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Un chanty, bienvenidos y bienvenidas a esta charla y meditación en la que vamos a primero reflexionar un poco y luego meditar sobre el tema de el valor de la vida. El valor de la vida. Y es un tema que una persona nos ha sugerido a través de internet, de las redes, y lo hemos, lo hemos aceptado. Nos ha gustado mucho, la verdad. Y a mí me ha hecho pensar bastante, ¿no? El valor de la vida.
Y la idea que venía a mi mente primero, si de verdad valoramos la vida. Y seguro que todo el mundo dice que sí, o sea, nadie va a decir que no. Pero la cuestión es cómo vivo mi vida y qué indica esa forma de vida. Entonces, lo que estamos viendo es que hay muchas personas que no tienen una vida saludable, que no tienen comportamientos saludables, pero está normalizado. Es como que es algo normal el enfadarse, el desear lo que otro tiene, el controlar, el acumular y poseer, aunque otros tengan poco. Y esto es normal. Pero claro, son comportamientos que no te ayudan a vivir una vida con valor, sino al contrario. Lo que ocurre es que tu vida va perdiendo valor.
Y otra cosa que, bueno, ya sabéis que cuando meditamos, empezamos a desarrollar el hábito de observar, observar de forma desapegada. Pero observar te das cuenta de que aprendes mucho de las personas y ves y te das cuenta de muchas cosas. No se trata de juzgar lo que hace otro, no. Pero si te das cuenta de lo que está pasando en el mundo al observar y estás desapegado, y entonces una observación es esa, que hay muchas personas que lo que se llama disfrutar de la vida o pasarlo bien, en el fondo es quitarte un poco de vida. Y se llama como evasión, ¿no? Vamos a evadirnos, vamos a una fiesta, vamos a pasarlo bien, vamos a tomar unas copas, vamos a tomarnos algo que nos saque un poco de esta rutina diaria.
¿Qué quiere decir evadirse? Evadirse quiere decir que está saliendo de algo que no te gusta. Y no puedes evadirte todo el tiempo. Te evades el fin de semana, o te evades una noche, o te evades una tarde, o te evades una semana como mucho. Pero luego tienes que volver otra vez a la vida normal. Y mucha gente sufre en la vida normal y está deseando tener el tiempo libre para entonces evadirse. Pero es evadirse es quitarse parte de la vida, quitarse energía, porque eso cuesta energéticamente. En cambio, cuando trabajamos la espiritualidad, te empiezas a dar cuenta de que no necesitas evadirte, porque empiezas a vivir cada momento como un momento especial y único. Y eso es lo que llamamos el presente.
No empiezas a darte cuenta que la vida tiene un gran valor. Y el valor de la vida es que te da cada día, cada momento es una oportunidad para tú elegir cómo quieres experimentarla. Porque al final, la vida es, es un espacio en un tiempo. No es como que se nos da un lugar donde tú vives y un tiempo en el cual tienes que estar ahí. Y ese espacio tiempo en realidad es para expresarnos, es para experimentar, es para compartir, es para descubrir, es para crear, es para hacer muchas cosas muy bonitas. Pero lo que ocurre ahora es que ese espacio de ese tiempo lo utilizamos, mucha gente lo utiliza pues para sufrir, para para luchar. Como decía una persona hoy, es que he estado luchando, ha sido tan duro todo, es que ha sido tan difícil. Claro, piensas, bueno, entonces, ¿qué es la vida? ¿Esta lucha? ¿Esta constante dificultad? ¿Este constante no tensión interior con ansiedad? Entonces, hay algo aquí que no funciona.
Entonces, cuando yo valoro mi vida, me doy cuenta de que tengo que conservar la vida al máximo de tiempo posible y utilizar cada momento de mi vida de una forma constructiva. Y lo que hace la espiritualidad es que te da, primero te da el entendimiento y el conocimiento de que el valor de la vida lo llevas tú dentro. Porque tú le das valor a la vida, tú le das valor a ese tiempo y ese espacio que tú tienes. Y te das cuenta que es lo más valioso. Pero hasta que no entramos en esa dimensión de entender que el tiempo y el espacio que tenemos es lo más valioso, y que no vale la pena buscar dinero o buscar posesiones a costa de ese tiempo y de ese espacio, es cuando empezamos a hacer un cambio.
