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Ferrari no solo es una marca de coches, es la religión de los tifosis. Es un símbolo de deseo, de exclusividad y de perfección italiana. El sueño de todo niño que de forma innata, sin saber conducir, se siente atraído por los coches que fabrica esta marca, entre los cuales, como veis en la foto, me incluyo.
Sin embargo, en los últimos días algo parece estar cambiando en esta compañía y es que las acciones de esta, después de más de un año estancadas en el mismo precio aproximadamente, se acaban de desplomar un 25% haciendo saltar todas las alarmas entre los inversores. ¿Estamos ante el inicio del declive de esta mítica marca o ante una oportunidad única de inversión?
En este vídeo vamos a analizar con lupa qué está pasando con Ferrari. Te voy a explicar cómo funciona realmente su modelo de negocio, por qué sus márgenes y su estrategia no tiene nada que ver con el resto del sector automovilístico y veremos qué ha provocado esta caída. Y lo más importante, te contaré si desde mi experiencia como inversor y también coleccionista de coches creo que esta caída está justificada o si por el contrario el mercado está cometiendo un error que podemos aprovechar porque cuando una compañía como Ferrari cae no basta con mirar el precio, hay que entender el valor. Así que vamos a ello.
Lo primero que debemos entender antes de invertir en una compañía es un modelo de negocio. Lo primero que debes saber de Ferrari es que no es una marca de coches, es una marca de lujo extremo que representa fielmente todos los atributos del lujo, estatus, artesanía y escasez. Y quien no entiende eso jamás va a poder entender el valor real de esta compañía. Porque lo que hace especial a Ferrari no es realmente su tecnología, ni la velocidad de sus coches ni su potencia, es su modelo de negocio. Y te voy a explicar por qué es tan único y tan rentable.
A diferencia del resto de marcas, Ferrari no requiere de vender millones de coches. No quiere ser Toyota, ni Mercedes, ni siquiera Porsche. Su objetivo no es vender muchos Ferraris a mucha gente. Su objetivo es vender muchos Ferraris a muy poca gente. Y lo que realmente vende no son coches, es pertenencia a una marca y a un selecto club que denomina sus miembros como ferraristas.
Ferrari ha creado un ecosistema cerrado similar al de otras marcas de extremo lujo, como pueden ser Hermes o Patek Philippe, un sistema donde no todo el mundo puede comprar lo que quiere y cuando quiere, porque aquí no basta con tener dinero, aquí Ferrari elige a sus clientes. Si por ejemplo tú mañana entras a un concesionario Ferrari con 3 millones de euros y dices, "Hola, quiero un SP3 Daytona" o el próximo hipercar que vayáis a sacar, sabes lo que te van a decir, que no puedes, que no estás en la lista, que no tienes ningún tipo de historial y que empieces la relación de nuevo pidiendo pues un Ferrari Roma lleno de extras y con una configuración que claramente se va a depreciar.
Esto ocurre porque Ferrari te obliga a demostrarle que eres ferrarista antes de recompensarte con los modelos realmente exclusivos. Para poder acceder a un coche como el SP3 Daytona, un Icona del que tan solo se fabricaron 599 unidades, tienes que haber pasado años construyendo una relación con la marca. Para ello deberás comprar modelos de entrada o como ellos denominan los "range models", como por ejemplo el Roma, el 296. Después algún Special Series como puede ser el SF90 XX y poco a poco sumando puntos invisibles que te permiten subir en ese nivel.
Este es el verdadero negocio de Ferrari, venderte todos los Ferraris de producción no limitada que pueda para que un día, si has hecho los puntos correctos, darte la opción a las series especiales y posteriormente a los Icona e Hipercar. Es literalmente un sistema de fidelización que convierte al cliente en un esclavo del deseo. Y este deseo no es barato, pero se paga con gusto porque quienes acceden a esos modelos ultraexclusivos reciben mucho más que un coche, reciben un activo único de inversión que se revaloriza brutalmente en el tiempo y que es posible que les compense todo el desembolso y depreciación que sufren en modelos "range" y que además les da el acceso a una comunidad cerrada y casi secreta.
Mirad lo que ha ocurrido con el último Icona, el SP3 Daytona. Su precio de venta en 2021 fue de unos 2 millones de euros de precio de salida. Hace unos días se subastó en RM Sotheby's uno por más de 6 millones de euros y hace un mes un SP3 Daytona con categoría "Tailor Made" que es el departamento de personalización de Ferrari y que se vendió por 26 millones de euros en subasta.
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Sin embargo, la mayoría de los compradores de esos coches no los venden, los guardan. ¿Por qué? Porque vender uno de estos modelos te puede cerrar las puertas para siempre y ponerte en una lista negra de Ferrari. Y eso crea una dinámica perfecta para la marca: poca oferta, demanda brutal y revalorizaciones constantes. Como dice uno de los coleccionistas de Ferrari más importantes de Estados Unidos y del mundo, David Lee, "si quieres el premio gordo, primero tienes que comprar todo lo demás". Ferrari no te da lo que tú quieres. Ferrari te premia cuando tú has demostrado ser parte de la familia. Y ese premio no es simbólico, es real, tiene valor tangible.
