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Así traficamos Cøcaína desde CUBA por un plan de Fidel y Raúl Castro: Carlos Lehder revela detalles

Más Allá del Silencio Podcast40:11

Transcription

Este libro de Carlos Leder, "Vida y muerte del cartel de Medellín", naturalmente ya ha sido traducido al inglés, "Life and Death of the Medelline Cartel". Absolutamente interesante. Y le hago esta pequeña propaganda porque ya naturalmente lo pueden conseguir en Amazon, entre otros, y es porque tiene muchos, pero muchos datos interesantes y unas historias que realmente valen la pena.

Entre ellas, cómo Carlos Leder logró penetrar al gobierno castrista, al gobierno comunista de Cuba, y no solamente este gobierno, sino también a la revolución sandinista, entre otros. Y vamos a hablar de ese tema que es fascinante. Carlos, gracias.

Gracias a ti. ¿Cómo llegas a Cuba? Estando yo en las Bahamas, recibí una invitación para visitar a Cuba a través de una doctora norteamericana de origen cubano. Inicialmente le respondí y aproximadamente 60 días más tarde, eh, la doctora cubana me acompañó en mi avión desde Colombia a La Habana, Cuba, y donde aterrizamos, autorizados por el gobierno de la familia Castro. Yo no sabía mucho, y lo relato en mucho más detalle en el libro, y qué querían, eh, eh, la dictadura conmigo, porque pues obvio, allá para yo entrar en mi avión privado y ser recibido por altos funcionarios cubanos, eh, de rango militar, eh, eso la autorización tenía que venir desde la cúpula.

Pronto establecí que ellos estaban interesados en montar una ruta de tráfico de cocaína a través de Cuba, pero no solamente montar la ruta, sino establecer toda una organización de ellos, no de los colombianos, sino de ellos, es decir, aprender de nosotros y ellos mismos traficar, transportar, enviar, contrabandear a Estados Unidos, lo cual les resultó un error gravísimo porque pues ellos de capitalista tienen muy poquito. Entonces, yo estuve, eh, con ellos reunido con el, eh, eh, coronel Tony de la Guardia. Él fue el que nos recibió. Él, Tony de la Guardia, me recibió en el aeropuerto y de ahí, y y ahí estaba yo con la conexión de ellos, que era la doctora cubana americana.

Muchas cosas como cristiano, claro, como colombiano y hombre libre, eh, eh, que habían en Cuba, me quedaba yo pues perplejo del del estatus tan deprimente que era Cuba, eh, de saber que existía un ejército ruso, cuando eso Rusia le pagaba a Cuba, ya no la Unión Soviética. La Unión Soviética se diluyó. Sin embargo, la dictadura o la monarquía comunista de los Castro perseveró y el sitio era sumamente deprimente y deprimente en todo sentido, hasta para farmacias no existían, no sea hoy día, pero, eh, joyerías, eso eso no saben ni qué es.

¿Qué año era? 1981. Tengo unas fotos, eh, que te las voy a enviar. Y es, eh, mi persona en la Bodeguita del Medio, que casi todos los famosos van o no famosos, pero van allá y firman en la pared. Y yo, a los 24, 25 años de edad, estuve allá en la Bodeguita del Medio junto con agentes de seguridad del estado de Cuba, que eran los que me movían y firmé, eh, la pared. Carl.

Posteriormente, en los acontecimientos en Cuba, eh, la posición de ellos era que me ofrecieron una isla que se llama Cayo Largo para que yo estableciera allí, con hangares, aviones, etcétera, un trampolín para descargar la cocaína de nosotros los colombianos, descargarla allí del Cartel de Medellín. Del Cartel de Medellín. Y de allí movilizarla. Pero discrepamos porque yo era uno de los más exitosos contrabandistas de Colombia y ellos no la conocían. Ellos querían controlar, como todos los comunistas, controlar todo. Eh, lo cual inclusive llegaron a los ridículos de ofrecerme, que yo le comenté a Pablo y a Gustavo, Pablo Escobar, Pablo Escobar, a Gustavo Gaviria, al primo Pablo y a Rodríguez Gacha, al Mexicano Rodríguez, eh, de que me ofrecieron los bancos cubanos para nosotros traer los dólares. Es decir, ellos estaban totalmente ignorantes de de la situación de cómo funciona. Ni pensar de una consignación de un banco cubano, que del banco cubano envíe un cheque a un banco colombiano o algo así. Eso es eso no camina, eso no funciona.