Y sí que hay que trabajar, sí que hay que tener ciertos recursos, pero pones mucha atención a que tu espacio tiempo sea una experiencia saludable, una experiencia enriquecedora, una experiencia diferente. Y entonces te das cuenta que incluso en situaciones que no son del todo satisfactorias, es decir, trabajos que a lo mejor no te satisfacen completamente, pero cuando le das valor a tu vida, ya no te importa tanto lo que haces, mientras sea algo digno, por supuesto, y algo constructivo. Sino que estás en el trabajo para contribuir de alguna forma con las personas que también están ahí.
Entonces, una persona me decía, "Oye, pues es verdad, es en realidad no es tanto buscar el trabajo que me gusta, sino que puedo dar felicidad en cualquier trabajo, ¿no?". Claro, puedes dar felicidad en cualquier trabajo. Pero la otra perspectiva es, yo quiero el mejor trabajo para mí, y yo quiero el mejor sueldo para mí, yo quiero. Pero cuando cambias y dices, "Bueno, lo que la vida me traiga, porque no siempre nos trae lo mejor externo, pero yo puedo convertirlo en lo mejor si le doy valor incluso a esos momentos". ¿Lo veis?
Entonces, la espiritualidad me ayuda a cambiar la perspectiva de muchas circunstancias y situaciones de la vida en las que la gran mayoría de personas sufre por ellas. Y seguro que muchas personas, cuando me estén escuchando esto, igual reaccionan, dice, "No, pero hay situaciones en la vida que no, que uno tiene que sufrir. ¿Cómo vas a estar feliz si pasa lo que sea?". Pero eso es el tema de la espiritualidad. Cuando estás más dentro, cuando eres capaz de trabajar desde dentro, te das cuenta que no importa lo que ocurra fuera, sea lo dramático que sea, si tú estás bien dentro, estás centrado, estás en paz, vas a poder responder mucho mejor ante esa circunstancia. Y vas a hacer que tu vida tenga más valor, porque los demás valorarán también tu actitud. Pero ayudarás a otros a que su vida también tenga más valor, porque les enseñarás a vivir una vida, una vida más valiosa.
Y hoy en día, la vida tiene muy poco valor. Porque hay tanto sufrimiento que la gente le da igual vivir o no vivir. "Me quito la vida", ¿por qué? Porque la vida me da sufrimiento. Cuando en realidad es el recurso más poderoso que tenemos. Porque mientras estamos vivos, podemos crear, podemos hacer, podemos contribuir. Y si entendemos ya la ley del karma, ¿no? La ley de la acción, es decir, que cada acción que yo hago tiene un retorno, cada acción que yo invierto en los demás o en la vida tiene un impacto en mi vida. Entonces, me doy cuenta que la vida es el espacio para hacer las mejores inversiones, no económicas, sino emocionales, espirituales, humanas. Porque al final es lo que más nos llega. O sea, lo que desea el ser humano es sentirse feliz y sentirse feliz con otras personas, sentir amor y sentir que otros también le aman y le expresan ese amor.
Pero algo ha pasado en nuestra conciencia que nos hemos dormido. Y pensamos que tengo que conseguir primero muchas cosas, tener mucha seguridad, tener mucho control sobre todo, para cuando lo tenga todo así ordenado, todo controlado, todo puesto y todo guardado y todo tal, entonces me puedo relacionar con los demás. Porque claro, entonces ya estoy tranquilo. Pero no funciona así la vida. Entonces, hay muchas personas que están acumulando, acumulando, y luego se quedan solas con todo. Y luego, ¿qué pasa? Uno se va y los demás se lo gastan. Y esto está pasando cada vez más.