Por eso Ferrari no es una empresa automovilística, es una casa de lujo y su estrategia de escasez controlada, selección de clientes y culto a la marca es algo que ni Porsche, ni BMW, ni Mercedes pueden replicar.
Además de su modelo único de fidelización y escasez, hay otro factor clave que convierte a Ferrari en una de las compañías más rentables y resilientes del sector automovilístico: su control absoluto sobre la demanda y la producción. A diferencia de la mayoría de fabricantes de coches, Ferrari no produce para vender, sino que vende antes de producir y eso lo cambia radicalmente todo.
Hoy en día Ferrari tiene listas de espera que superan los 20 o 24 meses para muchos de sus modelos "range", como por ejemplo el 296 GTB, el Roma o el nuevo 12 Cilindri. Esto significa que tienen visibilidad de ventas asegurada durante casi 2 años, incluso si el entorno macroeconómico se deteriora. ¿Cuántas marcas pueden decir lo mismo?
Y esto no es una teoría, lo vemos claramente al comparar su evolución de ingresos con la de otras marcas del sector. Por ejemplo, Porsche, que podría considerarse como su competidor en bolsa más cercano por posicionamiento premium, podemos ver como los ingresos de Ferrari han sido mucho más estables y resilientes que los de Porsche. Incluso en periodos de desaceleración, Ferrari ha logrado mantener un crecimiento positivo siempre, mientras que Porsche, desde su salida a bolsa, en el 60% de los trimestres ha tenido resultados negativos. Esto es resultado directo de una estrategia de escasez y demanda contenida, algo que Porsche no puede aplicar.
Y si hablamos de márgenes operativos, la diferencia es abismal. Ferrari ha conseguido mantener márgenes operativos superiores al 28-30% de forma sostenida y las estimaciones apuntan a que seguirán creciendo ligeramente en los próximos años. Los márgenes operativos, en cambio, de Porsche son mucho más bajos y no solo es eso, sino que la tendencia de estos es claramente a la baja.
Pero, ¿por qué Ferrari consigue márgenes tan superiores? Bueno, esto se debe principalmente a varios motivos. El primero, Ferrari vende sin descuentos. Ferrari no necesita competir en precio. Vende coches que comienzan por encima de los 250.000 € y que en muchas configuraciones pueden superar fácilmente los 350.000 € y no hay rebajas. Algo muy diferente que, por ejemplo, en Porsche no ves. Si quieres, por ejemplo, uno de sus modelos estrellas, el 911 GT3, puedes conseguir descuentos de hasta un 10% en pedidos nuevos y más de un 15% en inventario en stock.
Segundo, sus opciones de personalización extrema. Casi todos los Ferrari se configuran al gusto del cliente. También pueden añadir el programa "Tailor Made", que permite crear coches totalmente únicos. Y esto no solo mejora la experiencia del cliente, sino que eleva sustancialmente los márgenes unitarios.
Y el tercero, sus series limitadas son un importante catalizador para la compañía. Aunque modelos como el Daytona SP3 o el SF90 XX representen menos del 15% de las unidades vendidas, su contribución a los beneficios es brutal. Estas series especiales son de altísimo margen y funcionan como premios para los mejores clientes que valoran como obras de arte estas piezas.
De hecho, si miramos esta imagen del propio Capital Market Days de Ferrari de hace unos días, vemos que para el periodo de 2026 a 2030, más del 85% de las entregas previstas de coches seguirán viniendo de los modelos "Range". Las Special Series apenas representarán un 10% y los Iconas o Hipercar menos del 5%. Sin embargo, estas últimas categorías serán las que más margen y rentabilidad aporten a la empresa.
Este equilibrio entre volumen predecible, exclusividad mantenida y márgenes extraordinarios es la razón por la cual Ferrari ha conseguido unos resultados espectaculares que le han llevado a cotizar a múltiplos inalcanzables para la mayoría de compañías de la automoción y solo equivalentes a compañías de extremo lujo, como por ejemplo Hermes. Por eso, si quieres entender el valor real de Ferrari, no puedes fijarte solo en cuántos coches vende. Tienes que ver cómo vende esos coches, a quién se los vende y cuánto gana con cada uno. Y ahí es donde Ferrari ha jugado hasta el momento en una liga totalmente inalcanzable para el resto del sector.
Pero imagino que te estás preguntando, si todo esto suena tan increíble, ¿por qué las acciones de Ferrari han caído más de un 20% tras ese último Capital Market Days? Pues lo que ha pasado es muy simple. El mercado no ha cuestionado la solidez del negocio, ha cuestionado sus perspectivas de crecimiento a largo plazo y si realmente la compañía merecía cotizar por encima de las 40 veces beneficios con estas cifras de crecimiento.
Ferrari presentó unas previsiones muy detalladas hasta 2030 con un objetivo de ingresos netos de 9.000 millones de euros para ese año, lo que implica un crecimiento anual medio del 5%. Y aunque pueda parecer razonable para el sector, la realidad es que es menos ambicioso que el plan anterior, que proyectaba un crecimiento del 9% y eso es una base de ingresos más baja, es decir, partiendo de una posición mucho más favorable y fuerte, el crecimiento estimado ha sido menor.
