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[Música] En octubre de 1944 tenía tanta hambre que me comía hasta los bulbos de los tulipanes. El hambre no puede afectar a los genes, pero creemos que el efecto de pasar hambre podría hacer que los genes se activen o [Música] desactiven. Creo que se puede afirmar que la dieta y la actividad enzimática influyen en la activación de los [Música] genes.
Los conocimientos que hemos adquirido, según determinados modelos, muestran claramente que el medio ambiente tiene un impacto en nuestros genes que puede transmitirse a las generaciones siguientes. Todo el mundo sabe que la comida y la bebida son necesarias para la mente y el cuerpo, pero la mayoría de nosotros no sabemos en qué medida afectan a nuestra apariencia y a nuestro comportamiento. La comida no solo nos nutre, sino que afecta a nuestros genes. Esta ciencia relativamente nueva se llama epigenética, que significa "además de la genética", y estudia cómo funciona todo [Música] esto.
Anabel y Gemma Molero, de Barcelona, son gemelas idénticas. Tienen exactamente los mismos genes, por eso son ideales para averiguar los cambios que los humanos experimentan durante su vida en función de sus [Música] hábitos. Siendo prácticamente iguales, eh, bueno, cuando siempre, cuando éramos pequeñas, habíamos vivido juntas en casa de los padres, pero cuando acabamos la carrera, fuimos a vivir a Inglaterra y yo estuve un año y ella estuvo solo seis meses, y luego, eh, tú te fuiste a México, estuve cuatro meses viviendo en México y también ahí nos separamos. Sobre todo, bueno, prácticamente toda la vida habíamos estado juntas, pero también a partir de los 14 años, cuando ya empiezas un poco a formar tu personalidad, nos empezamos a separar en cuanto a costumbres y hábitos. Vivir en lugares diferentes implica también llevar distintos estilos de vida. Hoy es fácil distinguirlas, pero ¿por qué sus genes, responsables de su apariencia, siguen siendo los mismos durante toda la vida? Sus hábitos alimenticios dan una primera [Música] pista.
Mi alimentación, realmente, no está, no está muy cuidada, no es muy saludable. Intento comer de todo, pero hay muchas cosas que no me gustan, muchas cosas que tengo alergia y no puedo comer. Entonces, sobre todo como mucha pasta y como bastante carne. Bueno, yo lo que pasa es que yo hago bastante deporte, entonces intento cuidar mucho mi alimentación, como muchas verduras, muchas frutas, creo que tengo una dieta bastante equilibrada. Además, a mí me gusta cocinar.
Es evidente que la calidad y la cantidad de comida moldea el cuerpo, pero ¿en qué medida es permanente este impacto en la persona y en sus genes? El Dr. Manel trabaja en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas de Madrid. Tiene su propia teoría sobre la causa de los cambios. Toma muestras de saliva que contienen el ADN de las jóvenes. Sus genes siguen siendo idénticos, pero algo ha cambiado.
Con esto os tomaremos las huellas y sabremos si sois hermanas o no. El núcleo contiene cromosomas, están hechos de largas cadenas de ADN que contienen toda la información hereditaria: los genes. El ADN envuelve porciones de proteínas llamadas nucleosomas. Cuando los grupos metilos se posan sobre el ADN, los nucleosomas se unen. Esos segmentos de ADN metilados ya no pueden leerse. Los genes que los contienen se desactivan.
En este caso, hicimos una especie de doble estudio a ciegas. Por una parte, respondieron a un cuestionario, un cuestionario sobre su estilo de vida: qué tipo de alimentos consumían, si eran fumadoras o no. Al mismo tiempo, teníamos los datos del ADN, teníamos el estado completo de metilación del ADN y cotejamos los datos de ambas. Y sorprendentemente, o no, encontramos que presentaban diferencias en la metilación del ADN por su diferente estilo de vida.
La activación y desactivación de los genes explicaría que gemelos idénticos empiecen a ser diferentes en cuanto uno de ellos cambia el estilo de vida. Pero ¿qué es lo que hace la metilación de ADN? ¿Qué ocurre cuando los genes se desactivan? Ester ha examinado a cientos de gemelos en busca de respuestas. Uno de los casos más sorprendentes fue el de un par de hermanos gemelos que llevaban vidas muy diferentes. Uno padecía varias enfermedades y vivía en una gran ciudad, y el otro en un pueblo pequeño y estaba sano. Y para la epigenética, eran como personas distintas, como si ya no fueran gemelos desde un punto de vista epigenético, aunque la genética era la misma. Y ese fue uno de los casos más extremos que hemos estudiado.
