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El libro rojo, Especies amenazadas - Aves, al límite de la ciudad

Canal Once23:48

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El Valle de México fue naturalmente una enorme cuenca lacustre. Los cronistas del viejo mundo nos dan cuenta de la riqueza en flora y fauna que abundaba en estas tierras, logrando hacer un inventario ilustrado de la biodiversidad de este país, entre otros, de las aves endémicas y migratorias en el gran lago de Texcoco, así como de las que habitaban en los pastizales y matorrales de las serranías que circundan a la ciudad de México.

Pero a través de los años, la ciudad creció de manera desordenada y descomunal, hasta convertirse en la urbe más grande y poblada del mundo. Devoró los bosques aledaños al valle y desecó sus lagos y lagunas. El antiguo paraíso quedó reducido a su mínima expresión.

Para las aves como el pato mexicano y el gorrión serrano, sus hábitats se redujeron de forma alarmante y hoy en día el crecimiento de una ciudad que no respeta sus áreas naturales las ha llevado al libro rojo de especies en peligro de extinción. Y esta es su historia. Aves al límite de la ciudad.

Para los españoles que se han adentrado a las tierras de este nuevo continente, todo fue sorprendente. El clima, las montañas y volcanes, la exuberante vegetación, los grandes lagos y la extraordinaria abundancia de especies de aves del Valle de México. Formas, colores, olores y sonidos totalmente nuevos que intentaron traducir en palabras en sus largas crónicas al reino de España.

El antiguo lago de Texcoco ocupaba cerca de 1000 km² junto con otros cinco lagos que recibían las aguas de 12 ríos. Este sistema lacustre proveía de peces y aves a los lugareños de pueblos vecinos y a los de la gran Tenochtitlán. Hernán Cortés afirmaba que en Tlatelolco se vendían todos los linajes de aves que hay en la tierra, impresionado por la gran variedad de especies que encontró en los puestos.

Actualmente, en Texcoco se han recuperado 1700 hectáreas de lago y 2000 de charcas estacionales en las que se calcula un arribo anual de 150,000 aves migratorias, haciendo de este lugar un sitio clave en su reproducción, alimentación y reposo después de volar desde Alaska, Canadá y el norte de Estados Unidos en su larga travesía invernal hacia el sur. En Texcoco habita un pato único de la región, un ave que no es migratoria, que nace y se reproduce en este lugar: el pato mexicano.

También conocido como pato triguero o nixtamalero, es una especie endémica de México que ha vivido desde tiempos remotos en las inmediaciones del lago de Texcoco. Mientras está nadando, sumerge la cabeza para encontrar pequeños invertebrados, larvas e insectos que forman parte de su alimentación junto con hojas de plantas acuáticas y semillas de pastos y cebadillas del entorno. Sus ejemplares llegan a medir hasta 50 cm. Tienen plumas cafés en el dorso, que en el pecho se pigmentan más oscuras formando una U en cada pluma. Cuando vuelan es notorio su distintivo color púrpura iridiscente en el espejo de las alas. Solo en invierno, que es época previa al apareamiento, los machos adquieren mayor coloración en su plumaje para atraer a las hembras. La pareja de patos solo se reproduce una vez al año y buscan el lugar adecuado para anidar entre los acates y tules que crecen en la orilla del lago.

Bueno, aquí en la zona se encuentra distribuido en las zonas de tulares y en el pastizal inundado. Aquí es donde establece sus áreas de nidación y normalmente el número de huevos en cada puesta es de siete a ocho huevos. Después de 24 días de estar incubando, salen los polluelos, los cuales utilizan las áreas de inundación para su alimentación y reposo. Después de dos o tres meses, los polluelos cambian de plumas y están listos para volar formando parvadas. Normalmente, de las nidadas sobrevive el 70%. Del 70 al 80% es la sobrevivencia del pato mexicano. Aquí sabemos que la población a nivel nacional está muy restringida, está poco abundante. De acuerdo a la norma ecológica, está categorizada como una especie en riesgo. Aquí los números poblacionales se han registrado alrededor de 150 patos.

El pato mexicano solo cambia de lugar a otro cercano en busca de alimento o mejores condiciones para sobrevivir. El hábitat de humedales en el lago de Texcoco lo comparten con otras aves, entre ellas un ave vadeadora, conocida popularmente como monjita por el color blanco y negro de su plumaje. Son aves adaptadas para vadear con sus largas patas las orillas del agua mientras picotean la superficie del barro en busca de insectos acuáticos y otros pequeños invertebrados que comen sin cesar. Su característico cuerpo, negro y blanco, mide entre 35 y 40 cm.

