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El problema es que a veces vivimos creyendo que somos el centro del universo y, como creemos que somos el centro del universo, pensamos que las personas tienen algo contra nosotros. Y esta herramienta, que es una herramienta muy simple, me ayudó a transformar mi vida y a sostener un proceso de cambio.
Imagínate que estás ahí y decís, "¿Qué día de mierda?" ¿Qué estás diciéndole a tu vida, a tu creación de la realidad? Que tu día va a ser una mierda. Como en una situación tan simple, de repente estás transgrediendo los cuatro acuerdos que los vamos a repasar una vez más.
Con esta bella postal arranca un nuevo video de sueños de ruta en San Cristóbal de las Casas. Miren qué colonial está esto. Hermoso. Me hace acordar a alguna parte de Perú, pero no estamos en Perú, estamos en México y me tengo que correr de la calle porque estamos en una ciudad, aunque se ve tan colonial, estas casitas pintorescas con estas veredas finitas. Estamos en una ciudad muy linda, ciudad San Cristóbal de las Casas, Sur de México, estado de Chiapas. Y estoy cerca del lugar en el que nos estamos quedando, pero quería mostrar un poquito el entorno.
Este va a ser un video más bien reflexivo, no es un video que tiene que ver con lo turístico, pero quería contar un poquito en qué ando. Estamos de viaje por México por unos cuantos meses y el gran tema de irse de viaje, una pregunta que surge es, ¿cómo haces para financiar un viaje de muchos meses? No, sobre todo con gastos como el hospedaje que suelen ser tan costosos. Y quería, no quería dejar de mencionar y ahora voy a mostrar un poquito antes de empezar con esta reflexión que me voy a sentar más tranquilo porque las calles acá son muy pintorescas, pero también son ruidosas, sobre todo a esta hora. El gran tema es el hospedaje. Nosotros lo resolvimos con una aplicación que se llama Home Exchange, que básicamente es intercambio de casas. Nosotros pusimos nuestra casa para intercambiar con otras personas, eh en Chacante Calamuchita, Córdoba y nos estamos quedando en distintas casas de intercambio, que no quiere decir que la gente, la casa que nos estamos quedando viene a nuestra casa, sino que si alguien viene a nuestra casa nos dan puntos y después esos puntos los usamos para venir a la casa de otra persona. Miren, acá está lleno de escarabajos. Uy, se me va, se me va. Lleno de escarabajos y que acá le dicen bocho. Así que de esa forma estamos resolviendo el tema del hospedaje. Y ahora les voy a mostrar qué bello es el lugar en el que nos estamos quedando.
Porque algo que tiene, eh, San Cristóbal de las Casas es que vos no sabes bien lo que hay adentro de los lugares, ¿no? Como que son puertitas, pero dentro de cada puerta hay todo un mundo. Así que ahora les voy a mostrar cuál es el mundo en el que me estoy quedando yo. No me caigo porque acá las calles son bastante irregulares. Bueno, y acá estamos nosotros detrás de una puerta que no dice absolutamente nada. Te encontrás con un jardín hermosísimo, con una casa muy bella, llena de plantas, de flores. Algo que nos gustó mucho acá de San Cristóbal es que el clima es perfecto. Está lloviendo mucho ahora, pero hacen unos 20 gr, 25 gr, 30º como máximo, porque estamos a 2000 metros sobre el nivel del mar. Con lo cual, si bien estamos en México, que por la latitud es un lugar caluroso, está muy muy agradable por la altura en la que estamos. Mir lo que es este lugar. Bello, bello. Y está todo muy, está todo muy decorado, muy pintoresco, muy paquete, muy de San Cristóbal. Todo esto de los azulejos, miren acá en la escalera. Cada detallito cuidadísimo. Al que le interese más conocer sobre esto del intercambio de casas, Lau hizo un ril en Instagram y lo explica perfecto. Así que este va a ser el lugar que me armé para hacer la reflexión del día. Ahí me voy a sentar y vamos a charlar un rato de esto. Vamos a hacer la transición acá con este, con este mural y una 360 de este lugar bellísimo. Miren, ahí tiene estos balconcitos hermosos con vista a la ciudad. Muy bello. Detrás de una puerta descubrís un universo hermoso.
