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Cómo desarrollar equipos exitosos y sostenibles en el tiempo | Jorge Serratos | TEDxPlazaFundadores

TEDx Talks18:52

Transcription

[Música] Los comerciantes, los prestadores de servicio, los emprendedores, los empresarios han pensado mucho tiempo que la ventaja competitiva más grande que tiene su empresa, su organización, está en el liderazgo, en el marketing, en las ventas, hoy en día en la tecnología. Si tan solo entendieran que la ventaja competitiva más grande que existe en una organización está en el trabajo en equipo, en la sinergia, se ahorrarían muchos dolores de cabeza, muchas tristezas, muchos enojos, inclusive algunas quiebras.

Hoy quiero hablarles de la ventaja competitiva más grande que existe en una organización: el trabajo en equipo. Cómo desarrollar equipos exitosos y sostenibles en el tiempo. Imagínense esto, y y es y suena cliché porque muchas personas que hablan de trabajo en equipo he escuchado que lo dicen: Si tan solo lograras que todos los miembros de una organización remaran en la misma dirección, tu equipo, tu organización, dominarían cualquier sector, cualquier mercado, cualquier industria, en cualquier momento y ganándole a cualquier competencia. La pregunta es: ¿cómo se logra que todos remen en la misma dirección? Esa es la pregunta. Simón dice: el 100% de los empleados son personas; si no entiendes a las personas, no entiendes al negocio. Hoy sabemos, entendemos que la base de un equipo está en una persona y que esas personas, por esencia y por naturaleza, se agotan, funcionan en grupos; somos seres gregarios. Siempre recuerden esto: en la escuela, en una en una organización, inclusive en los equipos, en los estadios hay grupos, pero una cosa es un grupo y una cosa es un equipo. Un grupo es un conjunto de personas que trabajan juntos, que comparten esfuerzos; un equipo es un conjunto de personas que trabajan juntos, que comparten esfuerzos, que comparten un objetivo común, que comparten una meta, que comparten un porqué o un para qué, o a dónde quieren llegar. Y suena muy padre, pero la pregunta es: ¿cómo, en una organización, de tener grupitos, pasas a tener un equipo? ¿Cómo se logra?

Quiero platicarles una historia que a la mejor puede hacerles sentido hoy, pero si no les hace sentido, hoy les hará sentido en cinco o en diez años. A la mejor ya lo pasaron, o a la mejor les va a pasar. La historia comienza así: Había un chavo que tenía muchas ganas de triunfar, de ser exitoso en la vida, de tener dinero, de tener empresa, porque alguna vez escuché: “era empresa, pues tienes éxito y te va bien y vas a ser más feliz porque no te va a faltar nada”. Y ese pavo, ese muchacho, se dedicó a trabajar, se dedicó a estudiar. Al cabo del tiempo, de repeticiones, hizo tres maestrías, hizo dos doctorados y empezó a crecer su negocio poco a poco. Se juntó con un grupo de amigos que, a la par, se volvieron socios; y cuando se vuelven socios, empieza a crecer el negocio. Pero ¿qué creen que pasó? Crecía el negocio y llegaban los problemas. Dice: “¿Por qué ahora nos está yendo mejor? Ahora tenemos más dinero, pero ahora tenemos más problemas”. Y los problemas eran: “es que no me felicitó en mi cumpleaños”, “es que el pastel está más grande el de esta persona”, “es que es que es que yo…”. Yo no entendía qué estaba pasando, porque ahora nos iba mejor, crecíamos, problemas, lo solucionábamos con un desayuno; y los desayunos cada vez se volvieron más comunes. En esta historia, ¿qué era lo que hacíamos? “Vamos, somos pocas personas, hay que arreglarlo. ¿Cuál es tu problema? Comunicación asertiva”. Yo había leído algunos libros de comunicación, entendí algunas cosas, había hecho un doctorado en educación en esa historia, entonces sabía ciertas cosas para que se pudieran alinear. Seguimos creciendo, ahora pasa algo: somos más personas, o trabajábamos, hoy vamos a los desayunos, cada vez eran más desayunos y cada vez era más complejo, y yo me jalaba los pelos porque no entendía: ¿por qué si nos estaba yendo bien había problemas? ¿Por qué no se pueden poner de acuerdo? Y entonces encontramos un dolor muy fuerte: el dolor es que no hemos podido volvernos un equipo, somos grupos, ¿cómo lo vamos a lograr? Y entonces yo lo platico en esta historia de este muchacho con mi socio y le digo: “Necesitamos hacer una diferencia”. Y por horas, por semanas, por meses hablábamos del tema porque era muy doloroso para los dos. Se empezaron a salir personas, empezó a ver grilla, personas que eran amigos dejaron de ser amigos por los conflictos que había dentro de esta empresa. Yo no entendía: ¿por qué si yo quería que todos fuéramos compas y que todos se llevaran bien…? Y entendimos las bases de algo que se llama: uno más uno es igual a tres, la sinergia, el trabajo en equipo, la ayuda mutua. Pero entendimos que si nos dolía a nosotros, le duele a muchas personas, muchas organizaciones allá afuera. Nos ayudamos y ayudamos a los demás, ¿qué mejor forma de hacer sinergia? Y lo teníamos muy claro. Y empezamos con esto, pero solo lo hablábamos él y yo: ¿cómo la gente va a entender esto? ¿Cómo va a poder entender esta filosofía? Yo he estudiado mucho, y mi socio me dice: “Oye, fíjate que lo que tienes que hacer es aprender marketing; la atención de las personas está en las redes sociales, hay que comunicar esto allá afuera para ayudarle a muchas personas, y uno más uno es: nos ayudamos más, los ayudamos a todos, crecemos”. Pues perfecto, pero ¿quién quién sabe de marketing? ¿Dónde los encuentran? ¿Cómo se comen… ah, marketeros, videógrafos, diseñadores, publicistas? Pues vamos a construir algo que tenga que ver con esto para nosotros mismos y solamente poder comunicar un mensaje allá afuera.

