sentido de aquellas cosas que Dios te dice cuando camines de acuerdo a ello. Te prometo que lo entenderás.
Les dejo mi paz. Punto número tres: La paz que Jesús nos ha dejado incluye bienestar, salud y prosperidad. Pon eso en pausa, pero es bien interesante. Una vez más, Juan 14:27: "Les dejo un regalo, Paz en la mente y en el corazón, y la paz que yo les doy es un regalo que el mundo no puede dar. Así que, no se angustien ni tengan miedo." Si realmente tienes que escribir este verso y ponerle al costado de tu cama, hazlo, porque realmente es poderoso. La paz de Jesucristo es un regalo, un regalo. Lo recibes y no permites que nadie te lo, te lo robe. Es tuyo. Por años no entendí, dice Jose Prince, lo que significa la palabra "dejar" en este verso. Lo que Jesús está refiriendo no solamente es que te deja algo como que te deja su cartera. No, él te está dando un legado, te está legando su paz, te está dando como propiedad tuya su paz. Él te dijo, cuando él te está diciendo en este momento, "te estoy legando como una herencia, ahora te pertenece a ti mi paz." Lo que está diciendo Jesús es que cuando él murió en la cruz, él nos entregó esa paz con la cual él caminó a lo largo de todo este tiempo que estuvo en la tierra. Te está diciendo que esa paz que él está construyendo con su victoria en la cruz, ahora te pertenece. Así que no puedes permitir que Satanás venga y te la robe. La paz de Jesús es tuya y no es una paz que tiene que ver con circunstancias. Es un estado en tu corazón y en tu mente de fe, de descansar en saber que no estás desamparada, que el Señor no va a permitir que nada te pase, que eres su hijita amada. Nada te puede robar esa paz. Abrázala con tus fuerzas.
Así que, cuando Jesús estuvo a punto de morir en la cruz, dice el manual, él nos legó nuestra herencia, su paz. Jesús dijo: "Mi paz era literalmente su paz la que nos estaba legando." También descubrí, dice Joseph Prince, otra cosa en este verso. Siempre había entendido paz como paz de corazón o paz mental. Ahora, esa paz incluye esas cosas, pero la palabra que Jesús usó es la palabra "shalom". Y si tú haces un estudio sobre la palabra "shalom", significa muchísimas cosas más. En la concordancia Strong, que es un libro que estudia la palabra en hebreo y en griego, la palabra "shalom" incluye, además de paz en circunstancias, bienestar, salud, prosperidad. Cuando los judíos se dicen "shalom", lo que te están diciendo es "paz", pero no solamente paz, paz mental o paz en tu corazón o que todo te vaya bien. No, te está diciendo que seas una persona con prosperidad, con salud, con bienestar integral, que estés completamente bien. Y eso da paz. Okay, esa es la paz de Jesucristo, una paz integral. La paz de Jesús que nos ha dejado es literalmente su salud, su prosperidad, su bienestar, su salud mental, todo lo que implica estar en un estado de paz. Cuando Jesús te dice: "Mi shalom les dejo", él también te está legando su propia prosperidad. Y la palabra "eirene", que es la palabra con la que se dice paz en griego, significa un, una paz que es un contraste con conflicto. La palabra de tona ausencia o fin de conflicto. En otras palabras, la paz de Jesús involucra estas dos palabras, "eirene" y "shalom". Un estado del que Dios desea de que este conflicto termine, pero que no solamente tu paz vaya de acuerdo a un, un estado de las circunstancias a tu alrededor, sino que aprendas a vivir en su paz en medio de circunstancias difíciles, sabiendo que eres próspera, sanada y que no te falta nada, porque él ya logró todo, absolutamente todo por ti en la cruz. Recuerda, aquí todo gira en torno a la obra de Jesús en la cruz. Es nuestra garantía de que todo va a estar bien.