Bueno, como les decía, estoy de viaje y hace más o menos 9 años que arrancó este viaje, 9 años, un viaje por la vida, por el mundo. Y hoy me encuentra en México, pero hace 10 años cuando salí de viaje, salí de viaje por Argentina y el primer lugar de Argentina que visité fue Córdoba, las sierras de Córdoba. Y en ese momento, justo cuando estaba arrancando el viaje, llegaron a mi mano los cuatro acuerdos toltecas, que no es casualidad ahora esté hablando de esto en México, el lugar donde vivieron los toltecas. Y esta herramienta, que es una herramienta muy simple, me ayudó a transformar mi vida y a sostener un proceso de cambio, de que hace 10 años, cuando yo arranqué a viajar, yo tenía una vida normal, lo que se dice normal, digamos, un trabajo de lunes a viernes de 8 horas, eh esperando los fines de semana, esperando las vacaciones y de repente me embarqué en una vida de viaje en la que no tenía un sueldo a fin de mes, donde tenía muchísimas incertidumbres. Pero esta herramienta, estos cuatro acuerdos toltecas me ayudaron a transitar ese momento de tanta transformación, de tanto cambio, de tanta incertidumbre, como también es ahora que estoy viajando por México, ahora con mi compañera, con mi hijo Río que tiene 6 años y también genera mucha incertidumbre: ¿dónde me voy a quedar?, ¿cómo van a ser los lugares?, ¿cómo va a ser la gente?, eh, ¿si me va a alcanzar el dinero?, ¿si voy a poder tolerar los cambios, las transformaciones, el movimiento? Y otra vez vuelvo a estos cuatro acuerdos toltecas que para mí son una herramienta muy simple a aplicar en el cotidiano y sobre todo aplicar sobre nosotros porque no podemos cambiar al otro, no podemos cambiar el entorno, pero sí podemos cambiar nosotros y si cambiamos nosotros cambia la forma en que vemos a los demás, en que vemos nuestro entorno.
Y quiero poner un poco en contexto, los toltecas viven en México, son una cultura mesoamericana, precolombina, antes de que llegara Colón, a América. Y estaban muy conectados con la naturaleza, con el ritmo de la naturaleza, con lo simple que a veces en estos tiempos de tanta tecnología y tanta información nos cuesta. Por eso me parecen muy prácticos estos acuerdos y no quiero dar muchas más vueltas. Vamos con el primer acuerdo que es: sé impecable con tus palabras. Este acuerdo me parece superpoderoso porque nos invita a tener cuidado básicamente de lo que pensamos porque en realidad las palabras antes son pensamientos. La forma en que tenemos incluso de pensar son nuestras palabras. Si yo de repente ahora me voy a hacer un mate que se toma mucho en Argentina para los que están mirando de México, de otros países, esto es agua caliente y de repente le erro al mate, no lo voy a hacer y me quemo porque me le erro y me digo, "Uy, qué boludo, qué tonto, qué soy." Bueno, ahí es donde va para mí, sobre todo el primer acuerdo, "Sé impecable con tus palabras." Si yo me estoy diciendo qué tonto que soy, estoy creando esa realidad, me estoy afirmando una condición que tengo o creándola. Incluso en vez de decir eso, puedo decir o pensar, porque a veces ni siquiera lo expreso, es algo que pienso. Puedo decir, "Me confundí porque estaba distraído y la próxima vez trataré de estar presente en esa acción de hacerme un mate y no estar pensando en otra cosa". Sé impecable con tus palabras. El primer acuerdo nos invita a revisarnos todo el tiempo lo que decimos hacia afuera y lo que nos decimos a nosotros mismos. Hay una frase de Gandy que me gusta mucho que dice, es un poco larga, pero dice así: "Ten cuidado con lo que piensas porque se convertirá en tus palabras. Ten cuidado con tus palabras porque se convertirán en tus actos. Ten cuidado con tus actos porque se convertirán en tus hábitos. Y ten cuidado con tus hábitos porque se convertirá en tu destino." Y ahí engancho, ¿no? Ten cuidado con tus palabras. Sé impecable con tus palabras.
