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CLASES DE HISTORIA: NACIONALISMOS DEL SIGLO XIX

Beatriz Benayga Quintana Rivero11:18

Transcription

Hoy vamos a estudiar los nacionalismos unificadores que se dieron en Europa en el siglo XIX. Es importante comprender que la Europa que conocemos hoy no siempre ha sido así. De hecho, algunos de los países más sólidos existentes en nuestro presente son realmente jóvenes estados de reciente creación. Este sería el caso de Italia o Alemania.

Para poder abordar el proceso de formación de estos dos países, debemos primero comprender la influencia de un movimiento ideológico y político que va a ser fundamental. Entonces, ¿de qué movimiento ideológico hablamos? Pues nos referimos al nacionalismo. Seguro que cuando te preguntan por el concepto de nación, tu primer pensamiento lo vincula al término de país o estado. Es una deformación del lenguaje a la que hemos contribuido todos, porque a la hora de exponer ideas relacionadas con esta palabra, siempre aparecen vinculadas con la organización del territorio. Pero el concepto de nación es mucho más importante. Si nos remitimos al diccionario, éste recoge lo siguiente: "conjunto de habitantes de un país regidos por el mismo gobierno". También aparece: "conjunto de personas de un mismo origen que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común".

Por tanto, de ello deducimos que nación es el conjunto de individuos que comparten un territorio y unas mismas autoridades de gobierno. Pero también podemos entender que todo aquel que comparte una lengua, etnia, religión, una tradición, unas costumbres o una historia común, pueden sentirse una nación. Esta idea es la que va a promover una serie de movimientos sociopolíticos que están muy presentes hoy en día, pero que tuvieron un momento de gran impulso en el siglo XIX. Así surgió el nacionalismo: movimientos políticos que reivindicaban que las fronteras de los estados coincidieran con los territorios ocupados por pueblos que compartían una misma cultura.

Partiendo de esta ideología, descubrimos dos manifestaciones distintas. Por un lado, el nacionalismo disgregador o centrífugo. Es el que caracterizará a los viejos imperios europeos. El Imperio Austrohúngaro, el Imperio Otomano, constituyen enormes y anquilosados mosaicos culturales donde un pueblo domina al resto, donde un pueblo tiene sometido bajo su poder a varias culturas que, por minoritarias, no se sienten respetadas. Por ello, van a luchar por defender su derecho de autodeterminación.

Por otro lado, el nacionalismo integrador o centrípeto. En estos casos ocurre lo contrario. Un conjunto de estados independientes entre sí se dan cuenta de que comparten unos rasgos comunes con los pueblos que les rodean. Por ello, van a promover la unificación, pues están convencidos de que su constitución como grandes estados puede ayudarles a mejorar sus condiciones económicas y políticas en el concierto internacional. Este será el caso de Italia o de Alemania, cuyas unificaciones vamos a estudiar a continuación.

La unificación italiana. La península de Itálica, a mediados del siglo XIX, estaba dividida en siete estados. Al norte podíamos encontrar el Reino de Piamonte-Cerdeña. También podíamos encontrar el Reino Lombardo-Véneto, que se hallaba bajo dominación austriaca. En el centro de la península, los ducados de Parma, Módena y Toscana, pero también los Estados Pontificios, gobernados por el Papa de la Iglesia Católica. Al sur, el Reino de las Dos Sicilias, liderado por Borbones españoles.

Quienes fueron los protagonistas de la unificación en Italia. Destacamos a las personalidades del Conde de Cavour, jefe del gobierno del Reino de Piamonte-Cerdeña, y como no, a su monarca, el Rey Víctor Manuel II. A estos podemos unir la figura de Garibaldi, un revolucionario que liberó a los "camisas rojas", tropas milicianas rebeldes, junto a los cuales consiguió la liberación del Reino de Dos Sicilias.

¿Cuáles fueron los proyectos de unificación? Pues, si la nave tres proyectos fundamentalmente. El primero de ellos, el proyecto republicano, buscaría la proclamación mediante insurrección de una república democrática, unitaria y laica. Esta propuesta iba a ser defendida por Giuseppe Mazzini.

En segundo lugar, existía la intención de crear una confederación de estados. Proponía la unificación de Italia en torno a los Estados Pontificios y debía ser liderado por el Papa. Esta propuesta iba a ser defendida por Vincenzo Gioberti.

El tercer proyecto sería la creación de una monarquía constitucional en torno al Reino de Piamonte y Cerdeña. La pujanza económica y la estabilidad política de este territorio animaba a la materialización de esta idea, que finalmente iba a ser la que triunfaría. Sus promotores serían el primer ministro Cavour y el Rey Víctor Manuel II, que recibiría el inestimable apoyo de Garibaldi, quien aceptaría el nuevo rey de Piamonte.