Para los científicos, el epigenoma es una especie de diagrama de circuito que muestra qué genes están activos y cuáles no. Él ha comparado esos diagramas en sus experimentos con gemelos. Aquí tenemos un estudio de gemelos y este ejemplo es de dos gemelos que tienen la misma enfermedad. Y esta línea recta indica que no hay diferencias epigenéticas. Estos gemelos tienen enfermedades diferentes y todos estos puntos que vemos aquí fuera de la línea recta indican que hay alteraciones epigenéticas. Estos gemelos tienen enfermedades distintas. Con un tratamiento adecuado, todos los puntos negativos aparecen otra vez en una línea recta, lo que indica que la epigenética puede cambiarse con los medicamentos adecuados.
¿Qué causan los cambios epigenéticos? ¿Qué hace que nuestros genes se desactiven o empiecen a funcionar de repente? La causa principal pueden ser los alimentos de los que extraemos los componentes básicos que nuestro cuerpo necesita, y también las bebidas o venenos como el alcohol. Incluso los materiales sintéticos que tocamos o el tabaquismo juegan un importante papel. Los rayos ultravioleta del sol y las hormonas del estrés tienen una influencia epigenética. Influencias de nuestro estilo de vida son básicamente lo que activa y desactiva nuestros genes y nos hacen lo que [Música] somos.
El papel crucial de la alimentación en todo esto está siendo investigado actualmente en Ámsterdam, Holanda, a través de uno de los capítulos más negros de la historia de la ciudad. En el invierno de 1944-45, las fuerzas alemanas de ocupación bloquearon el suministro de alimentos como castigo a los holandeses. De pronto, se quedaron sin apenas comida. Murieron miles de [Música] personas. El bloqueo duró casi seis meses. Los niños y las mujeres embarazadas resultaron especialmente [Música] afectados.
La doctora Tessa Roseboom está examinando a las mujeres que estaban embarazadas en aquella época. Quiere investigar los efectos a largo plazo de su malnutrición. Loes Joes es una de ellas. Cuando la jovial anciana de 87 años sirve hoy la comida, es difícil imaginar qué era para ella esperar horas y horas para comer cuando estaba embarazada. Hasta que empieza a relatarnos cómo fue el parto. Antes del alumbramiento, me envolvieron en sábanas mojadas durante tres días porque tenía una infección [Música] renal. Intentaron provocar el parto para que mi hijo naciera antes. Las contracciones eran muy fuertes y tuvieron que atarme porque daba golpes a causa del dolor. Durante unos cuantos días estuve ciega y no podía hablar. Eso es todo lo que recuerdo. Fue horrible. El niño parecía un conejo desnutrido, muy delgado y largo. Volví a casa con él, pero no podía alimentarlo porque no tenía nada. No podía salir a la calle con él. En 1945 hizo muchísimo frío. ¿Cómo iba a cuidar de mi hijo? Nadie me ayudó. Es terrible tener que desprenderte de tu propio hijo.
Este es el tipo de casos que llenan los archivos de su consulta. Las llamadas telefónicas y los meses que ha pasado revisando documentos le han dado la oportunidad de realizar un estudio único. En ningún otro lugar se pueden estudiar las consecuencias de una malnutrición extrema en mujeres embarazadas y bebés no natos durante un periodo tan prolongado como en los seis meses que duró el bloqueo. De cientos de mujeres de diferentes extractos sociales y sus hijos resultaron igualmente afectados. Todas dieron a luz en el hospital Wilhelmina. Tenemos el registro de los nacimientos de niños nacidos en Ámsterdam en el hospital Wilhelmina en la época de la hambruna, antes, durante y después de la hambruna, y los hemos seguido hasta la madurez. Hemos estudiado su estado de salud y los hemos comparado con quienes sufrieron hambre durante el embarazo y con los que nacieron antes o fueron concebidos después de la hambruna.