Otro ejemplo muy cotidiano que se me viene es, eh, hace unos meses atrás organicé un retiro, un taller, eh, presencial en la naturaleza de los que organizo yo para ayudar a las personas a acompañar en proceso de transformación. Ahora lo estoy haciendo de forma online, eh, que también te dejo en los comentarios el enlace si te interesa participar de Otra Vida es Posible. Pero bueno, estaban en estos talleres que llegaron unas, llegaron unas 15 personas a las cuales yo no conocía, las estaba conociendo en ese momento y yo siempre me dije a mí a lo largo de mi vida, soy un desmemoriado, no tengo memoria. Y un día dije, esto se puede cambiar y si se cambia, primero se tiene que cambiar con las palabras. Entonces, cada vez que haga algo o que me olvide algo, que me distraiga, no voy a decir, "Soy un distraído". Voy a decir: estoy trabajando en dejar de ser distraído. Y los meses previos a este encuentro estuve trabajando eso. Estoy trabajando en estar más atento, en recordar mejor las cosas porque voy a poner atención. Y ese día, cuando llegaron 15 personas desconocidas, hicimos una ronda y nos dijimos los nombres. Y mi objetivo fue, me voy a acordar de 15 nombres en el lapso de tiempo que dura la ronda, que fueron 10 minutos, que cada uno decía de dónde era, de dónde venía. Lo venía trabajando meses antes, afirmándolo con la palabra, siendo impecable con las palabras. Y obviamente en ese momento presté muchísima atención. Cada uno dijo de dónde venía, a qué venía y su nombre. Y después confesé que yo lo que estaba trabajando era mi memoria y era mi atención y estar presente. Y después de que terminaban de decir sus nombres dije, voy a hacer la prueba y voy a decir los nombres de cada uno. Espero no errar. Y dije los nombres de absolutamente todos, los nombres de 15 personas. Yo soy la persona que se encuentra con alguien, esa persona se te presenta, te dice el nombre, no presto atención y ya a los 10 segundos le estoy preguntando y pidiendo perdón, "¿cómo te llamabas?" Y ese día con trabajo previo, siendo impecable con mis palabras, me acordé de 15 nombres. Para mí fue casi un milagro, pero fue un milagro porque lo trabajé antes, porque fui impecable con mis palabras en cómo le hablo a los demás, pero sobre todo cómo me hablo a mí mismo. Y obviamente esto no me sale todo el tiempo, pero es un lugar que tengo muy presente y que trato de recordar, ¿no? Todo empieza en la mente y de la mente pasan las palabras. Por eso es que este acuerdo tolteca es tan importante. Sé impecable con tus palabras porque de ahí empieza a crearse la realidad.
Bueno, y el segundo acuerdo. Obviamente todos los acuerdos están relacionados y a veces en una misma situación, eh, trascendemos o transgredimos todos los acuerdos juntos, pero bueno, sirve desglosarlos. Y el segundo acuerdo tolteca es: no te tomes nada personal. Y esto es tan, tan importante porque a veces y me pasa a mí y me pasa muchas veces en el día, yo no tengo la verdad, sino simplemente que trato de aplicar herramientas de desarrollo personal, espirituales a mi vida cotidiana, que me parece lo más valioso. Lo más valioso no me parece encerrarse a vivir en un templo en el Himalaya, sino tratar de aplicar la espiritualidad y las herramientas de desarrollo personal en el cotidiano, en el barro, en el caos, en una ciudad, en un supermercado. Y no te tomes nada personal. Es un acuerdo muy importante para aprender a vivir en sociedad, ¿no? Que cuando alguien te dice algo y sobre todo si te dice algo malo que nos suele pasar, nos irrita, no quiere decir que tenga un problema con vos, puede decir simplemente que tuvo un mal día. Me pasó, eh, antes de ayer que fui a un supermercado acá en México, estaba haciendo las compras, estaba pagando en la