Dios te quiere en un perpetuo estado de shalom. Dios no desea que vivas toda asustada y nerviosa. Lo, lo que se me viene a la cabeza es esto: ¿cómo quieres que estén tus hijos? Las que tienen hijos, hijas, o tal vez mascotas. Yo tengo dos gatos. Yo quiero que mis gatos estén felices y en paz. Cuando mi gata, tengo una, gracioso, vale la pena mencionar esto. Tengo un gato que es persa, y tengo una gata rescatada. Mi gato persa, yo creo que genéticamente es así, ha vivido tantas veces sus familias y eso es una carga genética en el gato de haber sido domesticado, que es un gato bien tranquilo, o sea, bien fresco. Él está tranquilo, no tiene problemas, bien, se asusta, pero mi pobre gatita rescatada, que sabe Dios cuál habrá sido el trasfondo familiar de mi pobre gatita, todo el día está nerviosa y me pone nerviosa, te soy honesta, porque yo me acerco y le quiero hacer cariñito y si ella no se dio cuenta, va a saltar hasta el techo y se va corriendo. No, o sea, vive constantemente nerviosa. Y yo quisiera que ella estuviera tranquila. Yo me imagino que si tú tienes un hijo o hija, lo que tú quieres es que disfrute la vida y que no esté preocupado, nervioso, tenso. O sea, ¿qué más terrible puede ser que ver un niño estresado o con temor o que "no, a mí no me dejes sola, tengo miedo"? O sea, de hecho, se nos parte el alma. Me dejó entender el deseo de Dios es lo mismo para ti. Él no quiere que estés toda estresada, preocupada, nerviosa por lo que va a pasar en el futuro, cuando él te tiene sostenida de sus brazos. Déjate amar, descansa en él. Él está contigo, él te protege. No te va a dejar. Shalom. Okay. Él siempre tratará de perturbar ese sentimiento de paz. Él siempre va a querer robar tu paz, porque cuando tú entras en pánico, uno, te paralizas, dos, tomas decisiones pésimas. Cuánto Satanás desea robar tu paz para que tomes malas decisiones o no tomes ninguna.
Después, hay una historia muy bonita que te recomiendo que leas en tu manual sobre un señor que tuvo un montón de problemas, pero cuando descubrió la paz de Dios a través de orar en el espíritu, él pudo ser sanado de todas esas dolencias. Si quieres conocer la historia, está en tu manual, así que te animo a que la leas. Que leas esa historia. Hay un verso hermoso en Isaías 28:11 que dice lo siguiente. Es el único verso, uno de los pocos versos en todo el Antiguo Testamento en el cual se habla del hablar en lenguas, en el don de lenguas. Dice lo siguiente: "Le hablan a este pueblo en lengua extraña, en lengua de tartamudos." Dios les había dicho: "Este es el reposo, hagan reposar a los cansados, y este es el descanso." En Isaías, cuando habla acerca del hablar en lenguas, esta "lenguaje de tartamudos" es un lenguaje que te lleva a un estado de reposo. Como dice aquí, este es uno de los pocos versos en el Antiguo Testamento que habla sobre el hablar en lenguas. Isaías llama el hablar en lenguas reposo, descanso. ¿Qué es lo que realmente este hombre tribulado logró encontrar al hablar en lenguas? Estaba totalmente atribulado y cuando decidió empezar a hablar en lenguas, poco a poco esos temores, angustias y enfermedades empezaron a menguar. Poco a poco empezó a sanar desde adentro hacia afuera, en su corazón, en su mente, en su cuerpo, orando en el espíritu en lenguas.