De que sigas un paréntesis para aquellas personas que no son colombianas y que de pronto quieren saber un poquito más de Carlos Leder. Cuenta sobre cómo tú ya tenías consolidada y habías consolidado una isla en las Bahamas para llevar a cabo la operación hacia Estados Unidos y en esa época ya habías sido perseguido por la DEA, ¿cierto?

Entonces, sí, estaba en la lista negra de ellos. Sí. Eh, inicialmente en el año 78, eh, yo había logrado comprar, eh, con mi pasaporte alemán, una isla en las Bahamas, no como colombiano. Con mi pasaporte alemán formé una compañía, una empresa y a través de la empresa logré que me aprobaran la compra de una isla privada. Desde allí monté toda la infraestructura para movilizar la aeronáuticamente y navalmente en lanchas. Para ello equipé la isla con hangares para los aviones que estuvieran cubiertos, eh, camiones con la gasolina. Allí operé gracias a la complacencia y la protección del primer ministro Linden Pindling, el primer ministro de las Bahamas, eh, su asesor Banister, Mr. Banister, eh, quien venía una vez al mes a la isla a recoger el dinero que yo le pagaba.

¿Cuánto era? Eran $150,000 al mes. Debido a ello, los servicios de inteligencia cubanos captaron mi existencia de las Bahamas y se interesaron en ofrecerme algo así como el mismo tipo de servicio. Eso fue lo que aconteció, porque cuando ellos me ofrecieron ese servicio fue cuando ya me tocó retirarme, que el primer ministro de las Bahamas me dijo, "Carlos, tienes 30 días para irte porque ya la situación no se, no lo puedo proteger más porque ya firmamos un tratado con los Estados Unidos que se llama de defensa mutua."

Eso dijo el primer ministro. Eso me dijo el primer ministro. Entonces, ya las fuerzas de Estados Unidos y sobre todo la DEA podía entrar a aguas y territorio bahamense. Entonces, al yo ausentarme ya de las Bahamas, como dicen los blue, apareció el gobierno, venga, trabaje con nosotros. Esa es la coincidencia factual.

Y de ahí, ¿qué? El gobierno, eh, eh, de Cuba, el coronel de la Guardia, me llevó en un avión del gobierno cubano a Cayo Largo y vi la isla. ¿Cómo era la isla? Cayo Largo. Sí, Cayo Largo. Más pequeña que Norman, la isla que yo tenía en las Bahamas, pero tenía pista pavimentada. Tenía un hotel vacío. Parte del arreglo, ellos me entregarían un piso del hotel para mi, para mi, eh, tripulación, trabajadores. Yo regresé a Medellín, reporté, nos reunimos con Pablo, con Gustavo Gaviria y nos reunimos con Gacha. Y Gacha era muy celoso en el sentido de que Gacha tenía algunos amigos militares, porque Gacha fue uno de los que más, eh, colaboró con para organizar las autodefensas contra el ataque de las FARC, contra ganaderos, agricultores en el Magdalena Medio. Gacha tenía mucha dedicación y experiencia en como esmeraldero, porque fue el esmeraldero, en ponerle una barrera a las FARC y al comunismo. Era anticomunista. Totalmente. Anticomunista. Yo también. Yo soy anticomunista.

Entonces, volviendo a Cuba, regresé, les expliqué la cuestión y Gacha enfatizaba, decía, "Mucho cuidado con esos negocios con Cuba porque eso nos va a poner en jaque si el ejército se da cuenta, corta relaciones conmigo", decía Gacha, "con él". El ejército colombiano. El ejército colombiano, porque el ejército colombiano estaba en continua guerra por muchísimos años contra los movimientos guerrilleros comunistas.