Entonces, hoy escuchaba una clase que hablaba de Daddy Yankee. Hemos hablado muchas veces. Daddy Yankee ha sido la directora de Brahmakumaris durante muchos años. Y dejó su cuerpo, como decimos aquí, con 104 años. Y esta persona decía que cuando se fue, o sea, que lo dejó todo resuelto, se fue sin nada y sin ninguna deuda con nadie, no deuda económica, sino se fue de tal forma tan limpia, diríamos, te lo dejo todo arreglado, todo resuelto, todo tranquilo. Y no dice, claro, esta es la manera de irse. Aprovechas tu vida hasta el último instante y luego nada. O sea, no tenía ni cuenta bancaria, nada. Ni cuenta bancaria. ¿Cómo lo haces eso? Vivía realmente el momento. Y los últimos años, decía, cada momento, no cada día. Dice, cada momento es un regalo.
Decía esto, dice, yo no sé dónde voy a estar en 10 minutos. De aquí 10 minutos. ¿Podéis imaginaros que te dicen que nos vemos en 15 minutos? Dice, no sé. Y por qué, por qué no sé si llegaré en 15 minutos a donde tú me dices que tengo que llegar. De momento estoy aquí y estoy disfrutando de esto. Pero mi cuerpo falla constantemente. Yo no sé. Y de repente se encontraba en otro sitio. Dice, esto es un regalo. Decía, no sé cómo he llegado, pero es un regalo. Y así estuve viendo varios años de regalo en regalo, pero viviendo de 10 minutos en 10 minutos. Y al final, limpia, nada, ninguna preocupación para nadie, ninguna preocupación de ella, limpia.
Entonces, ¿por qué no atender a limpiar nuestra vida de tal forma que demos vida a otros y que nuestra vida sea valiosa para nosotros y para los demás? Entonces, la vida tiene valor. Y de hecho, la vida es lo que más valor tiene. Pero como decía, nos hemos olvidado, hemos perdido la conciencia, hemos perdido el entendimiento del valor de la vida. Y por eso gastamos la vida, quemamos la vida. De hecho, hay, no hay frases así, ¿no? "Estoy quemando", incluso hay canciones, ¿no? Que dicen, "Quema tu vida" o yo que sé, como diciendo, "Vea, esto es la forma de vivir". Y dices, bueno, qué pena, ¿no? Bueno, lo entendemos, porque cuando estás un poco dormido, yo también estaba dormido y hacía cosas que no tenían sentido. Pero ahora lo entiendo de forma distinta. Y el sentimiento es de compasión y decir, a ver cuántos despiertan para darse cuenta de que la vida tiene muchísimo valor, que puedes experimentar aquí y ahora paz, felicidad, satisfacción. Y no necesitas tener ni muchas cosas, ni que las circunstancias sean las mejores, sino que finalmente está dentro de ti. Esa energía está dentro de ti. Esa elección está dentro de ti. Esa, esa posibilidad.
Y cuando ves que la vida te da constantemente y cada día nuevas posibilidades, pues cada día te levantas con ilusión. Dices, "Wow, un nuevo día". No sé, cuando cuando te dan un regalo, o sobre todo cuando te dan dinero, eso ya es decir, "Mira, un extra. No lo contabas con ello". Dicen, "Mira, 500 euros de regalo, porque es que resulta que ha pasado, no sé qué". Y de repente te da la sensación de que estás más conduciendo. Ahora tengo esto extra que no estaba. Pues mira, podría comprarme algo. Y por un ratito, no mucho, pero un ratito, ¿no? Hay una sensación de como de expansión, como dices, "Fíjate, bueno, qué bien". O "Ya tengo, puedo gastar, puedo comprar, puedo ahorrar". O "Pues mira, ya estoy tranquilo para con el dinero". Lo sentimos así. Pero la vida es más valiosa que el dinero.