Roseboom ha dado con varias generaciones de la familia Fafi. La científica ha interrogado durante horas a madre e hija sobre el invierno de la hambruna y las décadas siguientes. Sí, yo estaba muy preocupada por mi hija. Sabía que tenía que criarla, pero ¿cómo? No le di... Y eso es importante para una criatura. Solo podía darle el pecho, pero no tenía suficiente leche. Fue terrible. Poco a poco se va haciendo cada vez más evidente que las privaciones pasadas han tenido consecuencias para su hija. Cuando tenía unos 17 años, me encontraron cálculos en un riñón. Sub... Ari, no. Primero tuve cáncer de mama y luego me subió el colesterol. Toda mi vida he tenido problemas de salud. El hecho de tener mala salud le ha hecho pensar en una explicación. No tengo explicación para ello. Tuvo que ser el invierno de la hambruna, porque mi hermana es unos años más joven y no tiene ningún problema. Mi hermano, pero yo tengo todos los problemas. Evidentemente, algo en el demacrado cuerpo de las criaturas guardó información acerca de la mala alimentación para el resto de su vida.
Lo interesante fue observar que las personas que nacen con poco peso, que son pequeñas al nacer, tienen un riesgo muy alto, más alto de desarrollar enfermedades durante su vida, como la diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares. A esto lo llamamos "enfermedades del adulto programadas por el medio ambiente". Una hambruna, por extrema que sea, no puede cambiar nuestro ADN, pero la malnutrición ha activado y desactivado de forma permanente los genes de los niños de la generación de la posguerra. [Música] Produjo una extraña reacción en la naturaleza, cuyos efectos son evidentes todavía. Lo que resulta fascinante desde el punto de vista de la epigenética es que algo que ocurrió hace tiempo solamente produce un efecto biológico más tarde, y eso se debe a que la epigenética confiere memoria a las células en las que dejan marcas muy estables y unas décadas después pueden propagar esa memoria de los primeros años de vida.
Los dramáticos efectos que pueden tener los genes desactivados por los alimentos se pueden ver en estudios con animales. Estos animales son genéticamente idénticos, pero puedo cambiar el color de su piel si, por ejemplo, añado más productos de soja a su dieta. Las hormonas de la soja hacen que cambien los genes responsables del color de la piel o del pelaje. Pero ¿pueden estos resultados en los ratones ser transferidos a los humanos? Los alimentos que consumimos a diario pueden afectar en una medida semejante a nuestros genes. Un grupo étnico de la India meridional que no come ningún producto animal a causa de sus convicciones religiosas nos da una pista. Tanto los adultos como los niños suelen gozar de buena salud a pesar de una higiene inadecuada según los modelos occidentales. Su dieta parece proporcionarles todo lo que necesitan. Algunas de estas familias emigraron a Europa y continuaron comiendo de la misma forma que en su país, pero muchos de ellos enfermaron enseguida. La causa fue que las verduras meticulosamente lavadas no contienen la bacteria que suministra a los vegetarianos de la India la vitamina B12, importantísima epigenéticamente.
Otro fenómeno epigenético se descubrió en Japón y se conoce como la paradoja japonesa. A pesar de ser una sociedad industrializada y muy activa, el país tiene una incidencia más baja de cáncer que otros países similares. La solución al enigma era el té verde. Esta infusión está tan extendida en Japón que su consumo reduce muy significativamente la estadística de casos de cáncer. Si las hojas frescas de té se hierven en agua, se obtiene un producto químico único. Esa sustancia reactiva cierto gen que suele volverse inactivo con la [Música] edad. El té verde elimina los grupos metilo de los genes desactivados y simplemente los activa de nuevo. Los genes reactivados empiezan a producir las sustancias propias del cuerpo que luchan contra el cáncer.
Creo que lo maravilloso es precisamente que, en teoría, cada enfermedad puede tener un componente epigenético muy importante, porque prácticamente todos los genes del genoma están regulados por marcas epigenéticas. Los marcadores epigenéticos y los cambios genéticos son también responsables de las enfermedades mentales. Sugieren que las causas de la esquizofrenia, que siguen siendo inciertas, pueden ser de naturaleza epigenética. Nuevamente, fue una hambruna lo que dio alguna idea. La pista condujo hasta China. A finales de los años 50, Mao Zedong decretó que todos los hombres y mujeres tenían que trabajar en la producción de acero. Nadie cultivaba los campos. El trigo estuvo pudriéndose. En su desesperación, la gente empezó a comer la corteza de los árboles. 15 millones de personas murieron y la incidencia de esquizofrenia en China se duplicó en las siguientes [Música] generaciones.