¿Qué dijo la cúpula del Cartel de Medellín cuando usted les contó? Gustavo era el más interesado y Pablo también estaba preocupado porque Pablo tenía conexiones políticas de que nada de de Cuba se fuese a ser revelado en público porque en realidad iba a estigmatizarnos. Le dieron luz verde. Me dieron luz verde para retornar a Cuba. Una de las razones que motivaron también mi ida fue porque yo ya había perdido las Bahamas.

La segunda vez que fui les presenté, les dije, "Tengo un avión anfibio, acuatiza en el mar. Eh, quiero traerlo para volar a la Bahía de Camawey, desde la isla, eh, Cayo Largo a Camawey, o sea, ya atravesando Cuba y al frente queda territorio de la Florida. Sí. Y al frente queda el territorio de las Bahamas. Entonces yo les expliqué y les dije y les recalqué el único proyecto que yo tengo es transportar a través de Cuba hacia las Islas Bahamas. Ya en las Islas Bahamas, ya los norteamericanos vendrán a recoger una mercancía, una que no saben que procedió por Cuba. Eso es como funciona.

Regresé y muy pendiente de la cuestión, comencé a comunicarme. En eso no había teléfonos inteligentes. Por fax era que me comunicaba con el comandante Tony de la Guardia. Y finalmente yo llegué a la conclusión de que el negocio, yo por lo menos no me iba a meter en eso. Yo no necesitaba eso. Yo tenía una gran fortuna. Teníamos Panamá, teníamos a Noriega por Panamá. Listo, no más. Y le dije a Pablo, mira, yo no cuente más conmigo para esto. Y el avión, le contesté a De la Guardia, el avión anfibio, efectivamente se lo voy a mandar, pero se lo voy a regalar a ustedes para que ustedes hagan lo que quieran. Años más tarde, yo, preso norteamericano, cogí un periódico que llegó y miro y a Tony de la Guardia, al patrón del, o al jefe del, general Ochoa, a otros cuatro o cinco más, el gobierno de Cuba los había fusilado por, antes por con Pablo Escobar Gaviria.

Dame tu versión y ya me cuentas eso que me parece fascinante. Y en esa segunda visita, en tu libro dices que pides una cita con el jefe de el coronel Tony de la Guardia. ¿Y qué pasó ahí? Siguiendo las instrucciones de lo que hoy hemos decidido en Medellín, eh, como narcos, es, ¿qué tan alto es el poder que te está otorgando esta posibilidad? Queremos saber. Como yo tenía el negocio con el primer ministro de las Bahamas, no con el teniente, no sé. Entonces, eso le exigí a Tony. Le dije, "Mira, todo esto está muy bien. Todo lo que usted propone va a tener la plata, va a tener millones de dólares que necesita, pero necesito conocer a sus superiores." Y entonces, al principio se impactó, se retractó, no sabía, eh, no sabía cómo proceder, pero consultó y muy pronto me dijo, "Lo van a recibir." Y me llevaron a un sitio, no, no sabría dónde fue, pero un sitio, eh, eh, militar. Y ese día Tony, que andaba de civil, se vistió de militar para ir conmigo y yo fui y me requisaron y me desnudaron y que no tenía armas de nada. Y me llevaron a un sitio donde esperé y llegó el comandante en jefe Raúl Castro, el hermano de Fidel, el hermano de Fidel Castro. Eh, fue muy parco, muy frío, muy, eh, muy esporádico en en el saludo y sin mirarme mucho recitó dos o tres frases de la revolución.

¿Qué dijo? Eh, y bienvenido a Cuba. Eh, estamos más o menos, eh, eh, bloqueados por el imperialismo Yankee, eh, pero estamos triunfando. Eh, cuatro o cinco eslóganes de esos de la revolución y mucho gusto, disfrute. Que ha despedido. Ya, ya Tony me había preparado, son 4 minutos que vas a estar con esta persona, te va a saludar. No digas tu nombre, me dijo. Yo no dije mi nombre, pero era obvio de que cumplía con los requisitos que en Medellín conocieron a los comandantes de, pues, a los jefes de Cuba. Sí. O sea, de que cualquier negocio que hiciéramos con Tony de la Guardia, eso venía desde arriba fidedignamente. Sí. No era una cuestión de que entre un grupillo de sargentos o coroneles habían tramado para hacer ganar una plata. No había garantía.