Okay, punto cinco: Solo Jesús da una paz duradera. Solo la paz de Jesucristo es duradera. La paz de este mundo es completamente temporal. El mundo también promete paz. ¿Qué es la paz para el mundo? No, o sea, ¿cuál es tu imagen de paz según lo que el mundo te vende? Paz, vacaciones, cruceros, tus hijos en la guardería, tú tomando un rico jugo de frutas silvestres y tropicales frente a una playa de arena blanca, el sol, una palmera, una sombrilla de palmeras encima de tu cabeza, tú y tu esposo o sola y tus amigas, depende tu estado civil. Estás tirada ahí y eso es paz. Un, un hermoso lugar donde nada te perturba. Pero seamos honestas, eso no es paz. Es un bonito sitio. Yo quisiera estar ahí, de hecho, me encantaría. Pero si estás con problemas en casa o en el trabajo, o a punto que te despidan, o si simplemente te acaba de terminar el enamorado con el cual estuviste 10 años y tu corazón está perdido, por más de que vayas al lugar más hermoso del planeta, pues no vas a tener paz. Y probablemente tus hijos van a estar en la guardería y lo único que vas a estar pensando es: "Ay, ¿cómo estarán mis hijitos?" En otras palabras, paz tal cual el mundo lo dice, es algo muy temporal y muy efímero. Es una paz externa, como dice acá, es una paz emocional. Solamente en tus emociones. Una vez que paras, como dice acá, la música, tranqui, el incienso que prendes cuando haces yoga o el yoga termina tu sesión de yoga o de pilates, ah, las luces se terminan y vuelven a prenderse. Esta paz termina. Tu paz cuando que se vayan los chicos, quiero paz. Esta paz va a terminar cuando los chicos regresen. Quiero paz. Quiero salir de este trabajo, ya no lo soporto. Voy a mi casa, voy a tener paz. Ya, sí, pero hasta que regreses de nuevo a trabajar. Y probablemente cuando regreses a tu casa y estés solo un rato, el pensamiento de que tienes que trabajar te va a volver a quitar tu paz. ¿Por qué? Porque todo esto es una paz en lo exterior, no en lo interior. Solo Jesús te da una paz interior y verdadera, duradera. Y la paz que Jesús te da es una paz fuerte, es perdurable y no puede ser afectada por circunstancias externas. ¡Aleluya! Se puede estar cayendo el mundo encima tuyo, pero tú sabes que Jesucristo te va a sostener. Todo va a estar bien.
Yo ando en paz. Honestamente, yo he decidido vivir así. Ya te conté mi historia de ataques de pánico y falta de paz. Yo decidí simplemente decir: "Okay, te voy a decir lo que yo decidí. Okay, Padre, no puedo controlar las cosas, pero te doy el control absoluto de todo. Y lo que vaya a ocurrir, si tú eres quien lo decides, yo voy a estar contenta con eso. Así que toma el control, dime tú qué quieres hacer y yo obedezco. No quiero sostener esto más, quiero estar en tu paz." Desde que empecé a decidir vivir así, honestamente, vivo mucho más tranquila. He decidido morir a lo que yo quiero y abrazar lo que Dios desea para mí y estar contenta con ello. He decidido abrazar su paz, estar conscientemente feliz de lo que él vaya a hacer, va a ser lo mejor. He decidido dejar de controlar cosas y abrazar que el Señor sea quien tome el control y yo colaborar con ello, aunque no me guste. Te soy honesta, pero sabes qué, prefiero esta paz que la incomodidad. Sí, a veces me incomoda, no voy a negarlo, tampoco soy Santa Mariana, o sea, "Ay, Señor, ¿en serio?" Pero, okay, prefiero tu paz y atravesar este pequeño amargo gusto de lo que está ocurriendo si es lo que quieres que ocurra, porque sé que va a haber paz en medio, en el tránsito y al final de esto, y voy a ver éxito, tu éxito en mi vida. Te animo a que empieces a soltar y empieces a abrazar lo que el Señor quiere para ti. Créeme que es lo mejor y no te vas a decepcionar.
Si tu paz puede llegar a ser afectada por circunstancias externas, entonces no es la paz que viene de Jesús. La paz que viene de Jesús viene de él, de saber de lo que él, de saber de que lo que él va a hacer va a ser bueno. Tienes que aprender a confiar en tu Dios. Conócelo, es bueno. No es una bonita frase, Dios es bueno. No, realmente es bueno. Pero tienes que conocerlo para experimentar su bondad. Y cuando realmente experimentes que Dios es bueno, pues vas a tener paz de que todo lo que él tome en sus manos va a estar bien y vas a vivir en paz, en su paz.