Esta situación concuerda con un estudio hecho en Dinamarca. Nacidos durante los meses de verano sufren esquizofrenia con mucha menos frecuencia que los nacidos en invierno, porque la calidad de la comida es peor en invierno. Se necesitan alimentos con un alto contenido de grupos metilo. Pueden ser folatos que contienen las berenjenas y las judías, por ejemplo. Si como esos alimentos, las enzimas que pueden liberar metilo permanecen activas. Conocemos la conexión entre la metilación y la actividad genética. Incluso podemos llegar a decir que por medio de los alimentos que consumimos podemos regular en gran medida la actividad enzimática o incluso anular o activar ciertos genes.
Nuestros cuerpos renuevan constantemente sus células mediante la división celular. Ninguna parte de nuestro cuerpo tiene más de diez años. Los materiales para esta obra de construcción de toda una vida provienen de lo que comemos. Para dividirse las células tienen que realizar una inimaginable proeza. Nuestro ADN contiene 3.200 millones de pares de bases. Si esta división celular tarda en producirse 24 horas, nuestras células tienen que mover más de 44.000 pares de bases al lugar correcto cada segundo. Si las células no tienen todo el material de construcción necesario a causa de la malnutrición, pueden producirse errores y se pierde información.
Los desórdenes alimenticios como la bulimia hace mucho tiempo que forman parte de la sociedad moderna. Pero incluso las modelos que pasan hambre para mantenerse delgadas querrán tener hijos un día. ¿Qué ocurre si todos los materiales de construcción que necesitan las células para desarrollarse correctamente en el útero, como el ácido fólico y la vitamina B12, no están disponibles porque la madre vomita durante el [Aplausos] [Música] embarazo? Muchas mujeres vomitan al principio del embarazo y siempre hemos pensado que no era un problema importante porque desaparece a las pocas semanas o meses, y el bebé suele ser visto como un parásito que obtiene todo aquello que necesita. Pero este estudio ha demostrado que si existe malnutrición al principio de la gestación, que después no vuelva a producirse, tendrá un gran efecto en su salud. Así que actualmente estamos estudiando a mujeres que sufren de náuseas extremas y vómitos durante el principio del embarazo e intentamos averiguar si sus hijos son menos sanos y, si es así, cómo podemos ayudar a esas mujeres con una alimentación extra durante los primeros meses de la gestación.
¿Cómo pudo desarrollarse la vida en la Tierra a partir de la interacción de los elementos? ¿Cómo evolucionaron los organismos unicelulares en la diversidad de especies que tenemos hoy? ¿Y cómo puede adaptarse la vida al peligro de los constantes y repentinos cambios? Son algunos de los grandes misterios de la vida. Mientras no tengamos las respuestas, solo podemos verlo como un milagro que hay que [Música] investigar. Las leyes de la evolución, con sus instrumentos de mutación y selección, ofrecen una explicación solo parcial a este milagro. La epigenética puede funcionar a una escala mucho más rápida, activando y desactivando genes en una sola generación. Permite respuestas más ágiles frente a los cambios ambientales. La epigenética se ha convertido rápidamente en el boom de la ciencia biológica. Por ello, los científicos de la Red de Excelencia del Epigenoma se han reunido en Madrid para intercambiar los resultados de sus últimas investigaciones. Reina un ambiente... Es realmente extraordinario y es tan extraordinario porque es algo que la gente puede cambiar y debe cambiar. Se trata básicamente de cómo el ambiente influye en nuestro genoma y el hecho de que el entorno ambiental influya en la forma de trabajar de nuestros genes es de vital importancia para todo el mundo. Y esta es la parte negativa: estamos ante una nueva generación que ha crecido de la importancia de su dieta.
Los resultados de las investigaciones de los epigenetistas evidencian científicamente el motivo por el cual algunos alimentos estaban muy bien considerados antiguamente. El aceite de hígado de bacalao y el pescado activan en invierno los genes que producen anticuerpos. Algunas frutas de verano previenen el crecimiento incontrolado de las células, el cáncer. Los viejos maestros, algunos de los alimentos más activos desde el punto de vista epigenético, sin ser siquiera conscientes de ello. La primera en sospechar el poder curativo del brócoli fue Catalina de Médici, Reina de Francia. La salud de los 10 hijos que engendró era muy frágil y algunos murieron muy jóvenes. Catalina hizo traer plantas de brócoli de Italia, su país natal, y a partir de entonces, todos sus hijos sobrevivieron.