Raúl Castro, me supongo, sabía quién era usted y por qué llegaba ahí. Total, total. Yo soy una inteligencia total de las mejores del mundo. Todo cabeza allí en ese edificio tenían que haber por lo menos 200 o 300 militares armados hasta los dientes. Yo, pues, él no se iba a presentar ante mí a no ser de que y que tenía intereses financieros.

Y después de la reunión con Raúl Castro, ¿qué pasa? Ellos qué le estaban pidiendo a ustedes y cómo era el negocio? El negocio era, nosotros les íbamos a pagar, eh, millones de dólares por cada cargamento de cocaína que pasara. ¿Cuánto por cada kilo? Más o menos $1,000 por kilo. Estamos hablando, pues, de unas cifras, eh, sustanciales. Posteriormente, posteriormente, eh, con las comunicaciones que me hizo, por ejemplo, una de las de los comunicados de, eh, de la Guardia fue, "Carlos, nosotros queremos que sus pilotos del anfibio nos entrenen unos cubanos para que los cubanos vuelen el avión anfibio." Claro, todo en clave, ¿no? Pues por fax hablamos de turismo.

Entonces, yo ya vi como experto en en la movimientos, ya vi que lo que ellos envisionaban o tenían planificado era ellos recibirían, lo que ellos recibirían la cocaína. Ellos mismos, con la gente que conociesen, inclusive en Miami, llevarían la cocaína a Estados Unidos y entonces ganarían mucho más sobre el negocio.

Hablas en tu libro que había una clave para cuando ustedes hablaran de Cuba. Canela, canela, canela era, pero esto era entre nosotros con Pablo, eso no, no en el fax. En el fax hablamos de turismo, turistas, turistas, pero canela era el código que utilizábamos nosotros para referirnos a ese proyecto.

Hablas en el avión que también la torre de control del aeropuerto de La Habana, de José Martín, le daban ¿qué? Nos daba un número de matrícula de avión cubano. Entonces, cuando mi avión aproximaba a Cuba, llamaba como si fuese un avión de matrícula cubana, porque allí tienes tú ahí mismo la base militar de Guantánamo que escucha todo. Entonces, si ellos escuchan que es un avión cubano que está llegando a Cuba, nada, pero dice HK, dice, "Oh, oh, oh, oh, un momentico, ¿quién es?" Oh, no, ese es el Leder. El sumario, el resultado fue que yo vi después de, fue que Gustavo Gaviria y claro, don Pablo, e, comenzaron a exportar hacia Cuba, eh, muchas toneladas de cocaína y los cubanos que no sabían de eso utilizaban lancheros cubanos que venían al Mariel, ahí los llenaban directo a Miami. Pues yo, como antiguo contrabandista de cocaína, sé que los norteamericanos esa ruta ellos la están viendo que está ocurriendo. No están haciendo nada porque tienen otras prioridades militares, pues, pero están apuntando y más temprano que tarde, venga para acá. Cogieron una cantidad de de lancheros y le di, "Quiere hacer 15, 20 años de cárcel." Quiere contarnos la historia y ellos le contaron la historia. Ellos, esos, esos cubanos cooperaron con la DEA y el Departamento de Justicia de Estados Unidos, confirmando que habían traído toneladas y toneladas y toneladas de cocaína directamente de Cuba para Miami, para y conducido, protegido y enviado por militares cubanos.

Ahí ya te habían extraditado a Estados Unidos. Total, llevaba varios años preso. O sea, que ese negocio Cuba, Raúl Castro, la cúpula comunista lo llevó a cabo. 100%. Claro. Y lo llevó a cabo, a tal punto de que la DEA tenía tanta evidencia contra Raúl Castro que la presentó a un gran jurado en Miami. Cuando la dictadura castrocomunista, la familia Castro se entera de eso, sí. Entonces comienza, eh, el pánico de que bueno, ¿qué vamos a hacer? Entonces le echaron, como decimos nosotros, toda el agua sucia a los militares que habían trabajado en ese operativo ordenado por los Castro y los fusilaron.

