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La Mesopotamia serie Grandes Civilizaciones - Exploradores de la Historia

Julio Jose Martinez Alvarez16:05

Transcription

[Música]

Si un nuevo amigo se mudare al barrio y quisiera conocernos, podríamos decirle quiénes somos contándole nuestra historia personal. Érase una vez un niño muy pequeñito, y a partir de allí contar todos los momentos importantes de nuestra vida.

Ahora, si quisiéramos definir aún mejor quiénes somos, acaso no deberíamos también contarle la historia de nuestros padres. Érase una vez mis padres. Pero nuestros padres también fueron pequeños alguna vez. Entonces, para definir quiénes realmente somos, ¿por qué no contar también la historia de nuestros abuelos? Solo ver sus fotos me recuerda el tiempo que ha pasado. Ya que nuestros abuelos también tuvieron padres, abuelos, tatarabuelos y ta ta ta ta tarabuelos.

Érase una vez el comienzo de la historia. Podríamos marcar ese comienzo hace unos 9.000 años, cuando el hombre dejó las cavernas y comenzó a construir sus propias casas, cuando aprendió cómo sembrar los frutos de la tierra y cómo criar ganado, formando los primeros pueblos y ciudades.

Señoras y señores, érase una vez la historia de las civilizaciones. Esa historia comienza en este lugar, rodeado por dos ríos, el Tigris y el Éufrates. Se trata de una amplia llanura con forma de gran media luna que tenía tierras fértiles, un clima cálido y mucha agua fresca que bajaba de las montañas. A este lugar se lo llamó Mesopotamia, ya que en idioma griego quiere decir "la tierra entre dos ríos". Hoy, las aguas de estos dos ríos que abrazan el origen de la historia recorren los países de Turquía, Siria e Irak hasta desembocar en el Golfo Pérsico.

Del nomadismo al sedentarismo. Allá por el año 6000 antes de Cristo, un grupo de pueblos nómades llegaron a Mesopotamia y aprendieron a sembrar y cosechar. Y como no necesitaron deambular más en búsqueda de alimentos, se afincaron en casas formando los primeros poblados de la historia. Tenemos que volver a irnos. Ya no será necesario. Gracias a la agricultura que les proporcionaba granos de cereal y frutos, y la ganadería que les proporcionaba carne y leche, los pueblos se asentaron y dejaron de ser nómades para convertirse en sedentarios.

El sedentarismo benefició a estos pueblos también en otros sentidos. Comenzaron a organizarse, dividiéndose el trabajo para producir diversas cosas y vivir mejor. Así surgieron los oficios como el de albañil, el del panadero, el del zapatero o el del granjero, entre muchos otros. Pero también estaban aquellos que se dedicaban a gobernar y a proteger a los suyos, digamos aquellos que trabajaban en el ejército o en el estado. La organización de los trabajos trajo más tiempo para orar y solicitarle a los dioses que sean benevolentes. Entonces construyeron los primeros templos y distinguieron a los primeros sacerdotes.

Seguramente la fama de Mesopotamia creció rápidamente y, por ello, muchos pueblos de diferentes regiones quisieron establecerse allí. Entre esos pueblos, el más importante fue el de los sumerios. Entre el 4000 y el 2.400 antes de Cristo, los sumerios construyeron varias ciudades como las de Uruk, Ur, Nipur y Lagash. Los sumerios fueron quienes inventaron el primer tipo de escritura. Es por todo esto que se consideran que los sumerios fueron la civilización más antigua del mundo.

El motor de la historia. Muy bien, ya tenemos tierras fértiles, agricultura y ganadería, ciudades, un gobierno, un ejército y sacerdotes. Ya podemos decir que tenemos toda una sociedad. Ahora, ¿cuál es el motor de esta sociedad? Es decir, ¿qué es aquello que le impulsa a crecer y a desarrollarse? Bueno, resulta que las técnicas para criar y cultivar fueron perfeccionándose tanto que, al cabo de muchos años, los cultivos pasaron a dar más frutos de lo que la gente necesitaba. Y como ya no tenía que preocuparse por los alimentos, podía dedicarse exclusivamente a su trabajo, generando muchos bienes.