Entonces, cada mañana, no sé cuántos segundos son, alguien lo calcula una vez, pero son, no sé cuántos miles. Cada mañana nos dan un sobrecito y dice, "Aquí tienes 24 horas". Así, más fácil. Tienes 24 horas. Y tú dirás, "Sí, otro día tengo que trabajar, no sé qué, este siempre está igual, el otro no sé qué". Grabar políticos, vamos a escuchar las noticias del mundo. Y así pasan 24 horas. Y no llega por la noche, dormido, que estoy agotado, estoy muerto. Voy a ver una serie, el rato que me queda de vida, voy a ver en serio. Ya me voy a dormir. No puedo dormir. No puedo dormir. Tomo una pastillita. Y por la mañana me despierto otra vez. Y me dan otro sobre. Y se toma 24 horas más para disfrutar de la vida. [Risas] Pero cada día, no importa lo que hagas, no importa cómo lo vivas, no importa si te portas bien o te portas mal, no importa si haces daño a los demás o no. No importa. Cada día recibes un sobrecito de regalo que dice 24 horas. Alguien no lo recibe aquí, que me lo diga, porque se lo damos. O sea, no hay ningún problema. Cada día recibimos. Cada día.
Y ¿qué hacemos con ese sobrecito? Si cada día nos dirán 24.000 euros, hombre, eso es otra cosa. Enrique, eso es otra cosa. Eso es más realista. Es que lo otro no. La vida es más realista que los papelitos. Los papelitos es un invento que hemos hecho nosotros para dar vida a la vida. De lo que está de fondo es la vida. Entonces, me levanto con la sensación de que cada día estoy cobrando un sueldo de 24 horas gratis para hacer lo que yo quiera, para crear lo que yo quiera, para experimentar lo que yo quiera, que no depende de las circunstancias. Que tengo esas 24 horas y me las regalan, me las dan para que yo decida qué experiencia quiero tener. Me levanto con esa conciencia.
Entonces, te levantas con ilusión. Y vale, el día anterior pues te despistaste en esto, en esto. Vale, es igual. Mañana vuelvo. Me levanto pronto y venga, voy a meditar un poquito. Venga, voy a reflexionar. Venga, voy a escribir. Cuántas cosas. A mí a veces me falta tiempo, pero no tiempo, porque es que lo voy llenando de tantas cosas que me gustan. Y digo, y si me hacéis las siete, uy, las ocho y las nueve. Es tardísimo. Y a veces pienso, tengo que dormir porque estoy cansado. Pero si pudiera, no dormir. Y alargo un poco y recorto por arriba. Porque el tiempo consciente es lo mejor que hay. El tiempo consciente, no el tiempo inconsciente. Cuando la gente está mal, ¿qué hace? "Déjame, voy a dormir. Tengo unas ganas de que llegue el fin de semana para dormir". Esto más de una persona me lo dice. Y duermo todo que pueda. Yo también lo hacía así. A veces me levantaba hasta las 2 del mediodía, tan cansado estaba. Ahora no. Ahora es al revés. Me levanto muy pronto. Y la gente a veces me pregunta, "¿Y los fines de semana también?". Digo, "Más pronto todavía". Porque quiero dormir más el fin de semana si me gusta lo que hago. No.
Esta es la idea. Dale vida a tu vida. Tiene mucho valor. Tu vida es lo más valioso. Pero pregúntate, ¿por qué no le estoy dando valor? ¿Por qué estoy sufriendo en la vida cuando la vida es una oportunidad cada día para ser feliz, para experimentar paz? Puedo hacerlo. Tenemos metodologías, tenemos la meditación, tenemos conocimiento, tenemos entendimiento. ¿Por qué? ¿Qué está pasando dentro de mí? ¿Qué pensamientos tengo? ¿Qué historias me cuento? Que estoy perdiendo el valor de la vida, llenándolo de preocupaciones, de miedos, de qué más hay, hay tantas cosas, ¿no? De quejas, de sufrimiento. Y la clave es muy sencilla: es porque no estoy viviendo este momento. Y la gran mayoría de personas están siempre en otro sitio. Uno está escuchando una cosa, pero está pensando en otra, ¿verdad? Estamos llegando a un sitio, pero estamos ya en otro. Estamos en el sitio y pensamos en el futuro. ¿Dónde estar el fin de semana? Ya pensamos en el lunes. El lunes pensamos en el fin de semana. Y entonces, nunca estás en el presente.