Los humedales son los ecosistemas más productivos del planeta en cuanto a biodiversidad. Por lo mismo, son zonas claves para la supervivencia de aves acuáticas, de anfibios, pequeños mamíferos y algunos peces, así como de plantas y árboles que integran un conjunto armónico, saludable y en equilibrio. Sin embargo, el avance de las zonas urbanas y la contaminación del agua, así como la tala, incendios y cambios de uso de suelo para volverlo agrícola y ganadero, han ido deteriorando este hermoso entorno hasta volverlo insuficiente para mantener a las aves que necesitan de sus bejucos, tules y pastos para anidar.

Por tanto, es de vital importancia la conservación del lago de Texcoco, hogar del pato mexicano y de otras aves residentes y migratorias que con su gran capacidad para adaptarse se reproducen y tienen sus crías desde hace cientos, tal vez miles de años en este sitio. La protección de este ecosistema puede revertir la severa amenaza que existe sobre el pato mexicano, que de ser muy abundante en el pasado y formar parte de la alimentación de los habitantes del Valle de México, hoy solo cuenta con 150 individuos en la región. Es por ello que se encuentra en el libro rojo de las especies en peligro de extinción.

No lejos de los cuerpos lacustres del Valle de México, en lo alto de las serranías circunvecinas, entre los pastizales y sacatones, encontramos a un ave canora que por su tamaño y colorido puede pasar desapercibida a la vista, pero que es indispensable por su importante función como controlador de las grandes poblaciones de insectos y como uno de los mejores preservadores de la flora de sus ecosistemas al propagar y dispersar semillas de algunas plantas. Se trata del gorrión serrano, que como el pato mexicano, se encuentra en el libro rojo de especies en peligro de extinción debido a la enorme presión que ejerce el crecimiento de la Ciudad de México sobre su ecosistema.

Como otras especies animales, utiliza el camuflaje para evadir a sus depredadores con sus alas cafés, un dorso jaspeado rojizo y el vientre blanquecino con un punto negro imita el color de los pastizales donde anida. Estamos en las inmediaciones de la estación La Cima, en el sur del Valle de México, estas montañas del eje volcánico que es el hábitat del gorrión serrano, que es una especie endémica de México, es decir, que es exclusiva de nuestro país. Es una especie que está fuertemente presionada, está muy amenazada de extinción. Hay una serie de factores que la amenazan. Estimamos que la población es probablemente menor a 2000 individuos, debido principalmente a la pérdida de hábitat. Como pueden ver, está tremendamente fragmentado. Una parte está dedicada a la agricultura, la agricultura temporal, y eso hace que se pierdan grandes extensiones del hábitat de la especie.

La población de gorriones es mayor durante las épocas templadas de marzo a junio y es menos frecuente de octubre a febrero. Comparte el territorio con otra especie de libro rojo, el conejo teporingo, único de este lugar que también se oculta entre los acatones para evitar a sus depredadores naturales como el halcón cola roja y no naturales como los perros ferales que los persiguen vorazmente. Es el hábitat del teporingo y del gorrión serrano y acabamos de ver una escena de depredación por perros ferales. Estaban persiguiendo un conejo común y afortunadamente no lo pudieron atrapar, pero ese es un problema de conservación muy serio para varias especies de la vida silvestre de esta zona: los perros y los animales domésticos que los cazan. Por ejemplo, el gorrión serrano anida adentro de los macollos, dentro del zacate, y es su forma de esconder su nido, pero pues un perro lo encuentra inmediatamente con su olfato y pues puede comerse a los pollitos que encuentre o los huevos que hay en ese momento, y es una nidada perdida para una pareja de gorriones. Y este también, por ejemplo, el sobrepastoreo, las vacas es muy fácil que se pasen entre los macollos, no solamente se acaban el macollo, sino que también pisotean y pueden matar a los gorrioncitos cuando están en el nivel.