Fases de la unificación. Desde 1830, el movimiento cultural italiano conocido como el "Risorgimento", así como distintos intereses industriales y comerciales, van a promover la idea de reagrupación de los estados italianos en un único poder político. El proceso no va a ser sencillo y distinguimos una serie de fases o etapas en la formación de esta.

La primera de ellas va a ser la incorporación de la Lombardía al Reino de Piamonte-Cerdeña en 1859. El Rey Víctor Manuel II va a ceder a Napoleón III, emperador de Francia, los territorios fronterizos de Niza y Saboya. A cambio, recibiría su apoyo en la contienda que mantiene Italia y Austria. Así obtuvo Italia la región de la Lombardía.

En 1860, se convocan plebiscitos a favor de la incorporación al Piamonte en los ducados de Parma, Módena y Toscana. Estos referéndums fueron promovidos por el Conde de Cavour. Los resultados fueron favorables a la unificación. En esta misma fase, los "camisas rojas" de Garibaldi liberan al sur de Italia del control de los Borbones. Garibaldi renuncia a la constitución de una república en la región y reconoce la autoridad de Víctor Manuel II, cediéndole sus éxitos.

La tercera fase será la anexión del Véneto en 1866. Aprovechando la derrota de Austria en una guerra que la ha enfrentado con Prusia, los italianos se apropiarán de la región norteña en torno a Venecia.

La cuarta y última fase será la anexión de Roma en 1870. En este año, aprovechando Piamonte que las tropas francesas que defendían al Papa han abandonado la ciudad por la lucha que sostiene Francia con Prusia, Roma será ocupada y sometida. Pese a las reticencias del Papa, se constituye la capital de Italia en la ciudad de Roma y se consolida la unificación de Italia. De este modo, se cierra un ciclo de conflictos y acuerdos diplomáticos. Un nuevo país ha nacido en Europa. Ha surgido la joven Italia.

La unificación alemana. ¿Quiénes fueron sus protagonistas? Destaca el papel jugado por el Reino de Prusia, uno de los 39 estados en los que estaba dividida la actual Alemania. Las figuras de su canciller, llamado Otto von Bismarck, y su Kaiser, el Rey Guillermo I, van a ser fundamentales.

Pero ¿qué proyectos de unificación se defendían? Dos serán los modelos en torno a los cuales se propone el proceso de integración alemán. El primero de ellos, el proyecto de la Gran Alemania, liderada por el Imperio Austríaco. Éste pretende la creación de un nuevo gran estado bajo su dominio. Por otro lado, el proyecto de la Pequeña Alemania, liderado por Prusia. Ésta se encargará de eliminar a Austria e imponer de esta manera su poder sobre el nuevo país.

¿Cuáles fueron las fases de unificación de Alemania? En Alemania nos encontramos a mediados del siglo XIX, como ya hemos dicho, con una confederación de 39 estados germanos independientes entre sí, pero que desde 1834 han acordado la creación de una unión aduanera, la Zollverein. Pero también el movimiento cultural del romanticismo fomentará el espíritu de nación entre los pueblos alemanes.

Las etapas que podemos distinguir en la creación de Alemania son las siguientes. En primer lugar, la guerra por los ducados contra Dinamarca en 1863. Los ducados alemanes de Schleswig-Holstein estaban bajo soberanía danesa. La victoria sobre Dinamarca sería el primer éxito del proceso unificador, al quedar Holstein bajo tutela austriaca y Schleswig bajo control prusiano.

La segunda fase sería la guerra entre Prusia y Austria en 1866. Los dos proyectos para la unificación se enfrentan en una guerra de la que sale victoriosa Prusia, que debe materializarse su deseo de un nuevo estado bajo su influencia.

La tercera fase de la guerra contra Francia en 1870. Francia ve con recelo la fuerza que está cobrando el nuevo estado que está surgiendo en el centro de Europa y entran en conflicto. La derrota francesa en la Batalla de Sedán permitirá a Bismarck proclamar el segundo rey alemán, además de arrebatarle a Francia los territorios de Alsacia y Lorena, lo que provocaría un fuerte resentimiento francés que le acompañaría hasta 1914, año en el que estalla la Primera Guerra Mundial. Así surge el Segundo Imperio Alemán.

Ahora que hemos estudiado el fenómeno del nacionalismo europeo en el siglo XIX, ¿se te ocurre algún movimiento nacionalista actual?

[Música]