Entonces, meditar es desconectar de todo y estar aquí un rato y crear una experiencia dentro. Porque la experiencia que creamos en la meditación, la estás experimentando ahora aquí, en este momento. No es otro. Y creas en tu mente, construyes una experiencia y de repente te sientes bien, te sientes a gusto, te sientes en paz. Dices, "Qué sencillo, qué fácil que es así". Que la vida tiene mucho valor. Hoy tenéis que iros de aquí pensando, "Ya me voy, mi vida vale mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho". ¿Por qué? Porque es mi vida. No es la tuya, ni la tuya. La tuya vale mucho, pero es la tuya. Pero la vida vale más porque es la mía. Entonces, vale más para mí porque es la que tengo yo. No puedo hacer nada con tu vida, pero con la mía sí. Por eso es la mía, es la más valiosa de todas. Y la tuya es la más valiosa de todas. Pero tienes que sentirlo.
O sea, cada día es creativo. Cada día hay oportunidades. Cada día hay posibilidades. Cada día es esa sensación de que cuánto tengo, no de cosas, sino el tiempo y espacio. Cuánto tengo. Cuántas cosas pueden ocurrir. Y no sé cuánto tiempo nos queda. Igual nos queda muy poquito. Salimos a la calle y nos atropella un coche. Pero si nos queda mucho, lo calculo y digo, si esta persona tiene 85, yo tengo 64, me quedan 20 años por lo menos para estar así. Fíjate, 20 años. ¡Wow! 20 años. Qué impresionante. 20 años. Y si le pongo 90, casi 30. ¡Wow! 30 años. Pero si tengo para estudiar tres carreras, para aprender un instrumento de música, para yo que sé, tengo para hacer de todo. 30 años. Y a veces la gente te dice, "Claro, es que yo tenía que haber empezado a meditar de pequeño". "Esto empezaría de mayor". "¿Qué es mayor?". "Ya tengo 60". "60". "A la juventud, la flor de la vida". Puedes meditar 30 años hasta los 90. Y a los 90, "Llevo 30 años meditando". Claro. [Risas] Pensarlo. Parece broma, pero no es broma. Lo hago cómico, pero no es cómico. Es, es real. De verdad.
Simplemente pensar en un año. Dices, "Tengo un año por delante". ¡Wow! Un año por delante. Impresionante. Cuántas cosas puedo hacer en un año. Cuántas cosas puedo cambiar en un año. Cuántas cosas puedo aprender en un año. Cuántas cosas puedo experimentar en un año. Cuántas cosas puedo hacer en un año. Uff, es que, es que a mí se me escapa tanto. Es demasiado. Y otros dicen, "Todavía tres años para no sé qué. A ver si termina ya este año. A ver si termina ya este año". Bueno, vale. A ver si llega ahí a la jubilación. "Me quedan solo siete". ¿Cómo que solo te quedan siete? Y ¿qué vas a hacer? Siete años esperando y sufriendo. Empieza a disfrutar ya. Una persona de 30 años me dice, "Cuando me jubile". Y digo, "¿Qué?". "Ya estás pensando". "Hombre, no. Vive hoy". Su pensamiento. La vida tiene mucho valor ahora. No sabes lo que pasará. Pero aprovecha cada momento de tu vida. No esperes al futuro. No esperes a que tengas algo o no lo tengas. Ya tiene que ser. Y entre medio vas haciendo cosas. Claro que hay que trabajar y hacer y limpiar y arreglar y poner, ir al banco y no sé qué y pagar. Sí. Pero ¿cómo vives todo eso? Y cuando paras, ¿cómo estás? Puedes crear una experiencia. Y cuando te despiertas, no tienes que hacer nada más que crear una buena experiencia. Y cuando te vas a dormir, no tienes que hacer nada más que crear una buena experiencia.
