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La última clase hablamos, ya empezamos a explicar una segunda fase en nuestro proceso de conocimiento, pero que también se correspondía con un análisis, o bueno, con una filosofía acerca de la física, acerca de cómo es posible la ciencia física, o lo que es lo mismo, los juicios sintéticos a priori, que no necesitan constantemente de la experiencia de ser de nuevo demostrados, pero que al mismo tiempo añaden información. Y habíamos iniciado este estudio bajo el título de analítica trascendental, que es como lo llama Kant.
Entonces, aquí lo que necesitamos es recordar dos cosas. Una, muy importante: ir teniendo en cuenta, como un, como, como un esquema, más o menos, de qué es en cada caso lo que el sujeto pone de sí mismo, lo que el sujeto proyecta, y por tanto, eso que es innato en él, y lo que viene de la realidad, de la objetualidad puramente.
Entonces, en la estética trascendental, en la que veíamos cómo era posible la sensibilidad, pues teníamos dos elementos: uno, intuiciones puras, con las que el sujeto nace, vamos a decir, espacio y tiempo, y donde va a ubicar, y gracias a las cuales le va a dar una cierta unidad a las cosas que ve, a las cosas que le llegan a través de sus impresiones. En vez de ver todo un caos, va a haber algunas unidades distinguibles, no límites en esa realidad, en esos objetos que tiene delante.
Entonces, por un lado, tendríamos las intuiciones puras, que ponen sujeto: espacio, tiempo. Y por otro lado, la información, las que el objeto emite y te llegan a la sensualidad del ser humano. Entonces, lo que se junta ahí son una capacidad presupuesta nuestra para percibir en el espacio y el tiempo, porque no podemos percibir fuera del espacio del tiempo, y para hacer como una primera síntesis, como una primera limpieza, que haría que no veamos impresiones caóticas, sin una realidad un poco más ordenada, aunque todavía no conceptuemos. Y por otro lado, esa realidad externa, bueno, pues que emite colores, texturas, olores, etc. Cuando se junta, aparece como resultado lo que llama intuiciones empíricas. Lo que está haciendo es distinguir las intuiciones puras. Cuando dice "puro", quiere decir que no es empírico, que no necesita la experiencia, que es innato. Está definiendo las intuiciones puras con las que el sujeto ya nace: espacio y tiempo. Y las intuiciones empíricas, que va a tener después de la experiencia, aunque gracias a esa capacidad innata que él tiene.
Bueno, pues como resultado de sus coordenadas de espacio-temporales, ejecutadas sobre, o que van a recibir esas impresiones del exterior, bueno, pues de ahí va a surgir una percepción ya algo elaborada, ¿no?, como las que tenemos todo el mundo, como las que nos parece sentir así en primera instancia, aunque no hayamos reelaborado nosotros conceptualmente eso que estamos viendo, ¿no?, pero ya estamos, pues eso, delimitando partes de la realidad. Es el resultado, ese resultado de la hibridación entre lo subjetivo, intersubjetivo y objetual, que se dan en la estética trascendental, va a pasar a la analítica trascendental como, como la parte objetiva. No sé si se entiende eso, que surgió entre sujeto y objeto, y que es una percepción, una impresión empírica, va a pasar como la parte objetiva directamente de la analítica trascendental.
Eso es lo que va a tomar nuestro entendimiento, esa percepción sensible que ya elaborada, ¿no?, que ya es una hibridación entre lo caótico de sensaciones y nuestras coordenadas que le dan un orden. Eso va a pasar al entendimiento para ser valorado por este entendimiento. Este entendimiento va a tratar de conceptuarlo. Y cuando conceptuamos, cualquiera de nosotros, cuando conceptuamos la experiencia, ¿qué añadimos sobre lo que es pura envidia? Bueno, pues añadimos, en primer lugar, algo que vimos el otro día, que era relaciones de causalidad, por ejemplo. Una de las cosas que añadimos para comprender nuestra realidad, para conceptos realidad, nuestra realidad. Bien sea que queramos contar simplemente una fiesta en la que estuvimos el otro día, si queremos relatarla, que hacemos, bueno, pues la contamos con un orden, como pasó esto, entonces, por eso luego vino, no se viene a consecuencia de tal, le damos un relato que suele tener, no solo una forma de, o que no lo expresamos solo en una forma de continuidad temporal, sino que le vamos dando como una especie de concatenación causal. Y eso es lo que nos hace también recordar los relatos, que parece que las cosas que van ocurriendo no solo son sucesivas, sino que tienen una relación interna.