caja ya y Río, mi hijo, me dice, "Tengo ganas de ir al baño". Y entonces lo llevo al baño del supermercado que estaba ahí no más, porque era un mercadito chico en realidad y estaba cerrada la puerta. Entonces vuelvo a la cajera como diciéndole, "¿Che, no me dijiste que la puerta estaba cerrada?" Ya había hecho una suposición, pensar que la puerta del baño iba a estar abierta, que eso es otro acuerdo, no me quiero adelantar. Entonces, la cajera me dice, "No, está cerrado y no tengo las llaves". Y no me dice más nada. Y yo, claro, ahí hervía por dentro porque decime algo más, le digo, se me está haciendo el chico, ¿no? No sé qué hacer. Ayúdame. No le digo, "Ayúdame", pero le digo, se está haciendo el niño. Le digo, "¿Qué hago?" No sé, no tengo las llaves. Cortante, mal. Yo, claro, ¿qué le pasa conmigo a esta persona? ¿Qué tiene un problema conmigo? Que soy extranjero. Ya la mente, no, no le dije eso, pero la mente ya empieza a carburar. No te tomes nada personal. La señora capaz que era así seca, capaz que tuvo un mal día, capaz que estaba caliente con el otro empleado que se llevó las llaves, eh, o simplemente le salió a hablarme así. Y que eso desencadene toda una reacción de pensamiento, de emociones, de creación de realidad, depende de mí, porque al final no iba a ganar nada haciendo eso. Agarré, me fui con Río, salí del supermercado, al lado había una estación de servicio, fuimos al baño, ni un problema, mirá qué rápido se solucionó. Pero hubo un intento mío, de mi mente, sobre todo, de tomarme lo personal y decir, "¿Qué le pasa a esta persona? Tiene un problema con los argentinos." Capaz que ni sabía que era argentino. Es como que el problema es que a veces vivimos creyendo que somos el centro del universo y, como creemos que somos el centro del universo, pensamos que las personas tienen algo contra nosotros y a veces es simplemente que tuvieron un mal día o que lo dijeron de una manera y nosotros lo interpretamos de otra, que eso tiene que ver con la suposición, con el próximo acuerdo.
Me pasa también en los videos que hago de YouTube. Hay veces yo hago muchas entrevistas a personas, cuento historias inspiradoras y hay veces que en los comentarios la gente me pone, "¿Qué mal entrevistador, cómo interrumpís, pará de interrumpir, dejá hablar a la gente." Y en el mismo video otro comentario dice, "Me encanta cómo llevas las entrevistas, cómo vas encontrando la forma de sacarle lo valioso a la otra persona." Y miren, hay dos polos totalmente opuestos comentando el mismo video, la misma situación. Por eso lo importante de no creerme ni lo malo ni lo bueno, no tomarme lo personal, capaz que la otra persona, la que sintió que yo interrumpía le gusta otro tipo de entrevistador y no es mi problema, a lo sumo es su problema. A ver si mucha gente dice lo mismo. Bueno, por ahí yo me invita a revisar, eh, pero me lo demuestran en los comentarios. Hay gente que le encanta la forma que hago entrevistas, hay gente que no. Y está bien porque somos seres distintos, pero lo importante es no creerse lo que el otro dice como algo personal, porque la gente opina sobre nosotros con sus creencias, con sus valores y a veces lo que uno dice del otro o piensa del otro habla más de uno que del otro. Es una frase media enroscada, pero a mí me pasa mucho. Yo a veces cuando pienso algo del otro, eso que pienso está hablando más de mí que del otro, porque evidentemente hay algo en el otro que despierta una sensación en mí, una emoción. Y si despierta eso que hay en el otro, algo en mí, es porque en mí también está. Es la famosa ley del espejo, ¿no? Pero bueno, estamos en los cuatro acuerdos toltecas, así que no te tomes nada personal. Sé lo más neutral que puedas al escuchar a la otra persona hablarte.