Ahora, ¿qué se les ocurre que se puede hacer con todo aquello que sobraba? Una posibilidad era venderlo a cambio de dinero o intercambiarlo por otros productos que aún no le hacían falta. ¡He aquí el principio del comercio! Los sumerios fueron el primer pueblo en emplear la rueda en los medios de transporte. Esto permitió alcanzar tierras muy distantes con grandes cargamentos de mercancía para intercambiar.

Los productores necesitaban contar cuánto tenían y de todo eso cuánto podían vender. Así fue que surgieron las primeras formas de cálculo. Los sumerios contaban utilizando las falanges de los dedos. Veamos cómo es esto: uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, once, doce. Si cada vez que se completaba una mano se levantaba un dedo, la mano opuesta, con sus manos, un sumerio podía contar hasta 60. Esta forma de contar se llama sistema sexagesimal y, a pesar de los miles de años que han pasado, la influencia de este sistema hace que dividamos la hora en 60 minutos, un minuto en 60 segundos y el año en 12 meses.

La era del hierro. El desarrollo del comercio generó muchas riquezas y la acumulación de esas riquezas generó mucho poder. Pero el comercio no era la única manera de obtener riquezas y poder. "¡Quiero ese tesoro! ¡Es mi tesoro! ¡Lo quiero!". También era posible conseguirlo invadiendo y saqueando las riquezas de los otros. Así fue como surgieron las primeras guerras. Con el correr de los siglos, aquellos pueblos con mayor capacidad de ataque y estrategia militar fueron los que lograron poseer mayores riquezas.

Estos buscaban tomar por la fuerza todo lo que tenían a su alcance, especialmente el oro, la plata y los demás metales preciosos. Además, los invasores se hacían propietarios de los habitantes del pueblo invadido, obligándolos a trabajar como esclavos. Hubo un rey llamado Sargón que lideraba el pueblo de los acadios. Estos bajaron de las montañas del norte de Mesopotamia, conquistando todo a su paso. En el año 2370 antes de Cristo, los acadios, bajo el mando de su ambicioso rey, lograron someter a todas las ciudades de los sumerios. Sargón fue el rey que fundó el primer imperio de la historia.

"Son niños míos, míos". Al morir los herederos de Sargón, Mesopotamia cayó en manos de tribus nómades y la unificación se rompió durante siglos, hasta que a principios del primer milenio antes de Cristo, los asirios construyeron una tremenda maquinaria de guerra y con ella lograron conquistar nuevamente a toda la región. Los asirios mejoraron el carro de combate y organizaron un ejército formado por infantería y caballería. Pero sobre todo, fueron los primeros en dominar las armas de hierro, un metal muy resistente contra el que las armas de bronce de los otros pueblos nada podían hacer.

Grabado en la piedra. "Las palabras se las lleva el viento; por el contrario, lo que está escrito queda y nadie puede dudar de ello". La escritura es el soporte físico de los pensamientos. Es un documento en el que queda grabado aquello que uno quiso decir y, por lo tanto, es el mejor medio que tienen los historiadores para averiguar qué pensaban los pueblos de la antigüedad. Conforme se fue desarrollando, la escritura sirvió tanto para registrar riquezas como para expresar ideas y pensamientos.

Los pueblos mesopotámicos escribían de una manera muy peculiar. Tenían moldes sobre los cuales depositaban arcilla. Como esta estaba fresca, era posible hacerle marcas. Luego, esa arcilla se cocía en hornos, formándose así las tablillas de cerámica dura. Como ven, los signos que se forman sobre estas tablillas tienen forma de clavos o cuñas, así que este tipo de escritura se llamó cuneiforme.

En el año 1692 antes de Cristo, el rey Hammurabi unificó el reino de Babilonia y decidió que las leyes tenían que estar escritas, grabadas sobre la piedra. Él consideraba que esa era la única manera de evitar conflictos a la hora de resolver si una persona era culpable o inocente de un delito. Hammurabi grabó una gran piedra de basalto con 282 leyes que debían respetarse por igual en todo su reino. Esas leyes son el primer código de normas de la historia. El principio básico del Código de Hammurabi era dimensionar la venganza. La venganza estaba permitida, pero no una venganza cualquiera, sino una graduada de acuerdo al daño recibido. Por ejemplo: "Ojo por ojo y diente por diente".