Pero esa relación interna de casualidad, de causalidad, perdón, es algo que proyectamos también nosotros. Entonces, aquí nos encontramos en la analítica trascendental con un elemento que también es innato, que también es a priori, que también es lo que pone el sujeto. Si bien lo ponemos todos los sujetos igual, por eso se llama intersubjetivo, y por eso le da un valor, porque es común a todas las personas. Aunque no podamos decir, como avisaba, que hay relaciones de causalidad los diferentes fenómenos de la realidad que sean objetivas, sí podemos decir que nosotros tendemos a enlazarlas de esa manera, sobre todo dadas determinadas circunstancias que nos legitiman o que nos parezcan a nosotros que nos legitiman para hacerlo. Como por ejemplo, el hecho de que un tipo de fenómeno se siga de otro tipo de fenómenos casi siempre, o siempre, que lo que lo ponemos a experimentación, y que además nos hemos molestado en ver también, cómo se dice, en aislar variables.
No, en la ciencia ya se hace así, es decir, que nos hemos molestado probar a ver si quitamos algunas de las condiciones del primer fenómeno que parece que dan lugar al otro, ver cómo varía. ¿No visteis que en las ciencias naturales, en las ciencias empíricas en general, en las sociales también, lo que se trata es de aislar variables? No podemos directamente decir que tal cosa es causa de otra cosa. Eso no quiere decir, ni con K, que aunque busquemos una legitimidad, nunca podemos decir, ni con un uno, ni con otro, que algo es causa de otra cosa de una forma objetiva. Eso no lo vamos a poder decir nunca. Pero intersubjetivamente nos va a permitir entendernos. El ser humano tiende a relacionar las cosas que van continuamente con relaciones de causalidad. El ser humano también tiende a poner en crítica, por el interés de juicio, perdón, este lazo, y al final lo más posible, aislando variables, no, hasta que va viendo cuál de las cosas o cuál de los elementos de un fenómeno es realmente la causa de ese fenómeno, que siempre, a su parecer, desde su observación, lo sigue ese fenómeno. Ve que siempre sigue el fenómeno A, vale. Pero cuál es la causa, cuál es el elemento como esencial que causa y no circunstancias aleatorias, que las podemos eliminar y se sigue produciendo esa causalidad.
En cualquier caso, la causalidad, como habíamos dicho, para tanto, igual que para Acción, va a ser una proyección humana. Solo que le da como una ubicación y una mayor excelencia, digamos, va como a defenderla, o va como a defender esa causalidad, igual que lo hará con Dios, otras entidades que yo me había desterrado. Lo va a defender como aquello en lo que podemos creer racionalmente. No hay una seguridad, pero sí hay una fe razonable, una fe racional, que le dice, que le dice. Bueno, además de la causalidad, que es una de las categorías de las que habla Kant, va a ofrecer en total 12 categorías, que serían esos elementos lógicos, esas interconexiones lógicas con las que los seres humanos, los sujetos humanos, relacionamos unos y otros fenómenos, o dentro del mismo fenómeno, a un sujeto y sus características.
Y vamos a ver que estas categorías se llaman categorías o conceptos puros, para diferenciarse de los conceptos empíricos. Los conceptos empíricos serían el encuentro entre, serían el encuentro entre la intuición empírica, la percepción elaborada que había surgido de la estética trascendental, y el lanzamiento, la proyección sobre ese percepto, sobre esa percepción, de algunas de estas categorías o de todas estas categorías. Como el espacio y el tiempo eran intuiciones puras, pues estos son conceptos puros. Cuando estos conceptos puros logra, pues por ejemplo, generalizar un tipo de cosas, por ejemplo, si yo veo aquí una mesa, esto ya va a ser una, como hemos dicho, una percepción, una intuición empírica, ¿no?, pero para yo generalizar el concepto de mesa, o para yo establecer algunos atributos que tiene la mesa, como que tiene patas, cuántas, si hay una clasificación que yo pueda hacer de las mesas, si lo que fuera, ¿no?, si todas tienen cuatro patas, puede ser también una mesa teniendo una, otras, no sé cuántos. Bueno, todas las cosas que yo luego vaya a seleccionar de la mesa para emparentarla con otros objetos con los que tiene una similaridad y con los que puede formar un concepto general. Todas esas, todas esas categorías que yo le lanzo para poder generalizar, para poder hablar de cómo se relaciona con otros grupos de cosas, para poder hablar de si una de sus características es, es general, universal, o es particular, o cambia de una mesa a otra. Todas estas cosas que yo quiero hacer, que ya son concepciones de las concepciones sobre las percepciones, ya es una cuestión de conceptuar la experiencia, siempre van a ser tendentes para la generalización y a la concatenación de unos fenómenos con otros. Y ahí es donde aparecen estos enlaces, que son enlaces o conectores lógicos.