Alguien que conoció la paz de, de Jesucristo completamente fue el apóstol Pedro. Hay una historia bien conocida que Pedro fue encarcelado y bueno, acababan de matar a uno de los otros apóstoles y poco tiempo después apresan a Pedro y toda la iglesia de Jerusalén estaba completamente convencida de que lo iban a matar. Era una noche y al día siguiente era el juicio. Ya habían matado a un apóstol anteriormente, era muy probable que a Pedro también lo maten. Y estaban en la noche previa a este juicio. Pedro estaba completamente dormido. Mientras estaba ocurriendo todo esto, Hechos 12:5 dice lo siguiente sobre la iglesia: "Mientras estaba en la cárcel, la iglesia oraba fervientemente por él." Y de repente, Hechos 12:5, una luz intensa iluminó la celda y un ángel del Señor se paró, se puso frente a Pedro. El ángel lo golpeó en el costado para despertarlo y le dijo: "Rápido, levántate." Pedro estaba muerto, durmiendo, seco, seco, seco. Tan seco que cuando el ángel de luz vino, Pedro seguía durmiendo. Yo me pregunto, ¿cuántos ángeles habrán aparecido en nosotras dormidas? Bueno, este ángel lo despertó. "Pedro, despiértate rápido." Y las cadenas se cayeron de las muñecas de Pedro. Hechos 12:5. ¿Qué es lo que produjo que Pedro estuviera dormido de tal manera cuando el día siguiente era su juicio en el cual de repente le decían "te vamos a matar"? Obviamente, él sabía y descansaba en la voluntad del Señor. Este ángel, este ser celestial, vino desde la, la presencia de Dios como respuesta a la oración de su iglesia. Y el hombre Pedro estaba completamente dormido una noche antes de su juicio y posible ejecución. Esto es verdadera paz. Si la paz de Pedro hubiera tenido que depender de oler un rico olor a incienso y un lindo lugar, playas de arenas blancas y océano azul, estaría frito, porque él estaba en una cárcel y te aseguro que las cárceles de Roma apestaban horrible. Entonces, no dependía absolutamente nada de circunstancias externas. La paz de Pedro era totalmente interna, era la paz que Jesucristo le había dado, le había legado.
Ah, me encanta, me encanta, me encanta esta historia. Nos hace recordar otro hombre que durmió en un bote en medio de una gran tormenta. ¿Te acuerdas de Jesús en Marcos 4:38? El barco se estaba a punto de hundir. Los discípulos gritando como locos, van corriendo a despertar a Jesús, que estaba completamente dormido, cuando el mar estaba a punto de voltear la barca. Yo quiero que entiendas esto. Cuando vieron una tormenta y los discípulos se pusieron locos de miedo, ellos eran pescadores, no es que no conocieran cómo es que un barco se zarandea por las olas, realmente la cosa era horrible. Pero Jesús estaba plácidamente dormido, porque él sabía de que había venido a morir en una cruz, no en un bote. Él estaba convencido de su destino. Él sabía que ese mar no se lo iba a tragar. Pero esa no era la paz que los discípulos tenían. Ellos no conocían cuál era el destino de ellos. Jesús sí. Y eso es algo que puedes tener cuando tienes una relación íntima con el Espíritu Santo. Jesús tenía una gran paz. ¿Qué hizo Jesús? Se despertó y le dijo a la marea, al mar: "Silencio", y todo se tranquilizó.
