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SAN FERMIN DESDE DENTRO (La fiesta completa) Reportaje Tve Internacional

Coco Pretel5:38

Transcription

De febrero, 3 de marzo, de abril. De hoy vamos a descubrir una fiesta que es conocida en el mundo entero. Vamos a vivir un día en San Fermín.

[Música] [Aplausos]

El chupinazo del día es solo uno, a las 12 del mediodía en la Plaza del Ayuntamiento de Pamplona. Oficialmente, en ese momento empiezan las fiestas de San Fermín. Oficialmente, en ese momento, la gente se anuda el pañuelo rojo que llevaba guardado todavía en el bolsillo. Y ese es el momento de anudártelo.

Se suele asociar a los Sanfermines solamente con el encierro y la fiesta nocturna, pero Pamplona durante estos días tiene mucho más que ofrecer. Por la mañana se produce un San Fermín que es distinto y es el San Fermín ero, en el que tenemos en Pamplona unas figuras de cartón piedra, dos parejas, rey y reina de los cuatro continentes que entonces se conocían, que son Europa, Asia, África y América. Otro San Fermín distinto. Hay muchos niños, todos de blanco y limpios. Se celebra el encierro. Es una carrera nocturna muy bonita. Hay muchos espectadores, pero solo están los toros, los cabestros y los pastores.

Este sería el preludio de lo que luego va a suceder por la mañana, que es precisamente el encierro. Los que guían a los toros, tanto en el encierro como en los encierros, son los pastores. Somos 11 compañeros, los 10 que estamos en la calle y nuestro jefe. Y lo que hacemos es repartirnos por relevos según los tramos de la calle. Cuando abren las puertas, el primero que achucha los toros para que salgan a la calle a correr y se haga el encierro.

¿Cómo lo vive un pastor? Porque es una manera totalmente diferente a la de un corredor, incluso a la de un espectador. El pastor es diferente al corredor. El corredor siempre lleva las astas en el culo. Nosotros vamos siempre al revés, por el culo a los toros. Tenemos más ventaja. No, nosotros estamos para que el toro, que sea, a ser posible, la carrera sea lo más corta [Música] posible.

Mozos que están en la cuesta de Santo Domingo, el primer tramo del encierro, se vuelven hacia una hornacina situada en la parte izquierda, en la que está situada una figura de San Fermín. Todo esto lo inició una persona que se llama Jesús Ilundain. Fue el que en los años 50 se le ocurrió la posibilidad de cantar un trozo de una estrofa del Himno de la Peña, la única que dice eso: "A San Fermín pedimos por ser nuestro patrón, nos guíe en el encierro dándonos su bendición".

Cánticos que, los que yo digo, siempre que hasta los ateos de toda la vida recobran momentáneamente la fe. Y por si acaso, me confío en la protección de San Fermín por lo que va a venir ahora. Efectivamente, ahora [Música] [Aplausos].

Lo que tienes por delante es un montón de gente, blanco, exactamente, que tú no ves 2 metros más allá. Lo que está sucediendo, igual resulta que hay 60 personas caídas y tú no las ves, o sea, y puedes ser tú el 61 cuando llegues. Antes tenías una visión mayor hacia delante y hacia atrás. Bueno, yo soy alto, yo mido 1,87 y aún así los toros hasta que no están a 2 metros no los ves. [Música] [Aplausos].

Para conocer de primera mano cómo se vive un encierro, lo mejor es hablar con alguien que lo lleva corriendo toda la vida. Un encierro que estás bien. Le hemos dado, gracias a Dios, que después de la carrera, antes de pedirle, le hemos hecho que nos proteja. Después le hemos agradecido que nosotro pida más para correr ahora. Pues es un estado de alegría y de satisfacción. ¿Y hay alguna ganadería que te provoque ya de por sí más miedo, que te dé estos más tenso por algo? Pues los toros que más vienen acudiendo a Pamplona, que este año creo que hacen 50 años, mis mismos son la ganadería de Miura de Sevilla, de la Dehesa. Pues a mí me une en este caso la relación, no únicamente el ya de mi debut, sino también que tengo una cornada a través de un toro de 655, nombre Cachero, que lo recuerdo tal y como fue. Lo que es disfrutar, disfrutar lo que más disfruto después del encierro, no el reencuentro con tus seres queridos. Mi recuerdo de juventud, cuando yo hacía todas esas cosas sin saltarme ninguna, es el enorme dolor de pies, el enorme cansancio físico que suponen las fiestas de San Fermín. Eso es lo que me espera cuando termine de vivir un día en San Fermín. Hombre, si haces todo ese programa que hemos comentado, estoy seguro que te van a doler los pies al día siguiente, mucho.

Convencido. Una ceremonia que le llevamos, el pobre de mí, que se hace con velas, es una cosa muy curiosa. Y es el momento de quitarte el pañuelo y volvértelo a guardar, porque ya se han acabado oficialmente los San Fermines. [Música] Ahora va.