¿Estás hablando, Carlos, de lo que llamó el gobierno cubano y lo televisó la causa número uno? Eh, en donde acusaban al general Arnaldo Ochoa, que era muy condecorado en Cuba, y también a Tony de la Guardia y a otras personas de que ellos habían hecho esto, pero supuestamente los hermanos Castro no y se lavaron las manos. Cuéntanos sobre eso.

¿Conociste a Arnaldo Ochoa? No, al al general Ochoa no lo conocí. Eh, conocía Raúl Castro y a Tony de la Guardia. Tony de la Guardia todo el tiempo estaba conmigo. Yo soy muy asiduo a relatar hechos que yo haya protagonizado y haya visto con estos ojos. Lo que yo les relato del fusilamiento de estos personajes que yo conocí, eh, y el encarcelamiento del chofer que nos movilizó, que tengo la foto de él, estoy con él en la Bodeguita del Medio con el chofer de seguridad del estado que nos está moviendo por Cuba, Rolando, creo que se llama, Rolando, eh, y ahí salen el periódico yo, y Rolando recibió 6 años de prisión. Yo, ese es Rolando, el que nos el de seguridad del estado que manejaba el vehículo para pasear. Bueno, entonces yo relato es eso que leí, pero yo ya estaba preso en Estados Unidos, o sea, sobre eso no le doy mayor aseguramiento, pero sí sé porque yo era, estaba, eh, ya, eh, eh, en el programa de testigos federales protegidos de Estados Unidos en la prisión, una prisión especial, sin nombre. Te digo de que hubo un gran jurado en Miami donde le iban a hacer cargos al comandante Raúl Castro por el tráfico. No participé yo en ello, sino los lancheros que fueron pillados trayendo cocaína y algunos funcionarios o exfuncionarios cubanos. Eh, lo interesante para cerrar ese capítulo es lo que yo sé es que hubo elecciones en Estados Unidos. El presidente George Bush, que estaba para ser reelecto, perdió la elección y subió Bill Clinton, los demócratas. Nunca hubo gran jurado más. Ahí se acabó. Nunca procedieron a hacerle el indictment, la acusación formal al gobierno.

Y de ahí saltemos a Nicaragua, también la revolución sandinista, ¿cómo llegas a Nicaragua y ellos qué te pedían y cuál era tu contacto? Robert Vesco, mi amigo de las Bahamas, eh, vivía temporalmente en Managua porque en Granada la cosa se había puesto difícil. Eventualmente, tú sabes de que Estados Unidos invadió Granada. Entonces él se vino más y se se radicó en Managua, Nicaragua, y lo recibió el ministro Tomás Borge, a quien conocí. Entonces, Vesco me invitó a que lo visitara en Nicaragua para negocios. Para negocios. Fui a Nicaragua, me recibió el gobierno, pues funcionarios del gobierno, eh, nicaragüense.

Perdóname, Carlos, antes de continuar, déjame dar contexto. Robert Vesco fue un banquero que huyó de Estados Unidos con más de 220 millones de dólares y buscó refugio en países como Costa Rica, las Bahamas, Granada, Nicaragua y Cuba, en donde finalmente perdió su fortuna y murió en el 2007, maltratado y abandonado por la dictadura castrista. Continúa. Y Vesco vivía en una mansión y es eso fue como yo estuve, estuve en dos o tres días con Vesco y él quería mover un dinero y que para Colombia. Dije, "No, no, que abrir un negocio en, no, no se meta en eso, que Colombia, eh, no come cuento de eso, ni ni es decir, él estaba muy como si nosotros, caliente, es decir, buscado, pues, uno de los futuros más buscados por Estados Unidos." Anyway, de todas maneras, él ya finalmente de ahí vio que Nicaragua era muy, tenía la contra, tenía la lucha de la contra en Honduras y él se vio como muy expuesto. De todas maneras, él terminó en La Habana. Eh, esa fue mi conexión con Nicaragua.