Está bien. Hay otra historia en el punto seis de una mujer que realmente es admirable. O sea, honestamente, si llegamos a ser como esta mujer, yo creo que estamos graduadas en paz. No es la historia de una mujer que se encuentra en Segunda de Reyes 4 en el Antiguo Testamento, que cuenta que era una mujer sunamita, no judía, que sirvió fielmente a Elías. Hizo una, un cuarto en el segundo piso de su casa para que cada vez que el profeta Elías pasara por su casa, tuviera un lugar donde descansar, donde dormir, donde comer con tranquilidad, no dentro de su casa, sino en el segundo piso para que él pudiera ir con libertad. Una mujer muy sabia, muy bella. Y, y Elías estaba tan agradecido con ella que le dijo: "Ah, no, no es Elías, es Eliseo." Eliseo estaba tan agradecido con ella que en el verso 4:16 de Segunda de Reyes, le dice: "El año que viene por esta fecha tendrás un hijo en tus brazos." Por qué, preguntó a la mujer, qué necesitas. Quería bendecirla. Ella le dijo: "No, no necesito nada." Y él se dio cuenta Eliseo de que la mujer no tenía hijos, estaba casada, era próspera, pero no tenía hijos. Sabía que ella necesitaba hijos y le dijo: "Okay, no necesitas nada, pero no te preocupes, el próximo año en esta fecha tendrás un hijo en tus brazos." Y sucedió. Ella tuvo un hijo y el niño creció y los años pasaron hasta que cierto momento el niño se sintió enfermo. Ya a los tres, cuatro, cinco años, el niño enfermó. El padre tomó al niño, porque el papá estaba con el niño, cuando el niño dijo: "Tengo un dolor de cabeza", y pum, se cayó. El padre tomó al niño y lo llevó a los brazos de su madre. El niño se sentó en la falda de su, en la falda de su mamá hasta el atardecer y después murió. Probablemente tuvo un aneurisma o algo así. El niño murió en los brazos de su mamá. ¿Cómo respondes algo así? ¿Cómo respondes algo así? La mujer recostó el niño del, del cuerpo del niño en la cama del profeta y salió. Eh, y lo que hizo fue loco, ¿no? Porque normalmente una mamá se quedaría llorando, renegando de Dios, porque "Dios, ¿por qué me has dado un hijo y ahora me lo quitas dramáticamente?" Pero no. Ella puso al niño en, en el cuarto del profeta, en su cama, salió y buscó a su esposo y le dijo lo siguiente en Segunda de Reyes 4:22: "Mándame a uno de tus sirvientes y a un burro para que pueda ir rápido a ver al hombre de Dios y luego regresar enseguida." El esposo le respondió: "¿Para qué vas a verle hoy? No es, no es Luna Nueva ni Día de Reposo." Lo que estaba pensando el esposo, porque creo que no sabía que el niño había muerto, ah, era que ella estaba yendo a adorar a Dios. Y ella le respondió: "Shalom. Paz. Todo va a estar bien." Y ese Segunda de Reyes 4:26. Ya cuando estaba llegando donde estaba Eliseo, su su sirviente Giezi, este está ahí y Eliseo le dice: "Anda, pregúntale qué necesita." Y Segunda de Reyes 4:26: "Mira, allí viene la señora de su, de su nem. Corre a su encuentro y pregúntale." Le dice Eliseo a su sirviente: "¿Están todos bien? ¿Tú, tu esposo y tu hijo?" "Sí", contestó ella, "todo bien." ¡Qué tal fe de la mujer! Se, sí, todo bien. Yo sé que algo va a pasar aquí. Yo conozco a Dios, sé que él es bueno. Yahvé es bueno. Todo está bien. Y si seguimos leyendo la historia, encontramos que Eliseo fue a ver al niño y lo levantó de los muertos con el poder de Dios y se lo devolvió a su mamá. Esta mujer, en todo el tránsito dramático de su historia, no perdió su paz, porque ella sabía que esta promesa, este niño, había venido del Señor y el Señor se lo iba a devolver. ¡Qué tal paz en su Señor, en su Salvador!
Dios desea que tú y yo permanezcamos en un estado perpetuo de shalom, un estado de despreocupación, sin perturbación, bienestar, en un estado de salud y prosperidad en tu corazón, en tu mente, en tu alma, en todo tu ser. Todo está bien en Cristo, en sus promesas, en su victoria en la cruz. Mujer, te animo a que luches por esta paz, que la busques, conoce al Señor, busca el significado de lo de lo que él hizo en la cruz, abrázalo, créelo y permanece en esa paz de saber que esa victoria está a tu favor, que él está peleando por tus batallas, que él te ha dado su paz en tu mente, en tu corazón, que es un regalo que el mundo no te puede dar. Disfruta ese shalom, esa paz integral en cada área de tu vida: prosperidad, salud, bienestar. Espero que hayas disfrutado esta clase y la pongas en práctica. Lee tu manual, anda a tu grupo pequeño, no te lo pierdas. Lleva, lleva todo lo que has aprendido en esta clase: preguntas, afirmaciones, algo que en este momento el Señor haya regalado y puesto en tu corazón que florezca, que florezca. Nos vemos la próxima semana. Las amamos mucho.