Y empezamos con ese trabajo, empezamos con una construcción, empezamos a llamar personas. Pero ¿saben cuál era el dilema más grande? Que yo no sabía de marketing y estaba contratando marketeros, ¿cómo les podía decir qué es lo que se tenía que hacer? No había forma, y cometíamos errores, y empezó en esta historia una catarsis, un choque de trenes. Ya no eran desayunos, ya venían y me tocaban la puerta: “¡Tatan, tan, tan, maestro, licenciado, doctor!”, cada quien dice de diferente forma: “Jorge, ¿me regalas un minuto?”. Y no era para ver estrategias comerciales, ya éramos un montón de personas en la oficina porque juntamos los ecosistemas: “Quiero hablar contigo… es que los de arriba no se bañan, es que los de arriba no le bajan al baño, es que los de arriba se van antes… es que es que…”, y empezaron a pelearse abogados con contadores, con publicistas, se armó la… se puso bueno. Y entonces los desayunos, las reuniones con los socios, ya no eran para ver qué íbamos a hacer, era: “tenemos un problema, test de desempeño, ¿qué es lo que tenemos que hacer? ¿Cómo se logra esto?”. Hoy está mejor que nunca, todo somos un montón de personas, todo crece, pero ya no son amigos, y a mí me dolía que ya no fueran amigos, se están peleando el talento y teníamos muchos problemas. Y entonces dijimos: “alguien más debió haber tenido este problema, ¿qué es lo que se tiene que hacer?”. Fácil, vamos a buscar coach, mentores, hay allá afuera está lleno de personas que hablan de cómo crear un equipo de alto rendimiento, que nunca un equipo, pero son muy buenos porque le dieron un libro y hablan bonito en público. Entonces empezamos a pagar dinero y empezamos a hacer integraciones: “todos somos un equipo”. Ah, levantamos las manos, algunos que quedan más técnicos y venimos para que nos compren amor, y alguien no creía otros, pero empezamos a tener integraciones de estrategia donde todos empezábamos a existir. Empezamos a gastar: “¿qué más integraciones? ¿Qué se tiene que hacer?” Pues sencillo: “Vámonos a los Go Cars, hay que jugar una competencia”. Yo empecé a leer muy libros, muchos libros, me obsesiono con este tema. ¿Y qué creen que pasó? Funcionó, aprendimos algunas técnicas, pero el error más grande fue el pensar que, como ya se había pagado mucho en esta historia, como ya habíamos traído a los mejores para que nos dijeran cómo trabajar en equipo, nosotros nos sentamos y dijimos: “todo va a funcionar”. Los cambios no vienen por decreto, un grupo no se vuelve un equipo por decreto. Fue lo primero que entendimos. Para los que no saben de leyes, hay una máxima en el derecho que dice: “el desconocimiento de la ley no te exime de la responsabilidad”, es decir, si tú no conoces la ley, pero infringes una norma, vas a tener una consecuencia. Y yo pensé que como ya habíamos hecho muchas actividades, iban a venir todo por decreto, y no es así. Entonces sucede algo en esta historia que cobra mucha relevancia: aprendimos muchas técnicas, yo me obsesioné con leer libros de trabajo en equipo, y les quiero compartir cuatro herramientas importantes para que rápidamente un grupo se vuelva un equipo, y puede ser inclusive un equipo de alto rendimiento: sentido de pertenencia, enemigo en común, liderazgo, competencia. La gran trampa. Vamos a hacer una actividad para que esto nunca se les olvide y podamos comprender cómo estas herramientas te pueden funcionar. A la cuenta de tres, todos van a hacer una ovación, un ruido. Uno, dos, tres. ¡Estuvo bien! Ahora, ahora fíjense bien lo que vamos a hacer, presten mucha atención, vamos a hacer una competencia y al final les vamos a dar un premio, pero la competencia es hombres contra mujeres. Vamos a ver quién grita más fuerte, los hombres o las mujeres. Vamos a empezar con los hombres. A la cuenta de tres, solo los hombres. Uno, dos, tres. [Aplausos] Okay, vamos con las mujeres, normalmente ganan, pero hoy no creo. Las mujeres, a la cuenta de tres. Uno, dos, tres. [Aplausos] Volvieron a ganar. Tú quieres formar un equipo rápidamente: busca un enemigo común, ponlos a competir. Los seres humanos normalmente no sabemos quiénes somos, pero sí sabemos quiénes no somos, por eso a competir, y lo aprendí