Entonces, hay muchos momentos para crear buenas experiencias. Y entonces la vida tiene sentido. La vida tiene valor. La vida es interesante. Aunque hayan pequeños momentos entre medio que si los traduces en momentos de aprendizaje, es como ir al gimnasio y sudas un rato. Pues hay situaciones en las que sudas un rato y dices, "Y luego ya otra vez, qué bien. Esto me ha hecho fuerte". Y entonces lo valoras. Por la noche y dices, "Madre mía, qué día". Pero bueno, ha terminado bien. Ves, estoy pacífico, estoy bien. Mañana un día nuevo. Bien. Y por la noche, feliz a dormir. Entonces, no necesitamos pastillitas y todas estas cosas. El otro día escuché que España es uno de los países que más pastillas de estas de para dormir consume y ansiolíticos. Parece ser. Increíble. Un país como queremos, con el sol, el clima, que todo el mundo viene aquí para disfrutar. Y nosotros ahí tomando pastillitas para dormir. ¿Cómo es posible? Algo algo falla. El ser humano hace 100 años no tenía tantas pastillas. ¿Qué hacía? ¿No vivía? Claro que vivía. Entonces, algo nos pasa. Algo pasa. Algo no estamos haciendo bien. Si valoramos la vida, dormiremos bien. Así que ese es el remedio para dormir bien. La vida tiene mucho valor.
Entonces, vamos a meditar sobre eso. Vamos a crear esta energía de valorar nuestra vida. Cada, cada vida de cada uno. Tu vida, no la vida como algo general, sino tu vida, que es muy valiosa. Muy bien. Respiramos profundamente. Y esa respiración profunda ya te posiciona en una actitud para hacer ese viaje hacia el mundo interior. [Música] Relaja un poco todo tu cuerpo. [Música] Ajusta un poco la postura si lo necesitas. [Música] Y mantén tu atención en la respiración. Eso te ayuda a conectar con el momento presente. Recuerda que solo puedes respirar en el presente. Así que ser consciente de tu respiración es ser consciente de este momento presente. [Música] Y ahora, deja que cada respiración te ayude a ir entrando un poquito más dentro de ti. [Música] [Música] [Música] [Música] [Música]
En esta actitud de presencia, en esta actitud de calma interior, te invito a imaginar que te conviertes en un pájaro. Un hermoso pájaro, el que tú más desees, el que más te guste, con tu imaginación. Y eres capaz de volar. [Música] Y vuelas. Y ves debajo de ti la tierra, las personas, la vida. [Música] Pero estás arriba, observándolo desde una distancia, disfrutando de ese paisaje. Porque como eres un pájaro, disfrutas de volar, de jugar con el viento, de jugar con otros pájaros. [Música] Y de ver esos hermosos paisajes. [Música] Y te das cuenta que todo lo que estás viendo es la vida. Y te das cuenta que cada ser humano está representando su papel, está interaccionando de una manera o de otra. Y desde arriba puedes ver más el conjunto. Desde abajo ves solo tu pequeña parcela, tu pequeño espacio, muy limitado. Desde arriba tienes una visión más ilimitada. Así que observa como hay tantas cosas que ocurren, tantas interacciones, tanto movimiento. [Música] No solo en las personas, sino en la naturaleza, en los animales, en la tierra. [Música] Y todo eso es la vida. Es un espacio maravilloso donde ocurren cosas, donde hay movimiento, donde hay cambio, donde hay interacción. Toma conciencia por un momento de la vida a un nivel mucho más amplio.