Las nuevas proyecciones no solo afectaron a los ingresos de la compañía, también a los márgenes. Ferrari reafirmó que espera alcanzar un margen operativo del 30% para 2030. ¿Son cifras espectaculares para cualquier marca automovilística? Sí, pero son prácticamente iguales a las que ya habían anticipado en el plan anterior. Y eso para muchos analistas fue sinónimo de estancamiento e incluso deterioro de la marca.
Además, hubo tres cosas que generaron cierto escepticismo entre los inversores institucionales. Primero, el peso de las inversiones futuras. Ferrari va a invertir más de 4.700.000.000 de euros de aquí a 2030 en cosas como su programa de vehículos eléctricos y eso va a aumentar notablemente la depreciación y los gastos de I+D, lo cual va a limitar el crecimiento neto del margen operativo.
Segundo, la evolución del negocio de personalización. Históricamente, Ferrari ha sorprendido al alza en este segmento que aporta muchísimo margen, como podéis imaginar. Sin embargo, en el Capital Market Days indicaron que esperan que la personalización represente el 19% de los ingresos totales de coches y repuestos en 2030, una cifra algo menor al nivel actual que es en torno al 20%, lo cual fue percibido como una estimación demasiado prudente.
Y por último, como siempre, la negativa rotunda a crecer más en volumen. A pesar de tener una base de clientes y una expansión enorme, listas de espera de más de 2 años y capacidad adicional en la nueva fábrica, Ferrari reafirmó su principio sagrado: vender siempre un coche menos de lo que demanda el mercado. Y aunque esto protege a la marca y a sus coleccionistas, el mercado lo interpreta como una autolimitación del crecimiento.
En resumen, Ferrari decepcionó al mercado en sus expectativas de crecimiento y márgenes, sembrando dudas sobre sus ventajas competitivas. Y esto es importante entenderlo como inversores. El mercado tiende a descontar el futuro. Y cuando una empresa como Ferrari dice, "vamos a crecer, pero a un ritmo menor y sin subir márgenes", lo que hace el mercado es forzar a ajustarle el múltiplo, es decir, a pagar menos por cada euro de beneficio futuro, aunque ese beneficio sea estable y de altísima calidad.
Llegados a este punto, ya podemos responder a la pregunta que seguramente lleves haciéndote durante días o incluso durante todo este vídeo: ¿Es Ferrari una buena inversión a estos precios? Y aquí viene la parte más fría del análisis, la valoración.
Aunque las acciones han caído cerca de un 30% de sus máximos desde el Capital Market Days, la realidad es que Ferrari sigue cotizando a múltiplos muy exigentes. Incluso aplicando un múltiplo elevado de 40 veces beneficios, que ya es un nivel muy premium, el precio actual incorpora mucho crecimiento a futuro y ese crecimiento precisamente es lo que el mercado empieza a cuestionar. Porque en este último Capital Market Days, Ferrari proyectó un crecimiento medio de los ingresos del 5% anual hasta 2030 y unos márgenes operativos prácticamente planos y en torno al 30%, generando esa cierta decepción entre los analistas.
Incluso ajustando nuestros modelos de crecimiento y márgenes con base a la nueva guía, el resultado es claro: Ferrari sigue cara, no hay burbuja, pero tampoco hay ganga. El margen de seguridad a 2026 es negativo, con un valor intrínseco de 341 € según nuestra valoración y un precio objetivo 2029 de 416 €, lo que equivaldría a una rentabilidad anualizada del 5%.
Dicho esto, hay cosas que ninguna plantilla de valoración puede reflejar a la perfección y es lo bonito de la inversión. Ferrari sigue siendo la única compañía automovilística cotizada capaz de sortear las regulaciones medioambientales sin renunciar a sus motores V12 y V8 de combustión interna. Mientras que otras marcas están forzadas a electrificarse, Ferrari ha reducido el peso previsto de sus eléctricos para 2030 al 20% respecto al 40% previsto anteriormente, en clara respuesta a esa baja demanda de estos modelos. Porsche, por ejemplo, espera que más del 80% de sus entregas en 2030 sean eléctricas. Ferrari apenas un 20%. ¿Por qué? Porque sus clientes no quieren batidoras, quieren emociones y ahí Ferrari tiene una ventaja competitiva que no se puede replicar.
Así que está cara, sí, es única también. Y eso hace que valorar Ferrari no sea simplemente un ejercicio financiero, sino también que existe un componente intangible que puede hacer que a pesar del menor crecimiento, el mercado termine valorando un múltiplo mayor la compañía o que la empresa termine sorprendiendo al mercado con un mayor crecimiento conforme pasan los años y visto el horrible entorno regulatorio al que se enfrentan todas las compañías del sector. El tiempo nos dirá si Ferrari vuelve a brillar como ha estado brillando en los últimos años.
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Sin más, os mando a todos un fuerte abrazo y nos vemos la próxima semana. Me parece que este es el principio de una gran amistad. Suscríbete al canal y no olvides activar las notificaciones para no perderte ninguno de nuestros vídeos.