Vamos con el tercer acuerdo tolteca que es: no hagas suposiciones, un acuerdo poderosísimo porque encima en esta era de WhatsApp, de redes sociales, eh, en la que se hacen tantas suposiciones, sobre todo cuando uno escribe, por ejemplo, por chat, viste que no, no hay, no está la expresión de la voz y ah, me lo habrá querido decir mal, me lo habrá querido decir bien. Bueno, si tenés la duda de cómo te habrá, qué quiere decir ese texto, preguntale, llamale a la otra persona, no hagas suposiciones. Volvemos. Sé impecable con tus palabras, al primer acuerdo. No te tomes nada personal, pero sobre todo no hagas suposiciones. Sácate la duda si alguna situación te genera incertidumbre, preguntá, hablá. Y después me pasa viajando, ¿no? Viajando pasa mucho que la gente hace suposiciones de los lugares, después llega a los lugares, no cumplen sus expectativas y básicamente, conclusión, son una mierda. A mí me pasó ahora, fui a la playa, fui a Tulum, eh, un lugar que durante meses yo venía pensando que iba a estar buenísimo. Llego ahí, no me gustó. ¿Y qué voy a echarle la culpa al lugar? No, porque la verdad que yo hice un montón de suposiciones, yo creé una idealización. Cuando llego a ese lugar y ese lugar no cumple con mis expectativas de mi idealización, lo quiero juzgar. Pero todo parte de la base de que hice una suposición de cómo era el lugar, de cómo deberían ser las cosas, de cómo me deberían tratar, de cómo debería ser el clima. Es tan importante este acuerdo de no hacer suposiciones, porque la mayoría, creo yo, de nuestras frustraciones vienen de que todo el tiempo estamos suponiendo cosas. Estamos pensando en futuro y además suponiendo de cómo va a ser ese futuro, de cómo van a ser las cosas en el futuro. Y además hay que entender que no todos nos hemos nacido de la misma forma, nos hemos criado de la misma forma, no todos tenemos los mismos valores. Entonces, es como esto del sentido común. ¿Cuál es el sentido común? De una persona que vive, eh, en la montaña en México que una persona que vive en una ciudad en Argentina. Eh, ¿les parece que va a ser el mismo sentido común? Habrá cosas que sean compatibles, pero hay otras que no tienen nada que ver. Entonces, cuando uno viene con su visión, con sus valores, con sus creencias, a hablar con otra persona que tiene otros valores, otras creencias, automáticamente hace la suposición de que la otra persona debería reaccionar igual, debería pensar igual y se encuentra con que no y se enoja y se frustra y se pelea. De hecho, vivimos en un mundo que está tan polarizado y genera tanta violencia porque creemos, hacemos la suposición de que el otro debería pensar como nosotros, que debería creer como nosotros, porque si la información valida lo que nosotros estamos pensando, ¿por qué el otro no lo piensa? ¿Qué le pasa? Hacemos la suposición, ¿no?, de que la información que nosotros estamos consumiendo es la correcta. Y en realidad vivimos en una era muy peligrosa, con muchas posibilidades, pero también muy peligrosa, de algoritmos en las que, ¿qué pasa? ¿Qué hace el algoritmo? El algoritmo es aquello que yo estoy en internet y me va mostrando lo que yo consumo. Entonces, pongamos el ejemplo. Yo no tengo ninguna orientación política, pero ahora Argentina está a pleno con Cristina que va presa. Por lo menos eso me enteré porque estoy bastante desconectado. Entonces, ¿qué pasa? La gente que está a favor de que vaya presa, el algoritmo solo le muestra la información que valida lo que cree y la gente que está en contra de que no, de que vaya presa, de que no quiere que vaya presa, la le llega esa información de justificando de por qué no tiene que ir presa, porque el algoritmo, ¿qué hace? Nos da lo que nos gusta, lo que nos gusta consumir. Entonces, valida nuestras creencias y entonces este grupo hace la suposición de que estos son unos idiotas porque con toda esta información que nos está llegando, ¿cómo piensan que no? Y este exactamente a la inversa, cómo piensan que sí. Y básicamente los dos están consumiendo la información que creen, están validando su creencia. Y esta es la era de tecnología en la que vivimos, una era que genera mucha grieta producto de que nos da la información que queremos y eso genera muchas suposiciones, muchas suposiciones de cómo debería pensar el otro, de por qué el otro es idiota que no piensa como yo. No, lo que está pasando es que vos estás viendo la realidad a través de este lente y este grupo de gente la está viendo a través de este lente. Y te digo algo, ni este lente ni este lente son la verdad. Hay millones de lentes a través de los cuales ver la realidad. ¿Querés quedarte con un solo lente? Está bien, allá vos. Pero no pienses que los demás son unos idiotas porque no tienen tus mismos valores y no tienen tus mismas creencias. No hagas suposiciones.