Y entonces, ahí es donde abrís la tabla que os decía, y aparecen esas 12 categorías, divididas en cuatro, ridas en cuatro criterios. Entonces, tenéis por un lado el criterio de cantidad, por otro la cualidad, la relación, y por último la modalidad. Vais a ver que esta clasificación es bastante parecida, o donde encuentra un mayor, una mayor similitud, y por tanto, pues ya podemos entender que hay también un influjo, es en las categorías de Aristóteles, que eso no sé si os acordáis, que tenían que ver, decíamos, bueno, pues con algunos conceptos gramaticales, que ahora en la sintaxis. Entonces, lo que aquí, pues aparecen reordenadas, ¿verdad?, pero son prácticamente las mismas.
Vemos que hay, por un lado, no voy a empezar en orden, voy a empezar por las que ya, por las que pertenezco, las que ya vimos un poco en el vídeo anterior: la causalidad. La traíamos a colación en primer lugar, porque llamaba la atención que lo primero que ponía en duda, ¿no?, antes incluso que a Dios, que la sustancia, etc., y con esto, pues generaba una, hombre, pues un escepticismo bastante radical y bastante generalizado, o sea, todo a todo lo que es el conocimiento humano. Bueno, la causalidad es una de los, es una de las categorías kantianas, que está dentro de las categorías que tienen que ver con las relaciones, un objeto y otro, o más. Entonces, dentro del criterio de la relación, tenemos la causalidad, que sería algo así como cuando decimos, si pasa esto, si pasa A, entonces pasa B, ¿no?, es algo que conocemos como causalidad, dos cosas que las relacionamos entre sí como una x, no causa, y otras siendo el efecto. Bueno.
¿Qué más categorías encuentra Kant dentro de las categorías relacionales que nos hablan de una relación? Pues la sustancia. Y ahí nos encontramos también con algo que había desechado, ¿no?, como concepto metafísico que no tenía base empírica, y va a rescatar Kant también como algo, se más empírica, pero que va a reubicar como concepto puro, como categoría pura, como hipnatismo, que sirve al ser humano para conocer, como esquema que le sirve al ser humano para colocar y reordenar ahí las percepciones y darle un sentido y un entendimiento y unas explicaciones a la realidad, o una explicación de cómo sucede la realidad y cómo se emparentan algunas cosas. Bueno, la sustancia, que era, pues si recordamos también en Aristóteles, por ejemplo, que también en otros filósofos, pues la sustancia tiene que ver con aquello que permanece a los cambios, o la sustancia tiene que ver, decíamos, veíamos también en Descartes, con aquello que existe sin necesidad de la existencia de otra cosa. Distingamos entre sustancia y accidentes, ¿verdad?, que también lo podemos ver en el sentido gramatical de las frases, ¿no?, las sustancias parecía lo que es el sujeto gramatical y los accidentes sus circunstancias.
Entonces, la sustancia sería esa parte, o cuando relacionamos dos cosas, las podemos relacionar causalmente como causa y efecto, y también las podemos relacionar como sustancia y como accidente, diferenciando entonces aquello que hace de sustancia o hace de sujeto gramatical, porque es lo que no necesita de otra cosa para existir, mientras que los accidentes para existir necesitan de eso que es la sustancia de la cual se predican. Por ejemplo, podemos decir que gato Rodolfo, pues que es negro, que tiene una mancha blanca, que ahora está sentado, no sé dónde. Y por un lado tenemos la sustancia, que es ese gato, y por otro lado tenemos aquellas circunstancias que necesitan de ese gato para darse, para existir, porque son circunstancias suyas, ¿verdad? Esas circunstancias pueden modificarse, como si fueran más finitas, mientras que ese gato tiene como si fuera mayor sustancialidad, más sustancialidad, más tenso. Mientras que el hecho de estar sentado, corriendo, comiendo, va a ir cambiando y va a tener una durabilidad, pues mucho más efímera. El gato, que es el que sostiene esas circunstancias, esos atributos, estos calificativos, es como que existe con más plenitud, dura más. Bueno, pues esas relaciones entre sustancia y accidente, las podemos llamar sustancia. Y aunque efectivamente, como decía Hume, no tenemos ninguna impresión de algo que no cambie nunca, que se mantenga eternamente, y además se mantenga igual a sí mismo internamente, aunque no tenemos ninguna impresión de esto, porque incluso ese gato Rodolfo del que estamos hablando, de que estamos poniendo, por ejemplo, tener una frase gramatical, pero si existiera el tal gato Rodolfo, el gato de no sé quién, bueno, en realidad no es una sustancia que no cambie, que siempre es la misma. En última instancia, nació en un momento dado, morirá en otro. No hay nada que se mantenga como estable, y mucho menos una realidad que sostuviera a todas las otras eternamente.