Plantea la vieja cuestión de si nuestro ADN contiene toda la información que determina nuestro desarrollo. ¿Es suficiente conocer nuestra secuencia de ADN? Las publicaciones actuales más destacadas, como el mapa del genoma humano y algunos modelos de otros organismos, nos demuestran que conocer el ADN no es suficiente. La secuencia del ADN humano contiene más de 3.000 millones de letras y más de 25.000 genes. Sin embargo, esa información no basta para decir: "esta célula es una célula madre, esta es una célula vieja o esta es una célula enferma". No es suficiente. Mediante la activación y desactivación de los genes, los cromosomas pueden presentar diferentes combinaciones de genes activos. Eso significa que existe un segundo nivel de información: nuestro epigenoma, una estratagema bioquímica que consigue cosas increíbles con nuestro compacto [Música] ADN.
Recientemente se ha hecho un sensacional descubrimiento en Suiza que podría tener repercusiones inimaginables en la investigación. En la Universidad de Basilea, los epigenetistas de la mosca de la fruta. Estas moscas cambian el color de sus ojos de blanco a rojo cuando aumenta la temperatura. Si exponemos los embriones al calor, las moscas nacen con los ojos rojos. Sin embargo, el verdadero y sensacional hallazgo de Paro y sus colegas se produjo cuando inspeccionaron el color de los ojos de crías de dichas moscas. Había ocurrido algo que supuestamente no debía [Música] ocurrir. Descubrimos que la descendencia de esas moscas también tenía los ojos rojos, aunque las crías no habían estado expuestas a factores ambientales externos como un aumento de la temperatura. Resultó que esos rasgos podían transmitirse epigenéticamente. La herencia epigenética significa que las características adquiridas se transmiten a la siguiente generación. Esta afirmación fue ignorada durante mucho tiempo, pero ahora se ha probado en las plantas. Tenemos varios ejemplos en plantas en los que las características epigenéticas se han transmitido a las generaciones siguientes. Hay variaciones de color que han pasado debido a los cambios epigenéticos. Creo que la epigenética permite reacciones rápidas y si los cambios son beneficiosos para las plantas, pueden ser transmitidos. Se han descrito un buen número de procesos epigenéticos en las plantas y estamos averiguando que los mismos mecanismos funcionan en animales.
La impronta genómica fue descrita en plantas a principios de la década de 1970 y diez años después fue hallada en ratones. Las características adquiridas pueden, por lo tanto, transmitirse, una afirmación que fue considerada un disparate durante mucho tiempo. ¿Funciona también en los seres humanos? Creo que hay pruebas fehacientes de que existe la herencia epigenética, especialmente en respuesta a las señales ambientales. Los resultados del estudio de la doctora holandesa Tessa Roseboom sobre el invierno de 1944 en Holanda confirman la herencia [Música] epigenética. Los bebés que nacen en lugares con una climatología extrema serán muy eficientes procesando los alimentos y si siguen una dieta típicamente occidental, al ser tan eficientes, almacenan una gran cantidad de grasas en los tejidos y también en las arterias, y cada vez son más propensos a sufrir ataques cardíacos, por ejemplo.
La doctora Roseboom ha examinado las pruebas realizadas a voluntarios en busca de cambios epigenéticos heredados. Mi hija sufre a menudo infecciones en la vejiga. No sé si tiene que ver con el invierno de la hambruna. La doctora por sí misma quiere conocer a la hija que trabaja en un jardín de infancia cercano. Hola. A primera vista, es una persona saludable. Al ser preguntada por la científica, habla de otros trastornos además de los problemas de vejiga. Me gusta montar a caballo, pero este año me ha salido un sarpullido. Al principio pensé que era por la paja y el heno, pero luego he averiguado que tengo alergia al polen. Señora Fafi, dice que tiene alergia y eso concuerda perfectamente con nuestros resultados hallados en los niños que se vieron expuestos a la hambruna mientras se encontraban en el útero de sus madres. Por lo general, padecen más enfermedades y tienen una salud más precaria y, concretamente, suelen padecer a menudo alergias, exactamente como ella nos ha dicho. Eso significaría que pasamos no solo nuestros genes de generación en generación, sino también la epigenética. Un dato inquietante en algunos [Música] casos.