A fines del siglo XIX y a principios del siglo XX tenían reportes del gorrión serrano ubicado en la Sierra Bolaños al norte de Jalisco, en las serranías de Durango y Morelos, en la cima y la zona de Milpalta en el Distrito Federal, donde es conocido como Zacapí. Ahora solo es posible encontrarlos en este lugar y en una pequeña región del estado de Durango. Una cosa muy interesante de este gorrión es que tiene una distribución disyunta, es decir, las poblaciones que están en México están separadas y están separadas por bastante distancia. La de México, la del sur del Valle de México, es quizá la población más grande. Calculemos que a lo mejor hay entre 2,000 parejas, un poquito más. La siguiente población que todavía tenemos registro de que sigue viva está en Durango y ahí se calcula que solamente quedan unas 40 parejas. Entonces creemos que no tiene mucho futuro la población de Durango y sabemos que había otra población en Jalisco, pero ya no se tienen registros recientes de esa población.

Se reproducen entre abril y septiembre. Generalmente ponen tres huevos que incuban durante dos semanas. Ambos padres se encargarán de cuidar a sus polluelos dos semanas más. El gorrión serrano vive entre 8 y 13 años en estado silvestre. Se alimentan de semillas, granos, así como de insectos y arañas. Su vuelo es bajo, un poco más arriba del nivel del pastizal, y su desplazamiento no es mayor a 100 m lineales.

También comparten el territorio con otro gorrión común que no está en el libro rojo. Es muy parecido, pero un poco más grande, de cola más larga y coloración levemente distinta. Solo expertos como el equipo de investigadores de la CONABIO los pueden distinguir con relativa facilidad. Hay otra especie aquí que es el borreón sacatonero, que es bastante más común. Se distingue porque tiene un antifaz negro muy evidente y es un poco más grande y tiene la cola más larga. El borreón serrano es chiquito, ya está. Sus características de comportamiento hacen que lo podamos distinguir a veces muy fácil. Es muy discreto, no le gusta que lo vean mucho, siempre está metiéndose en el sacatonal, hace vuelos cortitos y solamente sale cuando, por ejemplo, ahorita, como es época de reproducción, los machos se ponen a cantar en las puntas de los macollos, en las espigas, está cantando un buen rato, ya después se vuelve a esconder y así es como lo podemos identificar.

La Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, CONAVIO, junto con sociedades de ornitólogos nacionales e internacionales, además de instancias gubernamentales y centros de investigación de diferentes universidades, se han propuesto la tarea de observar, cuantificar y determinar las áreas donde viven estas especies, así como el número de individuos de cada una de ellas. De este modo, ahora se sabe que el hábitat del gorrión serrano se ha reducido a solo unas pequeñas zonas del Matorral Boscoso en Durango y otras más en Milpalta, Distrito Federal. No sabemos mucho de su éxito reproductivo. Es algo que tenemos que estudiar más a fondo para conocer las características de su sobrevivencia. Lo que sí sabemos es que requiere de hábitat relativamente bien conservado, requiere de pastizales en buen estado de conservación, no le gusta estar cerca de los árboles, entonces requiere este hábitat abierto en donde está el pastizal. Depende completamente del sacatonal y eso es lo que lo tiene en peligro porque el sacatonal está desapareciendo a una velocidad impresionante porque se lo están transformando para agricultura, para ganadería, y le queda cada vez menos y menos manchones de sacatonal disponible.

La deforestación, los incendios forestales, el cambio de uso de terreno para la agricultura y el pastoreo de cabras, borregos y vacas, así como el avance de las urbanizaciones, están acabando con un sistema ecológico propicio para que el gorrión serrano continúe viviendo. Su desaparición es signo inequívoco de la alteración por la naturaleza y una alarma para los humanos. Perder un eslabón de la cadena alimenticia desequilibra el resto de los seres que la formamos. Por estas razones, el gorrión zacatero serrano es una especie más que ingresa al libro rojo de los animales en peligro de extinción.

Regresemos al lugar del pato mexicano en la presa Nabor Carrillo y sus canales ubicados en el lago de Texcoco. Esta área ha sido protegida para la preservación del hábitat y biodiversidad y para evitar las tolvaneras que cubrían la Ciudad de México en épocas de secas. A partir de 1971, en la zona se empezaron a realizar diversas acciones de mejoramiento del ecosistema, ya que por la desecación del lago, esto se convirtió en una zona desértica. Sus suelos están característicamente constituidos por ser suelos salinos sódicos. Esto impidió el desarrollo de la vegetación y en este sitio se formó un gran desierto que generaba grandes problemas por tolvaneras hacia los habitantes de la Ciudad de México y los alrededores.