muy bien. Sentido de pertenencia: “soy mujer, soy este equipo, yo soy de esto”. Ponlos a competir, el sentido de competencia genera un enemigo en común, vas a tener un líder y vas a tener sentido de pertenencia. He leído más de 40 libros para poderte transmitir este tema, nosotros lo hicimos bien, entonces ya no nos vestíamos con corbata, ahora todos éramos el equipo rojo, todos todos el Equipo Rojo. Pero ¿saben qué pasó? Que a pesar de entender todas estas herramientas, me volví a jalar los pelos porque funcionó un tiempo, pero la gente ya no quería salir en las fotos, en los pasteles cruzaban los brazos, se enojaban porque “ellos son el equipo que vende más, porque son el equipo rojo, porque son tus consentidos…”, por… les puedo decir un montón de cosas. Esta historia pareciera que es mía, pero si vieran cuántas veces lo he escuchado yo afuera en Latinoamérica, ahora ha quedado conferencias… y aquí viene la gran trampa. En esta plataforma no se permite hablar de política y de religión, y uno debe de cuidar muy bien sus palabras para que ustedes lo sepan, y yo no voy a hablar de eso, pero sí voy a decir una cosa y quiero que ustedes se lo imaginen: hoy nos han dicho que hay que competir, ahí están las estadísticas y ahí están los los mejores autores de trabajo en equipo, pero esa es la gran trampa. Hoy los países mayormente desarrollados, las potencias mundiales en el mundo son buenos porque son competitivos, pero son los números uno en índice de suicidio, no son más felices. Y entonces nosotros nos hicimos la pregunta: ¿qué hacemos? ¿Volvamos a pagar integraciones? ¿Volvamos a comprar amor? ¿Volvamos a hacer actividades? O ¿agarramos el toro por los cuernos? Y nosotros nos hicimos una pregunta y tenemos cuarenta años para probarlo: ¿qué es lo que quiere una persona? ¿Cómo se logra no tener un equipo exitoso? ¿Cómo se logra que sea sostenible en el tiempo? Que esto es lo importante aquí. ¿Qué es lo más importante para un ser humano? ¿Qué es lo que más le mueve? El bienestar humano, el bien, el estar bien. Y entonces descubrimos algo: quieres lograr un equipo exitoso en el tiempo, empieza a preocuparte por la persona, empieza a entender las cinco dimensiones integrales del ser humano. No vamos a pagar más capacitaciones, ya entendemos, ya leímos los libros, no nos vamos a poner a competir. ¿Cuáles son las cinco dimensiones integrales del ser humano? Dimensión espiritual, dimensión emocional, dimensión mental, dimensión física y dimensión social. Hoy vienen conmigo los líderes de la organización y me dicen: “Oye, Jorge, ¿cómo le puedo hacer? Dame un consejo porque quiero vender más, porque vi esto, porque vi esto”, y yo agarro y les pongo un libro y le digo: “Tú no eres tus pensamientos, escucha tal podcast, empieza a repetirte todas las mañanas: ‘me gusta mi persona, me agrada mi persona’”. Empiezas a trabajar en estas cinco dimensiones… que esta charla no es para hablar de estas cinco dimensiones, esta charla es para dejarte tarea en que entiendas que si quieres un equipo exitoso, sigue la metodología anterior; si quieres un equipo sostenible en el tiempo y quieres romper la trampa de la competencia, del enemigo común, y que tu equipo trascienda con sostenibilidad en el tiempo, hagamos juntos la tarea. Yo, hoy en congruencia, te vengo a decir que estoy haciendo la tarea. Y y para para terminar, hoy hoy es un día importante para mí, siempre cierro mis conferencias de la misma manera, pero nunca había estado presente… ¿cómo puede ser una buena persona? ¿Cómo puedes tener un resumen del bienestar humano? Comparte. Mucha gente me pregunta: “¿qué es uno más uno igual a tres? ¿Con qué se come? ¿Por qué sirve?” Ni siquiera es una marca registrada, no es un pensamiento, es un cambio de pensamiento del yo por el nosotros. Levántate todos los días y ayúdale a alguien más, o como dice mi hija Jimenita, que por eso me pongo muy emocionado, porque mi hija tiene cuatro años y es la primera vez que me ven público, pero pero yo me puedo morir, me puedo morir contento, el bienestar humano. Yo ya le enseñé a mi hija qué es uno más uno igual a tres. Jimenita contesta siempre: “Papá, compartir es bueno”. Gracias. [Música]