Los bebés que están en el útero y los recién nacidos se ven afectados por la alimentación que reciben. Lo que comen en los primeros meses de vida programa sus cuerpos para el resto de su existencia. No solo es importante el alimento, sino el material donde se sirve. Los biberones hechos de policarbonato contienen una sustancia que se desprende en pequeñas cantidades: el bisfenol. Es un material fundamental que se utiliza en la elaboración de plásticos y revestimientos para productos en los que se busca una larga duración, resistencia al calor y seguridad, como por ejemplo, cascos para ciclistas, gafas de protección, CDs, DVDs, parabrisas, teléfonos móviles. También se encuentra en los biberones y cuando se calientan, las moléculas de plástico que se desprenden las consume el niño junto con la leche. El bisfenol A no es tóxico, pero no es totalmente inocuo. El Instituto de Evaluación de Riesgos de Alemania Federal lleva mucho tiempo estudiando el bisfenol A. Muy importante de la industria química. Sabemos que esta sustancia no es tóxica ni cancerígena, pero es capaz de producir efectos similares a los de las hormonas. Debido a su estructura molecular, el bisfenol se adhiere a nuestros receptores de estrógenos. Estos receptores se vuelven entonces activos y pueden activar genes que deberían permanecer inactivos. Científicas que indican que incluso la ingesta de minúsculas cantidades de bisfenol A puede provocar cambios en la pubertad. Por ejemplo, puede causar cambios en el crecimiento de las glándulas mamarias y en el tamaño del útero o de la vagina. Los investigadores sospechan que el bisfenol puede incluso programar el cuerpo de las niñas para que acelere su paso a la pubertad. Hay muchas niñas que ya han desarrollado pechos y se quejan porque son demasiado jóvenes. Yo soy muy joven todavía, solo tengo 9 años.
En experimentos realizados con animales, la conexión entre la madurez sexual y este omnipresente producto químico ya ha sido probada. Las autoridades europeas todavía no han tomado medidas para actuar, a pesar de que el calentamiento continuo degrada gravemente esta sustancia y los primeros dientes hacen el resto. Un dato importante cuando se evalúan los efectos del bisfenol A es que los humanos lo metabolizan total y rápidamente. Si el metabolismo humano elimina inmediatamente esta hormona artificial, ¿cómo se explican entonces los resultados obtenidos en el hospital Charité de Berlín? Fuimos el primer grupo del mundo que probó la presencia de restos de bisfenol A en la sangre de las mujeres embarazadas y de sus hijos recién nacidos. Los genes se activan y desactivan durante la etapa fetal, preparando a los futuros recién nacidos lo mejor posible para la vida. Algunos de los genes activados permanecen activos durante varias generaciones. Estamos manipulando los genes de nuestros nietos sin ni siquiera saberlo.
La hormona artificial bisfenol no solo se encuentra en los biberones. La mayoría de latas de conserva están recubiertas con bisfenol A y después de llenarlas se someten a un breve proceso de calentamiento. Según los investigadores, la tendencia a la obesidad también puede ser debida a esta sustancia, ya que en experimentos con animales ha quedado demostrado que tiene consecuencias en las ratas. [Música] Existen estudios basados en experimentos con animales que indican que el bisfenol A puede influir en la producción de células grasas y, por consiguiente, en el peso. El estudio de Schfelder y otros 160 documentos advierten de los riesgos del bisfenol. Las compañías fabricantes de plásticos han encargado estudios muy exhaustivos basándose en un patrón específico. En ellos se dice que el bisfenol es totalmente inofensivo. Todos los estudios realizados utilizando este patrón demuestran sin lugar a dudas que esta sustancia es totalmente inocua. No hay motivos para cuestionar el uso del bisfenol A en sus actuales aplicaciones. Son buenos y seguros.
Otros países no creen que este material sea tan inofensivo. Canadá ha publicado un informe que dice que los plásticos que contienen bisfenol A deberían ser eliminados de las áreas donde puedan afectar a mujeres embarazadas y a recién nacidos. Yo comparto esa decisión. Los padres que no quieren correr riesgos ya utilizan productos plásticos libres de bisfenol o biberones de vidrio, particularmente en Estados Unidos y en Japón. Todo lo que debe haber en los biberones de los bebés es leche y no estrógenos [Música] sintéticos.