Estamos en verano y es plena época de reproducción. Mientras en el norte del continente la mayoría de especies de patos migratorios se reproducen y tienen a sus crías, las especies residentes como el pato mexicano se reproducen en los canales de la presa Nabor Carrillo y esconden sus huevos y crías en los pastizales lacustres. Ahí podemos observar también el cortejo de los patos payasitos, llamados así por el color azul celeste de su pico. Los machos pelean por las hembras y mueven los cuellos de forma amenazante para alejar a los otros machos. Esta especie puede llegar a tener más de 12 crías.

Y mientras los patos payasitos defienden a sus hembras y territorios contra otros machos de la misma especie, de manera más discreta y en las orillas de los canales, esta pareja de patos mexicanos regresa a su nido, que lo tienen bien escondido entre la vegetación ribereña. Observamos que es la hembra la que sube primero, después lo hace el macho. Al final se acercan a los polluelos escondidos al fondo de la vegetación para darles de comer.

Existe todavía una gran variedad de aves acuáticas que encuentran en esta reserva protegida del lago de Texcoco las condiciones ideales para alimentarse y reproducirse. Sin embargo, la amenaza es latente, ya que el avance estrepitoso de la ciudad no garantiza el volumen ni la limpieza de los escasos cuerpos de agua que aún subsisten. En Texcoco existe un programa de recuperación de especies prioritarias que la Conagua lleva a cabo junto con la organización Dumac para conservar las riquezas y diversidad de especies de la zona, así como levantar un inventario de las especies existentes y crear un sistema de información geográfico que se ponga a disposición de las autoridades que toman decisiones. La bióloga María Ema Cortés y el técnico Enrique Martínez recorren el lago y los canales de la zona para realizar un monitoreo de las aves y llevan la contabilidad de especies en peligro como el pato mexicano. Sus monitoreos son fundamentales para conocer el estado de salud del pato mexicano, así como el número de crías que tienen y cuántas sobreviven cada año. En el parque ecológico Lago de Texcoco llevan a cabo programas de reforestación y reintroducción de especies con el fin de recuperar el ecosistema perdido. Juveniles, una familia más. Mira, esa se ve. A ver, contabiliza. Cuatro.

La CONAVIO, a través de la coordinación nacional de la Iniciativa para la Conservación de las Aves de América del Norte, convocó a instancias de gobierno, a universidades e institutos privados nacionales e internacionales para unirse a un esfuerzo de conservación de las zonas boscosas del matorral y así asegurar la preservación y crecimiento de la población del gorrión serrano.

Bueno, la CONAVIO ha estado trabajando con esta especie desde hace ya varios años, con el apoyo del laboratorio de ornitología de la Universidad de Cornell, Nueva York. Hemos estado trabajando muy de cerca con las comunidades, sobre todo con las comunidades de Milpalta, donde hay 11 pueblos que son los propietarios de todos estos terrenos y básicamente hemos estado involucrados en labores de educación ambiental. Hemos tratado de hacer que la gente sea consciente de la enorme riqueza biológica que tienen, de reconocer al pastizal como un ecosistema importante, no solo por los servicios ambientales que presta, por ejemplo, en términos de captación de agua para los mantos acuíferos de la ciudad, sino también por la gran riqueza de especies, la riqueza biológica y en particular estos tesoros que son las especies endémicas, que son especies únicas de las cuales somos responsables de su cuidado y de su protección.

En Milpalta se destinaron alrededor de 5,000 hectáreas para su protección, lo que incluye la flora y la fauna endémica. Pero hay mucho trabajo que hacer. Los problemas que amenazan este ecosistema y a las especies que aquí habitan son muy complejos, son frecuentemente problemas más bien de orden social. Y debemos atacarlos todos en conjunto, colaborar con las comunidades, involucrarlos en el trabajo de conservación y apoyar sus actividades productivas de manera ordenada, es decir, establecer áreas donde se puedan dedicar a la producción, pero también áreas que deban ser dedicadas a la conservación de esta y otras especies.

Las aves nos dan aviso de cómo se encuentra la biodiversidad mundial. Es decir, nos sirven como barómetros indicadores de los cambios ambientales. Por eso es importante que todos los seres humanos estemos plenamente conscientes de los beneficios que directa o indirectamente recibimos de la vida silvestre y de los distintos ecosistemas, ya que ellos son quienes nos proveen de todo lo indispensable para la supervivencia.