Decía que no, no tenemos ninguna base empírica para creer en esto. Por tanto, él lo daba como una ilusión, ¿no?, como una ilusión que, de hecho, mantenían todas las demás ilusiones: la ilusión de la unidad y de la eternidad de las cosas, es decir, de la eternidad o de la durabilidad del no cambio, porque hay algo que se mantiene igual. Decía que la sustancia era la ilusión que mantenía otras sustancias, porque sin ir más lejos, es la sustancia la que mantiene también la ilusión del yo, ¿no?, de eso que sería yo mismo, de una especie de esencia que no cambia y que permanece invariable a pesar de mis múltiples estados de ánimo, de mis múltiples cambios de pensamiento, de contenidos del pensamiento, de todas esas momentos en que caigo en la inconsciencia, porque me duermo y me vuelvo a despertar. Bueno, pues como recordáis, el yo, para yo tampoco tiene base empírica, porque lo que hay, eso que llamamos yo, sería un conjunto de estados muy diferentes unos de otros, que solo a través de la idea de sustancia, o a través de la categoría de sustancia, dicho en términos kantianos, consideramos como una unidad invariable, pero que en realidad no hay base.
Bueno, otra, otro modo de relacionarse, y por tanto, otra categoría que nosotros proyectamos sobre las cosas, es la de la acción recíproca. ¿Qué más categorías tenemos? Pues en la cantidad, pues en la cantidad tenemos la totalidad, que también procede de una lógica que vimos el año pasado, es silogismos, sí, no vimos un poco al final. Bueno, pues ahí, mediante estos, podéis acordar: totalidad, pluralidad y unidad. Os acordáis que los silogismos lo que se decía siempre era, todo tal es igual, o se usaba algunos, o uno. Sócrates es mortal, eso es un juicio de unidad. Sócrates es un ser humano, porque es uno, es mortal. Algunos, algunas personas son mortales, ahí estamos hablando de una pluralidad, ¿verdad?, o todas las personas son mortales, ahí estamos hablando de una totalidad. Y luego con eso jugábamos y veíamos que se podía derivar de cada una, por ejemplo, de un juicio de totalidad que dice que todos los hombres son mortales, siendo que Sócrates es hombre, pues también deducimos que si todos los miembros de una misma categoría son mortales, cada uno de ellos también es mortal. No podríamos hacer esa demasía, eh, sin embargo, la contraria, no, etc. Lo veíamos eso, lo vemos en la lógica cuantificacional, o lo veíamos con esos silogismos aristotélicos.
Las categorías que tienen que ver con la cualidad, y con la cualidad de lo que hablamos es de la realidad de algo, algo que existe, algo que no existe, o algo que existe limitadamente. Como por ejemplo, decir, este ser humano tiene una cualidad, si tiene una cualidad que es la columna vertebral, por ejemplo, no tiene, qué sé yo, omnipotencia. Eso sería una negación. Lo que se quiere decir aquí, más que nada, es que afirmar y negar, obviamente, no son conceptos que extraigamos de la experiencia. El sí, el no, no los está la experiencia. No hay en la experiencia unos cuantos sí es, no es, de los cuales hagamos ahí una observación común, digamos, hay que tienen en común todos los sí es, esto no es como la mesa, no es como un gato. El sí y el no es un conector que nosotros usamos, como el y, como otros enlaces.
Finalmente, las categorías de modalidad nos permiten hablar de cómo existe algo y fundamentalmente, cómo puede existir. Pues puede existir de una forma necesaria, puede existir simplemente como particularidad, o podría existir como posibilidad, que no tiene por qué haberse realizado de forma efectiva. Lo que nos da a entender Kant con estas categorías es que todos nuestros juicios, en todos nuestros juicios involucramos un concepto puro, en todos nuestros juicios sobre la realidad, incluso, vamos a decirlo así, en todos nuestros juicios sobre la realidad empírica, incluimos un concepto puro que no es empírico, una categoría que no es empírica, para conceptuarnos, para decir algo más de ellos, para decir a qué género más grande pertenece, para decir si cuál es su nivel existencial, para decir cómo se relacionan con otros fenómenos.
¿Qué pasaría con estas categorías si no las pusiéramos nunca en funcionamiento? Pues igual que con el espacio y el tiempo, ¿qué pasaría? Que estarían ahí, pero no seríamos conscientes de ellas. Lo que también es que estas categorías que nosotros tenemos innatamente, las tenemos innatamente, pero solo nos hacemos conscientes de ellas si las utilizamos para conceptuar la experiencia, para conceptuarla. Si no las ponemos en funcionamiento a partir con la experiencia, estarían vacías y no tendríamos conciencia de ellas.