Lo que comemos influye en nuestra salud, a veces para el resto de nuestra vida. Por eso la dieta de las mujeres embarazadas y de los niños es tan importante. Solo que esa hora cuando empezamos a entender su verdadera trascendencia. La epigenética comenzó estudiando el cáncer, pero ahora sabemos que es aplicable a otras enfermedades y desórdenes mentales, como por ejemplo el Alzheimer o las enfermedades cardiovasculares. Y creo que constituirá la nueva frontera en el estudio de las enfermedades humanas. Nuestro tracto digestivo es zona que suele verse afectada por tumores cancerosos.
En Berlín, los epigenetistas han aunado fuerzas con los médicos para que esta joven ciencia pueda estar al servicio de la prevención del cáncer lo antes posible. Es una gran ventaja descubrir el cáncer de colon en sus primeras etapas. Naturalmente, es mejor descubrir el problema antes de que se convierta en canceroso y así poder prevenir el cáncer. Si se diagnostica a tiempo, los pacientes tienen muchas posibilidades de recuperación. En caso contrario, la situación deviene mucho más grave. Para prevenir estados irreversibles se ha desarrollado un nuevo procedimiento en Berlín. Basta con un análisis de sangre convencional. El ADN de los pacientes se extrae entonces del plasma [Música] sanguíneo. El plasma sanguíneo contiene fragmentos de ADN que proceden del tumor. Las células mueren en el tumor, el ADN se desprende y va a parar al torrente sanguíneo. Cuando analizamos una muestra de sangre, podemos detectar el ADN del tumor, pero solo porque la huella de metilo del ADN en un paciente enfermo es diferente a la huella del ADN que presenta la sangre de un paciente sano. El patrón de metilación en pacientes con cáncer es resultado de los genes que se activan o desactivan en el tumor. Si se encuentran esos patrones, la presencia del cáncer de colon es altamente probable. Aunque este método está en periodo de ensayo, las ventajas de la diagnosis epigenética son evidentes. El cáncer se puede detectar mucho antes que en las exploraciones rutinarias. La medicina epigenética podría tratar enfermedades incluso antes de que estas se manifiesten. [Música]
Una dieta adecuada puede prevenir lo peor. Las superestrellas de la dieta epigenética son los aguacates, el brócoli y las granadas, cuyos milagrosos efectos se han probado hace mucho [Música] tiempo. La lechuga, los cereales y las verduras de hoja verde son fuentes importantes de folato, una sustancia que juega un papel crucial en la metilación de los genes. Nuestros genes también agradecen alimentos del libro de cocina de las abuelas, como las judías y el hígado. El mejor consejo es una dieta equilibrada, porque alimentamos también a las futuras [Música] generaciones. Hay alimentos especialmente indicados por su relevancia durante el embarazo. Por ejemplo, el consumo de pescado azul es muy importante y también las verduras de hoja verde tienen una gran importancia en la [Música] dieta.
No podemos culpar totalmente a nuestros genes de nuestro comportamiento o de nuestras enfermedades. Nosotros también tenemos cierta responsabilidad. Podemos cambiar cómo se manifiestan esos genes gracias a la epigenética, y eso está relacionado con nuestra conducta y la forma en que nos exponemos a los diferentes agentes [Música] ambientales. Las cuestiones relativas a la composición de nuestra dieta, el metabolismo de las vitaminas y otras cuestiones que afectan a nuestro organismo son aspectos cruciales de la [Música] epigenética. En los [Música] elos bien su funcionamiento y sabiendo cómo funciona, podremos prevenir muchas enfermedades. Los pacientes con cáncer podrían beneficiarse especialmente de la eficacia de la medicación epigenética, al ser los cambios epigenéticos menos inmutables que los genéticos. Gracias a la epigenética, podremos encontrar sustancias que nos permitan revertir nuevamente esos cambios epigenéticos. El viejo dicho "somos lo que comemos" ha resultado ser cierto. Activamos y desactivamos nuestros genes en función de nuestra dieta. Mediante los alimentos controlamos nuestra apariencia, nuestra conducta y nuestra salud, a veces para toda nuestra vida e incluso la de las futuras [Música] generaciones. [Aplausos] [Música]