Y ese pájaro tiene una especialidad. Es un pájaro que te permite ver de una forma diferente. Y ahora empiezas a ver tu vida desde tu infancia, pero como un pájaro, la ves desde arriba. Y ves diferentes momentos, como si fuera una película que estás viendo desde arriba. [Música] Disfruta de la vida de tu vida, de tu película, por unos momentos, con esa vista de pájaro, de forma desapegada. Y observa en qué momentos viviste realmente la vida. En qué momento tu vida realmente tenía valor, experimentaste ese valor de la vida. Recuerda alguno de esos momentos. [Música] [Música] [Música]
Sigue mirando como un pájaro desde arriba, con desapego, disfrutando de esas escenas y observando el recorrido de tu vida, tu viaje. [Música] Valorando tu vida, apreciando y valorando todo lo que ha ocurrido. [Música] Toda tu vida ha sido un entrenamiento, un entrenamiento de alto nivel para llevarte hasta aquí. Todo lo que ha ocurrido te ha traído aquí, a este momento presente, a la hora. Si no hubiera ocurrido, no estarías aquí. [Música] No hay nada que cambiar, no hay nada que hacer diferente. Honra a tu vida, aprecia tu vida tal y como ha sido. Reconoce el valor de tu vida. Te ha dado experiencia, madurez, recursos, experiencias. Tómate un momento para honrar tu vida, valorar tu vida, apreciar tu vida. [Música] [Música] [Música]
Y ahora, toma conciencia del momento presente. Sigue mirándolo como ese pájaro volando desde arriba. Y visualiza tu momento presente, tu situación presente en tu vida. No solo aquí en este momento, sino tu momento presente y todo lo que incluye. [Música] Y valóralo, aprecialo. Sea como sea, es tu vida. Sigue siendo un entrenamiento. [Música] Dale valor a tu vida. Cuanto más valor le des a tu vida, más los demás sentirán que tu vida es valiosa. Acepta desde tu corazón el momento en el que estás viviendo ahora, porque es tu vida. [Música] Y date cuenta de cuántos regalos tienes en este momento en tu vida. [Música] Y date cuenta que cada día tienes de nuevo esa oportunidad, esas 24 horas, ese regalo nuevo cada día para experimentar, para expresar, para compartir, para descubrir, para crear, para entrenarte cada día. [Música] Vive cada día con consciencia y descubrirás el valor que tiene tu vida. Cada momento encierra secretos, cada momento encierra magia, cada momento es un momento de experiencia. La vida no está fuera, la vida está dentro de ti. [Música]
Y ahora, observa dónde puedes dar más valor a tu vida. Sigue manteniendo esa visión de pájaro desde arriba, de forma desapegada. ¿Qué es lo que le quita valor a tu vida? ¿Por qué le quitas valor a tu vida? Cambia eso. La espiritualidad es [Música] percibir la vida, percibierte a ti, percibir lo que ocurre en la vida de una forma constructiva y beneficiosa. No dejarte atrapar por las apariencias, sino saber observar y ver el secreto escondido detrás de esas apariencias. ¿Qué necesitas soltar? ¿Qué necesitas incorporar en tu vida? [Música] ¿Qué necesitas para valorar más todavía tu vida tal y como es? No pienses en cambios externos, piensa en tu interior. [Música] ¿Qué pensamientos necesitas cambiar? ¿Qué creencias necesitas soltar? ¿Qué actitudes necesitas desprenderte de ellas? Cada momento es una oportunidad para cambiar, para valorar, para experimentar, para descubrir. Date cuenta el valor de tu vida. [Música] [Música] [Música] [Música] [Música]
Y ahora, como ese pájaro, vuela más alto. Vuela más alto que el sol y la luna, que las estrellas, que los planetas. Es un pájaro mágico. Vuela. [Música] A otro mundo, a un mundo de luz, a un mundo de silencio, a un mundo de energía. [Música] Y sumérgete en ese mundo. [Música] Absoluta paz, un completo silencio. Estás más allá de este mundo. [Música] Esa experiencia también es parte de la vida. [Música] Porque eres consciente. [Música] [Música] [Música] Solo hay luz, solo hay paz y una absoluta quietud. Es otro mundo. [Música] Es el mundo del silencio. [Música] Cuando valoras la vida, valoras el silencio. [Música] [Música] En el silencio hay espacio para crear. [Música] El silencio y paz. [Música] En el silencio hay vida. En el ruido nos perdemos. En el silencio nos encontramos. [Música] [Música]
Y en ese mundo de silencio, puedes sentir la presencia de otro ser que llena tu vida de más valor todavía. Un ser de luz, un ser que te transmite amor y paz. Un maravilloso ser que llena tu vida de más valor. Conecta con esa luz. Mantente ahí. Llena este momento de luz. [Música] Llena tu vida de esta luz divina. [Música] Y te darás cuenta que tu vida tendrá más valor. [Música] Será una vida valiosa. [Música] Sigue llenando tu vida de luz. [Música] Sigue dando más valor a tu vida. [Música] Y sigue disfrutando de este momento y de esta experiencia. Es parte de tu vida. Está ocurriendo ahora, en este momento, en tu mente.