Babilonia, ciudad eterna. De todas las ciudades de Mesopotamia, la más famosa y fuerte era Babilonia. Esto fue lo que dijo el gran viajero Heródoto de Alicarnaso al llegar a Babilonia. Heródoto fue un hombre griego que vivió cinco siglos antes de Cristo y es considerado el primer historiador del mundo. Esta antigua ciudad albergaba una de las siete maravillas del mundo, y es que sobre sus murallas se habían construido jardines que, vistos desde lejos, parecían flotar en el aire. Los griegos bautizaron a estas enormes terrazas como los Jardines Colgantes de Babilonia.

Cuenta la leyenda que estos maravillosos balcones, adornados con plantas diversas y exóticas, fueron construidos por el gran rey Nabucodonosor II. "Sí, sí, lo hice en honor a mi mujer, que sentía nostalgia por el ambiente florido de su infancia". Nabucodonosor II vivió 600 años antes de Cristo y se encargó de liberar a Babilonia de la dependencia a Asiria. Además, se hizo muy famoso por la conquista de Judá y Jerusalén, lo que le costó ser retratado como un hombre muy cruel en la Biblia. Pero sobre todo, fue gracias al reinado de Nabucodonosor que Babilonia alcanzó su pico de esplendor, convirtiéndose en la perla de la Mesopotamia.

En Mesopotamia se rendía culto a los dioses en los zigurats. En Babilonia había uno inmenso y dicen que tenía una torre de 90 metros de alto que parecía elevarse hasta el mismísimo cielo.

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La astronomía. [Música]

¿Recuerdan la primera vez que miraron al cielo y descubrieron las estrellas? Los babilonios creían que la tierra era un disco fijo y que el cielo era como una esfera que giraba a su alrededor una vez al día. Por ese motivo, algunas estrellas se mantenían en el mismo lugar noche tras noche. Pero luego notaron que había otros astros que sí se movían de un lado a otro sin un motivo justificable. Inmediatamente adjudicaron a esos astros poderes mágicos y sobrenaturales.

Los sacerdotes dedicaron sus noches a su estudio y les pusieron nombres que hoy conocemos como Marte, Mercurio, Júpiter, Venus y Saturno. Hoy sabemos, sin embargo, que estos astros movedizos son planetas y que se mueven en forma independiente a las estrellas, ya que orbitan alrededor del sol. Pero los babilonios desconocían esto y aseguraban que estos cinco astros eran dioses poderosos de quienes dependía el destino de los hombres. Y acudían a los templos para que los sacerdotes interpreten su suerte o su desgracia. Y así fue, estos señores fueron los primeros en elaborar los horóscopos.

¿Alguna vez te has preguntado por qué los días de la semana son siete? Bueno, fueron los babilonios quienes organizaron la semana en 7 días. Hoy, en muchos idiomas, los días siguen guardando relación con los astros que ellos adoraban: lunes para la luna, martes para Marte, miércoles para Mercurio, jueves para Júpiter, viernes para Venus, sábado para Saturno y domingo, bueno, domingo para el sol.

La epopeya de Gilgamesh. La historia escrita más antigua encontrada es la del legendario y primer héroe de la literatura universal, Gilgamesh, hijo de una diosa y de un semidiós. Gilgamesh era un rey apuesto y muy valiente que además se creía invencible. A los dioses les pareció que este rey era un tanto vanidoso y se propusieron darle una lección. Así crearon a Enkidu, su rival. Luego de una larga lucha, Gilgamesh decidió que hacerse amigos demandaba mucho menos esfuerzo que pelear, y ese fue el inicio de una gran amistad.

Sin embargo, hubo un reto mayor para Gilgamesh. Él tenía una gran admiradora, se trataba de Ishtar, la diosa del amor. Pero eligió ignorarla. Y a los dioses no les gustó nada esto y decidieron darle un castigo: mataron a Enkidu. Loco de dolor por la muerte de su amigo, Gilgamesh se dio cuenta de que existía la muerte y decidió encontrar la forma de evitarla. La búsqueda lo llevó a un peligroso mar en cuyo fondo se encontraba la planta de la eterna juventud. Sin embargo, una serpiente le arrebató la hierba mágica y el rey perdió para siempre la esperanza de ser inmortal.

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Toda historia tiene un comienzo. La nuestra nos remonta unos nueve mil años en el pasado, a la fértil Mesopotamia, donde dio su inicio la historia de las civilizaciones.

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