Y entonces, ¿conoces a Tomás Borge? Muy influyente, sandinista, ministro. Y ahí, ¿qué pasa? ¿Qué querían ellos? O no, no. En en ese viaje no, no hay ningún negocio. Después, cuando Pablo acomete la bestialidad, eh, de Pablo Escobar y el ministro Lara Bonilla, el presidente Belisario Betancur, esa noche o al otro día firmó mi extradición a Estados Unidos. Firmó mi extradición, que la tenía en escritorial, pero nunca le había firmado. Eso a mí me tocó huir y entonces, pero yo, pues, a Panamá. Yo, pues, no me voy a ir a Panamá, ya está Pablo. Entonces yo me fui, me contacté con Tomás Borge, me dijo, "Véngase para acá." Yo me fui para Nicaragua y en Nicaragua, eh, 7 meses allá, me llevé mi mujer, eh, y y de ahí ella quedó embarazada y regresó a Colombia y tuvo mi hijo. En Nicaragua me propusieron negocios. ¿Qué negocios? Y como trampolín hacia México, por ejemplo, de que llegaban los aviones, llegarían los aviones colombianos allí y de ahí irían a México, descargarían sin necesidad de echar gasolina, regresarían a Nicaragua y de ahí a Colombia. Pero en ese momento, con ese demencial acto, eh, eh, de Pablo, que en realidad, pues, eh, paralizó toda la el movimiento porque me estaban persiguiendo a todos, extraditado, no extraditado.

Borge te exigió dinero o sí. Y Carates no era, era a cambio de dólares. Necesitamos todos los dólares que que usted nos pueda conseguir por tu estadía en Nicaragua. ¿Te cobraron algo? No, no, ellos, pues, no les vale nada porque las casas donde nosotros estábamos eran casas confiscadas a gente que había preferido irse a vivir a Miami. Entonces, a los 90 días si el señor había dejado la casa sola, el gobierno la cogía y la compraba por 1,000 o recuerdo comunistas, ¿no? Entonces, aquí, pero si le regalé a Borge dos aviones, no sin cocinas, nada, dos aviones. Vea, necesitamos un avión y tenga dos, eh, de matrícula norteamericana, los de Miami.

Y estando en Nicaragua, protegido por el gobierno sandinista, llega Pablo Escobar y llega el Mexicano. Cuéntanos sobre eso. Oh, tremendo episodio. Eso no estaba en mi agenda, eh, en ese momento en Nicaragua. Entonces vino un comandante que venía con Borge, "Carlos, Carlos, ¿tienes usted problemas con Pablo Escobar?" Le dije, "No, no problema." Digo, "¿Usted cree que Pablo Escobar le interesa venir a Nicaragua?" Él vive muy cómodo en Panamá. Le dio a esta ciudadanía panameña. Carlos, Pablo Escobar está aquí con... Sí, aquí está. Ah, bueno, si está. Yo quiero conversar con él. Yo quiero conversar con Pablo. Bueno, eso lo vamos a ver.

Entonces me reuní con Pablo y lo detallo en el libro. Eh, uno de los factores que que enumero y cito y es Pablo, en cierta forma, era un depredador. Por donde pasaba había incendio, por donde pasaba había destrucción, por donde pasaba había muertos. Imagínese que Pablo contrató a un piloto norteamericano llamado Barry Seal para que viniera a Nicaragua y llevara cocaína a Estados Unidos. Lo que Pablo no sabía era que este piloto trabajaba para la inteligencia norteamericana, para la DEA. Ya lo habían pillado con la cocaína y estaba cooperando.

Entonces ahí está el famoso episodio que salió en todos los periódicos del mundo, donde yo no tenía nada que ver con eso, pero Pablo tenía tonelada y media en Nicaragua. La montaron en un avión de carga que trajo Barry Seal y tenía cámaras el avión, cámaras de la DEA, filmando a Pablo cargando bultos de cocaína. Y ahí se ve también a Rodríguez Gacha, no cargando nada, sino ahí parado. Y cuando eso está la gran polémica de que si Estados Unidos y la Contra nicaragüense en Honduras van a invadir a Nicaragua. Entonces el presidente Ronald Reagan, como a los dos o tres días, sale, da una conferencia de prensa y muestra la foto de Pablo Escobar cargando en un aeropuerto militar de Nicaragua. Dice, "Mira, esto es lo que está haciendo el gobierno." A ver, datos históricos, históricos y medios, pero yo no tuve absolutamente nada que ver con ello porque donde me hubieran preguntado yo, ¿cómo se les va a ocurrir traer un norteamericano que no sabemos? Pues es norteamericano, ¿cómo lo va a traer aquí a Nicaragua a cargar? Pero yo, pues, a mí no me consultaron nada de ello.