Y ahora, comparte esa luz con el mundo. Haz que la vida de otros también sea valiosa. Comparte esa luz. [Música] Llena de luz la vida de otros con tu mente, con tu corazón. Regala esta luz. [Música] Y ahora, prepárate para ir regresando. Mueve ligeramente todo tu cuerpo. Conecta de nuevo con el momento presente. Conecta con tu cuerpo. Conecta con tu respiración. Respira profundamente y regresa. Muy bien.
Una de las sensaciones que da más satisfacción es la sensación de volar. Volar con avión o bueno, aquí le da miedo, pero la sensación de ir por encima. Y a veces tenemos sueños, ¿no? De que volamos y es una sensación muy, muy especial. Entonces, os invito a crear esta experiencia de volar de tanto en tanto y ver la vida desde arriba y valorar todo lo que está ocurriendo. Todo. Cuando hablamos de entrenamiento, entendemos que todo es bueno. Yo me acuerdo y bueno, me vienen a la mente diferentes situaciones, pero recuerdo ese programa que seleccionaban a cantantes jóvenes y los seleccionaban. Y entonces, durante un tiempo, les entrenaban. No me acuerdo cómo se llamaba, pero muy famoso, ¿no? Algo de "Triunfo", ¿verdad? Operación Triunfo, exacto. Y luego filmaban todo lo que ocurría porque les pagaban todo, ¿no? Este, pero claro, era duro a veces. Algunos lloraban porque no les salía como algunos profesores eran más exigentes. Pero luego muchos de ellos han sido muy famosos y luego han tenido mucho éxito y han sido muy contentos, muy satisfechos, ¿no? De todo el esfuerzo que hicieron. Pero para llegar a cantar, tenían que tener profesores que que les exigieran, tenían que tener una disciplina de vida, tenía que tener un orden, tenían que tener una renuncia, de alguna forma, a otras cosas. Pero ahí estaban, ¿no?
Entonces, la vida tiene esos entrenamientos. A veces hay que soltar algo, a veces hay que dejar algo, a veces hay que aceptar un momento un poco de más intensidad. Y otras veces, de repente, todo funciona, todo fluye. Bueno, también hay que aceptarlo. Pero no esperar que siempre sea así. Entonces, te das cuenta de lo valiosa que es la vida, el entrenamiento tan espontáneo y natural que nos da constantemente. Pero esa es la posición en la que tengo que estar. Todo ese entrenamiento para algo mejor. Todo es un entrenamiento para que yo consiga todavía más experiencias, pueda compartirlas y me sienta más lleno y más pleno. Todo en la vida, todo, todo, todo, todo, no hay nada que sea una excepción. Pero tenéis que sentirlo, aceptarlo, integrarlo, abrazarlo. Muy bien.
Pues seguimos todos juntos avanzando en este camino, progresando y disfrutando. Oh, Santi.