Y el último acuerdo tolteca, me encanta porque este es muy, muy inspirador, muy del deporte, muy del desarrollo personal, da siempre lo mejor. El otro día en un taller online que di de estos de Otra Vida es Posible, que si querés saber más información puedes escribirnos al WhatsApp que está en la descripción, eh, un participante me dijo, "¿Todos los días hay que trabajar por el sueño?" Y mi respuesta fue: sí, pero no todos los días vas a poder trabajar de la misma manera, porque no vas a tener
La misma energía, porque no vas a poder tener el mismo tiempo, pero todos los días tenés que tratar de hacer algo, el mínimo posible por tu proyecto, que es un poco como das siempre lo mejor. Lo mejor de hoy quizás no es lo mejor de mañana. Quizás hoy podés trabajar 2 horas por tu proyecto, por tu sueño, por lo que querés hacer y mañana te podés permitir 5 minutos, no 2 horas, pero esos 5 minutos te mantuvieron conectado, fue lo mejor de ese día, pero siempre tenés que tratar de dar lo mejor o de hacer el mínimo posible por aquello que querés hacer y por todo lo que puedas hacer.
Si estás en un lugar, en una situación en la que no la estás pasando bien, seguramente está la actitud de sintonizar con eso y entrar en el malestar, en la bronca o tener la actitud de decir, "Mira, estoy atascado en el tráfico, hace un calor terrible, se me rompió el aire acondicionado del auto, puedo enroscarme con eso, putear a todo, empezar a tocar bocina o puedo poner un poquito de música, tratar de relajarme, de respirar y dar lo mejor en esta situación que realmente es un caos. Pero aún en el caos, yo puedo permitirme dar lo mejor. Es como esa frase que dice que uno no elige las cartas con las que jugar, pero sí elige cómo jugar esas cartas y todo el tiempo tenemos la oportunidad de cómo queremos vincularnos con una persona, con una situación, con nosotros mismos. Todo el tiempo podemos resetear, salir del pozo de la oscuridad y dar lo mejor en esa situación.
Y los cuatro acuerdos obviamente se enlazan todos porque, volviendo al ejemplo de que te encontraste en un embotellamiento, ¿qué pasa? Hiciste la suposición de que ibas a llegar a tu casa y no tuviste en cuenta que la vida es impredecible y que te puede agarrar un embotellamiento y no te podés enojar por algo que es una posibilidad. Vos hiciste la suposición de que a esta hora ya tenías que estar en tu casa. Pero es una posibilidad, ¿no? Vivís en una ciudad, es una posibilidad que puedas quedar embotellado. No hagas suposiciones. Imagínate que estás ahí y decís, "Qué día de mierda." Bueno, estás enojado, agarrando el volante. Qué día de... Bueno, ¿qué estás diciéndole a tu vida, a tu creación de la realidad? Que tu día va a ser una mierda y estás afirmando y va a seguir siendo una mierda porque estás ahí agarrado al volante recaliente porque creías, supusiste que ibas a estar en tu casa dándote una duchita, mirando un no sé qué y estás ahí atascado y estás ahí, mira cómo estás violando dos acuerdos y de repente en esa ira decís, "¿Por qué me pasa esto a mí?" Y te lo estás tomando a personal cuando el embotellamiento, hay un montón de gente que le pasa lo mismo y le pasa todos los días. No es con vos, es porque la ciudad en la que vivís tiene este problema y es una posibilidad casi diaria de que te quedes embotellado en una ciudad. Pero vos estás pensando que sos el centro del universo y que te pasa esto a vos, que alguien tiene algo contra vos, un ser superior, y te seguís embroncando y en vez de dar lo mejor, de dar algo bello, de dar algo positivo, seguís afirmando con tus expresiones, con tus pensamientos, que esa situación te dañe más y no das lo mejor, no estás cumpliendo los cuatro acuerdos. Como en una situación tan simple, de repente estás transgrediendo los cuatro acuerdos que los vamos a repasar una vez más.
Sé impecable con tus palabras, no te tomes nada personal, no hagas suposiciones y da siempre lo mejor. Gracias por haber llegado hasta acá. Si te interesa estos talleres online de otra vida es posible, en la descripción del video te dejo más información. Y ahora sí, el clásico código secreto para que yo sepa que llegaste hasta el final de este video. Me lo pones en los comentarios y yo sé que lo viste todo. Cuatro acuerdos toltecas para que la realidad no quede chueca. Vos me ponés cuatro acuerdos toltecas para que la realidad no quede chueca y yo sé que llegaste hasta acá. Sin mucho más, nos vemos en el próximo video, historia reflexión de Sueños de Ruta.