Y ahí, ¿qué pasó con el gobierno sandinista que se sintió descubierto o y qué pasó con ustedes? Eh, y el Mexicano también estaba ahí, ¿cierto? El Mexicano estaba ahí parado. Entonces, estuvo de buenas Pablo que que los sandinistas decidieron decirle simplemente, "Es mejor que te vayas de Nicaragua. Tomás Borge, muchas gracias, este, pero no lo podemos tener aquí más." Entonces, ya cuando Pablo llegó a Colombia, pues, eh, ya los sandinistas pudieron decir, bueno, él pasó por aquí, pero aquí no está. Y los gringos, los norteamericanos confirmaron, sí, él está aquí en Colombia. O sea, así fue como se salvó la vida. No, no lo entregaron a los americanos o no lo hubieran podido entregar. O claro, tiene toda la razón Estados Unidos. Aquí está el, está el cadáver. Eh, si estaban jugando la guerra entre Estados Unidos y Nicaragua. O sea, lo que te digo es que Pablo era una persona de múltiples personalidades y resultaba al creando unas situaciones insolventes, insólitas. Mira cómo se le ocurre al ministro de justicia de Colombia. Ministro de justicia no muerde. Ladra, pero no muerde. En esa época no era un peligro para él, no una amenaza para nadie. Y él, ese era el Pablo Escobar que conocimos, donde varios me trataron de asesinar, eh, y no más narcos que cualquier otro narco en la historia de Colombia.

Y ya voy a terminar. En tu libro relatas que Pablo llega a Nicaragua porque se salvó de que el general Noriega se lo entregara a los gringos. Palabras de Pablo para mis oídos. Eso me dijo Pablo. Y al Mexicano llegó con el Mexicano. El Mexicano y el hermano del Mexicano llegaron. Por nada los hubieran enviado a Estados Unidos. Pues según las palabras de Pablo de que Noriega en ese momento estaba en París, le gustaba mucho ir al Moulin Rouge, eh, en París, el cabaret donde las muchachas salen con sus piernitas al aire y como diciendo, "Yo soy Pilatos." Pero los del SID se llamaba un coronel panameño que apreciaba mucho a Pablo y se iba a ganar muchos millones de dólares con Pablo. Entonces, según Pablo, según Pablo, del Sid vino y le dijo, "Piérdanse, que Noriega acordó con la DEA entregarlos a ustedes." Entonces se fueron de noche al aeropuerto Paitilla de la ciudad de Panamá y el Mexicano, que no estaba con ellos, no estaba, venga, venga, vámonos. Y era un avión grande, tenía el Mexicano, tenía un avión grande y ahí se montaron todos y cayeron en Nicaragua. Se salvó Pablo Escobar. Se salvó en ese momento de que Noriega. Noriega, por ejemplo, un dato curioso, pero histórico, en el juicio le tenían 27 millones a Noriega confiscados, eh, el FBI, por decir, en una cuenta. Entonces, en el juicio yo estaba ahí, Noriega pedía que le devolvieran esos 27 millones de dólares porque era plata que la CIA le había pagado porque él era espía para la CIA en contra de Fidel Castro. Le digo porque lo oí. Noriega era un espía pago de, no sé, de alguna agencia norteamericana y quién sabe qué oferta le hizo la agencia y dijo, "Sí, yo se los entrego." Y Noriega inclusive le estaba dando armamento a la Contra en Honduras. Desde Panamá volaban el armamento desde, bueno, se factores de esos que uno en ese mundo de clandestinidad, de secreto, descubre.

Pero al final Pablo, casi proféticamente, continúa diciendo, "Prefiero una tumba en Colombia que una cárcel en los Estados Unidos."

Eso lo escuchaste tú. Eso lo decía él frecuente. Yo, Carlos Leder, eh, hoy mi corazón palpita y me dice, "Prefiero ser un perro vivo que un león muerto."

Gracias, Carlos, muy amable. Un privilegio.

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